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31 octubre 2011 1 31 /10 /octubre /2011 10:56

El cielo gris, opresivo, como una frazada de neblina lanzada desde lo alto que cubre totalmente el paisaje y deja un húmedo ambiente frío que se te mete en los huesos y ensombrece el corazón. Hoy ha cambiado la hora. Una hora menos para alargar las horas de luz y ahorrar energía.

En la Torre, el airoso campanario a cuyo amparo reposa mi hogar parece un mástil emergiendo de la niebla. En el estudio Anna y yo trabajamos en silencio, arropados por la música que John Barry compuso para la película "Bailando con lobos". Ella escribe su libro y yo repaso mis amados álbumes de Tintín y me dejo seducir por el encanto de "El museo imaginario de Tintín", el soberbio "Tintín, el sueño y la realidad" de Michael Farr y "El diccionario de Tintin" de Jordi Costa.
Escribo en mi blog sobre cine y literatura. Algunos de estos trabajos verán la luz pública en el periódico "La Comarca" de Alcañiz y el Maeztrazgo. Tengo saudades de caminar, pero los senderos están embarrados y las rocas resbaladizas. Sin embargo la tierra renace un poco. Leo que este tiempo durará poco. Mañana habrá sol nuevamente y la sequía resurgirá en el agostamiento de campos y montes.
 

 

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31 octubre 2011 1 31 /10 /octubre /2011 09:29

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Una nueva novela de mujeres escrita por una mujer. Dos sensibilidades contrapuestas, Lucía y Cecilia, dos amigas que podrian ser el paradigma de las dos caras de una moneda femenina (sin ambición exhaustiva, por supuesto). No se vea en esa aparente limitación definitoria, "novela de mujeres, escrita por una mujer" alguna clase de prejuicio o de afán simplificador, sólo es un dato objetivo, porque  Carmen Bandrés trata de huir, y lo consigue, de los defectos y cautelas de ese falso "género" femenino de la narrativa. Esta novela, créanme , no tiene sexo para el lector, cualquiera de los tres sexos, masculino, femenino e intermitente, puede pasarlo bien o muy bien con las dos protagonistas de "Noche de azahar", la alegro-hippylondia Cecilia y la conservadora y tradicional, pero firme y fuerte, Lucía.

De hecho y como ejemplo cercano y evidente, "Noche de azahar" gustaría a mi madre --gran consumidora de novelas sentimentales, de la saga de María Teresa Sesé, Corin Tellado y Carlos de Santander--  por la parte de Lucía y gustaría a mis hermanas por la presencia rebelde de Cecilia.

Pero no se llamen a engaño. El drama no es a lo Alvarez Quintero, sino que toma sombras y fulgores de tragedia griega, suavizada por el estilo coloquial, una técnica que requiere dominio de los latiguillos y fórmulas dialectales de nuestro tiempo, ay, tan poco literario, pero que permite verlo todo desde el tranquilizador prisma de un tercer nivel.

Las vidas cruzadas de las dos amigas, sus avatares, sus pequeñas o grandes vicisitudes, los sentimientos, las emociones que forman un rio subterráneo con  dureza de inundaciones a veces, interesan y conmueven, pero los personajes son descritos, se definen por lo que se dice de ellos y no por lo que ellos hacen, dicen y son, se evitan las descripciones físicas y se obvia la narración íntima y profunda de lo que de verdad sienten en los momentos en que son descritos, salvo los apuntes fácticos de rigor.

Los personajes caminan por esquemas de carácter casi cerrados y que son explicitados por las diferentes voces que intervienen en el relato. El "elegante, guapo y con manos de pìanista" Fidel, el malo de la función, es un poco el paradigma dramático de una historia de clarooscuros contada a un ritmo cambiable, irregular, un poco banalizada por la técnica coloquial que, paradójicamente, es uno de los logros de la autora. Carmen Bandrés domina el arte de la conversación tópica de los sms o los emails, aunque su narración es anterior--el tiempo que describe la novela son los 70, 80, 90-- a la aparición de esa vulgata idiomática que nos traen las nuevas tecnologías de la comunicación.

La previsibilidad de lo que acontece, de ninguna manera evitada por la autora, es un elemento que me sorprende en esta novela: no incomoda. Es como si alentara ese resquicio infantil de que a veces nos gusta que nos repitan cosas que ya esperamos o sabemos o intuimos, como si la narradora jugara con nosotros, como los cuentacuentos clásicos juegan con sus oyentes, que ya saben todo lo que va a pasar, pero siguen pendientes del sortilegio que emana de los labios del narrador. El punzante drama de la violencia en el seno de la pareja, los abusos, el horror cotidiano es tal vez lo mejor de la novela. No hay excesos emocionales, descripciones morbosas,  sino el gradual entenebrecimiento de la vida de la protagonista, su lucha contra una situación que desborda el esquema de sus principios éticos y convicciones sociales. 

Literatura sin pretensiones, ni de estilo, ni argumentales, ni innovadora, simplemente una historia de mujeres como las que os contáis unas a otras mientra tomáis un café o dais un paseo por los escaparates o entrais en ese ritual misterioso para la mayoria de los varones, de ir de compras sin comprar nada, solo por dedicar una tarde a charlar de todo, de nada o de vuestras "noches de azahar" y también de una esperanza en el amor que sobrevive a las feas historias de la violencia, aunque  en el fondo subyace el desencanto y acaba dominando el sordo retumbar de la tragedia y la muerte.

 

FICHA: "Noche de azahar".-Carmen Bandrés.- Mira editores. Sueños de tinta.Zaragoza 2010.-188 páginas.

 

 

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30 octubre 2011 7 30 /10 /octubre /2011 11:09

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Jesús Marchamalo, apellido de pirata con nombre de hombre bueno, ha escrito un libro fascinante sobre las bibliotecas de un selecto grupo de escritores españoles y un peruano nacionalizado.

Mario Vargas Llosa, Antonio Gamoneda, Javier Marías, Clara Janés, Fernando Savater, Arturo Pérez-Reverte, Luis Mateo Díez, Jesús Ferrero, Francisco Rico, Juan Eduardo Zúñiga, Luis Landero o Gustavo Martín Garzo, entre otros. La broma inicial de "pirata" va en jocosa referencia al hecho de que el periodista ha buceado en las bibliotecas de esos escritores para hacer justicia a ese dicho que supone que para conocer bien a un hombre hay que mirar su biblioteca y ver qué libros lee y de qué libros se rodea. Es decir, de alguna forma ha "asaltado" el hogar de esas personas y ha curioseado en sus estanterías y anaqueles, un territorio tan íntimo para cualquiera como lo pueda ser el dormitorio. Y eso,  se mire por donde se mire, es un proceder de pirata. Aunque como en este caso sea un hombre bueno.

Y observador y reflexivo. Porque "Donde se guardan los libros", editado magnificamente por Ediciones Siruela en su colección "Ojo del tiempo", es un ejercicio de observación inteligente, de socarrona picardía literaria, de hallazgos y nostalgias, un recorrido de la mano de esos autores sobre cómo se formó su biblioteca, sus mitos y curiosidades, qué lecturas le formaron, cuál es el ritmo de construcción o de desconstrucción de la biblioteca, cómo se ubican entre sus libros, qué tipo de orden o de caos mantienen en la estructura de los miles de volúmenes que acaban dominando, fagocitando el hogar, para terminar afirmando como el Capitán sir Richard F. Burton, el explorador, "el hogar es donde se guardan los libros".

El que nos ocupa está cuajado de fotografías de aspectos de las bibliotecas "pirateadas" por Marchamalo, de las fotos y recortes, grabados, recuerdos, juguetes u objetos pintorescos con las que los autores ilustran sus más secretas aficiones, su propia mitología personal. Y es que este libro refleja una de las más secretas aficiones de cualquier lector contumaz, echar un vistazo indiscreto a las bibliotecas de sus amigos, enemigos e indiferentes. Imagínense  a la de nuestros autores vivos predilectos. Saber más de la persona a través de sus libros, conocer los puntos en encuentro entre el que mira y los libros del observador, hallar inespereadas coincidencias o, incluso, abrirse a sugerencias impensadas.

Desde el  enternecedor "los libros son mi vida" de Savater, a los pasadizos secretos del caos y la causalidad en la biblioteca de Clara Janés,  al orden  del conradiano "lobo de mar" Pérez Reverte, al desorden creativo de Antonio Gamoneda, la intimidad tranquila y luminosa de  Vila-Matas, la amplitud de la bibliiteca de Martin Garzo, la devoradora de espacios de Clara Janés, Juan Eduardo Zuñiga y sus bibliotecas de verano e invierno, el orden estético de Carmen Posadas, el trasiego incesante de libros de Francisco Rico, la biblioteca invasora de Javier Marías... y no sigo para no exceder la extensión de este artículo. Un viaje lleno de sorpresas y de encuentros para cualquier lector.

Yo mismo, impenitente coleccionador de libros, siempre sujeto a la angustia de no saber dónde tengo el libro que ando buscando y a veces si lo tengo o no, fracasado ordenador de un caos libresco que muchas veces me supera, he aprendido mucho de este libro de Marchamalo. He admirado el orden de algunos, Pérez-reverte, Marías, Vargas Llosa y comprendido el desorden devorador de otros, Ferrero, Savater, Mateo Díez, Luis Landero. Y también he envidiado las posibilidades de Mario Vargas que ha conseguido un sistema informático que le permite saber en unos segundos donde tiene un libro determinado en cualquiera de sus bilbiotecas, repartidas por Europa y América, en un total de 25.000 libros que van procreando sin cesar (habida cuenta que Mario no tira ni un solo libro). !Qué maravilla!

Pero además de saber cuáles son las aficiones lectoras de esos grandes autores, cada uno de ellos contesta a tres preguntas-tipo sobre libros que recomendaría a sus lectores: uno de literatura universal, otro de un autor contemporáneo y el tercero entre los publicados por él. Y así nos beneficiamos de un "canon" clásico de un puñado de nuestros escritores más favorecidos por la fortuna de la lectura: El Quijote, por supuesto, La Celestina, Shakespeare, Borges, Mann.

El libro de Marchamalo, el pirata visual de las bibliotecas privadas de muchos escritores, es una delicia de lectura, que espolea nuestra curiosidad y nuestra imaginación, escrito con un gran sentido del humor, con algo de reverencia literaria y con guiños constantes de complicidad. Podría ser una magnífico instrumento para cualquiera que quiera contagiar a amigos, hijos, esposas, novios o maridos, del saludable vicio de la lectura.

Como dice nuestro periodista "Los libros, es sabido, contienen puertas invisibles, caminos y pasajes que conducen a otros libros, que llevan a otras bibliotecas o se comunican, en secreto, con otros lectores". Pues éste, amigo lector, es uno de los libros que ejercen ese poder.

 

 

FICHA: "Donde se guardan los libros".-Jesús Marchamalo.- Ojo del Tiempo", Ediciones Siruela. Madrid 2011.-222 págs. Ilustrado. 19 euros. 

 

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30 octubre 2011 7 30 /10 /octubre /2011 10:17

Saludo al amigo Xulio Trigo en Chez Serret, Octavio, donde firma una montaña de ejemplares de su nueva novela "El port del nou món". Le acompaña su mujer, Coia Valls, de la que hace unos meses me hice eco con ocasión de presentar una novela, también del género histórico. Xulio ha estado luchando contra las dificultades que plantea una novela histórica si se afronta con rigor durannte casi tres años, me confiesa. Edicions 62 ofrece un libro de 374 páginas con una portada vistosa y moderna. La novela recoge la azarosa construcción del puerto de Barcelona a partir del año 1477 y va paseando el espejo de la historia por ingenieros y artífices, capataces y obreros y, cómo no, la presencia misteriosa de la búsqueda, el símbolo del desarrollo: en este caso, una joya antigua, clave y llave de encuentros y aventuras.

Hace un tiempo Xulio buceó en la antiguedad hispano-romana en su "Somni de Tarraco", creo que con éxito. Coia, por su parte narró la historia de su "Princesa de jade", un cuento de amor y aventura con los ecos de la vieja y tradicional técnica de los cuenta-cuentos clásicos. Coia me dice, discreta, que está a punto de terminar otra novela. Mientras, ya hablaremos de esta nueva incursión literaria de su marido.

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29 octubre 2011 6 29 /10 /octubre /2011 13:49

Lo malo que tiene no leerse bien los programas del año cuando uno va a renovar su abono en el Liceo es que, alguna vez, se nos cuela una pieza por otra, simplemente por tratar del mismo tema pero con distinta autoría y minimos cambios en los títulos. Así pues hace unos meses cuando tocaba renovar o no el abono, leí "Fausto" y me imaginé la celebre ópera de Gounod. Estaba  muy atareado en otras cosas en esos momentos y lo hice con prisas. Craso error. En lugar de la ópera adquirí entradas para las "Escenas del Fausto de Goethe" de Robert Schumann.

No es demasiado habitual escuchar música coral de este autor en el ambiente liceístico barcelonés. Ni siquiera en el sinfónico, ni por supuesto en el mío propio que se alimenta de Liceo, una buena discoteca y algunos programas de radio y televisión relacionados con la música clásica. Me ha gustado comprobar la esquiva pero brillante belleza de esta música coral que en momentos parecía surgida de  la mente genial de Mozart. Las "Escenas del "Fausto" de Goethe", me dicen los conocedores, suponen el más alto nivel alcanzado por el compositor alemán en sus trabajos en el umbral del género operístico. Schumann acentúa el dramatismo de algunas escenas pero se encuentra más cómodo en los momentos líricos donde brilla toda su fuerza evocadora.

La Orquesta sinfonica del Liceo, y su coro, dirigida por Josep Pons, al parecer de este aficionado cronista, no sonó con la contundencia y  energía que cabía esperar en muchos momentos y sin embargo no pudo evitar casi tragarse la delicada voz de Ofelia Sala, convincente como Margarita (Gretchen) en su lirismo pero no muy sobrada de voz en los demás momentos que requerían mayor energía y potencial. Fausto (Michael Volle) y Mefistófeles (Günthet Groisseböck) cumplen de sobras, aunque confieso mi predilección por el segundo, quizá porque Fausto no acababa de dar grandeza a sus dudas, ambiciones y temores, mientras que Mefistófeles parecía querer comerse a su víctima y a quien fuese, de paso, dado el vigor y burlona intención que ponía a su voz.

Doy por supuesto que conocéis el argumento del Fausto de Goethe: Se trata del hombre de ciencia, ya anciano y desengañado que decide suicidarse. Pero el diablo esta atento y aparece para ofrecerle un amor con una hermosa mujer, Margarita, cuyo retrato le enseña y lo más importante: le devuelve su juventud. Naturalmente a cambio de su alma. A partir de ahí, un melodrama que enloqueció a los de la época y ahora lo vemos con el mismo distanciamiento que las tragedias griegas o la condena de Don Giovanni entre diablos danzantes.

Pero el alcance literario y filosófico de la obra de Goethe fue fuente de inspiración no solo para Gounod y Schumann, sino para Listz, Wagner y Berlioz, amén de infinidad de cuadros de los mejores pintores y obras literarias lanzadas al conjuro del mito. En el siglo XX tendremos una ópera "Doktor Faustus" de Ferruccio Busoni y otra, "Mephistofeles" de Arrigo Boito que recoge toda la obra de Goethe, mientras la versión de Gounod se centra sólo en la primera parte, los amores de Fausto y Margarita.

"Las escenas del Faust de Goethe" fue estrenada en 1862, tras la muerte de Schumann. Precisa de ocho solistas, orquesta sinfónica, coro y coro infantil. Quizá la parte más grandiosa sea la última, con el brillante  "Chorus Mysticus". 

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29 octubre 2011 6 29 /10 /octubre /2011 09:16

De vuelta al Matarraña. Nuestras plegarias han sido oídas por los dioses. Parte de la tormenta catalana se ha desviado hacia las tierras secas de la franja aragonesa. En este momento desde el estudio veo como un cielo gris de límites inexistentes se confunde con el vaho neblinoso que la lluvia levanta en los bosques, las montañas han desaparecido y los árboles  parecen emerger de un océano viviente. Toda esta tierra parece respirar aliviada.

Ultimo el libro de Antón Castro, "El testamento de amor de Patricio Julve". Rozando la excelencia. Escribo una reseña breve y sincera del libro de Carmen Bandrés, novela para madres jóvenes, hasta los cuarenta. Es como una novela generacional. Procuro ser justo sin ser condescendiente. Al fin y al cabo es mi personalísima opinión. En literatura como en arte sobre gustos no se siguen normas absolutas.

Preparo mis papeles analíticos para mi próxima estancia en Poblet. Solo me llevaré un par de libros, mi libreta de notas y el ordenador. Objetivo: espiritual sobre todo. Algo sin definición posible, inefable, renuente a la medida o al control, sin sabor ni olor, como el agua pura, trasparente, incluso vacío.

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28 octubre 2011 5 28 /10 /octubre /2011 16:10

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Me importa un bledo que haya quien ve en esta película de Enrique Gabriel una remembranza hispana de las "Vidas cruzadas" de Altman --por cierto un esquema argumental que es tan antiguo como las novelas que lo pusieron de moda, sin ir más lejos "La Colmena" del olvidado Cela-- entre tantti altri. Lo más destacable es que es una buena película española, tan digna como la más encumbradas hijas de nuestro Hollywood de cada día, con actuaciones para quitarse la boina y un ritmo y unos personajes que rebosan humanidad, dignidad y crisis. Es otro drama coral, como tantos vistos con anterioridad, sólo que aquí se nos dice algo que nos interesa y se nos dice con oficio, sensibilidad y humor.

Me ha interesado y conmovido e irritado este drama coral de gentes descastadas y desclasadas que conviven a duras penas en un camping en los suburbios de Madrid, la tierra sin límites de las colinas y desmontes de fuera de la capital, feriantes nómadas, un mimo pegado a un retrete, un viejo cantante ruso, un siniestro especulador rey de las trapichuelas, asalariados en huelga, operarios de chapuzas, un intelectual resabiado en el ostracismo y una historia de amor imposible entre una diseñadora arruinada y el citado mimo, único personaje que sabe lo que quiere y vive como desea.

Historias de sangre y nervios, tripas y corazón, en el sentido metafórico por supuesto, humanidades en almoneda, heroicidades de dignidad mancillada, historias en suma para no dormir y que proliferan en esta España nuestra abocada a una crisis de todo, preferentemente de valores, pues "primum vivere"...

Grandeza enntre las basuras de una sociedad desnortada por el materialismo y el desequilibrio neurótico, los personajes son creíbles y nos conmueven, sus historias merecen reflexión antes que compasión, aunque a veces se le vaya la mano al director con capacidades y argumentaciones de personajes que no deberían estar para tales dibujos. Pero bueno, el conjunto cuela, se cuela en nuestra sensibilidad y nos atrae.

El dramaturgo en paro eterno que vive de pasadas y efimeras glorias, junto a una currante de la máquina de escribir a horas (magníficos Emilio Gutierrez Caba-qué gran actor poco aprovechado- y Ángela Molina) llama despreciativamente a sus convecinos "vidas pequeñas" sin al parecer percatarse que en esas pequeñeces estriba la grandeza de muchos.

Los actores, Ana Fernández, la diseñadora arruinada, Roberto Enríquez (el mimo), Asunción Balaguer o Alicia Sánchez, entre otros, consiguen que nos emocionemos con sus vidas, sujetas al dogal de la carencia pero vividas con esa difícil dignidad que la miseria imprime a las buenas personas. Todo narrado de una forma escueta pero eficaz, sin concesiones (incluso en el final abierto de la historia de amor, como cumple dada su imposibilidad radical).

Película tan mínima como las vidas que retrata, pero honesta y algo melancólica. Una visión del otro lado del espejo, retrato certero de un momento, este, en un país que sobrevive a duras penas. Es como un Berlanga de nuestro tiempo. Y eso es decir mucho y positivo de una película que nos hace reflexionar y que nos deja con el ánimo cohibido.

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28 octubre 2011 5 28 /10 /octubre /2011 07:32

Día lluvioso, gracias a Dios, aunque hay momentos en la autopista de regreso a Barcelona en la que Le pido un poco de mesura, tampoco hay que exagerar: es una cortina de agua que casi detiene a los coches y que apenas deja ver más allá de los diez metros.

Llego sin novedad a mi piso.Después leo tranquilamente echado en el sofá la "Noche de azahar" de Bandrés, flojita, y después, alternándolos, "El testamento de amor de Patricio Julve" de Antón Castro, una magnífico libro de relatos con un hilo común,  la historia de estas tierras del Maeztrazgo turolense, vecinas a las que vivo. Personajes históricos se dan la mano con personajes populares -o inventados-, todos hermanados por el mismo sol y el mismo aire, iguales montañas y ríos y el talante de la tierra conectándolo todo. He olvidado en la Torre el libro de Cabré, "Yo confieso" que llevo leyendo unos días. Suelo tener varios libros al alirón hasta que aparece el momento en el que uno de ellos me exige atención completa hasta el final o, también ocurre, me hace desistir de su lectura por un par de razones como mínimo. Eso, seguramente, me ha hecho incurrir en errores. Me pasó con "Belfondo" de Jenn Díaz, que abandoné por errores varios de lenguaje, de escritura, de coherencia literaria, que me hizo dejarlo a medias. El hecho de que la escritora fuese amiga de mi hija me obligó a seguir. Y menos mal que lo hice. Hubiese cometido una gran injusticia, con Jenn y conmigo como lector, si le hubiera relegado al infierno de los libros a abandonar. "Belfondo" es una magnifica novela.

Dentro de un par de horas asistiré al concierto de "Escenas del Fausto de Goethe" de Robert Schumann, en el Liceo. 

Literatura y música en un entorno de paz. ¿Qué mas puedo pedir?

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27 octubre 2011 4 27 /10 /octubre /2011 14:47

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Tercera versión (!tercera!) de una película estrenada en 1951, producida por Howard Hawks e interpretada por Dana Andrews. Aunque es la segunda versión dirigida por el gran John Carpenter en 1982, un fracaso al principio que devino una pelicula de culto con el paso de los años, la que se lleva la palma. La tercera, que acaba de estrenarse está dirigida por Marrhijs van Heijningen y no nos dice nada interesante ni mejor filmado que la de Carpenter.

La actual se presenta como una precuela del filme de 1982, cuando en una base noruega se inicia el contacto con "la Cosa" (que luego diezmará a los de la base antartica norteamericana que lidera Kurt Russell bajo las órdenes de Carpenter). En la nueva versión el héroe será heroína, la competente Mary Elizabeth Winstead y se carga las tintas en la agresividad del monstruo más que en su inteligencia de sobrevivencia. Una muestra más de la moda de filmar remakes de cintas de horror o de intriga que están asediando los cines en un intento de reverdecer viejos éxitos (o de la falta de imaginación de muchos guionistas).la-cosa-poster-b.jpg

"La cosa 2011", es una película que, si uno se olvida de su ilustrre antecesora, puede verse como una más de la serie B, con una saludable fuerza de impacto, el uso razonable de efectos especiales digitales que, curiosamente, no mejoran la imaginería artesanal de Carpenter. En realidad ambas beben de "El enigma de otro mundo", primera versión de "La cosa" dirigida por Christian Nybyl y producida por Hawks, puesta en imágenes de un relato de John W.Campbell "Who Goes There".

El argumento ya lo conocen, sin duda: una nave alienígena es hallada en un remoto lugar de la Antártida. Al parecer lleva enterrada entre los hielos miles de años. Junto a ella hay el cadáver congelado de su tripulante. La criatura, descongelada, está viva y tiene el poder de replicar celularmente a cualquier ser.. El alien entra en acción y va mutándose en algunos de los miembros de la estación polar, con lo que nadie sabe si el compañero es humano o ya está clonado. La angustia, el miedo, las sospechas y las muertes violentas crean un clima clasutrofóbico y brutal en el recinto cerrado de la estación y la salvaje soledad del ártico bajo una inmensa tormenta de viento y nieve. Esa situación paranoica, que se vuelve psicótica, es el gran logro de Carpenter y está más o menos implícito en la nueva versión.

Se echa de menos la banda sonora de Ennio Morricone (con Carpenter), pero la fotografía de los parajes extraordinarios de la Antártida, --asi como los rodados en otras localizaciones y los interiores,en un estudio debidamente climatizado--, es magnífica pese al tenebrismo obligado de muchas secuencias.

Entretenida y  sugestiva si te acercas por primera vez a "La Cosa".

 

 

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27 octubre 2011 4 27 /10 /octubre /2011 12:04

He leido "Donde se guardan los libros" de Jesús Marchamalo con secreta complacencia. Me veía reflejado en las estanterías, las baldas, los anaqueles de escritores conocidos, algunos de mi gusto, otros no tanto y un par, nada. Pero incluso en estos he encontrado ecos de mi propia pasión, pequeños detalles y minimos vicios de lector empedernido y amante a machamartillo de los libros. Al terminarlo de leer, en una sola jornada, me he quedado pensativo y un poco perplejo. Mi propia historia engarzada a los libros, su guarda, mantenimiento y ocasionales pérdidas, ha desfilado ante mis ojos. Prescindiendo de la época infantil y media adolescencia vivida en Marruecos, debido a la profesión de mi padre, de la que celosamente sólo pude recoger y viajar con dos docenas de libros, no más, por imposición familiar, en el regreso a España, puedo fechar la formación de mi primera biblioteca a los doce o catorce años: regalos, adquisiciones en libreros de lance, inversiones de paga semanal, a plazos, en mi epoca de estudiante de bachillerato y ya la eclosión nutricia durante la Universidad, pagándolos con lo que obtenía por dar clases particulares de todo lo que podía. Desde los 17 años más o menos, pues, la biblioteca personal no ha dejado de crecer, mermar en ocasiones y mantener permanentemente un flujo constante de entradas y salidas (mas de lo primero).

Ahora mi biblioteca --tras el donoso escrutinio inquisitorial a la que la sometí hace doce años con ocasión de pasar de vivir en una casita en el Maresme con 300 m2 a un piso barcelonés de 70m2: venían algunos amigos con furgonetas para llevarse libros-- se reparte generosamente en un piso barcelonés en la Diagonal, la casita de Torre del Compte y un garaje de 70m2, --me sirve de almacén, cajas y mas cajas polvorientas de libros-- en la misma población. Sin contar la biblioteca propia de mi mujer, Anna. Unidas ambas, hablamos de unos miles de libros organizados un tanto caoticamente por géneros. Durante algunas horas deambulo por la biblioteca, dos grandes estancias en la planta baja con estanterías hasta el techo, con libros en doble fila, desbordando los anaqueles, y me angustia pensar en cómo ordenar de verdad todo ese desbarajuste entrañable.

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