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16 enero 2020 4 16 /01 /enero /2020 19:23

Tiene Irene Vallejo dos virtudes capitales en lo que al libro que comento se refiere: se ha convertido en una Sherezade sin peligro de muerte, sino en función de la dinámica de la vida, el cambio y el testigo del cambio en el mundo de los libros. Ella que nos habla de comienzo oral de la narración -el ser humano está estructurado a través de las historias que le han contado- del germen  de los libros, el aliento de la palabra y el ritmo del narrador conectando con el del oyente. Por lo tanto nos habla con el encanto de un narrador oral popular, por ejemplo, de las desmesuras de los Ptolomeos y de la paradigmática biblioteca de Alejandría y como otra Hipatia se identifica con la magia primordial del amor al conocimiento, del que los libros son un medio y un fin. Esa virtud generadora es la que impulsa en un diálogo permanente a Irene con su lector. Nos lleva en cada capítulo a compartir el relato de su caminar y cuando lo acaba deja la semilla para obligarnos a seguir por los avatares del siguiente, mezclando nombres, historias, entrando de vez en cuando en persona en el escenario para cautivarnos mejor.

La segunda virtud es la amenidad documental, la curiosidad profunda hacia los orígenes de una pasión enriquecedora y absorbente por la lectura, como lo son las grandes pasiones. ¿Por qué leemos? ¿Dónde nace esa necesidad? ¿Por qué los libros son "el más asombroso de los inventos humanos", según Borges y según todos los buenos lectores que en el mundo han sido y son  (y serán, no les quepa duda alguna). Irene Vallejo ha logrado con su magnífico libro una hazaña singular: ha contado, con algunas reiteraciones, lo que otros muchos han escrito ya en sesudos o agradables ensayos, pero lo hace de una manera tan amena y tan coherente con la línea maestra de su libro que configura el amor a los libros y a la narración, que consigue atraer al más remiso de los lectores que podría bostezar o abandonar obras de mayor calado intelectual o erudito. Es la Ortega y Gasset de la metaliteratura, es decir una ingeniosa y entretenida vulgarizadora de la historia de la escritura y la lectura, como Ortega (demasiado injustamente) fue considerado respecto a la filosofía. La Vallejo nos cuenta de una forma atractiva e impecablemente escrita que quizá sembró en sí misma la idea de escribir el libro cuando hojeaba un pergamino de Petrarca: "Me impresionó la belleza y la regularidad de la escritora trazada por una mano experta. Vi los rastros del tiempo, esas páginas salpicadas de manchas amarillentas como las manos pecosas  de mi abuelo. Tal vez el impulso de escribir este ensayo nació entonces, al calor de aquel libro de Petrarca que susurraba como una suave hoguera". 

Irene logra hacernos partícipes de una conversación íntima con sus lecturas, sus opiniones , sus vivencias (como en la página 242 y siguientes cuando nos habla del acoso escolar que sufrió de una forma estoica)  o cuando (pág.183) se dirige directamente al lector para " sugerirle un alto en el camino a fin de hablar de otra historia". Las referencias continuas a otros autores (entrañable la de Helene Hanff y su "Charing Cross Road, 84"), citas textuales y guiños literarios convierten la lectura de este libro en un sugestivo paseo por la literatura y la historia de los libros y la escritura, la "peligrosa" profesión de  los libreros, la hábil transposición entre junco y canon (vara de medir y lista de libros sobresalientes de una época), sin olvidar los interrogantes que plantea la era digital. Pero siempre acaba con una defensa numantina:"Los libros tienen voz y hablan salvando épocas y vidas. Las librerías son esos territorios mágicos donde, en un acto de inspiración, escuchamos los ecos suaves y chisporroteantes de la memoria desconocida. (p. 315). O en la 401: "Somos los únicos animales que fabulan, que ahuyentan la oscuridad con cuentos, que gracias a los relatos aprenden a convivir con el caos, que avivan los rescoldos de las hogueras con el aire de sus palabras, que recorren largas distancias para llevar sus historias a los extraños. Y cuando compartimos los mismos relatos, dejamos de ser extraños". 

Irene da fin a su hipnotizante libro acogiendo en su epílogo la anécdota germinal de un grupo de bibliotecarias amazonas que en el primer tercio del siglo pasado cabalgaba por las trochas de los Apalaches norteamericanos llevando en sus alforjas libros para las granjas aisladas y los pueblos escondidos de Kentucky (y nos da el dato enternecedor que el titulo más demandado por esas gentes olvidadas fue "Robinson Crusoe"). Y nos dice, universalizando la anécdota: "de alguna forma misteriosa y espontánea, el amor por los libros forjó una cadena invisible de gente que sin conocerse, ha salvado el tesoro de los mejores relatos, sueños y pensamientos a lo largo del tiempo"... "Gente común cuyos nombres en muchos casos no registra la historia...la pasión callada de tantos seres humanos unidos por esa misteriosa lealtad". Hacia los libros, la lectura, "personas que lucharon por nosotros, por los rostros nebulosos del futuro". Como has hecho tú, Irene, con este libro.

FICHA

EL INFINITO EN UN JUNCO. Irene Vallejo.- Ed. Siruela.448 páginas.-23,99 euros.

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9 enero 2020 4 09 /01 /enero /2020 08:42

Stephen Greenblatt es un profesor de Humanidades norteamericano, que ejerce en la Universidad de Harvard, autor de varios libros y entre ellos dos que me han fascinado. Uno fue premio Pulitzer en 2012 "El Giro" y otro, "El Tirano. Shakespeare y la política" publicado en 2018 y traducido hace unos meses en España.. En el primero habla del descubrimiento de un humanista italiano en 1417 del único ejemplar existente del "De rerum natura" el poema filosófico epicúreo de Lucrecio (s.I a.C.). En "El tirano" nos habla de los tiranos que Shakespeare refleja en sus obras más importantes y del método "de "ángulo oblicuo" que usaba el escritor para reflejar los dramas políticos de su propia época y no perecer en el intento: escogiendo a los tiranos en épocas pasadas, "al menos un siglo entero de distancia entre él y los acontecimientos que describía". Creo que Greenblatt ha usado el mismo "ángulo oblicuo" para describir ciertas actitudes políticas de algunos líderes de nuestra época, usando a los personajes de Shakespeare. 

Supongo que a los tiranos de hoy, sin ir muy lejos Greenblatt tiene uno en casa, les cuesta tanto como a los del pasado reconocerse en los retratos objetivos que los describen, pero ya se sabe que suelen estar rodeados de gentes muy serviciales que resaltarían ciertos parecidos enojosos. No tengo noticia de que el autor haya recibido algún "tuits" firmado por el inquilino de la Casa Blanca o por el de Downing Street, pero después de leer el capítulo dedicado a John Cade, uno le enviaría un mensaje al profesor de Harvard advirtiéndole que no bajara la guardia. Los consejeros del presidente y los del primer ministro británico, "esas larvas de la cosa pública" podrían aconsejarles la lectura de ese capítulo dedicado al "populismo fraudulento". Cade fue un personaje real que vivió en 1504 y que dirigió una revuelta popular (orquestada desde el poder) dueño de una oratoria salvaje y demagógica. Como cuenta, Greenblatt "el populacho es perfectamente consciente de que Cade es un mentiroso, pero por venal, cruel y egoísta que sea, es capaz de articular lo que sueñan las masas: romper todos los acuerdos, cancelar todas las deudas y desmantelar las instituciones existentes que no sean útiles para sus objetivos", "apoyándose en su indiferencia por la verdad, en su desvergüenza y en una seguridad en sí mismo sobredimensionada, el demagogo bocazas va adentrándose en una fantasía".

Ninguno de los dos líderes políticos es propiamente un tirano. Nuestra época ha diluído los excesos de poder en su retórica democrática, con lo que precisan cierto apoyo popular y tienen establecidos frenos institucionales. Aún así, esas dos y otras muchas figuras políticas que conciernen a demasiados países en este desorientado mundo del siglo XXI, tienen en el pasado reflejos alarmantemente semejantes.

Greenblatt nos habla en su libro de instituciones muy firmes en el ámbito político y económico, de líderes políticos con un poder inmenso y al tiempo nos informa del caos reinante, en el que el rencor y los intereses partidistas se imponen, la miseria económica se extiende por el país, haciendo que surjan actitudes populistas que encienden el desorden y la violencia en las calles bajo banderías y eslóganes que son mentiras evidentes pero que todos aceptan como verdades. ¿Nos está hablando del siglo XXI, de hoy mismo?No, señores. Está haciendo referencia a la Inglaterra de la reina Isabel I y ese autor-reportero es el mismísimo William Shakespeare. Nuestro autor juega con los espejos del pasado y el presente y usa las palabras del Bardo para mostrarnos a Trump y a otros individuos ensoberbecidos por el poder que están llevando a sus países y muchos de los demás a situaciones de guerra latente. 

Analizando a Ricardo III o a Macbeth, las razones psicológicas, infantiles, sexuales, narcisistas y los temores llevados a las mentiras más tortuosas y a un populismo violento y delirante que están en la psicopatología de esos personajes tienen un reflejo que produce estupor en personas totalitarias y sin pudor que dominan las políticas de sus países y amenazan a los que tienen alrededor. Greenblatt se pregunta, como Shakespeare en su tiempo:  "¿cómo es posible que alguien que gobierna a través de la violencia, no para defender los intereses de su pueblo sino por motivos propios, irracionales o malvados, consiga mantenerse en el poder”.

Y esboza una respuesta: La gente vive de una forma tan insegura y tan lejos de la comodidad económica y social que necesita creer en las mentiras de alguien que les promete un cambio a mejor y que les señala a los "auténticos" culpables de su situación (que nunca es el Gobierno del tirano) con los enemigos del líder carismático, ya sean raciales, los judíos, los negros, los asiáticos o los árabes, como económicos, el capitalismo salvaje o los separatistas o el terrorismo de los desahuciados y los sin techo o los inmigrantes.

FICHA

EL TIRANO.- Shakespeare  y la política.- Stephen Greenblatt, - Ed Alfabeto.- Pags. 252

 

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19 noviembre 2019 2 19 /11 /noviembre /2019 18:30

Ya en el prefacio, los autores, padre e hija (el novelista Amos Oz y la historiadora Fania Oz-Salzberger) nos avisan que lo que vamos a leer es un ensayo "especulativo, directo y ocasionalmente lúdico" sobre esa continuidad que ostenta la historia e identidad de los judíos como pueblo. Y esa continuidad tan peculiar no se basa ni en la etnia ni en la política principalmente, sino en una "transmisión intergeneracional de contenido verbal, basada en unos textos determinados". Y en la tradición judía, la crítica, la revisión, la polémica y la discusión están indisolublemente unidos a tales textos, la Biblia, la Torá, la Mishná y el Talmud.

Y es precisamente esa característica del pueblo judío, que ha construido su identidad mediante el amor al Libro, a los libros, la lectura, la discusión, la enseñanza y la obligatoriedad de estructurar eso en la educación de los hijos por sus padres, en la cohesión de la familia con lazos de ese tipo, lo que constituye la principal fascinación que me ha provocado este ensayo. Convertir en señal de identidad de un pueblo algo como la íntima y secular relación entre la persona y las palabras, un principio vital articulado en mi propia vida como individuo fascinado por los libros, me parece algo asombroso.

Este binomio de Oz, padre e hija, han mostrado la inaudita historia de su pueblo enroscado en los avatares de los libros sagrados, de la cultura religiosa, pero también de rigideces sociales y éticas férreas, una suerte de endogamia profunda con la que no parecen estar de acuerdo, pero que admiran y respetan pese a su ambivalencia e intransigencia (ambos se declaran "ateos del Libro"). Como ellos mismos escriben, en el interior de cada judío hay una biblioteca, salvo para aquellos que han desdeñado sus raíces y han asimilado otras culturas, otras existencias. Pero como en el budismo zen, lo esperanzador y vitalizador de esta forma de afrontar la vida, la de los judíos, consiste en su apertura hacia la discusión y la polémica, cuestionando a los maestros con entera libertad, buscando la propia verdad y garantizando una cierta innovación intelectual inextinguible. La pasión por saber, por interpretar, convierte "al mundo entero en un texto" y no es casual que la mayoría de grandes cerebros de la historia de la humanidad, en la ciencia, las artes, la fiilosofía o la literatura, hayan sido judíos. El judaísmo avala la busqueda incansable del conocimiento y la verdad. .Es este un libro agudo, inteligente, informado, irreverente y osado, en el que ningun tema delicado o difícil para la ortodoxia judía ha sido dejado de lado, desde el sometimiento de la mujer y la prepotencia de una sociedad patriarcal, a la tradicional verbosidad compensatoria judía, la actitud ante el sexo o el sentido oscuro del humor (Woody Allen o Groucho Marx) y el complejo permanente y profundo de culpabilidad (Freud). Amos y Fania muestran su agudeza cuando reclaman el talante itinerante del judío, morador de todos los paises, de todos los mundos, hombres de libros y de curiosidad y estudio, un trabajo en marcha que no excluye a nadie, ni a los gentiles cristianos ni a los musulmanes. Los judíos no deberían ser el Otro, el Forastero por antonomasia, sino unos hermanos a los que no hemos aprendido a amar, a entender o a conocer (aunque tampoco ellos han sabido propiciar ese acercamiento). El judío es la asignatura pendiente de la Humanidad. Lo malo es que parece que ellos también lo creen así, aunque por razones diametralmente opuestas. En realidad son el gran Malentendido de la historia.

LOS JUDÍOS Y LAS PALABRAS.-Amos Oz y Fania Oz-Salzberger.- Traducción de Jacob Abecasís y Rhoda Enelde.- Siruela.-220 págs.19,95 euros.

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14 noviembre 2019 4 14 /11 /noviembre /2019 08:49

Este libro es un estímulo, un desafío y un aviso para navegantes en el mundo de la cultura, el trabajo, la filosofía, en general en ese batiburrillo de elementos a los que ahora se da el nombre de humanidades. Con un párrafo del incombustible (gracias a Dios) Fernando Savater en plena portada, el librito editado por Acantilado con bastante acierto, goza también de un clarificador ensayo del pedagogo norteamericano Abraham Flexner, colocado como apéndice al final del libro tras la copiosa bibliografía que adjunta Nuccio Ordine a su breve trabajo.

El "Manifiesto" de Ordine trata un tema de plena actualidad en el sector de la educación en todos sus niveles, desde las guarderías a la Universidad, Escuelas Técnicas y comunidades científicas. La prioridad del concepto pragmático de lo "útil" (se entiende que para ganarse la vida, el prestigio económico o social) sobre lo "inútil", donde se engloba todo aquello que no da dinero de inmediato y que tiene que ver con el pensamiento, el conocimiento filosófico y, aún más lejos y menos apreciada la verdadera sabiduría (aquello, escribe Savater, en lo que tradicionalmente se ha basado la "dignitas hominis" o, mejor aún, la frase que encabeza el libro y que firma uno de los mejores escritores ético-filosóficos del pasado siglo, el francés Pierre Hadot: "Y es precisamente tarea de la filosofía el revelar a los hombres la utilidad de lo inútil o. si se quiere, enseñarles a diferenciar entre dos sentidos diferentes de la palabra "utilidad".

Y esto es, más o menos lo que trata de argumentar el profesor Ordine que trabaja en la Universidad de Calabria y ha escrito libros sobre Giordano Bruno o el Renacimiento. Para ello ataca con irónica efectividad a las instituciones educativas del momento, en todo occidente, que  promueven una ignorancia horizontal y una estupidez vertical de pensamiento. Ordine  avisa qeu la abrumadora mutilación del conocmiento, de los clásicos, de la filosofía no sólo nos va a embrutecer sino que nos va a despojar de aquello que nos hace personas, nuestro humanismo. El mensaje fundamental del libro es una advertencia a las autoridades educativas (eso es un oxímoron)  y a la sociedad en general de que la literatura, la filosofía, la historia y otros conocimientos y saberes humanísticos y científicos, no son inútiles  y se comete un error garrafal suprimiéndolos de los programas educativos o de las subvenciones para su desarrollo y estudio.

Como dice el autor:  “El hecho de que dichos saberes sean inmunes a toda aspiración al beneficio” no es más que “una forma de resistencia a los egoísmos del presente, un antídoto contra la barbarie de lo útil, que ha llegado incluso a corromper nuestras relaciones sociales y nuestros afectos más íntimos”. Para entablillar esa ruptura del esqueleto intelectual humano, Ordine no sólo usa su apreciable sentido crítico y su ilustrada ironía, sino que toma una generosa ración de autores clásicos y modernos que han abundado en la cuestión: Dante, Petrarca, Moro, Campanella, Bruno, Bataille, Keynes, Steiner, García Márquez, Cervantes, Shakespeare, Platón, Sócrates, Séneca, Heidegger, Cioran, García Lorca, Tocqueville, Hugo, Montaigne… cuyas palabras sirven de recordatorio de la tesis principal de este magnífico manifiesto: el objetivo básico de la educación que recibimos no es hacernos buenos técnicos y eficientes profesionales especializados ambos en minimos sectores del conocimiento , sino aprender a tener un pensamiento crítico, a dotar de un objetivo de mejora y de excelencia personal a nuestra vida, a comprender que si una noción activa de lo que es el amor,  la belleza, la solidaridad,  la verdad, nuestra vida no tiene sentido y se pierde en el tener sin llegar en ningún momento al ser. Transmitir el amor al conocimiento se convierte en un activismo noble y eticamente superior a muchos otros valores de moda en el sistema capitalista.  Y añade con amargura que el amor al dinero y al utilitarismo " ha invadido espacios en los que que no debería haber penetrado nunca, como las instituciones educativas”. Y en otro lugar:  “Cuando se recorta el presupuesto para las universidades, las escuelas, los teatros, las investigaciones arqueológicas, las bibliotecas… se está cercenando la excelencia de un país y eliminando cualquier posibilidad de formar a toda una generación”. Y cita un texto de Victor Hugo a mitad del siglo XIX: “Las reducciones propuestas en el presupuesto especial de las ciencias, las letras y las artes son doblemente perversas. Son insignificantes desde el punto de vista financiero y nocivas desde todos los demás puntos de vista”.

El breve ensayo de Abraham Flexner, publicado en 1939, añade con notable premonición un aviso a los científicos: “Quería que quedara claro que la defensa de lo inútil [lo no ligado al afán de lucro] no atañe solo a escritores y humanistas, sino que es una lucha que concierne también a los científicos. El estado no puede renunciar a la ciencia básica en aras del beneficio. Las Universidades y Escuelas Técnicas Superiores cada vez se asemejan más a empresas de empleo y beneficios económicos y materiales. Y añade: "...a lo largo de la historia de la ciencia la mayoría de descubrimientos realmente importantes que al final se han probado beneficiosos para la humanidad se debían a hombres y mujeres que no se guiaron por el afán de ser útiles sino meramente por el deseo de satisfacer sus curiosidad". Hace un recorrido por por importantes científicos del pasado y advierte: "Cuanto menos se desvíen (los científicos) por consideraciones de utilidad inmediata, tanto más probable será que contribuyan al bienestar humano". Para finalizar con esta impagable frase:"Un poema, una sinfonía, una pintura, una verdad matemática, un nuevo hecho científico, todos ellos constituyen en sí mismos la única justificación que universidades, escuelas e institutos de investigación necesitan o requieren.

FICHA

LA UTILIDAD DE LO INÚTIL.- Nuccio Ordine.-Trad. Jordi Bayod. Ed. Acantilado.- 172 págs.

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5 noviembre 2019 2 05 /11 /noviembre /2019 17:54

Harold Bloom, profesor de Humanidades de la Universidad de Yale durante más de sesenta años, ha muerto con 89 años -tres dias después de impartir la que sería su ultima clase, en pleno uso de sus  enormes facultades, su gigantesca erudición y su tajante y provocadora actitud crítica. Como Mr. Chipps, el  protagonista de la novela del mismo título de James Hilton, profesor británico de entre guerras, ha dejado memoria de su bien hacer en varias generaciones de estudiantes. Con Bloom desaparece una determinada ortodoxia crítica que se ha mantenido fiel a sí misma, dominando a los clásicos y haciendo una labor crítica magnífica y exigente que sabía ver entre el grano y la paja en la ceremonia de la confusión editorial de hoy. En contra de lo banal, de la vulgarización de la lectura, pero atento al lector común, Bloom ha arremetido, a lo largo de su larga vida, contra casi todos los ismos y la invasión interdisciplinar en la crítica literaria, sobre todo la escuela psicologista y la sociológica. Su "Canon" le valió ataques de todos lados y el ser considerado una especie de "condottiero" de la ortodoxia crítica. Nos decía lo que había que leer y por qué. Consideraba a Shakespeare como el "creador" de lo humano y a Cervantes como el segundo de a bordo. Más de 40 libros publicados, monografías, artículos y prólogos dan fe de su laboriosidad y dedicación. Este vástago de una humilde familia judía del Bronx neoyorquino era capaz de recitar los sonetos de Shakespeare de uno en uno y repetir la primera página de un centenar de novelas clásicas. Bromeaba con sus alumnos de su portentosa memoria, afirmando que era un legado mental de uno de sus antepasados cabalistas. Sus enemigos, los tenía abundantes y buenos (como él mismo reconocía), le acusaban de oscurantismo y excentricidad. Les contestó con un brillantísimo libro sobre los poetas ingleses románticos y un ensayo personal "La ansiedad de la influencia". Para mí fue un punto de referencia en mi labor como crítico desde sus primeras obras y en particular sentí cierta complicidad cuando arremetió contra "la escuela del resentimiento", aquellos escritores, ensayistas e intelectuales que arrinconaban a los clásicos en aras de las "nuevas" teorías culturales, segadas y colaterales, para los que un análisis de una escuela de diseño de moda era tan valioso como un  análisis de la poesía de  Blake o Shelley y su reflejo en las formas modernas de la espiritualidad. Adios, Mr. Bloom, le echaremos de menos,

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28 septiembre 2019 6 28 /09 /septiembre /2019 09:27

Para celebrar el segundo aniversario de mi presencia en esta revista he decidido aparcar por un mes los sesudos temas que me han ocupado durante estos dos años y dedicar mis esfuerzos a abordar un tema de regalo para todos los lectores que me han acompañado: Sherlock Holmes, una criatura de fantasía literaria nacida de la egregia pluma de sir Arthur Conan Doyle,  que junto a su fiel amigo y comentarista, el doctor  J. Watson, han sembrado de placer y entretenimiento las mentes de millones de seres humanos desde que  a finales del siglo XIX (1887) apareciera en una revista londinense, en plena era victoriana, como primera entrega de una novela larga, “Estudio en escarlata”.

¿Qué es lo que simboliza Sherlock Holmes y justifica su inclusión en estas páginas? Borges escribió del popular detective: "Pensar de tarde en tarde en Sherlock es una de las buenas costumbres que me quedan. La muerte y la siesta son otras".  Como “lletraferit” y amante de los libros, este personaje es el paradigma de héroe literario y el símbolo de la juventud eterna que brinda a sus admiradores incondicionales, proporciona a sus seguidores una constante revitalización literaria emocional. Es un símbolo cultural de alta calidad literaria que tiene la característica de ser un producto popular, de masas, sin abandonar su excelencia. Puedes decantarte hacia la filosofía o la teoría política, la gastronomía o la pesca del salmón, pero cada relectura de Sherlock te envía  espiritualmente a esa “eternidad” que disfruta el que se limita a vivir el presente y ejerce su memoria afectiva sobre algo entrañable que está a salvo del desgaste del tiempo. Es lo que deseo y vaticino para los que “despierten” al sortilegio de Holmes a través de estas páginas o para el que se sienta estimulado a volver a leerle. Y hay otro elemento oportuno: el compromiso del personaje y de su autor a defender unos valores de tipo ético y social que son un ejemplo para los lectores de cualquier  época y sospecho que mucho más para la nuestra, bastante "desajustada" en moralidad tanto pública como privada: la defensa a ultranza del inocente y del débil, el respeto a las mujeres, la educación, el afán  y la curiosidad de conocer el mundo y las personas, la humildad, el humor, la templanza (dejando aparte cierta afición de Sherlock, cuando no tenía casos que resolver) y la fidelidad a la amistad, la libertad  y  la justicia, hasta la muerte si es preciso. Cultura y compromiso. Sigamos con Holmes.

Aparte del "Canon" holmesianos, las cuatro novelas largas y los 56 relatos, debidos a la pluma de Conan Doyle, hay más de tres centenares (y me quedo corto) de novelas escritas por otros autores en los más variados idiomas, ("pastiches" les llaman los aficionados) que respetando las características y los personajes principales del "Canon" dan vida a múltiples y peregrinas aventuras del inmortal Sherlock. Entre esos autores hay firmas muy conocidas, incluso académicos, de todas las nacionalidades imaginables, españoles, franceses, ingleses, norteamericanos, un nepalí, rusos, canadienses o sudafricanos que abordan el corpus literario del escocés sir Arthur con todas las variedades de posibilidades creativas, desde aprovechar el famoso "hiato" de la supuesta muerte de Sherlock en las cataratas de Reichenbach en mortal abrazo con Moriarty, el archienemigo, "la mente criminal más grande de todos los tiempos" haciendo ir a Sherlock, por ejemplo a ayudar al Dalai Lama al Tibet, ahondar en la infancia del detective o leer las memorias de Mary Watson, la primera esposa del doctor , escritas por el académico francés Jean Dutour o, recalar en una de las obras más completas sobre la vida del detective, "Sherlock Holmes de Baker Street", escrita por un holmesiano de lujo, W.S. Baring-Gould, cuya imaginación corre pareja con la Conan Doyle y nos desvela todas las preguntas que un holmesiano devoto puede hacerse sobre la vida y aventuras del personaje. Con la habilidad de integrar en los "hiatos" de la vida del S.H.de Doyle las "aportaciones" de destacados autores posteriores.  Además de añadir una impagable "cronología" de la vida de los principales personajes encuadradas en los eventos reales históricos y una considerable lista de libros de y sobre S.H. (circunscrito al ámbito en inglés, por supuesto).

La Sociedad de los Irregulares de Baker Street (nombre que el Sherlock del Canon da a un grupo de golfillos de la calle que le ayudan a "tener ojos y oídos" en todas las callejas londinenses) es un Club británico existente en la realidad que vela por el mantenimiento del "Canon" y a su vez enriquecen la vastísima biblioteca sobre el "detective consultor" más famoso del planeta, que no cesa de crecer año tras año. Y eso sin contar con  las emisiones de radio, obras de teatro, series de televisión y películas, imposible de controlar por su profusión casi vírica. Junto con los periódicos y revistas dedicadas al personaje, como "The Baker Street Journal", los estudios universitarios y las tesis doctorales. Y por supuesto los Clubs privados "Sherlock Holmes" repartidos por todo el mundo. Cualquier motor de búsqueda de Internet da de entrada más de un millón de resultados sólo con teclear ese mágico nombre.

Cualquier lector amante de los novelas detectivescas, de misterio o las de "serie negra" haría bien en proveerse de los libros del "Canon", por supuesto, en primer lugar. A ellos les recomiendo los tres grandes tomos publicados en castellano, en los que se recogen las novelas: "Estudio en escarlata" (1887), "El signo de los cuatro" (1890), "El sabueso de los Baskerville" (1901-1902) y "El valle del terror" (1914 y 1915). Y los relatos reunidos en cinco grupos, "Las aventuras de Sherlock Holmes" (1891-1892), "Las memorias de S.H." (1892-1893), "El regreso de S.H." (1903-1904), "Su último saludo" (1908-1913) y "El archivo de S.H." !1921-1913). Los tres volúmenes están  dirigidos por  Leslie S. Klinger, una autoridad en el universo holmesiano. Se trata de una edición ilustrada y anotada enriquecida con un enorme aporte de información y documentación en notas que van nutriendo sin cesar la lectura de las novelas en sí, (dando noticia fidedigna de las correspondencias reales e históricas de los lugares y hechos de ficción). Has sido editados por Ediciones Akal.

De entre todos los pastiches les recomiendo la reciente "Arte en la sangre" de Bonnie Mac Bris, el citado libro de Barning-Gould, "Los años perdidos de Sherlock Holmes" del nepalí Jamyang Norbu (donde se nos cuenta qué hizo el detective tra su "muerte" en Reichenbang)  y "Mr. Holmes" de Mitch Cullin, de la que se ha realizado una brillante película y nos cuenta la vejez de Holmes como apicultor en un rincón de la costa británica ("murió" a los 103 años -gracias a la jalea real de sus abejas- frente a los acantilados de Dover, sentado en un banco, al anochecer) Y para saciar  las múltiples dudas que uno va atesorando en sus visitas al mundo sherlockiano, les sugiero una divertida e ilustrativa "guía elemental", escrita por Daniel Smith.

En cuanto a las películas, seleccionaré unas cuantas desde la primera de 1900, Sherlock Holmes Baffled  o The Hound of the Baskervilles (El perro de los Baskerville) de1939, o ya en color , The Private Life of Sherlock Holmes (1970), la serie de tv. Las aventuras de Sherlock Holmes (1984), Young Sherlock Holmes (El secreto de la pirámide) de1985; de "El perro de los Baskerville" hay cerca de 24 versiones en cine, el Sherlock Holmes  de 2009, las dos películas de Guy Richtie  de 2011 y 2014, la serie de tv. "Elementary" , las tres películas "Sherlock" para tv.y Mr. Holmes  de 2015.

Holmes es para la cultura popular un fenómeno que sobrepasó con creces las intenciones y expectativas de su creador y de los lectores coetáneos de sir Arthur. ¿Cuál es el misterio de su longevidad y vigor? ¿La poco racional nostalgia de una época pasada? No lo creo. Las versiones modernizadas a dia de hoy siguen manteniendo el frescor y la adicción al personaje. Hay algo en Sherlock que alimenta los secretos canales inconscientes de la simbología humana. Quizá sea el reflejo especular de un arquetipo universal de estilo junguiano: la probidad, entereza, valor, estoicismo, amor y respeto a la vida y a los seres vivos, nobleza, vulnerabilidad contenida, ingenio, amabilidad y fuerza. Todo junto en un ser humano física e intelectualmente atractivo y...misterioso.

 

FICHAS

LOS RELATOS  Y NOVELAS DE SHERLOCK HOLMES.- Tres tomos anotados.- Arthur Conan Doyle.- Editorial Akal.- Colección Grandes Libros. Editor Leslie S. Klinger. Traductor Lucía Márquez de la Plata.- Precio del pack 163 euros.- ISBN 978-84-460-4267-9 

ARTE EN LA SANGRE. Bonnie MacBird.-Trad. Carlos Ramos. Harper Collins.- 267 págs. 17 euros.-ISBN9788416502103

SHERLOCK HOLMES DE BAKER STREET.- W.S. Baring-Gould, Ed Valdemar, El Club Diógenes, 453 págs.

LOS AÑOS PERDIDOS DE SHERLOCK HOLMES, Jamyang Norbu, Ed, Acantilado, 325 págs.

MR.HOLMES.- Mitch Cullin.- Trad. Eva González.- Roca Editorial.-282 págs. 19 euros

EL MUNDO DE SHERLOCK HOLMES.-GUIA ELEMENTAL.- Daniel Smith. Edimat. Ilustrado, 224 págs.14,95 euros

 

 

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25 septiembre 2019 3 25 /09 /septiembre /2019 09:06

 

Anthony Burgess, fue uno  de los autores británicos más sobrados de imaginación lingüística, a la altura de la pericia de Joyce, Carroll o Tolkien, pero no a la desmesura creativa de esos autores o, en el caso del primero, de su descomunal ego. Sin embargo, como los otros, debería ser galardonado con un Nobel de literatura póstumo, que debería distinguir a los grandes del pasado, sin coste para la ilustre Academia sueca y para satisfacción de cuantos deploran a menudo el oportunismo miope de los encargados de dar el galardón. Ya que son muchos los que están pero muchos más los que deberían estar y con más merecimientos que una gran parte de los galardonados.

Lejos de la tensa dinámica distópica de "La naranja mecánica", donde se inventa un neolenguaje y "En busca del fuego" donde pura y simplemente se inventa un lenguaje prehistórico, y más acorde con la faceta musical de este novelista fallecido en 1993 con 76 años que dedicó varias novelas y ensayos a su pasión por la música, este pequeño relato que casi no rebasa las 100 páginas de cuarto de folio, "Asesinato en el concierto" es un juguete literario que involucra, con bastante humor, ironía y eficacia, al mismísimo Sherlock Holmes y a su fiel Watson.

Para ello, el habilísimo Burgess recoge los flecos argumentales de uno de los más conocidos episodios de las aventuras del detective: "La liga de los pelirrojos". En ese relato Sherlock (es decir su autor, un desabrido con su personaje, sir Arthur Conan Doyle) nos habla de la asistencia de Holmes y Watson a un concierto del violinista español Pablo Sarasate en el St.James Hall de Londres. De paso se nos recuerda (el dato consta desde "Estudio en escarlata" la primera obra de Doyle sobre S.H.) que Holmes es un virtuoso del violín que además según Watson "escribía composiciones de verdadero mérito".

En el librito, bilingüe, que comentamos, el juguetón estilo literario de Burgess no se limita a hablar de Sarasate, sino que aprovechando la visita de un joven Alfonso XIII a Londres y su asistencia al concierto, saca a colación a  unos terroristas nacionalistas catalanes (tal como les digo) que pretenden acabar con el símbolo vivo de la realeza española. Y no les cuento más. No sólo los aficionados a Sherlock lo pasaran bien (el pastiche es de los mejor logrados entre los cientos existentes debre S.H.), sino los que no lo conozcan serán contagiados, sin duda, por el sabroso mundillo literario del viejo y despechado autor escocés.

FICHA

ASESINATO EN EL CONCIERTO.-"MURDER TO MUSIC".- Anthony Burgess.- Tra, Adela Queilez.- Ed. Ken. Edición bilingüe e ilustrada.114 págs. ISBN 9788494798443

 

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18 septiembre 2019 3 18 /09 /septiembre /2019 18:39
Desde luego en nuestro mundo cultural de "provincias" (cariñoso distingo que hago para desmarcarlo de las trepidantes y desconcertantes Madrid o Barcelona) uno se lleva sorpresas muy agradables. Es el caso del navarro Joaquín Ciáurriz, al parecer uno de esos obsesos literarios que enriquecen la literatura de un país. Dirige la colección "Baroja (&Yo)" destinada como indica su nombre a todos los barojianos que en el orbe castellano son o se esmeran en serlo. Ya han aparecido seis títulos en los que gente de pluma de variada condición desmigan, para placer del lector motivado por Baroja, sus propias experiencias y vivencias provocadas por sus particulares lecturas del escritor vasco. "La boina del viajero", el libro que comento, es la aportación barojiana del profesor turolense Antonio Castellote, conocido precisamente por su afición a dicho escritor, que parece extender su influencia al estilo y la temática de don Pío, del que dice: " Baroja es un compañero de viaje al que en algunas épocas he estado muy unido y en otra hemos ido cada cual por nuestro lado, como suele suceder con los amigos de toda la vida" .
Castellote nos cuenta su vida, surcada y conducida por su afición barojiana desde "Las inquietudes de Shanti Andía", el año 1975, con diez años de edad a esas lecturas propiciadas por eventuales períodos forzados de cama (" Todos tenemos una novela enmarcada en un catarro") caso de la trilogía barojiana de "Las ciudades" en la nostálgica edición de Alianza que yo también disfruté, aunque sin catarro. Luego a comienzos de los 90 en plena "movida", Castellote va a Madrid  y se abisma en el mundo de Baroja, desde los jardines del Buen Retiro a las tabernas de Lavapiés, "lo mío no era un sueño de la modernidad sino un reencuentro con los mitos de la infancia. Era más feliz en la Cuesta de Moyano, entre libreros de viejo, que en los grandes almacenes de la Casa del Libro".
Cuando nuestro hombre vuelve a su Teruel como profesor ya se busca un Itzea (el caserío patrimonial de don Pío) en un pueblo de la zona y se cala la boina paradigmática del barojanismo, "un poco echada hacia atrás" y se convierte en "una prenda de andar por casa". Y cuenta "Había entrado en el tiempo barojiano, un mundo alejado del presente pero no referido a un pasado concreto".
Castellote acaba nostágico su delicioso librito confesando : "Ellos (las obras de Baroja) en rodo caso me protegen de la estupidez, me ayudan  a entender este mundo de cantamañanas en el que vivimos, a desconfiar de los mesías, de la literatura fácil y los oropeles gratuitos, a mantener viva la ternura como forma de conocimiento, pero también el juicio seco y el miedo al catarro." Y no queda más que suscribir su frase final "Baroja se expande como una forma de ser persona, de traducir la realidad a la imaginación".-
FICHA
LA BOINA DEL VIAJERO.- Antonio Castellote, Ipso Ediciones, «Baroja&Yo», 96 páginas.ISBN 9788494772931
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31 agosto 2019 6 31 /08 /agosto /2019 15:32

No es posible hacer una radiografía de la España vacua, de la Hispania vacía y despoblada, de ese horror desequilibrado que hemos creado entre todos los pobladores de estas entristecidas dos Españas (la poblada en demasía y la despoblada en exceso), sumando errores de geografía humana y social,  economía,  política -o lo que se entiende por eso en estos tiempos desnortados-, unidos a la falta de ética y  a un mínimo sentido de futuro. O si es posible, pero inútil. Cuando no se reconoce que se cometen errores no es posible encontrar soluciones. 

La despoblación es el cáncer del territorio. En España es una sangría constante que empezó a mitad del siglo pasado y va desertizando humana y grográficamente una superficie que se acerca a la mitad de la del país entero y verdadero. Más de 4.000 pueblos corren peligro de desaparecer en poco tiempo, dejando voces sin eco, presencias fantasmales y un estruendo sordo e intermitente de piedras, muros y tejados en una ruina progresiva. Por ello he buceado en librerías y catálogos buscando otras voces, otros ámbitos, en los que escritores, periodistas, poetas presten el nervio vivo de su imaginación, su voz, su creatividad doliente, a esta inicua decadencia, estertor y muerte de una España que nunca deberíamos dejar morir.

Aunque no enterremos todavía a la España vacua. Gracias a libros como los del profesor y antropólogo Javier Arruga, publicados los tres por Mira Editores : "En el país de los Cucutes" (2010) donde nos descubre que también existen los Monegros; "Primavera en la Guarguera" (2012)un soberbio viaje a pie por el Prepirineo, los Pirineos  que no son de postal, los aniquilados, los de la sierra de Guara y las tierras a orillas de Guarga, a los pies del Monrepós, un mundo deshabitado que lucha con uñas y dientes para sobrevivir: y "Montes Universales, gentes universales" (2018), en el que Javier se patea el "Teruel  resiste" del Matarraña y más allá pasando por Libros, Jabaloyas, Tremedal, Ródenas y Ojos Negros. Dios que buen vasallo sería Javier Arruga "si hobiera buen señor". En cualquier otro país que se estime culto, estos libros de Arruga serían de lectura obligatoria en las escuelas. ¿No queréis una política operativa para luchar contra la despoblación? Pues afrontar el problema desde la óptica de estos libros y otros semejantes que mostramos aquí repartiéndolos por las Cortes para que sus ociosas (y bien pagadas) señorías se pusieran a la labor. La prosa contundente, imaginativa y sencilla cuanto clara de Javier puede servir para comentario político y la temática que analiza con gracejo y cierta mala leche justificada para abrir debates bien animados en el hemiciclo. Lástima que no haya más Labordetas que animaran el cotarro. Y todo eso a pesar del estilo algo gamberro de Arruga, sus  recursos escatológicos y el tono coloquial que conforma una narración de colegas y pasotas. Porque es divertido y dice verdades como puños, sin recurrir a retórica filosófica, antropológica o ensayística, sino a diálogos a la brava y reflexiones algo surrealistas. 

Déjenme repetirles una dedicatoria que este autor nos endilga al principio de su último libro de la trilogía aragonesa:"Y es que este libro (salvando el subconsciente) no parte de ninguna otra cita que la huella de mis pies, de ninguna otra fuente que las de agua y de ningún otro autor que la gente que me iba encontrando, de manera que las citas, las fuentes o los autores te los encontrarás, queridos lectores o lectoras, dentro del libro, a partir de esta página...Así que venga, comienza a caminar. acompáñame, conócelos a todos ellos y disfruta como yo lo he hecho". ¡Y a fe mía que lo consigue! Son tres libros que configuran una potente visión de ese Aragón que alguien describió como "Polvo, niebla, viento y sol". Por alusiones (quien esto firma es residente en esa Comarca) transcribo lo que Arruga escribe sobre el Matarraña (en chapurreau Matarranya): "Adiós río Matarraña, espina dorsal y asófago de este Mediterráneo sin mar, es este lugar exquisito, privilegiado y un tanto esnob, como solo para conocedores, coleccionistas y espíritus selectos. Que no se corra la voz...que vendrán horteras y constructores con su scorts". Me temo, amigo, que ya se ha corrido la voz.

En otro orden de cosas, ha y que leer "Historias de nuestros pueblos"  (2013)  en el que José Antonio Adell y Celedonio García, docentes ambos y atletas de jóvenes, han paseado por las tres provincias aragonesas. En el tomo dedicado a Teruel (publicado por editorial Pirineo) hay una dedicatoria a las gentes de Teruel "que mantienen vivos sus pueblos y sus tradiciones para que el humor sea un vínculo de convivencia". Los dos geógrafos nos llevan a Jiloca, la sierra de Albarracín, Gúdar Javalambre, Maeztrazgo, Cuencas Mineras, Bajo Martín y Bajo Aragón y terminan en el Matarranya. Es un libro sencillo, documentado y simple que habla de dichos, canciones y chistes. Por él me he enterado que "Los de la Torre/ son uns torrats/no tenen oli/ i fan ballar als gats" Qué cosas. Parece que lo único que queda de aquellos versos populares es el exceso de gatos, más bien adormilados, que hay por las calles del pueblo.

Más enjundia y pertinencia tiene "Territorios abandonados. Paisajes y pueblos olvidados de Teruel" (2013) de Luis del Romero Renau y Antonio Valera Lozano, editado por la Diputación de Teruel, dos profesores universitarios que han hecho un trabajo bastante serio sobre la cuestión, aportando multitud de datos, fotografías, mapas y diagramas. Es uno de los libros más interesantes que he leido sobre la despoblación de Teruel. Como contrapeso a ese manual académico hay que rescatar el libro "Palabras mayores" (2015)de Emilio Gancedo (editado por Pepitas de calabaza, donde se nos describe "Un viaje por la memoria real". Es una libro lleno de sabia nortalgia, de acertados diálogos y de observaciones cargadas de una humanidad paciente y lúcida, la de las gentes mayores que  Gancedo entrevista y en las que late la fuerza, la pasión y el aguante de unas gentes que están desapareciendo como los lugares que habitaron a pesar de todos los inconvenientes, el hambre, el frío, la soledad y la supervivencia ganada a dentelladas contra una realidad casi inhumana. 

De la misma editorial consigno "Los últimos. Voces de la Laponia española" (2017), en el que Paco Cerdá, un periodista levantino, de pluma de inusual excelencia y concisión, dedica 163 electrizantes páginas a contarnos con pormenores que saben al detallismo de  un Azorin , la claridad y justeza expresiva de un Ortega y la ironía con retranca de un Baltasar Gracián, a contarnos decía, el periplo de 2.500 kms. por una parte semi desconocida de la España vacua, la  sarcásticamente llamada Laponia del sur, la Serranía Celtibérica, una tierra de nadie que presume de tener 1355 pueblos, entre la soledad, el polvo y el frío, repartidos entre las provincias de Guadalajara, Teruel, La Rioja, Burgos, Valencia, Cuenca, Zaragoza, Soria, Segovia y Castellón. Una suma de geografías locales inhóspitas con una latencia humana que roza los ocho habitantes por kilómetro cuadrado (con lo que nos llevamos el dudoso honor de ser uno de los lugares más despoblados de Europa). "Un etnocidio silencioso", clama el periodista que, en algunos momentos, se permite ramalazos de poesía triste y combativa al modo de León Felipe o Miguel Hernández: "esta tierra donde el silencio cabalga montañas y las voces infantiles quedaron afónicas el siglo pasado". Y apostilla: "una tierra... que profiere un mudo alarido contra su lenta y agónica despoblación".Como él mismo escribe casi al final hablando de las obras de un colega valenciano,  Cerdá define su propio libro: "...un canto etnológico, un apasionado obituario al territorio donde ahora habita el silencio espeso, la hierba y la maleza...y una constante letanía de piedras suicidas cuyo sordo ruido al caer nadie oye. Es la patria del olvido". 

Y para terminar, lost but not least, dos volúmenes corales, con numerosos autores reunidos bajo dos títulos emblemáticos: "Los que dejaron su tierra. Crónicas sobre la despoblación de Aragón. " (2018), editado por Libros.com y prologado por Luis Antonio Sáez Pérez (de la Universidad de Zaragoza, Cátedra de Despoblación y Creatividad. Y "Terra Vacua" (2018) un variopinto muestreo de relatos, editado por Comuniter, que recoge sesenta aportaciones seleccionadas tras un concurso de narraciones cortas (más 14 relatos más de escritores ya conocidos) con la temática de la despoblación, patrocinada por una Asociación Cultural y la Librería Serret. Ilustrado por las excelentes fotografías de Carlos Tundidor que también firma el prólogo.

FICHAS

1.- Javier Arruga; Primavera en la Guarguera; En el país de los cucutes; Montes Universales, gentes universales.- Editados los tres por Mira Ed. Sueños de tinta.

2.-Paco Cerdá: Los últimos, voces de la Laponia española/ Emilio Gancedo.-Palabras mayores. Un viaje por la memoria rural.- Editados ambos por Pepitas de Calabaza.

3.- Los que dejaron su tierra.- Varios autores. Ed. Libros.com.-/ Terra Vacua. Varios autores. Ed. Comuniter

4.- Territorios abandonados de Teruel.-Luis del Romero Renau y Antonio Valera.-Diputación de Teruel/ Historia de nuestros pueblos.- José Antonio Adell y Celedonio García. Ed. Pirineo

 

 

 

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28 agosto 2019 3 28 /08 /agosto /2019 07:43

Leer a José Luis Melero es una delicia. Al menos por cuatro razones básicas: escribe bien; es un bibliófilo amante de la literatura y la poesía: es un aragonés que ejerce su amor al terruño de todas las formas posibles: desde sus autores, conocidos o desconocidos, su pasión por Zaragoza, su amor por sus colores futbolísticos, por la jota y por las tradiciones y, lost but not least,  parecer ser una persona buena y también una buena persona y practica esa bondad clásica de los eruditos que tienen, además de sus pasiones y lealtades propias de su pasión vital, amigos, tertulias, familia y afán de servicio.

Una buena cantidad de las obras y autores que Melero comenta en "El tenedor de libros",  recopilación de muchas de sus columnas publicadas entre  2012 y 2015 en "El Heraldo de Aragón", no los conozco ni de oídas, pero me han enganchado los entusiasmos del comentarista y de los que si conozco y he leído me siento gratificado doblemente, no solo por coincidir en muchas de las apreciaciones y comentarios, sino por la novedad de algunos datos y anécdotas que desconocía sobre ellos. Como él mismo escribe (pág. 119) "Leer libro sobre libros es un placer onanista. Y una de las cosas que más nos gustan a los pervertidos". Pícaro comentario que suscribo totalmente, sin llegar a la amable erudición de Melero, por supuesto.

El lector tiene garantizado un extenso placer leyendo este libro y no voy a aguarle las expectativas desvelándoles algunas de las delicias que esconde. Un poco antes de la cita anterior, Melero escribe:  "...mis lectores, que por serlo tienen que ser a la fuerza amantes de los libros...saben muy bien qye unos libros nos llevan a otros y que cada día nos damos cuenta de todo lo mucho que ignoramos, de cuántos libros nos faltan por leer, de cuánto nos queda por aprender. Y que cuando vemos a alguien presumir de sabiduría, sabemos ipsofactamente  que estamos ante un perfecto botarate".

Presumo que Melero debe ser un "nefebilata", el cultismo de Ruben Darío, que define al hombre soñador, que anda siempre por las nubes, un Sócrates satirizado por Aristófanes por ese "defecto" que compartimos algunos. Esa característica de bonhomía que nos hace apreciar profundamente a gentes de pluma y libro como Jesús Marchamalo o Pepin Bello o los versos de César Vallejo, a despreciar los chismes de Marquerie sobre Antonio Machado o a ironizar sobre las necrologías, "uno de los géneros literarios más agradecidos, sobre todo si es uno quien la escribe y no el sujeto de la misma" o nos habla de su cameo en una película de David Trueba. En fin, una "silva de varia lección" dedicada a los libros raros y a los autores más o menos raros, realizada por un bibliófilo aragonés con simpatía y conocimientos sobrados. ¡Bien por José Luis!

FICHA

EL TENEDOR DE LIBROS.- José Luis Melero.- Ed. Xordica.  182 págs. ISBN 9788416461035

 

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