Que un naturalista de campo y un escritor poeta se unan para patearse unos lugares con encanto puede ser, y de hecho lo es en esta ocasión, una oportunidad para disfrutar por anticipado de la "magia" de algunos lugares de nuestra tierra aragonesa y para sembrar semillas de excursiones en la agenda deportivo-cultural que tantos tenemos abierta como una forma de vida placentera, de la "vida buena" que preconizaban los antiguos filósofos y que, siempre, está relacionada con el amor y el respeto a la Naturaleza (a la que pertenecemos de una forma mucho más esencial de lo que la mayoría de las personas cree). Y no hace falta ser un poeta (como el admirado Antón Castro, gallego de profundas vetas aragonesas) ni tampoco un naturalista como Viñuales (mi envidiado-en positivo- autor de libros semejantes a los que comencé a escribir hace muchos años y nunca me decidí a publicar), para sentirse subyugado por los paseos que nos propone esta pareja de amigos.
En total son treinta los lugares propuestos, enriquecidos con sendas excursiones bien delineadas para senderistas de grado medio o incluso principiantes o poco duchos en caminatas. Nueve lugares en Zaragoza, trece en Huesca y ocho en Teruel. En cada uno de ellos los autores se han esforzado en encontrar el "punto mágico" o misterioso que avalan las leyendas de la localidad de que se trate. Y no sólo se ocupa de lugares más o menos remotos o de una manifiesta ruralidad, también recurre a poblaciones y ciudades en algunos de cuyos parajes se nos muestran esa pizca picante de leyenda o misterio que aliña el libro como Daroca, Teruel o Zaragoza) . Y además, Cuevas en los Monegros, ruta de piedras mágicas de la Carrodilla, algo de Pirineos o el Moncayo (monte rodeado de leyendas como sabe todo buen aragonés), el dragón de Bronchales astuto degustador de los pechos femeninos lactantes), Belchite y sus psicofonías, el santuario de la Estrella, la Basa de la Mora de Chistau, la cueva del Tesoro de Alcaine o la afrodisíaca piedra del Sapo de Alcalé de la Selva, y muchos más lugares con encanto bien fotografiados y cartografiados por Viñuales.
En el terreno de las leyendas antropomórficas o de monstruos, uno queda doblemente encantado con el siluro fantástico de Maidevera, la oscura Doña Blanca de Albarracín, la niña de las nieves de Benasque o el hombre-choto de la peña Canciás o el gigante de Arguís (en las que la pluma certera y algo lírica de Castro deja su impronta particular), sin olvidar a los tópicos fantasmas de caserones y castillos que forman parte del acervo legendario de los pueblos.
En resumen, además de ser un libro hermoso, es una invitación en toda regla a nuestros sentidos, sensibilidad e inteligencia y una sugerencia para caminar por sus senderos, enriqueciéndose al mismo tiempo.
FICHA
Aragón, excursiones a lugares mágicos.- Antón Castro y Eduardo Viñuales.- Sua Edzioak.- 175 págs.ISBN 9788482166575
Lo que el hombre es, su manera de vivir, incluso de pensar, se decide en la oficina del estómago. No de una forma directa, sino de manera lenta y progresiva (a no ser que nos enfrentemos a una intoxicación alimentaria, por supuesto: entonces la cosa es rápida y a veces funesta. Somos lo que comemos, dicen los clásicos. Después de leer este libro, escrito por una persona conocedora del intríngulis de las industrias alimentarias, uno piensa que no es sorprendente la deriva patológica global de los ciudadanos del siglo XXI. El autor, Christophe Brusset, es un ingeniero francés que ha trabajado durante más de veinte años en la industria agroalimentaria en empresas de toda Europa, Estados Unidos y Canadá. Viene pues del centro neurálgico de la civilización occidental, pero dada la globalización, con relaciones intensas con mercados, proveedores y empresas del ámbito repartidas por todo el mundo. Se supone que sabe muy bien de lo que habla. Nos desvela las manipulaciones, errores, engaños, estafas y horrores que ponen en cuestión gran parte de la alimentación que consumimos. Nuestra salud está en peligro y lleva años estándolo, hasta el punto que uno piensa si no será ese, junto con la contaminación, las guerras y el estrés caótico de la vida actual, los cuatro nuevos jinetes del apocalipsis. como dice el autor: "Hoy en día muere más gente por comer demasiado y mal que por no comer suficiente".
Las violaciones de las leyes y reglamentos alimentarios en todo el mundo parece ser cosa habitual, los "agujeros" legales por donde se cuelan productos químicos son tan grandes como inoperantes los supuestos controles que se realizan sobre productos, elementos químicos, industrias de transformación y envasado...en suma en todo el proceso que lleva del producto en sí mismo hasta le mesa del consumidor y su estómago. Las prácticas fraudulentas forman parte de la práctica cotidiana de dicha industria, bien asesorada de abogados para cercenar inmediatamente cualquier intento de desvelar el rostro tramposo de un Mago de Oz potencialmente letal, bien protegido por una opacidad maliciosa y una ley del silencio corporativa.
El panorama que nos desvela Brusset es como un tapiz de trapacería, inconciencia, irresponsabilidad, fraude criminal y estupidez peligrosa: lasaña que contenía carne de caballo vendida como carne de buey, té verde chino con restos de pesticidas, azafrán español que se cultiva en Irán, mermeladas de la fruta que usted quiera sin rastros de la fruta en cuestión, guindilla india en la que se encuentran habitualmente excrementos de ratón, leche infantil china contaminada con melanina (sustancia tóxica que aumenta el índice de proteínas para llegar al tope que se exige), miel turca con azúcar industrial líquido, pimentón ionizado en Sudáfrica… un auténtico patio de Monipodio donde todas las granujerías y cambalaches tienen su asiento. La lectura de este libro escandaliza y nos convence...porque es cosa de simple sentido común. Los millones de kilos de "finas hierbas de las Provenza" es imposible que sean de allí (como los carísimos puros habanos que se venden en todo el mundo es imposible racionalmente que se produzcan en la isla de Cuba). Por eso uno se cree el resultado del análisis que nos proporciona Brusset: el tomillo es de Marruecos, la albahaca y la mejorana de Egipto, el romero de Túnez...
Se engaña en el peso, en las fechas de caducidad, se alteran las características del producto, se falsifica información, se usa masivamente aditivos, supuestamente autorizados, con los que se alteran sabor y color, conservar, para reducir calorías, para que brille más, para que cruja, etc. Únanse a estos los colorantes, los aromatizadores (muchos de ellos atiborrados de pesticidas) o los envases de cartón reciclado (altamente cancerígenos).
Bueno, dejémoslo aquí. Aún tiemblo de horror al pensar en los peligros alimenticios a los que estamos expuestos. Por tanto tomen buena nota de los consejos que reparte el amigo Brusset (me pregunto qué precio pagará ese ingeniero por su libro de denuncia) y traten de paliar en lo posible tales peligros, ay, tan evidentes y cotidianos. Como escribe este autor: "no confíes en nadie, mantente atento y, sobre todo, ¡sé exigente! Eres tú quien, frente a los estantes de las tiendas, decide comprar o no lo que le presentan. Utiliza ese poder para lograr cambiar las cosas".
De vez en cuando los norteamericanos imbuidos por su manía del Readers Digest, es decir darlo todo mascado y casi digerido para no entorpecer la difícil lectura de los cautos lectores, dan con un acierto que, si logra superar las cribas de los lectores europeos desconfiados ante el "pildorismo" yanqui, sorprende un poco por superar el listón de la simple banalidad y está lejos del despropósito lleno de suficiencia de sabiduría de almanaque. Este es el caso con el irritante título del libro que hoy comento: "El libro esencial de la Loca Sabiduría", que suena a prepotente broma pesada del espiritualismo tipo supermercado que se da en ese admirable país (a pesar de todo, principalmente de su presidente). Lo cierto es que, básicamente, es un libro de divulgación filosófica con un juguetón sentido del humor y una desfachatez de lo más divertido. Prefiero no adelantarles nada sobre el autor (un tipo que dice ser budista) y les sugiero la adquisición de este libro para utilizarlo terapéuticamente en esas jornadas en las que todo parece ir de mal a peor. Uno de los consabidos juicios sobre el libro que los editores ponen en la contraportada (en este caso en el interior), firmados por personalidades más o menos conocidas asegura que el libro es "el eslabón perdido entre la meditación sentada y el monólogo de pie". ¡Suculento comentario! Tras leerlo, entre sonrisas y un poco de bochorno, yo creo más bien que si es el "eslabón perdido" de algo es de una reencarnación absurda de Diógenes el cínico entrecruzado con Groucho Marx.
Lo cierto es que "Scoop" -apodo profesional del autor- no engaña a nadie. Ya su primera cita deja las cosas en su sitio: "Las cosas no son lo que parecen. Tampoco son algo distinto" (Lankavatara Sutra). Y a continuación nos espeta: "considero este libro como un excelente manual de supervivencia" (sic). Y añade:..."su mensaje (aunque muchos negarán que lo tenga) es que todos estamos juntos en este momento de la historia y que la respuesta más apropiada que podemos darnos unos a otros es la compasión y compartir la risa".
El espigado de citas es lo mejor del libro y el entramado entre ellas está lleno de humor y de sentido común, con lo que a mi entender queda justificado que no haya recomendado tirarlo directamente a la papelera (o dejarlo en un banco del parque) sino leerlo de vez en cuando, anotándose algunas de las reflexiones que nos propone. Una de las que mas me ha divertido es de Arthur Koestler y reza: "La evolución del cerebro no sólo excedió las necesidades del hombre prehistórico sino que es el único ejemplo en el que la evolución proporcionó a una especie un órgano que no sabe cómo utilizar". Poco científico pero irónicamente brillante.
Nuestro autor no se anda con chiquitas cuando nos dice: "La loca sabiduría siempre ha sospechado que el mundo no es lo que parece ser. Los santos y los sabios llevan siglos intentando decírnoslo a través de los lenguajes del misticismo y la poesía. Ahora los científicos contemporáneos están diciendo lo mismo en términos de física, biología y astronomía." Y como coda final para convencerles de que hagan con un ejemplar, les adjunto otra cita ajena del bueno de Scoop (que en castellano se puede traducir "Noticia bomba", como la novela de Evelyn Waugh, un humorista inglés masculino, pese al nombre). Esta es de un maestro tibetano de meditación y dice: "Como todas las cosas no son sino una aparición, perfectas siendo lo que son, sin tener nada que ver con el bien y el mal, con la aceptación ni con el rechazo, uno puede muy bien estallar en carcajadas". Pues eso.
FICHA
EL LIBRO ESENCIAL DE LA LOCA SABIDURÍA.- Wes "Scoop" Nisker.-Trad. Blanca González.- Ed. Gaia.-217 págs.-10 €.- ISBN:9788484451921
Interesante ejemplo de tratado filosófico para eruditos o profesores con párrafos brillantes e ideas como destellos, pero en general, un texto difícil, perdedor y que reclama a gritos dos o más lecturas para comprender el estilo de Colli, el gran Giorgio, que fiel a la moda de los sesenta y setenta (que casi hunden la filosofía en el purgatorio de una minoría absoluta) oscurece voluntariamente, al parecer, lo que pretende decir en una formulación críptica que recuerda al más difícil Wittgenstein y, aún más semejante a Colli, al gran Heráclito, filósofo griego arcaico, al que en su tiempo llamaban "el Oscuro".
Hay autores y pensadores que pasan totalmente inadvertidos en su propio tiempo o quedan reducidos al ámbito más bien estrecho de lo puramente académico. Es el caso de Giorgio Colli, cuya heterodoxia tiene el efecto paradójico de volver sus trabajos interesantes en el momento actual. Me refiero concretamente a obras que últimamente están siendo recuperadas del fondo de los años 70 y se han convertido en trabajos sugestivos para los actuales pensadores del siglo XXI.: la que comentamos, Filosofía de la expresión, y otras de la misma época, La naturaleza ama esconderse, Después de Nietzsche y los tres tomos de La sabiduría griega. En ellas Colli se despega de los trabajos intelectuales de su tiempo sobre la filosofía griega y busca una aproximación a la "pureza" de planteamientos de la filosofía como práctica de vida, coincidiendo con Pierre Hadot y su escuela, que han marcado la deriva que defienden pensadores de ahora como Foucault, Onfray y Sloterdijk.
Muy cerca de muchas tesis lacanianas sobre la duplicidad del lenguaje, Colli percibe cómo el logos se transforma en un discurso escrito que relativiza la realidad, que traiciona su propia esencia, instituyendo un sistema significante que se aleja de lo inmediato, del contacto con la experiencia en sí. La frase de Whitehead que la tradición filosófica europea sólo es una serie de añadido a pie de página a la obra de Platón marca los límites que Colli pretende superar y paradójicamente propone una vuelta a los orígenes, un encuentro entre la "sophia" y la "filo-sophia", entre una supuesta estructura del saber y la práctica vital de ese saber.
Leer "Filosofía de la expresión" es, al menos para este comentarista, un reto algo irritante (aunque aleccionador, todo hay que decirlo).Colli carece de esa cortesía de los genios que consiste en expresarse con claridad y sencillez. Una innecesaria complejidad expositiva vuelve árido el texto aunque en principio uno esté predispuesto a comprender y a admirar. Una admiración justificada por el prólogo encomiástico de Miguel Morey (aunque éste también menciona la "aridez especulativa" del texto o de un "deliberado feísmo" de la prosa) que ruega al lector paciencia pues es como un rito de paso a la sabiduría ya que la "dificultad es parte del juego". Admiré el rigor en la edición crítica de los textos de los presocráticos griegos y la belleza expositiva de "La Naturaleza ama esconderse" pero disiento de Morey en considerar la "Filosofía de la expresión" una obra maestra. No obstante merece el esfuerzo de la lectura en muchas ocasiones. No de la "obligatoria relectura" que preconiza su (excelente) traductor.
Un poco me recuerda la admonición que el profesor Ignacio Izuzquiza hace en su magnífica "La filosofía como forma de vida" que, aunque no es del todo aplicable a Colli sí resume de forma contundente toda una tendencia especulativa de la filosofía contemporánea: "Algunas de las contribuciones significativas de la filosofía de nuestros días resultan prácticamente ilegibles e incomprensibles. Cultivan una falsa sutileza de lenguaje y de argumentación que desemboca en una sarta de incomprensibles y crípticas afirmaciones." Me quedo con el Colli de "La naturaleza ama esconderse" y los tres excelentes tomos comentados de "La sabiduría griega" . Mis disculpas, amigo Morey.
FICHA
Filosofía de la expresión.- Giorgio Colli.-Trad. Miguel Morey.- Ed. Siruela.-279 págs. ISBN 9788478442706
En los años 80 del pasado siglo una escritora norteamericana de temas científicos publicó un libro, "La conspiración de Acuario" (1) que se convirtió en un best seller en una semana y se tradujo a ocho idiomas provocando una auténtica revolución mediática. Todavía se vivía de las utopías sociales de la "revolución de las flores", la física cuántica coqueteaba con las tradiciones milenarias, la psicología profunda y la filosofía perenne triunfaban entre los intelectuales, los artistas y la sociedad culta y un nuevo sentimiento humanitario y ecológico de la presencia del ser humano en este planeta estaba cambiando costumbres y opiniones con una eficacia que no tenía parangón en la historia gracias a la globalización de los medios de comunicación que comenzaba en esa época. Desde el activismo social y la revolución de la conciencia de finales de los setenta se operaba una síntesis histórica que supuestamente cambiaria la sociedad gracias al cambio del individuo. Tras la era violenta y oscura de Piscis, llegábamos al milenio de amor y luz, la era de Acuario. El libro -un tanto utópico, pero documentado y lleno de entusiasmo- resumía e informaba de la nueva deriva de las sociedades occidentales y anunciaba un cambio de paradigma, es decir una cultura nueva con una manera nueva de afrontar los viejos y tradicionales problemas del hombre, incluyendo una apertura valorativa a la función de la mujer en la nueva sociedad. Millones de personas anónimas, intelectuales y científicos parecían converger en actitudes vitales semejantes, eran los "conspiradores". Pero la autora advertía que "existe la posibilidad de que este vasto reajuste cultural sea asimilado, trivializado o explotado por el sistema".
Y eso fue lo que pasó, aunque no del todo, ya que el más esencial elemento del cambio, la física cuántica, prosiguió su avance en progresión geométrica, mientras que, paralelamente, la sociedad del siglo XXI, gracias a un progreso de las tecnologías y a la masificación de su acceso, algo sin precedentes en la historia de la Humanidad, comenzaba una era de cambios evidentes o sutiles que no concernían a una parte de la población sino que tenían un efecto globalizador que dejaban como algo caduco las estructuras y conceptos religiosos, económicos, políticos, filosóficos, familiares e incluso sexuales que habían regido durante los siglos anteriores. Paralelamente estaba fortaleciéndose un nuevo paradigma científico, una nueva “conspiración de Acuario”, que afectaba a la vida entera del planeta en todos sus elementos y eso, como Kuhn advirtió en "La estructura de las revoluciones científicas" tenía un alto precio, la oposición casi siempre violenta de los partidarios del viejo paradigma. En sus aspectos sociológicos, políticos y económicos lo estamos viendo ya: resurgir violento de los nacionalismos extremos, fanatismos religiosos, terrorismo, derechas reaccionarias en los Gobiernos, lideratos neofascistas, crisis económicas, inseguridad, desmembramiento familiar, violencia indiscriminada, utilitarismo cegato en la enseñanza, desequilibro relacional, información viral en la Red, manipulaciones tecnológicas de la realidad, etc.
Sin embargo en estos momentos se está proponiendo, desde la comunidad científica, un nuevo paradigma de la ciencia y se diseña un mapa de la realidad que se ajuste a ese nuevo paradigma. Se puede considerar una respuesta al estado de cosas que hemos apuntado. Hasta qué punto este nuevo paradigma se vaya aplicando en las sociedades, está por ver, pese al parcial apoyo de la ciencia puntera, no todos los científicos están de acuerdo. Lo que parece quedar claro es que la meditación es, entre otras, una de las posibles puertas individuales de acceso al modelo de “vibración” que se propone como base esencial del Universo. Y ese acceso puede provocar cambios importantes de el individuo que alterarían su relación con el resto del mundo, desde los otros seres humanos con los que interacciona, en una cadena retroalimentadora, hasta el entorno que nos rodea y la Naturaleza. El científico Ervin Laszlo, es una de las personas más calificadas para encabezar la defensa de ese paradigma revolucionario. Es un viejo conocido de todos los que estudian y meditan en torno a la conciencia, un húngaro que está considerado como una autoridad mundial en la teoría general de sistemas. En sus obras nos ofrece una visión del cosmos unitaria, sin fisuras y con el fundamento en una conciencia única y coherente. A esa conciencia única se le llamó en algunas culturas milenarias, el Tao, en otras más cercanas a nosotros el Uno, los religiosos le llaman Dios, fue el "elàn vital" del filósofo francés Bergson, el impulso contra-entrópico en el universo del biólogo Driesch (que llamó "entelequia"), la "sintropía" como fuerza que subyace en le evolución de sistemas coherentes o la "sintonía" de Teilhard de Chardin, el "éter" del físico del siglo XIX Jacques Fresnel, la "dimensión oculta del Universo según Giordano Bruno. Los diferentes sistemas espirituales y autores más o menos visionarios intuyeron ya desde hace muchos siglos una visión coherente y unitaria del universo y el individuo en sintonía con él, que la ciencia contemporánea está confirmando a través de la física cuántica.
Decenas de años de investigaciones llevaron a Lazlo en 1993 a proponer una ciencia unificada de la materia, la vida y la mente en "El cosmos creativo" (2): "Las cosas que existen y suceden en el mundo están mucho más estrechamente relacionadas de lo que es capaz de aceptar la corriente dominante de la ciencia. Hay un factor de conexión en todos los dominios de la naturaleza, tanto el físico y el biológico como en el cognitivo". En 2008 analizaba en "El cambio cuántico" (3) las diferentes vías de contacto y posible transformación que la nueva ciencia, el paradigma emergente, podría provocar en el sistema social, geopolítico, medioambiental, tecnológico y humano individual, haciendo hincapié en una evolución desde el individuo hacia la sociedad. Transitar del mecanicismo y el materialismo científico y social hacia una visión del mundo multidisciplinar, tal como nos proponían tradiciones milenarias espirituales. Y en 2012 bautizaba ese nuevo paradigma tantas veces anunciado y demostrado, como "Akáshico". En su libro "El paradigma akáshico" (4), en el que sintetizaba al fin la espiritualidad con la ciencia en el concepto de "Akasha", paradigma basado en la interacción no local y la coherencia sistémica, que abraza la totalidad en la naturaleza con importantes implicaciones para la vida humana. Ya que nuestro mundo -al nivel cuántico- es un mundo entrelazado, un mundo de interacciones universales, no locales. Los antiguos "rishis" (sabios) de las tradiciones yóguicas llamaban "akasha" al "sutil fondo en relación al que todo el universo material se hace perceptible", elemento esencial del cosmos, fundamento de los cuatro elementos básicos: agua, fuego, tierra y aire. Genera e interconecta todas las cosas y conserva la información que han generado. Es la red del mundo y su memoria. Y resume: la existencia de las cosas no es una ilusión, pero si lo es su carácter separado. Es un tipo de inteligencia total, espíritu o "programa" del mundo que lo hace inteligible y coherente.
Y, por fin, en 2016, Laszlo sugiere un nuevo mapa del cosmos y la conciencia, como resultado coherente de su recorrido intelectual, científico y vital. En "La naturaleza de la realidad" (5), Laszlo hace un compendio de conceptos científicos, filosóficos y espirituales o metafísicos que estructuran un nuevo paradigma en el que se superan las dicotomías clásicas del cuerpo y la mente, el espíritu o la materia y el ser o la nada, el vacío, el no ser. Todo forma parte de un ciclo infinito de existencia que se despliega más allá del espacio-tiempo.
El nuevo concepto de la realidad, bajo la óptica de los asombrosos descubrimientos de la física cuántica, percibe la interconexión de todas las cosas del universo. L a realidad fundamental no es materia, sino energía y las leyes de la naturaleza no son normas de interacción mecánica sino "algoritmos" que codifican patrones de energía en forma de onda. Y en consecuencia, los seres humanos co-evolucionamos con todas las cosas que nos rodean (tanto si no nos lo creemos o no nos gusta o no lo percibimos). El alcance inconcebible del nuevo paradigma que nos propone la ciencia (o una parte de ella, muy osada) nos hace pensar en aquella frase de Einstein: "Hay dos maneras de vivir: como si nada fuera un milagro o como si todo fuera un milagro". De forma intuitiva, filosófica y poética durante mi larga vida he terminado creyendo -sin necesidad de que la ciencia me lo corrobore- que todo lo que me rodea, incluso yo mismo, somos "milagrosos". Y cuanto más estudio la conciencia y me acerco a la Naturaleza, esa intuición se convierte con clara determinación en una "creencia".
El paradigma emergente de Laszlo recoge perspectivas tan sugestivas como la teoría del holomovimiento de Davis Bohm, el modelo holográfico del cerebro de Karl Pribram, la teoría de los campos morfogenéticos de Rupert Sheldrake, las teorías disipativas de Ilya Prigogine y los hallazgos terapéuticos de la psicología profunda y la transpersonal...entre otras y las integra en una teoría comprehensiva del campo de información universal , una "teoría del todo", el sueño de los grandes científicos desde Einstein a Stephen Hawking (aunque éste la cuestionó tras analizar el teorema de Gödel). Para Lazlo la conciencia no es un producto neurológico del cerebro, sino una parte esencial de la existencia del universo que, simplemente, se "localiza" en cada individuo como una manifestación más del campo de información global que es la conciencia unificada. Y ella es una inteligencia en acción que coordina los grupos de vibración que aparecen como fenómenos tipo objeto y tipo mente. Se trata de vibraciones de baja frecuencia (las de alta frecuencia son estados de alta excitación focalizada) que tienen mayor alcance y duración y permiten el contacto y la comunicación. Justamente el tipo de vibraciones que se alcanzan en estados profundos de meditación, oración, goce estético o amor incondicional.
Precisamente, en “resonancia” con el nuevo paradigma de Laszlo y otros científicos renombrados, la bioquímica Perla Kaliman nos invita en "La ciencia de la meditación" (6) a esa síntesis conceptual entre la ciencia y las llamadas técnicas espirituales, que incluyen la meditación o estado de relajación auto inducida a través de técnicas milenarias que van desde el vedanta y el zen, las danzas sufíes mahometanas, el misticismo cristiano, el taoísmo y más recientemente las técnicas psicológicas de relajación y autocontrol, la meditación trascendental y el mindfulness (atención plena) ya en el circuito de técnicas de salud avaladas por la ciencia. Como sabemos todas estas ramas de la ciencia se nutren de un área nueva de investigación científica, las neurociencias contemplativas, cuyos protocolos terapéuticos comienzan a utilizarse contra el estrés y la depresión, entre otras dolencias psicosomáticas en hospitales públicos y clínicas. ¿Podría considerarse un efecto más de la nueva “conspiración Acuario”?
Perla nos propone una posibilidad, científicamente contrastada, de atenuar y hasta evitar los efectos negativos acumulados en nuestro material genético a través de la meditación: “se ha descubierto que el estrés y las experiencias adversas, la calidad de nuestro entorno físico, psicológico y social, depositan nuevas cargas de información alrededor del ADN, dando lugar a cambios estables en la actividad de los genes e influyendo en la estructura del cerebro tanto en adultos como en niños...pues deja marcas epigenéticas en las células... y la memoria epigenética nos lleva, tarde o temprano, hacia el terreno de la salud o la enfermedad.
El cultivo de la plena conciencia y de las emociones positivas a través de la meditación produce "Cambios estructurales en el cerebro de meditadores expertos" y "tiene efectos protectores frente a la pérdida de masa cerebral asociada al envejecimiento" o "provoca cambios masivos en la expresión de genes". Esta científica apunta también a un cambio de paradigma psico-social que podría dar un giro a nuestra historia de deterioro y entropía humanitaria: "...muchos de estos asombrosos descubrimientos de la epigenética...demuestran que las experiencias de vida y la capacidad de gestionar el estrés y las emociones, además de dejar huellas persistentes en las células, pueden propagarse en forma de memoria molecular en nuestros descendientes".
Esas posibilidades curativas y creativas de la meditación, un estado de conciencia profunda de baja frecuencia, conectan con las tesis de Lazlo, para quien la conciencia no es un producto neurológico del cerebro, sino una parte esencial de la existencia del universo que, simplemente, se "localiza" en cada individuo como una manifestación más del campo de información global que es la conciencia unificada. Y ella es una inteligencia en acción que coordina los grupos de vibración que aparecen como fenómenos tipo objeto y tipo mente. Se trata de vibraciones de baja frecuencia (las de alta frecuencia son estados de alta excitación focalizada) que tienen mayor alcance y duración y permiten el contacto y la comunicación. Justamente el tipo de vibraciones que se alcanzan en estados profundos de meditación, oración, goce estético o amor incondicional.
En 2001 el físico de Cambridge Peter Rusell ya estaba coincidiendo desde otros supuestos con ese “estado de opinión” o “campo de información” que está alimentando el nuevo paradigma de Laszlo. En su libro “Ciencia, conciencia y luz” (7), Rusell sugiere que la conciencia es un elemento tan fundamental en el cosmos como el espacio, el tiempo o la materia. Para este pensador algo místico la síntesis de la realidad se alcanza a través de la meditación que nos lleva a un “universo de luz” (ya que ella está más allá del espacio y el tiempo como sugiere la teoría cuántica). Y la meditación es conciencia focalizada en la que el sistema nervioso funciona como amplificador del “campo de conciencia” universal del que nuestra conciencia individual es un brote localizado.
Como escribió el filósofo y matemático inglés Alfred North Whitehead en los años 40, “El futuro de la civilización depende, por encima de todo, de la manera en que las dos fuerzas más poderosas de la historia, la ciencia y la religión, se relacionan entre sí”. Hoy día diríamos: la ciencia y la conciencia activa reflejada en la meditación. El nuevo paradigma.
Bibliografía
1.-LA CONSPIRACIÓN DE ACUARIO.- Marilyn Ferguson.- 545 págs.- Trad. Pedro de Caso.-Kairós
2.- EL COSMOS CREATIVO.- Ervin Lazlo.-360 págs.- Trad. J.L Sanmiguel.-Kairós
"Se ruega dejar de un lado la lógica, renunciar a comprender el porqué de las cosas y...observar, temer o admirar". Denise Desjardins, discípula del maestro en vedanta, Swami Pjajnanpad, nos aconseja una actitud taoísta como la descrita a fin de poder conectar y comprender la fuente de la acción, la energía que la permite, desde el funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestra mente a todas las acciones que acometemos durante cada minuto de nuestra vida, incluido las etapas de sueños. No hay descanso para esta inconcebible máquina de gran precisión que es el ser humano y todas sus acciones le conecta en una interacción constante con el entorno, con los otros seres humanos, con los objetos, los seres vivos de toda condición, vegetales, animales, una gigantesca sinfonía incesante de energía que mueve, crea, muere, se transforma.
Como dice en su libro: "un poder inconmensurable que anima las cosas, las vidas, tanto alrededor como en nosotros, hace crecer nuestros cabellos, latir nuestro corazón, que se muevan los astros y rujan los océanos. Esa potencia nos hace actuar. Ella es, también la que nos une". Pero primero, dice Desjardins, detente y observa, trata de ser consciente de esa fuerza, ese poder, busca la cohesión interna que te permita sentirlo, luego ábrete a él sin ningún temor y fluye en la propia acción. y si es de esta forma el acto solo puede ser justo. Y para llegar a ese acto justo, dice Desjardins "que cesen nuestros combates íntimos, desprender el deseo de su ganga de miedo, desatar los nudos emocionales que detienen la abertura del corazón, la comprensión de aquellos que nos rodean...". Ya que "cuando aceptáis mental y emocionalmente de que es, disponéis de toda vuestra energía y podéis usarla como queráis".
Si sabemos que la energía drenada por una carga emocional suscitará un acto no apropiado, también provocaremos una reacción contraria y ésta otro acto inapropiado en una cadena que suele atarnos a casi todos los humanos. Desjardins propone una ascesis emocional para transitar por el camino de la aceptación que es "un factor esencial que pemite si uno se adhiere realmente a los acontecimientos y situaciones, tener a su disposición todo su potencial energético. La no aceptación bloquea esa energía". ¿Esto no es el "wu wei" de los taoístas? ¿No es la gloriosa frase de Epicteto cuando nos aconseja : "No pidas que los cosas sucedan como deseas, sino desea que las cosas que pasan, pasen como están pasando". Y eso sirve para acontecimientos de la índole que sean o para las personas, a las que debemos apreciar como son y no como quisiéramos que fueran.
En consecuencia "respondo franco, sin rodeos, a lo que la vida pide en un momento dado. No hay motivaciones egoístas: se hace lo que debe hacerse. Nuestro ego y nuestros deseos no intervienen en absoluto. Ni nuestros gustos." Y para preparar la acción correcta, es esencial la reflexión y la deliberación. Esa es la linea maestra: deseo, decisión y preparación. Eso nos lleva al conocimiento, "conocer es ser" dice Desjardins.. Pero después de la acción correcta uno debe "soltar la presa", es decir no vincularse personalmente al resultado. Hemos hecho lo debido, puesto ya está bien. El resultado no depende sólo de nosotros, sino de múltiples parámetros incontrolables, por tanto hay que evitar expectativas y deseos. Será lo que tenga que ser. Para nuestra autora el secreto de la acción correcta es: "minucia en la preparación, concentración en la ejecución, libertad ante el resultado".
Un pequeño libro con varios grandes mensajes.
FICHA
PEQUEÑO TRATADO DE LA ACCIÓN.- Denise Desjardins.- Trad. Manuel Serrat.-José J. de Olañeta, editor.- 145 págs. -9 euros.- ISBN 9788497161633
En el zen los discípulos piden a sus maestros que les done la Transmisión y emplea la fórmula, "concédeme el Ojo de Buda". Para los budistas zen el Ojo de Buda es el de posee quien ha despertado a su verdadera naturaleza que es semejante a la de BUda el Despierto, al que nada perturba, ni lo lejano ni lo cercano, ni lo grande ni lo pequeño y está protegido de los tres venenos: las pasiones, los deseos y la cólera.
Según Vimalakirti, el gran "bodhisattva" (hombre iluminado) "Del despertar nadie se acerca ni se aleja. NO hay distancia a recorrer. Nuestro viaje en la vida es siempre de aquí a aquí". Como todos los que frecuentan la práctica del zen, sabemos que es una práctica de una maravillosa simplicidad, no hay necesidad de hacer nada. Solo aceptarse tal y como uno es, oscuro o luminoso. De hecho, como dice Mercier en su introducción a este pequeño y maravilloso libro, no "hacemos" meditación, dejamos que la meditación se haga.
El Shobogenzo es uno de los grandes textos canónicos del budismo zen. Su autor fue Eihei Dogen (un monje japonés del siglo XIII) que introdujo el zen propiamente dicho en su país con su enfatización en el "método único" de su escuela: "solo sentarse, abandonando cuerpo y mente". El texto, concebido como un monólogo en el que el autor nos cuenta que determinadas personas le preguntan o le hacen observaciones sobre su enseñanza y él les contesta, con un estilo metafórico, simple y directo, a veces poético y natural, guardando el principio básico de la enseñanza oral. Y así, todo el que "se deje llevar como una nube y se balancea como hace un junco" en la práctica, sin sujetarse a dogmatismos ni doctrinas (es la libertad zen, desconocida en otras disciplinas espirituales) está en el Camino. Pero, nos advierte Dogen, no se trata sólo de leer este libro o cualquier otra obra religiosa pues "quien lee pasajes de libros religiosos mientras permanece en la oscuridad sobre su vida práctica y cotidiana de formación espiritual es como quien paga la visita del médico y se olvida de hacer lo que el médico ha prescrito, o quien se empeña en meter una clavija cuadrada en un agujero redondo" (pág. 66)
El libro está estructurado en 96 capítulos o documentos y tiene tal rigurosidad intelectual y originalidad que sigue reeditándose sin cesar desde su aparición hace 800 años. Es un clásico absolutamente recomendable, no sólo para los practicantes de zen sino para los que sienten curiosidad por esa antigua disciplina cuyos efectos físicos y mentales (y por supuesto espirituales) han sido corroborados por las neurociencias y la psicología y algunos representantes informados de las principales religiones.
EL VERDADERO OJO DE BUDA.- El Shobogenzo de Eihei Dogen.- Edición de Josep Manuel Campillo.-José J. de Olañeta Editor. -199 págs.- ISBN 9788497168984
El autor de "La noche en que Frankenstein leyó el El Quijote" y "La sangre de los libros", Santiago Posteguillo, es un profesor universitario de literatura doblado en escritor de novelas históricas concebidas como trilogías (lo que demuestra la notable grafomanía de este avispado narrador) dedicadas a figuras tales como Escipión y Aníbal o Trajano, que ha encontrado otro filón donde aplicar su cultura literaria, su buen ojo comercial y su amor a los libros. Después de encantar al personal con "La noche en que Frankenstein leyó el El Quijote" y "La sangre de los libros", Posteguillo nos ofrece "El séptimo círculo del infierno", un recorrido sobre el mundo sombrío de algunos escritores malditos y escritoras olvidadas, como reza el subtítulo de este autor con notable habilidad para titular sus libros. Dante coloca en este círculo a los violentos contra el prójimo, contra sí mismos y contra Dios y el arte. Posteguillo no introduce allí a sus pobres escritores y escritoras hundidos por miserias diferentes sino a los causantes de esos sufrimientos.
Con una oportunidad y una habilidad funambulesca, Posteguillo ha montado su obra en relación con eventos históricos luctuosos o lamentables, trágicos o hijos de (malas) costumbres y tradiciones que han afectado, a veces de manera muy determinante, a escritores y escritoras de todos los tiempos: desde los nazis o el horror estalinista a las actividades antinorteamericanas del senador MacCarthy, las discriminaciones por el sexo del escritor (principalmente las mujeres, aunque también hay hombres, como Saki o Wilde), cuestiones de censura y encarcelamientos o torturas (desde la Inquisición al FBI) o del hambre y la falta de lo más primario en el exilio de algunos narradores y poetas. De alguna forma este libro complementa el de "Alcohol y literatura" que comenté la pasada semana.
Lo cierto es que es un libro atractivo para un tipo de lector que quiere conocer detalles de la vida de los grandes escritores y además de entretenerse con ello, divertirse como quien lee una novela de aventuras con grandes personajes reales. Con un efecto posible de lo más positivo, el inocular en los lectores el deseo de entrar en la obra de esas figuras dramáticas, atormentadas y a veces trágicas oprimidas por situaciones creadas cuando el ejercicio de la literatura está condicionado por la violencia, la ignorancia, la inseguridad económica y cultural o la insania política. Es una introducción al tema de calidad ligera, periodística, en la que no se entra en profundidades y se mantiene el estilo informativo y algo hiperbólico habitual en estos trabajos divulgativos de Posteguillo, en los que de vez en cuando se escapa algún párrafo algo excesivo: "Llovía con la intensidad perenne de los siglos y las gotas estallaban como lágrimas de otro tiempo sobre los cristales de las ventanas" (sic).
Sergio Pitol, Doris Lessing, Carson McCullers, Mijaíl Bulgakov. Horacio, Safo, Concha Espina, la patética de tragedia de Imre Kértész, García Márquez, Vera Caspary, guionista represaliada en la "caza de brujas" , autora de "Laura", Rudyard Kipling, Juan Ramón JIménez y Zenobia, Eduardo Galeano, Pearl S. Buck, el drama cerebral de Iris Murdoch, Fernández Florez, y otros muchos autores relacionados, algunos poco conocidos y que vale la pena conocer más, como Cristina de Pizán (y su "Ciudad de las damas"), sor Juana Inés de la Cruz, Emilia Serrano, la baronesa de Wilson Julia de Burgos, la afroamericana Buchi Emecheta, Dolores Prida y su "spanglish"...
Sumemos también al haber de este libro los tres últimos capítulos dedicados a: uno, los perros en la narrativa; dos, las O.P de Shakespeare; y, tres, la sorprendente y alarmante "LC3 y el sexo: la censura sutil".
FICHA
EL SÉPTIMO CÍRCULO DEL INFIERNO.- Santiago Posteguillo.-Editorial: Planeta.-Páginas: 250.- ISBN: 978-84-08-17539-1
Descubrir a un poeta a través de sus textos ensayísticos en prosa no deja de ser una curiosa paradoja. Quizá porque en la prosa el poeta nos muestra los mecanismos casi inconscientes que ponen en marcha su poesía y el campo de trabajo donde ella saca la quintaesencia de lo real que es siempre un poema.
Lo que más sorprende en este libro es la sincera y generosa admiración de Adam Zagajewski por otros escritores y poetas, principalmente por Nietzche, Cioran y CzeslawMilosz, con el que coincide en muchas opiniones y visiones sobre el mundo que nos toca de vivir. Como éste, A.Z. "acusa a nuestra época de sentir una indiferencia total por los problemas metafísicos, confirmando con tristeza la lenta atrofia de la imaginación espiritual". Aunque, no obstante, se congratula del auge de una poesía que “aún se da la chispa de la antigua visión mágica del mundo.” Y asegura que hay que escribir "una poesía que resista el ataque de los cínicos". La temática de sus poemarios circula entre tópicos filosóficos como el tiempo, la eternidad, el silencio, la noche, la muerte o los sueños.
El pasado año nuestro poeta fue noticia en España al recibir el premio Princesa de Asturias de las Letras, lo cual le catapultó hacia un relativo interés de la cultura española (aunque la mayoría de sus obras han sido traducidas y publicadas en este país). Zagajewski (Lwów, 1945), era un disidente del régimen comunista que prohibió su obra en Polonia,. Estuvo exiliado durante más de 20 años desde 1982 Alemania, Francia y Estados Unidos. Sus obras más importantes son: "Ir a Lviv" (1985), "Tierra de fuego" (1994) y "Retorno" (2003) y de ensayos como "Solidaridad y soledad" (1968) y el que hoy comentamos "En defensa del fervor" que fue publicado en "Acantilado" en 2005.
Aquí, A.Z. analiza el fervor y lo sublime, antes de dejarnos páginas memorables sobre Nietzche, el arte poético, en una paradójico "Contra le poesía" y una miscelánea de temas que va desde el ocio, a las visitas a los lugares santos, el ambiente intelectual en su ciudad, Cracovia y remembranzas de un "París de tonos grises" o las gracias y desgracias de escribir en polaco, donde brilla una ironía que raramente deja de ser amable y comprensiva.
Su defensa del fervor sólo es analizado en profundidad en el primero de los ensayos del libro, pero en esencia, parece reflejarse en todos los demás pues parece ser un "estilo" personal de enfocar donde hay un ahínco y un entusiasmo que reivindica el fervor y la ironía humanista que aparece con las dictaduras y la barbarie y ahora "expresa su decepción por la muerte de la esperanza utópica y la crisis de ideas causada por la erosión y el desdoro de las doctrinas que intentaban sustituir la tradicional metafísica de las convicciones religiosas por teorías políticas de carácter escatológico". Y concluye con un sartenazo a un síntoma de hoy: "A veces la ironía expresa algo más: la desorientación en medio de una realidad plural. A menudo simplemente encubre la pobreza de pensamiento. Porque si no se sabe qué hacer, lo mejor es volverse irónico". Y cita a Kolakowski con una frase demoledora: "La cultura que pierde el sentido del "sacrum", pierde el sentido por completo".
La contemporaneidad no favorece, dice nuestro autor, sino una etapa de un peregrinaje eterno e interminable. Y usa un término de Platón "metaxú" que nos define a la mayoría de los ciudadanos de esta época: vivimos entre nuestro entorno, que creemos conocer, concreto y material y la trascendencia, el misterio de lo inefable. "Metaxú" es el estado de un ser que siempre está, irremediablemente, a medio camino de todo. Incluso de la búsqueda de la belleza, que "no es para los estetas, la belleza es para todo aquel que busca un camino serio; es una llamada, una promesa, tal vez no de felicidad ─como quería Sthendal─, pero sí de un gran peregrinaje eterno».
Zagajewski bucea en las características del poeta ideal y nos dice que es "aquel que es capaz de asumir y controlar la oscilación entre ironía y fervor, humor y misticismo, realidad y trascendentalidad". Y propone como tal a su admirado Czeslaw Milosz, al que dedica uno de los ensayos del libro «La razón y las rosas». Esa es la labor del poeta para quien lo sublime es «una experiencia del misterio del mundo, un escalofrío metafísico, una gran sorpresa, un deslumbramiento y una sensación de estar cerca de lo inefable». En «Contra la poesía», hace una defensa de la inspiración, que "parece elevarnos por encima de la cotidianidad para que podamos contemplar el mundo con atención y fervor al mismo tiempo" . Y deberá gestionar la oscilación entre "la vida espiritual ─baluarte y base de la libertad─ y la contemplación puramente racional del mundo histórico". Ya que el poeta no puede marginarse del debate intelectual de su época y dar a su obra un sentido y un valor.
Especialmente interesante es el ensayo "La poesía y la duda" en el que, a través de las citas a la obra y a la vida de Emil Cioran, Zagajewski analiza la elección de la duda por el rumano que le lleva a desechar la poesía y a acercarse al nihilismo absoluto y al suicidio como única vía para salir del "broma macabra de la vida". Y asegura, "La duda enriquece y dramatiza la poesía, pero la poesía anula la duda o por lo menos la debilita tanto que los escépticos pierden la cabeza y cierran la boca o bien se convierten en artistas". Y para combatir esa duda mortífera, Zagajewski propone una buena defensa del fervor y de la poesía.
FICHA
EN DEFENSA DEL FERVOR.- Adam Zagajewaki.- Trad. A. Rubió y J. Slawomirski.- 215 págs.-15 €.-Ed. Acantilado. ISBN 9788496489158
La bioquímica Perla Kaliman nos invita en este libro, "La ciencia de la meditación" a hacer una interesante síntesis conceptual entre dos términos hasta hace muy pocos años absolutamente antitéticos: la ciencia y las llamadas técnicas espirituales, que incluyen la meditación o estado de relajación auto inducida a través de técnicas milenarias que van desde el vedanta y el zen, las danzas sufíes mahometanos, el misticismo cristiano, el taoísmo y más recientemente las técnicas psicológicas de relajación y autocontrol, la meditación trascendental y el mindfulness (atención plena) ya en el circuito de técnicas de salud avaladas por la ciencia. Todas estas ramas de la ciencia se nutren de un área nueva de investigación científica, las neurociencias contemplativas, cuyos protocolos terapéuticos comienzan a utilizarse contra el estrés y la depresión, entre otras dolencias psicosomáticas en hospitales públicos y clínicas.
Con Perla hacemos un recorrido sobre los últimos hallazgos científicos sobre los efectos del estrés crónico en la mente y el cuerpo, en el cerebro y en algunos órganos y elementos corporales de la fisiología humana de lo más inesperado. Y al mismo tiempo nos propone una posibilidad, científicamente contrastada, de atenuar y hasta evitar los efectos acumulados en nuestro material genético a través de la meditación. Que, según parece puede tener además un efecto renovador con efectos retroactivos eliminando la carga negativa de los genes sustituyéndola por otra más proactiva y saludable que formaría parte de la carga genética que heredarán los descendientes del sujeto. Increíble. Ello desmonta el determinismo genético "El ADN en solitario no marca nuestros destino biológico", nos dice la autora. Y sin embargo, tal como aseguraban médicos y filósofos antiguos, como Hipócrates de Cos, médico griego del siglo IV aC y Patañjali , indio del siglo II aC, "el comportamiento y el entorno son determinantes esenciales de la salud y la enfermedad". Como dice Perla Kaliman "...se ha descubierto que el estrés y las experiencias adversas, la calidad de nuestro entorno físico, psicológico y social, depositan nuevas cargas de información alrededor del ADN, dando lugar a cambios estables en la actividad de los genes e influyendo en la estructura del cerebro tanto en adultos como en niños...pues deja marcas epigenéticas en las células... y la memoria epigenética nos lleva, tarde o temprano, hacia el terreno de la salud o la enfermedad.
La meditación, o cuarto estado de conciencia (tras la vigilia, los sueños y el sueño profundo) incrementa la actividad en las zonas asociadas con las emociones positivas y a su vez disminuye la actividad de la amígdala, relacionada con el miedo y la ira, situada en el lóbulo derecho, área relacionada con la depresión. Además aumentan los niveles de atención y se incrementa el tiempo de mantenerlo, reduciendo los efectos nocivos del estrés. El cultivo de la plena conciencia y de las emociones positivas a través de la meditación son vehiculados por las neurociencias contemplativas, un "terreno en el que la ciencia y las tradiciones milenarias espirituales de vienen encontrando desde hace ya cuarenta años "para brindar soluciones a un mundo en sufrimiento".
Cita la autora diferentes estudios recientes en los que se certifica científicamente que la meditación produce "Cambios estructurales en el cerebro de meditadores expertos" y "tiene efectos protectores frente a la pérdida de masa cerebral asociada al envejecimiento" o "provoca cambios masivos en la expresión de genes" (todos ellos realizados en la Universidad de Harvard).
El libro aporta datos sobre las actividades en hospitales de Estados Unidos de un programa (Programa de reducción del estrés basado en la atención plena, MBSR siglas en inglés) diseñado por un famoso , biólogo molecular, Jon Kabat-Zinn, pionero del mindfulness. En principio, los ochenta, se usaba con pacientes con dolor crónico pero pronto aumentaron exponencialmente sus usos e investigaciones asociadas, cubriendo prácticamente todo el campo de la patología psicosomática, del cerebro, sistema inmunitario, procesos inflamatorios y analgésicos, envejecimiento celular y regulación epigenética.
Perla Kaliman sigue su periplo fascinante por la biología, de una forma tan clara e inteligible como interesante y así nos habla de la "memoria" que el estrés deja en nuestra genética, la herencia que nos viene dada de nuestros ancestros, para pasar a una didáctica y sorprendente "neurofisiología de la meditación" y la influencia de la meditación y el estilo de vida en cambios que logran frenar el envejecimiento celular.
Acaba su libro con un dato esperanzador que apunta a un cambio de paradigma psico-social que podría dar un giro a nuestra historia de deterioro y entropía humanitaria: "...muchos de estos asombrosos descubrimientos de la epigenética...demuestran que las experiencias de vida y la capacidad de gestionar el estrés y las emociones, además de dejar huellas persistentes en las células, pueden propagarse en forma de memoria molecular en nuestros descendientes".
Especialmente interesante resulta un apunte de varias páginas, ilustrado, donde se nos dan datos interesantes para los profanos sobre biología molecular básica.
Un libro fascinante.
FICHA
LA CIENCIA DE LA MEDITACIÓN.- Perla Kaliman.- Trad.xxxxxxxxxxxxx.- Ed. Kairós.14 €.-144 págs. ISBN 9788499885780
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Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.