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24 marzo 2013 7 24 /03 /marzo /2013 08:51

parker-cartel2.jpg

Lástima, porque Jason Statham merece mejor suerte. Es el heredero natural de tantos "malos" de alma buena que han poblado los thrillers y las películas de cine negro de la historia. Incluso en "Parker" nos las vemos con la adaptación de una novela célebre del grande de novela negra, Donald E. Westlake. Aqui hubiera sido necesario un actor como Bogart e incluso como el Clint Eastwood ya maduro (no el joven). Jason también hubiera estado a la altura (hace tiempo que pregono que es un actor desaprovechado) pero hubiera necesitado un director "de los de antes" o alguno de los buenos actuales del cine de acción.

A Parker "no se la juega nadie" como dicen en la publicidad de la película pero a Jason Statham si se la ha jugado Hackford, el director, con una película en la que abundan los detalles que rozan el ridículo y un montaje histérico a veces y dormido en ocasiones. Secuencias como el streptease de Jennifer López para comprobar si lleva micrófonos o la sinfonía lamentable de "malos" con Michael Chiklis a la cabeza e incluso alguna aparición corta y medio digna de un avejentado Nick Nolte, bordean la sobreactuación y la inanidad.

Es una película de medio pelo que podría haber sido una buena película de cine negro, a pesar del comienzo prometedor y un climax potencial que se va difuminando en la eterna canción de un Robin Hood con automática y resistencia física increíble.

No convence "Parker" y no es culpa de Jason S. que trata de mantener vivo el tipo de héroe estoico y "justo" que pregona unos principios morales atípicos pero exigentes. No le hará daño a su filmografía pero me parece un paso atrás, un intento olvidable. Quizá asistimos a una nueva serie como las del "Transporter", bastante superior en calidad y emoción. Esperemos que al "Parker 2" del proximo futuro le asignen un mejor director.

El robo final de las joyas resulta desmañado y poco creíble y la conclusión previsible pero no coherente. El papel de la Jennifer roza el ridículo y todo se desarrolla de una forma que no deja huellas en el espectador, a pesar de las brutales peleas que sufre el todopoderoso Jason, obligado a no parecer patético con los disfraces que le obliga la dirección artística a lucir. Película evitable. Pasemos página.

 

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21 marzo 2013 4 21 /03 /marzo /2013 08:44

oz-un-mundo-de-fantasia-cartel2.jpg

 Disney, la gran multinacional norteamericana del entretemimiento y la explotación económica de la fantasía desde la mas tierna infancia hasta los bordes de la ancianidad más vetusta, no podía dejar pasar el mundo de Oz, quizá el paradigma de los mundos de fantasía, donde la gran empresa de California, cree disponer de "casi" todos los derechos. Así que ha echado mano de sus muy sustanciosos poderes, desde el dólar a la fama, la popularidad y la técnica más sofisticada, para hincar el diente al universo literario creado por el escritor Lyman Frank Baum. Esta vez han dejado de lado a la "pequeña" lugareña de Kansas y a sus aventuras ya contadas en los años 30 por Victor Fleming en "El mago de Oz". Supongo que recuerdan --en la tele es un clásico revisitado a menudo-- esa imperecedera película que es referencia obligada del cine de todos los tiempos.Por ejemplo, la canción principal de la pelicula "En algún lugar sobre el arcoiris", es una de las mas interpretadas de  la historia del cine por cantantes y grupos de todo tipo, recibió el Oscar a la mejor canción en 1939 y fue cantada por la protagonista del filme, una ya madurita Judy Garland, que quiere parecerse a una niña según el guión y al final logra que nos olvidemos que tiene treinta años más que su personaje.

Así que, muy avispadamente, los de Disney se han  negado a competir directamente con el filme de Fleming y han realizado una especie de "precuela" (perdonen el palabro) de "El mago de Oz", contándonos la historia inmediatamente anterior a la visita de la pequeña huérfana Dorothy y su perro Totó, qué es el mundo de Oz, qué problemas tiene con un trío de brujas entre buenas y malas y cómo y por qué aparece el mago que ha de resolver esos problemas.

Paradójicamente quizá sea el inicio de la pelicula, en pantalla cuadrada y blanco y negro, homenaje directísimo al oscarizado filme de 1939, lo más original y audaz de la larguísima película que nos ocupa. Lo malo es que Disney no ha encargado el trabajo a un director con personalidad brillante, como hizo con Tim Burton en la revisitada -y mal valorada- "Alicia en el País de las Maravillas", sino a un buen artesano, Sam Raimi, más cómodo en las cintas de acción tipo "Spider Man", pero carente de una mordiente especial para lidiar con temas tan conocidos popularmente que es preciso fabular una visión  casi surrealista de lo ya sabido para sorprender y atraer al espectador (como hizo el citado Burton con Alicia).

 Dicho esto, déjenme advertirles que "El mundo de Oz" no es una mala película, a pesar de la rusticidad de los efectos especiales, el exceso de colorines y flores cantantes (al más caduco estilo Disney de los 40) y cierta plana configuración de personajes. Raimi se demora demasiado en contarnos detalle a detalle lo hermoso que es el mundo de Oz y lo singulares que son los personajes que va conociendo el un poco granuja "mago" (un James Franco rozando el aspaviento y el rictus de un buen actor que debe saber que este papel no es para él). Y así el ritmo de la película se asemeja a una montaña rusa, bajadas y subidas, una escenografía que recuerda un poco al Burton de "Charlie y la fábrica de chocolate" pero con menos picardía y una falta de sentido del humor inteligente que saca definitivamente de la ecuación del público asistente a casi todo el mundo cinéfilo y mantiene unicamente a los niños (lo cual en si no es nada censurable...pero podia haber optado a un círculo más amplio).

En cuanto a las actuaciones, bien las tres brujas. Michelle Williams, Rachel Weisz y Mila Kunis, sin ser unas maravillas se comen en cada plano al sonriente Franco. Y éste, uno de los actores preferidos de quien esto firma, desde la feroz y hermosa "127 horas", comienza bien, simpático y bribón, en las secuencias en blanco y negro, un poco histriónico tal vez, pero enseguida parece superado por los compañeros de reparto y los acontecimientos a los que responde de una forma blanda e insegura. Teniendo en cuenta que estamos demsiados minutos en su compañía --la película roza los 135 minutos--, llega un momento en que cansan los guiños y gestos de afectada complicidad de Franco-el Mago fraudulento. Su relación con la muñeca de porcelana y con el lamentable mono parlante, no sólo no convence nada sino que aumenta la faceta intranquilizadora del aspecto de los dos personajes zafiamente creados por ordenador (por favor, señores Disney, que ya hay maravillas virtuales como "Gollum").

Película pues para llevar a los peques y poco más (ojo, quizá alguno tendrá pesadillas con la amenazante muñeca de porcelana o con el mono patéticamente simpático). Alguna que otra vez los cerebritos ansiosos de Disney pueden pasarse de listillos. Y esta es una de ellas. Veamos qué ocurre con la próxima entrega. Que haberla, hayla, no lo duden..

 

 

 

 

 

 

 

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20 marzo 2013 3 20 /03 /marzo /2013 08:45

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 Excelente película china de artes marciales del gran Peter Ho Sun Chang, dotada de un preciosismo visual destacable y en la que las escenas de acción están rodadas con la fuerza y la belleza coreográfica habituales en las grandes películas del género. Puesto que nos las vemos con una historia que rebasa los tópicos de la simbología corriente en este tipo de cine y se atreve a crear personajes complejos y con fuerza interior y contradicciones, al margen de los estereotipos planos que presentan la mayoría, "Dragón" (que ya recibió el aplauso de los críticos en el Cannes del pasado año) se convierte en algo más que una película de artes marciales. El cuidado del diseño artístico de dirección, la naturaleza de los decorados y ambientación, el luminoso trabajo de exteriores, dan a esta película un toque de calidad que, sin llegar a la altura de Yan Zimou por ejemplo, deja en un muy buen lugar la calidad de un cine chino que apuesta por la épica menor.

Un par de forajidos llegan a un pequeño pueblo de una alejada provincia china, intentan robar a un comerciante y usan la violencia de forma cruel y excesiva. En el establecimiento, primero escondido como atemorizado y por fin entrando en acción de  manera  aprentemente poco hábil y patosa, un humilde artesano, Liu Jin-xi, se enfrenta a los dos maleantes y, quizá por casualidad y suerte, logra matarlos a los dos. Un detective oficial, Xu Bai-Xu (interpretado por el japonés Kaneshiro) desconfía de la humildad del artesano y descubre que en realidad se trata de un maestro en energía "chi" con un pasado oscuro. Poniéndolo a prueba -de manera a veces excesivamente peligrosa para Liu-- y acosándolo, el detective descubre que el humilde pueblerino es un gran guerrero y un asesino. Aunque Liu Jin dice haber cambiado su vida totalmente y parece  ser muy feliz con su joven esposa y sus dos hijos, Xu Bai se obsesiona por descubrir su pasado y encarcelarlo (recuerda la obsesión y determinación del inspector Javert persiguiendo a Jean Valjean en "Los Miserables"). Por razones íntimas, el detective no cree en la reforma de los delincuentes ni en la bondad o la nobleza de los seres humanos. No voy a desvelar el tremendo y dramático enfrentamiento que dará paso a un final sosegado en el que se copian secuencias plano a plano del comienzo de la película, como manera de hablarnos del ciclo reiterativo de las cosas humanas  y la permanencia de las mejores, a pesar de los cambios.

Magníficos apuntes sobre la forma de vivir de la sociedad rural de la China pre revolucionaria,  con una banda sonora que añade interés a la narración y un equilibrio correcto entre la acción y el intimismo de los analisis de caracteres de los dos hombres enfrentados, el artesano de pasado sangriento y el detective inteligente y escaldado. Mas o menos el esquema preferido por muchas grandes peliculas del oeste o del cine negro, aunque pocas veces con la brillantez visual que ofrece "Dragón"..

 

 

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18 marzo 2013 1 18 /03 /marzo /2013 08:09

 bestias-del-sur-salvaje-cartel1.jpg

Película especial, muy especial. Algo así como un canto a la oculta y paradójica poesía del vertedero humano, del lugar cloacal donde sobreviven, entre borracheras y miseria, los olvidados de las sociedades opulentas, rebosantes de basuras, detritus, en una naturaleza pantanosa y bellísima (a pesar de sus habitantes) situada en la Nueva Orleáns a la que devastó una monstruosa crecida hace tres años. De eso nos habla "Bestias del sur salvaje", título irónicamente adecuado al contenido de la película. Cuatro nominaciones se llevó en los Oscars y arrebató premios por doquier en el festival de cine independiente de Sundance y hasta en Cannes. Benh Zeitlin dirige esta pasmosa producción dedicada a un poblado de chabolas en las tierras pantanosas de los meandros del rio Mississippi.

Los protagonistas son Quvenzhané Wallis, una niña que responde al igualmente fácil y sonoro nombre de Hushpuppy y su padre, el alcohólico y algo brutal Wink (Dwight Henry, un actor a tener muy, muy en cuenta). La zona está limitada por un gran dique que los mantiene apartado de la sociedad mas o menos opulenta que les rodea. Algo de apocalíptico y al mismo tiempo algo de milagroso y profundo tiene esta cinta extraña que no deja a nadie indiferente. La pequeña enamora y el mundo terrible pero fascinante que la rodea, visto con sus ojos, tiene algo primordial, elemental, valioso que está escondido entre los gritos y los gestos bruscos, las borracheras y la generosidad brusca pero solidaria que se dispensan los hijos miserables de esas tierras perdidas.

Las brutales inundaciones llenan de muerte, desolación y aun mas miseria la vida de aquellas gentes, que se niegan a abandonar la tierra que aman orgullosamente, a pesar de los esfuerzos violentos de los "civilizados" que pretenden "salvarles" de la miseria atroz que trajo consigo la inundación.

Relatos de la gente que existe al borde la civilización, formas de vida al margen de los modelos sociales que todos compartimos, solidaridad de la pobreza, alegría un poco inconsciente pero explosiva de esas gentes enamoradas de su soledad e independencia, libertad de estercolero, si, pero libertad al fin y al cabo.

A pesar de todo, el filme no es totalmente claro y honesto son sus planteamientos. No hay juicio alguno de la miseria y la responsabilidad que conlleva la aceptación y defensa de una manera de vivir peligrosa e insalubre, de la limitación vital para el futuro de la espabilada y enérgica pequeña, de toma de posición de los adultos que transitan una cinta donde la unica que parece tener madurez es la niña protagonista, asediada por los simbolicos monstruos (gigantescos jabalíes dotados de cuernos) que acaban rindiendo pleitesía a la niña, una vez que ella supera el miedo, ya que es la premisa --enseñada por su padre -- de que solo pareciéndose a los animales mas fuertey y salvajes, se sobrevive en esa hermosa tierra inundada) y desdibuja con el plano final de un funeral a la manera vikinga, la realidad atroz que nos muestra la película, con un guiño épico inconcebible en ese escenario. Buena pelicula para algunos, interesante para bastantes y seguramente inviable para muchos más. A resaltar la larga y tierna secuencia del burdel flotante y las niñas ansiosas de ternura que encuentran en las prostitutas un poco de cariño.

 

 

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14 marzo 2013 4 14 /03 /marzo /2013 08:16
 
hansel-y-gretel-cartel1.jpg
Fue uno de los cuentos más terroríficos del imaginario infantil. Ahí es nada. El desamor de unos padres, una madre mala y un padre cobarde, hacia dos niños, sus hijos, que son abandonados en el bosque una noche con lógica nocturnidad y alevosía: sumemos el abandono, la oscuridad y la terrible angustia de los miedos y horrores infantiles hacia el bosque, lugar tradicionalmente habitado (solo por la noche) por brujas, trasgos, orcos, lobos sedientos de sangre y  ogros carniceros. Pues bien esta historia, escrita por los hermanos Grimm -!en una colección de cuentos infantiles!- se titula "Hansel y Gretel" y ha poblado las pesadillas de innumerables niños de los de antes de la tele a todas horas y los videojuegos sangrientos. Generaciones de niños aterrorizados por esos dos nombres, Hansel y Gretel. Y por su terrorífica historia de brujería, crueldad, miedo y terrorificas amenazas.
Pues bien, un director de ese tipo de cine de hoy, el de los efectos especiales, ritmo histérico, sustos de chillido y sangre y vísceras a gogó, le ha metido mano al cuento de los Grimm. Y así, el noruego Tommy Wirkola se ha montado una historia con dos superhermanos, armas sofisticadas e improbables, un aire a "Van Helsing, cazador de vampiros". De esta forma se ha transformado el psicologicamente profundo e intranquilizante relato iniciático en una versión decimonónica de una Tomb Raider cazadora de brujas, un Sherlock vulgarizado o una cualquiera de las "Resident Evil". Es decir, los dos niños desamparados y llenos de horror se convierten en dos jóvenes matones que se enfrentan a brujas tan prepotentes como ellos en un duelo de resultado evidente que en ningún momento sorprende ni atrae, más allá de los sustos de rigor y del desparrame generoso de sangre, vísceras y monstruosidades varias.
Wiekola se quiere cerca del Tarantino más desmadrado o del amigo y secuaz de éste, Robert Rodriguez o quizá de los hermanos Cohen, sólo que aquí no tenemos ni la ironía y el humor socarrón del primero, ni la desmesura y el tono gamberro del segundo, ni la  inteligencia y la habilidad dramática de los terceros. Hansel y Gretel se convierten en unos vulgares cazarecompensas no como los de "Django desencadenado" (que son inolvidables) , aunque en lugar de maleantes recopilan cabezas de brujas y cobran por ello.
No obstante lo escrito, hay un punto positivo en este peliculón palomitero: al final resulta divertida la cacería, nos sobra el intento de reconciliación familiar (que dinamita la carga psicoanalitica del cuento). En realidad con la estética gore de videoclip y un Jeremy Renner lejos del Bourne que vimos hace poco y que da siempre la sensación de estar divirtiéndose un montón con tanta matanza telúrica brujeril. No hay ni un solo intento de hacer algo serio con el cuento de los Grimm, pero si de hacer una película taquillera que llene de adolescentes y jóvenes las salas. Gemma Arterton parece tomarse un poco mas en serio la función y nos ofrece una Gretel en la línea de las heroínas habituales que inauguró hace años Cat Woman con su látex negro ajustado.
De vez en cuando, para sorpresa del crítico, algún detalle socarrón que brilla con modestia en un contenido banal: por ejemplo la necesidad de glucosa que Hansel precisa inyectarse por haber comido demasiados dulces en la mentirosa casa de la bruja cuando era niño. Y la breve incorporación de una "bruja buena" con conocimientos de medicina (por cierto, si como parece sugerir el guión tal bruja buena podria ser la madre de los niños, ¿se nos está colando una escena de incesto o es que yo lo he entendido mal, dado el escaso interés que me ha despertado la peli?
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9 marzo 2013 6 09 /03 /marzo /2013 15:20

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El cine americano sigue apostando por los "remake". Esta vez le ha tocado el turno a "Ladrona por amor" de Ronald Neame (años sesenta), con Michael Caine y Shirley McLaine. La cosa se llama "Un plan perfecto" y el magnífico Colin Firth termina siendo un sosias de Caine mientras que la explosiva y simpática Cameron Diaz trata de emular a Shirley McLaine con más buena voluntad que eficacia. Todo suena a astracanada, gestos excesivos, busca permanente de hacer sonreir o reir --mas difícil todavía--al espectador con ese plan "perfecto" para engañar a un ricachón ensorbecido muy convincentemente interpretado por el siempre eficaz Alan Rickman, quizá el mejor de la función, en su histriónico papel de magnate de las comunicaciones. En realidad se trata de una comedia ligera, llena de equívocos, en la que la mordiente irónica y festiva de los hermanos Cohen, autores del guión, sólo muy de tarde en tarde consigue apuntarse algún tanto de ingenio y humor corrosivo.

Michael Hoffman dirige con soltura el juguete, que no tiene más aspiraciones que llegar a un final feliz en el que los buenos-amorales se llevan el gato al agua para castigo del ricachón prepotente y sin escrúpulos. El robo solo al final resulta ingenioso aunque forzado en exceso, y mientras roza lo patético y suele resultar ridículo, lleno de dobles sentidos y guiños tópicos el enfrentamiento entre la zafiedad norteamerica y el decoro --puesto a prueba--del elemento briitish de la función. La química entre los dos portagonistas es bastante escasa y uno no acaba de creerse a ninguno de ellos, ni siquiera la situación y el desenlace.

Película para ver bien surtido de palomitas si uno es aficionado al maiz y para olvidar casi de inmediato, aunque nos depare algun que otro momento divertido. Gags previsibles, puñetazos innecesarios y forzados para mostrarnos el encaje de Firth a una trama que lo ridiculiza un poco y está bastante lejos de sus capacidades (a la baja). Moralina incluida, la dignidad por encima de todo, con su trampa final que la desdice. Película prescindible y que no debería ser recordada en la filmogradía de Firth y Rickman. En cuanto a Michael Hoffman, debería atenerse a guiones como el de su película anterior "La última estación" (¿recuerdan la historia del final de la vida de Tolstoi con Helen Mirrer y un sobebrio Christopher Plummer?) y no dejarse seducir con bagatelas como ésta.

 

 

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7 marzo 2013 4 07 /03 /marzo /2013 08:37

    invasor-cartel1.jpg

Magnífica película, thriller bélico al que no sobra nada, si acaso un poco de exceso conspiranoico, dirigida por Daniel Calparsoro, con una versión a lo Bourne de las escenas de acción que no tiene nada que envidiar a los maestros norteamericanos e ingleses del género. Nueva película española sobresaliente que está  reconciliando a este crítico con el cine que se hace en este país. Las secuencias "iraquíes" rodadas en Canarias tienen una verosimilitud y una técnica de rodaje verdaderamente sorprendente por lo acertado, por el montaje y por la dinámica narrativa, recordando sin copiar a la excelente película de Katryn Bigelow "En tierra hostil", que se llevó un Oscar en 2008.

 El argumento es claro y dinámico: un capitán médico de las fuerzas españolas en Iraq es objeto de un atentado mientras regresa de una misión de apoyo humanitario en una aldea iraquí. Solo sobreviven dos de los soldados españoles --él y el ayudante médico que acompaña al protagonista-- que se ven inmersos en un sangriento encuentro en un asentamiento aislado de civiles iraquíes. La brutalidad de la guerra entra de lleno en la narración y los dos soldados médicos españoles se enfrentan en la tensión brutal y el miedo contra los hombres de una familia de civiles iraquíes a los que confunden con "insurgentes". Una vez aclarado el horror, tras un feroz enfrentamiento cuerpo a cuerpo rodado con una austeridad y una fuerza emocional de las grandes películas, los dos españoles son testigos --uno de ellos graba el asunto con un móvil-- de una injustificable masacre de civiles, mujeres y niños, perpretada por un grupo de soldados norteamericanos y un oficial español.

El héroe de la historia, excelentemente interpretado por Alberto Hamman, se niega a recibir la medalla y la seguridad que le ofrece el ejército por los servicios prestados, con la condición de que olvide lo que ha ocurrido. Su compañero firma el acuerdo  pero él investiga en lo ocurrido poniéndose en peligro de muerte él mismo y también a su esposa e hija.

La historia de va desmadrando en las secuencias rodadas en Galicia, ya lejos del incidente militar y es ahí donde comienzan las presiones, las persecuciones (notable la persecución de coches por las calles coruñesas) y el asesinato del compañero del protagonista (Antonio de la Torre), que hizo las fotos --otro exceso del guión, unos servicios secretos paramilitares españoles que cometen tropelías sin secuelas--, hasta el previsible final. La lucha por evitar que se desvele la verdad se convierte en una locura expandida por el grupo especial bajo órdenes militares (o más bien bajo ordenes políticas) que debe silenciar el "incidente" --una matanza de civiles-- (Karra Elejalde como jefe del grupo paramilitar da muestras nuevamente de su poderosa presencia como actor) que involucra no solo a las fuerzas militares españolas en Iraq sino a la de los aliados norteamericanos.

No espere nadie un analisis consecuente de tipo político y se deja la trama en unos apuntes (apenas una voz por teléfono) con el desenlace abierto, pero lamentable (y realista). Como en todas partes, la verdad es la primera víctima de la guerra y ésta siempre acaba siendo una guerra sucia que supone flagrantes violaciones de los más elementales derechos humanos. 

El guión es una adaptación de la novela homónima de Fernando Marías, con especial referencia a las brutalidades cometidas por los aliados en Iraq y todo nutrido con una banda sonora sobresaliente creada por Lucas Vidal que se ajusta a la acción con verdadera maestría, sirviendo a una fotografía impecable. La excelente técnica cinematográfica, dirección artística, montaje, banda sonora y dirección de actores confirman en el catalán Calparsoro un director a tener en cuenta. Buena película, vive Dios..

 

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5 marzo 2013 2 05 /03 /marzo /2013 10:24

No

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 Pues no se llevó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa (fue premiada "Amor", que también es una buena película) aunque desde luego merecía de sobras esa distinción (en Cannes la obtuvo). Nos vamos a finales de los 80, el escenario es Chile, el elemento catalizador se llama Augusto Pinochet y la trama se pone en marcha cuando el dictador anuncia un plebiscito para lograr bajo la bendición internacional, si lo gana, seguir ocho años más en el poder. El siniestro individuo de media edad de las gafas negras y el gesto avinagrado y amenazante, se ha convertido en un abuelo sonriente que, según dice ante la televisión controlada, "he hecho algunas cosas mal, y me disculpo por ello, pero la mayoría han sido buenas para el pueblo chileno".

Un joven publicitario, René (magnifico Gael García Bernal) es contratado para diseñar la campaña del "no" a Pinochet, avalada por una arco irís de partidos politicos en la oposición, desde los socialistas a la democracia cristiana. El director Pablo Larraín logra una obra magnífica mostrándonos todo el proceso de la campaña, con las intimidaciones oficiales, las diferencias de opinión entre los partidos de la oposición y los propios compañeros publicitarios de René, las presiones de todo tipo y, en un suspense en crecimiento permanente, el desarrollo de las votaciones bajo la sospecha de manipulación y fraude, hasta el triunfo final, donde se cierra la película, con la toma de posesión de la jefatura del estado por el presidente de la Democracia cristiana chilena.

Un magnífico ejercicio de cine político  que nada tiene que envidiar a uno de los maestros del género, Costa Gavras, de los setenta.   Un ritmo magnífico, un movimiento de cámara que roza la excelencia de un buen documental, cámara en mano, la inserción de material real con tal habilidad que es dificil distinguir lo que es ficción de los trozos documentales de los ochenta y una dirección artística sin fallos. Las interpretaciones, sobre todo el protagonista, muy veraces y la música ajustada. Lo hermoso es comprobar cómo a veces un "no" a tiempo y bien instrumentado es mucho más eficaz que un "si", volviéndose una celebración a la vida y a  la libertad y la esperanza. Por eso, con tal mensaje, ganaron en Chile y por eso deberían ganar aquí los indignados de todo tipo, en este país nuestro desdichado lleno de políticos corruptos y de una amoralidad pública manifiesta.

 

 

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28 febrero 2013 4 28 /02 /febrero /2013 10:53

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  La directora e intérprete Julie Delpy sigue jugando a la ruleta de la inanidad cinematográfica. Este remedo innecesario de su pelicula anterior "Dos días en París" --tampoco es gran cosa, aunque tuvo cierto exito de ese público que siempre hay para un remiendo--, lleva la acción y el desenfreno surrealista a la comedia de opuestos, la comparación cultural, nunca amable, de la familia de inconcebibles e insoportables franceses que visitan a la protagonista en Nueva York y desbaratan la vida de la Delpy (bastante histérica e irresponsable en su papel) con su compañero negro y su hija, un Chris Rock que excepto en sus soliloquios gratuitos y planos con un presidente Obama de cartón , es el único adulto responsable de la cinta.

La Delpy fue una actriz-musa de directores como Godard, Carax, Tavernier, Jarmuschy y uno confiaba en que el genio de éstos tuviera algún reflejo en las películas de la actriz. Esperanza frustrada de raiz. No hay fuerza, personalidad, humanidad, interés, inteligencia en los planos pero irritantes personajes de "Dos dias en  Nueva York". Pero es que tampoco hay ritmo, coherencia, una fotografía oriignal o una música adecuada. Las crecientes diferencias y antagonismos entre el grupo francés y los norteamericanos de color o no con los que se relacionan rozan el tópico más insultante y agresivo y tontorrón. No hay ninguna cosa apreciable en esta comedia de choque cultural (esta dama debería haber aprendido algo de filmes franceses como "Bienvenidos al Norte" o "Mi padre, mi héroe" o "Matrimonio de convenencia"), todo se pierde en chistes raciales sin gracia, personajes que rozan el frenopático y referencias sexuales a lo Ozores, grosería y escatología incluidos. Pueden pasar de ella, no se pierden nada. 

 

   

 

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25 febrero 2013 1 25 /02 /febrero /2013 10:18

  un-amigo-para-frank-cartel.jpg

 El actor Frank Languella se pone a las órdenes del director Jake Schreier (que viene del mundo de la publicidad) y se embarcan en una producción del dinámico cine independiente norteamericano, "Un amigo para Frank", en la que asistimos aparentemente a una historia más de compañeros dispares (buddy movie) pero resuelta con originalidad y ambición. Se trata de la amistad improbable pero exquisitamente bien contada entre un viejo cascarrabias (Languella) que comienza a perder la memoria. Sus hijos deciden para que esté cuidado proporcionarles un robot-sirviente (estamos en un futuro bastante probable) que es recibido con recelo y abierto rechazo y acaba convirtiéndose en una entrañable historia de amistad. Eso es una primera lectura pero hay más.

No es una historia fácil ni se resuelve con tono de comedia descerebrada, ni con juegos digitales de ordenador y moralina para adormecer conciencias. El protagonista, Frank, es un viejo fuerte y dinámico con una enorme pasión por los libros y cierto rechazo a las convenciones sociales. Solo mantiene una cierta relación con una bibliotecaria (Susan Sarandon, magnífica como suele) y una cortés indiferencia hacia sus hijos, James Mardsen y la bella y anodina Lyv Tyler. La difícil relación entre el anciano y la máquina, un androide programado para cuidar personas mayores, es uno de los aciertos de una película que evoca sonrisas de vez en cuando pero en realidad está rodeada por un tono opresivo de decadencia física y mental y de rebelión contra esa decadencia. Frank mejora sustancialmente con el robot, pero esa mejoría provoca un rebrote de nostalgia activa que le lleva a desear revitalizar su antigua profesión: ladrón de joyas. Y, ¿qué mejor que un robot altamente tecnificado para ayudarle en sus aventuras ilegales?

Pero, repito, no se trata de ujna alocada comedia de enredos. Es un drama humano con toques de humor...casi siempre amargo. Por tanto no se dejen engañar por las apariencias. Ni películas de atracos o robos inteligentes, ni pelicula de amigos hasta la muerte, ni filme de ciencia ficción en la estela de "Yo, robot". Tenemos un drama no por conocido menos angustioso: la soledad de los ancianos ante el decaimiento de sus funciones, fisicas y mentales. Los actores y actrices de la película, sobre todo Languella y Sarandon, son auténticos, emocionales, humanos. No es cosa de risa. Sino de reflexión y empatía. La delicadeza del director nos lleva al final a ver de qué trata en realidad su película: de la vejez y la memoria. De la lucha de un ser humano para no perder su identidad y sus recuerdos (que son una y la misma cosa).

Banda sonora de lujo (Schubert, Mozart, Bach), un montaje dinámico y ágil, la fotografía correcta, el guión hábil y sobrio, sin concesiones al sentimentalismo edulcorado, quizá a falta de un final más redondo. En suma, nada que reprochar a esta cinta que podría considerarse como la mejor en la que ha intervenido Frank Languella, lejos de sus Nixon, Dracula y otros papeles menores que jalonaron la vida profesional de este buen actor minusvalorado en general, que siempre aporta una generosa dosis de cinismo, sobriedad, austeridad y emoción contenida a sus papeles. Este anciano de fuerte personalidad, que va camino del Alzheimer y comienza a ser un problema para sus hijos, es un estereotipo que conmueve y concierne a  millones de personas, por eso esta historia merece un visionado lejos de los tópicos que insúan su título y su aparente temática. Película de calado que recomiendo vivamente..  

 

 

   
   
   
     

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