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24 febrero 2013 7 24 /02 /febrero /2013 10:26

la-jungla-5-cartel3.jpg

 Cinco películas, cinco, de las aventuras del teniente de la policía de Nueva York, John McClane, en la saga "Jungla de cristal",desde 1995, dan para muchos excesos y en este caso, para dos muy definidos. Si la trilogía inicial fue un magnífico "in crescendo" de habilidad narrativa, emociones y retos intensos muy bien resueltos casi como modelos del cine de acción, ya en 2007 "La Jungla 4.0" con un Willis prejubilado y sobre todo en la actual, "Un buen día para morir" con el consabido retoño del protagonista rivalizando con su padre (que no deja de quejarse con el sonsonete "yo estaba de vacaciones"), la característica eficacia narrativa de acción pura y dura, con el sarcasmo de Willis, de la trilogía inicial solo tiene presencia en dos secuencias principales que se sitúan en los dos extremos de un ranking de bondad cinematográfica: la inicial, con la persecución automovilística por las calles de Moscú y la final con el helicópteto artillado tratando de convertir en carne picada a padre e hijo. La primera, pasable aunque excesiva y la segunda desdeñable por excesiva.

Como suele suceder en las sagas, la aparición del hijo mata un poco, o bastante, al padre., siguiendo la regla psicoanalítica. Indiana Jones lo padeció en "La calavera de cristal" y ahora el destructivo McClane apenas puede sobrevivir a la experiencia y deja al espectador tan cansado y plano como el actor, al que uno le desea un retiro menos agitado y más productivo. La edad no perdona, amigo Willis, y ya sólo nos falta que acompañes a tu nieto en una aventura tan deslabazada como ésta a fin de hacernos ver que llevas muy bien la sesentena.

Esta "Un buen dia para morir" no pasa de ser un buen día para hacer una película reiterativa y con vocación clónica. Uno casi no recuerda al arrogante McClane enfrentándose a malos con bastante sentido del humor (negro) , el de ahora parece un abuelo cachas que no acaba de creerse lo que está haciendo. El director, John Moore, no tiene ni el talento, ni las agallas, ni el sentido de la acción y la parodia que tenía el director de las otras cintas de la saga, James Mc Tiernan. Lo unico bueno es que Moore no supera los 90 minutos de disparate, cosa que es de agradecer, ya que se permite dispendios absurdos como los diez minutos iniciales, tras el aperitivo de acción, con Willis metido en un taxi de Moscú mientras el taxista le canturrea "New York, New York". Luego como compensación no le cobra la carrera. Sería bueno que los productores de la quinta secuela de la saga de "La Jungla de cristal", devolvieran el dinero de la entrada a los espectadores que han sufrido con esperanza y nula emoción el regreso del héroe Mc Clane.     

 Como decía, John Moore dirige con mano indecisa y poco  fascinadora esta película que sólo encantará a los fans acriticos del actor Willis o del héroe a la fuerza siempre humanizado, Mc Clane. Jai Courtney tampoco ha sido una buena elección como vástago de Willis, ya que no logra dar ese tono de cierto humor, autoparodia y sentido del ridículo  que sería preciso para hacernoslo simpático o tan atractivo como al padre (a pesar de que la cámara, cosa interesante en el "star system", se demora más en él que en su famoso progenitor ). Detalles como  el malo tratando de bailar claque mientras canta, roe una zanahoria y se dispone a matar a la pareja, puede sonar un poco al viejo McClane de la trilogía, no abundan en una película en la que el teniente de la policia neoyorquina casi desaparece en la memoria del espectador y la barahúnda de estallidos, disparos, muertes, explosiones podría pertenecer a cualquier película menor de las que se hacen ahora. El negocio se ha impuesto a la coherencia en esta saga memorable en el género de acción. El humor socarrón que Willis imprimía a su personaje casi ha desaparecido y las protestas de amor paternal suenan a falso y a diálogos baratos para relleno de pelis de acción. Producto indolente que no acaba de levantar el vuelo a pesar de la eficacia de Bruce Willis para vestir cualquier pelicula. Mal montaje, oscuro en ocasiones, guión regular con momentos gratuitos y algunas incoherencias, unido todo ello a unos villanos poco creíbles y sin el encanto de los malos de la trilogia inicial (¿se acuerdan de Alan Rickman como Hans Gruber en "Jungla de cristal" o de Jeremy Irons en la tercera? Qué lujo de villanos). Por tanto, película escasamente atractiva excepto para los aficionados al estruendo y la destrucción cuanto más masiva mejor.

 

 

 

 

 

 

 

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22 febrero 2013 5 22 /02 /febrero /2013 10:49

Fin

fin-cartel1.jpg

 Versión cinematográfia de una novela primeriza que obtuvo un innegable exito de lectores, magnificamente promocionada por el avispado editor de Acantilado y con ciertos valores de misterio y ciencia ficción popular astutamente manipulados por el novelista David Monteagudo. Los guionistas Jorge Guerricaechevarría y Sergio C. Sánchez logran hacer algo no habitual en las versiones para cine de obras literarias: mejorarla.

La originalidad de Monteagudo, convertir el tópico del reencuentro de viejos amigos en una especie de misterio tipo "Diez negritos" de Agatha Christie, aderezado con elementos de thriller y de ciencia ficción, sin ofrecer en ningun momento, ni al final, una explicación racional a los extraños fenómenos que viven los, desorientados primero y horrorizados después, amigos que resultaban no serlo tanto veinte años después de su última reunión. Si a todo ello añadimos el astuto detalle de colarnos un "macguffi" en la trama (un elemento que parece ser muy importante pero que no tiene la menor relevancia) que es el personaje misterioso de Ángel, "el profeta", uno de los "amigos" integrantes de la vieja pandilla  hacia el que todos tienen motivos para temer y que jamás llega a verse (en la película sí le vemos pero sin perder ni un ápidce de su manipulado misterio), el resultado es una cinta muy aceptable

.Bien dirigida por Jorge Torregrosa, a pesar de una cierta indefinición de los personajes, algunos fallos de coherencia y profundidad en las relaciones entre ellos y un ritmo irregular, lo cierto es que la película es amena y logra interesar al espectador. Quizá por eso lo mejor de "Fin" sea el tráiler ofrecido como promoción y lo peor la falta de habilidad en gestionar los momentos de tensión y en hacer creíbles algunas de las actuaciones.Hay momentos en que las secuencias resultan artificales, casi de grupo amateur de teatro, a pesar del bien hacer habitual de actores como Maribel Verdú y Carmen Ruiz. Los demás pasean por el gestualismo excesivo o la atonicidad, en unas experiencia que tratan de ser apocalípticas  pero resultan demasiado planas, hasta llevarnos a un final pretencioso y de tono filosófico que, al menos, no se resuelve en moraleja sino en la indefinición y el misterio.

Secuencias regulares como la estampida de cabras monteses o la aparición del león y la niña, quedan redimidas por otras muy bien resueltas como la jauría de perros persiguiendo a los personaes que huyen en bicis. Propuesta arriesgada que tiene su baza principal en su valentía de realización y en la honesta administración de los recursos del guión. Una película desusada en el panorama español que ha tenido un éxito modesto pero firme en los cines y se apunta sin duda a la lista de películas abiertamente competitivas de nuestra filmografía.

 

 

 

 

 

 

 

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21 febrero 2013 4 21 /02 /febrero /2013 08:29

un-amor-entre-dos-mundos-cartel1.jpg

Bellísima historia de amor entre un Romeo y una Julieta de dos mundos distintos, uno del "de abajo" y otra del "de arriba". Dos planetas unidos y brutalmente separados por gravedades opuestas, formando una dicotomía de mundos contrarios, rico y materialista el de ella, pobre y explotado el de él. Una fábula de ciencia ficción, maravillosamente creada por la magia de la técnica virtual cinematográfica que saca en esta cinta todo su esplendor y un sueño de posibilidades expresivas de una estética apabullante.

Pura poesía visual, a pesar de las lógicas limitaciones y excesos de un argumento  previsible que se acomoda a la moraleja del cuento, de todos los cuentos de amor: la superación de barreras imposibles por la fuerza del amor. Juan Solanas es, para mi, el desconocido director (argentino) de esta pequeña joya, que lleva con buen pulso la dramática historia de amor entre Don Sturgess y Kristen Dunst, las peripecias de una relación revolucionaria que atenta contra la férrea división de dos mundos. Romeo y Julieta llevados a un escenario de sueño y de pesadilla al mismo tiempo. Coproducción franco-canadiense con dos buenos actores y  un argumento ingenuo y algo enrevesado que va desarrollándose con un ritmo excelente manteniendo el interés del espectador, clavado ante una pantalla de imágenes mágicas, oníricas, con momentos de cierto exceso. Una apuesta arriesgada que se resuelve de una forma tramposilla en busca de un final feliz que ya cae en lo  estrafalario. Los dos mundos, el explotador y el explotado están unidos por una inmensa torre corporativa (una solución semejante a la de la nueva versión de "Desafío total") y sólo hay una substancia que soporta y vence la oposición esencial de las dos gravedades opuestas: el polen de unas abejas que polinizan las flores de los dos mundos. Eso da al director el elemento que faltaba para producir la ruptura de la situación y permitir el desarrollo argumental.

El problema es que se trata de un filme independiente, alejado de las "majors" de la industria del cine, por lo que es posible que se convierta en una de esas películas de culto (sin llegar a ser una gran película) sólo por su previsible condición de película "maldita". Persíganla en los dvdclubs en cuanto tengan noticia de su presencia en el mercado. Estén atentos a la presencia y actuación del gran Timothy Spall, ese actor secundario cuyo difícil físico le convierte en un actor generalmente desaprovechado pero magnífico en todas sus apariciones. Disfruten con ella, con sus momentos mágicos y sus imágenes increíbles. Incluso perdonen los fallos de guión y la precipitada busca del final feliz. La verdad es que merece la pena.

 

  

 

     

 

 

     

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20 febrero 2013 3 20 /02 /febrero /2013 09:36

hitchcock-cartel1.jpg

 Lo primero que hay que aclarar es que no se trata de un "biopic" del famoso director británico, Alfred Hitchcock, más conocido por "Hitch", sino de la recreación de todas las circunstancias e interioridades, más o menos íntimas,  que rodearon el rodaje de "Psicosis" (según la novela de Robert Bloch). Con un irreconocible Anthony Hopkins como el obeso director y una magnífica Helen Mirren como su esposa Alma, la película de Sacha Gervasi tiene más los modos y hechuras de un telefilme que de una película de la gran pantalla con las lógicas ambiciones de una superproducción de Hollywood. Uno cree estar --y el director no ha evitado ese peligro--ante un episodio especial de la famosa serie para televisión que vimos en los sesenta y setenta en España, "Alfred Hitchcock presenta". De hecho la película comienza del mismo modo, con el llamado "mago del suspense" (cómo les gustan a los americanos los estereotipos) presentando la película.

Así que prepárense para ver una deamadejada serie de detalles, tópicos y medios secretos previos al rodaje de "Psicosis", las relaciones con la estrella en pleno rodaje, mientras que el encorsetado y tieso Anthony trata de parecerse tanto a Hitch que termina siendo una mala imitación.

El voyeurismo del director queda explicitado en exceso y asistimos a la equivoca relación matrimonial-maternal entre el director y su inteligente esposa Alma, mientras se nos dan detalles archiconocidos sobre los equivocos que alimentaba el director  con sus actrices protagonistas, mujeres jovenes y rubias, sin que en ningun momento lleguemos a percibir la personalidad real del director y la complejidad de su comportamiento, fobias y pasiones.

Los secundarios se contagian con la indefinición del protagonista y así Scarlett Johansson nos propone una Janet Leigh descafeinada o una Jessica Biel que no logra recordarnos a Vera Miles. Quizá sea Helen Mirren quien salga mejor parada de su papel, en el que tampoco logra ahondar como cabria esperar de tan gran actriz (más bien parece que sea la atonalidad desvaida del director quien contagía a todos).

Ni siquiera en los momentos oniricos o imaginativos que el director ha ideado para relacionar a Hitch con el psicopata asesino de su película, logran parecer más que añadidos que no aportan nada a la trama. Todo en conjunto resulta ser entretenido, sencillo y tópico. Carne de, con perdón, telefilme.

 

 

 

 

     

 

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19 febrero 2013 2 19 /02 /febrero /2013 17:26

Groenlandia_dibux_639x756px_0.jpgDirigida por Jordi Faura, "Groenlandia" es una propuesta ambiciosa que no logra sus objetivos, desconcierta al espectador y se pierde en divagaciones y provocaciones sin demasiado interés. La escena nos muestra un paisaje helado, desolado en Groenlandia. Una joven indígena se desnuda para buscar en las entrañas de una foca muerta. Hace un ritual hermoso de desagravio (por lo visto es común en muchas culturas aborígenes: el respeto por el animal muerto para alimentar a la tribu), pero se detiene asombrada y asqueada: en el interior sangrante del animal encuentra una botella de plástico. La escena cambia y una pareja madura de turistas llega a ese lugar inhóspito  acompañado por un antropólogo. La mujer, muy prepotente aclara que no es una turista sino una buscadora y lo que busca es una extraña flor que se encuentra en un extremo de Groenlandia. Solo esa flor es capaz de detener una rara y mortal enfermedad que padece. Estamos en el inicio de una historia que promete...pero no tardará en convertirse en un recital de despropósitos con más o menos fortuna, desde una canción rap cantada por uno de los protagonistas acompañado de un videoclip, hasta la aparición de  los personajes del drama, cada vez más absurdos e improbables.

Todo circula en torno a una propuesta ecológica en forma de denuncia y de tópicos humanistas, que ambicionan ser símbolos y no pasan de ser máscaras y estereotipos.

Se trata de una evocación de la cultura de los "inuit", aborígenes de Groenlandia, con incesantes aportes de misticismo ecológico enfrentado a la presencia del capitalismo salvaje y depredador personificado en el matrimonio maduro (propietarios de una empresa petrolífera) y de sus dos hijos, un rapero que busca inspiración y un halcón agresivo, pedante y elemental. Estos responden al nombre de Rómulo y Remo, su madre es Roma y el marido César. Se trata de lograr un nieto para la enferma Roma o serán desheredados.  También está el desorientado antropólogo, un cazador inui que les acompañará y su hija, la joven inui que debe aspirar a ser la esperanza de una nueva vida y quizá una oportunidad para que las cosas cambien. Alterándolo todo, el clima brutal del país y las tormentas de nieve y frío insoportable que acabarán con casi todos los personajes y casi con todos los espectadores (no de frío, sino de aburrimiento).

Escenas tan originales como el "acto sexual" del magnate con la tierra (una metáfora desvelada por el mismo actor que en su penoso acto proclama que va "a joder" al país en busca de petróleo) o las luchas entre el cazador y Rómulo o entre éste y su hermano, van llevándonos hacia el previsible final que deja al respetable ni caliente ni frío, sino todo lo contrario.

 

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18 febrero 2013 1 18 /02 /febrero /2013 09:28

cosmopolis-cartel2.jpg

 Basada en una novela de Don DeLillo, "Cosmópolis" es una historia dura, sin concesiones, metáfora de la actual situación sociopolítica, o dónde nos lleva el desmadre financiero y humano a través de la anécdota baladí de un joven insultantemente rico que decide atravesar un Manhattan del proximo futuro, asediado por los desórdenes y las protestas ciudadanas ante una debacle financiera en el país, en una limousina de superlujo sólo porque ha decidido, en el desierto volitivo y emocional de su vida, cortarse  el pelo ese preciso día en su peluquería de costumbre, al otro lado de la ciudad.

El joven vampiro que hace las delicias de las adolescentes fans de los "Crepúsculo", Robert Pattinson, presta sus facciones correctas y poco expresivas, al millonario Eric Packer que vive el epígono de una cultura capitalista del derroche y la corrupción en el alto lugar del poder y la irresponsabilidad financiera. Encerrado en su "limousine" de lujo, como en una cápsula personal bajo cuya protección cruza la desesperación y la violencia de los ciudadanos, sobre cuya pobreza ha construido su imperio, el protagonista absoluto de esta metáfora salvaje del fin del sueño capitalista bucea en el sinsentido de la vida, en busca de algo irreconocible que completaría la vaciedad de su existencia y que, previsiblemente, solo puede ser la muerte.

David Cronemberg, el director, logra con esta película avanzar un paso más en la coherencia de la violencia de "Promesas del este" o "Una historia de violencia" y añadiendo la estética formalista, fría y parsimoniosa de "Un método peligroso".

Con una habilidad formal y técnica de gran calado, Cronembreg, nos cuenta ese viaje de la cápsula por la violencia exterior, permitiendo el ingreso en el coche de algunos personajes secundarios que van incidiendo en la tesis argumental, reforzando las líneas de soledad, distanciamiento de la realidad y prepotencia que definen al protagonista. El cinismo, el desencanto y la falta absoluta de empatía va definiendo la trayectoria del vehículo y su joven y poderoso ocupante, forzando un final  donde la violencia se vuelve un ritual y el absoluto falta de sentido de cuanto ocurre tiene el corolario que merece. Arropado por grandes actores como Mathieu Amalric, Paul Giamatti, Juliette Binoche, van creando un universo de la palabra que muestra un mundo desolado, la linea atona de una emocionalidad estancada y un sosnosete de sentimientos estandar que ni siquieran merecen ese nombre.

Packer ansía encontrar un sentido a una existencia asimétrica, una carencia ética que nunca se plantea como tal pero que le exige la búsqueda permanente y el paso por la vida encapsulado en una limousina y bajo un orden de ideas sin referente alguno de empatía o comprensión humana. Asiste al caos y la ruina de un mundo que jamás ha entendido (y de cuyo estado se sabe bastante responsable). Quizá en definitiva la elección de Pattison para encarnar a ese joven desconcertado y vanidoso, lleno de poder y de tedio, no sea equivocada. Es difícil encontrar un rostro que deje percibir tanta irresponsabilidad, indeferencia y soledad. Película, pues, que no deja indiferente a nadie...que entienda su proceso y dessarrollo.

 

 

 

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17 febrero 2013 7 17 /02 /febrero /2013 08:08

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 Francamente la conversión de la magnífica --y folletinesca-- novela de Victor Hugo "Los miserables" en un producto de consumo de masas, un musical archirepresentado en el que los recios caracteres huguianos se diseminan en la edulcoración y el cartón piedra, siempre me ha dejado más bien frío y desalentado.

Para que no se diga de que el prejuicio ha sido superior a la curiosidad cultural, accedí a la obra de teatro en su día (en el palacio de Deportes barcelonés) y ahora a la película, una superproducción nutrida de buenos intérpretes. En las dos ocasiones el asunto me dejó tan escaso poso que ni ganas tuve de reseñar la obra y ahora cojo la pluma para cerrar el círculo y reconocer paladinamente que, a pesar de los oropeles de una superproducción y las caras conocidas invistiendo los personajes y una banda sonora nada deleznable, por algun fallo de mi percepción sensible, no me conmueve lo más mínimo la dura aventura vital de Jean Valjean, cuando sobre el papel y en los viejos días de la lectura adolescente, sí me fascinó.

Incluso la película de 1998 dirigida por Bille August e interpretada por Liam Neeson y el gran Geoffrey Rush, (y mucho más la versión francesa de los años cincuenta) me hicieron vibrar. Este musical que nació a finales de los 70 y ha sido visto por 60 millones de espectadores de 42 países, con una antiguedad de más de 20 años de representaciones consecutivas en Londres, me deja, perdonen ustedes, absolutamente indiferente. Cosas de diván, supongo.

Jean Valjean adquiere en esta película los rasgos duros de Hugh Jackman, el comisario Javert es Russell Crowe, la dulce Fantine es Anne Hathaway, Isabelle Allen su hija. Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen, prestan su desbordado histrionismo a sus personajes excesivos. Dirigidos con mano poco coherente por Tobe Hooper (mucho más acertado en "El discurso del Rey") , quiza deslumbrado por la grandiosidad del empeño, la mastodóntica producción de casi tres horas le viene demasiado grandesa un director que parece naufragar ante las exigencias espectaculares  de la obra que, casi en ningún momento, parece superar su condición evidente de producto industrial destinado a masas de provincianos culturales. Francamente, para este viaje no hacían falta tales alforjas. Por favor, dejen a Victgor Hugo en paz. Limítense a leerlo.   

 

 

   

 

     

 

   

 

 

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16 febrero 2013 6 16 /02 /febrero /2013 10:38

blancanieves-cartel1.jpg

Sin tanta espectacularidad como "The Artist", de Azanavicius, Pablo Berger dirige "Blancanieves" una muestra de cine silente en la que el director incardina el relato de los hermanos Grimm en el contexto dramático y trágico de la España de los años 20 y en el tópico "racial" del mundo de los toreros y las cantantes folclóricas para hacer un alarde virtuoso de aplicación de la leyenda a una realidad de enanos --que no "enanitos"-- y una Blancanieves trágica expoleada  desde la maldad pura por una "madrasta" bellísima (magnífica Maribel Verdú), una historia de torero y folclórica ribateada por la tragedia y un drama lacrimógeno como los que solían nuestras madres y abuelas escuchar en los vetustos aparatos de radio de los cincuenta.

Nueva aportación de soberbia calidad del cine español que parece estar renaciendo a pesar de las casposidades de los Torrente y compañía.

Daniel Giménez Cacho da gestualidad al torero Antonio Villalta, Inma Cuesta a la cantante Carmen de Triana y Sofía Oria y Macarena García a Carmencita-Blancanieves, la hija de la pareja, con la aportación estelar (y nunca mejor dicho) de la gran Maribel Verdú que resulta una madrastra de muy buen ver, con gustos surrealistas y maldad de cartón piedra. Y, por supuesto, no se pierdan la gesticulante y genial aunque breve aparición de Josep Maria Pou, haciendo un abracadabrante papel de agente de torero, con su aspecto mefistotélico y sus  miradas de cómica y astuta maldad.

Una especie de humor negro va festoneando la aparición y desarrollo de las relaciones entre una amnésica Carmencita y los siete enanos de feria que aportan su humanidad trágico-cómica a la historia, con un final más cerca de la "Parada de los monstruos" de Tod Browning que del cuento infantil casi valleinclanesco que Berger propone como una lectura salvaje e iconoclasta de la leyenda literaria. Como detalle a tener en cuenta añadamos que "Blancanieves" fue gestada antes del exito de "The artist", con lo que la originalidad no va por donde creemos. Cosas de la diferencia de poder en las industrias cinematográficas respectivas.

Un ritmo muy medido, diseño de realización modélico, montaje de campanillas, dan al relato un toque bizarro junto a unas paletadas pictóricas de candor y tenebrismo impresionista, magnificamente resaltado por un blanco y negro luminoso, con una banda sonora adecuadísima firmada por Alfonso de Vilallonga, que resalta tanto la acción como la perfecta ambientación y los alardes técnicos de producción.

Sobresaliente filme a la altura de cualquier otro de los que compiten por el mercado y los Oscar (carrera esta última que no pinta bien precisamente por tener la injusta sombra --por cuestiones de prelación-- de "The artist"). Nada que ver, por supuesto, con las otras dos Blancanieves de procedencia extranjera que han surgido recientemente. Esta es una obra maestra y las otras son simples adaptaciones coloristas, no exentas de mérito y bondades, pero a años luz de la ruptura y el estilo de la de Berger.

La secuencia final, esa lágrima solitaria rodando por las tersas mejillas de Carmencita, es una de las imágenes enriquecedoras y sugestivas que el cine se permite muy de vez en cuando y que quedan en el imaginario de cualquier espectador sensible. Magnífica "Blancanieves". Por cierto, triunfó en los Goya. Galardones mericidísimos. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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15 febrero 2013 5 15 /02 /febrero /2013 17:04

el-nom.jpg

 

Noche de Teatro en el Goya barcelonés (el recinto dirigido por ese actorazo llamado José María Pou, al que acabamos de ver bordando un papel histriónico y de trazo grueso en "Blancanieves").  La trama ya la conocen los que siguen este blog (hace unos días les hablé de la película francesa del mismo nombre dirigida por los autores de la obra teatral, Matthieu Delaporte y Alexandre de la Patellière). ¿Recuerdan? Un tipo cuarentón, bromista, triunfador, visceral y prepotente, Vicenç, está a punto de ser padre primerizo. Al contrario que en la película, en la que la acción es narrada por el otro macho-alfa de la obra, Pere, el intelectual abusón, egoísta e irascible, en la versión muy inteligente que ha preparado Jordi Galcerán, es Vicens quien nos cuenta lo que ocurrirá en esa cena de amigos que acabará como el rosario de la aurora. Pere, profesor universitario, pedante y mezquino, está casado con Isabel, la hermana de Vicens. A la cena acude otro invitado, el melifluo Claudi, amigo de la infancia de los tres anteriores y se espera a la embarazada Anna, compañera de Vicens, que suele llegar tarde a todas las citas. El gran tema de la cena marroquí que Isabel ha preparado será la proxima paternidad de Vicens. Todo transcurre de forma divertida y previsible hasta que alguien le pregunta a Vicens cómo van a llamar a su hijo. Y aquí comienza la debacle inesperada pero planteada como una bomba de relojería: Vicens asegura que van a llamar "Adolf" al niño y aquí fue Troya: encabezados por un irritado y agresivo Pere todos tratan de convencer a Vicens de que poner el nombre de Hitler a un niño no es algo aceptable. Como en "Arte" o en "Un dios salvaje", ambas obras tetrales de gran éxito de Yasmina Reza (con una magnifica versión cinematografica de la segunda dirigida por Polanski) es un detalle mínimo, baladí, el que motiva que, como cuando se destruye un dique, una masa violenta de palabras, insultos, razonamientos, ataques y rencores salgan a la luz en un entorno aparentemente culto y civilizado. Hay que decir que aun siendo el esquema teatral muy semejante, aun hay distancia cualitativa entre la pareja autora de "El nom" y la genial Reza. No  obstante, es una obra que hay que ver, reir con ella y pensar en ella. En el escenario, dirigidos por Joel Joan, que también interpreta a Vicens con gran dominio de  la vis cómica y un poco excesivo como siempre, un Lluis Villanueva como Pere, más contenido en el gesto aunque demasiado gritón, Xavi Mira como Claudi, y las damas, Sandra Moncús como Isabel (la mejor del elenco) y Mireira Piferré como la preñadita futura madre.

La version catalana es hábil, graciosa e inteligente. El traspaso a circunstancias locales ha sido realizado con mucha habilidad por Galcerán y se puede considerar una versión a la altura de la francesa en el cine, aunque mantiene los detalles poco conseguidos de la primera (el tema del "asesinato" del perro y la culpabilidad, por ejemplo) mejora sin duda algunas intervenciones (como la perorata de importancia capital que Isabel elabora para cerrar la infausta noche).

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13 febrero 2013 3 13 /02 /febrero /2013 10:43

anna-karenina-cartel1.jpg

Soberbia adaptación de la "Ana Karenina"  de Tolstoi, dirigida por Joe Wright. Es una de las más inteligentes versiones que he tenido el placer de ver sobre una de las novelas más dramáticas y redondas del gran escritor ruso (aconsejo a mis lectores que hagan una "Jornada Tolstoi", visionando esta película en el cine y alquilando luego en el dvdclub "La última estación", dirigida en 2009 por Michael Hoffman sobre una obra de Jay Parini, con un Cristopher Plummer realmente genial como un Tostoi que vive sus últimos días de vida en una lucha contra la avidez económica de su esposa y su propia vocación humanitaria, que pretendía legar sus obras al pueblo ruso.).

Desde las primeras secuencias nos damos cuenta de que Wrigth ha realizado una obra distinta, imaginativa y teatral (en el mejor sentido del término) de un clásico, dando prueba del camino que deberían seguir las numerosas adaptaciones a los clásicos de la literatura o el teatro con que el cine nos intenta sorprender.

Wrigth ha convertido su película en una obra cinematográfica de referencia para todo aquel que ame las versiones del cine de los grandes clásicos de la literatura. Ese comienzo de opereta --parece que estemos viendo una versión de jocosa de "El bartbero de Sevilla" y el juego escénico brillantísimo en el que desarrolla la acción, cambios de escenario ante el público, conexión de los actores con la dinámica acelerada de escenas, attrezos y vestuario ante la cámara, transiciones fílmicas geniales como el tren de juguete que se convierte en un tren circulando por la estepa rusa con Anna en su interior, van creando una bellísima trasposición de artificio teatral en imagen realista que mantiene hipnotizado al espectador ante una pantalla de un cromatismo salvaje y una música perfectamente adecuada.

Una aparente comedia musical que no olvida los dramas personales y el trágico desarrollo del fin de Anna Karerina ( Keira Knightley) y su explosivo amor por el oficial pagado de sí mismo (Aaron Johnson) y el sufrimiento estoico y profundo de su esposo Karenin (excelentemente interpretado por Jude Law), sin olvidar los dramas tangenciales que el genio de Tolstoi oponía y contrastaba con el principal. Secuencias como el ministerio y sus burócratas con movimientos de ballet o el baile de sociedad con una cámara convertida en danzante o la cascada de papeles rotos que se transforma en nieve, crean unos momentos visualmente mágicos que no entorpecen la marcha trágica de la historia.

Torturados y tortuosos, los personajes de la novela van desfilando ante el espectador como elementos de una falsa comedia que anuncia su brutal desenlace, sin menoscabar la sensualidad y la pasión de Anna Karenina y su amor enloquecido y, por supuesto, sin caer en moralejas moralizantes a pesar de reconocer la injustas --arbitrarias y tradicionales-- diferencias de trato hacia hombres y mujeres ante los mismos "pecados". Infidelidad, pasión, locura, suicidio, el drama de la inovidable Anna Karenina está servido. Esta vez con un lujoso disfraz de comedia musical y de teatro dentro de la vida. No se la pierdan.

 

 

 

 

 

 

Joe

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