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2 marzo 2016 3 02 /03 /marzo /2016 16:43
Reina del desierto

Todo falla en este biopic sobre la legendaria Gertrude Bell, la llamada "Lawrence de Arabia femenina" con afán de simplificar ya que en la realidad consiguió algo que Lawrence nunca logró, la confianza imperecedera de los beduinos de todas las tribus, sin la forzada traición a sus intereses que T.E. Lawrence no pudo evitar.

Dirige un director un poco excesivo, Werner Herzog, que ha facturado excelentes documentales y unas películas inclasificables pero memorables, como "Fitzcarraldo" o "Aguirre, la cólera de Dios". Aquí se ha lucido el alemán. Desde la dirección de actores, al guión, el ritmo, sin olvidar a los actores (una Kidman imposible, un Robert Pattison encarnando a un ridículo Lawrence, y unos cuantos minutos de un James Franco muy poco convincente en su papel, aunque es que lo hace mejor de los tres) y la música. Se salva la dirección artística y la técnica, la fotografía y poco más.

La historiadora, arqueóloga y exploradora británica Gertrude Bell merecía una semblanza más juiciosa, un guión no ya mejor, cosa fácil, sino tan excelente como fue esa mujer, una adelanta de su sexo durante los años 20 del pasado siglo, una viajera que cruzó el desierto y buscó las tribus de beduinos con indudable peligro de su vida, por el a punto de extinguirse imperio Otomano, poco dados todos ellos a considerar como algo más que objeto a una mujer. En lugar de un nervioso y atento testimonio biográfico todo se queda en un melodrama caduco y a veces cursi, de lo menos auténtico y revelador. Lamentable puesta en escena emocional y sólo bella en sus aspectos de exteriores y la fotogenia impresionante del desierto... calidad técnica suficiente para un documental pero puro adorno en una ficción.

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29 febrero 2016 1 29 /02 /febrero /2016 16:03
Tres pastiches victorianos: Santerbás

He aquí una buena triada de historias victorianas, escritas por un escritor español prácticamente desconocido hoy día, tiempo de infieles, y que en la década de los ochenta del siglo pasado llamó la atención de una cierta crítica por la gozosa imaginación mimética del autor, su sentido del humor y su indudable erudición literaria. Se trata de Santiago R. Santerbás un escritor burgalés a punto de cumplir los ochenta si es que aún alienta (cosa que le deseo). Le dediqué una encomiástica reseña en "La Vanguardia", otra para la red de periódicos de provincias Colpisa y una última que fue a hacer las Américas de manos del servicio de la agencia EFE por todos los periódicos hispanos del continente sur.

Dickens, Lewis Carroll y mi admirado Conan Doyle, fueron los escritores objeto de los "pastiches" de Santerbás, realizados con un estilo irreprochable que hubiera encantado a esos genios si hubieran estado vivos.Y no sólo eso, este polígrafo S.R.S. se atrevió -y con gracia también-- a imitar a los ilustradores ingleses "Phiz", Tenniel y Pager, que dibujaron los personajes de esa tríada asombrosa que nos legó el país de la reina Victoria. Y para rematar la broma literaria, Santerbás se inventa supuestos juicios críticos de eruditos de la época de los tres escritores.

Créanme si les digo que la lectura de "Tres pastiches victorianos" es una delicia que justifica las dificultades indudables que existen para encontrar algún ejemplar. Si hay algún editor entre mis lectores les conmino a buscar a ese escritor o sus descendientes para reeditar no sólo esta obra que cito sino también otras dos del mismo autor y del mismo jaez y parecida valía: "La vuelta al mundo en ochenta mundos" y "La inmortalidad del cangrejo", editadas en aquellos lejanos días por la editorial Hiperión.

Este culterano autor, presente en la entonces llamada "escuela de la berza" mesetaria (que trataba de inventar mundos magníficos para superar la pobreza del mundo propio de la España de los años 50,60 y 70), había merecido de Miguel Delibes una definición de lo más lisonjera : "es un hábil administrador de palabras, un joven maestro de economía literaria" vaticinando para él un lugar propio en el Parnaso de la literatura del siglo. No ha sido así pero no por falta de calidad.

Las tres falsas novelas que el lector podrá degustar son atribuidas con gran aparato de supuestas erudiciones a Dickens "El último viaje de Mr. Picwick" (ahí es nada), a Lewis Carroll "Aventuras de Alicia en la cámara oscura" y a Conan Doyle, "Las aventuras del quinteto inacabado" (de lo mejor que he leído en la literatura sherlockiana). Con una imitación estilística soberbia y una justeza en el modelo narrativo, Santerbás, consigue el objetivo buscado: que el lector acepte "in mente" que esas tres novelas fueron escritas por los famosos y disfrute del "engaño".

FICHA

TRES PASTICHES VICTORIANOS.- Santiago R. Santerbás.- Ed. Hiperión, 1981.-195 págs.

Sirva esta tardía reseña para reivindicar al escritor y su obra.

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25 febrero 2016 4 25 /02 /febrero /2016 19:30
Libros, buquinistas y bibliotecas

"Nada hay que se parezca más a lo antiguo que lo verdaderamente nuevo. Nada hay tan parecido a lo nuevo como lo verdaderamente malo" (pág.57), con esta audaz reflexión y otras muchas igual o más agudas nos deleita Azorín, el recio escritor castellano-valenciano que ha sido ninguneado por la supuesta intelligentzia literaria de nuestros desnortados días (como a Baroja o, ay, a Galdós) tildándolos de casposos representantes de una narrativa "anticuada" y obsoleta. "Qué ásperas, rigurosas, violentas, a veces son las costumbres literarias en España", se queja Azorín (José Martínez Ruiz -Monóvar, Alicante 1873-Mdris 1967) en la página 47, en un artículo publicado en 1929. Lo cierto es que no parece que hayamos cambiado mucho, aunque, eso sí, de seguro se escribe mucho peor.

Más adelante (pág 215) Azorín apostilla, "La lectura no es lo mismo a los veinte años que a los sesenta. El joven lo lee todo. El anciano no lee sino lo que debe. El joven lo lee todo y de todo aprovecha poco. El anciano lee poco y de lo poco lo aprovecha todo"...lo grave es saber no lo que hay que leer, sino lo que "no ha de ser leído". Las perlas del modesto pero inteligente Azorin se suceden para pasmo y placer del lector.

La editorial Fórcola está recuperando textos no sólo de Azorín, sino de Camba, Pla, Gaziel. El que comentamos que lleva el subtítulo de "Crónicas de un transeúnte: Madrid-París", está editado por Francisco Fustar con prólogo del avispado Andrés Trapiello (en sí mismo una pieza muy agradable y con cierto sabor azorinesco), recoge cincuenta textos breves del enjuto autor de Monóvar, publicados en periódicos y revistas de España o Argentina, prólogos y capítulos de libros propios, con una temática común: los libros, las bibliotecas, las librerías, los editores, el placer de leer. Y todos ellos partiendo de la experiencia personal del autor, a modo de pequeñas confesiones de un lletraferit que nos contagia su amor profundo por los libros.

Dividido en cuatro partes: artículos sobre la edición y difusión del libro, las bibliotecas y su variedad, las librerías de viejo y las ferias del libro y, por último, “el complejo universo del lector y de la lectura”, el volumen nos deja un agradable regusto a la bella y eterna relación de la persona con los libros que lee, admira o critica. Como era de esperar (y debería no olvidarse) Azorín reivindica la lectura de los clásicos y la edición de calidad. El hecho de que el estilo y la relación de las situaciones culturales del momento en que vivió ya nos parezcan un tanto "pasadas de moda" es más un espejismo estético que un defecto. Tanto en la forma como en el fondo late una cualidad extraordinaria, la de una persona inteligente que refleja, a la par que su circunstancia histórica, un valor eterno, el conjunto de pensamiento, habilidad y conocimiento que lo convierte en un clásico. Y como todos ellos, los clásicos, ameno, ilustrativo y actualísimo.

FICHA

"Libros, buquinistas y bibliotecas" Ed.Fórcola. Madrid (2014). 240 págs. 21,50 €

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22 febrero 2016 1 22 /02 /febrero /2016 10:12
En peligro

El inglés Richard Hughes es un ilustre desconocido en nuestro país excepto para una minoría ilustrada que lo coloca a la altura de sus célebres contemporáneos, Ernest Hemingway, Faulkner o FitzGerald. ¿Es una exageración? En absoluto. Sólo hay que buscar en una librería su "Huracán en Jamaica" ( o encargarla, ya que hace tiempo que se editó) o apuntarse a "En peligro" que acaba de editarse. La primera obtuvo un éxito popular inesperado debido a la versión cinematográfica que Alexander Mackendrick hizo de la novela en 1965 con el título de "Viento en las velas" protagonizada por Antony Quinn y James Coburn. La visión realista y poco complaciente del mundo infantil interactuando con el mundo de los piratas muestra un narrador con una inteligencia compleja y un sentido de la ética nada adocenado. Con esta novela se adelantó una década a la mucho más famosa novela de William Holding "El señor de las moscas" que trata la misma temática conceptual.

En su segunda obra maestra --hubo mucha más producción notable, entre obras de teatro, libros para niños y una trilogía inconclusa que mostraba rasgos de maestría como las dos primeras obras- "En peligro", Hughes ya certificó su envidiable estilo. Al parecer la redacción de esta obra se debió a una apuesta realizada entre el escritor y otro amigos del gremio que certificaban que después de Melville, Stevenson y Conrad el género de novelas del mar ya no tenía futuro dada la seguridad de eficacia de los modernos navíos. Hughes aseguró que lo que faltaba es el aliento épico de un Homero para describir la energía del mar y que daba lo mismo si el navío era una trirreme romana, un barco fenicio o un ballenero de Nueva Escocia. Y para demostrarlo escribió "En peligro".

En ella Hughes logra igualar sino superar a los grandes autores del género. Su descripción de un ciclón tropical y sus efectos en el barco -un mercante a vapor- y su tripulación (pág. 25) es de las más apasionantes que he leído, incluyendo a los clásicos apuntados. Han tenido que pasar más de 70 años para que alguien se decidiera a traducir la novela al castellano (Damià Alou, gracias) y gracias también a Ediciones Gatopardo. Las vicisitudes del mercante Archimedes (basado al parecer en un suceso real) que tras cruzar el Canal de Panamá y adentrarse en el Pacífico se enfrentará a un huracán infernal llega a hipnotizar al lector. Raramente tiene uno la oportunidad feliz de saludar la aparición de una obra maestra poco o nada conocida por el gran público. Esta es una de ellas.

FICHA

EN PELIGRO.- Richard Hughes.- Trad. Damià Alou.- Ed. Gatopardo- 217 págs.-20,95 euros

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19 febrero 2016 5 19 /02 /febrero /2016 09:52
En el enjambre

Byumg-Chul Han es un filósofo formado en Alemania donde trabaja como profesor en la Universidad de Berlín. Nació en Corea del Sur en 1959 y ha publicado una decena de libros, algunos con bastante éxito, convirtiéndose en una réplica actual de los "jóvenes airados" británicos de los 60. Sus obras son discutidas en los cenáculos jóvenes universitarios, atraídos por el inconformismo, la mirada crítica y el verbo sentencioso y provocador. Sus conceptos son radicales y se atreve a profetizar desastres con argumentos bastante válidos y convincentes.

Sus libros anteriores, "La sociedad del cansancio", "La sociedad de la transparencia" y "La agonía del Eros", nos ofrece una mirada dura pero sensata sobre los defectos de la sociedad actual y el cambio profundo que el ser humano está sufriendo a causa de las nuevas tecnologías. " En el enjambre", libro que comento y que salió en 2012 aunque la edición española es de 2014, este pensador provocador se ocupa a fondo y sin miramientos del mundo digital. Según Byung-Chul Han vivimos en el seno de un “enjambre digital” formado por individuos que han perdido su individualidad y cuyas manifestaciones propias se convierten en ruido. En cuanto a los modelos colectivos que nacen de las nuevas tecnologías digitales “son muy fugaces e inestables, como en los rebaños constituidos por los animales. Los caracteriza la volatilidad” (p. 29). Y añade "medios como blogs, Twitter o Facebook liquidan la mediación de la comunicación, la desmediatizan” (p. 33-34). Es un aserto que parece chocar contra nuestras concepciones intuitivas de esos medios, en los que la mediatización es bastante evidente… Las plataformas digitales modelan el consumo y las fórmulas de relación entre los usuarios, incluidos los movimientos de indignados, a los que desprecia y minimiza como simples "estados afectivos".

Con un estilo seco y claro, sentencioso y reiterativo, sin florituras ni retórica filosófica de ningún tipo, el profesor coreano suele citar a filósofos y pensadores más bien clásicos como Le Bon, Mc Luhan, Foucault o Bentham. Pero luego habla de "La rebelión de las masas" sin citar a Ortega y Gasset o de "Masas y poder" sin hacer mención a Elías Canetti, ¿olvido o ignorancia?

Los aparatos de silicio son detestados por Byung-Chul Han ya que "traen una nueva coacción, una nueva esclavitud. Nos explotan de manera más eficiente por cuanto, en virtud de su movilidad, transforman todo lugar en un puesto de trabajo y todo tiempo es un tiempo de trabajo. La libertad de la movilidad se trueca en la coacción fatal de tener que trabajar en todas partes” (p. 59). ..." Destruye el espacio público y agudiza el aislamiento del hombre” . Y es que "los medios actuales de comunicación fomentan la falta de vinculación, la arbitrariedad y el corto plazo" (p. 90). Es particularmente certero cuando nos advierte: "De los teléfonos inteligentes, que prometen más libertad, sale una coacción fatal, la coacción de la comunicación" (p. 59)

Pero Byung-Chul Han acierta en varias ocasiones como cuando escribe sobre las formas de "autoexplotación" laboral e intelectual, el "panóptico digital" y la hegemonía del pensamiento positivo y emocional y la acuciante falta de silencio que aturde y desnaturaliza al ciudadano de la sociedad digital. Un tipo de sociedad, la del rendimiento, que nos aísla. "En ella, el ciudadano se explota a si mismo hasta que se derrumba. Y desarrolla una auto agresividad que no pocas veces desemboca en el suicidio." (p. 76)

FICHA

EN EL ENJAMBRE.- Byung-Chul Han.-Herder.-109 págs.Trad. Raúl Gabás

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15 febrero 2016 1 15 /02 /febrero /2016 13:36
Kafka y Crumb

Entre novela gráfica y biografía ilustrada, el trabajo del escritor David Zane Mairowitz y del más popular dibujante de cómic del "underground" en los ochenta y noventa Robert Crumb, sobre la vida y la obra de Kafka resulta de lo más interesante y desafiante a la vez. Interesante porque el guionista --judío también él-- nos ofrece su versión heterodoxa de la vida y las fobias y manías de Kafka con plena comprensión empática de su carácter de judío crítico y auto flagelante. Desafiante por los dibujos duros y poco amables pero realistas de Crumb que, a mi parecer, sintonizan igualmente bien con el talante kafkiano. Tanto su versión -tipo Murnau- del ambiente de la Praga de principios del siglo XX, como de los símbolos e imágenes que pueblan el imaginario kafkiano, consigue una especie de resonancia emocional con la especial imaginería barroca de "El Proceso", "La Metamorfosis" o "La colonia penitenciaria"

El texto, muy crítico y al tiempo extrañamente conmovedor en algunos comentarios, como cuando protesta de la banalización que la cultura de masas ha perpetrado contra Kafka (los "carniceros de la cultura moderna" que han convertido a Kafka en un adjetivo), o como cuando advierte que las protestas de anti judaísmo del propio escritor no hacen más que corroborar su innegable talante judaico".

En cuanto a Crumb, el viejo maestro parece haberse divertido con toda esa parafernalia digna de diván de psicoanalista que suele asociarse al pobre y genial Kafka, la tendencia a la auto humillación, el terror a las autoridades secretas, el desencuentro con la ominosa -para él- figura paterna, su multifacetal complejo de culpa, su sexualidad reprimida, sus miedos eróticos, la hipocondría galopante, su necesidad de amar , su miedo a la responsabilidad, la escasa sociabilidad y sobre todo "la intrincada broma judía" como él llamaba al complejo malestar con el que articulaba su pertenencia a la tribu de Judá. Hay quien sugiere que la fascinación empática de Crumb por Kafka nace de ciertas similitudes de carácter y comportamiento.

El final del libro es un epítome de una de las tesis que sostiene David Zane: la manipulación del mensaje y la presencia kafkiana `para convertirlo en un objeto más de consumo, en una figura de marketing, en un reclamo turístico. Observer como en ese dibujo de una plaza de Praga llena de turistas hay un cartel al fondo donde un establecimiento con el nombre de "Mc Kafka" anuncia hamburguesas.

FICHA

KAFKA.-Robert Crumb (dibujos) y David Zane (guión).- Trad. Lorenzo Díaz.-Ed. La Cúpula.- 179 págs.-16,50 euros

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10 febrero 2016 3 10 /02 /febrero /2016 09:52
Los diarios de Emilio Renzi

El escritor argentino Ricardo Piglia también es aficionado de los heterónimos al modo de Pessoa, pero con más modestia (o egotismo) aprovecha sus propios nombres y apellidos para enmascararse tras un nombre, Emilio Renzi, que también le pertenece --Ricardo Emilio Piglia Renzi--, aunque no sea su principal "nom de guerre" literario. Deudor del "Artista adolescente" y del dietarismo, este autor lleva escribiendo diarios desde 1957 y fiel a todos los obsesos por registrar (-se) por escrito en su vida cotidiana, sus sueños y sus proyectos, sus inquietudes y sus flaquezas va consignando las innúmeras veces en que se planteó dejar de escribirlos. Como deja escritor, "No hay nada más ridículo que la pretensión de registrar la propia vida. Uno se convierte en un clow". Y asevera, "La suprema impostura está en el hecho mismo de escribir estos cuadernos. ¿Para quién los escribo? No creo que sea para mí y tampoco me gustaría que alguien los leyera" (pág. 58). Luego suaviza su insinceridad y añade "para escribir es preciso no sentirse acomodado en el mundo, es un escudo para afrontar la vida (y hablar de eso)" (pág.59).

Aún le quedan al lector trescientas páginas más en las que Piglia demuestra su cachazuda inteligencia y logra que el conteo interminable de sus avatares personales no resulten aburridos, reiterativos, plúmbeos o pretenciosos sin fundamento. Lecturas sin reposo (buenas, por cierto, entre otros, Albert Camus, Carlo Emilio Gadda, Malcolm Lowry, Cesare Pavese, Ernest Hemingway, Jorge Luis Borges, Dashiell Hammett , películas incesantes, amores, ensueños, amigos, charlas, alcohol, estudios, escrituras varias hasta la publicación del primer libros...esto es lo que conforma y embellece el primer tomo de las memorias de Piglia que él intitula "Años de formación". La ambición literaria, los encuentros y desencuentros en el mundo cultural bonaerense donde el muchacho de 17 años se abre camino a dentelladas, dirige revistas, hace traducciones, escribe relatos. "La novela de una vida" califica Piglia a sus memorias. Muestra un estilo brillante, lleno de destellos literarios, sin ninguna pretensión psicologista, resbalando por la superficie escabrosa del día a día, con sus frustraciones y desengaños, con la dureza y el encono del joven escritor que busca maestros y colegas, coquetea con el marxismo, la política estudiantil, los desenfrenos. Y como trasfondo la Argentina del peronismo y los milicos, las detenciones arbitrarias y un cierto aire de vulnerabilidad e inseguridad, aunque Piglia navega bastante suelto a pesar de su izquierdismo, obsesionado con su naturaleza esquiva de escritor a la que pretende formar, con numerosas reflexiones que podrían servir de brújula y acicate para los aficionados a escribir. También para los lectores familiarizados con la literatura hispanoamericana es una muestra impagable del mapa literario de aquellas tierras en los años sesenta, preludio del "boom" que viviríamos aquí.

Los lectores de Piglia esperaban sobre ascuas la aparición de los "Diarios", pues el novelista, con astuta deliberación, había hablado y escrito mucho de ellos (incluso publicó algún trozo) y en consecuencia creó una expectación muy favorable. Lo que tenemos no es un diario al uso, un registro iterativo de experiencias y vivencias, pensamientos fugaces e inmediatez cotidiana, Piglia reescribe e interviene creativamente, recoge las semillas escritas de su pasado y les da forma y un sentido coherente, una dirección: la formación de sí mismo como escritor contemplada desde el Piglia actual, con toda su experiencia y su categoría intelectual. Con ello nos desvela la razón del "Emilio Renzi" del título, ya que es una doble temporalidad la que nos ofrece: Piglia analiza y manipula los textos del joven Renzi, es decir leemos el diario de Piglia (Adulto) sobre su lectura de los diarios de Piglia (joven), al que nombra como Renzi.

FICHA

"Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación". Ricardo Piglia. Anagrama. Barcelona, 2015. 360 páginas. 21,90 euros.

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7 febrero 2016 7 07 /02 /febrero /2016 11:42
Paris-Austerlitz

Desgarrada novela póstuma de Rafael Chirbes donde cuenta la deriva amorosa de un homosexual, un joven pintor madrileño de ideas libertarias y procedencia burguesa. Descripciones sexuales sin tapujos dentro de la consabida búsqueda amorosa de un sector masculino de la población marcado social y psicológicamente por su opción sexual. Aquí Chirbes se centra de las contradicciones y características de una relación entre el joven pintor y su amante, un cincuentón de una clase social casi marginal, en el París de los sesenta. La novela de Chirbes ha sufrido una larga demora de escritura -casi veinte años- y el autor daría por terminada su revisión unos meses antes de morir. El cambio de registro de la temática analítica política y social de Chirbes es , en "Paris-Austerlitz" tan radical que en ocasiones parece un autor enteramente distinto al de su trilogía sobre la España del siglo XX, "La larga marcha", "La caida de Madrid" y "Los viejos amigos" o el de "Crematorio" o "En la orilla", en los que la mirada crítica y descarnada sobre los vicios sociales y públicas vergüenzas de este país convierten A Chirbes en una especie de Némesis político-social de nuestra vergonzante historia reciente.

El protagonista de la novela define su vida y la relación con su amante francés con la frase “El amor como una trampa mortal”, en la que la sombra del sida teje su larga sombra ominosa a una narración en la que el egoísmo y en el fondo la culpabilidad y la incapacidad de amar trasluce un problemático juego de falsedad interna y de lucidez implacable (aunado como suele suceder con la debilidad y la servidumbre hacia el placer al precio que sea). La soledad, el amor culpable y útil, el egoísmo, la soledad, el miedo al rechazo social, la dictadura del sexo, la traición, la falsedad y la vergüenza, ambiciones y resentimientos, la familia como generadora de culpa y la adicción al sexo como transgresión. Y por debajo de todo una ruindad calculada y mezquina que afecta a todos los personajes y principalmente al pintor, seguramente trasunto del autor.

Pero el pintor calcula con frialdad la apuesta amorosa en la que se mete por necesidad y propio provecho. Luego dice “Durante meses he llegado a creerme que mi ideal de vida coincidía con el suyo: envejecer juntos chapoteando en el pequeño estanque de los hábitos”. Ya está implícito que el maduro amante es para usar y tirar. El sida ajustará el retrato con un final dramático y en las visitas al hospital de su ex amante, convertido en una sombra patética de lo que fue, el pintor afronta su vacío y su mezquindad, el vacío emocional y sentimental con el que vive, por obligación "moral", esas circunstancias. “Me veía a mí mismo como el calefactor que climatizaba la casa después de que se le ha estropeado al inquilino el aparato que le funcionó durante algún tiempo. Un bien útil”.

Este es el testamento literario de Rafael Chirbes. Una novela acabada con prisas y urgencia, dejando al aire muchas cosas, pero aún así, significativa y mucho, respecto a un autor que siempre ha rehuido con prudencia y decoro dar fe de si mismo como persona más lejos de lo epidérmico literario.

FICHA

PARIS-AUSTERLITZ.-Rafael Chirbes.-Anagrama.-153 págs. ISBN9788433998026

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4 febrero 2016 4 04 /02 /febrero /2016 09:18
Esta noche moriré

Un poco al estilo de "The Game" de Finch con Michael Douglas y Sean Penn, Fernando Marias usa y abusa de la verosimilitud, aunque logra (como Finch en su película) que el lector la lea sin desmayo. Otra similitud y ésta más justificada está en el relato corto de Dickens incluído en "Los papeles póstumos del Club Pickwick" sobre una venganza bastante siniestra e implacable de un deudor contra su acreedor. "Esta noche moriré" comienza con la frase "Me suicidé hace dieciséis años" y a partir de ahí, Marías usando el artificio epistolar nos cuenta una historia, eludiendo detalles técnicos y elementos subsidiarios que podrían dar verosimilitud a lo que ocurre pero distraerían la tensión argumental. El ingenio del planteamiento logra que, pese a los fallos técnicos literarios, la novela, publicada por primera vez en 1996, haya sido reeditada con un fajín que proclama que con ocasión del XX aniversario de su publicación primera se reedita con el añadido del texto de un monólogo teatral de QY Bazo, inspirado en ella. La humildad de propósito, parece que Marías sólo pretende entretener a sus lectores, sin más, redunda en beneficio de esta modesta pero apreciable novela corta del género negro.

La estructura de la novela es en forma de carta cuyo autor, el narrador, es un delincuente que se suicidó en la cárcel. La carta está dirigida al comisario de policía que lo detuvo y en ella desvela los males que ha preparado para culminar de forma maquiavélica una venganza implacable. El narrador es --y es uno de los detalles más jugosos-- miembro de una centenaria Corporación que busca y obtiene en secreto obras artísticas de creadores geniales para de esta forma aprovecharse de una posterior manipulación del mercado. En la carta confiesa el alcance de dicha corporación y también la ayuda que ésta le brinda para programar diabólicamente la progresiva decadencia del comisario y lograr de forma inapelable que su víctima se suicide también en la fecha prevista.
La novela, buen punto aunque ingenuo de Marías, acaba con el relato de un narrador externo en tercera persona que estructura coherentemente ciertos detalles y completa informaciones para hacer más verosímil la infernal venganza urdida por el inteligente delincuente.

FICHA

ESTA NOCHE MORIRÉ.- Fernando Marías.- Alrevés narrativa.- 158 págs. 13 euros.- ISBN 9788416328383

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2 febrero 2016 2 02 /02 /febrero /2016 14:40
Cagando leches

Este es uno de esos libros que deberían venderse en las farmacias como remedio rápido contra el malhumor, el agobio o el pesimismo sin olvidar el aburrimiento o la depresión. El boticario nos lo dispensaría con un "léase una o dos páginas al día, mejor en el desayuno y otro par en la cena". Ironía cachazuda, sentido del humor a raudales e ingenio de lo más socarrón, son los ingredientes con los que Heloise Guerrier y David Sánchez sazonan los dichos, casi siempre "mal dichos", que la gramática parda ciudadana ha dedicado a la sabiduría popular refranera y auspiciosa. Cuarenta y cinco locuciones castellanas de pura raigambre surrealista, que algunos repiten cuando llega el momento y casi todos conocen aunque a muchos se les escapa el origen, todas ellas acompañadas de regocijantes traducciones al francés y al inglés. Las imágenes que acompañan a cada una de las locuciones reproducen exactamente el desconcertante contenido del dicho, añadiendo guasa al asunto.

Las bastez y vulgaridad de las alocuciones, en las que suelen abundar las alusiones directas o groseras de tipo sexual, gastronómico o referencias a animales o acciones absurdas "pisando huevos", "matar el gusanillo", "quemarse las pestañas", "no ser moco de pavo" son descritas con divertida erudición y el dibujo adjunto acaba de redondear el efecto cómico.

En fin, no sólo lo van a pasar muy bien, también va a aprender mucho sobre el ingenio popular, entre surrealista y procaz, absurdo y a veces un poco inquietante. Para lectores de habla francesa o inglesa les puede servir de diccionario de modismos popular, dado que muy posiblemente a menudo se encontrarán con frases a las que no les verán pie ni cabeza y este libro les pondrá al corriente. O no, están traducidas de forma literal y seguramente así seguirán sin entender nada, aunque a los lectores españoles que sepan un poco de esos idiomas les encantará).

FICHA

"Cagando leches".- Heloise Guerrier y David Sánchez.- Ed. Astiberri. 16 euros

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