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6 junio 2011 1 06 /06 /junio /2011 08:32

La_gramatica_del_amor.jpgDesde "El mundo de Sofía"  (1991) del noruego Joostin Gaarder (que revolucionó de forma amena la enseñanza de la filosofía clásica) a "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery, una especie de viaje iniciático por la literatura (como también lo fueron algunas novelas de Sartre como "Los caminos de la libertad") o "La caverna de las ideas" de José Carlos Somoza, la tradición de la novela metaliteraria o filosófica tiene notables ejemplos en la historia literaria.

Que una joven debutante 37 años, periodista barcelonesa y cantante de un grupo musical, además de directora editorial, se haya atrevido con el género, me parece muy valiente. Si además el resultado es más que pasable, a pesar de sus defectos de construcción novelesca y de finura literaria en la descripcion de personajes, ambientes y situaciones, miel sobre hojuelas.

Pues bien, "La gramática del amor" (buen título, muy prometedor, el mismo de una novela de José María de Pereda, el clásico de finales del XIX) de Rocío Carmona (Editorial Narrativa Singular) constituye un ejemplo de novela ambiciosa y prometedora.

El argumento es simple, una muchacha, interna en un colegio inglés en Cornualles, sufre su primer desengaño amoroso. Ante su aspecto desolado y triste, su profesor de gramática decide ayudarla de una forma singular: la cita cada miércoles para que acuda a su despacho para que comenten un libro que previamente él le conseguirá. De esa manera le promete no sólo la calma y el olvido de su desengaño, sino cierto conocimiento y apertura al futuro sentimental con bases más sólidas.

Sin entrar demasiado en aspectos poco verosímiles y en cierto desfase entre los diálogos entre profesor y alumna y las vivencias de ésta entre amigos y amigas, resulta interesante el método en sí y las obras escogidas para el trabajo común. Comenzando con "Orgullo y prejuicio", el profesor va mostrando a su alumna lo que él define como la gramática del amor, las leyes, normas y convenciones que rigen las relaciones amorosas, con sus vericuetos, engaños, espejismos y proyecciones indeseadas. "Al sur de la frontera, al oeste del sol" de Haruhi Murakami, "Carta a una desconocida" de Stephan Zweig, "Ana Karerina" de Tolstoi, "Las desventuras del joven Werther" de Goethe, "Jane Eyre" de Charlotte Bronte, "El amor en tiempos del cólera", de García Márquez. Es decir siete novelas románticas imperecederas que le revelarán a la joven siete secretos del amor.

Claro que, forzosamente, ni están todos lo que son, ni son todos los que están. Pero hay buena voluntad e intenciones inmejorables. Ni el resultado ni el método logran un grado óptimo, ni el final de la novela logra evitar el tópico. Aún así, es novela apreciable y puede servir de acicate o aperitivo para intentar mejores lecturas. Y eso, en sí mismo, ya es un gran mérito.

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5 junio 2011 7 05 /06 /junio /2011 19:06

ebro.jpgPedro Cases es un  periodista de Zaragoza de 56 años especializado en economía que a los cuarenta y tantos abandona las mesas de redacción, las cuestiones económicas y tras haber militado en las páginas de Cinco Días o la Gaceta de los negocios e incluso en las páginas salmón de El País, decide colgar la pluma o mejor dedicarla a los viajes y la literatura itinerante. Envidiable. Muchos hemos soñado y algunos pocos realizado esa "renuncia" profesional que el tiempo, la suerte y el vigor convierten en una gratificantes y pródiga opción vital.

El caso es que en el 2005 Pedro decide afrontar un reto deportivo singular, recorrer paso a paso el Camino del agua, el nombre que los senderistas dan a los 930 kilómetros de recorrido a la vera del rio Ebro, el Padre, el río de España, ese gigante que nace discretamente en el Pico de los Tres Mares, cerca de Fontibre, en Cantabria y que tras recorrer y fertilizar las tierras de siete comunidades autónomas, desemboca creando una planicie lacustre tan variada y singular como el Delta del Ebro.

Pedro hace el recorrido en dos grandes etapas, interrumpidas por una enfermedad de su esposa y corona la gesta en la primavera de 2006. Téngase en cuenta que actualmente ese recorrido está institucionalizado como el GR99, señalizado y cuidado como uno de los senderos de gran recorrido más hermosos y ricos desde todos los puntos de  los que  cruzan el estado español. Pero cuando Pedro hace su caminata en la mayoría de los lugares del sendero no hay nada establecido, muchos caminos se pierden o no existen, no hay donde dormir o donde comer y uno  debe echar mano de la inventiva y tener suerte y mano izquierda para sobrellevar las dificultadesy la propia supervivencia. Hoy dia supongo que todo está más reglado y es fácil sobrellevar tales exigencias en tan largo periplo.

Su libro, "El Ebro, viaje por el camino del agua", editado por Península, se lee como una novela de aventuras, tan próximas y cotidianas como pueden ser para cualquier caminante el cansancio, las llagas en los pies, el buscar acomodos y viveres, evitar las desorientación y las vueltas y revueltas perdedoras del rio, (a veces teniendo que buscarte la vida para cruzarlo)...

He disfrutado leyendo este libro que aparece en mi biblioteca justo cuando estoy preparando para este verano cubrir las primeras etapas del nuevo GR99. Será curioso comparar las vivencias de Pedro y las mías.

La editorial Prames y Fedme (federación española de montaña y escalada) han editado una amplia guia con mapas y etapas, por si alguno quiere repetir la aventura. Esta dividida en cinco grandes etapas de entre 200 y 300 kms,  lo que supone unos diez días de caminata para cada una y un total de 40  50 días si alguien decide cubrir el recorrido del Ebro de un tirón.

Pedro Cases nos cuenta su particular relación de amor, respeto y temor que forja con su río desde su infancia en Zaragoza hasta su madurez y su prosa, muy clara y concreta como buen periodista, en la que no faltan momentos de arrobo poético y de intimismo literario de primer orden, llega a encantar al lector, que acompaña, se emociona y se duele de los avatares y desafios que debe  superar el autor.

Lectura pues muy recomendable para senderistas y deportistas en general, digna de esas obras de superación personal, de fortaleza y debilidades fisicas y de solidez ética que uno busca en este tipo de obras y que aqui recibe a manos llenas.

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2 junio 2011 4 02 /06 /junio /2011 18:20

 cazador.jpgEl Liceo hasta la bandera, expectante, clima de las grandes ocasiones, esta vez no sólo por las voces, también la galanura de la ópera, "El cazador furtivo" de Carl Maria von Weber, una música excelente al servicio --como suele suceder en la ópera, con la excepción de Mozart, algunas de Verdi y otras de Wagner y que me perdonen los puristas-- de un argumento bastante mediocre, infantil y pretencioso (aunque proceda de una leyenda popular). Pero bueno  uno cierra los ojos, se olvida de las traducciones y se regodea con música y voces.

La puesta en escena la firma Peter Konwiyschny, director de la ópera de Leipzig, y llama la atención desde antes de empezar la función con un hipnótico ascensor rojo con lucecitas que queda fuera de telón, junto a una pasarela sobre un lateral del foso de la orquesta. Cosas de la "modernidad" escénica que muchas veces hemos aprendido a lamentar los escarmentados fieles del Gran teatro de las Ramblas.  

Tres actos, dos seguidos y uno tras el largo entreacto. El cazador furtivo cuenta con libreto de Johann Friedrich Kind, y se estrenó en 1821 en la Schauspielhaus de Berlín, y no llegó al Liceo hasta 1849. Se trata de untradicional "singspiel" en el que los números musicales alternan con los diálogos y como queda dicho se basa en una leyenda popular, con elementos fáusticos, es decir de comercio con el diablo en busca de éxito amoroso, honor y gloria. Es una historia de bosques, cazadores y guardabosques, entreverada de diablos y servidores oscuros e ingenuos y botarates guadabosques y lugareños en la Bohemia del siglo XVII (el ascensor queda muy propio, claro está en esta historia). La acción trata de los esfuerzos del diablo Samiel, ayudado por un malvador cazador, Kaspar,  por llevarse el alma del guardabosques Max, al que le promete ganar un concurso de tiro a cambio de su alma, para así poder casarse con Agathe hija del jefe de los guardabosques.

Puro romanticismo alemán para el que viene de perlas los bosques oscuros y dramáticos, los malos amenazadores y la lucha eterna entre el bien y el mal, con el amor como motor fáustico en medio. Y, claro está, la victoria de la civilización sobre la barbarie (reflejada en esa Garganta del Lobo, del final del segundo acto donde reina Samiel, y donde se entroniza un televisor con llamas en la pantalla y un ridiculo búho mecánico que produce cierta hilaridad) la luz contra las tinieblas y el amor contra el odio y la envidia. Y, naturalmente, la fozosa y definitiva intervención divina para inclinar la balanza hacia el justo lado. En fin...

Otra cosa son las voces y la música que las arropa y define.  Albert Dohmen como Kaspar, un estólido Alex Brendemuhl como Samiel y un Christopher Ventris como Max, poco convincente en sus movimientos en escena pero con una voz pasable, cumplen sus cometidos con acierto, así como una desvaida Agathe de Petra-Maria Schnitzar, a la que roba escena casi siempre la vivaz Ofelia Sala como Annchen.

Así que con ascensor rojo, el televisor llameante y el búho catártico, todo en una acción que se desarrolla tras la guerra de los Treinta años (1618-1648) con lugareños ingenuos (que nos brindan un coro excelente y algún momento mágico) y protagonistas esquemáticos, la opera hace su singladura dejando al espectador satisfecho sobre todo con la música y  más que divertido, demasiado, con la ambigua simbología, seguramente no deseada por el director de escena, de que la tele estuviera siempre en llamas, el diablo Samiel hablara en catalán, el ascensor quedara como una incógnita injustificable y el búho lograra desarmarse con poca convicción, tras una "actuación" lamentable digna de los hermanos Marx. Dirección de actores y movimientos en escena precisos y bien conjuntados, aunque entre los protagonistas no se podía sacar más de lo que podían dar, es decir bastante poco. Con excepciones ya apuntadas.

En resumen, amigos, casi mejor que se compren una buena versión en CD de la ópera y la escuchen en casita. Se ahorraran quebraderos de cabeza con el dichoso ascensor que va de ninguna parte hasta el primer piso de la pretenciosidad inane.

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1 junio 2011 3 01 /06 /junio /2011 18:11

turismo_peq.jpgMarcos Ordóñez (Barcelona, 1957) es un escritor maduro en plena posesión de sus facultades, que son muchas, a tenor de su último libro "Turismo interior" (editorial Lumen) donde a través de tres narraciones aparentemente independientes, hilvana un libro homogéneo con una especie de corriente subterránea que los une y les da coherencia global. Nuestro hombre se ocupa de la crítica teatral en el diario "El País" y ha escrito varios libros sobre la vida que mejor conoce, la del teatro y sus gentes, los guiones cinematográficos y las obras teatrales, todo ello en formato ensayo o artículos y como es un "lletraferit" sin remedio, también en sus novelas y relatos ("Detrás del hielo", "Puerto Ángel", "Una vuelta por el Rialto", "Ronda del Gijón" "Tarzán en Acapulco") y sus biografias (Gato Pérez, Alfredo Landa y Ava Gardner) En "Turismo interior" (ajustado título al motivo de su libro, una suerte de largo viaje hacia lo más íntimo de sí mismo), Marcos Ordóñez entrelaza tres historias en las que van surgiendo elementos que serán claves en cada una de ellas y les dará esa unidad interior a la que nos referíamos. La vocación literaria y su agridulce ejercicio, Barcelona, sus calles y sus gentes, el inclemente paso del tiempo entre la nostalgia y la desesperación, los miedos que todos tenemos y guardamos celosamente bajo llave hasta que eclosionan como huevos de serpiente, los excesos de la vida que siempre nos pasan factura y que siempre justificamos con la excusa del placer y del olvido.

En  "Esto no está pasando", acompañamos a tres amigos en un viaje psicodélico del presente a la Barcelona del año 1967, en blanco y negro naturalmente, con algunos estallidos de color, no en vano éramos muy jóvenes (las descripciones de los efectos del "viaje" por los vericuetos de la droga son de una brillantez cinematográfica al mejor estilo Bergman o Woody Allen) cuando el franquismo ahogaba a la ciudad y la envolvía en un manto gris de "adhesiones inquebrantables" y los "usted no sabe con quién está hablando". Este relato de final onírico nos prepara para el siguiente, "Como un policía en un país extranjero", en el que el autor consigue la hazaña literaria de mostrarnos la deriva de un personaje, un escritor desaparecido,  a través de sus propios relatos que va enviado a su hermana a través del correo postal (donde ya asoma la oreja el perfil autobiográfico, vivido, pulsado en clave de la propia alma, de las heridas del propio corazón, de un joven Ordóñez perdido en lo más profundo de la oscura primavera de su vida y saliendo a flote gracias a la literatura). Aqui, gracias a un amigo del escritor y a las reflexiones de su hermana, vemos nacer la figura del escritor a la sombra de la del padre, el comisario de  policía, que constituye la sombra permanente en la vida del escritor-personaje (¿y tal vez en la del propio M.O.?) y vamos conociendo las peripecias vitales del joven escritor en ciernes.

Por fin en "Gaseosa en la cabeza", Ordóñez deja a un lado la ficción, no del todo claro está (ningun escritor de raza es capaz de olvidarse de sí mismo pero tampoco es capaz de dejar de fabular sobre sí mismo) y nos hace acompañarle en un ominoso viaje al fin de la noche, bajo el influjo de las sombras propicias de Cioran, de Kafka y de Celine. Aquí el texto de M.O roza lo óptimo, quizá un poco rebajado por la broma coloquial, el sentido del humor extremo y un estilo donde aletea la facilidad y el exceso periodístico por el gusto a la imagen fácil y el retruécano, por la broma brillante pero innecesaria. Sin embargo sigue primando la excelencia, lo que nos narra M.O. es vida, es dolor, soledad, miedo, viajes al infierno de la droga y el desequilibrio, todo de una autenticidad que produce escalofríos. No ahorra veracidad, franqueza y valor el autor para desnudar sus equivocaciones y errores ante el lector, pese al estilo desenfadado y bromista, hay un hombre de verdad sufriendo de verdad en estas páginas. No hay filosofía profunda, ni bocetos de autoayuda, ni fórmulas magistrales, no hay pesadez discursiva. Todo es vivo, espontáneo y vital. El extrañamiento de sí mismo, esa experiencia psicótica que distorsiona la realidad y nuestro lugar en ella, está descrito con maestría, rezumando literatura más que prosa clínica.

Marcos Ordoñez ha escrito un libro que merece ser leído y ser aplaudido. Que merecería una versión cinematográfica y que tiene todos los méritos para sobresalir en este universo tembloroso y facilón del culto al best seller y de modas inanes, de oleadas de publicaciones y de escasez de auténticas valías y valores literarios. Uno disfruta con este libro y con su singladura por los mundos difíciles de la nostalgia, niñez y juventud vistas desde la madurez, un viaje por la ciudad secreta de aquellos días y por los meandros y circunvalaciones de un cerebro lúcido capaz de escribir sabiamente de los propios errores y excesos y también de la condición humana cuyo claroscuro ético nos iguala a tirios y troyanos.

 

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30 mayo 2011 1 30 /05 /mayo /2011 19:00

Permítanme que vuelva a hablarles de economía. Es decir, de eso que llaman "economía" los "sabios" del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y los expertos financieros de la UE. Un análisis somero de lo que está ocurriendo en Grecia, Irlanda y Portugal nos haría ponernos rojos de indignación. Lo que les voy a decir daría contenido formal a toda la protesta del movimiento 15-M "Democracia ya" y haría hervir a la Plaza del Sol, a la de Cataluña y a todas las plazas del resto de España (por aquello de las barbas del vecino).

Cualquier profesor de Economía de cualquiera de nuestra Universidades les diría, lisa y llanamente, que la crisis económica y financiera de la zona euro están siendo tratada por las autoridades económicas citadas de una forma que podría significar el fin del euro y la bancarrota de varios de los países que la forman, empezando por los tres citados y añadiendo alguno más (y ahora tóquense la barba: seguro que está mojada).
Las condiciones impuestas a Grecia, Irlanda y Portugal para financiar los planes de rescate (de una situación creada precisamente por el mismo sistema financiero --otras instituciones, claro está-- que se mete a salvador) no sólo son leoninas, son poco realistas y están condenadas al fracaso más doloroso y al sufrimiento más innecesario de las poblaciones de esos países. La exigencia de recortes brutales del gasto, unido al freno absoluto a los salarios (no a los bonus de los ejecutivos) y al agravamiento espectacular de las cifras de desempleo, forman un escenario en el que esos países no sólo se endeudarán cada vez más sino que les será imposible pagar, no habrá sostenibilidad posible y se les llevará a la quiebra.

Esas son las consecuencias previsibles de las medidas exigidas por las citadas instituciones y organismos financieros para paliar la crisis en los tres países mencionados. Los resultados  de la evolución económica de los afectados corroboran las previsiones. ¿Es comprensible que esos presuntos especialistas y economistas notables dicten normas que saben imposibles de cumplir? ¿Es posible pensar que la exigencia de austeridad a cualquier precio no sea la más adecuada para países con una moneda y un sistema financiero común que, por tanto, no pueden recurrir a la devaluación como medida de crecimiento? ¿No se estará tratando de salvar a los bancos que están detrás de los préstamos antes que a los países, como apunta el economista Antón Costas?

En resumen, imagínese, amigo lector, que usted y su pequeña empresa están en crisis y necesita que le ayuden. Entonces viene un banco y le pide que sea austero, reduzca los gastos y las inversiones y los salarios (incluido el suyo) y le encarece tanto los intereses y el pago del dinero que le prestan que en pocos meses se ve incapaz de sostener su negocio --en un escenario donde cada dia todo es más caro-- y tiene que cerrar e irse usted mismo al desempleo.

Pues bien, simplificando un poco a fines de claridad, esa es la situación que conllevan los planes de rescate del FMI y el BC, avalado por la UE. Habría que pedirle al millonario Charles Ferguson, oscarizado realizador del documental estrella en las Facultades de Ciencias Económicas "Inside Job" que nos hiciera el favor a los europeos de pasar sus cámara analítica por la crisis de la zona euro. Lo que está ocurriendo da para una película de catástrofes o una de terror: "La noche de los muertos eurientes" o "La caida de la Casa Euro". Y como diría La Codorniz, la revista más audaz para el lector más inteligente, "tiemble después de haber reido".

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29 mayo 2011 7 29 /05 /mayo /2011 17:32
the_company_men_C.jpgHe aquí una película norteamericana que, pese a esar interpretada por auténticos pesos pesados de los actores del star sistem de Hollywood, Ben Affleck, un casi irreconocible Kevin Costern, y los soberbios Tommy Lee Jones y Chris Cooper (nuevos recitales de estos dos dinosaurios venerables de los estudios), trata de mostranos con eficacia algo tan usual y compartido en estos tiempos como los dramas que la crisis provoca en el mundo laboral.
Es como un "Los lunes al sol" pero llevado al mundo de los altos ejecutivos empresariales de los Estados Unidos. La humillación de los parados forzosos, los despedidos y los otrora prepotentes vencedores sociales sometidos a la drástica y dolorosa vivencia de verse en la calle y sujetos a la indiferencia y crueldad con que la sociedad de las grandes empresas castiga a todos los que serán triturados por los intereses y las maniobras deshumanizadoras de las multinacionales en pos del continuo enriquecimiento.
El envilecimiento de los seres humanos que caen ante la máquina destructora del capitalismo salvaje es el gran tema de esta cinta, dirigida por un experto en telefilmes, John Wells, bajo su propio guión, y que es el responsable de éxitos de tanta calidad como "El ala oeste de la Casa Blanca" o "Urgencias". Pero los largometrajes tienen exigencias, cuando quieren llegar a ser calificados de más que pasables, que este hábil artesano del cine sólo logra rozar, sin llegar a solidificar una propuesta superior.
La peripecia vital de Ben Affleck, desde el golf , la gran mansión y el porche en la puerta junto al triunfo social, a las restricciones tipicas del trágico mundo de los parados --tan parecido en todos los países-- en el que los valores y los méritos de la persona dejan de interesar y la situación imprime un sello de desvalorización y mezquindad a los mejores, está bien contada, pero no logra conmovernos. Los personajes quedan desdibujados y sometidos a un tratamiento plano y causal.
La tragedia interior del personaje interpretado por Chris Cooper, el más emotivo, solo despunta en ocasiones sin llegar a justificar a los ojos del espectador el drama final.
Si añadimos un final muy en la línea de las películas de Capra, donde la energía y la capacidad de trabajo abren una ventana -altamente inverosímil- para arreglar las cosas, la película se escapa de los valores de lo óptimo para quedarse en la banalidad última de un telefilme de sobremesa. Naturalmente el mensaje capriano, tan made in USA, la laboriosidad triunfante, la capacidad de reacción, el apoyo familiar como elemento de superación y el ingenio para superar las dificultades, se ajustan al milímetro a los mensajes habituales del "buen" cine norteamericano fiel al sueño norteamericano. Pero esto que salió de maravilla en "Qué bello es vivir" con James Stewart, aquí rechina un poco. Tambien son otros tiempos, claro.
Sería bueno que el espectador viera cuanto antes "Inside Job" y compare. El sueño de los EEUU no es una fórmula sino un deseo. De allí provienen los polvos que han convertido en lodo la economía europea, por supuesto, con la ayuda de las bastardos financieros europeos contagiados por la prepotencia norteamericana.
Una película, pues, para fans del style of american life. Para los demás, mejor ver a Capra.
 
 
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28 mayo 2011 6 28 /05 /mayo /2011 08:00

IMG_3693-copia-1.JPGHace una eternidad que estas inmensas rocas anaranjadas o rojizas -depende de lo que la luz del sol dictamine- ejercen de embajadores pétreos de la entrada en el Matarraña o en la Terra Alta, según como se mire. En mis primeros viajes a esta tierra, que ahora es la mía, siempre se me iba la anhelante mirada de montañero hacia esos farallones majestuosos y aparentemente inaccesibles.  He tenido que esperar muchos años para que, al fin, las circunstancias me permitieran recorrer  y gozar de este bellísimo paraje natural (aunque quizá se me ha pasado el tiempo de escalarlas). Dejaremos para otro día la subida a la cima, o las cimas del conglomerado, una especie de meseta elevada sobre els Ports y el valle de Horta de San Juan,  Arnes, Lledó, Cretas y Valderrobres, surcados por el Algars, el Matarraña y el Rio dels Estrets.

IMG_3705-copia-1.JPGEn esta ocasión proponemos una excursión fácil por una  pista de tierra que asciende primero a la base de la gran formación geológica de paredes de vértigo y luego la recorre, casi sin ascender, dando la vuelta al gran monumento natural y bajando a su espalda hacia el valle que excavaron las aguas de un rio prácticamente desaparecido, aunque aflora de vez en cuando si las lluvias lo permiten, junto  a la Font den Gironet,  Ullals de Puca y la unión del barranco  dels Avellaners y el de Rosset (un caudal de agua que se va nutriendo de las fuentes y acaba en el Ventador, otro lugar espectacular al que iremos pronto).

Cogemos la carretera general que va de Valderrobres a Horta de San Juan. Pasado Arnes y antes de llegar a Horta, ya a la vista, nos metemos a la izquierda por un desvío señalizado a “Els Ports”. Desde allí la carretera asfaltada que va a la Franqueta ,un área  recreativa a la orilla del rio dels Estrets. A unos cinco kilómetros escontramos un desvío a la izquierda que muestra una pista de tierra que asciende con un cartel que indica: Rocas de Benet. Aquí pueden empezar a caminar los más decididos. Se trta más o menos de una hora de subida, pero el esfuerzo vale la pena. Los menos en forma pueden seguir en el coche hasta un segundo desvío a la izquierda  (el primero, también a la izquierda lo dejamos) fácilmente distinguible porque hay una barrera que prohíbe el paso a los vehículos.

IMG 1303Desde ese punto comienza propiamente la excursión: una hora y media de plácido caminar, con subida leves, terreno llano y bajadas de bien llevar. Lo destacable de esta excursión es la vecindad y aproximación a las murallas rocosas  de este conjunto de moles inmensas, de paredes verticales vertiginosas (algunas se alzan  más de 300 metros), con hendiduras llenas de maleza  y árboles y arbustos  en sitios inverosímiles, terrazas inaccesibles, cuevas o baumas, una especie de catedral de piedra esculpida por la naturaleza, formando agujas y menhires gigantescos que  forman curiosas combinaciones y alimentan parecidos con animales, entre ellos, el más famoso, el cabeza de perro, Cap de Gos,  que verán en una de las fotografías de este trabajo y es posible verlo desde la carretera general o en el punto establecido al efecto en la pista asfaltada que lleva a La Franqueta.

No en vano ha atraído a pintores (entre ellos a Picasso), fotógrafos y deportistas de renombre. La pista que les propongo va rodeando morosamente la cara sur primero y luego la cara norte del macizo, ofreciendo aspectos distintos a cada momento de esos picos, esas enormes formas pétreas redondeadas que en algún momento parece un gigantesco pastel en forma de huso o  de espárragos unidos.

IMG 3778Tras una hora y pico de bajada por la pista, esta llega a su fin. Estamos en el barranco de  Avellaners y  en una especie de plazoleta natural rodeada de arboles de inmensa alzada, de flores naturales y el sonido cercano del rio que corre. Por un camino de cabras en la barranquera bajáis hasta el caudal  pedregoso del riachuelo. Allí  hay un par de pozas pequeñas. Es un espacio exiguo, pero permite refrescarse. Y un baño según a qué horas va muy bien, así comenzaréis la vuelta con más vigor.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Escritor y periodista.-www.nullediesinelinea.es

 

 

LIBROS Y MAPAS

 

Aconsejo  “Caminades pel massis del Port”  de Vicent Pellicer (Azimut) y los mapas 496-IV del servicio Topográfico nacional, el mapa de Piolet, Port (Nord) y como complemento geológico para los más curiosos “Roques del Port” de Alvaro Arasa Tuliesa del Grup de Recerca Cientifica Terres del Ebre, todos ellos a mano en librerías especializadas y, más cerca, en Librería Serret en Valderrobres.

 

NO SE PIERDA

 

Una visita a Horta de San Juan (y a su museo Picassiano) , goce con la plaza porticada y los edificios del ayuntamiento y la iglesia. En las afueras el convento de San Salvador (pintado por Picasso) y su montaña aledaña, Santa Bárbara, cuya subida vale la pena. En Arnes, mención también  su plaza mayor y sus edificios. En ambos pueblos, pasear por sus callejuelas, y comprar productos de la tierra.  En Arnes hay dos restaurantes y tres en Horta. Así como un buen hotel, el Miralles, a la salida de Horta  hacia Gandesa.

 

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27 mayo 2011 5 27 /05 /mayo /2011 15:30

IMG_3830.JPGEsta mañana he subido otra vez a Peña Galera. El río bajaba más lleno que de costumbre, pero ha sido fácil pasar por el lecho de piedras que alguien dispuso. Las aguas, muy verdes, forman pozas sobre las rocas blancas, puro basalto blanqueado por el paso constante del agua. Hay un silencio majestuoso sólo turbado por el murmullo del viento agitando las ramas de los árboles que rodean al río, arboles variados, con pinos y carrascas, encinas, sabinas y boj, subiendo por las casi verticales lomas y laderas de las montañas que nos rodean. Las enormes proas de roca gris quedan lejanas, como entre brumas, a mi izquierda. Sobre ellas veo el vuelo pausado, sereno, de las aguilas.

La subida es lenta, me tomo mi tiempo, no dejo que las respiración se agite por el esfuerzo. Paso entre bosques, subo lomas peladas, camino senderos pedregosos, asciendo trabajosamente por tarteras de roca desmenuzada, resbaladizas y candentes bajo el sol. En las cimas anteriores a la Peña, descubro el lugar donde tuve hace tiempo un dramático encuentro con una cabra montesa moribunda. El lugar esta solitario. No hay rastros del animal. Sigo el ascenso e investigo trochas y senderos ocultos o semiabandonados, trato de  orientarme y voy probando suerte, en ocasiones llego a lugares donde la maleza me impide avanzar o hay un precipicio que se abre de pronto, inopinadamente, como una trampa. Al final encuentro un trazo entre la maleza, los espinos y los árboles cerrados, debe ser un paso de los animales de la zona. Tras un roquedal que asciendo con las manos y los pies engarfiados en las rocas, tanto es mi ansia de horizonte, de apertura, de luz, se despliega ante mi el pico monstruoso, la proa gigantesca en roca blanca entreverada de segmentos verdes de vegetación, la Peña Galera, justo frente a mí.IMG_3862.JPG

Allí me detengo. Al fondo, a la derecha, veo el trazo del sendero balizado. Luego iré a por él, para completar la subida y llegar al vertice geodésico, con su majestuosa vista del Els Ports, lenguas de roca afilada lanzadas contra el cielo. Me siento en la roca más alta. El sol aparece de vez en cuando timidamente entre las nubes. Pienso en la paradoja del montañero. Tanto esfuerzo para buscar la paz, la nada, el silencio. Justamente lo que llevo dentro cuando camino. ¿Entonces? ¿La estrategia de lo físico? ¿El ejercicio como disciplina espiritual, el ejercicio como coartada contra la edad, el envejecimiento, la disolución, la muerte? O la montaña como misterio interior-exterior, la montaña como metáfora de la vida, el esfuerzo como único combustible para la realización personal.

Pienso, con una sonrisa, que es propio del ser humano plantearse cuestiones inútiles sobre actos y sucesos que solo hay que aceptarlos porque sí, uniéndose a ellos, fluyendo con ellos, flotando con ellos, como el wu wei taoísta, sin más, sin preguntas, sin buscar motivos, causas, consecuencias, explicaciones.

Y así llego: voy a la montaña porque me place, porque me siento feliz, completo, sereno, porque SOY y quizá porque la montaña ES y yo me siento al poco de caminar por ella, parte de ese ES, abandonando sutilmente el soy que encubre al ego.IMG_3880.JPG

La vuelta, como siempre cuando camino solo, es rápida, sin concesiones, atento a la pisada veloz, en comunión la respiración con los pasos y saltos, un ejercicio de relajación en movimiento. Cuando vuelvo a bajar al río estoy bañado en sudor, el sol ha aparecido en la ultima media hora y se ha puesto duro. En la soledad absoluta del ribazo, me desnudo y me meto en una poza, el agua está fría, pero todo mi cuerpo agradece su caricia helada. Aqui vuelvo a dejarme ir, sin pensamientos, sin horario, sin deberes, sin búsqueda. El rio fluye y yo con él. Dentro de mí, silencio. Fuera el viento habla con las ramas y algunos pájaros trinan.

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27 mayo 2011 5 27 /05 /mayo /2011 07:57

maldicion-bruja-vikinga.jpgHe aquí una película para adolescentes realizada con imaginación y una cierta dignidad. Atiendo la petición de un lector de este blog que me pide que le recomiende una película para jóvenes que no sea una agresión a la inteligencia y/o a la sensibilidad, lejos de vampiros, idiotas bullangueros o cursiladas disneynianas de la vieja escuela. Tras una búsqueda y dos intentos fallidos he dado con esta cinta danesa de 2009 que creo no se ha estrenado en España en cines sino que ha pasado directamente al mercado de dvd, por tanto será fácil de encontrar para lectores interesados con hijos en edades apropiadas (de los ocho a los quince más o menos).

 Se trata de dos hermanos daneses, Valdemar y Sille (de 16 y 12 años), en la época actual.Los chicos se quedan solos en casa pues sus padres se van a Londres unos días.  Valdemar, como suele suceder con los adolescentes, no tarda en meterse en problemas, frente a una juiciosa e inteligente Sille (muy convincente la niña Clara Maria Bahamondes) que trata de ayudar a su taranbana hermano (un inexpresivo y alelado Jonas Wandschneider) que ha destrozado el coche nuevo de su padre saliendo a conducir con sus amigos.

El chico conoce a un físico, Benedict, que va a dar una conferencia en su escuela sobre agujeros negros y viajes en el tiempo. La necesidad de mucho dinero para arreglar el coche dañado hace que Valdemar, y luego su hermana por decisión propia, acepten una oferta del fisico para que retrocedan en el tiempo y busquen un crucifijo determinado. El viaje en la maquina del tiempo les llevará a tres épocas importantes de la historia de Dinamarca, desde el año 936 al 1157 y 1286 y les permitirá conocer a los reyes de la época, en una aventura plena de peligros y encuentros. Y aqui es donde todo se enreda, incluida la imaginación del guionista.

Así que del refrescante y divertido retrato juvenil  actual pasamos a un repaso por la historia de Dinamarca, parece ser que basado en la historia real, pero todo cobra otro aire cuando se nos dice que el  fisico (nacido en el siglo I) es un guerrero inmortal a causa de un hechizo de la bruja que da nombre a la película, que está también hechizada y acompaña por los siglos los avatares históricos daneses. El fisico solo podra tener una vida mortal si se unen las dos piezas de ese crucifijo que buscan los niños: el armazón de la cruz y la efigie de Cristo. Por eso los niños irán a buscar la efigie a todas esas épocas persiguiendo a la bruja que es quien la tiene...y asi hasta la edad actual.

Evitando aplicar mucho la lógica y el sentido común en este peculiar guión, la película es entretenida y muestra cómo se podría acercar la historia de los países a sus jóvenes ciudadanos de una forma divertida (quizá con menos fallos argumentales que en esta).

Está dirigida por Mogens Hagedom y se puede calificar como un producto menor pero digno de cine juvenil de aventuras, con una imagen bien cuidada, unos diálogos fluidos y también inteligentes y unos efectos visuales modestos pero adecuados.

 

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26 mayo 2011 4 26 /05 /mayo /2011 07:13

fideos-chinos.jpgEs Zhang Yimou, el deslumbrante director chino, autor de joyas visuales como "Hero" o de productos redondos desde todos los puntos de vista como "El camino a casa" o "Sorgo rojo", uno de los cineastas que forman parte sin duda de la nómina de los grandes de todos los tiempos. Pues bueno, como cualquier ser humano, es capaz de fallar en su cometido y firmar -y filmar- un bodrio, léase este calificativo como relativo: seguramente en otro director  "Una mujer, una pistola y un restaurante de fideos chinos" sería algo destacable, no magnífico, pero sí aceptable.

La película, en adelante "el fideo chino", va mostrándonos, como en un escaparate, lo mejor del cine de Yimou, color preciosista, parajes de ensueño, habilidades de montaje, filigranas físicas con objetos, ya sea espada o rodillo de amasar o pasta para fideos (la secuencias mas brillantes de la película son las iniciales, con un sorprendente clon del pirata Sparrow-Deep como chamarilero y la de la gente de la cocina amasando y estirando la masa de los fideos) todo ello junto a una trama que no se sostiene, unas interpretaciones de vodevil barato y un desarrollo a estirones y batacazos que no salvan del asombro negativo al espectador, tan esperanzado por el nombre del director. Sin hablar de las reiteraciones visuales, del exceso de cabalgadas sin más ni más o de un supuesto humor negro que queda en negro desconcierto.

"El fideo chino" se basa, es un decir, en la película de los hermanos Coen (Blood simple, 1984), "Sangre fácil", se trata pues de un remake o mas bien de un pastiche de aquella película en la que el excesivo celo, la falta de pericia y el azar convierten un asesinato en una eclosión de muertes innecesarias. Pues bien, lleven esta trama a la China del siglo XVII, pongan a un policía corrupto de rostro impenetrable (recuerda al inicial Clint Eastwood de los spaguetti western), a un mesonero que encarga a ese policía que liquide a su mujer y al amante, uno de sus empleados, ya que ambos conspiran para matarle, sumen a la nómina a dos empleados más surgidos de una pesadilla pseudo humorística y a un grupo de policías que andan presurosos de aquí para allá en todo momento como los policías de Keinstone de la época del cine mudo y tendrán una visión esquemática de esta farsa que nunca debió firmar Zhang Yimou, aunque salve siempre los muebles del derribo con la fotografía de su colaborador Zhao Xiaoding.

A todas estas, he leido comentarios de colegas de la prensa escrita y alucino bellotas cinematográficas, ¿es que nadie se ha percatado de que esta es una película alimenticia del celebre director chino? ¿O una broma dedicada a occidente en pleno (seguro que en oriente  gusta mucho esta pelicula)? ¿O quizá es que estoy equivocado y estoy confundiendo churras con merinas?

Así pues, confiemos que "el fideo chino"  no sea más que un divertimento de Yimou, que haga oidos sordos a las banalidades encomiásticas de todos los que le doran la píldora por ser vos quien sois y se ponga de nuevo a hacer cine de verdad, no una farsa folletinesca sin contenido creíble que sólo es una bella caja de regalo con una caja de cerillas en su interior.

 

 

 

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