El periodista y escritor francés Jean Rolin, de 76 años, ha utilizado un pretexto biográfico para seguir los pasos del célebre T.E.Lawrence (el llamado "Rey sin corona de Arabia" o "Lawrence de Arabia" inmortalizado popularmente más por la película de David Lean con un joven y teñido de rubio Peter O'Toole, que por su oscura y trepidante hazaña bélica junto a los árabes contra los turcos, en la I Guerra Mundial.
Se da la circunstancia de que Lawrence vivió en la localidad francesa de Dinard a finales del siglo XIX y a mediados del XX los hizo el autor de este libro, ambos a una edad infantil parecida. Rolin da esa razón como excusa para realizar un viaje de casi mil ochocientos kms semejante al que hizo Lawrence a los 21 para recorrer una ruta por los 35 castillos de los cruzados, la mayoría simples ruinas, que se extiende por Jordania, Palestina, Isarel, Libano y Siria hasta Turquía. Lawrence hará su tesis doctoral de ese relato en Oxford. Más de un siglo después, en 2017, Rolin, seguirá sus pasos, acompañado por un traductor y de vez en cuando por escoltas militares o del servicio secreto de Assad y nos cuenta las aventuras de Lawrence tal como él las relata en sus libros y los de otros que escribieron sobre ellas, complementándolas con sus propias vivencias en unos territorios y una población que parece haberse mantenido en lo esencial tan miserable, peligrosa, hospitalaria a veces y violenta y mezquinamente codiciosa.
Aparte del recorrido en sí mismo, entre polvo, cascotes, ruina y la miseria de la población que acompaña a cualquier territorio en continua situación bélica, Rolin va incluyendo datos y fragmentos procedentes de los libros y la correspondencia del militar, escritor, arqueólogo y erudito británico que, al menos a mi, me han dado mucha información sobre la niñez, juventud y el tono íntimo de sus aventuras con aquellos árabes de principios del siglo XX, no tan alejados de los actuales.
FICHA
CRAC.- Jean Rolin. TRad. Manuel Arranz.-Libros de Asteroide.
Cuando leemos o oímos hablar de "filosofía perenne", denominación acuñada por Leibniz ( a caballo entre el.XVII y el XVIII) recordamos uno de los más famosos libros del inglés Aldous Huxley (1894-1963), afincado en Estados Unidos y que además de novelas, poesías, relatos cortos y ensayos (Un mundo feliz, La isla, Contrapunto, Las puertas de la percepción), coqueteó con las drogas como camino de percepción espiritual. Nos referimos a la búsqueda de un "punto focal en que mente y materia, acción y pensamiento se dan cita en la psicología humana" o "la búsqueda a la Realidad inherente en todo y lo que en realidad es nuestra verdadera Naturaleza". La fuente de ese tipo de filosofía es, desde luego, la metafísica y suele causar una forma o estilo de vida de base ética muy característico que crea como un "esprit de corps" un "sello" caracterológico y social que salta a la vista para cualquiera que conozca el mundo de la espiritualidad laica o la perteneciente a las religiones corrientes (budismo, cristianismo, islamismo) aunque se mantiene cuidadosamente al margen de ellas. Enfocados no en el cultivo de un yo personal, sino del Yo eterno que esté en el fondo de todos y que se suele identificar con una Base o Fondo universal y de carácter suprahumano. Se trata de promover un conocimiento que como dicen los textos hinduistas clásicos "por el cual oímos los inaudible, percibimos lo que no puede percibirse y sabemos lo que no puede saberse".
Filosóficamente sabemos que el conocimiento es una función del ser. Pero si a través de determinadas prácticas y disciplinas espirituales hay un cambio en el ser cognosciente, se produce un cambio paralelo en la naturaleza y la cualidad de ese conocimiento. El pragmático William James, psicólogo y filósofo norteamericano -hermano del novelista Henry James- aseguraba con mucho sentido común que "la práctica puede cambiar nuestro horizonte teórico y puede hacerlo de doble manera: puede conducir a nuevos mundos y suscitar nuevos poderes. El conocimiento que nunca lograríamos manteniéndonos tal como somos, acaso sea alcanzable a consecuencia de un tipo de vida superior basada en la ética y en el amor". Un espíritu en estado de "desprendimiento, caridad y humildad, puede estar dotado para aprehender otro tipo de Realidad diferente pero sin embargo inmersa en la realidad cotidiana. Es nuestra percepción diferente la que puede captarla.
A "groso modo" ese sería el objetivo de toda una serie de prácticas y disciplinas, unas más serias que otras, algunas con ambición de ser consideradas científicas y otras decididamente esotéricas, que integran el que Robert Greenfield llamó en los años setenta del pasado siglo "Supermercado espiritual". En aquélla época, cercana a la "revolución de la flores" y el uso del cannabis y el lsd a gogó, hubo muchos "despertares" e "iluminaciones" facilitados por el atajo rápido de la pastillita o las fumatas o la ingesta de hongos "sagrados", pero también se solidificó la presencia y páctica del yoga, del budismo zen y las formas de meditación de raíces hindúes (budismo y vedanta), chinas (taoísmo), islámicas (sufismo) o cristianas y ante el advenimiento del siglo XXI, las confirmaciones y parámetros prácticos más o menos científicos y médicos logrados por el "mind fulnness" , la práctica de la atención plena, el budismo y en otro orden de cosas la "sabiduría perenne" basada en filosofías arcaicas como los grecolatinos- Pitágoras, Demócrito, Sócrates, Platón, Epicuro, Séneca, Marco Antonio, et altri- o los saberes oscuros de los sacerdotes de Apolo, de Dionisos, la senda chamánica. Sin olvidar las vías gnóstica, monástica y mística (de la que nos habla Joan Prat, en su libro "La nostalgia de los orígenes").
Un "supermercado espiritual" que parecía adquirir mayor importancia en paralelo al descrédito gradual de las Iglesias y a ciertos escándalos que salpicaban a algunas de ellas, sin olvidar la memoria histórica del papel que tales iglesias habían tenido con su alianza con el poder político y monárquico en la explotación y abuso ejercido contra la población menos culta y más precaria, es decir la mayoría hasta la llegada del siglo XX y sus guerras demoledoras.
El paso de los siglos ha cambiado la relación del hombre con la Naturaleza, la técnica y la ciencia han facilitado -y transformado- nuestra vida cotidiana, pero el hombre no ha evolucionado comparativamente a la evolución social, cultural, política o económica. Su mente sigue bastante inmadura, "no percibimos las cosas tal y como son; nuestras creencias distorsionan; nuestro entendimiento es limitado; no reconocemos nuestra verdadera naturaleza". Por eso el amplio y surtido supermercado espiritual ofrece posibilidades de crecimiento, un proceso laborioso hacia el "despertar", a base de senderos y caminos cuidadosamente delimitados y de difícil consecución real aunque muchos de ellos sujetos a la falacia de "consígalo en 20 lecciones". En el fondo la receta básica es simple (no fácil) y se apoya en elementos como la motivación, la transformación de las emociones, un estilo de vida basado en la ética, prácticas diarias de desarrollo de la concentración y atención, una paciente percepción de la propia conciencia, la dedicación esencial al cultivo del amor y la busca de la sabiduría, y , por último pero no menos importante, la aceptación del Otro tal cual es unido a un blindado espíritu de servicio altruista hacia los demás... ¿simple?, sí. ¿sencillo?, no. Uno echa de menos la sencillez poética de la frase de Heráclito (s.IV, adC) cuando susurraba "Todo está lleno de dioses", estimulando el amor y el respeto del hombre hacia todo lo creado, incluído él mismo.
Pero pasemos a los libros que podrían inaugurar una biblioteca basada en la espiritualidad humana. Para empezar, leamos sobre "Las nostalgia de los orígenes" del antropólogo Joan Prat (Kairós) en el que se nos habla con acierto, erudición y claridad de ese ansia humana por los mitos de loa paraísos perdidos, por el regreso a los orígenes, antes de que los hombres malgastaran la rqieuza y la belleza recbidas. Joan nos habla de laS cuatro grandes vías de retorno a esa condición ideal: el camino de los chamanes, la esotérica vía de la gnosis (palabra griega que designa el conocimiento perfecto), el sendero de la ascesis y la renuncia a todo lo que nos aparte de la disciplina y, por fin, la vía mística en que practica la renuncia a sí mismo, el apartamiento del ego y la unión con lo Absoluto, aquello que algunos llaman Dios.
Podemos complementarlo con "El despertar del alma" (Ariel) de David Hernández de la Fuente en el que este profesor universitario de la UNED acoge el mito de Ariadna, esposa del dios Dionisios, el místico conductor del hombre por el mundo de los misterios dejando a un lado la razón y cualquier cultura que no sea la de la Naturaleza en sí misma, incluida la social o la familiar. "Dionisio aparece como esencia del instinto que, junto con lo apolíneo, rige la vida humana y todos sus campos creativos y conceptuales". Es una metáfora de la potencia creativa de la Humanidad "del trasfondo místico y metafísico de la esencia del mundo". Nietzsche se confesó adepto a la figura y la significación dionisíaca para compensar al mundo de la "muerte de Dios".
Y pasando a los elementos prácticos que pueden acercarnos al sugestivo pero difícil cambio de percepción de lo real y lo cotidiano que consiste justamente en percibirlo "tal cual es", aconsejo la lectura atenta de "La práctica de la atención plena" (Kairós) del profesor de medicina Jon Kabat-Zinn, una visión científica que a muchos les parecerá revolucionaria y sumamente práctica. Como reflejo de las vías espirituales tradicionales, aconsejo "El Buda rebelde" (Kairós) de Dzogchen Ponlop Rinpoché, que nos proporciona una receta budista para "liberarse del miedo y la infelicidad" de una forma original: "desatando la parte búdica de nuestro interior que se rebela contra la banalidad y las trampas racionales o emocionales que nos tiende la religión, la costumbre, la cultura y nuestros miedos y deseos. Para otro sector religioso aconsejo el brillante libro "Sufismo y taoísmo" (Siruela) de Toshihiko Izutsu, erudito profesor japonés experto en islamismo, en el que contrapone la cosmovisión sufí y la taoísta y nos descubre la líneas comunes que parecen compartir sin tener ninguna conexión histórica directa.
En suma un recorrido sugestivo por las vías más conocidas dirigidas al cultivo de la parte espiritual del hombre, en una época en la que el materialismo y esa nueva teología de lo digital parecen estar causando el olvido de la importantísima "dimensión mistérica" de la mente humana. En realidad, la que nos convierte en humanos.
FICHAS
SUFISMO Y TAOÍSMO.- Toshihiko Izutsu.-Trad. Anne Helene Suárez.- ED. Siruela.511 págs.
EL BUDA REBELDE.-Dzogchen Ponlop Rinponché.-TRad Gabriel Nagore.-Kairós.271 págs.
EL DESPERTAR DEL ALMA.-David H. de la Fuente.- Ed. Ariel.-453 págs.
LA PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA.- Jon Kabat-Zinn.-Trad.David González.Ed. Kairós
LA NOSTALGIA DE LOS ORÍGENES.- Joan Prat.- Ed. Kairós .-675 págs.
Lector, si le molesta este título, hágase una reflexión. Tiene la misma limitación de lógica histórica, respeto y empatía humanas, información veraz, sentido de futuro y conocimiento no manipulado del pasado que aquellos que se enfurecerían ante el título "Todos somos españoles". Catalanes, españoles, vascos, gallegos, andaluces o extremeños. Son algo más que denominaciones de origen, lo sé. Hablamos de dos etiquetas: lo político y lo cultural (que incluye la lengua). Justamente lo político (que integra lo económico y así nos va) es lo que ha demostrado fehacientemente que no funciona o funciona pésimamente. Aunque, a pesar de todo, tiene solución: quizá tuviéramos que redifinir lo que entendemos por política y sus "profesionales", hasta el momento más bien una comunidad parasitaria.
Pasemos a lo que nos puede unir. ¿Unir? Pues sí. Por definición la cultura genuina es una instancia abierta, porosa, en crecimiento permanente, que asimila y recoge todas las aportaciones ajenas por su valor intrínseco, en tanto cuida y alimenta sus características propias (en un clima de hermandad, colaboración y respeto por las culturas vecinas). ¿Por qué es tan difícil de comprender que no hay culturas enemigas, excluyentes, dominantes, hegemónicas? La diversidad es la característica vital, esencial, de la Cultura. Y dentro de ella el respeto mutuo y el diálogo enriquecedor con las otras.
La jerarquía aceptable es: la Cultura como patrimonio de la Humanidad que se va capilarizando geográficamente, primero en grandes espacios continentales, luego en etnias, países, regiones naturales...y todas son importantes y todas cuando se unen enriquecen, cuando se separan se empobrecen.
La instancia política debería partir de un respeto total a la cultura propia y ajena. No es asunto suyo manipularla, imponerla o anatematizarla, aunque sí lo es en lo concerniente a protegerla económicamente y propiciarla socialmente. Si logramos sacar a la cultura de la ecuación política y económica, advertiremos no sin sorpresa que facilita la consecución de idearios políticos dignos del siglo XXI que conducen a la globalización del trabajo por tratar de solucionar los grandes retos de supervivencia que tenemos planteados como especie en este planeta.
Por tanto, volviendo al asunto, cambiemos nuestra caduca y provinciana visión de "lo catalán" como opuesto a "lo español" y viceversa. La división y el enfrentamiento real no es de culturas -o no debería serlo- sino de tolerantes e intolerantes, de personas cultivadas a bárbaros que incendian y destruyen olvidando que el fin nunca justifica los medios. Amemos la cultura, la lengua y las caracteristicas genuinas de la cultura catalana, como amamos cada uno la nuestra regional y familiar. Y exijamos en nombre de la Cultura de todos los pueblos de España que los políticos no sigan creando de la cultura un elemento diferencial que es utilizado de forma excluyente.
Gritemos, codo con codo, con los pacíficos ciudadanos catalanes que caminan juntos por razones políticas, equivocadas o no, que también se enfrentan a la barbarie de las calles, que en su mayoría creen que se pueden buscar soluciones si hay respeto y voluntad política de que las cosas no lleguen tan lejos, que llevan decenios con la sensación –a veces evidente y real- de que no son entendidos, un "todos somos catalanes", y llevemos ese grito humanísimo por el resto de las ciudades españolas, para dejar claro que en toda España apostamos por la paz y el entendimiento...esos dos elementos esenciales de la Cultura común.
Mis disculpas por el uso de la paradoja o el oxímoron (como este título de hoy) en mis escritos. Responde a una percepción personal sobre el mundo en que vivimos: la paradoja es la forma que suele doler menos a la hora de describir los “eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa” como irónicamente definió un maestro de periodistas a las noticias.
Paramuchos, “lo útil” es aquello que nos ayuda a ser mejores personas, los saberes y conocimientos que nos proporcionan bienestar, ver las cosas con mayor lucidez y nos permiten “contagiar” a los que nos rodean, para contribuir a hacer la vida más feliz, quizá más justa y sin duda más bella. Sin embargo en todas las sociedades más adelantadas y progresistas del planeta la lógica del beneficio, la capacidad de producir ganancias inmediatas o beneficios prácticos es lo que define el contenido del concepto “utilidad” referido a una actividad, unos conocimientos o una preparación técnica o humanística. Y es esa grosera simplicidad la que rige actualmente en la empresa o la universidad, en las escuelas o laboratorios, en la investigación o en la ciencia, incluso en las relaciones humanas.
El ensayista italiano Nuccio Ordine apunta:”En el universo del utilitarismo…un martillo vale más que una sinfonía, un cuchillo más que una poesía, una llave inglesa más que un cuadro: es fácil conocer la eficacia de un utensilio mientras que resulta cada vez más difícil entender para qué pueden servir la literatura, la música o el arte”.
Hay que tomar partido, plantar cara a la dictadura del beneficio, reivindicar la esencial utilidad de lo que se califica de “inútil”, aprender a distinguir entre valor y precio, entre el ser y el tener, no dejarse embaucar por la supuesta lógica de lo “útil” en detrimento de la sabiduría, la belleza, la bondad y la verdad “superfluas”, que no “sirven para nada” pero sin las cuales no somos NADIE, pues hemos perdido el sentido y la memoria de ser (humano).- ALBERTO DÍAZ RUEDA
Creo que fue Rubén Darío quien acuñó la palabra "nefelibata". Designaba al hombre soñador que suele "andar por las nubes". Digamos al poeta, al filósofo o el científico. Aristófanes se reía de Sócrates en su obra "Las Nubes". La palabra viene del griego "nefelai", nube y "bates" que anda. En estos tiempos nuestros, todos, al parecer, "andamos por las nubes" y con nosotros nuestro trabajo, nuestros recuerdos, nuestros proyectos, nuestra identidad en suma. Sólo que no hablamos de las nubes que pueblan el cielo azul. Ni siquiera el lugar que designamos como "La Nube" esté en lo alto, en el espacio interior del planeta o en el exterior. No es el Olimpo celestial, el Valhalla o el Paraíso en parcelas logísticas. No nos reciben huríes celestiales ni hay ningún "dios" escondido tras un cortinaje de nubes como si fuera el Mago de Oz.
Tras los virtuales cortinajes de lo oculto hay "dioses" menores pero muy poderosos que atienden a los prosaicos nombres de "Google" (Thomas Kurian), "Amazon" (Andy Jassy), "Microsoft" (Satya Nadelia) y "Alibaba" (Jack Ma). Ellos reinan en extensas parcelas de "La Nube" que son hangares enormes, edificios que esconden en sus senos instalaciones gigantescas, incluso mega estancas sumergidas en las frías aguas del norte de Europa, Canadá o Estados Unidos. Son "nubes" independientes entre sí pero que generan unas redes que sirven de provisión, gestión y almacenamiento de miles de millones de datos. Se dice que en en 2024, dentro de cinco años, casi el 90 por ciento de todos los datos particulares, oficiales, de empresas, financieros y científicos emigrarán a la Nube desde los servidores habituales que ahora tenemos; los discos duros y los ordenadores de mesa desaparecerán y estaremos permanentemente conectados a la Nube, esa entelequia formada por media docena de empresas que se reparten el pastel (y también se lo disputan: mejor no entrar en los peligros que entrañan las luchas de poder). Todo será accesible desde cualquier lugar las 24 horas de los siete días de la semana. El mercado laboral será algo impensable en estos momentos. Es un total cambio de paradigma vital. Es como si a un campesino del siglo XIX le sustituyes el burro que el lleva y trabaja con él por un vehículo gravitatorio de avanzada tecnología, sin antes educar a la totalidad del individuo. Es decir, lo malo de un paradigma de estas características es que el sujeto --como demuestra la historia de la humanidad- no evoluciona ni en la dirección ni en la profundidad de los cambios tecnológicos. El problema es que la capacidad humana de irracionalidad y visceralidad son tan altas como siempre, pero la capacidad destructiva se ha multiplicado por un millón. Hay posibilidades de que acabemos todos siendo nefelibatas en el sentido agónico del término: convertidos en nubes de residuos.
A finales de los 60 del pasado siglo, un científico británico, un bioquímico llamado James Lovelock, hoy día con 100 años cumplidos, doctor honoris causa de ocho universidades en todo el mundo, aventuró una hipótesis de trabajo fascinante que revolucionó nuestra percepción del hábitat físico en el que vivimos, el planeta Tierra, y sus elementos vivos y componentes inertes. La llamó la hipótesis Gaia, nombre con el que los griegos llamaban al planeta Tierra (Gea en latín), al que consideraban como una de las diosas primordiales del Olimpo. Según Lovelock, toda la vida existente en el planeta y la misma Tierra integran un organismo único, indivisible, en permanente autorregulación que crea una biosfera en la que se garantiza la viabilidad existencial. Como decían las pintadas en mayo del 68, “La Tierra es un ser vivo. Respétalo ”.
“El aire no es solo un entorno para la vida, sino una parte de la vida misma…parece que la interacción entre la vida y el medio ambiente, del cual el aire, el mar, los árboles y los montes forman parte, es tan intensa en el sostenimiento del entorno, que se puede considerar que forman una entidad planetaria con capacidad para regular un estado de equilibrio, desde el clima a la composición química de ciertas interacciones que reducen la entropía (tendencia natural a la destrucción) del planeta.”
El problema es que ese equilibrio se está rompiendo debido a las actividades humanas, como con la concentración atmosférica de bióxido de carbono, la quema de enormes masas de arbolado (Amazonas), las radiaciones de microondas cada vez más potentes por el exceso de aparatos electrónicos y digitales, la sobrepoblación, etc. En 1987 Lovelock escribía: “Por robusta que sea Gaia, las condiciones de nuestra Tierra se están acercando al punto en que la vida misma no esté lejos de su fin”. Más de 30 años después, una de las instituciones científicas plurales que velan por el planeta en su conjunto ha advertido que está a punto de superarse el punto crítico de la sostenibilidad ecológica de nuestro único hogar habitable.-ALBERTO DÍAZ RUEDA
Los griegos clásicos, desde Isócrates (s.V aC), cultivaron la Paideia como modelo de educación para los niños y jóvenes. Platón alargó los contenidos con geometría y matemáticas, pero Isócrates basaba la Padieia en una transmisión de valores éticos y preparaba a sus pupilos en una combinación de gimnasia, hábitos saludables, conocimientos políticos, sobre la naturaleza (physis) y prácticos(techné) que cubrían dos funciones esenciales: saber SER y saber HACER. Destacaba el cuidado de sí mismo y la atención a las relacione sociales basadas en la honestidad y el servicio, buscando formar a útiles dirigentes de la “polis”. Bastantes siglos más tarde, Kant, filósofo de la Ilustración, escribiría: "El hombre sólo puede ser hombre por la educación. No es nada más que lo que la educación hace de él".
Me preocupa la educación que se imparte en España. Creo en una Paideia como norma educativa que tuviera como objetivos --desde primaria y si me apuran, el jardín de infancia- aprender a SER, enseñar principios éticos, respeto a la diversidad de los otros y amor a sí mismo y secundariamente con las demás asignaturas, enseñar a HACER. ¿Para cuándo un Pacto de Estado de todos los partidos sobre educación? El poder político debe sacar las manos del ámbito de la educación. Es necesaria una cierta autonomía pedagógica y profesional en el mundo de la educación y la cultura para evitar que los intereses políticos, (así como el clientelismo y el enchufismo) entren en la educación como perros de caza olisqueando las presas y desconcertando a profesores y alumnos. Cesar Antonio Molina, escritor y ensayista, también ministro, mencionaba en un artículo "la lista de las ocho o nueve leyes de Educación, todas fracasadas, aprobadas y derogadas por el PP o el PSOE en sus rotaciones en el poder". ¿Cómo puede prosperar un proyecto nacional educativo con ese vaivén de "ideólogos", sujetos y clientes de los partidos políticos, por muy buenas intenciones que tengan? Saquen las manos del mundo educativo (y cultural) señores políticos y déjenlo en las manos de profesionales.
Para celebrar el segundo aniversario de mi presencia en esta revista he decidido aparcar por un mes los sesudos temas que me han ocupado durante estos dos años y dedicar mis esfuerzos a abordar un tema de regalo para todos los lectores que me han acompañado: Sherlock Holmes, una criatura de fantasía literaria nacida de la egregia pluma de sir Arthur Conan Doyle, que junto a su fiel amigo y comentarista, el doctor J. Watson, han sembrado de placer y entretenimiento las mentes de millones de seres humanos desde que a finales del siglo XIX (1887) apareciera en una revista londinense, en plena era victoriana, como primera entrega de una novela larga, “Estudio en escarlata”.
¿Qué es lo que simboliza Sherlock Holmes y justifica su inclusión en estas páginas? Borges escribió del popular detective: "Pensar de tarde en tarde en Sherlock es una de las buenas costumbres que me quedan. La muerte y la siesta son otras". Como “lletraferit” y amante de los libros, este personaje es el paradigma de héroe literario y el símbolo de la juventud eterna que brinda a sus admiradores incondicionales, proporciona a sus seguidores una constante revitalización literaria emocional. Es un símbolo cultural de alta calidad literaria que tiene la característica de ser un producto popular, de masas, sin abandonar su excelencia. Puedes decantarte hacia la filosofía o la teoría política, la gastronomía o la pesca del salmón, pero cada relectura de Sherlock te envía espiritualmente a esa “eternidad” que disfruta el que se limita a vivir el presente y ejerce su memoria afectiva sobre algo entrañable que está a salvo del desgaste del tiempo. Es lo que deseo y vaticino para los que “despierten” al sortilegio de Holmes a través de estas páginas o para el que se sienta estimulado a volver a leerle. Y hay otro elemento oportuno: el compromiso del personaje y de su autor a defender unos valores de tipo ético y social que son un ejemplo para los lectores de cualquier época y sospecho que mucho más para la nuestra, bastante "desajustada" en moralidad tanto pública como privada: la defensa a ultranza del inocente y del débil, el respeto a las mujeres, la educación, el afán y la curiosidad de conocer el mundo y las personas, la humildad, el humor, la templanza (dejando aparte cierta afición de Sherlock, cuando no tenía casos que resolver) y la fidelidad a la amistad, la libertad y la justicia, hasta la muerte si es preciso. Cultura y compromiso. Sigamos con Holmes.
Aparte del "Canon" holmesianos, las cuatro novelas largas y los 56 relatos, debidos a la pluma de Conan Doyle, hay más de tres centenares (y me quedo corto) de novelas escritas por otros autores en los más variados idiomas, ("pastiches" les llaman los aficionados) que respetando las características y los personajes principales del "Canon" dan vida a múltiples y peregrinas aventuras del inmortal Sherlock. Entre esos autores hay firmas muy conocidas, incluso académicos, de todas las nacionalidades imaginables, españoles, franceses, ingleses, norteamericanos, un nepalí, rusos, canadienses o sudafricanos que abordan el corpus literario del escocés sir Arthur con todas las variedades de posibilidades creativas, desde aprovechar el famoso "hiato" de la supuesta muerte de Sherlock en las cataratas de Reichenbach en mortal abrazo con Moriarty, el archienemigo, "la mente criminal más grande de todos los tiempos" haciendo ir a Sherlock, por ejemplo a ayudar al Dalai Lama al Tibet, ahondar en la infancia del detective o leer las memorias de Mary Watson, la primera esposa del doctor , escritas por el académico francés Jean Dutour o, recalar en una de las obras más completas sobre la vida del detective, "Sherlock Holmes de Baker Street", escrita por un holmesiano de lujo, W.S. Baring-Gould, cuya imaginación corre pareja con la Conan Doyle y nos desvela todas las preguntas que un holmesiano devoto puede hacerse sobre la vida y aventuras del personaje. Con la habilidad de integrar en los "hiatos" de la vida del S.H.de Doyle las "aportaciones" de destacados autores posteriores. Además de añadir una impagable "cronología" de la vida de los principales personajes encuadradas en los eventos reales históricos y una considerable lista de libros de y sobre S.H. (circunscrito al ámbito en inglés, por supuesto).
La Sociedad de los Irregulares de Baker Street (nombre que el Sherlock del Canon da a un grupo de golfillos de la calle que le ayudan a "tener ojos y oídos" en todas las callejas londinenses) es un Club británico existente en la realidad que vela por el mantenimiento del "Canon" y a su vez enriquecen la vastísima biblioteca sobre el "detective consultor" más famoso del planeta, que no cesa de crecer año tras año. Y eso sin contar con las emisiones de radio, obras de teatro, series de televisión y películas, imposible de controlar por su profusión casi vírica. Junto con los periódicos y revistas dedicadas al personaje, como "The Baker Street Journal", los estudios universitarios y las tesis doctorales. Y por supuesto los Clubs privados "Sherlock Holmes" repartidos por todo el mundo. Cualquier motor de búsqueda de Internet da de entrada más de un millón de resultados sólo con teclear ese mágico nombre.
Cualquier lector amante de los novelas detectivescas, de misterio o las de "serie negra" haría bien en proveerse de los libros del "Canon", por supuesto, en primer lugar. A ellos les recomiendo los tres grandes tomos publicados en castellano, en los que se recogen las novelas: "Estudio en escarlata" (1887), "El signo de los cuatro" (1890), "El sabueso de los Baskerville" (1901-1902) y "El valle del terror" (1914 y 1915). Y los relatos reunidos en cinco grupos, "Las aventuras de Sherlock Holmes" (1891-1892), "Las memorias de S.H." (1892-1893), "El regreso de S.H." (1903-1904), "Su último saludo" (1908-1913) y "El archivo de S.H." !1921-1913). Los tres volúmenes están dirigidos por Leslie S. Klinger, una autoridad en el universo holmesiano. Se trata de una edición ilustrada y anotada enriquecida con un enorme aporte de información y documentación en notas que van nutriendo sin cesar la lectura de las novelas en sí, (dando noticia fidedigna de las correspondencias reales e históricas de los lugares y hechos de ficción). Has sido editados por Ediciones Akal.
De entre todos los pastiches les recomiendo la reciente "Arte en la sangre" de Bonnie Mac Bris, el citado libro de Barning-Gould, "Los años perdidos de Sherlock Holmes" del nepalí Jamyang Norbu (donde se nos cuenta qué hizo el detective tra su "muerte" en Reichenbang) y "Mr. Holmes" de Mitch Cullin, de la que se ha realizado una brillante película y nos cuenta la vejez de Holmes como apicultor en un rincón de la costa británica ("murió" a los 103 años -gracias a la jalea real de sus abejas- frente a los acantilados de Dover, sentado en un banco, al anochecer) Y para saciar las múltiples dudas que uno va atesorando en sus visitas al mundo sherlockiano, les sugiero una divertida e ilustrativa "guía elemental", escrita por Daniel Smith.
Holmes es para la cultura popular un fenómeno que sobrepasó con creces las intenciones y expectativas de su creador y de los lectores coetáneos de sir Arthur. ¿Cuál es el misterio de su longevidad y vigor? ¿La poco racional nostalgia de una época pasada? No lo creo. Las versiones modernizadas a dia de hoy siguen manteniendo el frescor y la adicción al personaje. Hay algo en Sherlock que alimenta los secretos canales inconscientes de la simbología humana. Quizá sea el reflejo especular de un arquetipo universal de estilo junguiano: la probidad, entereza, valor, estoicismo, amor y respeto a la vida y a los seres vivos, nobleza, vulnerabilidad contenida, ingenio, amabilidad y fuerza. Todo junto en un ser humano física e intelectualmente atractivo y...misterioso.
FICHAS
LOS RELATOS Y NOVELAS DE SHERLOCK HOLMES.- Tres tomos anotados.- Arthur Conan Doyle.- Editorial Akal.- Colección Grandes Libros. Editor Leslie S. Klinger. Traductor Lucía Márquez de la Plata.- Precio del pack 163 euros.- ISBN 978-84-460-4267-9
ARTE EN LA SANGRE. Bonnie MacBird.-Trad. Carlos Ramos. Harper Collins.- 267 págs. 17 euros.-ISBN9788416502103
SHERLOCK HOLMES DE BAKER STREET.- W.S. Baring-Gould, Ed Valdemar, El Club Diógenes, 453 págs.
LOS AÑOS PERDIDOS DE SHERLOCK HOLMES, Jamyang Norbu, Ed, Acantilado, 325 págs.
Kant escribe sobre las pretensiones de la metafísica dogmática que pretende hablarnos de lo absoluto a través de razonamientos e imágenes meramente discursivos, una voluntad imposible que trata de volar alto con las alas del intelecto, razón e inteligencia, en cuestiones donde manda lo inefable, donde sólo las intuiciones pueden intentar el acercamiento a conceptos no asequibles a la comprensión racional: sólo posible en la física o la matemática o las ciencias naturales. Para ilustrar esa imposibilidad, visible con los ojos de la razón crítica, Kant crea una metáfora brillante: "Sueña la paloma, al sentir la resistencia del aire sobre las alas, volar en el vacío".
Nuestro Antonio Machado hace decir a su heterónimo Juan de Mairena, "existe una paloma lírica que suele eliminar el tiempo para mejor elevarse a lo eterno y que, como la kantiana, ignora la ley de su propio vuelo". En la política española de hoy mismo, hay líderes y asalariados de la parasitaria grey, que tratan de emular a la paloma kantiana, ignorando la ley del vuelo político: argumentos y declaraciones se suceden ante los medios de comunicación que refuerzan la absurda imagen de nuestra nación en estos momentos, un batir frenético de alas llenas de retórica superflua y auto conmiserativa en un entorno vacío de esperanza, harto de promesas equívocas, huérfano de honestidad y amor al servicio público. ¿Qué fatal desenlace tiene el vuelo de esa paloma política española, que ha cambiado el viento sustentador de los hechos, las necesidades y los proyectos nacionales, por el vacío especular de los egoísmos y los clientelismos de nuestros mal llamados"políticos"? "Quosque tandem abutere, (aquí va el nombre del político que uno desee, hay donde escoger) patientia nostra?" Es decir, ¿hasta cuándo vais a abusar de nuestra paciencia, políticos españoles?
Más que una novela, la periodista danesa Asne Seierstad ha realizado un meritorio trabajo de campo periodístico, ajustándose a los cánones clásicos y sólo transitados por los grandes periodistas: integrarse en el contexto que quiere describir de una forma tan profunda y comprometido que pasar a formar parte del seno del reportaje. Y aquí es donde entra la novelista, la creadora de una cierta ficción que no es tal sino una extensión de la labor reporteril a elementos, situaciones y reflexiones que, en puridad, no pueden ser reflejados por el periodista y sí por el narrador.
Asne además ha donado al pueblo de Afganistán para aplicarlos a labores educativas la mitad de los ingresos que depara la venta de la novela que, por el momento supera el millón de ejemplares en varias lenguas. El librero de Kabul fue publicado en inglés en 2003 y lleva varias ediciones en España desde 2003, es decir hace 16 años nada menos. Para escribir este libro, Asne viajó a Afganistán en plena efervescencia talibán, en noviembre de 2001. Conoció al librero Sultán Khan que le contó su dramática odisea relacionado con la venta de libros (ya se sabe que estos inspiran terror a todos los fanáticos unineuronales. "Primero, los comunistas me quemaron los libros, luego losmuyahidinsaquearon la librería y, finalmente, los talibanes volvieron a quemar mis libros", le dijo Sultán. De esa amistad surgió la brillante, aunque peligrosa idea de Asne: le pidió al librero que le permitiera convivir con la familia durante meses para escribir una obra que reflejara la forma de vida de los afganos en las circunstancias bélico-religiosas que les afligían. Sultán accedió con gran hospitalidad y Asne su puso el burka y se convirtió en una invitada, en una mujer más en la vivienda, donde descubrió el estado real -y penoso- de las mujeres de las familias afganas. Y como el liberal Sultan se comportaba -según la costumbre afgana- en un opresor más de la condición femenina.
La periodista asegura que llevar elburkaen Kabul le permitió percatarse e primera fila de la situación en las calles : "Me convertí en invisible y pude ver sin ser vista". ,mientras en la casa de Sultan era testigo de las relaciones del hombre con las mujeres de su casa (lo cual disgustó al librero que esperaba que ella silenciara esos detalles). Asne no carga las tintas y se limita a reflejar algunas anécdotas relativizándolas por la cuestión de las tradiciones del país y de la etnia religiosa. Aún así el libro levantó muchas polémicas y la periodista se ha tenido que oir epítetos duros de Sultan hacia ella a la que acusa publicamente, ante los medios occidentales que acuden a entrevistarle tras el éxito del libro, de haber traicionado su confianza.
La historia que nos cuenta Asne es una drama familiar y un alegato contra la estupidez humana. No sólo la de los talibanes sino la de hombres más o menos cultivados, como el librero, que no han evolucionado desde la edad media y siguen aplicando comportamientos y normas que amargan la existencia de más de la mitad de la población de sus países, las mujeres. Las escenas de la vida de una familia afgana, que podría haber sido el subtítulo del libro, supera con creces el tipo de libro acostumbrado sobre libros y librerías y se inclina más hacia un reportaje periodístico de primera. No obstante hay una corriente narrativa continua en la novela que, al margen del machismo vejatorio de Sultan, transforman a este en un luchador de la cultura. Kan lucha denodadamente para conservar su librería y ir adquiriendo libros, muchos de ellos prohibidos por el régimen talibán. Pero esa gesta levanta pocas simpatías en el lector cuando comprueba que no es la cultura lo que mueve a Sultan sino su propia ambición como mercader. De libros, pero mercader. Ya que supedita a su negocio cualquier posibilidad de dar estudios a sus hijos o evitar la penosa servidumbre, casi esclavitud, de sus mujeres, hijas, hermanas y dos esposas oprimidas bajo su mando tiránico.
Un libro interesante y aleccionador, cuya calidad literaria es lo que menos nos interesa en este caso.
FICHA
EL LIBRERO DE KABUL.- Asne Seierstad.-Trad. Sara Hoyrup.- 269 págs. Ed. Maeva.- ISBN 9788496231054
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Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.