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5 junio 2012 2 05 /06 /junio /2012 07:52

blancanieves-y-la-leyenda-del-cazador-cartel2.jpg

 

En un par de meses han coincidido en las carteleras de estreno dos versiones del cuento presuntamente infantil "Blancanieves y los siste enanitos". Una versión edulcorada y casi de Bolliwood dirigida por Tarsem Singh, de la que ya hablamos aqui (consultar criticas de cine) y la presente, oscura, rompedora y poco infantil versión en la que la malvada reina (bellísima Charlize Theron) es realmente bella, malvada y muy torturada, el espejo mágico es una versión delicuescente de los relojes blandos de Dalí y el bravo y rudo cazador Chris Hemsworth (sigue siendo tan soseras como en "Thor", más músculo que inteligencia, pero aqui ha ganado en simpatía) parece tener más química --y física erótica--con la reina malvada que con la dulce y poco creíble Kristen Stewart. Mucho uso de ordenador y un  director Rupert Sanders, proviniente de la publicidad que, a mi entender, hace un producto muy digno dentro de los parámetros de lo comercial y rozando la insatisfactoria categoría del "cine palomitas". Como ocurría con "Los vengadores" parece que ese género de uso, disfrute y olvido se está ganando a pulso en algunas--pocas ocasiones-- sellos de mayor calidad.

Doscientos años después de que los hermanos Grimm escogieran esta leyenda centroeuropea para confeccionar uno de sus duros "cuentos infantiles" y de que Disney hiciera su panfleto blandengue y sentimentaloide marcando el relato con el baldón de cursilería para varias generaciones, hay alguien que se atreve a bucear en el trasfondo sanguinario, cruel y feroz pero al tiempo valeroso manual de crecimiento psicológico de aquellos llamados cuentos infantiles, desde la "Caprucita Roja" que ya vimos hasta esta "Blancanieves" que no ahorra truculencia, agresividad y dureza a la versión adulta de la historia.

La puesta en escena es magnífica con momentos antológicos casi siempre relacionados con la reina malvada, la auténtica protagonista de esta historia fascinante visualmente: recordarán siempre la transformación de la reina negra en un viscoso alquitrán que nace de cuervos muertos o los monstruos que crea de brillantes cristales oscuros (todo ello en un ambiente muy de "El señor de los Anillos", sin llegar  a ser clónico.

Amor que provoca primaveras y odio que encierra la oscuridad y la putrefacción, los simbolos están tratados de manera inconfundible y clara, con una belleza formal tenebrosa que recuerda un  poco el mundo de Burton.

"Blancanieves, mirrro, mirror" la versión dulce y musical no tiene nada que ver con esta "Blancanieves y la leyenda del cazador", excepto el cuento en las que se basan. Lo demas es brillantemente diferente y en ambos casos, mas en esta segunda, de bastante acierto. A lo largo de más de dos horas el espectador asiste a un espectáculo vibrante, a veces el ritmo decae, pero en general se mantiene con  vigor y sopresas (la aparición y comportamiento de los enanos --magnificos actores reducidos por ordenador y con caracterizaciones y maquillajes sorprendentes: me ha encantado por ejemplo el del magnifico Toby Jones y el no menos encomiable Bob Hoskins-- o los harryportianos manejos de la reina aspirando la juventud de muchachas virgenes).

Película digna, pues, que aunque no la recordaremos jamás dentro de ese reducido lugar de las obras maestras, tiene virtudes que al menos la hacen digna del bastante abusivo precio de las localidades (lo cual va vaciando las salas y, paradójicamente, haciendo más caras las entradas).

 

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4 junio 2012 1 04 /06 /junio /2012 09:06

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Asistimos en esta película a los primeros pinitos literarios de uno de los "gurús" del llamado "new journalism" norteamericano, --nacido en los setenta y que revolucionó la literatura periodística con las obras de Truman Capote, Thomas Wolf y algunos otros--, Hunter S. Thompson, autor de "Miedo y asco en Las Vegas", una de las "biblias" del lisérgico desenfreno literario de autores sumergidos en el alcohol y la droga (bastante menos valiosos literariamente que otros más antiguos como Thomas de Quincey, Poe o Baudelaire) y que fue llevada al cine por el irregular ex Monty Piton, Terry Gilliam, en una película absurda (también con Johnny Deep) 

Interpretada también  por el camaleónico Johnny Deep (que fue amigo personal del escritor hasta que este se suicidó en 2005) se nos narra la llegada del personaje que interpreta al autor, Paul Kemp, a Puerto Rico para trabajar como redactor en el Star, un periódico local de escasa importancia y que está a punto de cerrar. Quizá el comienzo sea lo más notable de un filme que no acaba de encontrar el ritmo y el tono adecuado. "Los diarios del ron" es un manuscrito de Thompson olvidado en algun cajón hasta que lo rescató el actor Depp y se propuso hacer una película de él como tributo a su amigo fallecido.

Y así es como hemos de ver este relato alcohólico, excesivo, absurdo, discontinuo e irregular, en el que un improbable Kemp-Thompson metido en la piel de un joven periodista alcoholizado y pretendidamente inteligente y sagaz, nos pinta una sociedad corrupta, la de Puerto Rico, a principios de los sesenta.

En un momento de este filme extraño, el director del Star, interpretado por un magnifico Richard Jenkins, le dice a Depp al comentar el tipo de sociedad portoriqueña que la metrópoli permite que se desarrolle y medre en el patio de atrás de la gran patria norteamericana: "No estás dormido, estás despierto. Este es el sueño americano". Pero excepto dos o tres pinceladas casi demagógicas que Depp se permite para acreditar su "olfato" periodístico, todo lo que nos cuentan sueñan a mala resaca de whisky o ron, o una pesadilla lisérgica creada por el lsd (como la secuencia del uso de esa droga con su amigo el fotografo Giovanni Ribisi).

A pesar de la fuerza gestual del perplejo Depp, que parece parodiarse continuamente a sí mismo o la impagable Sparrow de "Piratas del Caribe", los mejores actuaciones son las del citado Jenkins, la de Ribisi e incluso la de Aaron Eckhart, que hace un sorprendente papel de marrullero vividor sin escrúpulos. Bruce Robinson dirige al cotarro de actores en una suerte de muestrario de escenas sin ningún ritmo y con una languidez que hace pensar en que todos, incluido el equipo técnico, estaban bebidos o fumados mientras hacían la película en las calles y playas de Puerto Rico.

Los ojos inyectados en sangre del borracho Depp al inicio de la película y su desternillante enfrentamiento con el camarero que le trae el desayuno, tras la magnifica secuencia de los titulos de crédito con un avion rojo paseando por los cielos de Puerto Rico hasta pasar por la ventana del hotel donde se aloja un resacoso Depp, son uno de los aciertos de este director, al que no se le puede reprochar una decidida honestidad en la puesta en imagenes de un libro que supongo bastante impublicable por caótico y poco significativo fuera de las gamberradas etilicas y tal vez algo obsoleto en su retrato del ya sobrepasado "periodismo gonzo", en el que el periodista forma parte de la crónica de lo narrado e influye personalmente en su desarrollo, al convertirse en uno de los actores de la trama. Película fallida, pero con ciertas virtudes para formar parte de ese "Inferno" de los filmes que tiene valores extracinematográficas que probablemente la convertirán con el tiempo en pasto de cinéfilos.

  

 

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3 junio 2012 7 03 /06 /junio /2012 19:45

walker

 

 

 

 

 

Mediante un misterio de asesinato tal vez innecesario, esta película de aroma clásico que bebe de "American Gigolo" se adentra en el oscuro mundo de la alta sociedad estadounidense de una forma intrigante y además presenta a un personaje central magníficamente compuesto a quien Woody Harrelson da vida de una forma perfecta y compleja.

Sinopsis: Carter Page III es un hombre bien educado de la alta sociedad de Washington que vive como acompañante asexual de mujeres cuando sus maridos prefieren no asistir a eventos públicos. Cuando el amante de una de sus amigas es asesinado y es ella quien encuentra el cuerpo, le pide a Carter que encubra este hecho para evitar un escándalo. La investigación del fiscal y de la policía ponen presión sobre él y Carter inicia sus propias averiguaciones al sospechar que hay más de lo que inicialmente pensaba.

El realizador Paul Schrader declaró que esta película no era técnicamente un remake de su popular "American Gigolo" pero que era más o menos como veía al personaje principal de ésta última cuando tiene cincuenta y pico de años. Tanto el personaje de Richard Gere como el interpretado aquí por Woody Harrelson se encuentran sumergidos en una misma situación: están siendo culpados de un crimen que no han cometido mientras ambos soportan esta carga por el bien de las apariencias. Pero hay una diferencia fundamental entre ambos filmes y es que si en "American Gigolo" la investigación de asesinato y sus ramificaciones era algo que daban dirección y pulso al filme, en esta ocasión son más una innecesaria distracción que languidece la película.

Curiosamente y según palabras del propio director, Woody Harrelson rehusó publicitar la película ya que el propio actor no estaba satisfecho con su interpretación. Con todos los respetos, tal vez él no sea su mejor crítico ya que su trabajo es lo que hace esta película. Es una actuación extraña, con algún altibajo pero en general de las más destacadas que ha hecho el actor, y ha hecho unas cuantas notables cada vez más en filmes que tienen menos publicidad como las recientes "Rampart" o la que le trajo su nominación al Oscar en 2010 "The Messenger". Harrelson da vida a un hombre extremadamente culto, homosexual, con complejos y dudas personales que no deja aflorar a la superficie que maquilla con un peluquín, trajes hechos a medida y dosis de encanto. Su personaje y principalmente la forma como le da vida, dentro de un mundo de las mujeres de la alta política y sociedad de Washington, crean solos unas impresionantes posibilidades para el estudio de este personaje.

No es de extrañar que el personaje central esté tan bien compuesto. Su director ha sido el autor también de los guiones de "Taxi Driver" y "Toro salvaje" por ejemplo, con lo que no cabe duda de su interés por lo profundo y torturado de sus personajes. En donde el filme se pierde ligeramente es en su aspecto de thriller. Este sirve para crear un nada optimista retrato sobre el mundo de la política en Washington pero la investigación en si sobre un asesinato y su resolución son algo menos elaboradas y poco satisfactorias que todas las otras partes del guión de Paul Schrader. Para representar esta realidad corrupta de la capital de EE.UU., no era necesario tanto misterio.

No obstante, lo que representa "The walker" es más que interesante y además posee a Woody Harrelson entregando una de sus composiciones interpretativas más complejas. Acompañado por Kristin Scott Thomas, Willem Dafoe y la mítica Lauren Bacall, la película no será un ajustado thriller pero su estilo clásico, su constante diálogo y su incisiva y aguda escritura de un personaje y un mundo, hacen de ella algo inmensamente valorable.

 

 

 

 

Dirección y guión: Paul Schrader.
Países:
USA y Reino Unido.
Año: 2007.
Duración: 107 min.
Género: Drama.
Interpretación: Woody Harrelson (Carter Page III), Kristin Scott Thomas (Lynn Lockner), Lily Tomlin (Abigail Delorean), Lauren Bacall (Natalie van Miter), Moritz Bleibtreu (Emek), Ned Beatty (Jack Delorean), Mary Beth Hurt (Chrissie Morgan), Willem Dafoe (Larry Lockner), William Hope (Mungo), Geff Francis (detective Dixon), Steven Hartley (Robbie Kononsberg).
Producción: Deepak Nayar.
Música: Anne Dudley.
Fotografía:
Chris Seager.
Montaje: Julian Rodd.
Diseño de producción: James Merifield.
Vestuario: Nic Ede.


SINOPSIS

Carter Page III (Woody Harrelson) trabaja como acompañante de las esposas de hombres muy poderosos en Washington. Sus principales clientas son: Lynn (Kristin Scott Thomas), Abby (Lily Tomlin) y Natalie (Lauren Bacall). Carter se ve involucrado en un escándalo cuando Lynn, mujer de un senador liberal, le llama al descubrir a su amante asesinado. Para protegerla a ella y la reputación de su marido, Carter declara haber sido él quien encontró el cadáver.

 

 

 

 

 

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3 junio 2012 7 03 /06 /junio /2012 07:46

 454_arrecife.jpg

 

 El escritor mexicano de ascendencia española , concretamente aragonesa y creo que de estos pagos (Matarraña), Juan Villoro, nacido en 1956 en la capital mexicana, profesor universitario, ensayista y novelista multipremiado, gusta de aderezar sus libros con elementos que suponen una fuente de asombro para el lector, un desafío intelectual o una propuesta lúdica inteligente y sensorial que entretiene y a veces fascina. Las novelas "El testigo", "El disparo de argón", "Los culpables" o los ensayos "Efectos personales" y "De eso se trata", nos hablan de un escritor discreto e inteligente, con dominio de su arte, una técnica irreprochable (muy visual, es fácil "ver" la película de lo que nos narra) y un vocabulario ajustado a la narración como un guante, sin imágenes o metáforas excesivas, ordenado y ajustado como un metrónomo el ritmo de su relato.

En "Arrecife" (Anagrama), Villoro parece recoger el talante argumental de un gran escritor británico, injustamente olvidado (murió en 2009) James Graham Ballard, autor de obras tan magníficas como "El mundo sumergido", "La sequía","La isla de cemento","Crash" (adaptada por David Cronemberg al cine en una película memorable), "Fuga al paraíso" o "Super Cannes", en la que con un estilo deudor de la ciencia ficción de calidad literaria proponía unas narraciones al modo de distopías en las que diseccionaba la problemática del siglo, la destrucción medioambiental, la corrupción sensorial y ética del ser humano y los efectos de la evolución tecnológica en la mente y el comportamiento de las personas.

Villoro es en "Arrecife" un directo deudor de Ballard: partimos de un planteamiento básico, un ambiente cerrado artificialmente, claustrofóbico, un gran hotel en la costa mexicana, rodeado de miseria, historia decadente y corrupción. En ese circuito cerrado existen conexiones con el exterior relacionadas con la droga y la violencia, la corrupción politica y policial, aunque en todo momento se trata de preservar la comodidad y la diversión de los adinerados clientes del hotel (Ballard describió en "La isla de cemento" o "Super Cannes"  escenarios parecidos, lugares de excepción, cerrados y autónomos, donde se administra la violencia controlada como elemento de diversión y acicate para personas que pueden pagarlo, sin otra ética aplicable). En el gran resort hotelero de "Arrecife", "La Pirámide" , a los clientes se les proporciona elementos de diversión que entrañan un gran riesgo, aunque bastante controlado, desde los secuestros de una falsa "guerrilla" hasta inmersiones peligrosas o ataques inesperados en la selva o en expediciones a las ruinas y restos mayas (con una directa  crítica al abuso y explotación turística de esa ancestral cultura, tan banalizada).

La degradación moral de los clientes, la falta de ética y oportunismo de los que regentan el hotel, empezando por Mario Muller (un ex musico de rock de los setenta) que idea acciones para provocar ese miedo que resulta ser el reclamo más fascinante de su hotel. El protagonista, Tony Góngora, que perteneció a la misma banda de rock del gerente del hotel y al que éste protege en uso de una amistad inquebrantable pero abusiva, es un superviviente medio zumbado por las drogas y el alcohol que busca las claves de un presente que le supera en los elementos de un pasado que trata de olvidar.

Novela híbrida, con carga psicológica crítica y elementos de thriller --asesinato de un buzo fuera del agua con connotaciones sexuales perversas-- el narcotráfico y la corrupción del lavado de dinero, "Arrecife" no se ajusta a las simplicidades del género, sino que bucea en la descripción del ambiente enloquecido y banal de una costa superturística a la que va vaciando el cambio climático y en los sucesos que trufan la narración, contemplados por el protagonista en clave interior, buscando un cierto sentido o verosimilitud en una historia que parece vista desde dentro de un acuario, como si fuese un escenario lisérgico o una derivación en el tunel del tiempo de los años de la contracultura ("esa pomposa manera de convertir la rebeldía en un sistema de quejas mas o menos rentable"-pág.15-) y la revolución de las flores. Y ello vivido desde "La Piramide" el complejo turístico creado, como dice uno de los personajes, al igual que "el tercer mundo existe para salvar del aburrimiento a los europeos y a los gringos", donde los turistas son clasificados por criterios clasistas económicos a base de pulseritas de plastico de diferentes colores y donde se les proporciona sultos y sobresaltos para dotar de interés el aburrimiento dislocado de sus vidas : "un trópico de adrenalina, arañas venenosas, excursiones que creaban la ilusión de sobrevivir de milagro y la necesidad de celebrar en forma tempestuosa. El peligro es el mejor afrodisíaco". O como dice mas adelante, para crear "paranoia recreativa" (pag.63).

 El humor, otra de las marcas de estilo de Villoro, tiene el sabor cordial y directo de un Barnes, un Amis o un Auster, como cuando el protagonista dice de sí mismo "estaba tan excitado que podía sentir las agujetas de mis zapatos"-pag.19-. o se llena de poesía, "¿habrá un registro de hijos con madres que jamás lloraron?" -pág.24- o de sarcasmo, "crecer es olvidarse de las rodillas", -pág. 46- o, "el aire ardiente de la calle me golpeó como un insulto" -pág.128-.

Humor, ironía, desparpajo expresivo (inevitables los mexicanismos) personajes de novela negra de los sesenta, nostalgia de los viejos roqueros que nunca mueren, canciones para el recuerdo y melodías con el contrapunto de añoranzas y saudades de una juventud irremediablemente ida. Una buena novela para llevarse de fin de semana a una playa cualquiera. 

 

 

FICHA: "ARRECIFE", jUAN vILLORO. Anagrama editorial.- 239 páginas.

 

 


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2 junio 2012 6 02 /06 /junio /2012 07:15

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 De vez en cuando cae en mis manos de forma casual un dvd en el que, menos a menudo, alcanzo a conocer una peli magnífica que me pasó inadvertida en su paso por salas. Es una sorpresa muy agradable y uno en esas ocasiones se hace cruces de los tesorillos que nos debemos haber perdido por mala distribución o escasa promoción de algunas películas que no pertenecen ni emanan del star system.

Aquí se trata de una adaptación al cine de una obra de teatro de André Bovell, "Speaking in tongues". Trata sobre algo tan antiguo como el mundo, las parejas humanas y su amor y desamor, sus rutinas, sus mezquindades, sus crueldades, flaquezas y traiciones. Nada nuevo bajo el sol ni frente a la cámara. Como de costumbre todo depende de cómo se cuente.

 Ray Lawrence el director de esta película australiana (una filmografía muy respetable y no demasiado conocida), sabe cómo hacerlo: nos presenta a un grupo de personas, hombres y mujeres, atrapados en unas vidas desnortadas, desequilibradas por la rutina y la falta de comunicación. Son personajes muy reales, bastante entrañables en general, con sus defectos y sus debilidades, su sentido y necesidad de afecto y sus ilusiones.

A través de dos personajes clave, la psiquiatra Valerie y el policía Leon y sus respectivas parejas y sus conexiones con otras parejas, se conforma una especie de "Vidas paralelas" de Altman, en las que unos y otros van cruzándose y alejándose o uniéndose, en un eficaz ritmo que va propiciando la muerte (sospechosa en un principio) de la doctora y la presunta culpabilidad de un joven marido absolutamente inconcebible como asesino (a no ser por el rapto de locura o de borrachera que nos puede convertir a todos en potenciales asesinos casuales).

La historia comienza a plantearse como un drama de parejas, pasa a convertirse en un trhiller magnificamente inquietante y vuelve al final a la tragicomedia de las relaciones amorosas y familiares. Si a ello unimos un conjunto de actores en auténtico estado de gracia, miel sobre hojuelas. Espectacular el gran Anthony La Paglia (tan encasillado en películas de mafias) y todas las actrices sin excepción, Barbara Hershey o Kerry Armstrong, Rachel Blake o Daniella Farinacci. Mención aparte la aparición casi episódica de ese soberbio actor inglés llamado Geofrey Rush, muy alejado de sus papeles del pirata del Caribe Barbarrossa, rival de Deep.

Y por supuesto, el montaje, la fotografía, la música y la producción técnica rozan niveles de excelencia. En resumen, qué gran película para hebar tenido tan lastimosa promoción. Vaya a una tienda de cine en DVD y localícela. Disfrutará.

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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 07:36

los-vengadores-cartel.jpgBueno, a veces el "cine palomitas", el cine de entretenimiento con pretensiones artisticas e intelectuales a nivel de cero, da en realizar una obra divertida, compleja, ambiciosa y coherente. "Los Vengadores" es uno de esos milagros que resume, compendia y mejora a todas las producciones de super héroes que hemos visto --o padecido-- en los últimos tiempos. Aun no siendo uno desgustador de los comics de la Marvel, sello americano rabioso de la "american way of life" o incluso en algunos casos, como con "el capitán América"  casi totalmente opuesto y crítico, lo cierto es que he visto "Los vengadores" de un director casi principiante Josh Whedon, como un agradable entretenimiento al que no faltaba inteligencia, autoparodia irónica y un sentido del humor adulto y de bastante nivel.

Dado lo heterogéneo de los héroes, de su procedencia, sus métodos y su desarrollo, lograr aunarlos a todos en una empresa común sin que suene a pastiche, salvando la función con la suma y mejora de cada uno de ellos y no con la resta lamentable de algunos personajes que no pegan ni con cola. Por que me dirán ustedes, ¿qué tiene en común el "Iron Man" del siempre sarcástico y divertido Downey Jr., con el científico que tiene un monstruo masivo verde de Cro Magnon en la barriga "Hulk", con Thor el dios mitológico hijo de Odin y su martillo generador de rayos y truenos, con el primario forzudo del escudo de las barras y estrellas, el Capitán América, tan obsoleto, con un Legolas arquero infalible o una dama sofisticada con un cuerpo de vértigo capaz de eliminar en un tris tras a quien haga falta? Pues no hay nada en común, excepto naturalmente reunirlos a todos con la misión típica y tópica de "salvar al mundo"¿De quien? De unos alienígenas malvados comandados por un villano, hermano bastardo de Thor, el impagable malo shakesperiano con nombre de perrito que Keneth Branagh se sacó de la manga con mucho acierto y habilidad en su película mitológica "Thor", el perverso y cínico Locki.

Uno ve con interés la admirable coherencia argumental que han logrado guionistas y director intregrando de alguna forma lo que ya sabían los aficionados a este tipo de películas de cada uno de los personajes centrales y recuperando aquí el "decíamos ayer" de Iron Man, Hulk, Thor, Capitán América y la dama astuta y letal (la Viuda Negra). Y así el aficionado a este tipo de cine llega a "Los Vengadores" y recupera la identidad y el comportamiewnto de sus héroes, sólo que en esta ocasión los discursos han cambiado, nada de encefalograma plano, nada de simplezas...hasta Capitán América se permite ironia y algo de sutileza (el personaje de Downey Jr. se comporta con la inteligencia y el sarcasmo de siempre, cada vez más parecido a Sherlock Holmes).

Efectos especiales a mansalva, pero realizados con un cierto tono paródico que los eleva de categoría. Hasta Jackson logra que su papel de alma del grupo de héroes suene mejor que nunca y sea más creíble (ese excelente actor negro cada vez parece reirse mas de los papeles que interpreta en este tipo de peliculas, pero aqui está convincente). Es una obra irónica, nada superficial ni inocente, el discurso es crítico y serio en el fondo y bastante ingenioso en la forma.

Desde el "Superman" de Donner (1978) los aficionados al cine de género no habían esperado con tanta expectación y resultado tan gratificante una película de alto presupuesto con los comics como temática. Y como en aquella pelicula memorable, "Los Vengadores" logra el milagro: un vehículo rabiosamente comercial para un producto de calidad. Ha habido algunos intentos de hacer peliculas corales copn varios héroes del comic o la literatura de  acción, como las de "X Men" con los Cuatro Fantasticos, que naufragó en un exceso de efectos y poca consistencia argumental y aquel sonado fracaso "La liga de los hombres extraordinarios" dende el Capitán Nemo se aliaba con Allan Quatermans y otras figuras miticas de acción,como Tom Sawyer, la Mirna de "Dracula" o Mycroft , el hermano mas listo de Sherlock Holmes, en una pelicula coral fallida (a pesar de Sean Connery y del surrealista atrevimiento de la propuesta).

 Un ultimo apunte: los actores están de rechupete. Mención especial para el soberbio Tom Hiddleston como el taimado villano Locki, que ya entusiasmó con este mismo personaje en el pseudoshakesperiano "Thor" de Keneth Branagh. Scarlett Johansson está deliciosa como la Viuda Negra, Jeremy Renner complejo como Ojo de Halcón, Chris Hemsworth y Chris Evans, tratan de estar a la altura de los otros como Thor y Capitan America abandonando sus simplezas anteriores, mientras que Robert Downey Jr. y Samuel L. Jackson siguen dominando la pantalla y la función con sus estilos tan distintos y su eficacia gestual tan lograda..

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31 mayo 2012 4 31 /05 /mayo /2012 07:50

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 Hace unos días escribí en mi dietario: "no hay amante de los libros que no se sienta aludido y hasta enfermizamente hermanado por las historias que emergen de este librito de poco más de cien páginas de letra generosa y tamaño de bolsillo, "La casa de papel". El argentino Carlos Maria Domínguez (residente en Uruguay) sacó a la luz esta pequeña joya que circula--poco-- en España desde 2004, aunque creo que yo la conocí muchos años antes en una edición sudamericana (o quizá lo soñé, contagiado por el ambiente onírico y fantasmal que suelen compartir los libros que hablan de la pasión de leer, de poseer y coleccionar libros, de formar bibliotecas imposibles y de soportar la silenciosa invasión de las letras en forma de su preciado continente, los libros. La actual edición en libro de bolsillo tiene unos cinco años (2007) y lleva el sello de la editorial Mondadori, en formato de pasta dura, guardas rojas, dibujos de Peter Sis y letra clara y grande, con la dedicatoria el "Gran Josep", es decir Conrad, cuya "Linea de sombra" tiene una esencial importancia en la narración.

La relectura de este titulo vino a abundar en una de esas deliciosas causalidades que aparecen en la vida de cualquier lector: sin saber cómo ni por qué hay momentos en los que una extraña fuerza ("sincronicidad" la llamó Jung) provoca casualidades y coincidencias que es dificil explicar por la lógica y la razón. En este caso, como una secuencia realmente inexplicable, varios libros vinieron a mis manos, todos movidos por un tema y propósito común, un empeño semejante: el de los diferentes autores con respecto a un objeto y una pulsión: el amor a los libros. Desde los "Fantasmas en la biblioteca" a "La librería ambulante" de Christopher Morley, "El novelista ingenuo y sentimental" de Pamuk, la "Bibliofrenia" de Joaquin Rodriguez, "Los libros que nunca he escrito" de Steiner, "Leer la mente" de Volpi, "La biblioteca de los libros perdidos" de Alexander Pechmann, "El vicio de la lectura" de Edith Wharton y algun otro que en este momento no recuerdo. Todos en torno a la mania lectora. ¿Causalidad o causalidad?

Habida cuenta que vivo semi-aislado en un pequeño pueblo aragonés a cientos de kilómetros de las dos grandes capitales que me rodean y mi único contacto con el mundo cultural libresco me viene de la deliciosa persona interpuesta de mi librero favorito, Octavi Serret, de Vallderrobres, el asunto tiene un cierto misterio añadido que solo cabe explicar como un ejemplo de las "afinidades electivas" que uno ha ido cultivando desde que comencé a degustar libros...y a coleccionarlos, es decir mi lejana infancia.

Pero volvamos a "La casa de papel", un libro breve de dilatado placer. Se trata de una especie de "trhiller" , una trama detectivesca que tiene como objeto básico un ejemplar de "La linea de sombra" de Josep Conrad, un libro con páginas dañadas por una especie de argamasa y destinado a una profesora de Universidad, compañera del protagonista --un escritor argentino, también profesor en Cambridge-- que ha muerto atropellada por un vehículo que se dio a la fuga, mientras cruzaba una calle leyendo a Emily Dickinson. El narrador comienza una labor detectivesca que le lleva  a un hombre, Carlos Brauer, un bibliófilo uruguayo cuya obsesión por los libros no sólo le transforma la vida sino que le provoca la ruina y tal vez la muerte, pero no sin antes dar en la experiencia más salvaje que cualquier lector pueda imaginar, como respuesta a una enfermiza preocupación por el futuro de su gran biblioteca cuando él desaparezca. Decenas de miles de ejemplares, primeras ediciones, incunables, ediciones raras, manuscritos.

Las preguntas que a todo bibliomano le asaltan son dolorosamente parecidas de unos a otros: ¿Cual será el destino de los libros que uno amó y atesoró durante toda su vida? ¿como ordenar una biblioteca de miles de ejemplares para saber dónde están los que uno busca? Las respuestas a estas preguntas si son muy variables y en ellas a veces se esconde cierta paranoia o cierta patología. Las respuestas de Carlos Brauer son descomunales. Pero no les voy a contar más. Lean este librito de pocas páginas, muchas sugerencias y bastante placer

 

Las descripciones de las bibliotecas de los personajes, de su obsesión, de su amor enfermizo por los volúmenes, las ideas que barajan para organizar sus bibliotecas, la dictadura de los libros, el placer sin nombre y sin techo que los libros provocan, se van compaginando con las descripciones casi psicoanaliticas del buscador y el buscado y todo culmina en las escenas delirantemente escritas de aquello que Goya llamaba "el sueño de la razón produce monstruos" aplicado a los libros y la pasión de atesorarlos.

La locura de don Quijote o las hogueras de Ray Bradbury en su "Farenheith 451" o el "Auto de fe" de Canetti, o las bibliotecas devora hombres de Cortázar o de Borges, las posibilidades de novelar esa manía, nada funesta, de la lectura, son muy variadas. Dominguez no abandona el humor y la ironía (muy al estilo de Montaigne), y eso quita filo a la bibliopatía que subyace. No se lo piensen más...Vayan y traten de habitar esa "casa de papel". Vale la pena. 

 

FICHA. "LA CASA DE PAPEL" .-Carlos María Dominguez.-Editorial Mondadori. 120 páginas.

 

    

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30 mayo 2012 3 30 /05 /mayo /2012 15:54

NOTA AL LECTOR; ESTA ULTIMA ETAPA, LA VISITA A FINIS-TERRAE, LOS PASEOS POR SANTIAGO Y EL REGRESO A BARCELONA, FORMAN PARTE DEL REPORTAJE QUE PUBLICARE EN  "LA COMARCA" Y QUE SE PODRA LEER PROXIMAMENTE EN ESTE BLOG.

GRACIAS POR VUESTRO INTERES

 

ALBERTO

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29 mayo 2012 2 29 /05 /mayo /2012 17:53

Pues tal como adelantamos ayer, la última etapa, la llegada a Santiago es paisajistica y culturalmente decepcionante, y aunque parte del personal andariego mostraba ciertos sintomas de histerismo entre religioso y deportivo, la mayoría de los caminantes oscilaba entre el ensimismamiento que produce el cansancio de muchas jornadas de desollarse los pies o la alegre y ruidosa inconsciencia de los que esperan una jornada más de cuchipandas e ingestas etílicas de mayor o menor grado, que de todo hay en las viñas de mi señor Santiago Matamoros.

En algo más de dos horas, entre un trasiego incesante de peregrinos, algunos ciertamente tocados, como dos chicas inglesas bastante jovenes que se sentaron en la acera y miraban tristemente a quienes pasaban, caminamos por carreteras secundarias, entre casas mas o menos normalitas y de una calidad estandard junto a verdaderos palacios rurales o casonas en las que el lujo es evidente, edificios como los de la television gallega y los RTVE, muy cercanos, fabricas de diversas caracteristicas o el enorme campi ng de San Marcos, bastante vacio para lo que es habitual e n el Camino. Como nos dijo el hotelero de ayer, la crisis también se nota, las estancias son menos abundantes, los hoteles con cierta categoría, y precio, estan medio vacios y bares y restaurantes han bajado o mantenido los precios (lo normal es un menu diario de 7 a 10 euros). 

El ambiente es decididamente premioso y con expectativas del muy cercano final. La gente, no se sabe por qué, pone el turbo (los que pueden) y pasan presurosos como si Santiago se les fuera a escapar trotando monte arriba. Se empieza a barruntar la excitación del apoteosis aunque aun no se  vislumbra ninguno de los grandes edificios de la ciudad o las torres de la catedral.

Aun hay que subir, por una empedrada carretera el Monte do Gozo, desde cuya vertiente occidental antaño se distinguía perfectamente el caserío de la ciudad y las torres catedralicias. Subimos por una pista asfaltada hasta llegar a las monstruosas instalaciones construidas en 1992 con  ocasión de la  visita del Papa y el año compostelano jubilar. Pasamos por la cancela sin husmear y subimos hasta la cima donde, a mano izquierda, se levanta el pretencioso mojón gigante del monumento al Papa y al Camino. Los peregrinos se fotografían ante él y nosotros buscamos la robada vista de la ciudad, ahora ya apenas visible a causa de los arboles replantados y los edificios que, un poco mas abajo, comienzan a sugir entre bosques esquilmados.

Cruzamos por un puente con piso de madera la autovía, el rio Sar y la via férrea. Cruzaremos el barrio de dos Concheiros (hace cientos de años se instalaban allí los comerciantes que vendían conchas, simbolo del Apostol y objetos piadosos a los que entraban en entonces  amurallada ciudad. Llegamos a la Porta del Camiño (donde estuvo la puerta de entrada del Camino Francés, (hoy simbolizada por una tasca-pulpería con ese nombre) y por la Rua das Casas Reais y das Animas (donde está la iglesia de ese nombre, con un delirante frontispicio donde se nos muestran varios personajes desnudos (muy disimulados) entre llamas coloreadas de rojo) hasta la Plaza de Cervantes. De allí por la Rua de Azabachería (donde vendian los dijes de azabache con la imagen del Santo) y la Via Sacra hasta entrar por la entrada lateral trasera de la Catedral y por una rua con arco a la inmensa planicie del Obradoiro.

Un  gaitero ameniza la continua arribada de peregrinos, las masas de turistas trotando tras un sujeto o sujeta con una pertiga con banderola o los ciclistas pertrechados que acaban allí su pedalear. Todo el parque temático de la religión católica se despliega ante los asombrados ojos  del caminante. Hay abrazos en grupo, gente mohina con una rara sonrisa en los labios, jovenes que expresan sus emociones de forma estentórea aunque algo contenida y una legión de bien alimentados pedigueños de carnet que montan guardan sedente junto a todas las puertas de entrada de la catedral. Todos piden de forma mas o menos vehemente que les auxilies con tu dinero y algunos presentan carteles con sus necesidades escritas...en varios idiomas.

Tras una somera visita al Santo y la frustracion por no poder extasiarme --como siempre habia hecho en la media docena de ocasiones anteriores en que fui a la bella ciudad-- ante el Portico de la Gloria del maestro Mateo, hoy rodeado de lonas y andamios. Hay una version virtual de pago que me negué a ver por coherencia personal. NI siquiera pude darme un coscorrón con el "Santo dos croques" o meter los brazos por los agujeros ad hoc que rodean su busto, ni pasar los dedos de mi mano por la desgastada y pulimentada huella de millones de manos anteriores aplicadas en el mismo lugar por los siglos de los siglos. Amen.

En la Oficina del Peregrino, unos metros mas abajo, la cola de caminantes comenzaba en el patio interior y subia por las escaleras hasta el piso donde media docena de funcionarios del Obispado sellaban y garantizaban con la "Compostela" que habias cumplido los requisitos de la larguísima peregrinación de casi ochocientos kms. o su modalidades mas cortas, con tal de que superes los 300 kms. Con ella en la mochila (antiguamente era un pergamino co n sello episcopal, hoy es un titulillo a dos colores preimpreso donde te ponen a mano (y, la verdad, el burocrata que me tocó la tenía vacilante y deficiente como la de un niño de preescolar y creo que aun peor) tu nomb re y apellidos --"en latín" asegura muy ufano el currinche del que sospecho no tiene ni pajolera idea de ese idioma bastante muerto pero aún vivo para un estudiante del bachiller antiguo de letras como este comentarista-- y te despiden tras hacerte rellenar un formulario con datos de tu viaje, incluida la motivación, "religiosa", "religiosa y otras", "otras". El. cachondo que fue atendido antes que yo, había escrito en letra  menuda, "y bueno, tenia unos dias y no sabia qué hacer".

 

 

 

Lavacolla-Santiago

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28 mayo 2012 1 28 /05 /mayo /2012 17:52

De Arzúa a Lavacolla transcurrirá la jornada de hoy, en la que nos quedamos en las inmediaciones del Monte del Gozo desde donde los peregrinos podian contemplar las torres de la Catedral de Compostela, entre rezos y emociones de fervor y alivio: el objetivo quedaba cumplido y uno habia sobrevivido a miles de penalidades hasta llegar al anhelado sepulcro del apostol amado por Cristo.

Pero de momento salimos con la amanecida del hotel Suiza, con Arzúa un par de kms. más arriba, con cielos despejados y pronóstico bueno de tiempo. Hoy no nos regarán. Primera subida por carretera hasta enlazar con el camino que se interna en el bosque por una de esas corredoiras, senderos anchos rodeados de arboles centenarios con ramas profusas que se extienden de los dos lados para unirse a muchos metros por encima de la cabezas de los peregrinos (suelen ser eucaliptois enormes y robles increiblemente fornidos y retorcidos). En esta jornada irán turnándose los paseos bajo palio vegetal con andaderos junto a las grandes vias o caminos estrechos que atraviesan aldehuelas cada vez más juntas entre sí, sin apenas pueblo con servicios o hermosas iglesias romanicas que han abundado hasta aquí, pero quiza por la cercania con Santiago, ya nadie se atreve a rivalizar.

Raido, Preguntoño, Calzada, Outeiro, Boavista, Salceda, otra Brea más del Camino (Brea es "vereda" en gallego) y el Alto de Santa Irene donde hacemos parada y refuerzo, queso de Arzúa (excelente) cerveza fria, una buenisima ensaladilla rusa y croquetas de la casa. El amigo Jaime me presta una aguja para pinchar una ampolla en el empeine y una tirita para protegerla. Un barbado y maduro peregrino nos confiesa que es la octava vez que cumple con el Apopstol. Dos mujeres de media edad lo contemplan con admiración y brindan a su salud con el fuerte vino del lugar.

En un riachuelo cercano, el que esto escribe moja sus pies con agua helada, y reposa bajo una sombra agradable (el sol vuelve a reinar en el Camino) y una paz solo turbada por el paso incesante de peregrinos por el pequeño puente (algunos peregrinos hacen el camino en estentorea conversación, gritos y carcajadas, como si se tratara de una etilica romería pueblerina; la mayoría, gracias a Dios, van a lo suyo, caminan con mayor o menor soltura y siguen un itinerario interior que solo ellos conocen: no hay lugar para conversaciones superficiales o gritos y carcajadas.).

Burgo, Arca, Pedrouzo, donde si uno quiere comer entre muchas opciones debe dejar el camino y desviarse por la carretera unos150 m. Nosotros seguimos. Nuevo recorrido bajo los arboles en San Anton y tras Amenal, una subida que nos lleva bajo la cabecera de pista de despegue del aeropuerto de Santiago (paradoja de epocas: camino espiritual, esfuerzo y recogimiento frente a la metáfora del avion, el ruido, la epoca de la velocidad y la neurosis) . La atravesamos por detrás y subimos otra colina hasta conectar nuevamente con la carretera nacional. Un desvio nos lleva a Lavacolla (o Labacolla) donde nos espera el hotel. Han sido un par de km menos de lo esperado (confusión de la guía que da motivos de bromas e ironías entre los dos peregrinos).

A la salida de Salceda tomo nota de un modesto monumento ( una hornacina con un par de botas de bronce, lleno de estampas, recuerdos, fotos y flores) dedicado a Guillermo Watt, un peregrino de 69 años fallecido allí mismo en 1993 a una jornada de llegar a Santiago. La verdad es que las tropelias urbanisticas de los gobiernos gallegos sucesivos han convertido esta ultima etapa en un tortuoso desbarajuste de carreteras de circunvalación, estudios de television, fabricas de madera,  urbanizaciones a cual mas hortera, horrores varios arquitectonicos que, por ejemplo, han destrozado el  Monte del Gozo, donde los peregrinos siguen llorando pero no por ver al fin las agujas de la Catedral, sino por el destrozo del antaño bello monte repleto de arbolado, ahora convertido en un inmenso receptaculo de peregrinos con ocasión del Año del Jubileo compostelano y la visita del Papa Juan Pablo II, en 1992. En fin, cosas de la reputada sensbilidad espiritual de proceres y muinicipes de todas las épocas. Decepcionante.

Como dato peculiar, sabed que en Lavacolla, junto al rio del mismo nombre, los peregrinos medievales y hasta bien entrada la modernidad, solian lavar en esas aguas sus ropas y cuerpos para presentar algo mejor aspecto en la entrada a la ciudad y la visita a la Catedral y venerar al Santo.

 

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