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22 junio 2014 7 22 /06 /junio /2014 09:19

 Peter Hewit dirige esta película amable, realizada para mayor lucimiento de Christopher Walken (Roger ),  Morgan Freeman (Charles) y William H. Macy (George). Se trata de dos guardias de seguridad de un museo de arte. Walken hace de guardia enamorado de un cuadro clásico que representa a una joven, un papel de medio "freaky", ataviado con una boina y una gama obsesiva de conocimientos de arte y casado con una mujer insufrible. Morgan es otro de los guardianes que vive para la pintura --la expuesta y la que él mismo realiza--, de la que es un aficionado notable con ciertas caracteristicas muy especiales y esta enamorado de otra de las pinturas del museo. El tercero Macy, es un militarista guardian a tiempo parcial, lleno de cuestiones psicologicas y sociales sin resolver y cuya obsesión en  el museo es una escultura de un desnudo masculino.. El museo cae en las manos de un nuevo director que está dispuesto a desechar todas esas obras de arte --las enviarán a Dinamarca-- y dedicar el museo a algo más moderno y "popular". Así que el pretexto para la acción está servido. ¿Y cual será esa acción? Pues muy fácil, robar esas tres obras durante el proceso de envío a Dinamarca y sustituirlas por otras obras. La intervención de los tres compañeros fetichistas es la clave del mensaje de humor de la cinta. Y funciona bastante bien. Sin ser nada del otro jueves, divierte.

 

 

 

 

El atraco
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21 junio 2014 6 21 /06 /junio /2014 06:55
Regreso a la isla del tesoro

Hay un refrán popular que advierte con retranca "nunca segundas partes fueron buenas". A veces en el cine no es así y la secuela mejora el original. En la novela raramente se desmiente este aserto casi profético. Estamos viviendo una auténtica fiebre contagiosa de segundas partes de grandes clásicos y la osadía está a la altura de la incuria y la impudicia. En algunas ocasiones hay buena voluntad pero, simplemente, falta la "chispa", ese algo indefinible que con seguridad el tiempo o cualquier otro factor ha depositado en la venerable textura de una narración con algunos siglos a cuestas. Eso ha ocurrido más o menos con el texto de Andrew Motion, un profesor, erudito y escritor inglés nacido en 1952, uno de los poetas laureados de Gran Bretaña, que ha pretendido con más probidad que acierto acrecentar la historia que Robert Louis Stevenson escribiera para solaz y contento de varias generaciones de jóvenes lectores de todo el mundo, "La isla del Tesoro". Lo cierto es que Motion aporta una gran conocimiento no sólo de la obra en cuestión y de la época --lo que es no sólo preferible sino necesario-- sino de una serie de asuntos tangenciales como el arte de ahumar panales de abejas o el tipo de flores y fauna de las islas de aquella zona, lo que resulta pintoresco y preferible aunque no sea del todo necesario. Leemos una historia muy semejante, ("me hubiera gustado que mi padre y el señor Silver hubieran estado aquí también; nuestra historia iba desarrollándose de un modo muy similar a la suya y a la vez muy distinto", pag.261), confiesa el narrador, que no es otro que el hijo de Jim Hawkins, el joven protagonista de "La isla del Tesoro".

El nuevo viaje a la isla del tesoro está protagonizado por dos jóvenes, Jim y la hija del gran John Silver, "el Largo", el pirata-cocinero de la pata de palo y el loro en el hombro que tan gran papel tuvo en la novela de Stevenson, robándole el protagonismo a Jim y al resto de los navegantes de la "Hispaniola". Con un estilo más blando y minucioso que el del gran clásico escocés (1850-1894), una cierta ingenuidad nacionalista militarista y una ética del compañerismo y el honor (me recuerda al Kipling más cacofónico) , Motion muestra en cada momento su enorme respeto por el original que trata de ampliar y lo hace exactamente así, ampliando el discurso con más o menos pertinentes descripciones y con algunos excesos de retórica poética que hubiesen erizado los cabellos de Stevenson si las leyera asociadas a los descendientes de sus personajes: "Las franjas de luz del sol, que incidían entre los tablones de las paredes, pronto se volvieron objetos de gran interés sentimental al iluminar el polvo que flotaba en el aire, convirtiéndolo en una escalera para ángeles en miniatura" -sic- (pág.233).

En resumen, una novela que se puede disfrutar...siempre después de haber leído previamente "La isla del Tesoro" de Stevenson. Es divertida y aunque tiene momentos insulsos o a soslayar, en general mantiene la tensión con gracia y eficacia y nos ofrece episodios y descripciones de belleza evidente: "el agua emitía un zumbido grave y cadencioso. Era nuestra proa que "hablaba", como dicen los marineros, al pisar las incontables y pequeñas ondas con un incesante y caótico chapoteo" (pág.108).

En resumen, el lector amigo de Stevenson no reconocerá ni el ambiente ni los personajes, ni siquiera el escenario de la novela. Y mucho menos el estilo austero, exacto, aséptico, sereno, emocionante y sobrio que enriquece la obra de Robert Louis. Por tanto no leerá una continuación de "La isla del tesoro" sino otra novela protagonizada por dos chicos jóvenes de padres de pasado brumoso que buscan un tesoro escondido en una isla del Caribe.

FICHA

REGRESO A LA ISLA DEL TESORO.- Andrew Motion. Trad. Vicente Campos González.-387 págs.- Tusquets Editores.-

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20 junio 2014 5 20 /06 /junio /2014 06:44
Nombres propios:Escritores de aquí

El oscense Ramón Acín y José Verón Ormaz, de Calatayud. son dos escritores aragoneses con amplia ejecutoria narrativa. Acín es catedrático de Lengua y Literatura en la Universidad de Zaragoza, escritor y crítico literario. Ha publicado libros de cuentos, novelas, dietarios y ensayos. En toda la amplia y compleja profundidad del término, es un hombre de letras, una persona que vive bajo el aura de la creatividad y husmea en todo momento ese inquietante -- y muchas veces incómodo y hasta angustiante-- efluvio que emana de la humanidad, donde el escritor de raza va hilvanando de forma incesante historias y personajes, escenarios, impresiones, colores y emociones. La historia que desvela en "Ya no estoy entre vosotros" (quizá un título demasiado obvio y banal para la carga emocional y crítica que se va desgranando en la novela) --con un estilo que recuerda a un Balzac o a un Mauriac-- refleja con pericia una saga familiar provinciana y poderosa enfrentada al duelo por una mujer, la abuela, epítome de fuerza y centro radial de una familia en decadencia. El observador, "el nieto preferido" aporta la mirada del ausente, desapegada aunque no neutral. Testigo crítico, austero y reflexivo, va comentando las entradas y salidas de los personajes, la familia, los vecinos. Deja un sabor amargo y melancólico, como cuando uno acaba de leer al Joyce de "Dublineses", concretamente su relato "Los muertos".

José Verón es poeta, narrador y fotógrafo. Escritor laureado en Aragón, nos ofrece "Cuentos para sentir las horas" donde la poesía de lo cotidiano, con su carga de maravillas, sorprende al lector muy a menudo. Son relatos muy cortos, a veces simples greguerías, que compendian un ramalazo de lucidez sobre un objeto, una situación, una persona. o una reflexión. Ahí también cabe el humor, un poco socarrón y otro poco surrealista. Verón parece ser como algunos de sus múltiples personajes: "un peregrino de la existencia y esclavo de la poesía". que escribe durante horas en un bar y comprueba que lo ha hecho con una estilográfica sin tinta o nos cuenta la triste pérdida de una palabra "desnuda, solitaria y rebelde que no significaba nada pero era hermosa, tan bella que quiso llenarse de su sonido claro" o el hombre que sabe que se ha olvidado en casa algo importante y termina descubriendo que se ha olvidado a sí mismo. Divertido, sorprendente y a veces inquietante.

FICHAS

YA NO ESTOY ENTRE VOSOTROS.-Ramón Acín.- Mira editores.186págs. CUENTOS PARA SENTIR LAS HORAS.- José Verón Gormaz.-Mira editores. 132 págs.

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19 junio 2014 4 19 /06 /junio /2014 20:05

 

Cójase "El día de la marmota", póngase a Tom Cruise como "prota" y cambién el estilo cachondo por una especie de mix entre Bourne, al agente Ethan de "Misión imposible" o la saga de "Matrix" o el ambiente de "Código fuente" y el militarismo de las películas de Tony Scott, tipo "Avatar" o el indigesto "Starship troopers". Y así en vez del reportaje sobre el despertar de la marmota ("Atrapado enel tiempo") que se repite cada día con las mismas circuntanscias aunque con libertad para variarlas, se trata de una guerra contra alienígenas, los "mim´deticos" que se perderá a no ser que...

Dirige Doug Limen, ducho en escenas de acción--dirigió el primer Bourne-- y se basa en una historia escrita por Hiroshi Sakurazaka e ilustrada por Yoshitoshi ABe, un cómic. Rsultado tras una inversión de casi doscientos millones de dólares: absolutamente mediocre y algo pesadito, insulso en ocasiones y gratuito en el dibujo de personajes e ideas (apenas existentes). Sopredente Emily Blunt haciendo de maciza medio cibernética. Prefiero la sonrisa socarrona de Andy McDowell y la ironía salvaje de Bill Murray, pero claro , esa es otra película. Aún así, la he visto con cierta diversión y humor, al avispado Cruise no se le puede escapar la comercialidad de la propuesta y hace lo posible por bordar su papel de un antihéroe que se convierte en héroe  a través de batacazos y errores. Eso es lo mejor de la película. Y, curiosamente, está más cerca de otras incursiones de Cruise en el género, "Minority Report" y "La guerra de los mundos", que de sus papeles habituales.

Muy lejos de las grandes obras que nuestra época está ofreciendo en el género de la ciencia ficción, tampoco desluce la lista de "Gravity", "Distrito 9", "Origen", el "Star Treck" de Abraham o el "Looper" de Rian Johnson. Cruise es de la familia de Spielberg, todo lo que toca lo convierte en oro, aunque a veces sea más bien una baratija dorada....

 



 

 

Al filo del mañana
Al filo del mañana
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19 junio 2014 4 19 /06 /junio /2014 16:55
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18 junio 2014 3 18 /06 /junio /2014 07:27

Dos_madres_perfectas-103047566-main.jpg

Basado en un relato de Doris Lessing que en su día provocó alguna polémica de tipo ético-social de un sector pudibundo e irritable, se trata de un juguete más o menos romántico que nos habla de un par de amores politicamente incorrectos, no sólo por la dicotomía mujer madura-hombre joven (al reves no hubiera molestado a nadie), sino que son una especie de intercambio de hijos jóvenes entre dos madres de muy buen ver y muy deficiente pensar, marcadas por una cierta insatisfacción afectiva y sexual. La historia, muy significativamente se titula "Las abuelas" y no el irónico "Dos madres perfectas", tal vez lo unico pasable de la película) y no es ninguna maravilla ni de personajes, ni de construcción argumental o diálogos. Es divertida a veces y amable aunque en su versión de cine, esta película, dirigida por una mujer, of course, Anne Fontaine, con la delicadeza y los guiños que suelen acompañar a la mayoría de estas realizadoras, bastante sutiles en general, aquí no da casi actos de presencia.

Se queda la Fontaine en la anécdota sin entrar en la categoría ni en analisis eticos y de comportamiento que le quitarían el sabor romantico a la historia para convertirla en algo sórdido (cosa que si permite vislumbrar, con gran realismo "El graduado", la misma temática sexual)  aqui se difumina en la banalidad y el narcisismo del surf, el color y las hormonas sexuales disparadas. Y en ellas, por supuesto, la mirada lánguida y horrorizada hacia la vejez y el reinado de las arrugas frente al poderío papanata del musculo joven y la testosterona. Y, por supuesto, ni contar con una visión erótico festiva de los eventos que acontecen en la película: la cosa excita menos que un desfile de dromedarios.Lástima que dos grandes actrices como Naomi Watts y Robin Wrigth se hayan vendido a semejante proyecto. Deberían retirar sus nombres de las pelicula y devolver sus, suponemos, sustanciosos contratos. Qué bochorno..
 

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17 junio 2014 2 17 /06 /junio /2014 07:32
oldboy-cartel-1.jpg
Lo cierto es que a menudo los norteamericanos acometen adaptaciones innecesarias, creidos seguramente de que van a mejorar el original adaptado. En esta ocasión es el irregular pero voluntarioso Spike Lee --cada vez más despistado-- el que se encarga de una nueva versión de un clásico coreano de los años 90, Park Chan-wook, que llevó a la pantalla una desasosegante historia de una venganza compleja, alambicada y brutal con temas de violación, incesto y violencia, según un cómic -manga--editado en 1997. Una especie de recreación del Conde de Montecristo, un secuestro que parece diseñado por Becket en donde un infeliz se pasa la vida metido en una habitación esperando la llegada de  alguien, un Godot que esconde otra historia de venganza. La grandeza épica y siniestra de aquella versión no resiste la comparación con esta que, aunque se deja ver e intriga en alhgunos momentos, luego se vuelve una sucesión continua y gratuita de violen cia extrema y de sadismo de primer orden. No me gusta Josh Brolin en esta cinta y los demás actores tampoco pasarán a la historia del cine. La cosa no es sutil y la verborrea de las explicaciones finales no añaden tensión ni ritmo a un espectador un poco sobrecogido por la sangrienta marcha del encerrado y su previsible final de asunción de la culpa y el castigo (vamos en plan Dostoievsky  o Tolstoi, el remordimiento eslavo entre lo tétrico y lo teatral). Lástima de intervención del gran Samuel L. Jackson, que parece un mal remedo de sí mismo.
    
 
 
 

 

     

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16 junio 2014 1 16 /06 /junio /2014 07:37

the-invisible-woman-2013-cartel.jpg

 

Espectacular biopic sentimental de Charles Dickens bajo la batuta y la inspirada actuación de Ralph Fiennes. Después de su magnífico "Coriolano" --la vi embobado siguiendo el desarrollo en mi texto de Shakespeare-- otra película con aires clásicos, sensibilidad a raudales y un respetuoso tratamiento al amor imposible del enorme Dickens con una muchacha casi treinta años más joven. Fiennes se ha documentado bien y trata la historia biográfica con un cuidado y un esmero digno de loa, obviando los elementos más comerciales y fiándolo todo en una cuidada interpretación general, una ambientación al detalle y un pulso narrativo digno de directores mucho más avezados. Uns película clásica en su factura que seguramente no tendrá una gran taquilla pero que quedará en ese maravilloso limbo de las buenas películas.

La joven, Nelly, (interpretada por Felicity Jones con bastante altura) tiene 18 años cuando conoce al soberbio autor y novelista, un cincuentón, y comienza una compleja historia de amor prohibido, una pasión sin posible satisfacción, la condena de una mujer joven a ser la mujer invisible, la sombra prohibida y vergonzante. En la historia  se extreman los detalles delicados, las miradas, los roces, las palabras musitadas a media voz, todo con la sutileza que hay que suponer en una época donde tal relación es piedra de escándalo. La linea argumental, con un flash back que va punteando toda la historia desde un presente donde ya no es posible amar. Abismos emocionales en los que Fiennes da lo mejor de sí mismo complementado por la joven actriz y sobre todo con una soberbia, dignísima, esposa de Dickens, una interpretación de Oscar para Joanna Scanlan y una correctísima como siempre Kristin Scott Thomas. Brillante traslación del mundo de Dickens, de su enorme capacidad de trabajo y de seducción, su amistad con Wilkie Collins (el autor de "La piedra lunar", otra gran figura de las letras inglesas victorianas) , la familia del escritor y la vida íntima con los hijos y la rotunda esposa convertida en un ente invisible. Película de clarooscuros, con una ambientación y una fotografía que huelen a algo antiguo, encorsetado, pero lleno de tensión vital y pasiones reprimidas. Excelente.

 

 

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15 junio 2014 7 15 /06 /junio /2014 08:49

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Decía Séneca en "De senectute" que la vejez solo tiene dos caminos y aunque los dos van a parar al mismo sitio más tarde o más temprano, seguramente lo segundo, son bastante distintos entre sí. Uno, el vivir añorando la juyventud, odiando el propio cuerpo y sus achaques y odiando a todos los que le rodean, sin jóvenes por serlo, si son viejos por no haberse muerto ya y darle la lata con las semejanzas. Y dos, viviendo de acuerdo con la edad y las circunstancias. Sacando lección de lo vivido, aprovechando y disfrutando el sosiego u la sabiduría de la vejez y viviendo cada día con gratitud por estar vivio y con paciencia y tilerancia hacia la sfacultades disminuidas, disfrutando de las que con le eadad pueden haberse ampliado.

Pues bien, los prtagonistas de esta cinta Gaspard (con 63 años) y Hubert, su padre (con casi 90) son dos viejos fastidiosos, tenazmente agresivos y egoístas y, en el fondo, patéticos. El retrato de ambos es sumamente realista y el director Nick Quinn (¿algo que ver con el desaparecido y gran actor?) no nos ahorra detalles cómico-lamentables que no acaban de funcionar por su humor poco compasivo y algo crispado.

Pierre Arditi y Jean Pierre Marielle componen las dos figuras a las que la llegada de un "hada", Zana (Julie Ferrier) en figura de asistenta del cascarrabias y vomitivo Hubert, les hace cambiar (presuntamente) empezar a comprenderse y disfrutar de algunas cosas de la vida cotidiana. Demasiado idealista. Un aire de onírica felicidad practicamente increible se apodera de las ultimas escenas, dándole coherencia al hecho de que estamos viendo una comedia y a la francesa. Una freeedición con personajes cambiados de "Amelie". Un juguete bienintencionado e inane que puede hacer sonreir a algunos y parpadear reflexivamente a otros (los de más edad) si en casi ningun momento sobrepasarnel,liston de lo correcto y lo comodo.   
 

 

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14 junio 2014 6 14 /06 /junio /2014 07:20

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Se trata del último libro, el libro póstumo de ese genial andarín, hombre de letras, erudito, soldado, espía y seductor que se llamó Patrick Leigh Fermor y de quien hemos escrito largamente en estas páginas y en otras muchas, siempre entre la elegía y el panegírico, pues comencé a leerle ya en sus últimos años (murió en 2011). "El último tramo", subtitulada "De las Puertas de Hierro a Monte Athos", es el titulo dado por sus editores al original ya que el autor falleció cuando trataba de raealizar la enésima corrección de su texto. La enorme belleza de sus descripciones, la bizarrra concepción de sus personajes, la poesía que salta aquí y allá como un delfín en aguas profundas, la personalidad culta, ligeramente ingenua, valerosa e inteligente de PLF, "Paddy" para los amigos, convierten los libros de viajes de este inglés descendiente ideal de Byron, Lawrence, Burton y tantos otros isleños enloquecidos por lo exótico y por la aventura, en un monumento literario a una época ya lejana y desaparecida, reflejada en la sorprendente diversidad de los lugares por donde transitó.

"El último tramo", debería haber sido el colofón, la tercera y última parte de una trilogía viajera formada por "El tiempo de los regalos", "Entre los bosques y el agua" (editadas en tomo único hace un año por esta misma editorial, RBA) y "A Youthful Journey ", un texto manuscrito en la decada de los 60 que ha  sido corregido y anotado por los editores --Colin Thrubon y el propio biógrafo de Leigh, Artemis Cooper, en una minuciosa labor casi de entomólogo. A este texto expurgado y aligerado de reiteraciones y errores,  se ha añadido un diario sobre la estancia del autor en el Monte Athos (1935) a fin de darle una cierta prestancia de libro. Este último texto parece más cercano a los incluidos en el libro "Un tiempo para guardar silencio" donde PLF narraba la estancia en diversos monasterios europeos.

La especialisima singularidad de estas tres obras viajeras estriba fundamentalmente en que fueron escritas varios decenios después de que un joven universitario inglés indeciso sobre su futuro, de 18 años, decidiera en 1933 darse un respiro en los estudios y recorrer Europa en un viaje a pie por Alemania, Austria y Checoslovaquia, con una libra semanal de asignación paterna y un ejemplar de las "Odas" de Horacio y el "The Oxford Book of english" en la mochila. El primer libro recoge el recorrido a lo largo del cauce del Rin, en dirección contraria a la corriente, desde Holanda hasta Europa Central y luego seguir el curso del Danubio atravesando Hungria hasta Transilvania. Un año de camino  cuyo texto no es publicado hasta más de 40 años después. Claro que mientras tanto formó parte de un comando de operaciones especiales en la Creta ocupada por los nazis, tuvo amores con una princesa rumana y acabaría casandose con una compatriota y viviendo en el Peloponeso en una casa construida por él mismo. En los 50 comenzó a ser conocido por un libro de viajes por el Caribe y una novela "Los violines de Saint Jacques" mas un precioso librito de ensayo espiritual llamado "Un tiempo para callar", además de dos libros "Mani" y "Roumeli" sobre la tierra de adpción, su adorada Grecia. En los setenta escribiría el segundo volumen de su gran viaje a Constatinopla, aunque tampoco acabaría el periplo, a pesar de que la palabra "Continuará" al final del segundo volumen se cinvirtió en un dogal que le molestaria hasta el final de sus días y llenaría de espera a sus fans. La muerte de su paciente editor de siempre y de su propia mujer, Joan, en 2003, le sumió en algo muy parecido al desinterés depresivo. La fuerza y la potencia memorística que le permitió escribir practicamente de memoria los dos tomos de la trilogía ya no le apoyaban cuando trató de arreglar "A Youthful Journeuy" (manuscrito que fue abandonado en 1965 y que es la simiente principal del libro que hoy les recomiendo). Y aun así en un parrafo confiesa, "La avalancha de detalles irrelevantes, de lineas interconectadas de pensamientos y asociaciones y los ecos de ecos que a su vez me llegan reverberados y rebortados es abrumadora...". Pero al final la cita con la muerte llegó antes. Su manuscrito quedó cerrado en una frase inacabada: "y, sin embargo, en otro sentido, aunque"...tres locuciones adversativas seguidas que parecen una metáfora de la dificultad de llevar a un buen fin un libro que se había demorado  más de medio siglo en realizarse como tal.

Es una historia, un personaje y una acción de otros tiempos, en una Europa de entreguerras que aún conservaba ciertos valores y principios que empezaron a arruinarse tras la primera guerra y se hundieron y cambiaron radicalmente --a peor-- tras la segunda guerra mundial. Documento cultural de primera mano, pues, servido con un cuidadísimo estilo (aunque se acaban notando ciertos defectos de hilación y coherencia que desmerecen ante los dos primeros tomos, pero asumibles y disculpables por la historia de su rescate: los damos por bien recibidos). Recomendarles, una vez más, la lectura de los tres libros de la trilogía y el librito de Dolores Payás sobre el mismisimo PLF (publicado por Acantilado), al que estuvo visitando unos meses antes de que muriera en 2011.

FICHA

 

"El último tramo".-P. Leigh Fermor.- Trad. Inés Belaustegui e Ismael Attrache.-RBA Libros.

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