Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
3 diciembre 2019 2 03 /12 /diciembre /2019 18:25

Creo que deberíamos estudiar más a los griegos. Pienso que muchas de las respuestas a los problemas de la actualidad se encuentran en obras escritas hace más de dos mil años. Sólo es preciso percatarse de que todo ha cambiado en nuestro entorno desde aquellos tiempos arcaicos,  pero hay algo que se mantiene casi idéntico bajo el barniz de la modernidad y la virtualidad: las pasiones, deseos y carencias del animal humano, enterrados en el cerebro reptiliano que aún conservamos, rodeado de las circunvalaciones mágicas del neocórtex, esa maravilla gris cuyo funcionamiento aún no entendemos del todo pero ya intentamos replicarlo en la IA.

La palabra griega carácter describía la figura o el rostro grabado en las monedas o la figura alegórica grabada en piedra de una u otra cualidad humana, el heroísmo, la bondad, la ira. Para nosotros la palabra ha tomado el significado opuesto. Es ese algo que distingue a una persona de otra, mientras para los griegos es una característica que compartimos en algún momento. El problema es que ahora vemos cada cosa por separado, individualidades, y los griegos (como los chinos taoístas y los budistas) veían cada cosa como partes de un todo. 

La profesora norteamericana de origen alemán Edith Hamilton (1867,-1963) ponía un ejemplo al respecto: los templos griegos y las catedrales en la edad media. Los primeros eran colocados en un punto elevado y hermoso de la naturaleza, rodeados por la belleza natural, bosques y rocas, cielo y mar. Los cristianos hundían sus iglesias y catedrales en el centro de la ciudad, rodeadas de casuchas y barrios miserables. Eso sí, lanzando sus torres y campanarios hacia el cielo, como símbolo del poder único de la Iglesia  y de su carácter sagrado, "celestial". El pensamiento, la lengua y la literatura griega hace una apelación a nuestros tiempos: "El florecimiento del genio en Grecia se debió al inmenso ímpetu recibido cuando la claridad y el poder del pensamiento se añadieron a una gran fuerza espiritual de tipo filosófico" ¿Cuál era esa fuerza? "Una ausencia de lucha, de crispación, un poder reconciliador, algo agradable y sereno que el mundo no ha vuelto a ver desde entonces". Algo de eso nos iría bien...

Compartir este post
Repost0
30 noviembre 2019 6 30 /11 /noviembre /2019 20:27

Libros como "Factfulness" de Hans Roosling, como "Todo el mundo miente" de Seth Stephens, "The Game" de Baricco, "En el enjambre" y "Psicopolítica" del filósofo japonés de habla alemana Byung-Chul Han, sin contar los del israelí  Yuval Noah Harari, "Sapiens", Homo Deus" y las "21 lecciones para el siglo XXI", están tratando de mentalizar directa o indirectamente a los habitantes de este problemático planeta de que  nuestra actual forma de vida tiene muchos elementos deficitarios –psicológicos, sociales, económicos, tecnológicos - que aceptamos con indiferencia pero que van a tener un coste realmente elevado y que va a cambiar nuestra existencia y no siempre para bien.

Pero es en "El planeta inhóspito" de David Wallace-Wells donde se nos trata de demostrar que debido a ese estilo de vida hemos rebasado con creces las posibilidades auto curativas de la Tierra y comenzamos a adentrarnos en el caos, con consecuencias destructivas y daños irreparables a cuestiones tan vitales como el medio ambiente, clima y naturaleza: inundaciones y sequías, hambrunas y pérdida de tierra cultivable, oleadas de calor con efectos letales sobre los seres vivos, emigraciones masivas, violencia subsiguiente, guerras de supervivencia por el agua potable, los alimentos básicos, la seguridad, las epidemias, enfermedades respiratorias, de la piel y envenenamientos causados por el exceso de metano y CO2 en la atmósfera contaminada. Eso sin contar con un aumento del nivel del mar que inundará ciudades de millones de habitantes con su correlato de muertes, enfermedades y caos emigratorio. ¿Exageraciones de la ciencia? ¿Alarmismo injustificado de apocalípticos a sueldo de quién sabe qué oscuros intereses?

Señores, no. Los estudios que se van haciendo públicos con cuentagotas para no “alarmar innecesariamente” a la población dan cifras escalofriantes y generan una serie de reacciones en contra y argumentos basados en posibilidades remotas o probabilidades fantásticas, en suma, en el “pensamiento mágico” según el cual si pensamos en que algo malo no debe ocurrir, gracias a una serie de fuerzas oscuras e irracionales eso no ocurrirá, aunque la realidad nos esté demostrando cada día que ese “algo” va deteriorándose en la dirección equivocada, un proceso que muy probablemente lleva al suicidio colectivo.

Toda una civilización, la nuestra, va a pagar de forma brutal la disparidad existente entre su desarrollo tecnológico, su enorme gasto de energía y su falta de previsión y control sobre las consecuencias de sus acciones. Tenemos datos incuestionables sobre las causas del cambio climático y de las consecuencias, así como de las incertidumbres, probabilidades y escenarios que van a crearse y éstos no necesitan llegar a los puntos más graves, sólo con seguir la dinámica ya emprendida serán considerables en un lapso de tiempo abrumadoramente corto. Seguramente antes de que los ancianos de hoy lleguen a desaparecer por completo. Ni la esperanza “mágica” en que ese lapso de tiempo sea enorme, casi un ciclo de cientos de años, hasta que la tecnología logrará frenar y resolver los problemas más acuciantes o que la naturaleza logrará imponer su legendaria supervivencia (ignorando en este caso la segunda ley de la termodinámica, la de la entropía), que todo sea un mal sueño provocado por el alarmismo de unos cuantos (argumento que raya en la estupidez) o que alguien tenga un plan B (un planeta milagroso al alcance de los supervivientes), los oscurantistas defensores del “no pasa nada” se asemejan a los ciudadanos  romanos de Pompeya y Herculano que, el 24 de octubre del año 79 dC,  aunque veían la actividad excesiva del Vesubio seguían con sus quehaceres y diversiones, suponiendo que “como en otras ocasiones, todo quedaría en humaredas y algunos temblores” como nos cuenta Plinio el Joven. Allí fueron 5.000 muertos. ¿Cuántos serán en todo nuestro planeta? ¿Por qué nadie piensa que nuestra “normalidad” cada vez es menos “normal”? Como dice David Wallace, en este momento “ya hemos causado tanta devastación a sabiendas como en los siglos de nuestra ignorancia”.

Piensen que fue en 1992 cuando se publicó el informe  pionero en la denuncia, “Earth in the Balance” -un éxito popular internacional que,  a pesar de ello, fue considerado “alarmista” por muchos científicos y sobre todo por los trust petrolíferos de todo el mundo e intereses adyacentes--, sobre el vertido de gases invernadero en la atmósfera y sus efectos destructivos. Desde 1992 hasta hoy mismo, la quema de combustibles fósiles ha aumentado en una medida equiparable a los gases vertidos a la atmósfera desde la revolución industrial del siglo XIX  hasta 1992. Y seguimos haciéndolo a una velocidad progresiva y totalmente irresponsable. Esto es algo que atañe a la supervivencia de la raza humana.  En 2006 se difundió el documental del vicepresidente norteamericano Al Gore “Una verdad incómoda”, insistiendo en que los elementos del caos, los cuatro jinetes de apocalipsis ya cabalgan en forma de calor creciente, rotación de inundaciones y sequías, aumento del nivel del mar, hambrunas, incendios imparables. ¿Fechas? Olvidémonos de las posibles y quedémonos con las probables. Se suponen unos 2 metros de subida del nivel del mar, con inundaciones continuas anuales en diversos puntos del planeta, para antes del 2100. Desde al año 2000 hasta hoy ese nivel ha subido más de 5 milímetros en progresión continua. ¿Más datos? Ya mueren más de 10.000 personas a diario en todo el mundo debido a la contaminación atmosférica. El magnífico y preocupante libro de David Wallace-Wells hace un duro recorrido por “los elementos del caos” que nos amenazan: muerte por calor, hambruna, incendios, falta de agua, océanos moribundos, aire irrespirable, plagas, colapso económico…

Las macrocifras son impensables críticamente para la mayoría de las mentes humanas, (como nos cuentan Rosling en FactFulness” o Seth Stephens en “Todo el mundo miente”) pocos sabe asumir y comprender las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones contra la Naturaleza, con tal de mantener nuestro estilo de vida basado en una cultura del despilfarro. Los recursos y bienes del planeta son limitados y nuestra forma de vida (la de los países “desarrollados”) no es una forma de progreso sino una forma de degeneración planetaria. A partir de ahora, aseguran algunos calificados de “agoreros”, cada generación sucesiva vivirá peor que la anterior. ¿Necesita probarse tal aserto? Miren ustedes a su alrededor. Pero eso sí, David Wallace nos recuerda cómo proliferan los relatos, películas, series, novelas y ensayos sobre lo que se está gestando. Y nos advierte sobre “la Iglesia de la tecnología” en la que hay millones de creyentes que extrapolan los avances habidos en la creencia de que todo el caos que viene será evitado o paliado por la “tecnología del futuro”. Si escoges como camino una vía de tren y te viene una locomotora encima, no puedes esperar a que la tecnología haga subterránea o aérea la vía férrea, tienes que apartarte del erróneo camino escogido.

Aún ante la contundencia de esas cifras, de las investigaciones que las confirman y sobre todo los testarudos hechos, los negacionistas siguen asegurando que todo es exageración, como los que aún siguen opinando que la tierra es plana a pesar de las evidencias de Elcano o Magallanes hace 500 años  o de las imágenes espaciales. Este tipo de francotiradores contra el sentido común siempre ha existido y sigue habiendo personas con un nivel de credulidad asombroso. Lo inconcebible es que siguen determinando las acciones políticas (solo cuando se unen a intereses espurios, claro). De ahí la pertinencia de una frase pronunciada en una conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático: “El lento arrastrar de pies de las políticas ambientales de muchos países nos lastra a todos, al resto del planeta, porque cada uno de nosotros impone algo de sufrimiento sobre nuestros yos futuros cada vez que cogemos un coche, subimos a un avión, mantenemos un nivel de vida basado en el consumo irresponsable, desperdiciamos el agua, tiramos miles de toneladas de alimentos a la basura…o nos  abstenemos en unas elecciones para exigir políticamente que tomemos todos conciencia del peligro que nos amenaza”.

Reflexionen sobre la breve parte IV, “El principio antrópico” que empieza con la frase “…no sólo es una crisis ecológica sino una apuesta de altísimo riesgo sobre la legitimidad y la validez de la ciencia…es una apuesta que la ciencia solo puede ganar si pierde. Y si la ciencia gana la apuesta, de poco nos va a servir, ni a ella, ni a nosotros. Perdemos todos, todo el planeta.

El planeta inhóspito. David Wallace-Wells. Traducción de Marcos Pérez Sánchez. Debate, 2019. 348 páginas. 22,90 euros.

 

 

Compartir este post
Repost0
27 noviembre 2019 3 27 /11 /noviembre /2019 18:40

La editorial Rasmia, en su colección Tríadas, está editando unos libritos bilingües con textos breves de autores reconocidos, traducciones excelentes y temáticas de interés superlativo. Se trata, como se trasluce en el título de la colección, de textos que están vinculados temáticamente entre sí, pero también con unos discursos complementarios  que parecen perseguir objetivos semejantes como es el caso en  este primer volumen dedicado a la guerra, o mejor, contra las guerras.

Comienza con dos escogidas citas de Mary Shelley y Paul Valery y cierra el libro con una no menos jugosa de Arthur Schnitzler. Les adjunto la de Valery ("La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen para provecho de gentes que si se conocen pero no se masacran") y la  de Schnitzler ("El diccionario de la guerra lo han hecho los dimploáticos, los militares y los gobernantes. Deberían corregirlo los que regresan de las trincheras, las viudas, los huçerfanos, los médicos y los poetas".

La introducción (sin firmar) es el más actual, claro y directo de los textos que nos acompañan en la lectura de este librito de poco más de 100 páginas, la mitad de las cuales son en inglés y la otra mitad sus traducciones al castellano (de Vicente Abella y Santiago Gallego). Son tres textos de Vernon Lee (pseudónimo de una mujer, Violet Page) escritora británica nacida en Francia que vivió a caballo del siglo XIX y el XX y tuvo una obra extensa de novelas, ensayos y libros de viaje y una fama discreta por sus relatos de fantasmas y su afán polemizador en ensayos y artículos. Aquí nos ofrece un relato simbólico, "El ballet de las naciones" en el que a través de figuras tales como La Muerte, Satán, la Valentía, el Honor, la Crueldad, el Hambre, la Ciencia, el Odio, la Rapiña, la Hambruna, la Codicia, el Heroísmo, la Sospecha, el Asesinato y las danzantes-naciones, configuran una danza macabra, desmesurada y sangrienta, un apocalipsis de violencia, cinismo y destrucción con el que la autora trata de reflejar el caos de horror que fue la I Guerra Mundial. El relato ha quedado quizá algo obsoleto para nuestra época, con su abuso de la siniestra  pantomima algo ingenua de las alegorías y los símbolos. 

El texto de Ambrose Bierce, un norteamericano del siglo XIX, periodista y escritor (autor del famoso "Diccionario del diablo" y otras obras de misterio y fantasía), que fue combatiente en la guerra de Secesión, es otra alegoría de los desastres de la guerra, también de una crudeza extrema, pero no comparable a la que ya nos han acostumbrado las películas y documentales actuales de los horrores bélicos y la violencia urbana, por lo que todo queda bañado de una curiosa sensación de pesadilla infantil. Las barbaridades angustiosas de Hitler, Pol Pot, Mao o Stalin, nos han vacunado contra ese horror bélico al que Bierce da el nombre de una de las más sangrientas batallas de la guerra que él vivió: "Chickamauga". La narración tiene  un aire parecido a la de Lee, aunque aquí se trata de mostrarnos esa desdicha sangrienta de la guerra a través de un niño, al que le gusta jugar a ser héroe y defender a la Patria.

Por fin, el tercer texto lo firma un clásico norteamericano, el gran Mark Twain,. Lo titula "La plegaria de la guerra" y son seis páginas de un tono grandilocuente donde el autor de "Tom Sawyer" le pasa factura irónica y sarcástica a las fuerzas y mitos de la guerra, a los intereses más o menos ocultos y a las mentiras adornadas que jalonan los conflictos bélicos amparados por el poder, la ocultación, la codicia, la estupidez y la crueldad con la que se manda a los hombres al matadero. Son tres relatos contra la plaga humana de la guerra, en los que se denuncia "el pueril ensalzamiento del valor y el  heroísmo, el mito del guerrero y del honor...la derrota de la sociedad y el género humanos, la victoria de las miserias, los odios, los miedos, los institnos homicidas y los intereses más oscuros...".

FICHA

GUERRA.- Vernon Lee, Ambrose Pierce y Mark Twain.- Trad. Vicente Abella y Santiago Gallego.- Ed. Rasmia.

Compartir este post
Repost0
19 noviembre 2019 2 19 /11 /noviembre /2019 18:30

Ya en el prefacio, los autores, padre e hija (el novelista Amos Oz y la historiadora Fania Oz-Salzberger) nos avisan que lo que vamos a leer es un ensayo "especulativo, directo y ocasionalmente lúdico" sobre esa continuidad que ostenta la historia e identidad de los judíos como pueblo. Y esa continuidad tan peculiar no se basa ni en la etnia ni en la política principalmente, sino en una "transmisión intergeneracional de contenido verbal, basada en unos textos determinados". Y en la tradición judía, la crítica, la revisión, la polémica y la discusión están indisolublemente unidos a tales textos, la Biblia, la Torá, la Mishná y el Talmud.

Y es precisamente esa característica del pueblo judío, que ha construido su identidad mediante el amor al Libro, a los libros, la lectura, la discusión, la enseñanza y la obligatoriedad de estructurar eso en la educación de los hijos por sus padres, en la cohesión de la familia con lazos de ese tipo, lo que constituye la principal fascinación que me ha provocado este ensayo. Convertir en señal de identidad de un pueblo algo como la íntima y secular relación entre la persona y las palabras, un principio vital articulado en mi propia vida como individuo fascinado por los libros, me parece algo asombroso.

Este binomio de Oz, padre e hija, han mostrado la inaudita historia de su pueblo enroscado en los avatares de los libros sagrados, de la cultura religiosa, pero también de rigideces sociales y éticas férreas, una suerte de endogamia profunda con la que no parecen estar de acuerdo, pero que admiran y respetan pese a su ambivalencia e intransigencia (ambos se declaran "ateos del Libro"). Como ellos mismos escriben, en el interior de cada judío hay una biblioteca, salvo para aquellos que han desdeñado sus raíces y han asimilado otras culturas, otras existencias. Pero como en el budismo zen, lo esperanzador y vitalizador de esta forma de afrontar la vida, la de los judíos, consiste en su apertura hacia la discusión y la polémica, cuestionando a los maestros con entera libertad, buscando la propia verdad y garantizando una cierta innovación intelectual inextinguible. La pasión por saber, por interpretar, convierte "al mundo entero en un texto" y no es casual que la mayoría de grandes cerebros de la historia de la humanidad, en la ciencia, las artes, la fiilosofía o la literatura, hayan sido judíos. El judaísmo avala la busqueda incansable del conocimiento y la verdad. .Es este un libro agudo, inteligente, informado, irreverente y osado, en el que ningun tema delicado o difícil para la ortodoxia judía ha sido dejado de lado, desde el sometimiento de la mujer y la prepotencia de una sociedad patriarcal, a la tradicional verbosidad compensatoria judía, la actitud ante el sexo o el sentido oscuro del humor (Woody Allen o Groucho Marx) y el complejo permanente y profundo de culpabilidad (Freud). Amos y Fania muestran su agudeza cuando reclaman el talante itinerante del judío, morador de todos los paises, de todos los mundos, hombres de libros y de curiosidad y estudio, un trabajo en marcha que no excluye a nadie, ni a los gentiles cristianos ni a los musulmanes. Los judíos no deberían ser el Otro, el Forastero por antonomasia, sino unos hermanos a los que no hemos aprendido a amar, a entender o a conocer (aunque tampoco ellos han sabido propiciar ese acercamiento). El judío es la asignatura pendiente de la Humanidad. Lo malo es que parece que ellos también lo creen así, aunque por razones diametralmente opuestas. En realidad son el gran Malentendido de la historia.

LOS JUDÍOS Y LAS PALABRAS.-Amos Oz y Fania Oz-Salzberger.- Traducción de Jacob Abecasís y Rhoda Enelde.- Siruela.-220 págs.19,95 euros.

Compartir este post
Repost0
10 noviembre 2019 7 10 /11 /noviembre /2019 08:46

Sapere Aude, atrévete a saber, atrévete a pensar, atrévete a usar tu propia razón. Fue el lema de los hombres sabios --y osados para su época: el siglo XVIII--  de la Ilustración. La emplea Kant en su obra "¿qué es la Ilustración?, aunque su origen se remonta a una epístola de Horacio,  poeta satírico y filósofo epicúreo  romano del siglo I aC. Entre los objetivos que se plantean los Ilustrados en el llamado Siglo de las Luces está el uso y predominio de la Razón en los asuntos humanos, la tendencia hacia el Progreso y la Ciencia y un Humanismo que engloba el amor a la Naturaleza, la libertad y la búsqueda de la felicidad para todos los hombres. Han pasado tres siglos de la aparición de aquellos seres iluminados que vivían en una dictadura secular de monarcas absolutos y revoluciones sangrientas (como la francesa de 1789). ¿Diría usted lector que se ha conseguido en algún momento los sueños de aquellos ilustrados? Steven Pinker, el ensayista, cree que sí. No suficiente en ninguno de los casos, no firme y mantenido; con bastantes deformaciones, carencias y manipulaciones en su totalidad. Pero hay algo que ha quedado claro:

El atrévete a pensar por tí mismo es la clave filósofica de nuestro tiempo. Es clara y contundente. No demos nada por hecho o por resuelto. Vamos a cuestionar si lo que nos "venden" como verdades realmente lo son. En un mundo digital donde las "fakes news" son el pan nuestro de cada día, donde todo el mundo miente de alguna forma y en cierta medida, según los intereses del momento, hay que exigir a nuestra mente: atrévete a razonar, a cuestionar lo que te cuentan e incluso lo que ves en televisión, periódicos y radio, atrévete a intentar aplicar la lógica, la honestidad, la bondad a los argumentos que emplean para justificar lo que sabes intuitivamente que es injustificable. Tenemos la libertad de pensar por nosotros mismos. Parece una labor ingente, pesada e ingrata. Pero es lo único que certifica nuestra humanidad y nuestro derecho a ser libres y tratar de hacer un mundo más justo y si no más feliz, menos desdichado y cruel. Siempre existe un momento clave en el que nuestra intuición y nuestra integridad -caso de que nos hayan enseñado a tenerlas- nos dicen: te están engañando. Párate, no sigas. Detente y piensa. Atrévete a pensar. Y luego actúa o deja de hacerlo. No aumentemos con nuestra acción o nuestra inhibición la terrible injusticia de nuestro mundo.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
8 noviembre 2019 5 08 /11 /noviembre /2019 17:53

El periodista y escritor francés Jean Rolin, de 76 años, ha utilizado un pretexto  biográfico para seguir los pasos del célebre T.E.Lawrence (el llamado "Rey sin corona de Arabia" o "Lawrence de Arabia" inmortalizado popularmente más por la película de David Lean con un joven y teñido de rubio Peter O'Toole, que por su oscura y trepidante hazaña bélica junto a los árabes contra los turcos, en la I Guerra Mundial.

Se da la circunstancia de que Lawrence vivió en la localidad francesa de Dinard a finales del siglo XIX y a mediados del XX los hizo el autor de este libro, ambos a una edad infantil parecida. Rolin da esa razón como excusa para realizar un viaje de casi mil ochocientos kms semejante al que hizo Lawrence a los 21 para recorrer una ruta por los 35 castillos de los cruzados, la mayoría simples ruinas, que se extiende por Jordania, Palestina, Isarel, Libano y Siria hasta Turquía. Lawrence hará su tesis doctoral de ese relato en Oxford. Más de un siglo después, en 2017, Rolin, seguirá sus pasos, acompañado por un traductor y de vez en cuando por escoltas militares o del servicio secreto de Assad y nos cuenta las aventuras de Lawrence tal como él las relata en sus  libros y los de otros que escribieron sobre ellas, complementándolas con sus propias vivencias en unos territorios y una población que parece haberse mantenido en lo esencial tan miserable, peligrosa, hospitalaria a veces y violenta y mezquinamente codiciosa.

Aparte del recorrido en sí mismo, entre polvo, cascotes, ruina y la miseria de la población que acompaña a cualquier territorio en continua situación bélica, Rolin va incluyendo datos y fragmentos procedentes de los libros y la correspondencia del militar, escritor, arqueólogo y erudito británico que, al menos a mi, me han dado mucha información sobre la niñez, juventud y el tono íntimo de sus aventuras con aquellos árabes de principios del siglo XX, no tan alejados de los actuales.

FICHA

CRAC.- Jean Rolin. TRad. Manuel Arranz.-Libros de Asteroide.

Compartir este post
Repost0
1 noviembre 2019 5 01 /11 /noviembre /2019 17:42

Cuando leemos o oímos hablar de "filosofía perenne", denominación acuñada por Leibniz ( a caballo entre el.XVII y el XVIII) recordamos uno de los más famosos libros del inglés Aldous Huxley (1894-1963), afincado en Estados Unidos y que además de novelas, poesías, relatos cortos y ensayos (Un mundo feliz, La isla, Contrapunto, Las puertas de la percepción), coqueteó con las drogas como camino de percepción espiritual. Nos referimos a la búsqueda de un "punto focal en que mente y materia, acción y pensamiento se dan cita en la psicología humana" o "la búsqueda a la Realidad inherente en todo y lo que en realidad es nuestra verdadera Naturaleza".  La fuente de ese tipo de filosofía es, desde luego, la metafísica y suele causar una forma o estilo de vida de base ética muy característico que crea como un "esprit de corps" un "sello" caracterológico y social que salta a la vista para cualquiera que conozca el mundo de la espiritualidad laica o la perteneciente a las religiones corrientes (budismo, cristianismo, islamismo) aunque se mantiene cuidadosamente al margen de ellas. Enfocados no en el cultivo de un yo personal, sino del Yo eterno que esté en el fondo de todos y que se suele identificar con una Base o Fondo universal y de carácter suprahumano. Se trata de promover un conocimiento que como dicen los textos hinduistas clásicos "por el cual oímos los inaudible, percibimos  lo que no puede percibirse y sabemos lo que no puede saberse".

Filosóficamente sabemos que el conocimiento es una función del ser. Pero si a través de determinadas prácticas y disciplinas espirituales hay un cambio en el ser cognosciente, se produce un cambio paralelo en la naturaleza  y la cualidad de ese conocimiento. El pragmático William James, psicólogo y filósofo norteamericano -hermano del novelista Henry James- aseguraba con mucho sentido común que "la práctica puede cambiar nuestro horizonte teórico y puede hacerlo de doble manera: puede conducir a nuevos mundos y suscitar nuevos poderes. El conocimiento que nunca lograríamos manteniéndonos tal como somos, acaso sea alcanzable a consecuencia de un tipo de vida superior basada en la ética y en el amor". Un espíritu en estado de "desprendimiento, caridad y humildad, puede estar dotado para aprehender otro tipo de Realidad diferente pero sin embargo inmersa en la realidad cotidiana. Es nuestra percepción diferente la que puede captarla.

A "groso modo"  ese sería el objetivo de toda una serie de prácticas y disciplinas, unas más serias que otras, algunas con ambición de ser consideradas científicas y otras decididamente esotéricas, que integran el que Robert Greenfield llamó en los años setenta del pasado siglo "Supermercado espiritual". En aquélla época, cercana a la "revolución de la flores" y el uso del cannabis y el lsd a gogó, hubo muchos "despertares" e "iluminaciones" facilitados por el atajo rápido de la pastillita o las fumatas o la ingesta de hongos "sagrados", pero también se solidificó la presencia y páctica del yoga, del budismo zen y las formas de meditación de raíces hindúes (budismo y vedanta), chinas (taoísmo), islámicas (sufismo) o cristianas y ante el advenimiento del siglo XXI, las confirmaciones y parámetros prácticos más o menos científicos y médicos logrados por el "mind fulnness" , la práctica de la atención plena, el budismo y en otro orden de cosas la "sabiduría perenne" basada en filosofías arcaicas como los grecolatinos- Pitágoras, Demócrito, Sócrates, Platón, Epicuro, Séneca, Marco Antonio, et altri-   o los saberes oscuros de los sacerdotes de Apolo, de Dionisos, la senda chamánica. Sin olvidar las vías gnóstica, monástica y mística (de la que nos habla Joan Prat, en su libro "La nostalgia de los orígenes").

Un "supermercado espiritual" que parecía adquirir mayor importancia en paralelo al descrédito gradual de las Iglesias y a ciertos escándalos que salpicaban a algunas de ellas, sin olvidar la memoria histórica del papel que tales iglesias habían tenido con su alianza con el poder político y monárquico en la explotación y abuso ejercido contra la población menos culta y más precaria, es decir la mayoría hasta la llegada del siglo XX y sus guerras demoledoras.

El paso de los siglos ha cambiado la relación del hombre con la Naturaleza, la técnica y la ciencia han facilitado -y transformado- nuestra vida cotidiana, pero el hombre no ha evolucionado comparativamente a la evolución social, cultural, política o económica. Su mente sigue bastante inmadura, "no percibimos las cosas tal y como son; nuestras creencias distorsionan; nuestro entendimiento es limitado; no reconocemos nuestra verdadera naturaleza". Por eso el amplio y surtido supermercado espiritual ofrece posibilidades de crecimiento, un proceso laborioso hacia el "despertar", a base de senderos y caminos cuidadosamente delimitados y de difícil consecución real aunque muchos de ellos sujetos a la falacia de "consígalo en 20 lecciones". En el fondo la receta básica es simple (no fácil) y se apoya en elementos como la motivación, la transformación de las emociones, un estilo de vida basado en la ética, prácticas diarias de desarrollo de la concentración y atención, una paciente percepción de la propia conciencia, la dedicación esencial al cultivo del amor y la busca de la sabiduría, y , por último pero no menos importante, la aceptación del Otro tal cual es unido a un blindado espíritu de servicio altruista hacia los demás... ¿simple?, sí. ¿sencillo?, no. Uno echa de menos la sencillez poética de la frase de Heráclito (s.IV, adC) cuando susurraba "Todo está lleno de dioses", estimulando el amor y el respeto del hombre hacia todo lo creado, incluído él mismo.

Pero pasemos a los libros que podrían inaugurar una biblioteca basada en la espiritualidad humana. Para empezar, leamos sobre "Las nostalgia de los orígenes"  del antropólogo Joan Prat (Kairós) en el que se nos habla con acierto, erudición y claridad de ese ansia humana por los mitos de loa paraísos perdidos, por el regreso  a los orígenes, antes de que los hombres malgastaran la rqieuza y la belleza recbidas. Joan nos habla de laS cuatro grandes vías de retorno a esa condición ideal: el camino de los chamanes, la esotérica vía de la gnosis (palabra griega que designa el conocimiento perfecto), el sendero de la ascesis y la  renuncia a todo lo que nos aparte de la disciplina y, por fin, la vía mística en que practica la renuncia a sí mismo, el apartamiento del ego y la unión con lo Absoluto, aquello que algunos llaman Dios.

Podemos complementarlo con "El despertar del alma" (Ariel) de David Hernández de la Fuente en el que este profesor universitario de la UNED acoge el mito de Ariadna, esposa del dios Dionisios, el místico conductor del hombre por el mundo de los misterios dejando a un lado la razón y cualquier cultura que no sea la de la Naturaleza en sí misma, incluida la social o la familiar. "Dionisio aparece como esencia del instinto que, junto con lo apolíneo, rige la vida humana y todos sus campos creativos y conceptuales". Es una metáfora de la potencia creativa de la Humanidad "del trasfondo místico y metafísico de la esencia del mundo". Nietzsche se confesó  adepto a la figura y la significación dionisíaca para compensar al mundo de la "muerte de Dios".

Y pasando a los elementos prácticos que pueden acercarnos al sugestivo pero difícil cambio de percepción de lo real y lo cotidiano que consiste justamente en percibirlo "tal cual es", aconsejo la lectura atenta de "La práctica de la atención plena" (Kairós) del profesor de medicina Jon Kabat-Zinn, una visión científica que a muchos les parecerá revolucionaria y sumamente práctica.  Como reflejo de las vías espirituales tradicionales, aconsejo "El Buda rebelde" (Kairós) de Dzogchen Ponlop Rinpoché, que nos proporciona una receta budista para "liberarse del miedo y la infelicidad" de una forma original: "desatando la parte búdica de nuestro interior que se rebela contra la banalidad y las trampas racionales o emocionales  que nos tiende la religión, la costumbre, la cultura y nuestros miedos y deseos.  Para otro sector religioso aconsejo el brillante libro "Sufismo y taoísmo" (Siruela)  de Toshihiko Izutsu, erudito profesor japonés experto en islamismo, en el que contrapone la cosmovisión sufí y la taoísta y nos descubre la líneas comunes que parecen compartir sin tener ninguna conexión histórica directa. 

En suma un recorrido sugestivo por las vías más conocidas dirigidas al cultivo de la parte espiritual del hombre, en una época en la que el materialismo y esa nueva teología de lo digital parecen estar causando el olvido de la importantísima "dimensión mistérica" de la mente humana. En realidad, la que nos convierte en humanos.

FICHAS

SUFISMO Y TAOÍSMO.- Toshihiko Izutsu.-Trad. Anne Helene  Suárez.- ED. Siruela.511 págs.

EL BUDA REBELDE.-Dzogchen Ponlop Rinponché.-TRad Gabriel Nagore.-Kairós.271 págs.

EL DESPERTAR DEL ALMA.-David H. de la Fuente.- Ed. Ariel.-453 págs.

LA PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA.- Jon Kabat-Zinn.-Trad.David González.Ed. Kairós

LA NOSTALGIA DE LOS ORÍGENES.- Joan Prat.- Ed. Kairós .-675 págs.

 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
23 octubre 2019 3 23 /10 /octubre /2019 14:31

Lector, si le molesta este título, hágase una reflexión. Tiene la misma limitación  de lógica histórica, respeto y empatía humanas, información veraz,  sentido de futuro y conocimiento no manipulado del pasado que aquellos que se enfurecerían ante el título "Todos somos españoles". Catalanes, españoles, vascos, gallegos, andaluces o extremeños. Son algo más que denominaciones de origen, lo sé. Hablamos de dos etiquetas: lo político y lo cultural (que incluye la lengua). Justamente lo político (que integra lo económico y así nos va) es lo que ha demostrado fehacientemente que no funciona o funciona pésimamente. Aunque, a pesar de todo, tiene solución: quizá tuviéramos que redifinir lo que entendemos por política y sus "profesionales", hasta el momento más bien una comunidad parasitaria.

Pasemos a lo que nos puede unir. ¿Unir? Pues sí. Por definición la cultura genuina es una instancia abierta, porosa, en crecimiento permanente, que asimila y recoge todas las aportaciones ajenas por su valor intrínseco, en tanto cuida y alimenta sus características propias (en un clima de hermandad, colaboración  y respeto por las culturas vecinas). ¿Por qué es tan difícil de comprender que no hay culturas enemigas, excluyentes, dominantes, hegemónicas? La diversidad es la característica vital, esencial, de la Cultura. Y dentro de ella el respeto mutuo y el diálogo enriquecedor con las otras.

La jerarquía aceptable es: la Cultura como patrimonio de la Humanidad que se va capilarizando geográficamente, primero en grandes espacios continentales, luego en etnias, países, regiones naturales...y todas son importantes y todas cuando se unen enriquecen, cuando se separan se empobrecen.

La instancia política debería partir de un respeto total a la cultura propia y ajena. No es asunto suyo manipularla, imponerla o anatematizarla, aunque sí  lo es en lo concerniente a protegerla económicamente y propiciarla socialmente. Si logramos sacar a la cultura de la ecuación política y económica, advertiremos no sin sorpresa que facilita la consecución de idearios políticos dignos del siglo XXI que conducen a la globalización del trabajo por tratar de solucionar los grandes retos de supervivencia que tenemos planteados como especie en este planeta.

Por tanto, volviendo al asunto, cambiemos nuestra caduca y provinciana visión de "lo catalán" como opuesto a "lo español" y viceversa. La división y el enfrentamiento real no es de culturas -o no debería serlo- sino de tolerantes e intolerantes, de personas cultivadas a bárbaros que incendian y destruyen olvidando que el fin nunca justifica los medios. Amemos la cultura, la lengua y las caracteristicas genuinas de la cultura catalana, como amamos cada uno la nuestra regional y familiar. Y exijamos en nombre de la Cultura de todos los pueblos de España que los políticos no sigan creando de la cultura un elemento diferencial que es utilizado de forma excluyente.

Gritemos, codo con codo, con los pacíficos ciudadanos catalanes que caminan juntos por razones políticas, equivocadas o no, que también se enfrentan a la barbarie de las calles, que en su mayoría creen que se pueden buscar soluciones si hay respeto y voluntad política de que las cosas no lleguen tan lejos, que llevan decenios con la sensación –a veces evidente y real- de que no son entendidos, un "todos somos catalanes", y llevemos ese grito humanísimo por el resto de las ciudades españolas, para dejar claro que en toda España apostamos por la paz y el entendimiento...esos dos elementos esenciales de la Cultura común.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Escritor y periodista

Compartir este post
Repost0
21 septiembre 2019 6 21 /09 /septiembre /2019 19:07

 

 

Más que una novela, la periodista danesa Asne Seierstad ha realizado un meritorio trabajo de campo periodístico, ajustándose a los cánones clásicos y sólo transitados por los grandes periodistas: integrarse en el contexto que quiere describir de una forma tan profunda y comprometido que pasar a formar parte del seno del reportaje. Y aquí es donde entra la novelista, la creadora de una cierta ficción que no es tal sino una extensión de la labor reporteril a elementos, situaciones y reflexiones que, en puridad, no pueden ser reflejados por el periodista y sí por el narrador.

Asne además ha donado al pueblo de Afganistán para aplicarlos a labores educativas la mitad de los ingresos que depara la venta de la novela que, por el momento supera el millón de ejemplares en varias lenguas. El librero de Kabul  fue publicado en inglés en 2003 y lleva varias ediciones en España desde 2003, es decir hace 16 años nada menos. Para escribir este libro, Asne viajó a Afganistán en plena efervescencia talibán, en noviembre de 2001. Conoció al librero Sultán Khan que le contó su dramática odisea relacionado con la venta de libros (ya se sabe que estos inspiran terror a todos los fanáticos unineuronales. "Primero, los comunistas me quemaron los libros, luego los muyahidin saquearon la librería y, finalmente, los talibanes volvieron a quemar mis libros", le dijo Sultán. De esa amistad surgió la brillante, aunque peligrosa idea de Asne: le pidió al librero que le permitiera convivir con la familia durante meses para escribir una obra que reflejara la forma de vida de los afganos en las circunstancias bélico-religiosas que les afligían. Sultán accedió con gran hospitalidad y Asne su puso el burka y se convirtió en una invitada, en una mujer más en la vivienda, donde descubrió el estado real -y penoso-  de las mujeres de las familias afganas. Y como el liberal Sultan se comportaba -según la costumbre afgana- en un opresor más de la condición femenina.

La periodista asegura que llevar el burka en Kabul le permitió percatarse e primera fila de la situación en las calles : "Me convertí en invisible y pude ver sin ser vista". ,mientras en la casa de Sultan era testigo de las relaciones del hombre con las mujeres de su casa (lo cual disgustó al librero que esperaba que ella silenciara esos detalles). Asne no carga las tintas y se limita a reflejar algunas anécdotas relativizándolas por la cuestión de las tradiciones del país y de la etnia religiosa. Aún así el libro levantó muchas polémicas y la periodista se ha tenido que oir epítetos duros de Sultan hacia ella a la que acusa publicamente, ante los medios occidentales que acuden a entrevistarle tras el éxito del libro, de haber traicionado su confianza.

La historia que nos cuenta Asne es una drama familiar y un alegato contra la estupidez humana. No sólo la de los talibanes sino la de hombres más o menos cultivados, como el librero, que no han evolucionado desde la edad media y siguen aplicando comportamientos y normas que amargan la existencia de más de la mitad  de la población de sus países, las mujeres. Las escenas de la vida de una familia afgana, que podría haber sido el subtítulo del libro, supera con creces el tipo de libro acostumbrado sobre libros y librerías y se inclina más hacia un reportaje periodístico de primera. No obstante hay una corriente narrativa continua en la novela que, al margen del machismo vejatorio de Sultan, transforman a este en un luchador de la cultura. Kan lucha denodadamente para conservar su librería y ir adquiriendo libros, muchos de ellos prohibidos por el régimen talibán. Pero esa gesta levanta pocas simpatías en el lector cuando comprueba que no es la cultura lo que mueve a Sultan sino su propia ambición como mercader. De libros, pero mercader. Ya que supedita a su negocio cualquier posibilidad de dar estudios a sus hijos o evitar la penosa servidumbre, casi esclavitud, de sus mujeres, hijas, hermanas y dos esposas oprimidas bajo su mando tiránico.

Un libro interesante y aleccionador, cuya calidad literaria es lo que menos nos interesa en este caso.

FICHA

EL LIBRERO DE KABUL.- Asne Seierstad.-Trad. Sara Hoyrup.- 269 págs. Ed. Maeva.- ISBN 9788496231054

 

 

Compartir este post
Repost0
31 agosto 2019 6 31 /08 /agosto /2019 15:32

No es posible hacer una radiografía de la España vacua, de la Hispania vacía y despoblada, de ese horror desequilibrado que hemos creado entre todos los pobladores de estas entristecidas dos Españas (la poblada en demasía y la despoblada en exceso), sumando errores de geografía humana y social,  economía,  política -o lo que se entiende por eso en estos tiempos desnortados-, unidos a la falta de ética y  a un mínimo sentido de futuro. O si es posible, pero inútil. Cuando no se reconoce que se cometen errores no es posible encontrar soluciones. 

La despoblación es el cáncer del territorio. En España es una sangría constante que empezó a mitad del siglo pasado y va desertizando humana y grográficamente una superficie que se acerca a la mitad de la del país entero y verdadero. Más de 4.000 pueblos corren peligro de desaparecer en poco tiempo, dejando voces sin eco, presencias fantasmales y un estruendo sordo e intermitente de piedras, muros y tejados en una ruina progresiva. Por ello he buceado en librerías y catálogos buscando otras voces, otros ámbitos, en los que escritores, periodistas, poetas presten el nervio vivo de su imaginación, su voz, su creatividad doliente, a esta inicua decadencia, estertor y muerte de una España que nunca deberíamos dejar morir.

Aunque no enterremos todavía a la España vacua. Gracias a libros como los del profesor y antropólogo Javier Arruga, publicados los tres por Mira Editores : "En el país de los Cucutes" (2010) donde nos descubre que también existen los Monegros; "Primavera en la Guarguera" (2012)un soberbio viaje a pie por el Prepirineo, los Pirineos  que no son de postal, los aniquilados, los de la sierra de Guara y las tierras a orillas de Guarga, a los pies del Monrepós, un mundo deshabitado que lucha con uñas y dientes para sobrevivir: y "Montes Universales, gentes universales" (2018), en el que Javier se patea el "Teruel  resiste" del Matarraña y más allá pasando por Libros, Jabaloyas, Tremedal, Ródenas y Ojos Negros. Dios que buen vasallo sería Javier Arruga "si hobiera buen señor". En cualquier otro país que se estime culto, estos libros de Arruga serían de lectura obligatoria en las escuelas. ¿No queréis una política operativa para luchar contra la despoblación? Pues afrontar el problema desde la óptica de estos libros y otros semejantes que mostramos aquí repartiéndolos por las Cortes para que sus ociosas (y bien pagadas) señorías se pusieran a la labor. La prosa contundente, imaginativa y sencilla cuanto clara de Javier puede servir para comentario político y la temática que analiza con gracejo y cierta mala leche justificada para abrir debates bien animados en el hemiciclo. Lástima que no haya más Labordetas que animaran el cotarro. Y todo eso a pesar del estilo algo gamberro de Arruga, sus  recursos escatológicos y el tono coloquial que conforma una narración de colegas y pasotas. Porque es divertido y dice verdades como puños, sin recurrir a retórica filosófica, antropológica o ensayística, sino a diálogos a la brava y reflexiones algo surrealistas. 

Déjenme repetirles una dedicatoria que este autor nos endilga al principio de su último libro de la trilogía aragonesa:"Y es que este libro (salvando el subconsciente) no parte de ninguna otra cita que la huella de mis pies, de ninguna otra fuente que las de agua y de ningún otro autor que la gente que me iba encontrando, de manera que las citas, las fuentes o los autores te los encontrarás, queridos lectores o lectoras, dentro del libro, a partir de esta página...Así que venga, comienza a caminar. acompáñame, conócelos a todos ellos y disfruta como yo lo he hecho". ¡Y a fe mía que lo consigue! Son tres libros que configuran una potente visión de ese Aragón que alguien describió como "Polvo, niebla, viento y sol". Por alusiones (quien esto firma es residente en esa Comarca) transcribo lo que Arruga escribe sobre el Matarraña (en chapurreau Matarranya): "Adiós río Matarraña, espina dorsal y asófago de este Mediterráneo sin mar, es este lugar exquisito, privilegiado y un tanto esnob, como solo para conocedores, coleccionistas y espíritus selectos. Que no se corra la voz...que vendrán horteras y constructores con su scorts". Me temo, amigo, que ya se ha corrido la voz.

En otro orden de cosas, ha y que leer "Historias de nuestros pueblos"  (2013)  en el que José Antonio Adell y Celedonio García, docentes ambos y atletas de jóvenes, han paseado por las tres provincias aragonesas. En el tomo dedicado a Teruel (publicado por editorial Pirineo) hay una dedicatoria a las gentes de Teruel "que mantienen vivos sus pueblos y sus tradiciones para que el humor sea un vínculo de convivencia". Los dos geógrafos nos llevan a Jiloca, la sierra de Albarracín, Gúdar Javalambre, Maeztrazgo, Cuencas Mineras, Bajo Martín y Bajo Aragón y terminan en el Matarranya. Es un libro sencillo, documentado y simple que habla de dichos, canciones y chistes. Por él me he enterado que "Los de la Torre/ son uns torrats/no tenen oli/ i fan ballar als gats" Qué cosas. Parece que lo único que queda de aquellos versos populares es el exceso de gatos, más bien adormilados, que hay por las calles del pueblo.

Más enjundia y pertinencia tiene "Territorios abandonados. Paisajes y pueblos olvidados de Teruel" (2013) de Luis del Romero Renau y Antonio Valera Lozano, editado por la Diputación de Teruel, dos profesores universitarios que han hecho un trabajo bastante serio sobre la cuestión, aportando multitud de datos, fotografías, mapas y diagramas. Es uno de los libros más interesantes que he leido sobre la despoblación de Teruel. Como contrapeso a ese manual académico hay que rescatar el libro "Palabras mayores" (2015)de Emilio Gancedo (editado por Pepitas de calabaza, donde se nos describe "Un viaje por la memoria real". Es una libro lleno de sabia nortalgia, de acertados diálogos y de observaciones cargadas de una humanidad paciente y lúcida, la de las gentes mayores que  Gancedo entrevista y en las que late la fuerza, la pasión y el aguante de unas gentes que están desapareciendo como los lugares que habitaron a pesar de todos los inconvenientes, el hambre, el frío, la soledad y la supervivencia ganada a dentelladas contra una realidad casi inhumana. 

De la misma editorial consigno "Los últimos. Voces de la Laponia española" (2017), en el que Paco Cerdá, un periodista levantino, de pluma de inusual excelencia y concisión, dedica 163 electrizantes páginas a contarnos con pormenores que saben al detallismo de  un Azorin , la claridad y justeza expresiva de un Ortega y la ironía con retranca de un Baltasar Gracián, a contarnos decía, el periplo de 2.500 kms. por una parte semi desconocida de la España vacua, la  sarcásticamente llamada Laponia del sur, la Serranía Celtibérica, una tierra de nadie que presume de tener 1355 pueblos, entre la soledad, el polvo y el frío, repartidos entre las provincias de Guadalajara, Teruel, La Rioja, Burgos, Valencia, Cuenca, Zaragoza, Soria, Segovia y Castellón. Una suma de geografías locales inhóspitas con una latencia humana que roza los ocho habitantes por kilómetro cuadrado (con lo que nos llevamos el dudoso honor de ser uno de los lugares más despoblados de Europa). "Un etnocidio silencioso", clama el periodista que, en algunos momentos, se permite ramalazos de poesía triste y combativa al modo de León Felipe o Miguel Hernández: "esta tierra donde el silencio cabalga montañas y las voces infantiles quedaron afónicas el siglo pasado". Y apostilla: "una tierra... que profiere un mudo alarido contra su lenta y agónica despoblación".Como él mismo escribe casi al final hablando de las obras de un colega valenciano,  Cerdá define su propio libro: "...un canto etnológico, un apasionado obituario al territorio donde ahora habita el silencio espeso, la hierba y la maleza...y una constante letanía de piedras suicidas cuyo sordo ruido al caer nadie oye. Es la patria del olvido". 

Y para terminar, lost but not least, dos volúmenes corales, con numerosos autores reunidos bajo dos títulos emblemáticos: "Los que dejaron su tierra. Crónicas sobre la despoblación de Aragón. " (2018), editado por Libros.com y prologado por Luis Antonio Sáez Pérez (de la Universidad de Zaragoza, Cátedra de Despoblación y Creatividad. Y "Terra Vacua" (2018) un variopinto muestreo de relatos, editado por Comuniter, que recoge sesenta aportaciones seleccionadas tras un concurso de narraciones cortas (más 14 relatos más de escritores ya conocidos) con la temática de la despoblación, patrocinada por una Asociación Cultural y la Librería Serret. Ilustrado por las excelentes fotografías de Carlos Tundidor que también firma el prólogo.

FICHAS

1.- Javier Arruga; Primavera en la Guarguera; En el país de los cucutes; Montes Universales, gentes universales.- Editados los tres por Mira Ed. Sueños de tinta.

2.-Paco Cerdá: Los últimos, voces de la Laponia española/ Emilio Gancedo.-Palabras mayores. Un viaje por la memoria rural.- Editados ambos por Pepitas de Calabaza.

3.- Los que dejaron su tierra.- Varios autores. Ed. Libros.com.-/ Terra Vacua. Varios autores. Ed. Comuniter

4.- Territorios abandonados de Teruel.-Luis del Romero Renau y Antonio Valera.-Diputación de Teruel/ Historia de nuestros pueblos.- José Antonio Adell y Celedonio García. Ed. Pirineo

 

 

 

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens