Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
7 octubre 2013 1 07 /10 /octubre /2013 09:22

asalto-al-poder-cartel-2.jpg

Cuando aún están frescos en la memoria del aficionado al cine, los desastres controlados del filme de Antoine Fuqua, "Objetivo: la Casa Blanca" con Gerard Butler como un esforzado protector del presidente (Aaaron Eckhart) y un Morgan Freeman tan sólido y pluriempleado como siempre, el catastrófico Roland Emmerich ("Independence Day", "El día de mañana", "1912"), que pinchó hace dos años con "Anonymous" sobre William Shakespeare, película que no me disgustó)  nos ofrece un filme mediocre pero tan hiperactivo que produce cierto desequilibrio en el espectador, entre el estupor y el rechazo. Se trata de "Asalto al poder". Y en ella se nos muestra el mismo esquema que en la película de Fuqua y en tantas otras del cine reciente, en las que el presidente de los Estados Unidos, son toda su parafernalia  de liturgias de respeto y obediencia, se convierte en objetivo o rehén de malos, malisimos y debe ser rescatado por el héroe de turno que debe superar su decadencia o su mala fama --recordad a Clint Eastwood-- para demostrar que ante el simbolo presidencial todo rezuma entrega, sacrificio y heroísmo. Y eso aunque, como le gusta a este director excesivo, tenga que seguir un guión idiota, exagerado y volcado en hacer algo que suele triunfar en todas sus películas: destrozar todo lo que tiene a su alcance, llevar la acción a un punto de no retorno para sacarse en el ultimo minuto la carta triunfal de una victoria casi imposible y de la vuelta a la normalidad del éxito y predominio mundial de la bandera de las barras y las estrellas.

Y así nos vemos obligados a creernos que el grupo de terroristas bastante obvios que, disfrazados de hombre de la limpieza y las chapuzas, se pasean impunemente por la Casa Blanca en presencia de los elegantes miembros de seguridad, con detalles tan absurdos e involuntariamente cómicos (casi dignos de Monthy Pyton) como el terrosita con cara de sádico psicópata que tiene una "chuleta" pintada en el brzo con el numero de la puerta que debe abrrir para seguir con su "misteriosa" incursión.

La evidente carga propagandística sobre el actual presidente de la potencia, el señor Obama, es tan necia, sonrojante y poco inteligente que parece más una película de descrédito pagada por los republicanos para sacar a Obama del poder.

En cuanto al elenco actoral, John Cale (Channing Tatum) es una desvergonzada copia de otro John, este McCain, interpretado por el incombustible Bruce Willis en la franquicia de "La Jungla" ("The hard") que ya nos ha deparado cuatro  o cinco trepidantes peliculas de acción. Cale es un agente que pretende entrar al servicio personal del presidente pero es rechazado por no tener estudios universitarios y ser algo indisciplinado. Ël será el héroe providencial que salve a un presidente (Jamie Foxx) que, como dijimos, recuerda poderosamente el real (guiño ramplón al poder).

La cosa se resuelve con la destrucción casi total del edificio de la Casa Blanca, heridas al presidente y muertes, de lo mas sádico y aparatoso, de los malos que, bajo un disfraz político, lo unico que pretenden es llenarse los bolsillos con el monto total de la reserva federal, aunque están comandados por el traidor de turno, James Wood, cuya mejor escena en esta pelicula, todo excesos, es cuando encañona al presidente, que le dice compungido: "Después de cuarenta años de proteger con tu vida al presidente de los Estados Unidos, vas a disparar contra mí?". La mirada y el gesto con el que el viejo y eficaz Wood (un malo paradigmático) responde, es de lo mejor de la película.

Destrucción de iconos, defensa ñoña de la familia, la sempiterna amenaza de holocausto nuclear, los nuevos medios de comunicación social, la traición, el conflicto de Irán y de Oriente Medio como trasfondo, todo tratado con tan poca seriedad que consigue parecer una broma desquiciada, pero eso si, tan dinámica que acaba arrastrándote aunque pienses que estás perdiendo el tiempo. Si además añadimos la presencia de una pequeña, hija del protagonista, que más parece una enana adulta por su manera de hablar y su comportamiento repelente, convirtiéndose en heroína, pues la cosa se pone aún más dura. Para esto uno se queda con "Objetivo: La Casa Blanca", mucho más honesta, menos pretenciosa y más divertida. Lo único sorprendente de  esta película es el hecho de que el guionista James Vanderbilt (que tiene obras tan suculentas como "Zodiac")  haya cobrado tres millones de dólares por este bodrio de guión..

 

 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
1 octubre 2013 2 01 /10 /octubre /2013 07:09

la-gran-familia-espanola-cartel-3.jpg

 

Magnífica película coral española. Nada que ver, por supuesto, con aquella casposilla "La gran familia" dirigida por Fernando Palacios y protagonizada en los sesenta por Alberto Closas, José Luis López Vázquez, José Isbert  y Amparo Soler Leal que alegró la vida, comparativamente hablando, a tantísimas familias de nuestro país, ofreciendo una imagen casi idílica del desarrollismo "made in Spain" con referencias a las ayudas sociales y la obra sindical, estandarte del régimen, tan estrecho en otras cosas como libertades políticas, de prensa o de asociación. Bueno, con las libertades en general. Qué tiempos aquellos: contra Franco vivíamos mejor.

La que hoy nos ocupa, dirigida por Daniel Sánchez Arévalo ("Azuloscurocasinegro", "Gordos" o "Primos") , con una gracia y espíritu crítico herederos de Azona o Berlanga, es una divertida muestra del innegable "aggionarmento" del cine español, su entronque con la realidad social actual y su saludable mala uva. Acogiéndose a la nostalgia cinéfila con maestría, Sánchez Arévalo, recurre a la mítica "Siete novias para siete hermanos" a fin de mostrarnos una familia española recreada a imagen de aquélla pero sin la romántica edulcorina de un idealizado oeste americano y del triunfo del amor sobre todas las cosas. Se trata de una comedia en la que la citada mala uva va de la mano de los chistes de situación, un diálogo endiablado que se alimenta de la neolengua juvenil informatizada que ahora priva, copias burlescas de videoclips musicales y una trama que va desvelando secretos y pasiones con una naturalidad desafiante: dos chicos muy jóvenes, el benjamín de los cinco  hijos de la gran familia, todos con nombres bíblicos alfabéticos copiados de la citada "Siete novias", deciden casarse justamente el día de la final del mundial de fútbol de Sudáfrica. Un dia de catarsis nacional, despliegue de fanatismo futbolero y nacionalista con abundancia de gritos pseudo marciales y banderas, unido a otro de catarsis familiar, en el que problemas, ajustes de cuentas, rivalidades y pasiones diversas van complicando la situación con ribetes de astracanada.

Es difícil jugar a Berlanga o Fernán Gómez en la España perpleja y enfadada de Rajoy. Las costuras del guión se resienten en una trama que en ocasiones se le escapa a Arévalo de las manos. Los actores están de bien a muy bien en general. Dado que hablamos de una película coral no destacaré a ninguno. Simplemente decirles que entre los evidentes defectos de esta película (y sus muchas virtudes) no está el de interpretaciones desvaidas o sobreactuadas, todo ese nivel está bastante bien y si caso una echa de menos una dirección más enérgica, parece como si el director se dejara llevar por las circunstancias y hubiese dado "barra libre" a sus actores y a la preponderancia del guión sobre la labor de dirección (ambos menesteres regidos por la misma persona).

 

 

 

 

.

 

Compartir este post
Repost0
27 septiembre 2013 5 27 /09 /septiembre /2013 07:05

Mud

mud-cartel-1.jpg

De pronto uno encuentra ecos de excelencia en un director poco conocido. Jeff Nichols (que tiene en su haber otra película extraña y fascinante, "Take Shelter" sobre un tipo obsesionado con la amenaza nuclear) dirige "Mud" con sabiduría narrativa. Todo podía haber sido un cuento del Missisippi al estilo del negrismo desazonante del último cine "indie". Pero poco a poco nos va desvelando algo muy distinto. La cochambre de los pueblos establecidos en barcazas sobre el río o en invadidas caravanas rodeadas de basura y maleza, también permite una mirada de ilusión y vigor adolescente. "Mud" se transforma en una historia iniciática, en una relación de adulto sin ley, libre y posiblemente peligroso, con dos niños que van descubriendo el sabor de la libertad salvaje en el ejemplo del joven Mud, cuya única certeza es la importancia del amor en la vida. Y ese es un ejemplo que los dos niños, sobre todo uno de ellos, aceptará y seguirá con la esperable ración de desencanto y violencia. Como en "Las aventuras de Tom Sawyer", el fugitivo adulto, un negro, se convierte en mentor de Tom y Huck Finn, en "Mud" es éste enamorado rufián, este blanco, quien va forzando la madurez en los dos pequeños condenados, aunque satisfechos, a vivir en un mundo marginal.

Si en "Take Shelter" Nichols nos deleita con sus guiños desvergonzados a Dickens y Stevenson, en "Mud" nos alecciona irónicamente sobre el cine de iniciación juvenil en la vida y en el sexo y nos evoca al héroe de Salinger en  "El guardián en el centeno" o a los traviesos héroes de Twain, con una mirada misógina que parece provocada por las fuentes pero que Nichols, con su ambivalencia desvergonzada, no nos aclara.

Lo que si está clara es la evolución de los adolescentes. Ned (Jacob Lofland) y Ellis (Tyes Sheridan) van creciendo frente a los espectadores: los vemos en su juvenil búsqueda de aventuras por el inmenso río, el encuentro con un lugar mágico (una isla en la que encuentran una canoa suspendida de un arbol tras la brutal crecida del Missisippi) y la habilidad en presentarnos a un fugitivo que ha escogido ese lugar para refugiarse, Mad (Matthew McConaughey, tal vez lo más flojo de un conjunto actoral magnífico, incluidos secundarios). De esa relación llena de pactos y sobreentendidos surge la evidencia de un chaval de catorce años que aprende vicariamente que el amor lo es todo (aunque las mujeres que nos muestra Nichols y su comportamiento esconden una misoginia evidente) y se perfila un drama rural en el que la violencia va pareja con una visión ruda y natural de la existencia en la que el amor, el sexo y la lealtad son fuerzas naturales que obedecen las leyes de la tierra.

Es en el retrato que nos ofrece de "Mud", un espíritu libre y misterioso, de una dura fascinación, bien representado por ese actor de escasa expresividad y dificil apellido, pero que aquí logra dotar a su personaje de una fuerza que supera la del mismo actor, algo que emana de su comportamiento, su sonrisa maliciosa, las miradas que esconden una perpleja peligrosidad real y al mismo tiempo  su profunda ingenuidad, su entrega al ideal amoroso a pesar de los desastres que le causa y su aceptación de las exigencias e injusticias de la vida. Frente a él, el jovencisimo Tye Sheridan le disputa con éxito el protagonismo y Nichols logra que nos sintamos tiernamente atraidos por el muchacho seco y duro que mantiene una prodigiosa fidelidad a su propia ética marginal pero generosa.

Y en este elenco, dos secundarios de lujo que cada vez que salen se meriendan la pantalla y a los que estén en ella: Sam Sephard, como mentor de Mud, componiendo una figura misteriosa dotada de cierta larvada violencia, a pesar de su edad y Reese Whiterspoon, haciendo el papel femenino mas relevante en una película en la que las mujeres son contempladas como versátiles, frívolas y oscuras deidades marginales que complican la vida de los hombres..

 

     

    .

 

    . 

 

 

Compartir este post
Repost0
19 septiembre 2013 4 19 /09 /septiembre /2013 09:55

riddick-cartel-4.jpg

 

"Hay días malos y hay días memorablemente malos". La voz en off que nos narra los pensamientos de Riddick mientras trata de sobrevivir en un planeta hostil, desolado y aniquilador, tiene una saludable ironía y un humor soterrado que es la mejor baza de esa película de ciencia ficción que trata de alejarse de la coartada mística o trascendente que comienza a ser plato de cada día en el género. Riddick (Van Diesel) mantiene ese tono salutífero y paródico en todas las increíbles aventuras que nos esperan, sin ganas de hacerlas verosímiles sino sólo con la evidente intención de divertirnos. Y claro que lo hace. El héroe icónico de la serie B de la ciencia ficción, que nació con "Pitch black" en 2000, se fue volviendo más atractivo con "Las crónicas de Riddick" (2004) a pesar de su escaso éxito comercial y ahora prueba suerte con esta producción sin pretensiones que busca con el dinamismo y la brutalidad paródica habitual una confirmación en el cine de su éxito en los juegos virtuales o en el cómic.

Como dice ese sonriente héroe de las gafas de soldador y los ojos hipnóticamente brillantes, "Había cometido el peor crimen posible: me había civilizado". El personaje se nos hace simpático por su desmesura y prepotencia en forma de guiños continuos al espectador, es como un Sam Spade de la ciencia ficción, con toda la cachaza, la falsa dureza y la ironía del mejor Humphrey Bogart.

Pero entiéndame, no estoy hablando de una buena película, solo de una película simpática protagonizada por un antihéroe molón y divertido. Los fallos de tensión, desarrollo y argumento, son colosales. Hay incoherencias flagrantes y una rara mezcla de elementos diferentes en las aventuras de Riddick, que rompen la continuidad argumental. A resaltar a nuestro Jordi Mollá haciendo un papel de malo poco creíble pero que no desentona en el aire burlesco de la cinta. David Twohy, el dikrector, sigue su camino de  creativo "avant la lettre" de la serie B en la estela de Roger Corman, por ejemplo, y fiel a un subgénero que comienza a ser manjar de glockbuster más que de salas de estreno. Pero, para los amantes del cine de bajo presupuesto y alta ambición de entretener, "Riddick" es muy apreciable.

 

 

 Ficha      

RIDDICK

Dirección: David Twohy.

Intérpretes: Vin Diesel, Jordi Mollá, Karl Urban, Kate Sackhoff, Matt Nable, Dave Bautista, Bokeem Woodbine.

Género: ciencia-ficción

Estados Unidos-Gran Bretaña, 2013

Duración: 119 minutos.

 

 

Compartir este post
Repost0
17 septiembre 2013 2 17 /09 /septiembre /2013 09:36

ahora-me-ves-cartel-1.jpg

 La vida de los magos e ilusionistas ha sido desde los albores del cine un filón que conoce bien cualquier estudioso del 7º Arte. No olvidemos que uno de los grandes creadores del cine fantástico en sus inicios fue Georges Meliès y este pionero genial no era, ni más ni menos, que un buen ilusionista. Así lo pudimos ver en esa pelóicula memorable que se tituló "La invención de Hugo" del gran Scorsese. Pero mucho antes, desde Chaplin a Buster Keaton, los ilusionistas o "magos" han atraído el interés de los guionistas de cine y televisión. Sin ánimo exhaustivo, puedo citar cinco películas, tres de ellas muy recientes, que han reflejado la vida de magos e ilusionistas. Desde el clásico de Tay Garnett, "Eternamente tuya" (1939) con David Niven como "El Gran Arturo" enamorando a Loretta Young, a "El gran Houdini" (1953) de George Marshall con Tony Curtis como el genial mago histórico. Ya en nuestros días, "El último gran mago" de Gillian Armstrong, recupera esa legendaria figura con Guy Pearce y Catherine Zeta-Jones, "El ilusionista" de Neil Burger con Edward Norton y "El truco final" de Chritopher Nolan, con Hugh Jackman y Christian Bale, tal vez la más seria en su documentación sobre trucos y efectos. Todo este preámbulo viene a cuento del estreno de "Ahora me ves..." y el hecho notable de que las cinco películas citadas son, todas y cada una, mejores que la que comentamos. Es indudable que Hollywood vuelve a copiarse a sí misma y lo hace trayendo la magia y a los ilusionistas  a nuestra época, en la que como todo el mundo sabe, la auténtica magia la hacen sólo los técnicos de los efectos especiales y de la realidad virtual. La magia ha muerto, vivan los magos.

Pero parece que no ha muerto, al menos eso explicaría que una película como "Ahora me ves..." haya sido un éxito de taquilla en EE.UU. Argumento: cuatro magos son contratados por una misteriosa persona para que lleven a cabo tres actuaciones que incluyen el robo de importantes sumas de dinero y pondrán en jaque al mismísimo FBI. Aqui entran los grandes efectos especiales y sobre todo el desafío a la credibilidad del espectador. Poca magia en realidad, muchos supuestos dados como ciertos y una osadía de la incoherencia, de los giros tramposos y trucos no muy ingeniosos, pero todo ello narrado con imagenes brillantes y música trepidante.

Como está destinada a un público que no exija mucho, que busque diversión con olor a palomitas, el cometido ha sido conseguido. No quedará ni un gramo de memoria de lo que acontece tras las dos horas de proyección. Louis Leterrier ("Furia de titanes" "El increible Hulk") cumple su cometido comercial  y el elenco, Mark Ruffalo, Morgan Freeman, Michel Caine, Jesse Eisemberg, Woody Harrelson, Isla Fisher, Dave Franco, es lo suficientemente sólido para justificar que tratemos de pasar un rato distraido con ellos. Sin más. Es decir en lugar de mostrarnos el misterioso y fascinante mundo de los ilusionistas, Leterrier se embarca en una película clónica de la saga de Ocean's, es decir grandes robos de guante blanco con ladrones apuestos, divertidos e inteligentes y malos malísimos, listos pero menos. Y, eso sí, ni sombra del estilazo de la mencionada saga. Y para este crítico, la tristeza, aunque comprensible, de ver a esos dos monstruos de la pantalla, Michael Caine y Morgan Freeman, haciendo sus alimenticios papeles con mucha dignidad y poco convencimiento. Quizá un poco avergonzados de haber participado en ese brillante --de oropel-- artificio bobo.

 

 

 

 

      
  •            

Compartir este post
Repost0
16 septiembre 2013 1 16 /09 /septiembre /2013 08:03

pain-and-gain-cartel-1.jpg

Tres culturistas bastante descerebrados, Daniel (Mark Wahlberg), Paul (el forzudo sonriente, Dwayne Johnson) y Adrian (Anthony Mackie) deciden prosperar en la vida con el dinero "fácil"· de la delincuencia casposa y para ello no se les ocurre otra cosa que secuestrar a un millonario (soberbio Tony Shalhoub) que se revela como un secuestrado muy difícil de manipular y de asustar. Con un guión negro, negrísimo,  de Christopher Markus y Stephen McFeel, digno de los hermanos Coen (hay puntos de contacto entre "Fargo", por ejemplo y esta película divertida y de una crudeza surrealista y brutal). Michael Bay, el director, nos dice al principio y al final de la película que lo que nos va a contar ha ocurrido en la vida real y para que conste, al finalizar la cinta, nos muestra los auténticos rostros de los inenarrables individuos, entre la torpeza genuina y la oligofrenia, capaces de hacer tales barbaridades sin que se les cambie la estupida sonrisa de suficiencia de la cara.

La película merecería los parabienes de Jonathan Swift, el de los Viajes de Gulliver, dado el absurdo estúpido y la cretinez elevada al cubo que los hechos nos muestran. Como dice uno de los protagonistas "Jesucristo te exalta, pero la cocaína es lo más". Y es que parece todo dictado por un morfinómano pasado de vueltas. Lo que hace interesante esta película es el hecho de que en definitiva estamos asistiendo a una crítica mordaz, inclemente, animal y grosera, aunque con toques geniales en su ironía, a la sociedad americana del dios dólar y el chillón mal gusto del Miami más cutre. Genial como siempre Ed Harris como secundario de lujo, haciendo de  poli retirado, que es el único que refleja inteligencia, compasión y humanidad de todo un reparto instalado en el exceso y la ingenuidad peligrosa de los músculos como órgano mas cerca de la  razón de cada uno de ellos. La verdad es que bordan sus papeles. Película, pues, sorprendente, divertida y con  varias lecturas paralelas.

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
12 septiembre 2013 4 12 /09 /septiembre /2013 07:08

 

el-ultimo-concierto-cartel.jpg

He aquí una película sobresaliente. Debió estrenarse en 2012 pero la coincidencia con  "El cuarteto" de Dustin Hoffman aconsejó que se aplazara, dada la similitud del tema y en el título ("A late Quartet", El cuarteto final). Sin menospreciar en absoluto la cinta del actor norteamericano,  la del desconocido Yaron Zilberman, la supera con ventaja, esta vez no sólo por la labor del director (algo mediocre, aunque quizá era difícil hacer otra cosa dasdas las características de la cinta y los actores) sino sobre todo por los intérpretes y la veracidad, ternura y dramatismo del argumento.

Varias historias y muchos sentimientos se entrecruzan en esta película sobre un cuarteto, "La Fuga", especializado en Beethoven y compuesto por cuatro grandes músicos que han logrado a menudo la gesta de interpretar el Opus 131 en Do sostenido menor tal como el músico alemán exigía, en "attaca", es decir sin detenerse un instante y, por supuesto, sin desafinar. LLevan 25 años tocando juntos en una armonía delicada y compensatoria que sugiere una atención y un trabajo constante para supeditarlo todo a la mejor interpretación posible. Ahora una noticia terrible estremece a los cuatro artistas: el chelista (genial Christopher Walken, uno de los excelsos actores -no divos- del cine mundial) padece Parkinson y debe salir del conjunto. El primer violín, Mark Ivanir (que no desentona en absoluto en un elenco admirable), el segundo, un ambicioso pero reprimido Philip Seymour Hoffman, como siempre a la altura de la excelencia interpretativa, y su mujer y compañera, Catherine Keener, la cálida y sensata viola, que vive estoica pero brillantemente a la sombra de los tres hombres.

La terrible noticia crea un elemento de discordia y tensión en los miembros del grupo que han aceptado la paternal autoridad del chelista como líder y ahora con su desaparición abre una lucha por el poder, abierta y descorazonadora, aunque la exigencia de la música  y de la perfección de los siete movimientos del Opus está en el trasfondo con una carga de temor y desafío.

Pero este drama de un cuarteto de cuerda no deja en ningún momento de atraer la atención y los sentimientos del espectador. Ante la inanidad del cine de consumo, resulta aleccionador ver como una película sencilla, con un argumento relacionado con algo tan especializado como la música clásica, desbanca en el ánimo del espectador toda la pretenciosidad, los efectos especiales, cuanto más aparatosos mejor, y las actuaciones estereotipadas de los divos del llamado 7º arte y de las películas que ahora prevalecen.

Estamos ante una película intimista, con planos medios casi estáticos, con la presencia obsesiva de la música del Opus 131 de Beethoven, mientras los intérpretes nos muestran las complejidades de sus sentimientos, sus rivalidades, su cortesía exigente, su profundo amor a la música, las relaciones que establecen entre ellos; y sobre todo ese palpitar de humanidad, la presencia dolorida, angustiada y paciente de un Walken en estado de gracia. Sobriedad, exigencia actoral y una labor de dirección apacible y respetuosa, sin caer en el sentimentalismo o en la emoción fácil y manipuladora. Ofreciéndonos a la  par la visión completa de unos músicos magistrales que no por ello dejan de ser hombres y mujeres con sus zonas oscuras, donde la envidia, la vanidad, las pasiones ocultas y reprimidas son la amenaza más dura para la supervivencia del hasta ahora modélico cuarteto de cuerda. Claro está, no es una película perfecta, redonda. Hay acotaciones y elementos del guión que son reiterativos o sobran, pero es tanta la calidad del conjunto que esos defectos forman parte aceptable de la propuesta magnífica, como en la cultura zen los objetos son más perfectos cuando aportan algún delicado elemento fallido, pues en ello radica la "humanidad" de la perfección artística.

Verbo y música, diálogo y banda sonora, sentimiento y aspiración, van complementándo y configurando una obra especial que deja al espectador perplejo y admirado. La música tiende a la perfección, la palabra es el elemento subterráneo que da vida a los intérpretes y establece las diferencias. Pero hay que superarlas a fin de poder ofrecer, con la calidad exigida durante 25 años, el concierto de conmemoración del cuarto de siglo de continuo éxito perfeccionista. Y hacia ese punto se dirige el argumento y la película, con un final magistral, aunque esperado.  Película de visión obligada. Incluso para los que aman más a Mozart que a Beethoven. Aquí hablamos de cine en estado puro.

 

 

 

 

 

 

EL ÚLTIMO CONCIERTO

Dirección: Yaron Zilberman.

Intérpretes: Philip Seymour Hoffman, Christopher Walken, Catherine Keener, Mark Ivanir.

Género: drama. EE UU, 2012.

Duración: 105 minutos.

 

.

Compartir este post
Repost0
10 septiembre 2013 2 10 /09 /septiembre /2013 09:00

atrapada-en-la-oscuridad-cartel-1.jpg

 

Una joven reportera gráfica queda ciega a resultas de una explosión durante una escaramuza en Afganistán. cuando hacía su trabajo acompañando a las tropas norteamericanas. Aunque la secuencia afgana es de lo más interesante (sobre todo viendo cómo se mueve la reportera (Michelle Monaghan) en pleno ataque afgano) cuando comienza la película propiamente dicha la encontramos viviendo con un joven en un ático lujoso en pleno centro de Nueva York y moviéndose como invidente por las calles de Manhattan. Nuevo giro argumental y tras un paseo. llegada de la joven a su magnífico ático (ya se nos ha hecho saber que el piso no es de ella sino del joven con el que vive). A partir de ahí comienza la acción de "Atrapada en la oscuridad" en la que el esquema de la película de 1967 "Sola en la oscuridad" dirigida por Terence Young e interpretada  por la magnifica Audrey Hepburn, se va solapando de forma desmañada y lo que en la vieja pelicula de hace 46 años se convertía en angustia e incluso terror, aquí incita un poco a la risa (y no precisamente histérica) o al más genuino fastidio por las incoherencias y exageraciones argumentales.

Los golpes de efecto no dejan de producirse en el comportamiento de los dos malhechores que han asesinado al joven novio de Michelle (el consabido cómplice que habia huido con el botín)y en las reacciones de la reportera ciega, para acabar con una copia, mala, del final de la película citada. Quizá el rejuego con los diamantes --el tesoro buscado-- sea lo mas original de la película (aunque lo hemos visto en varias cintas, incluso en una de Indiana Jones). Joseph Ruben trata la historia de la ciega acosada en un lugar cerrado y claustrofóbico por criminales que buscan un botín robado, como si fuera un telefilme, obligando a sobreactuar a Michael Keaton, que no es un actor que precise mucho empuje para eso, aunque hay que decir que son esos dos, Keaton y la Monaghan los que aguantan el peso de la película. Sin llegar a tener la fuerza de su "Durmiendo con su enemigo", Ruben parece haberse dado un atracón de "Sola en la oscuridad" y "Terror ciego" (Richard Fleischer, 1971), pero el resultado no llega a interesar demasiado, al contrario que en esas dos películas que deberían volver a ser pasadas al menos por televisión.

 

 

Compartir este post
Repost0
8 septiembre 2013 7 08 /09 /septiembre /2013 08:48

Standing_Up-342823984-main.jpg

 

Dos niños, encantadoramente interpretados por Chandler Canterbury y Annalisa Basso, son maltratados por sus compañeros en un campamento de verano en una bella región de los Estados Unidos. Ambos son desnudados en plena noche y abandonados en una isla llamada de Las Cabras, cercana al campamento. Refleja la costumbre tolerada aunque no permitida de los brutales ritos de iniciación de los adolescentes en este tipo de establecimientos teóricamente destinados a que los chicos se diviertan y se socialicen. Los dos pequeños son tímidos y poco populares, llevan gafas y se mantienen solos, convirtiéndose en "víctimas fáciles" (como dice el chico) de los prepotentes e inconscientemente crueles niños en manada. Como dijo Paul Celan "que nadie diga que la adolescencia es una época feliz".

El chico, Chandler, pequeño y vulnefable fisicamente, tiene una bien engrasada inteligencia natural, dotes de supervivencia y una fuerte humanidad que le ofrecen recursos para, en principio, dirigir la huida que los dos niños acometen, pasando a otro campamento juvenil, encontrando ayudas, simpatía y comprensión en otros y, sobre todo la chica, descubrir que también tiene capacidades y energías que nunca había creido tener.

Elementos positivos escasos en un entorno bastante hostil o indiferente (el encuentro con el truculento ayudante del sheriff interpretado con mucho propiedad por el melenudo y áspero Val Kilmer es indicativo de la vulnerabilidad de los niños ante adultos de escasa inteligencia emocional) van añadiendo tensión a una aventura adolescente que tendrá un final apropiado a la seriedad y realismo con el que D.J. Caruso, el director ha montado esta pequeña metáfora sobre los ritos de iniciación, los ritos de paso de la adolescencia a la madurez. Especialmente ilustrata la descripción de la frelación entre la niña y su atareadísima madre, una joven ejecutiva que pretende "endurecer" a la niña para que sepa enfrentarse al hostil mundo real.

La película está basada en la novela "Las cabras" de Brock Cole y es un titulo mucho más adecuado. Lamentablemente mis pesquisas para saber cuándo va a ser estrenada o si va pasar directamente al mercado de dvd no han dado frutos. Apenas hay datos publicitarios de la película.

Bellísima película de adolescentes, pues, rodada con una gran madurez y que podria ser de visión obligada para padres con hijos en edad escolar. De verdad, vale la pena. 

Compartir este post
Repost0
5 septiembre 2013 4 05 /09 /septiembre /2013 12:39

dracula-3d.jpg

Del todo innecesaria. Una revisitación fílmica en el abusivo 3D de moda, del mito literario de Drácula. El italiano Darío Argento, rey de la serie B de terror al estilo de la vieja productora británica Hammer, tiene la osadía de aportar una nueva versión del clásico de cine de terror.  Tras la maravilla de Coppola, esta no deja de ser una banal y cutre copia más o menos cercana al original de Bram Stoker, con personajes planos y argumento no muy coherente que olvida elementos fundamentales de la historia que sí supo respetar el realizador norteamericano. La película tiene las hechuras de un telefilme con pretensiones que resalta y ni se acerca a la magnífica película que hace más de veinte años entusiasmó al público. Mejor pasar de ella y si acaso contentarse con visionar de nuevo la pelicula de Coppola. Uno se pregunta cuál puede ser la intención de Argento para presentar este remake poco habilidoso --los efectos especiales son de risa nostálgica-- que no aporta nada al imaginario del temible conde. "Inferno" o "Suspiria", son dos de las mejores películas del realizador italiano, encasillado en el género fantástico y de terror, que aquí regresa a la gran pantalla con una obra poco menos que olvidable y con un estilo cinematográfico que contentará a los viejos incondicionales de la Hammer pero que parece tan obsoleta en esta época como aquellas producciones  de los sesenta.

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens