Una película sobresaliente que nos habla de un entorno (el mundo rural gallego) unos personajes y una historia oscura, llena de recovecos, de angustia y represión, de cargas de profundidad morales, un auténtico thriller tan raro en nuestra filmografía que parece surgido de una de esas sagas nórdicas europeas que ahora están en el candelero.
Dirige con pasmosa habilidad (dado que es un debut, nadie lo diría) Luis Avilés Baquero, de origen colombiano, que parece haber mamado toda su vida el especial ambiente turbio y amenazante de un pueblo costero gallego, lleno de rencores e historias sin aclarar (a veces tiene uno la sensación de estar viendo un "Solo ante el peligro" a la galaica manera) y con el centro de interés en un puticlub, sórdido y peculiar.
Desde el comienzo, el accidente de automovil con la pareja que huye, en el que morirá la joven (cuya identidad no conoceremos hasta muy entrada la pelicula, asi como las circunstancias de su huida) y las relaciones entre los personajes de la trama, el hermano, la hija y la ex esposa del protagonista, el actual marido de ésta, dueño del puticlub del pueblo, parecen envenenar sin remedio las reacciones ante el retorno del protagonista a su pueblo. Este hombre, mecánico exiliado en Bélgica, (Xavier Estévez, magnifica actuación, contenida y natural) regresa para asistir al funeral de su padre. Hay mucho odio y encono contra él por causas que aun no sabemos, y al marchar del pueblo, atropella a una de las señoritas del Club, aunque se demuestra que ya estaba muerta cuando el coche pasa sobre el cuerpo.Las complejidades de la trama van aclarándose conforme avanza la pelicula, cuyo ambiente turbio, opresivo y amenazador es uno de los logros de la película. La cámara filma con luminosa eficacia el lluvioso, triste, mortecino ambiente del pueblo, en el que los reflejos de los neones del puticlub tiene ecos visuales de cine negro americano.
Las referencias a la enfermedad de Huntington, que aclaran la muerte de la joven prostituta y los sórdidos detalles de su relación con el hermano del protagonista (Xose Manuel Olveira, extraordinario) muestran una habilidad narrativa, no por escabrosa menos eficaz, que dan a la película detalles de excelencia. Emilio Gutiérrez Caba en el papel del dueño del puticlub sigue mostrando la maestría que la edad y el oficio dan a todas sus elocuentes apariciones en pantalla. Película pues digna de ser tenida en cuenta, en la que uno solo ha sabido ver ciertos defectos de forma, reiteraciones sobre el tema del pasado, los reproches y los juicios y una cierta falta de lógica de comportamiento del protagonista, defectos menores que no deslucen una obra magnífica que deja el ánimo conturbado.
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Las personas de mi generación (y aledaños), es decir los que tenían sus mejores años jóvenes en la decada de los setenta, con una televisión española que despertaba de la infancia y se desdoblaba en dos, tuvimos el privilegio de conocer y vivir las emisiones de un programa maravilloso que pone los dientes largos a cualquier persona con inquietudes culturales: Estudio 1.(y no fue el único de aquéllos tiempos que emitía un teatro apenas visible fuera de la pequeña pantalla). Teatro clásico al alcance de todos los españoles (como el No&Do) sólo claro si cumplían el requisito esencial de ... que tuvieran aparato de televisión (entonces, un electrodoméstico no tan evidente).


