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30 septiembre 2011 5 30 /09 /septiembre /2011 11:20

boladefuegocartel.jpg"Ball of fire" o "Bola de fuego" de Howard Hawks es uno de los grandes clásicos de la comedia norteamericana, en la que resuena el ingenio y la ironía de ese ser irrepetible que fue Billy Wilder, coautor del guión junto con Charles Brackett y Thomas Monroe, sobre un cuento escrito por Wilder cuando aún era un director europeo, una visión corrosiva del famoso cuento de Blancanieves y los siete enanitos (si recordamos la película de Disney, los siete profesores de Hawks remedan a los de dibujos animados).

Lo cierto es que no es de las mejores comedias de Hawks ("La fiera de mi niña" o "Luna nueva" ) pero si una de sus mejores películas debido precisamente al hecho de la intervención del genio cáustico de Wilder en el guión y a su cinismo crítico. Con las presencias llenas de encanto de Bárbara Stanwyck y Gary Copper (al que Hawks logró imprimir una vis cómica del todo inesperada y sorprendente, a veces creemos estar ante una visión primeriza de Gary Grant)  y un magnífico elenco de secundarios, las aventuras de esa chica de cabaret que huye de la policía y el grupo de profesores incautos, inocentes y enternecedores, logra momentos de una comicidad insuperable, en la que pardójicamente se nos vende un engaño y un abuso de confianza como una comedia agridulce. Barbara Stanwyck and Gary Cooper in Ball of Fire trailer 2.jpg

La eficacia de esta película inspiró una segunda versión "Nace una canción" (1948) con Danny Kaye y Virginia Mayo (dirigida tambien por Hawks) y una visión distinta del arquetipo argumental de la mano del soberbio Ernest Lubicht  con "Ninotchka".

En "Bola de fuego" el argumento juega todo el rato con el doble sentido, los personajes que se hacen pasar por quienes no son y el juego entre una realidad dura, la de la "otra vida" de la chica, vida de cabarets, sexo,violencia, relaciones mafiosas y la vida real-ficticia de la casa aislada con los siete sabios inmersos en su trabajo, al margen de la sociedad y de los problemas y dificultades que existen al otro lado de la puerta.

La intromisión de un ser del lado duro, disfrazada de cordero, belleza angelical con mente y corazon de lobo, trastoca el orden establecido por la vida entre los libros, el conocimiento y los conceptos y simbolos de la cultura. ¿Qué puede surgir de esta incursión del lado salvaje de la vida en el sereno y filosófico del estudio? ¿Y si ademas se produce la chispa amorosa entre la intrusa y uno de los mas inocentes profesores? Pues eso, complicaciones a destajo. Con el añadido de que la otra parte del triángulo, el amante de la chica, es un conocido gangster que necesita a la chica como coartada legal.

Aqui ya  el guionista se compadece del espectador y decide ser fiel a la tradición de Hollywood de los finales felices. Pero bueno, mejor que la recuperen en cualquier video club y perciban lo buenos que eran los buenos directores de antes, en la época del nitrato de plata, cuando el blanco y negro resplandecía con un fulgor que nuestra época es incapaz de crear a pesar de todos los adelantos técnicos de la era digital.

 

 

 

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29 septiembre 2011 4 29 /09 /septiembre /2011 10:41

fragmentavega_142x190.jpg

 

El profesor Amador Vega nos ofrece en su librito editado por Fragmenta Editorial, "Tres poetas del exceso: le hermenéutica imposible en Eckhart, Silesius y Celan" una obra forzadamente minoritaria pero de una sugestividad y precisión tal que la considero una obra de referencia para el lector que quiera entrar en la obra de los tres grandes pensadores citados.

Según Vega los tres tienen un punto en común, su texto, muy poético las más de las veces, circula por un universo comunicativo difícil de captar, polisémico, de interpretación aleatoria, con un mensaje de múltiples siginificados que transita por niveles místicos y simbólicos elevados.

Me atrajo en principio el hecho de la diversidad y aparente lejanía entre el Maestro Eckhart, un teólogo dominico alemán que cabalga los siglos XII y XIV y que fue juzgado herético por la autoridad eclesiástica del momento y posteriores, Angelus Silesius, un místico polaco que se expresa en alemán y que vivió en el siglo XVII y Paul Celan, un poeta rumano de lengua alemana, judío, que vivió el convulso siglo XX. Aparte de su origen geográfico y por tanto de una cultura con sus propias caracteristicas diferenciales, se me escapaba antes de leer el librito de Vega esa esencia común del lenguaje y su contenido enigmático.

Como dice Vega,  «Los tres autores aquí reunidos, a pesar de su distancia en el tiempo, parecen tener una misma vocación: crear un lenguaje que escape a toda pretensión interpretativa. Cuando leemos sus textos poéticos no podemos dejar de pensar que ninguna imagen puede ser extraída de su contexto de escritura sin que con ello caiga rota en pedazos en su resistencia a ser trasladada a conceptos". Ese lenguaje que les une, el verbo que se convierte en instrumento de acercamiento a Dios, no solo a la idea o el concepto, sino a la esencia de lo absoluto, de lo inconmovible, de la raiz de todo, es el medio que se eleva en un vuelo de águila en busca de una intuición perceptiva que se nos niega una y otra vez. En esos momentos los poetas evocan el absoluto de la nada, del vacío, hermanándose con las disciplinas espirituales orientales y también en algo que forma parte de nuestra cultura espiritual, la evocación de la unión de todos en todo, de la uniformidad de lo creado.

Amador Vega (1958, Barcelona) es filósofo doctorado en Alemania y catedrático de estética de la UPF y se dedica al estudio de la mistica occidental. Entre sus libros destaco "Maestro Eckhart, El fruto de la nada y otros escritos" (Siruela 2010) y "Zen, mística y abstracción" (Trotta 2002), por mi familiaridad con el zen y mi afición a esta temática.

La lectura de su libro (124  densas páginas en formato pequeño, menos de medio folio) resulta amena aunque hay algunos fragmentos que es preciso  leer dos veces para captar la profundidad de lo que evoca. Su gancho estriba en esa expresión de la transgresión que el mismo autor considera característica de la literatura espiritual. Y así nos habla de la conversión mediante el abandono, "un conocimiento cuyo modo carece de modo" de Eckhart, a la metanoia del amor como principio y fin de la sabiduría. Cita:

Hazte como un niño

hazte sordo y ciego.

Tu propio yo

ha de ser nonada,

atraviesa todo ser

y toda nada...

abandona el tiempo

y tambien la imagen.

 

Es difícil no percibir el talante zen en estas palabras.

Se pregunta Vega "¿Hasta que punto los excesos del lenguaje de los misticos no responden en toda epoca a un exceso de significado de sus imágenes?" y analiza la obra y el estilo de Johannes Schefler (1624-1677) conocido como Angelus Silesius, en el que se percibe  la "topología del desasimiento" en un lenguaje a menudo críptico y de tan alto lirismo que merece y exige una y otra revisitación reflexiva.

 

Como dice Silesius "Amigo ya basta, si quieres leer mas

ve y conviértete tu mismo en la escritura y la esencia.

¿hay algo más actual que ese estilo frente al lector?

Y en Paul Celan, ese cripticismo, esa enigmática oferta al lector (escribía: leer es recoger  "el mensaje lanzado al mar en una botella". Sus poemas exigen, también en este poeta, una atención continua, un "leer una y otra vez, la comprensión llegará por si sola" como dice él mismo. Una atención que es como una "oración natural del alma" y que no está tan lejos de la atención permanente que postula el zen.

También la nada se expresa en este poeta angustiado que termina sus dias en las aguas del Sena tras escribir poemas como este

"Negra leche del alba te bebemos de noche

te bebemos en la mañana y al mediodia te bebemos,

al atardecer

bebemos y bebemos"

Esa leche negra del alba que acompañará los ultimos días del poeta, judio en la Alemania nazi, pierde su significado circunstancial para ajustarse al poemario -y a la via-- del desdichado Celan.

En suma, una obra breve pero densa y evocadora, sugestiva y sugerente.

 

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28 septiembre 2011 3 28 /09 /septiembre /2011 16:25

Roma-168313-full.jpg

roma__fellini_.jpgLa desmesura, pero también la fascinación, el asombro, el guiño, el revulsivo de la imagen, la fuerza onírica de los sueños filmados, la crítica esperpéntica, la sutileza inteligente y a veces poética, la grosería con letra gorda, el escándalo, el sexo más o menos evidente, el enorme erotismo de la exageración, el reflejo de cientos de años de represión, la mirada feroz de un hombre irónico y descreído que ha sufrido décadas de influencia religiosa, la Iglesia como objetivo de un misil nuclear en la mirada sin contención, la sarcástica y vitriólica chanza contra los eclesiásticos, contra la hipocresía de una moral supuesta y contra la maldad de los vicios ocultos y públicas virtudes.

Todo eso, pero engrandecido, hinchado, profundamente humano, demasiado humano a la postre, es Fellini. La desmesura. Y  "Roma" es el epítome de esa desmesura. Pero hay en ella imágenes que quedan para la memoria: las catacumbras encontradas cuando se perfora el subsuelo para hecer el metro y esa secuencia imborrable del aire del exterior que al entrar en un recinto sellado durante siglos va destrozando gradual y progresivamente todos los frescos maravillosos de la villa romana hallada.

Y para terminar, el caótico, avasallador, imponente atasco en la entrada de Roma del equipo de rodaje, carros, un caballo espantado, tanques, camiones de mjdanza con gente jugandio a las cartas en su interior a la luz de las velas, un accaidente con uncamion volcado, siernas de policia y ambulanciaas, bocinazos y una lluvia empepandolo todo de reflejos y de aires de pesadilla.

Las dos historias que se nos cuentan , la del niño Fellini en un pueblo del norte del país evocando la Roma imperial, fascista, lejana como un sueño y la Roma de los setenta, vcaótica,. imprevisible, viciosa, bullanguera y aún así habitable, aunque no tanto como la "otra" Roma, la de los recuerdos del Fellini joven provinciano llegando entren a la ciudad para iniciar su carrera, la pensión, las gentes, las comidas pantagruélicas en plena calle en las terrazas de los barees y restaurantes, el sexo de los burdeles, el anuncio del fascinsmo que triunfa.

Es una película se debe ver como lo que es, un híbrido entre reportaje critico y zumbón y una suerte de "Amarcord" (Me acuerdo") fellinesco que nos deja la miel en los labios para volver a la Roma inexpresable y algo histerica de los  setenta, con sus legiones de hippies ocupando la Piazza de España, los jovenes airados pidiendole mensaje politico a Fellini en su  película o la desmesura bufonesca del desfile de modas eclesiastica con los inamovibles nobles romanos, al que la Iglesia da su protección e inocula el inmovilismo y la decrepita decadencia.

Bella, irritante, absurda, poética y vulgar, un esperpento con aires de trasvestismo y ambiciones líricas, en realidad  una provocación de ese gran falsario, genial embaucador que fue Federico Fellini.

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27 septiembre 2011 2 27 /09 /septiembre /2011 09:34

bel.jpg

 

  Lo primero que sorprende de esta escritora es su juventud (23 años) y el grado de madurez que ha alcanzado. Lo segundo, la calidad y vigor de su universo narrativo, tan propio y ajustado a una cosmovisión muy particular. Y lo tercero, que nadie haya evitado que surgieran en la novela tantos errores de estilo y tantos descuidos. Se sabe que una primera novela arrastra en sí misma defectos casi inevitables. Pero en el caso de "Belfondo" , los errores estilísticos y descuidos redaccionales hubieran sido subsanables con una buena corrección de estilo. Atentos pues a una nueva edición de la novela, amigos de la , por otra parte, excelente editorial "Principal de los Libros". Aquí no vale que lo achaquemos a un estilo rudimentario de primeriza: la fuerza y la potencia del universo creado por esta escritora justifica que el lector no reciba la negativa sorpresa de captar esos errores.

Y ahora pasemos a lo positivo de la novela de Jenn, que es mucho. Desde la habilidad en la creación de personajes, a la cadencia narrativa, voluntariamente demorada en detalles y sugerencias, pasando por el vigor en la composición de un espacio cerrado en sí mismo, repleto de elementos míticos, primitivos casi antropológicos, fuera de un tiempo y lugar identificables, una atmósfera que nos resulta familiar pero que mantiene sus propias dinámicas obedeciendo a leyes de comportamientos y actitudes que parecen surgidas del inconsciente colectivo de nuestro país.

La escritora logra comunicarnos la sensación de ahogo, de lugar sin salida, que padecen los personajes, un espacio mágico donde todos se encierran sin poder aspirar a visitar otros mundos, aunque estén a la vuelta de la esquina, sin saber con certeza qué es lo que les impide marcharse. Es como el salón de "El ángel exterminador" de Buñuel, ese grupo de personas que se ven encerradas en el salón de la casa, sin que nadie se atreva a salir aunque no hay nada ni nadie que se lo prohíba, reforzándose unos a otros el horror a eso desconocido que hay "fuera".

Los personajes paradigmáticos, encerrados en sus propias caracteristicas emblemáticas, el enterrador, el maestro, el falso "cura" ciego, la tocadora de campanas y "dueña" del tiempo, la fábrica y sus obreros, la viuda, la puta, van desplegando sus historias personales que son parte de una historia colectiva centrada en el "amo", el aglutinador de todo, el creador, el ¿dios? de una comunidad sin esperanzas, que crea un "dios" a su antojo, una diosa, su mujer, que dicta sus normas al "cura" ciego, pero que quedará cautiva de su engaño. Todos ellos hacia un final, un poco forzado, que queda abierto y en suspenso, como el despertar de una pesadilla. 

La novela, de  menos de doscientas páginas, engancha y sorprende.  Recuerda a uno los mundos propios, obsesivos, ambiciosos, de ciertos novelistas, Garcia Marquez, Roa Bastos, Alejo Carpentier, la Allende, mundos estrechos, cerrados en si mismos,  con una especie de universalidad que le dan sus personajes, la bravura literaria de una Región de Benet, la Vetusta de Clarín, o la terra ignota de Sanchez Piñol, pero "Belfondo" es sutilmente distinta, más primitiva, más elemental, diría que más banal, menos elaborada y al tiempo más entrañable. Es como si una niña nos contara un cuento. Detrás de lo narrado no está la voz poderosa, taumatúrgica de un creador omnisciente, sino la vocecita tímida pero sugestiva de una niña que nos narra un sueño.

No es una "obra maestra" como escriben algunos  en los panegíricos leidos en la red. Es una obra apreciable que hace evidente el surgimiento de una voz con fuerza y mérito en el mundo literario. Que tiene mucho camino por delante y muestra unos modos y maneras que, ciertamente, hacen esperar mayores alcances.

Los propios errores apuntados al principio hace que uno respete esa promesa de futuro que se desprende de "Belfondo". Es como el talante zen frente a los objetos. Sus pequeñas, casi inadvertidas, imperfecciones son las que dan la medida de su belleza.

Por eso, con cariño, Jenn, evitemos frases y construcciones como "no quería hacerle ningun tipo de cuestión a su mujer", "ola de aire calientisimo" (sic),"es la cuarta de cuatro hermanos que son", "no es que tuviera algo para merecer el puesto que el resto no","pero el amo ya no sabe de amar", "las veces que no se la ha hecho, la señal, ha sido...", "Arcadio aprovecha todas esas ausencias, que es que la mira y sabe que en ese momento no está, de su mujer para pensar en la lección que quiere darle a Monral" (pág.96) "Nadie podia arrancar de sus almas lo que Elpidio","Ella, que se basta de tantas cosas menos de analizar las cosas, que es tan así...tan que siempre parece muy viva, pues hay algo ahí que la frena".

Se me puede argumentar excusas de estilo propio, escasa importancia  de los errores y reiteraciones gramaticales o de estilo...sí, seguramente, pero una escritora como esta merece que el sendero de su narrativa esté limpio, o lo mas limpio posible, de esa broza o basurilla de estilo.

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26 septiembre 2011 1 26 /09 /septiembre /2011 09:40

conversaciones_lamas.jpg

Ahí es nada, más de treinta años de charlas mas o menos informales con lamas budistas y sabios orientales sobre el sentido de la vida, las técnicas de meditación y, en una palabra, la mejora espiritual que en esos lares siempre está unida a una perfecta forma física y un control asombroso de nuestros recursos de fuerza, resistencia y flexibilidad. Una mezcla de yoga intenso y de filosofía espirtual, una especie de terapia del cuerpo y el alma, al alcance de todos sólo por el mísero importe de una entrada de cine o de una cañita con tapas. Editorial Kairós, esa benemérita editorial que nos ha hecho mejores a muchos de los que leemos sus libros con fidelidad, edita el último libro del orientalista Ramiro A. Calle, un meditador y maestro de yoga con toda una vida de ejercicio. Hablo de "Conversaciones con lamas y sabios budistas".

Ramiro es una especie rara en el variopinto mundo de los autores de la temática digamos filosófico-espiritual-autoayuda, donde hay mucho menos oro del que reluce. Se niega sistemáticamente a dar datos biográficos y mantiene una actitud combativa y exigente tanto en sus libros como en sus apariciones públicas. Su mensaje es claro aunque no original. Refleja bien las ambiguedades y tópicos de la espiritualidad libresca al uso, pero al mismo tiempo su mensaje operativo es claro y contundente, sus consejos, dentro de la ortodoxia de las técnicas zen y theravada (vipassana) , son correctos y nada exagerados y la sensación que da es de honestidad y afán de servicio. Y todo ello además del magnífico montaje mediático que se ha diseñado a través de los años convirtiéndose en una especie de leyenda viva de los ambientes del yoga hispano.

En esta obra, Ramiro Calle  nos narra sus encuentros con lamas y monjes, sabios que forman parte de la historia del budismo de hoy. Entre ellos, el Dalai Lama, Dudjom Rimponché, Sakya Trenzin, Trangu Rimponché, Chantral, Gurú Kunzan Grizing, Geshe Jampel Shangle o Akong Rimponché. Ramiro ha ido a buscarlos a Bhutan, Nepal,  Darjeeling, Kalimpong, Sikkim, Simla, Lebong o la ciudad santa de Almora Y no sólo nos narra los sistemas de meditación, los accesos espirituales de estos maestros sino ese mundo oculto de la superstición, la hechicería, los fraudes y supercherías de algunos, la esperanza de otros.

Es este un libro digno, interesante y lleno de ideas y sugerencias. Un poco especializado a los ámbitos de pro-budistas, se lee no obstante con interés y curiosidad crecientes. Para la gente joven es un libro que podría abrirles los ojos hacia ese sector de las enseñanzas budistas que no choca contra ninguna religión (incluso hay monjes y monjas y maestros budistas entre los católicos, con dispensa y apoyo de la propia jerarquía de la Iglesia) y aporta calma, serenidad mental, recursos para solventar los problemas cotidianos y una inmejorable salud si se siguen los parámetros físicos de las disciplinas que se citan en el libro. Un libro, pues, de lectura recomendable para la gente joven y para los muy maduros que tienen el alma joven.

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25 septiembre 2011 7 25 /09 /septiembre /2011 09:29

excursiones-6969.JPGEl camino que lleva al pico de la Espina desde La Franqueta es un sendero circular que entra en uno de los lugares más sorprendentes de Els Ports. Un paisaje desértico, de roca resplandeciente al sol, solitario y salvaje, en donde es posible admirar uno de los ejemplos de desplegamientos isoclinales en paredes calcáreas más geométricamente hermosos que he visto. Y con la sorpresa inesperada de una cueva dotada de inauténticas pinturas rupestres, realizadas con tal habilidad que sobrecoge al montañero no informado que logre llegar al lugar.
Salimos del área de La Franqueta que ya conocemos de anteriores excursiones, por la pista que surge a la izquierda y va paralela al rio de los Estrets. En la confluencia del  Barranco del Carrer Ample con el rio, nos encontramos un camino bien arreglado que lleva a una antigua cantera de mármol. Vale la pena detenerse allí, pero ahora sigamos el lecho del barranco, de caminar incómodo por el gran número de piedras, aunque  conviene seguir las fitas, ya que el sendero va dejando de vez en cuando el lecho del barranco, donde encontraremos la Fuente de las Figuerases (seca el dia que fui).

Hay que pasar el Estret de Palanquetes, algo empinado, entre grandes rocas, mientras sigue la subida por lugares estrechos y muchos zarzales, hasta encontrar una confluencia con el barranco del rio Sec, seguimos por la derecha para llegar  a la Fuente de las Baranes donde hay un abrevadero con agua y una surgencia no muy generosa (la sequía hace estragos en estas corrientes subterráneas).excursiones-6952.JPG

El sendero, muy pedregoso, sigue su permanente subida con tramos que fueron tallados en la roca, restos de un antiguo camino de paso de ganado seguramente devastado por las inclemencias del tiempo y el desuso.

Pasamos por un bosque de pinos y encinas, arbustos de boj y helechos que brillan con un verde luminoso bajo la luz del sol, con su mensaje de supervivencia (es uno de los matorrales más arcaicos que existen). Después de cruzar el bosque, el camino entra en un ensanchamiento del barranco donde aparece la primera de las sorpresas estéticas y geológicas anunciadas. A mano izquierda, en el estrecho que se forma, las paredes toman una estructura isoclinal, como muros inclinados que parecen de mármol blanco destelleando al sol, inclinados remedos de una serie de ondas de la superficie del mar que han quedado estratificadas, convertidas en piedra, monumento bellísimo a la madre naturaleza.

Seguimos el sendero que llega a una amplia confluencia de barrancos. Y, ojo, aquí hay otra sorpresa: en el barranco de la izquierda se abre la cueva del Frare, una enorme boca oscura, protegida con muretes de piedras. Entramos en ella y justo cerca de la boca, en la pared de la izquierda se nos encoge el corazón ante lo que vemos: pinturas ruprestes, ejecutadas con gracia, con los típicos colores de marrón rojizo, estilizadas, llenas de vida: escenas de caza, animales, personas, rituales. Es impensable que esto no sea conocido, ergo son falsas. (Cuando regreso a casa consulto en internet y certifico su inautenticidad. No obstante "chapeaux" al anónimo falsario).

A continuacion viene un tramo que parece sacado de una película de ciencia ficción. Es como un escenario mineral, solitario, grandioso, austero y duro. Pero un poco más adelante vemos a nuestra derecha la cresta desnuda de los Rasos del Maraco y el fin del barranco. Nos cruzamos con el GR 7 y hay dos opciones en ese punto: seguir por la izquierda el sendero que nos lleva al Mas de Maraco con los corrales de reses (en verano es posible encontrarse con toros, prudencia) y al collado de Alfara. A la izquierda tenemos la cima de la Espina (1181m). Gran panoramica de las cimas que la rodean, el Caro, las Rocas de Benet, la Mola de Camps y otras, en las dos verttientes de Els Ports.excursiones-7022.JPG

La otra opción es seguir el GR7 de bajada y comenzar el descenso cresteando por los pelados Rasos del Maraco, con una vista impresionante del barranco que hemos subido, a la derecha, y unos collados que nos permiten ver el lado opuesto, el valle del Toscar y el Monte Caro. A partir de ahí entramos en un bello bosque de pino en intermitentes bajadas y pequeñas subidas hasta llegar a una bajada empinadísima que nos lleva al valle de Les Clotes (donde dejamos a la izquierda el sendero que lleva al refugio de ese nombre). Después ya llegamos a la  pista de la Vall de Uxó que hace un pronunciado descenso hasia el lugar de comienzo, La Franqueta. Se trata de más de cuarenta  minutos de fatigosa pista que sólo tiene destacable el panorama cambiante que nos va ofreciendo.

En total hablamos de un circuito de más de seis horas si subimos a la Espina y de cuatro horas pasadas si regresamos desde el punto del GR7 junto a los Rasos del Maraco. Es una excursión muy variada y con rincones asombrosos. En mi caso tuve la suerte de tener un inesperado encuentro: un macho de cabra montés, poderosamente armado, que compartió conmigo en el silencio absoluto del bosque, un par de minutos de arrobada contemplación mutua, entre el respeto (por mi parte) y la curiosidad (por la de él).

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24 septiembre 2011 6 24 /09 /septiembre /2011 07:01

ironclad-cartel2.jpg

 

 

  De vez en cuando en las películas de la serie B aparece una que nos reconcilia con el cine, a pesar de sus limitaciones y su falta de ambición artística. Esta es una de ellas, "Templario". Dirigida por Jonathan English e intrepretada por James Purefoy, que da muy bien el rol de caballero templario, estoico, silencioso, contenido y atormentado por las atrocidades cometidas en nombre de la fe durante las Cruzadas. Un soberbio, como siempre, Derek Jacobi, como el discreto conde de Cornhill, Kate Mara como su esposa lady Isabel que robará el corazón del templario y un inesperado y habitual robaescenas Paul Giamatti como el  malvado rey Juan de Inglaterra.

En el 1215 el rey Juan se ve obligado a firmar la Carta Magna que resta su poder en favor de las Cámaras formada por los nobles barones. El monarca no acepta de buen grado la imposición y recluta un ejército mercenario danés que arrasa el país para restaurar la monarquía absoluta "por la gracia de Dios", (¿les suena esto?).

Un grupo de caballeros al mando del baron Albany, entre ellos el templario Marshall, se hacen fuertes en el castillo de Rochester, enclave estratégico  importantisimo para el despliegue militar del rey Juan y sus mercenarios. La pelicula nos narra la historia del asedio y la intervención final de obispo de Canterbury aliado con los franceses para derrocar al rey Juan. Durante ese brutal asedio, el templario y la señora del castillo inician una historia de amor, ante la inapetencia permanente del conde, vaya por Dios.

Lo que hace interesante esta cinta muy poco respetuosa con la historia real es la dinámica feroz de los combates, el ritmo de la historia que no decae ni durante las secuencias de amor y un aire general de dignidad y credibilidad que desprenden actores y dirección (algo semejante a lo que ocurre con otra cinta del momento, "Centurión"). Sana, salvaje y apasionante distracción, ataques bien diseñados, secuencias de una crueldad muy a tono con la época pero narrada con desenvoltura y sin complejos y por último pero no menos importante, unos diálogos con cabeza, razonados y sugestivos, en los que se cuestionan las guerras, sus motivaciones y las creencias irracionales que lo hacen posible.

El protagonista James Purefoy, consigue dar profundidad y respeto a su personaje, un caballero templario silencioso y malhumorado, corroido por la culpa y luchando por resistirse a la tentación de Kate Mara (un poco sosa) ante un Derek Jacobi claudicante y temeroso y  un Paul Giamatti que compone un histriónico, maquiavélico, cruel y agresivo monarca, que suele ser asociado al caballero de las mallas verdes, el mítico Robin y que aquí se limita a ofrecernos un retrato seguramente muy real de lo que era un rey de la época, nada estúpido pero muy creído de su papel semidivino.

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23 septiembre 2011 5 23 /09 /septiembre /2011 07:12

cartel_el_atardecer_0.jpg

Es la primera película en inglés del realizador Lajos Koltai y para ello recurrió a un best seller de Susan Minot (adaptada a la pantalla por ella misma con la ayuda de Michael Cunningham, el autor de "Las horas"). Lo primero que llama la atención de esta cinta es la belleza y perfección técnica de la fotografía (Lajos Koltai es un soberbio y acreditado realizador fotográfico) y lo segundo el reparto, verdaderamente espectacular dado el escaso nombre como director de Koltai. Sumar en un mismo reparto a Vanesa Redgrave (más su hija en la vida real, Natasha Richardson) a Meryl Streep (y a su hija real Mamie Gummer) ambas interpretando papeles de madre-hija en la ficción, y añádase a Glem Close, Patrick Wilson y Hugh Dancy, entre otros.

La Redgrave borda su papel de anciana en sus últimos momentos, invadida por los recuerdos que vive, las vidas paralelas de presente y pasado ante sus dos hijas, Constance (la Richardson) y Nina (Toni Collette). La sorpresa y las dudas que las confesiones de su madre sobre su pasado despiertan en las dos jóvenes van complicando una trama que navega airosamente por el tiempo. El principal misterio es la referencia continua al amor de la vida de la anciana, un tal Harris, del que ninguna de sus hijas tenía noticia, así como de su misterioso final que asusta a las dos chicas.

La película atrae formalmente, las interpretaciones son, como cabía esperar del elenco, buenas, pero al conjunto narrativo, a la dinámica de misterio y revelación, le falta aliento, fuerza, vigor. La película deviene discursiva, los grandes temas que plantea, la muerte cercana, el miedo, el remordimiento, la culpa, se quedan desvaidos y conceptuales, los personajes se desdibujan, no nos conmueven, hay momentos en que nos empieza a importar un bledo lo que nos cuentan, o mejor, cómo lo cuentan. Es un melodrama de folletín o telenovela magnificado por el reparto y la puesta en escena majestuosa de Lajos Koltai, empeñado en seducirnos con el personaje crepuscular de la Redgrave, pero incapaz de sacar más brillo a Glenn Close y Meryl Streep.

No me extraña que la película no acabara de arrancar en Estados Unidos y que aquí esté teniendo una vida mortecina que acabará en los videoclubs convertida en una opción más o menos romántica para pasar un domingo por la noche. Lo cual demuestra  algo curioso respecto al cine y a las películas: a veces aunque se echen sobre la mesa los mejores ingredientes, grandes actores, un buen guión, fotografía superior, localizaciones inmejorables, música excelente, ocurre que el producto resultante está muy por debajo de la excelencia de los componentes. A menudo no se puede identificar qué es lo que falla:  un ritmo inadecuado, un montaje deficiente, cierta frialdad o un exceso de pasión que roza el ridículo. Nada nos llama especialmente la atención crítica. Pero no sentimos esa sensación inexpresable que rodea las grandes peliculas. Todo es correcto, pero... ese "algo" que falla condena irremediablemente al conjunto. Algo así pasa con "Atardecer"

 

 
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22 septiembre 2011 4 22 /09 /septiembre /2011 09:14

excursiones-6692.jpgEl Monte Perdido se había convertido en una obsesión montañera para el que esto suscribe. En dos ocasiones, dos, habia montado una excursión con amigos diferentes para tratar de llegar a su cumbre. En las dos ocasiones el mal tiempo nos echó atrás. En la primera, hace más de diez años, una ventisca de nieve y lluvia nos dejó colapsados en el lago Helado, justamente a punto de emprender la subida de la Escupidera. En la segunda, hace unos cinco años, volvimos grupas en pleno ascenso de la Pradera de Ordesa al refugio de Góritz. Cuando llegamos al parking donde esperaba el bus estábamos mojados hasta lo más recóndito, helados, tiritando y despotricando al mismo ritmo que el viento que soplaba como un fuelle accionado por un gigante.

Esta tercera ocasión, hace unos días, los pronósticos eran muy buenos y salvo que el tiempo girara como una peonza --cosa que suele hacer en estos lares-- podíamos confiar en que esta vez lograríamos el empeño.

Para hacer esta excursión con cierta comodidad recomiendo una jornada de acercamiento a la zona desde el lugar de partida, ya sea Barcelona o el sur de Teruel, para llegar a Aínsa y después a Torla. Desde este pueblo (sólo entre julio y mediados de sertiembre, el resto del año se permite el acceso a coches particulares)) dejar los coches y en el  mismo parking en las afueras de la población coger un autobús que nos lleva a la Pradera de Ordesa, justo en el inicio. Desde allí nos espera una caminata de casi dos horas por la bellísima Pradera (no se pierdan un rato de sosiego junto a las gradas de Soaso, las pequeñas cascadas que van surgiendo en el descenso del rio Arazas) entre bosques de hayas y escarpadas paredes por los dos lados en cuyas alturas se esconden dos caminos de una belleza majestuosa, la faja de Pelay a la derecha en el sentido de la marcha y la de las Flores, mucho mas escondida y dificil , a la izquierda. 

Al final del reglamentado --y sobrepoblado-- camino de la Pradera encontramos la caida majestuosa de la Cola de Caballo, al lado izquierdo del bellísimo anfiteatro dominado por la presencia de las Tres Sororres, con el Monte Perdido en el centro, una de las vistas más espectaculares del Pirineo.excursiones-6623.jpg

A la derecha de la Cola de Caballo, al otro lado del valle, se distingue un empinado sendero que va zigzagueando hacia las paredes previas al Monte Perdido, es el camino de las zetas o de los mulos que lleva al refugio de Goritz como alternativa si a alguien se le atraganta el paso por las clavijas de Soaso. Las clavijas, una instalación en la roca con cadenas y agarraderas de metal, unos 80 metros de trepada sin especial dificultad pero respetable para quienes sufran de mal de alturas, es el camino más directo y menos cansado. Una vez en los altos de las clavijas comienza el sendero de subida a los llanos de Goritz donde está el refugio. Hay un par de grimpadas leves y  el camino, bien señalado, va subiendo, un par de horas más, entre vistas magníficas del cañón de Ordesa y a su izquierda el de Añisclo. El refugio, en obras de ampliación, está situado en un lugar memorable.

Esa noche sugiero pernoctar en el refugio (mejor reservar plaza con tiempo, hay fechas en que hay exceso de montañeros) o, si se dispone de ganas y material, plantar la tienda en los alredores (está permitido).

A la mañana siguiente, a primera hora, en nuestro caso a las 7, comienza el rosario de montañeros que ascienden, trabajosamente, en dirección este-noreste hacia una pared rocosa que hay que superar para llegar a otro llano. Allí tenemos otra gran pared a la derecha, parte del espolón de la Punta de Escaleras, que hay que superar empinadísimamente y  en el tramo final ayudarse con las manos. En el siguiente llano encontramos  la "ciudad de las piedras" un caos de grandes rocas que hay que trepar y desrtrepar, bordeando la zona por la izquierda, rebasando una explanada con un  arroyo y volviendo a subir un pequeño collado que ya nos permite ver el Lago Helado, la antesala de la Escupidera.

En ese punto el sendero mira a la derecha en dirección sur-sureste y nos da la primera visión del estrecho corredor empinadísimo que ha de llevarnos a la cumbre. Primero hay que superar dos resaltes rocosos, y después comenzar una cuesta infernal de piedra suelta (360 m de desnivel desde el lago Helado) que conviene avanzar por la izquierda con mucho cuidado, ya que la canal termina a modo de embudo hacia el vacío. Una caida en este tramo puede ser peligrosa (la Escupidera está considerado uno de los puntos de más siniestralidad del Pirineo). Haciendo de tripas corazón y extremando las precauciones se alcanza un pequeño collado, el hombro del Perdido, desde donde queda una breve cuesta para la cima.excursiones-6582.jpg

Allí está el pilón o vértice geodésico "de los abrazos", pues no son pocos los montañeros que cuando llegan allí reparten abrazos con sus amigos por haber superado la prueba (pese a que aún queda lo más difícil, el descenso). Eso hicimos los miembros de nuestro pequeño grupo, Alfred, Miguel, Jaime y yo mismo. Para luego quedarnos todos extasiados ante el panorama.

El panorama desde los 3355 m de la cumbre es soberbio, inenarrable. El dia, despejado, permitía lanzar la mirada por los cuatro puntos cardinales. El gran Cilindro y el Pico  del Marmoré a la izquierda (que nos oculta la Brecha de Rolando), el Pico de Añisclo, la Punta de las Escaleras, Pineta al otro lado, el macizo del Aneto y el Maladeta, muy al fondo la silueta Pica de Estats, la Punta de las Olas, el Comapedrosa...

Regreso pues a Goritz, despacio y con cuidado. Todo ello supondrá, subida y bajada, en total, algo más de seis horas. Y de Goritz a la Pradera, tres horas y pico. A eso de las cinco y pico de la tarde se puede coger el autobús en el Puente de los Navarros y en Torla optar por descansar en uno de los abundantes hoteles, hostales y pensiones de Torla o Broto o renanudar viaje de vuelta al lugar de origen (unas cuatro horas aproximadamente desde Barna y algo menos desde el sur deTeruel). Una gran excursión muy recomendable a montañeros en buena forma física.

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21 septiembre 2011 3 21 /09 /septiembre /2011 09:21

animals.jpgLos alemanes también han entrado al trapo de los dibujos animados para toda la familia que inauguró con gran acierto la factoría Pixar desbancando al sentimentalismo dulzón de Disney para siempre jamás. Su producto, "Animals United" se adscribe a la moda de los animales enrrollados, tipo "Madagascar", y la verdad es que no lo hacen nada mal. Esa unión de todos los animales de la estepa africana en pos del agua y contra la brutal intromisión de los humanos, se convierte en una parábola que conmueve, divierte y hace pensar.

Basada en la novela para niños, "La conferencia de los animales" de Erich Kästner, los directores de esta película Reinhard Kloos y Holger Tappe, hacen una apuesta por una divertida pero contundente defensa ecológica de los espacios teóricamente libres de Africa y, por extensión, de todo el orbe terráqueo, como tan maravillosamente define el discurso de la multicentenaria tortuga en una de las secuencias más emotivas de la película.

Sin embargo a pesar de las buenas intenciones y de algunos detalles de eficacia hilarante, "Animals United" se muestra algo torpe en la descripción de la lacra humana medioambiental y no logra dar cierta trascendencia, como pedía el objetivo argumental, a las historias que nos cuentan, infantilizando de alguna manera el resultado. Un repaso a "Upp" o a "Walle-e", el viejo de los globos y el niño o el robotito enamorado de una robot ultramoderna, hubiera quizá inspirado un poco más de sutileza, un poco más de ternura.

Billy, el suricato histérico y Sócrates, el león filosófico y nada carnívoro, intentan averiguar porqué no llega el agua de las montañas a su lugar de residencia, el delta del Okavango. En su viaje se les unen otros animales que han debido huir de sus hogares por la acción devastadora del hombre, dos sabias tortugas centenarias, un demonio de Tasmania pedorro y gesticulante, un canguro, una osa polar y un gallo francés absolutamente improbable. El rio ha sido represado para construir un hotel de lujo en sus orillas, donde paradójicamente, se celebra una conferencia internacional sobre el cambio climático. El cazador del hotel --una copia descarada del aventurero de "Upp"-- logra apresar al león Socrates y los animales deciden reunirse en asamblea global, elefantes, rinocerontes, iñús, jirafas y todo tipo de pájaros para liberarlo y hacer saber a los humanos que están hartos y muy indignados.

Pues bien, todo esto hasta el final previsible y en loor ecológico buenista. ¿Cuál es el problema? Un poco más de lo mismo. "Ice Age" y "Madagascar" nos han puesto el listón muy alto. Y en esas sobra lo que aqui falta: personajes con auténtico gancho y más sentido del humor, ironía y autoconcienciá -de los directores-- de que se trata de hacer una peli de dibujos para divertir y entretener a niños y adultos y, en segundo lugar, dar el mensaje ecológico. El problema es que han hecho una peli ecológica de denuncia usando a animalitos de reclamo. Y no era eso. Por eso no funciona ni como peli denuncia.

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