LOGOI 389
LIBRERÍAS EN PELIGRO
“Svuota la vetrina”, en italiano es “Vacía el escaparate”. Es un movimiento civil que ha nacido en el país de Giorgia Meloni, presidenta de Italia y líder de una ultraderecha –anticultura- que está extendiéndose por Europa y otros países. Pero también es el país de Dante, Miguel Ángel, Petrarca, Bocaccio, Leonardo, Pirandello, Galileo, Vivaldi...y de algunos ciudadanos que aman los libros y quieren luchar contra la oleada de desinterés hacia la lectura. Para lograrlo se requiere una acción y una militancia en la idea de salvar a los libros y volverlos a reivindicar en las escuelas, las familias, la Universidad, la calle...
Todo empezó cuando hace unos meses un italiano se gastó 10.000 euros en comprar todos los libros que se exhibían en el escaparate de una librería mítica de Milán, “Hoepli”. Otra italiana, una lectora, compró todo el escaparate de una librería pequeña, “I Baffi”, también de Milán. Desde entonces, otros ciudadanos, formando grupos, han ido vaciando los escaparates de librerías de Nápoles, Génova, Bolonia y otros lugares.
En España hay 2.792 librerías, sin contar un millar que han cerrado en los últimos años. Con respecto a la lectura afrontamos dos hechos entrelazados. El primero es la disminución de lectores, sobre todo entre niños, adolescentes y jóvenes por un lado, y la crisis aún no declarada del mundo del libro. El segundo es la creciente “dictadura” de la manipulación digital, el socavamiento del espíritu crítico, la expansión de “fakes” y mentiras, unido al creciente poder de las “ideologías” que en otros tiempos quemaban libros en “autos de fe” y predican el control dictatorial de la sociedad y unas medidas que convertirán la cultura del libro en un remedo del escenario orwelliano de “1984”. Como dijo una de esas personas que “vaciaron el escaparate” de una librería: “leer libros te abre la mente, te ayuda a defenderte, a no dejarte engañar, a razonar y a luchar contra la mentira y esta es el mejor motivo para que la gente vuelva a comprar libros”. Muchos de esos anónimos compradores dejan algunos de los libros comprados en la librería, para que los dueños los repartan gratuitamente. Otros los donan a bibliotecas, asilos o colegios. Un clásico de esta tierra aseguraba que “el pueblo que lee mucho es más difícil de manipular”.
Hace años hice una “acción de defensa” de una librería de pueblo que estaba a punto de cerrar. Usé el título del filme “Salvar al soldado Ryan” en un panfleto que se titulaba “Salvar al librero...” y ponía el apellido del dueño de la librería. Éste me dijo apenado: “No servirá de mucho. La gente cada vez lee menos”. Tuvo razón. Evitemos el cierre de más librerías en los pueblos de Aragón. ¿Cómo? Fácil: compra libros. Y léelos.
ALBERTO DÍAZ RUEDA