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9 agosto 2019 5 09 /08 /agosto /2019 18:53

 

 

Publicado en Diario de Teruel, julio de 2019

 

 

Parece que la existencia de Teruel no constituye ya un problema ontológico. A tenor de lo que ocurre, con este Patio de Monipodio que configura la clase política y en esta hora confusa en la que ahora más que nunca el desconcierto del ciudadano respecto a su lugar en el mundo está limitado y condicionado por un poder sin rostro que nos somete a todos, lo que está en juego no es reivindicar que Teruel existe sino insistir en que se nos diga qué clase de existencia se nos permite tener.

Los partidos se descuelgan con ambiciosas falacias programáticas que más que mostrar caminos operativos, nos dicen una y otra vez que lo que ocurre no es bueno, la despoblación (palabro ahora de moda en los”media”) y que se trata de fijar la población en el medio rural (se olvidan de decirnos con qué medidas concretas y operativas), la creación de empleo y lo que es aún más pretencioso y utópico “vertebrar” los medios rural y urbano de manera que exista sinergia entre ambos con vista a la igualdad de oportunidades. Aquí ya rozamos el mundo angélico. Escribió Chesterton “los ángeles pueden volar porque ellos mismos se toman a la ligera”.Y este es en el fondo el problema: los políticos vuelan sobre el problema de Aragón, Castilla, Extremadura y amplias zonas de Cataluña y otras regiones, en lo que concierne al vaciamiento de una España carencial, porque en el fondo se lo toman a la ligera. No creen que sea algo que  tenga solución y vuelven la mirada esperanzada hacia el suicidio social, humano y económico que son las megalópolis.

Estamos en una de las provincias en las que los micro municipios abundan y tratan de sobrevivir ante un supuesto “café para todos”, en el que prima el número de habitantes, con lo que a los pequeños no nos llega ni para azucarillos. Y aún así no se trata sólo de dinero y subvenciones. Se trata de algo intangible, aparentemente, que se llama esperanza en el futuro. No es el “pan para hoy y hambre para mañana”.  Existe un egoísmo institucional que afecta hasta los rincones más “ocultos”. No hay un “Teruel somos todos”. Los alcaldes de muchos pueblos grandes y pequeñas ciudades, bien surtidos de representantes de partidos, lo tienen muy claro: “hay que barrer para el pueblo, el propio”. Y si sobra algo, una migaja, para el pueblecito de al lado. No hay una visión global, de conjunto, de hermandad comarcal, regional, provincial. Los pueblos diminutos son considerados como los perros en los banquetes medievales. De vez en cuando se les echa un hueso para que no alboroten.

Teruel existe, pero no insiste. Empecemos por los más desamparados. Vamos a insistir en que, paradójicamente, en los pueblos pequeños anidan las grandes soluciones para un futuro cada vez más cercano, en el que los excesos, los errores y la ignorancia, humanos, políticos y sociales, están configurando un mundo atravesado por problemas tan candentes como el cambio climático, la contaminación, la sobrepoblación urbana, la falta de principios y la ausencia de ética relacional. Es la “ansiedad por el colapso” que comienza a ser una epidemia psicológica del siglo XXI. Envíen a dos centenares de ansiosos apocalípticos a uno de nuestros pueblos y en un mes se los devolvemos sino curados, al menos serenos y activos positivamente. Insistimos, necesitamos apoyos, creatividad empresarial, apertura hacia nuestras ideas de desarrollo, mejoras de carreteras, de redes de tecnología de comunicación e información, capacidad  de gestión económica y financiera para atraer familias  e implementar proyectos. Insistimos, debemos apostar por un futuro para el que deberemos estar preparados para responder al reto de acoger a una población tránsfuga ofreciéndoles mayor calidad de vida y las mismas posibilidades de trabajar y prosperar de las que tienen en cualquier megaciudad. La distancia es un concepto elástico y subsanable en el mundo de la virtualidad.

Insistimos, aquí en Teruel nos falta algo más de ese elemento básico que llama Solidaridad. Si en la Polonia dictatorial el movimiento Solidarnosc fue capaz de terminar con un régimen, si en Portugal la solidaridad de los claveles terminó con una dictadura militar de medio siglo de existencia, qué conseguiríamos en la pequeña y semi olvidada Teruel si abriéramos nuestros espíritus y nuestras mentes a sentirnos todos los ciudadanos de esta tierra solidarios entre nosotros. Los pueblos grandes con los pequeños, las ciudades con todos, la capital encabezando un movimiento de “todos somos Teruel”. Vienen tiempos oscuros, encendamos la antorcha de la solidaridad.

Empecemos por los micro municipios (menos de 500 habitantes). Una alianza entre nosotros redundaría en una fuerza política a tener en cuenta. Aspiremos a que se nos escuche, en principio. A que se nos comprenda, después. A que se nos ayude, en definitiva. Con espíritu solidario. Como se ayuda a un hermano pequeño. Somos el último y más débil eslabón de la cadena. Justo por donde radica la debilidad de la unión provincial. Fortalezcamos la cadena íntegramente.-

 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Alcalde de La Torre del Compte

 

 

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4 agosto 2019 7 04 /08 /agosto /2019 07:29

Creo que una lectura atenta de este libro que recomendamos no sólo informará suficientemente al lector (y le alarmará en la misma medida) sino que le empujará a ampliar conocimientos. Pero empecemos con  "Psicopolítica" del filósofo coreano (del Sur, por supuesto), educado en Alemania, Byung-Chul Han, que se ha convertido en un nombre de referencia entre los filósofos críticos que analizan la sociedad del actual capitalismo avanzado y neoliberal.  Este libro nos habla de los peligros que el Big Brother de la tecnología digital, convertido en Big Data, está suponiendo ya para el individuo, inerme (y además satisfecho de su vulnerabilidad a cambio de las comodidades digitales). Para Chul Han se está generando una crisis de libertad de dimensiones planetarias que va a cambiar seguramente los modos, costumbres y acciones de unos sujetos -etimológicamente, personas obligadas a estar sujetas, constreñidas,  a algo- hasta  en su propio pensamiento, creencias y actitudes. Como escribe en la pág 94: "La extensión de la web de las personas 2.0 , a la internet de las cosas, web 3.0 es la culminación de la sociedad de control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida...nos vigilarán las cosas que usamos diariamente.". Y a través del "data mining" (exploración de datos") nos manipularán para que votemos lo que interese al político que contrate a una de las empresas dedicadas a ese trabajo (como ocurrió con las elecciones de EE.UU. donde, contra todos los pronósticos, el controvertido Donald Trump se convirtió en presidente). La otra cara detestable del Big Data, nos dice Han, es el Big Deal, cuando los datos personales de los ciudadanos  digitalizados por empresas especiales al servicio de quien pague mejor se convierten en una mercancía y se comercializan (nos pone como ejemplo a la empresa Acxiom que comercia con los datos de 300 millones de norteamericanos, de los que sabe más que el FBI y Hacienda juntos). Recientemente Google ha admitido que puede escuchar conversaciones privadas, íntimas, de los usuarios siempre que está suficientemente cerca de un terminal conectado a dicho asistente virtual. Argumenta que lo hace para aprender a identificar acentos idiomáticos. Y por supuesto no va  a dejar de hacerlo. El célebre buscador no necesita buscarnos, sabe en todo momento dónde estamos, todo lo que nos interesa, nuestros pequeños vicios y preferencias y lo que pensamos de casi todo. Lean ustedes "1984" de George Orwell o mejor aún, "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin, en el que se basa Orwell y que fue escrito en el año 1921. Esas "profecías" o conjeturas socio-políticas han sido ampliamente superadas en el siglo XXI. Ahora resultan casi ingenuas pero terroríficas: la mayoría de las personas aceptamos encantadas la dictadura digital a cambio de los bienes y comodidades de la digitalización.

Libro pues de máxima actualidad. La digitalización de la vida cotidiana de miles de millones de personas, atraídas por los anzuelos, por ejemplo, de las APP (sólo Google Play tiene un catálogo de tres millones de App) hasta el punto que en 2018 le gente de todo el mundo se descargó más de 200.000 millones de App. Y cada una de ellas supone, simplemente, la digitalización fácil y cómoda, pero muy vinculante, de útiles personales y profesionales, comunicación, juegos, relaciones. La Red mundial ya nos cubre a casi todos los humanos de este planeta (con pequeñas lagunas donde aún no han llegado los móviles y las tablets) ¿tiene un somera idea de lo que eso supone de control y datos personales y hasta íntimos de cada uno de sus usuarios? Y el control de la información es, como ustedes saben bien, poder. ¿En manos de quien? De una élite desconocida, sumamente enriquecida y que tiene en sus manos el futuro inmediato de miles de millones de personas. ¿Ciencia ficción? Creo que no.

POr tanto, la nueva religión de la sociedad digital se llama "dataísmo". La suma astronómica de datos procedentes de nuestra interacción continua con el mundo digital, que son capaces de manejar, analizar y aplicar las computadoras (y las muy interesadas empresas privadas que las manejan) y ofrecen una información sobre todos nosotros, los sujetos (etimológicamente "sujeto" es alguien que está atado, limitada su libertad de movimientos) que usamos y abusamos de cuanto ofrece la Red de redes, las más de las veces de forma gratuita, cual anzuelos de cautividad futura. Lo saben todo sobre nosotros, nuestros gustos, carencias, deseos, vicios "ocultos", esperanzas y sueños, sentimientos, afectos y pasiones. Cada "click" es un eslabón más de la cadena que nos une a un Poder omnímodo que se impone no por la represión y la violencia, sino en la amable forma de un solucionador de problemas, de una enciclopedia al gusto, de un comprensivo cómplice, de un complaciente colega a disposición de nuestros caprichos las 24 horas de cada día, todas las semanas, todos los meses y los años.

Ante lo visto, no hay hipocresía más  inútil y bochornosa que las tan cacareadas leyes de protección de datos, una nueva forma contributiva vestida de escandalizada preocupación por la seguridad de nuestros datos personales. ¿Están de broma o creen que somos todos tontos? Mas bien lo segundo. Lo malo es que tienen razón. En los años de hierro de las dictaduras, fascismo, comunismo, filofascismo franquista, el dramaturgo y filósofo alemán Bertold Brecht escribió: "No aceptéis los hechos como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar".

Aquí en Teruel y su casi deshabitada provincia deberíamos aplicarnos la divisa de que no podemos ni queremos aceptar que todo siga igual porque el sempiterno contexto político y social "es el que es y nadie lo puede cambiar". Si la historia nos ha enseñado algo es que las cosas, los contextos y circunstancias no dejan de cambiar, mal que les pese a los que mandan en ese momento. Y aquí es donde cierro el círculo de este mensaje: aprovechemos las posibilidades del dataísmo para hacer virales nuestros sueños y reivindicaciones. Por ahora es la otra cara de la nueva "religión". Por el momento la operativa generadora digital puede cambiar de polarización y objetivo. Es un llamamiento a las asociaciones que luchan por demostrar que Teruel existe. Y un guiño a los micromunicipios (menos de 500 habitantes) para generar una campaña permanente de "agit-prop" digital que nos vuelva a colocar en el mapa  (antes de que fenezcamos de "muerte antinatural"). 

FICHA

PSICOPOLÍTICA.- Byung-Chul Han.- Trad.Alfredo Bergés.- Ed. Herder. 127 págs. ISBN: 9788425433986

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31 julio 2019 3 31 /07 /julio /2019 16:12

Recojo el guante de un título clásico en la cultura del cercano pasado siglo. Un libro referencial escrito por Umberto Eco en los "felices sesenta", referido a la cultura de masas y sus iconos-fetiche. Hoy estamos muy lejos de aquél desconcertado, utópico y luminoso mundo  de la contracultura y las proyecciones ideológicas surrealistas con ligero sabor a la dietelamida de ácido lisérgico (LSD). Por tanto la utilización por mí, tan abusiva por otro lado como la de Eco, de apocalípticos e integrados no sigue la lógica filosófica y social que utilizó el ensayista italiano sino que se centra en una situación radicalmente nueva: la de la sociedad digital y las novísimas tecnologías que hoy, como nunca antes en toda la historia de la Humanidad, amenazan con convertir una serie de circunstancias científicas y tecnológicas en la causa de una mutación quizá irreparable del ser humano que suena a apocalipsis para algunos y a gozosa integración, llena de ventajas y progreso, para una mayoría pseudo hiper informada y visiblemente manipulada por un Poder sin rostro ni nombre -casi sin ubicación física y desde luego sin naturaleza individual- que resulta de la suma de sectores económicos, políticos y científicos formados por una elite que se aprovechará de ello pero que también forma parte de los posibles damnificados de ese hiperbólico Poder (aunque en este momento nadie parece tomar conciencia que que los peligros anunciados nos conciernen a todos los humanos -animales y vegetales también- sin excepción). Estos todos, son los "integrados".

Soy consciente que esto suena a ciencia ficción distópica, a un mundo regido por máquinas y "terminators", pero cuando ustedes acaben de leer el texto quizá se planteen un viaje a esa zona estoica que está entre los apocalípticos y entre los integrados. El gen de la adaptación y la supervivencia en los momentos más duros de nuestra historia como humanos demuestra que somos difíciles de eliminar y que sabemos hacer, en ocasiones, de la necesidad virtud, al precio que sea. En este caso mi optimismo irredento me dice que saldremos de ésta, aunque otra cosa será el precio que pagaremos.Todo se ha ido desarrollando con la paciencia y la eficacia de una tela de araña global. La Red de redes, internet, el wi-fi, el omnipresente  (y omniefectivo) 4 G, la fibra-óptica, la imparable digitalización de bancos, organismos oficiales, personas, hogares y en otro sentido, relaciones "humanas", mundo laboral, entretenimiento y cultura en el amplio valor de esos términos, desde el sexo hasta los grupos de acción o la formación educativa del grado que sea. Y en la otra banda del espectro, el ciber crimen, los ataques digitales de hackers pagados por gobiernos, las manipulaciones de las "fake news" (la palabra del año según el diccionario de Oxford), la llamada "postverdad" (“actitud de resistencia emocional ante hechos y pruebas objetivas”) una forma ridícula de llamar a la preferencia hacia la mentira maliciosa que uno quiere creer, a pesar de las pruebas en contrario) y la dependencia patológica que las pantallas van creando paulatinamente adictiva en los usuarios,que ya somos casi todos los humanos a partir de cierto elemental nivel económico (incluída la pobreza casi extrema: pasan hambre y viven en precario pero tienen móvil y televisión o ordenador).

Creo que una lectura atenta de alguno de los libros que recomendamos no sólo informará suficientemente al lector (y le alarmará en la misma medida) sino que le empujará a ampliar conocimientos con alguno más de la lista que adjunto. Sugiero empezar por "Piscopolítica" del filósofo coreano (del Sur, por supuesto), educado en Alemania, Byung-Chul Han, que se ha convertido en un nombre de referencia entre los filósofos críticos que analizan la sociedad del actual capitalismo avanzado y neoliberal.  Este libro nos habla de los peligros que el Big Brother de la tecnología digital, convertido en Big Data, está suponiendo ya para el individuo, inerme (y además satisfecho de su vulnerabilidad a cambio de las comodidades digitales). Para Chul Han se está generando una crisis de libertad de dimensiones planetarias que va a cambiar seguramente los modos, costumbres y acciones de unos sujetos -etimológicamente, personas obligadas a estar sujetas a algo- hasta su propio pensamiento, creencias y actitudes. Como escribe en la pág 94: "La extensión de la web de las personas 2.0 , a la internet de las cosas, web 3.0 es la culminación de la sociedad de control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida...nos vigilarán las cosas que usamos diariamente.". Y a través del "data mining" (exploración de datos") nos manipularán para que votemos lo que interese al político que contrate a una de las empresas dedicadas a ese trabajo (como ocurrió con las elecciones de EE.UU. donde, contra todos los pronósticos, el controvertido Donald Trump se convirtió en presidente). La otra cara detestable del Big Data, nos dice Han, es el Big Deal, cuando los datos personales de los ciudadanos  digitalizados por empresas especiales al servicio de quien pague mejor se convierten en una mercancía y se comercializan (nos pone como ejemplo a la empresa Acxiom que comercia con los datos de 300 millones de norteamericanos (de los que sabe más que el FBI y Hacienda juntos). Recientemente Google ha admitido que puede escuchar conversaciones privadas, íntimas, de los usuarios siempre que está suficientemente cerca de un terminal conectado a dicho asistente virtual. Argumenta que lo hace para aprender a identificar acentos idiomáticos. Y por supuesto no va  a dejar de hacerlo. El célebre buscador no necesita buscarnos, sabe en todo momento dónde estamos, todo lo que nos interesa, nuestros pequeños vicios y preferencias y lo que pensamos de casi todo. Lean ustedes "1984" de George Orwell o mejor aún, "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin, en el que se basa Orwell y que fue escrito en el año 1921. Esas "profecías" o conjeturas socio-políticas han sido ampliamente superadas en el siglo XXI. Ahora resultan casi ingenuas pero terroríficas: la mayoría de las personas aceptamos encantadas la dictadura digital a cambio de los bienes y comodidades de la digitalización.

Pueden complementar el mensaje sobre apocalípticos e integrados digitales con otros dos volúmenes muy recomendables: "Todo el mundo miente" de Seth Stephens Davidowitz (uno de los padres de las funciones de "espionaje legal" de Google) y "The Game" de Alessandro Baricco, en la que amplía el dolido estupor que ya denunciaba hace diez años en "Los bárbaros" al constatar los efectos impactantes que el uso y abuso de las nuevas tecnologías estaban causando en el psiquismo, las actitudes y las conductas de los seres humanos que él conocía y con los que convivía y en las sociedades respectivas. Las advertencias sobre estos peligros no tienen nada de exageración o descabellados pronósticos de ciencia ficción derrotista: están basadas  en hechos, datos y circunstancias, observables y mensurables. Por ejemplo el salto cuántico tecnológico que supondrá pasar del 4 G a la nueva generación móvil del 5G ya anunciada y esperada con fruición por la mayoría de los convencidos consumidores, está teniendo efectos perversos en principio sobre la vida animal, a pesar de que se está en periodo de pruebas y circunscrito a lugares concretos y de no gran extensión.  Parece ser que el 5G precisa de miles de antenas colocadas cada cien metros con una potencia de emisión de microondas mil veces superior a la habitual. Se conoce un ensayo realizado en la ciudad de La Haya en 2018. Se produjo la muerte de más de un centenar de aves que anidaban en la zona, aunque no se tiene noticia (por el momento) de que afectara de forma comprobable a los humanos. Por otra parte, con la implantación del internet 3.0, de las cosas, llegará el "hogar inteligente", la digitalización del dinero y la posibilidad fáctica de controlar todo lo que somos y hacemos. Se habrá hecho realidad la dictadura digital que denunciábamos al principio, mucho más profunda e insidiosa que la descrita en las novelas de Huxley, Orwell o Wells. ¿Por qué? Porque los individuos afectados no tienen conciencia de su pérdida total de libertad. Al contrario se creen en el mejor de los mundos posibles: un mundo feliz, cómodo y lleno de gratificaciones inmediatas (al estilo de los juegos de ordenador, como apunta Baricco). Está calculado que en 2022 el 98 por ciento de lo hogares pudientes de las grandes capitales estarán "servidos" por la red 5 G. Como decían nuestros padres con un gesto de confusión y temor: "Dios no coja confesados".

No se trata de elucubraciones de pensadores contagiados del "cogito interruptus" , propio de aquellos que ven el mundo lleno de signos o síntomas o del que, en lugar de símbolos, percibe un mundo lleno de presagios. Comienza a haber un creciente número de personas repartidas por el ancho mundo que ven los signos indudables, reflejados en circunstancias y contextos, de  que algo ominoso para el ser humano se está cociendo a fuego lento en ese estado de cosas, por otra parte envuelto en el ropaje multicolor de lo deseable: signos evidentes de algo que está en todas partes y que tarde o temprano mostrará su faz dictatorial auténtica. Y esto no es ciencia ficción. 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Escitor y periodista

 

FICHAS

PSICOPOLÍTICA.- Byung-Chul Han.. Trad. Alfredo Bergés.- Ed. Herder. Pensamiento. 127 págs. ISBN 9788425433986

THE GAME.- Alessandro Baricco.- Trad. Xavier González Rovira.- Ed. Anagrama. 333 págs.ISBN 9788433964366

TODO EL MUNDO MIENTE.- Seth Stephens-Davidowitz.- ED. Capitán Swing.-287 págs. ISBN 9788494966804

De "NOSOTROS" (Yevgueni Zamiatin" y "1984" de George Orwell, hay bastantes ediciones y son fáciles de encontrar en librerías de segunda mano y en buscadores tipo Amazon o Serret.

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29 julio 2019 1 29 /07 /julio /2019 17:15

Lo dijo Quinto Horacio Flaco el plácido poeta romano que vivió la Roma conflictiva y angustiada del asesinato de Julio César y el advenimiento de Cesar Augusto: "Nullius in verba", es decir no te fíes de las palabras, no es suficiente para llegar al conocimiento, a la verdad. Acuñaría otras breves frases con más fortuna: "Carpe diem", "Aprovecha el día que vives (aunque poca gente sabe el final de la frase, "quan minimum credula postero", fiate lo menos posible del mañana") o "Beatus ille" que es una alabanza de la vida rural.

Horacio profesaba las doctrinas filosóficas de Epicuro aunque su "Nullius in verba" tenía sabor escéptico, incluso cínico. Esa desconfianza ante la palabra evoca desde las sombras de la antiguedad las teorías de Wittgenstein, Heidegger, Russell o Carnap y más cercanamente al poeta, en el siglo XVII, al lema de la Royal Society y las exigencias epistemológicas de la Ilustración que exigían a la ciencia que las hipótesis científicas tenían que ser comprobadas empíricamente, no bastaba con las palabras . La importancia del lenguaje en la filosofía  y en la psicología contemporáneas (desde Freud a Jung o Lacan) plantean problemas de método y de conocimiento que aún no han sido resueltosde manera satisfactoria,

En la vida social y de relación, en la laboral o la política, la palabra es una entelequia con dos caras como Jano. Una es la que emana de la evidencia de las palabras como comunicación básica. Y la otra cara, la demoníaca, es la que muestra la relatividad del valor de las palabras, de su cariz estratégico de mentira interesada, de doblez, de falsedad, de subterfugio. Como decía Spinoza, con las palabras, "caute" (cautela). Y nuestro Gracián, "Te arrepentirás más veces de lo que dices que de lo que callas". Los griegos desconfiaban de la "doxa" (opinión) y apoyaban la "episteme" (conocimiento). Creo que con las palabras uno debe estar siempre atento al contexto en el que se pronuncian y ajustarlas a ls circunstancias del momento que uno vive. Y como norma básica, desconfiar de ellas, es decir "nullius in verba", y pasarlas a todas por el cedazo del pensamiento crítico. ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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23 julio 2019 2 23 /07 /julio /2019 09:14

Pensando amargamente en la sideral distancia entre los escenarios político-sociales de esos soñadores y la triste y quijotesca realidad, dióme en meditar en torno a figuras como Platón, Ortega y Gasset, Unamuno o Labordeta, por dar una nota local y cercana, aunque Sócrates y Aristóteles ( y muchos otros que mencionar no quiero) también tuvieron sus más y sus menos con la brecha insalvable entre la teoría política y la vida real.

Pero por hoy quedémonos en el eximio Platón, idealista donde los haya cuya filosofía fracasaría ( y responsable de algunos males psicológico-morales del individuo, sobre todo a partir de la versión religiosa de su filosofía:  Nietzsche definió el cristianismo como "platonismo para la plebe"). Pero también es el autor de " La República" donde a través del diálogo nos muestra sus ideas sobre el orden político, la metafísica transmutada en normas para el gobierno de la polis o ciudad, es decir, el Estado. El estableció tres estamentos sociales: comerciantes, guerreros y gobernantes (o filósofos). Establecía una meritocracia basada en el conocimiento y defendía la idea de que un Estado gobernado por filósofos estaba libre de la lacra de la corrupción. La piedra de toque de la posible aplicación de las ideas platónicas a la política práctica tuvo unos resultados desastrosos para el propio Platón que realizó tres viajes a Sicilia con la finalidad de instruir al tirano Dionisio I y luego a su hijo en las artes de la política aristocrática e idealista. Del primero de los viajes salió escoltado por una nave de guerra y vendido como esclavo en Egina (rescatado "in extremis" por el también filósofo Aniceris de Cirene). Con Dionisio II también terminó de forma abrupta y poco amistosa. Quedaba claro que la filosofía (no sólo la platónica) no se lleva bien con la política práctica de cada día.

Me pregunto y tal vez dentro de un tiempo sea capaz de responderme, ahora desde luego sólo especulo, qué es lo que tiene el "poder", --siquiera sea en la minúscula medida de lo que alguien llamaba con acre humor "lo municipal y espeso", ámbito con el que me voy relacionando-- para transformar la percepción de sí mismos en algunos que lo ostentan. Hasta el punto que dicho "poder" crea una especie de "falso contexto" en el que el sujeto (etimológicamente, el que no puede moverse libremente) parece olvidar el sentido de la ética universal  (lo que es bueno, correcto, bello), si es que alguna vez la ha conocido, para regirse por otra "ética" circunstancial  dirigida a objetivos pragmáticos (no necesariamente malos, pero sí limitados por los propios intereses). Sin ni siquiera tener en cuenta el kantiano "imperativo categórico": lo ético es lo aceptado como tal por todos. Lean: "Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal".Volveremos a este tema.- ALBERTO DIAZ RUEDA

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17 julio 2019 3 17 /07 /julio /2019 08:44

Decía Aristóteles que el hombre es un "zoon politikon", es decir, un animal político y también social. Para el filósofo, la política es la ciencia práctica suprema, un área de conocimiento que tiene como objetivo básico el bien de la "polis" o ciudad-estado. Y la herramienta esencial es la ética. Cada hombre es como una rama del gran árbol que es el Estado, por lo que la ética individual debe estar sustanciada por la ética del Estado y sus dirigentes. Simple y claro...aunque quizá utópico, ¿no les parece? Desde el idealista Platón al muy cínico y pragmático Maquiavelo o a nuestro escéptico y realista  Baltasar Gracián, la figura del político ha sido objeto de amplias especulaciones.

Echemos un cuarto a espadas sobre el tapete del juego político: pienso que en política y entre los políticos la ética se escribe con H. El político de la Grecia y la Roma clásicas tenía como exigencia personal el respeto a la "areté", la "virtus" latina, la virtud, la acción correcta y desinteresada. Y su objetivo era la "aristós" o la excelencia en su trabajo y proyectos. Yo apuntaría, como elementos básicos, para nuestra época más práctica (y banal) las tres "H": Honestidad, Humildad y Humor. Exigibles a todos los que profesan la política (al hacerse “profesional” la política ha entrado en terreno éticamente pantanoso) en sus actitudes y comportamientos. Como a los emperadores romanos, al político de turno, en su toma de posesión, le debería acompañar un secretario o un jefe de negociado con muchos quinquenios en su haber, susurrándole al oído, "el poder es efímero, la ética, eterna", En nuestros tiempos supuestamente democráticos, el poder político es una falacia con obsolescencia programada. Humor y humildad preparan el camino y facilitan la andadura. Y para aplicarlo todo hace falta inteligencia y sentido común (decía nuestro Gracián, "más vale un grano de buen sentido que montañas de inteligencia"). En muchos casos la Honestidad es sustituida por la Holganza ética, la Humildad por el Histrionismo y el Humor por la Histeria. El problema es que, como todo el mundo sabe, la H es muda.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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12 julio 2019 5 12 /07 /julio /2019 09:37

Para el pensador polaco Zygmunt Bauman  ( 1925/2017) vivimos en una sociedad posmoderna que tiene características "líquidas"  ya que en ella "las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en una rutina determinadas". Ese tipo de sociedad refuerza constantemente un estilo de vida incapaz de mantener una forma o un modo de vivir determinados durante mucho tiempo. Como escribe Bauman "los logros individuales --en esta sociedad moderna líquida- no pueden solidificarse en bienes duraderos porque los activos se convierten en pasivos y las capacidades en discapacidades en un abrir y cerrar de ojos". ¿Dónde nos va a llevar esto? Bauman  tiene la honestidad de afirmar "ninguna estimación de la evolución futura de esta sociedad líquida y sus individuos poder ser considerada plena y verdaderamente fiables", ya que "la extrapolación de hechos del pasado con el objeto de predecir tendencias futuras no deja de ser una práctica cada vez más arriesgada y ....engañosa".

Esta lúcida reflexión parece dejarnos con las manos atadas respecto a ese futuro hipotético. Por lo que se precisa una actuación en el presente. Y un cambio de percepción que garantice esa actuación. Sólo tenemos una posibilidad fáctica: terminar con la ignorancia política y con la inactividad subsiguiente. ¿Quienes se aprovechan de esos dos elementos?: los extremismos fanatizados que recurren al sustrato emocional, las bajas pasiones y el miedo de los individuos para, sin permitir la reflexión crítica, crear fuentes de presión ciudadana a favor de las políticas irracionales y viscerales. A través de la ignorancia y la incertidumbre, deliberada y emocionalmente cultivadas se ata de pies y manos a la democracia con sus propias leyes y creencias. Dice Bauman: "Necesitamos la educación permanente para tener opciones entre las que elegir". Y la educación política permitiría crear condiciones de vida y formación que pongan a nuestro alcance y posibilidades tales opciones. Vuelve a ser necesaria e inevitable la educación política en esta sociedad "líquida" en la que lo único que permanece "sólido" es el fanatismo político o religioso.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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2 julio 2019 2 02 /07 /julio /2019 15:34

Isaiah Berlín es uno de los grandes pensadores liberales del siglo XX y tal vez uno de los menos conocidos fuera de los ámbitos académicos y políticos. Nació en Letonia en 1909 y murió en Inglaterra en 1997. Algunas de sus ideas han sido capitales para la teoría política de los últimos veinte años, así sus "Dos conceptos de libertad", en la que desarrolla su sutil distinción entre libertad positiva, reflejada en la ley y en la auto realización del individuo, defendida por algunos filósofos de la Ilustración y antiliberales tipo Fichte o Rousseau , que darían lugar a un concepto autoritario de la libertad y el surgimiento de ideologías totalitarias) y libertad negativa (ausencia de barreras y obstáculos en el ejercicio de la libertad política sea cual fuere su signo). 

Otra de sus ideas críticas se refería al nacionalismo y presentaba a Kant como origen desconocido del nacionalismo.  Kant parte de una premisa que parece muy alejada de su "saludable internacionalismo, racional, liberal", ya que incluso en sus formas moderadas, el nacionalismo "brota del sentimiento más que de la razón": "el lenguaje utilizado para describirlo suele ser romántico o, en casos extremos, violento, irracional, agresivo”. Así es especialmente en el siglo XX , propenso a desembocar en una opresión  destructiva . La autonomía de una nación o sociedad, fines en sí misma, en sus formas socializadas (ideas que Kant lanzó sólo como teoría ética) fueron integradas en las radicales ideas de  Herder y Rousseau para formar un explosivo mensaje político que a su debido tiempo conduciría a terribles excesos. Kant no hubiera imaginado jamás que esas ideas se desarrollarían de forma brutal en el siglo XX y XXI , a pesar de que opinaba que el nacionalismo era "la conciencia de independencia de una nación en un estado patológico de inflamación: el resultado de heridas producidas por alguien o algo en los sentimientos naturales de una sociedad o por barreras artificiales impuestas a su desarrollo normal".

Respecto a Tagore y su defensa razonable pero serena del nacionalismo en la India (que no complacía ni a hindúes ni a británicos),  Berlin hace una definición razonable de éste: "brota de un sentido ultrajado y herido de dignidad humana, del deseo de reconocimiento...una de las mayores fuerzas que impulsan la historia humana". Y añade "Puede adquirir formas espantosas, pero no es en sí mismo un sentimiento artificial o repulsivo".

Algunos políticos deberían leer a Berlin cuando nos hablan de libertad, a fin de delimitar con claridad a qué libertad se refieren y dicen defender. Y analizar a este autor cuando anatematizan el nacionalismo, sin pararse a pensar en el trasfondo dañado de los nacionalistas. Si comprendemos eso, quizá podría haber diálogo y no dos monólogos enquistados.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

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1 julio 2019 1 01 /07 /julio /2019 18:20

Las I y II Guerras Mundiales constituyen dos de las mayores atrocidades cometidas por el ser humano en el supuesto nombre de Dios, el Honor, la Patria, la Libertad y... paradójica y cínicamente, la Paz y el Progreso. Entre los miles de libros publicados sobre los dos conflictos mundiales, hay que desechar los obviamente tendenciosos, los triunfalistas y los revanchistas. Pero también ha habido historiadores que han tratado de ser objetivos, han tenido acceso a mejor información (conforme pasan los años es posible el acceso a determinadas fuentes, antes cerradas) y tienen una percepción más cercana a los elementos reales de la contienda. En realidad los historiadores de ambas catástrofes tratan de encontrar razones y justificaciones causales, políticas, económicas, sociales y a veces dan con sesgos informativos inesperados, loo que aumenta la riqueza documental y permiten una visión histórica no tan alejada de lo que realmente ocurrió (cuyos detalles y complejidad jamás serán entendidos y conocidos). Lo cierto es que algunos, los que dejan entrar un sentido ético básico por la rendija de los hechos y los datos, acaban  admitiendo, en general, que las dos sangrientas y destructivas contiendas mundiales se basaron en último término, como siempre, en la salvaje, bárbara, pulsión codiciosa y genocida que embarga a menudo en nuestra historia  al ser humano sin distinción de credo, cultura, raza o nacionalidad. 

Pero al margen de estas consideraciones filosóficas y éticas, lo cierto es que los dos libros que hoy recomendamos, debidos al historiador británico James Holland, "El auge de Alemania" (La II Guerra Mundial en occidente, 1939-1941) y "El contraataque aliado" (La II Guerra Mundial...1941-1943) logran dar una idea más amplia y pormenorizada (aunque no definitiva en modo alguno) aportando algunos datos interesantes y un recto sentido común en la valoración de los hechos, incluso enfatizando la deriva que suelen tomar los historiadores desde los años clásicos en que se objetaba: "la historia la escriben los vencedores" y el "Vae victis" (Ay de los vencidos) legendaria frase del jefe de los galos al arrojar su espada a la balanza donde se estaba depositando el oro con el que los romanos se hacían pagar la retirada de los guerreros supervivientes del campo de batalla.

Holland que ha hecho de la historia y concretamente de la II GM,  una lucrativa profesión multimedia (documentales para la tv.), emplea una excelente prosa y una convincente documentación en desmontar algunos mitos creados por las potencias vencedoras sobre el potencial bélico nazi (más o menos insinuados por otros historiadores  más cercanos a los hechos bélicos y que se mantenían menos fagocitados por la propaganda aliada). Conforme uno va adentrándose en la respetable densidad de estos libros atraído por el enfoque más atento a la realidad logística y operativa de los contendientes que a las grandes lineas de la teoría estratégica, política, táctica, se va comprendiendo que el ejército alemán no era el dechado de perfección de movimientos y mecanización. Mas bien al contrario, Holland demuestra que si alguien podía presumir de logística mecanizada eran los aliados, principalmente tras la entrada de EE.UU. en el conflicto.

Tampoco la épica redentora de la Inglaterra enfrentándose cual David y su honda a un Goliat pertrechado hasta los dientes y rodeado de aviones, tanques y divisiones que se movían por el tablero bélico como corceles árabes, respondía a la realidad, sino al montaje escénico que los aliados y particularmente Londres se montó para motivar al pueblo inglés y a los países de Europa ocupados. Los alemanes no eran, ni con mucho, esa prodigiosa máquina de invadir, bien engrasada, de uniformes relucientes y armas definitivas. Su logística tenía enormes fallos y carencias y como se vio en Stalingrado y otras batallas, el nivel carencial de los soldados y la falta de camiones, aviones y tanques fue respoonsable de bastante de las derrotas y en definitiva de las retiradas alemanas. Además, como nos recuerda Holland la Gran Bretaña no estaba sola, tenía a toda la Commonwealth, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, India y Sudáfrica aportando hombres, material y alimentos.

Holland demuestra que no debemos dejarnos influir por los megadatos de movimientos de tropas, "cuanto más soldados participan en una batalla más eficiencia se pierde" y apostar por algo que ya en nuestros días es evidente: hay que potenciar la tecnología y la mecanización, o como se resumía de un modo algo duro: "más acero y menos carne". En 1940 nos dice Holland, los británicos eran la única potencia mecanizada al 100%, por 47  soldados por vehículo motorizado en Alemania. Según nuestro autor la derrota de Alemania estaba clara en el horizonte de 1941 (en diciembre los aliados se robustecen con la entrada de Rusia y Norteamérica) y fue definitiva tras la batalla de Stalingrado en 1943. La única posibilidad nazi era haber conseguido la bomba atómica, pero Hitler se decidió por los cohetes como alternativa (que solo sirvieron para aterrorizar a la población londinense) ya que la tecnología nuclear estaba en mantillas en Alemania.

Tanto el primer tomo como el segundo destacan por la dinámica redacción, el ritmo endiablado, la riqueza de aportaciones documentales y personales testificativas, la bien fundamentada descripción de los escenarios y los contextos y circunstancias de los hechos narrados. Pero el lector no debe esperar revelaciones espectaculares sobre aspectos que aún hoy siguen encerrados bajo el manto del enigma o de las hipótesis novelescas, aunque disfrute de un acopio documental en muchos casos más exacto y pertinente respecto a lo ya publicado desde el fin de la guerra. Como no se cansa de repetir  Holland, los hechos se ven de distinta manera cuando reflejas la "economía material" de los contendientes:  “Es entonces cuando te das cuenta que Alemania no estaba preparada para la guerra. No tenía acceso al Atlántico, no tenía colonias o reservas de petróleo, ni acero ni reservas de comida suficiente… Los estadounidenses y los británicos tenían recursos de sobra y ganaron el conflicto construyendo tanques y armamentos las 24 horas del día todos las semanas del año”.

En el segundo tomo, "El contraataque aliado", éstos toman la iniciativa bélica y los enfrentamientos adquieren un sesgo distinto, Dunkerque queda en la memoria como un incomprensible fallo de Hitler y la entrada de Rusia y Estados Unidos  en el escenario dará la vuelta a la situación y acelerará la derrota nazi. Aqui Holland desmonta con argumentos la creencia que estimaba Rusia (a partir de la Operación Barbarroja)  como la clave de esa derrota y propone otros escenarios como elementos decisivos en el cambio de sesgo de la guerra, como la batalla del Atlántico con la derrota de los submarinos alemanes (tras el desciframiento de la máquina Enigma y el avance tecnológico en radares) y la campaña del norte de Africa que infligió un daño irreparable a la moral militar nazi.

Nuevamente Holland echa mano de un apabullante muestrario de personal militar y civil, testigos y participantes en los hechos, cuyos testimonios dan una riqueza y amenidad a la narración que por sí mismas elevan el valor de estos volúmenes de meros libros de historia a documentales en los que se nos ofrece el contexto humano, social, económico y civil, de hechos históricos bien conocidos que quedan insertos en una visión panorámica más completa y ganan en complejidad y poder informativo.

Pero también se nos ofrecen elementos de juicio que elevan el interés que nos produce el texto de Holland, como las indecisiones de Montgomery en el norte de Africa que permitió huir y reorganizarse a los nazis bajo el mando de Rommel, aunque éste acabaría siendo derrotado. O las fluctuaciones en la batalla del Atlántico con los U-Boote alemanes y las reticencias norteamericanas a coordinar el modo de lucha. Aspecto que cambiaría radicalmente por varios motivos, la tecnología de comunicaciones cifradas y los radares, unido a la producción asombrosa norteamericana de material y embarcaciones (los barcos Liberty como ejemplo, que se construían en pocos días cada unidad).

Al terminar la lectura de estos libros, uno se percata de que en las guerras la primera víctima es la verdad y el arma principal es la falsa información, los fake news, los mitos, las exageraciones interesadas y muchas veces la falta de sentido común y el exceso de ego militar o político. ¿Simplicidad?  No. Pura lógica operacional tal como la define Holland: "los medios y la logística necesarios para lograr que la estrategia y la táctica consigan sus objetivos". Ni Alemania era la invencible némesis de los ejércitos, ni Inglaterra era una figura desdeñable y solitaria, ni los aliados supieron oponer un frente coherente y ajustado. Los egos de algunos generales y políticos aliados entorpecieron e hicieron peligrar la derrota de los nazis que, afortunadamente, también estaban sobrados de egos, con el ego patológico de Hitler en primer término (debería analizarse hasta qué punto la vanidad mesiánica de Hitler no fue una ayuda inapreciable para la victoria aliada). Habrá que esperar  el tercer tomo.

FICHAS

EL AUGE DE ALEMANIA.- James Holland.-La II GM en occidente, 1939-1941.- 885 págs. Trad. Emilio Muñiz.- Ed. Ático de los libros.- ISBN 9788416222629

EL CONTRAATAQUE  ALIADO.- La II GM en occidente, 1941-1943.- James Holland.-Trad. Joan Eloi Roca.- 928 págs. Ed. Ático de los Libos.- 39,90 euros.- ISBN 9788417743017

 

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30 junio 2019 7 30 /06 /junio /2019 16:23

El noruego Edvard Moser recibió el premio Nobel de Fisiología por su participación en la localización del GPS biológico que los seres humanos tienen en la red neuronal de la corteza entorrinal del cerebro. Parece ser que todos nacemos con un complejo sistema de navegación (aunque las diferencias en su calidad depende, como es lógico suponer, del uso que hacemos de él y de otros factores como la salud cerebral, el entorno en que vivimos y el género de actividades a las que nos dedicamos. La entrevista que se publica en las páginas científicas de una revista incide en el poder de almacenamiento de información del cerebro humano (casi 100.000 millones de neuronas, cada una con 10.000 conexiones con otras). Tras mencionar la esencial ayuda que la Inteligencia Artificial (IA) ofrece en el análisis de datos y la facultad de aprendizaje automático (machine learning) de los ordenadores (aquí se desliza una frase que ya nos pone en guardia), Moser dice "a menudo más allá de nuestra comprensión".

El periodista no parece captar ninguna alarma y pregunta cómo debemos afrontar el vertiginoso desarrollo de la IA. Moser, responde: "La IA realiza muchas tareas, antes exclusivas de los humanos, de una forma más rápida y perfecta, como reconocimiento de rostros o objetos y creación y percepción del lenguaje". Y añade: "La pregunta que tenemos que hacernos...es si las máquinas conseguirán la inteligencia general que les permita ser capaces de tomar sus propias decisiones. Obviamente, esto plantea problemas éticos: debemos estudiar los límites y cómo establecerlos antes de que la IA tome las decisiones por nosotros"

Y aquí se plantea una curiosa disyuntiva: está claro que el estudio de los límites está en manos de los científicos. Pero el cómo establecerlos, y cuándo, está en manos de los políticos y de sus congéneres en la sombra, los líderes financieros (ambos a su vez dominan el brazo armado de las naciones, los militares). Como decía Graham Greene, el "factor humano" es la incógnita en cualquier ecuación política, económica, social o conflictual. Y ese es el factor más inestable, imprevisible y letal del planeta. ¿Schopenhauer, Nietzsche o Voltaire volverían los ojos esperanzados hacia la IA? Quizá un escenario distópico tipo Huxley, Wells o "Matrix" esté esperándonos en una cercana encrucijada global: cuando alguien decida permitir que la IA siga su marcha hacia el poder de decidir en lugar de los humanos. O al contrario, decida limitar ese poder a temas operativos. Aquí planteamos una cuestión de ética, pero también de supervivencia.- ALBERTO DIAZ RUEDA

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