Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
13 abril 2011 3 13 /04 /abril /2011 16:22

io-don-giovanni-cartel1.jpg

Diez millones de euros gastó Carlos Saura en rodar y producir su "Io, don Giovanni", un capricho estético en la línea de sus obras sobre el flamenco o Goya. Aquí con el "Amadeus" de Milos Forman como referencia cultural y estética. Sin el formalismo académico de Forman (que yo aprecio a pesar de tantas criticas adversas) pero con su ambición intacta, Saura nos presenta, a mi modo de ver, una propuesta digna de metacine, en el que la ópera, el arte pictórico, el teatro y el cine logran un maridaje si no perfecto si apreciable y en momentos puntuales de superior nivel.

Saura ha tenido acerbas críticas en este filme realizado en 2009 y que no se estrenó hasta finales del 2010 y con escasas muestras de entusiasmo. A pesar de que la historia del Mozart enfermo, componiendo a trancas y barrancas su Don Giovanni y dejando en ese trabajo girones de su propia vida y de sus fantasmas personales, es una historia familiar, Saura da un hábil giro de tuerca y nos lleva a su relación con Lorenzo di Ponte, el escritor y libretista, masón y libertino -- protegido por Giaccomo Casanova, el célebre don Juan-- convirtiéndole en el personaje central de la película. Mozart, Salieri, el emperador austriaco, Casanova, giran en torno a las tribulaciones y enredos de Di Ponte, interpretado por Lorenzo Balducci.

En la consistencia de los personajes Saura no logra dar solidez a su propuesta. Balducci, Lino Graciali como el desmelenado Mozart o Emilia Verginell como Anna, la amada angelical de di Ponte, no nos conmueven. Sus actuaciones son como los recursos de Saura a poner como fondo obras de arte pictóricas para mostranos Viena, Venecia o los palacios donde se desarrolla la acción. Son impostaciones teatrales que nos recuerdan, sin disimulo, el artificio del cine para jugar con la idea del escenario en un compromiso estético con el espectador. (Apuesta que, supongo, reduce drásticamente el sector de público al que puede interesar  -y comprender- el guiño que propone Saura).

Asi pues "Io, don Giovanni" no es ópera filmada, ni filme teatral, sino cine en estado puro --no siempre al nivel que sería exigible-- que no logra alcanzar la excelencia de los primeros filmes de Saura, "La caza", "Elisa, vida mia", pero sintoniza esencialmente con "Goya en Burdeos" o "Flamenco", una suerte de cine invadiendo y hermanándose con otras artes, la pintura o la danza. Metacine para un realizador que aún vive de prestigios del pasado y que recurre -casi- al pastiche, como cuando alguien escribe una nueva aventura de Sherlock Holmes, hace caminar de nuevo a don Quijote o lleva una obra de Shakespeare a la ciencia ficción. Saura ha dejado de ser un creador en su arte para convertirse en un buen artesano que busca muletas en otras artes hermanas.

Compartir este post
Repost0
12 abril 2011 2 12 /04 /abril /2011 16:31

PagliacciCD.jpgEl Liceo fue ayer una fiesta para los aficionados a la ópera, a la ópera sin más, sin atrevimientos conceptuales, sin "genialidades" decorativas y ambientales, sin ferocidades de actuación, sin impertinencias subidas de tono en pro de una pretendida osadía escénica. El que les escribe disfrutó de lo lindo con ese tradicional dueto operístico que en los últimos años suele emparejar en una sola sesión dos obras como "Cavalleria rusticana" de Pietro Mascagni y "Pagliacci" de Ruggiero Leoncavallo, (aunque en el Liceo hacía 23 años que no se representaban juntas).

La razón de este prólogo algo quejica (que a algunos puede parecer conservador y sólo es escarmentado) es que la dirección de escena está encargada a Liliana Cavani, la directora de cine, muchas de cuyas películas conocí en su día aunque con cierto rechazo en ocasiones por la dureza de las imágenes o de la temática. "El portero de noche", "La piel" o "Más allá del bien y del mal" son tres de sus obras más emblemáticas. Por tanto, me preocupaba un poco antes de entrar en el Liceo qué podía encontrarme allí con la calidad revolucionaria, contestataria y provocadora de la Cavani. Y, añadido interesante, con la escenografía de Dante Ferreti, que ha trabajado con Passolini, Ettore Scola, Zefirelli, Fellini y Scorsese.

Bueno, pues todo perfecto. Una función de regusto cinematográfico, como no podía ser menos. La plaza de la Iglesia en "Cavallería" me recordaba fielmente el decorado de la misma ópera en el final de "El Padrino, III" de Cóppola y el teatrillo al aire libre donde se desarrolla la tragedia de "Pagliacci", semejantes imágenes de Fellini en muchas de sus obras, desde "81/2" a "Amarcord" o "La Strada".

Así que se nos permitió gozar de esos dos dramones, rural uno y urbanita el otro, celos, infidelidades, apasionados crímenes y "vendettas" sangrientas y ruidosas. El pueblo llano en el disparadero de los sentimientos explosivos y los instintos destructivos. El don Juan de pueblo que se atreve a enamorar a la mujer de un carretero celoso y brutal y el payaso rechazado por una bella pero infiel Desdémona que provoca los celos y la ira asesina del payaso jefe, mientras las emociones reales van tomando cuerpo en las teatrales hasta que se resuelve en sangre el equívoco. Mascagni se basó en un relato corto de Giovanni Verga para su dramón rural siciliano y Leoncavallo en un hecho real en Calabria, caballeria_med.jpgdel que se da la circunstancia de que el juez encargado del célebre doble asesinato pasional fue  precisamente el padre del escritor.

Dos historias inscritas en el "verismo", movimiento nacido en Italia a mediados del siglo XIX, en el que el pueblo se comporta tal como es e irrumpe en una escena que habían monopolizado las clases aristocráticas y la realeza y más tarde la burguesía. Siguiendo el naturalismo en literatura de un Zola o de un Thomas Hardy, estas dos óperas nos cuentan dos sórdidas historias que nacen de los estratos más humildes de la sociedad. No hay artificio, sentimientos delicados y cuidados diálogos llenos de belleza e ingenio: es el pueblo llano el que se explica, lleno de pasión y de rabia en el dramón  elemental de sus vidas. Como dice el personaje del "Prólogo" en el inicio de "Pagliaci", "se trata de que veamos cómo se aman los seres humanos". Evidente ironía.

Si en "Cavallería" recordamos a "El padrino", el "ridi pagliacci, ridi" del atribulado payaso engañado por su mujer, nos puede recordar la risa malévola de un engordado Robert de Niro, en una memorable interpretación del gángster Capone, mientras asiste a esa ópera en "Los intocables de Eliott Ness" de Brian de Palma.

Pero al margen de esto, ¿qué es lo que puede explicar el éxito perenne de este programa doble operístico tan archisabido y exagerado, a pesar de los centenares de criticas adversas tanto al asunto argumental (en la ópera, salvo algunas excepciones de Mozart, Vivaldi, Wagner y  algunos pocos más, los libretos dejan mucho que desear) como al musical? Una de las razones puede ser que, a pesar de las apariencias, cantar estas óperas exige a los cantantes un registro muy especial y un cuidado supremo en evitar que se salgan de una cierta contención y al tiempo parezca que se comportan con la rudeza y el exceso de los personajes que encarnan. Difícil equilibrio que, en este caso, el tenor argentino José Cura logra bordar y provoca el entusiasmo de un público entregado (e incluso enterado), tanto en el papel del rústico Turiddu, como en el del payaso Canio. También se lucieron Luciana D'Intino como la abandonada Santuzza y George Gagdinze, como el carretero Alfio de "Cavalleria"  e Inva Mula como Nedda o Colombina, la mujer del payaso.

Y una de las razones por las que me encantan estas dos óperas, es por los "intermezzi" orquestales que dividen los actos y que son de una  sensibilidad y frescura casi paradójicas en obras de trazo tan grueso. La otra, el papel de los coros que, como en el teatro griego, no sólo son parte relatadora y juzgadora de los hechos, sino que participan activamente en su desarrolllo.

En resumen, una magnífica velada operística.

 

 

Compartir este post
Repost0
11 abril 2011 1 11 /04 /abril /2011 16:09

Stéfphane  Brizé dirige este filme, "Mademoiselle Chambon" con gran sensibilidad y ha escrito también el guión basándose en la novela homónima de Eric Holder. La película narra una historia de amor condenado a no realizarse enteramente. Un albañil, austeramente interpretado por Vincent Lindon, conoce y se enamora de la maestra de su hijo pequeño, Mademoiselle Chambon. Esa tercera en discordia entra de forma inocente  y poco intencionada en el tranquilo y previsible mundo cotidiano de una pareja para crear un pequeño tsunami sentimental y emotivo. La sombra de "Los puentes de Madison" es alargada y planea sobre la película francesa. También las diferencias entre la obra maestra de Eastwood y esta sencilla, pero apreciable, muestra del cine francés de lo cotidiano, lo mínimo, lo ajustado, el universo que puebla la vida de la mayoría de los espectadores.

Mademoiselle_Chambon-404634-full.jpgLa aventura sentimental del albañil, completamente sacudido y aterrorizado --Vincent no parece alterarse lo más mínimo pero refleja con eficacia el desgarro interior-- ante esos sentimientos que trastocan su apacible vida matrimonial, con su apasionamiento y falta de lógica. Eso hace que surja el proceso emotivo en un contexto de silencios, gestos congelados por la indecisión o la timidez, música de violín y miradas, muchas miradas, cargadas de significado, preñadas de sentimientos, a veces asombradas y otras asustadas.

Algunas secuencias como el concierto de la maestra en honor del padre del protagonista en pleno festejo familiar (y la mirada de comprensión dolorosa de la mujer del albañil al ver la mirada de este hacia la maestra) o la contraposición conceptual entre el mensaje vitalista de la película y la escena en la que el albañil y su padre, anciano y enfermo, van a una empresa de pompas funebres a escoger el ataúd donde será enterrado cuando muera, resultan de una gran fuerza y sugestión dentro de su simplicidad argumental.

Romanticismo visual sobre un argumento y unos personajes tocados por la magia de la languidez, el silencio y las pasiones en sordina, aunque poco verosímiles y algo envarados en la falta de gestualidad emotiva.

El final es una hábil trasposición del de "Los puentes..." y como aquél se resuelve en los primeros planos de los amantes contrapunteados con el implacable destino que los separa (en una, el tren, en la otra el coche y la lluvia). Apreciable.

Compartir este post
Repost0
11 abril 2011 1 11 /04 /abril /2011 08:51

Antes de la “teoría del caos”, una filosofía  operativa  de la ciencia que hizo furor desde que el matemático y meteorólogo Edward Lorenz la acuñara a finales de los ochenta y se ha aplicado sin cesar a todo tipo de eventos y teoría de sistemas, los viejos taoístas chinos mencionaban en una de sus proverbios “el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un tsunami al otro lado del mundo”. Con esta aparentemente absurda frase se indica que dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente distintas a las previstas. Una pequeña perturbación puede provocar mediante un seriado y progresivo proceso de amplificación efectos considerablemente grandes e inesperados.

Así pues, tenemos un sistema caótico inicial: la política internacional, con variables como el fanatismo religioso, la estupidez, el estado de guerra y  la inseguridad social y económica. Se produce un acto aparentemente estúpido e irrelevante, un cerril pastor metodista de una iglesia perdida en un pueblo de Florida quema el pasado 20 de marzo un ejemplar de El Corán ante sus feligreses (el aleteo de la mariposa) y una semana más tarde (tiempo en el que los medios de comunicación de masas, mas algunos interesados en sembrar el odio , mas la facilidad de comunicaciones en la aldea global que padecemos y aprovechamos,  tardan en llevar la banal y patética noticia a todos los puntos cardinales) en Afganistán estalla una revuelta de fanáticos --y también simples musulmanes indignados-- en protesta por esa cretinada. Resultado: decenas de muertos, entre ellos siete empleados de la ONU, es decir un tsunami social, político y humanitario. Un libro quemado por un descerebrado ha costado un número no cerrado de vidas humanas.

¿Qué está ocurriendo en nuestro mundo? ¿Todavía hay alguien que no sabe que los efectos de sus actos, aparentemente inocuos, como el aleteo de las alas de la mariposa, pueden provocar conflictos y dolor en cualquier otro lugar? Los budistas hablan de la ley del karma y del efecto que tienen nuestros actos al margen de nuestra voluntad y nuestros deseos, cómo el bien genera bien y el mal –o la estupidez—causan un mal que viene a evidenciarse mucho más tarde en la vida de los autores, tomando la forma  y el momento más imprevisible.

El “iluminado” pastor Jones ha realizado un acto irresponsable que ha agradado a su medio centenar de acólitos y ha puesto al Gobierno de Obama  y a las fuerzas internacionales de la OTAN  que se mantienen en Afganistán, contra las cuerdas. Los imanes afganos han aprovechado el regalito de Jones para lanzar a sus muy sensibles feligreses a una guerra de religión y fanatismo donde se mezclan intereses políticos, económicos y de poder, demonizando la presencia extranjera que trataba de llevar al castigado país a una situación de paz y un cierto orden.

Estados Unidos están gastando 6.000 millones de dólares anuales en entrenar  a un ejército que garantice que el país no vuelva a caer en manos de los talibanes. La estupidez del pastor Jones ha dificultado la tarea hasta un grado que hará aun más difícil la retirada de los soldados internacionales, de mayoría estadounidense, que trataban de resolver el problema afgano antes de marcharse en 2013. Estados Unidos y la OTAN pueden fracasar estrepitosamente en un país en el que los talibanes cada vez son más fuertes y se infiltran en todas partes. El pastor Jones les ha prestado una gran ayuda. Diez años de intervención, miles de víctimas, el poder corrupto del presidente Karzai y el dominio creciente de los talibanes y los señores de la guerra, hacen de Afganistán un posible nuevo fracaso occidental, dejándolo convertido en uno de los lugares más precarios del mundo. El pastor Jones debería ser obligado a comerse un Corán, sin aliñar, o mejor una Biblia, para no añadir más leña al asunto. El pastor Jones, gracias al efecto mariposa, ha hecho nuestro mundo un poco más desdichado, atormentado e inhumano.

 

Compartir este post
Repost0
8 abril 2011 5 08 /04 /abril /2011 18:27

 

 

 

trifidos.jpg

 

 Hace muchos años, en mi irredenta adolescencia, cuando buscaba libros baratos en las librerías de viejo y en el mercado de San Antonio  o en los quioscos que existían detrás de la Universidad barcelonesa, encontré precisamente en uno de esos quioscos un librito encuadernado en rústica procedente de una editorial sudamericana, creo que Novaro de México. La portada, tipo cómic, me fascinó: una enorme planta de ramas sarmentosas y vulvas carnosas arrastraba un cuerpo humano y a la vez, aprisionaba a una rubia exuberante, visiblemente viva, con la intención, no se sabe bien, de besarla o de morderla. La escena era de lo más sugestiva, encarnaba el horror y el misterio del mal, el erotismo femenino y la incógnita de lo que iba a suceder después.

Se trataba de "El día de los trífidos"  del inglés John Wyndham (publicada en 1951) y un subtítulo de letras rojas añadía: "La Humanidad en Peligro, las plantas se alimentan de los seres humanos a los que han dejado ciegos". Bueno, así expuesto, el argumento se llenaba de interrogantes acuciantes que solo la lectura podría resolver. Pagué su precio, no llegaba a diez pesetas (!Que tiempos!) y me dispuse a pasar una tarde de lo más entretenida. Lo leí de un tirón y jamás la olvidé. Algunas célebres películas actuales recordaban uno u otro detalle de esa novela y creo que en el 62 se hizo una versión en blanco y negro que no he podido encontrar. Mas tarde comprobé que la inefable BBC había versionado la novela, primero en la radio en 1953 y más tarde en formato de telefilme.

Por fin ha llegado a mis manos (y ojos) un telefilme de dos partes, dirigido por Nick Copus e interpretado por Joely Richardson, Dougray Scott y Vanesa Redgrave (casualmente, madre del productor de la cinta). Copus ha variado algunos elementos de la novela y ha incluido otros con mayor o menor fortuna. En la película vemos como unas llamaradas solares dejan ciega a casi toda la población humana y un ecologista estúpido y fanático libera a los trífidos que estaban concentrandos en granjas para aprovechar su aceite (gracias a ello se habia resuelto la crisis energética y su amenaza de calentamiento de la tierra, sin imaginar que eran un peligro mortal).

 En la novela son unos cometas verdes (presuntamente enviados por la civilización de los trifidos que pretende colonizar la tierra) los que ciegan a la mayoría de los humanos  para asi dejarlos indefensos ante la depredadoras plantas (que pueden moverse, lentas pero seguras)

Las secuencias de inicio de la película ( y de la novela) son de las que no se olvidan. El caos, el horror y el miedo contagioso de los pobladores de Londres ante una ceguera total (circunstancia que comparten con el resto del mundo, excepto algunas personas como el protagonista, un biólogo que justamente habia sido atacado por un trifido en una granja y estaba convaleciente de una operación en los ojos, por lo que los tenía tapados cuando se produce el terrible resplandor), es una de las circunstancias trágicas globales que constituyen el acerbo oscuro de nuestra cultura apocalíptica.

Pero después el desarrollo argumental es de una complejidad fascinante y un excelente ensayo de proyección sociológica. ¿Como se organizará una sociedad formada por una mayoría de personas ciegas y unos pocos videntes? Toda la infraestructura, instituciones, organismos, departamentos, que sustentan nuestra civilización ha desaparecido. La tecnología se ha detenido brutalmente y apenas quedan líderes intelectuales o sociales que tomen el mando y la dirección, aunque abundan los caudillos y los psicópatas.

En la novela, el protagonista, Bill Masen, se arranca los vendajes para ver conmocionado unas escenas en el hospital y las calles londinenses que describe como "El infierno según Gustavo Doré". Es mucho más que eso y los benditos efectos especiales nos brindan la posibilidad de ver el alcance del desastre, aunque nos hurtan la reflexión y el intimismo psicológico que nos impresiona en la novela. Tampoco en el filme se ahonda en la relación entre los protagonistas, el biólogo y la periodista popular (en la novela es una escritora de renombre) y la película, muy bien realizada, se convierte más en un thriler de supervivientes de excelente factura, pero que aún así siembra cierta inquietud en la mente del espectador. La finura literaria de la novela deja su marca en el argumento cinematográfico y su traducción en imágenes. No es una película más de ciencia ficción. Y más si uno se toma el agradable trabajo de leerse previamente la novela. Allí interesa muchísimo el análisis de las diversas formas de reorganización que van probando los humanos ciegos dirigidos por líderes ocasionales después de la catástrofe. Unos se aferran a la religión y los valores morales, sin llegar nunca a advertir la magnitud del cambio; otros se aíslan en grupos minúsculos de supervivientes, sometidos a la ley básica de la supervivencia y la auto defensa; los de allá rechazan violentamente a otros grupos humanos, y otros pretenden instaurar un régimen feudal de características autoritarias. Luego quedan los que tratan de crear un modelo de sociedad fundada en la racionalidad y la necesidad de preservar la especie, como una prioridad forzosa que no admite vacilaciones éticas.

Lo dicho, no dejen de leer la novela,-- hay una edición asequible, Clásicos Minotauro, Planeta 2008-- y después acudan a un deuvedé club o en las webs de cine alquilado en internet para lograr la película. Para 2012 parece que se estrenará una versión para la pantalla grande. Hollywood ha olido una suculenta presa. Veremos.

Compartir este post
Repost0
7 abril 2011 4 07 /04 /abril /2011 18:09

En la cima del Pico Camiseta (1206m), en plena sierra de la Cogulla, entre el Matarraña y Castellón, hay una fita oficial de cemento y un vértice geodésico, el típico cilindro de cemento armado con una placa estatal, aunque falta una mención a la altura. Unos metros más abajo, a la derecha, se distingue la blanca capillita de La Camiseta. Alrededor de la cima se despliega un bellísimo despliegue de la tierra del Matarraña, el Maeztrazgo  y las cumbres verde azuladas de “els Ports” de Castellón. De hecho en esta cumbre estamos ya en tierras de la Comunidad Valenciana y el poste y las flechas señalizadoras blancas y amarillas ya llevan las siglas CV y los indicativos, La Tossa, 1.206 m., Herbés 3.820 m. (1h y 15 min.) y otra en dirección opuesta que también señala Herbés (3.260 m. 50 min.)  Dicho pueblito de tejados rojos es visible abajo, al fondo. Por los cielos, los vuelos impávidos y majestuosos de las águilas. Es posible distinguir los núcleos urbanos de Peñarroya, al amparo de las rocas del Masmut, a continuación Fuentespalda, a la izquierda. En el centro Monroyo, con el blanco apéndice de la torre del reloj y más a la izquierda el caserío de Torre de Arcas.

Precisamente en Torre de Arcas, existen varias posibilidades de senderismo. He escogido dos de ellas. La primera lleva desde el pueblo por el puente medieval hacia la cumbre del Monegrell. Ya hablaremos de esto la próxima salida. La segunda, es la que motiva este reportaje y nos lleva hasta la cima descrita. Hay que seguir  la calle que lleva al lavadero comunal, bien restaurado,  y la fuente. Se sigue hasta el aparatoso y feísimo polideportivo, con su cubierta roja y sus paredes de plástico (me asombra el mal gusto de los polideportivos construidos  en muchos pueblos del Matarraña, armazones sin gracia alguna,  de concreto, cemento, plástico y metal u uralita, ¿tanto costaba hacer algo que cuadrara estéticamente con el entorno? Hasta en mi pueblo, Torre del Compte, que tiene un “skyline” bellísimo,  se padece un desaguisado semejante que afea el conjunto).

Pasado el poli-atentado estético, llegamos a “el Maset”, una serie de construcciones rurales tradicionales y más arriba pasamos junto a la ermita de San Bernardo, que merece una visita y el cementerio de la localidad, de horribles paredes encaladas y un interior muy bello y cuidado. (Por favor, señores alcaldes, cuiden el aspecto externo de sus hermosos pueblos).

A mano izquierda nace el sendero, balizado, que nos llevará por una pista sin pérdida, en subida constante, con la señalización “A la fuente de la Manzana y a la Cogulla”.  A unos 20 minutos cruzaremos la carretera N-232  que lleva a Vinaroz y los desmontes de la futura A-68, una autovía en fase de congelada construcción. El sendero sigue junto a la ruina de una masía y atraviesa campos de labor hasta llegar a bosques de carrascas y pinares.

A cuatro kms.  dejamos un desvío a mano izquierda que indica “Monroyo” y seguimos ascendiendo sin cesar atravesando bosques que a partir de los mil metros serán de pino negral. Tras una hora y pico de pista llegamos a un desvío  que a la izquierda lleva a la Fuente de la Manzana (llamada así por los manzanos silvestres que antaño la rodeaban). Unos minutos de caminata y llegamos a una zona  despejada en pleno bosque,  donde hay una caseta con sello militar y la fuente propiamente dicha. En el idílico rincón se puede ver una gran nogal y un pino enorme cuyo tronco rebasa los 2 metros y medio.

Volvemos al cruce y a la derecha empieza la última subida hacia el Pico Camiseta. Es constante y con un par de bajadas y repechos, se va buscando la carena hacia el pico, una media hora de subida incesante que si se sube en horas de mucho sol puede resultar un poco dura. Por todos lados, muestras del paso de jabalíes, zorros y cabras monteses (que de vez en cuando sorprenden al caminante con su rapidísimo paso y el castañeo de sus pezuñas sobre la roca). Y así, en poco más de dos horas llegamos a la cima que al principio les relataba. Habremos superado más de cuatrocientos metros de desnivel y disfrutado de un camino tranquilo por pista y bien señalizado. En total podemos contar con cinco horas de paso reposado y paradas.

No se pierda

Pasee por el pueblo, visite la iglesia de San Bernardo del siglo XVI, sencilla y sólida con una torre campanario poco elevada. La antigua cárcel de 1791 junto al Ayuntamiento  (s. XVII).  Visite también el Horno de Pan cocer, un horno comunal que  ha funcionado hasta hace pocos años. Pero el plato principal de la visita puede ser la ermita de San Bernardo de Claraval, (mentor de las órdenes del Cister y del Temple) de un barroco tardío. La imagen de la ermita en un altozano, rodeada de pinos y encinas, es reconfortante. Tiene fechas grabadas de construcción, 1798 y 1801.  Esta construida en mampostería y piedra sillar, con planta elíptica y una cubierta de cúpula. Está incluida en el llamado barroco atemperado o clasicista. En el interior se conservan pinturas murales realizadas a mediados del XIX. La guerra civil pasó por el sitio arrasando imaginería y pinturas. Lamentable sino el de este país. Pero el lugar merece la pena. El 22 de agosto se celebra la romería.

 

Libros y mapas

El MTN 50 y los mapas de 1:50.000 de Peñarroya de Tastavins (mapa 520). También “La comarca del Matarranya” de Prames. Y “Matarraña desconocido” de J.Avila, ed. Barrabes,  encontrables en Serret (Valderrobres) y librerías especializadas

 

Para llegar, comer y dormir

Carretera N-232 de Alcañiz a Morella, hasta después de Monroyo, entrada a Torre de Arcas a la derecha.  Desde Vallderrobres la A-1414 hacia Fuentespalda, Peñarroya de Tastavins (se deja este pueblo a mano izquierda) y Monroyo, donde se conecta con la N-232.

En Monroyo está la Fonda Guadalupe y el bar el Molino, para dormir y comer. En Torre de Arcas hay una casa de turismo rural, Casa L’Obrera.

 

 

 

Compartir este post
Repost0
6 abril 2011 3 06 /04 /abril /2011 13:13

secreto Pica 

 

 Un Picasso juvenil llega en 1898  a Horta de San Juan, a pasar una convalecencia de escarlatina en casa de un amigo. Dedica su tiempo a visitar los cercanos Ports, las agrestes montañas del lugar e incluso hace un ejercicio de vida adánica en una cueva. Al marcharse, presuntamente deja un cuadro como regalo a sus anfitriones. Se pierde la pista de ese cuadro y se alimentan todo tipo de especulaciones sobre su existencia y contenido. El periodista Leo Vidal, un personaje recurrente de Francesc Miralles –esta es la tercera novela de sus "aventuras"—es contratado para buscar pistas sobre ese misterio artístico.

Tomando como base la dudosa existencia de esa obra de arte tan codiciada, Frances Miralles, se embarca y lleva al lector a un viaje a las bellas tierras del sur catalán, fronterizas con el Matarraña aragonés y a la cercana isla de Buda en el Delta del Ebro. El relato de la búsqueda se complica con la curiosa aparición de una muchacha punk, peligrosa y un poco desequilibrada que no sabemos lo que busca y de otra joven, embarazadísima, y con una inquietante historia a su alrededor, que de una forma harto providencial ayudará a Leo Vidal en sus pesquisas.

Bueno, ya tienen ustedes armado el esqueleto de una novela sencilla, sin pretensiones, donde Francesc Miralles va desgranando su documentación sobre el famoso viaje del joven Picasso, algunas de las historias de su estancia adánica en una cueva de los Ports, cerca de Horta y su emblemática montaña triangular, un apunte de su discutible homosexualidad ocasional con un gitano y una trama que se desarrolla a base de pequeños golpes de efecto, a veces un poco excesivos ya que fuerzan el principio de verosimilitud. Pero bueno, el lector, sobre todo el de la zona donde se desarrolla la acción, reconocerá paisaje y gentes (divertido el "cameo", es decir la aparición y "actuación" con su nombre real, de Octavi Serret, el librero del Matarraña). En fin, una novela con la sola pretensión de divertir.

Miralles logró algunos exitos de ventas con obras como "Amor con minúsculas", "El zen de la empresa" "el Laberinto de la felicidad" o "La última respuesta", algunas en tándem con Alex Rovira. Este autor, de vida singular, viajero impenitente,  editor de libros de espiritualidad, músico ejerciente, muestra un olfato certero en la elección de sus argumentos, pero --al menos en esta ocasión-- "pincha" en la confección de sus componentes: el ritmo es desangelado, los personajes huecos, las circunstancias demasiado manipuladas y la resolución vaga y poco convincente. Escribir un thriller o una novela de acción y misterio, requiere más atención a la factura de los personajes, el ritmo (es como el montaje en el cine, si no es el adecuado a la acción el resultado es nefasto) y la dosificación de circunstancias, lo más verosímiles posible. Volveremos a Miralles pronto.

"El secreto de Picasso".-Francesc Miralles. Ed. Umbriel.251 páginas.

 

 

Compartir este post
Repost0
6 abril 2011 3 06 /04 /abril /2011 08:06

_enunmundomejor.jpgExcelente película danesa. Oscar de este año a la mejor película extranjera. Dirigida por Susanne Bier, "En un mundo mejor" debía haber llevado interrogantes. Propone una historia que nos hace reflexionar y cuestionar la educación que les damos a nuestros niños y  en concreto la actitud ante la violencia y la manera de afrontarla. Para ello la directora, con una magnífica elección de actores y una puesta en escena sólida y bien estructurada, nos propone una sutil experiencia: nos lleva a Kenya, a un campo de refugiados, donde Anton, uno de los cinco protagonistas, ejerce de doctor entre el dolor, la miseria y la violencia salvaje  e indiscriminada de los señores de la guerra. A continuación contrapone --en un sabio ritmo de interrelaciones-  esas escenas impactantes en Africa a la vida familiar cotidiana de tres adultos y dos niños en la civilizada y aséptica Dinamarca.

No hay toma de partido, mensaje subliminal o maniqueísmo de ningún tipo, no se hace una soflama de buenismo izquierdista, no nos aleccionan social o políticamente: la baza de Susanne Bier es presentarnos de forma aséptica y realista dos situaciones tal como son. Y a pesar de la brutalidad de la violencia en el campo de refugiados, con una extraordinaria secuencia del linchamiento del jefecillo tribal por los familiares de sus víctimas y la actitud al fin no neutral del médico ante la brutal escena, lo que inquieta más al espectador es la violencia soterrada pero igualmente innecesaria, excesiva y gratuita, que reina en la aparentemente ortodoxa y ética comunidad danesa de gentes con un alto nivel de vida.

El personaje del médico, Anton, es de una complejidad, belleza y convicción verdaderamente notable. Recuerda al personaje de Camus en "La Peste", aunque aquí es menos "de una pieza", ya que también se nos muestran sus contradicciones, el peso de sus principios, su fortaleza y su humanidad doliente pero fascinante. La secuencia del voluntario sometimiento del doctor a la humillación que le inflige un matón, ante sus hijos, es de una persona que roza la heroicidad por la defensa de su convicción en el rechazo de la violencia y de la venganza.El enorme valor que tiene una persona capaz de pasar por "cobarde" por defender su postura ante la vida. A ello se enfrenta la lectura que  el amigo de su hijo, un magnífico Willam Johnk Nielsen, hace del episodio y sus ansias de venganza que causan un innecesario despliegue de daños. Ni uno solo de los cinco personajes principales de esta cinta tiene desperdicio, está mal dibujado o es inconsistente. Son  personajes complejos, llenos de claro oscuros, que sufren, aman y viven sus vidas con todas las contradicciones que no pueden evitar. Tanto los dos niños, Elías y y Christian, como el médico Antón y su mujer, de la que está a punto de separarse, y el padre del desorientado Christian (incapaz de superar la muerte de su madre por un  cáncer, del que culpa a su padre, una fuente de violencia que le desborda), conforman una estructura humana de una absorbente complejidad, en la que nada nos es extraño. Al contrario que la vida en los campos de refugiados de Kenia que, sin embargo, tiene una cosa en común con la "amable" vida danesa: la violencia primaria, en una sociedad a la vista, en la otra, soterrada y reprimida. Y la primariedad de los instintos básicos, visible en los niños de la escuela y su absurda crueldad gratuita, en los adultos enfangados en sus historias de amor, miedo y traición.

Una película para reflexionar, servida con unas imágenes bellísimas del país africano y la pacífica serenidad de los bosques y lagos del país nórdico. En fin, no se la pierda. Y lleve a sus hijos. Como escribí al principio, debería haberse titulado "¿En un mundo mejor?".

Compartir este post
Repost0
3 abril 2011 7 03 /04 /abril /2011 13:40

Érase un país que quería progresar y decidió apostar por el gasto irresponsable, por vivir por encima de las posibilidades, por insuflar gas a burbujas lujosas, desde la inmobiliaria a la del automóvil o la suntuosidad del despilfarro innecesario, en vacaciones a plazos o electrodomésticos de última generación. Los bancos amparaban el dislate y ellos mismos se lanzaron al enriquecimiento feroz, excesos de primas a sus ejecutivos, incontención en gestión de recursos, en inversiones millonarias, en codicia en el préstamo fácil, y a todo ello sumando malas prácticas públicas y privadas y corrupción generalizada en la relación mutuamente beneficiosa con una  parte de la clase política, también enfocada en el despilfarro.

Así pues el escenario estaba preparado para que interviniera la dura contundencia de la realidad, tan obstinada como la ley de la gravedad con los objetos que caen: una burbuja inmobiliaria absolutamente demencial, endeudamiento de las familias con créditos muy superiores a lo que eran capaces de pagar, los bancos atrapados por la mezcla de la mala gestión, la barra libre de créditos, la corrupción y las ampliaciones exageradas de volumen empresarial, más una clase financiera absolutamente irresponsable, jaleada por las agencias de rating. En 2008 se produce en Estados Unidos el colapso de Lehman Brothers y el pistoletazo de salida a la crisis que aún cabalga apocalipticamente por todo occidente. ¿Quién es responsable de esa crisis? Por supuesto los ciudadanos lo son en parte, no en vano se dejaron engañar por la supuestas facilidades crediticias. Pero ¿ quién montó el engaño, además de los políticos que debieron ser más cautos y no dejarse también atraer por el dinero fácil, la plata dulce que decían los argentinos antes de sucumbir a los corralitos y regresar casi a la edad media económica? Pues justamente los bancos y la clase financiera. Esos que ahora creen haber superado el bache y vuelven a hablar de beneficios para repartir, bonus, sueldos millonarios, incentivos. Ayudados por las agencias de calificación, tipo Woody's (lobo feroz de los Gobiernos en apuros, léase Portugal, Irlanda o nosotros, sin ir más lejos)  que cuanto más se equivoquen  y más problemas  y ruina causen, más ganan, mejores dividendos reparten entre sus analistas ejecutivos y más alta es su calificación. Y todo ello a pesar de que una institución tan respetable como el Congreso de los Estados Unidos ha dicho al respecto de la actual crisis "Concluimos que los fallos de las agencias de calificación creditica fueron engranajes esenciales en la maquinaria de la destrucción financiera". No logro entender por qué no se controla desde la ONU o el Banco Mundial u otra instancia internacional  sus actividades y sus intereses espurios.

¿Adivinan cómo se llama ese país de fábula tan inmerso en una crisis como la esbozada? ¿España? Pues sí, también, pero no. No escribo hoy de España, sino de Islandia. ¿Por qué? Por una razón esencial, que marca la diferencia entre España e Islandia. Los islandeses han  exigido responsabilidades  penales a algunos de sus banqueros, financieros  y políticos y los hacen corresponsables de la mayoría de los desafueros cometidos en esos círculos de poder. Además han creado nuevos controles para evitar que pueda volver a suceder una debacle semejante y exigen una mayor profesionalidad a la función bacaria. La cárcel podría alojar  a algunos de esos delincuentes de camisa de seda. Pues por eso querría ser islandés.

Compartir este post
Repost0
31 marzo 2011 4 31 /03 /marzo /2011 09:01

Nos encontramos ante una  primera novela (al menos publicada). Nueve amigos se reúnen en un refugio de montaña veinticinco años después de su última cita. De pronto, en pleno reajuste de recuerdos, fobias, atracciones y antipatías, servidos a través de un diálogo a veces reiterativo, con bastantes tópicos, pero tan real como la vida misma en algunos ámbitos de todos conocidos, ya sean culebrones hispanos, reality show y grandes hermanos o el bar cheli de la esquina, hay un gran apagón y todo empieza a cambiar. A partir de ahí, desapariciones misteriosas, al estilo de “Diez Negritos” de Agatha Christie. Y sorpresas apocalípticas dosificadas al mejor estilo de las novelas o películas de terror  y supervivencia. ¿A qué género pertenece esta novela? A tenor de lo leído es un híbrido entre novela de misterio, de ciencia ficción y de realismo social y generacional.

Pero pasemos al autor, David Monteagudo, es  -o era- un obrero que ha trabajado en fábricas y talleres y ahora lo hace en una empresa de cajas de cartón ondulado, que a los 40 años (ahora tiene casi los 50)  afronta la llamada crisis de la madurez masculina planteándose un cambio radical de vida, prefiere dedicarse a escribir novelas antes que hacer lo habitual, buscarse una novia más joven o irse a recorrer mundo con cabellos largos y una guitarra.  Evidentemente no es tan fácil y debe haber elementos que vienen de antiguo en la psique de nuestro autor para pensar en algo tan poco rentable como suele ser la carrera literaria. Supongo que una gran afición a la lectura, al cine y a las telenovelas, no necesariamente por ese orden. Porque de esos elementos está llena la técnica literaria que se refleja en “FIN” la novela que hoy nos ocupa.

La novela, como decíamos, comienza con un planteamiento al estilo de las películas u obras de teatro de reencuentros. Desde un punto de vista psicológico-social, todos los tópicos  de ese tipo de obras están presentes: los recuerdos de cómo eran los amigos en tiempos juveniles, los comentarios más o menos inocentes sobre los cambios que se observan, sobre el efecto de la vida en cada uno de ellos, en su apariencia y en su aspecto social externo (las señales del éxito o el fracaso, siquiera económico)  la constatación muy temprana de que en el fondo no se ha cambiado tanto, el renacimiento de viejas rencillas…

Pero en este universo aparentemente previsible surge un hecho, el apagón,  que lo trastoca todo: es un elemento crecientemente intranquilizador, amenazante, que viene de fuera, del exterior y del que jamás tendremos una visión clara. Es decir, el miedo a lo desconocido,  a una desaparición física en un contexto de apocalipsis que se va presintiendo más o menos desde la mitad de la novela. La gradual desaparición de los amigos, la presencia fantasmal, llena de presagios y culpabilidad del único amigo del grupo que aparentemente no acudió a la cita –Andrés, el Profeta—al que la culpabilidad por algo que le hicieron todos, da poderes enormes, el ambiente ominoso, hermético, asfixiante, a plena luz del día, los elementos colaterales que van dando una imagen de desastre y terror que parece desmentir la presunta normalidad de un día de campo entre viejos amigos…todo ello van agarrando al lector, en una creciente presión,  para dejarlo sin respiro en un final a lo M.Night Syamalan, la serie “Perdidos” o Alejandro Amenábar (quien, previsiblemente,  ha comprado los derechos de la novela para llevarla al cine).Fin-190x300

Y ahí está el mérito de la novela. Su capacidad para convertir al lector en un adicto a la busca del final. Es un excelente germen para un guión de cine o una obra de teatro. De hecho los diálogos tienen la inmediatez y a veces la banalidad de los telefilmes al uso y las descripciones dan de continuo el esquema y la forma de las acotaciones que sitúan la escena en los guiones de cine o teatro. Así pues, no se trata, como dijeron algunos, de un sucesor de Cormac  McCarthy, el autor de “La carretera” entre otras obras, (ni muchísimo menos), sino de un escritor hábil, con una primera novela que ha dado en la diana y que tiene algunos defectos, pero que muestra sin lugar a dudas las maneras de un escritor eficaz.

Hay muchas trampas literarias en el transcurso del relato, algunas escenas innecesarias, como la charla xenofóbica de dos de los viejos amigos, diálogos simples, reiterativos, innecesarios, banales, demasiada puntuación  a final de frase (recurso de escritor principiante), tópicos y clichés en los personajes, descripciones flojas, un final abierto que no convence…

Pero en cambio el lector constatará la fuerza y el agarre de un argumento que funciona  a base de golpes de efecto, no todos muy  logrados pero que conforman una atmósfera de angustia, de peligro mortal y de destrucción en un ambiente cotidiano y aparentemente pacífico y seguro, que me recuerda mucho a la película de Buñuel “El ángel exterminador”.  El tipo de personajes, a pesar de su topicidad o tal vez  por eso mismo, crean un efecto especular en el lector que se ve reflejado a si mismo y a amigos y conocidos  en ese grupo variopinto pero irremediablemente superficial y banal. Como en “Perdidos”, los personajes se enfrentan a extrañas e imprevisibles circunstancias que atañen a la misma supervivencia y en ese proceso de lucha muestran sus auténticos caracteres, sus debilidades, egoísmos y a veces su generosidad y entrega.

Jaume Vallcorba, el alma mater de la editorial Acantilado, ha apostado por un longseller con un sentido de la astucia digo de otro tipo de editores. Las novelas de David Monteagudo (hace poco salió Marcos Montes, una novela corta también de corte más o menos realista-fantástico, al estilo de Sánchez Piñol) parecen algo distinto en el catálogo de excelencias de “Acantilado”. Quizá Vallcorba ha sabido ver más lejos de lo que ha publicado de DM y se nos escapa algo. Y es que hay un punto que nadie puede negar a “Fin”: su lectura engancha al lector. Y eso significa un boca-oreja muy rentable. Nueve ediciones (o reimpresiones, que no queda claro y es cosa distinta) en un año, lo confirman.  Si David Monteagudo se aplica, quizá supere la condición de globo sonda desde el punto de vista literario.

 

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens