Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
11 mayo 2013 6 11 /05 /mayo /2013 07:11

noche-de-vino-y-copas-cartel.jpg

 La comparación de culturas siempre ha tenido un buen reflejo en el cine. Es el tópico literario, filosófico, antropológico del extraño. El que viene de fuera y contempla con ojos críticos y asombrados las costumbres de los del lugar. A menudo da lugar a una visión demoledora, a veces racista (aunque se disimule con la broma y el supuesto humor) siempre o casi siempre llena de tópicos y lugares comunes. En pocas veces hay una reflexión humanista, amable y comprensiva, hay incluso una cierta aceptación, pero queda claro la superioridad o la inferioridad de las distintas culturas que enfrentan sus modos de vivir la vida. En nuestro país hemos sido víctimas de esa visión sesgada y poco comprensiva, aunque generalmente suavizadas con el humor y una superioridad amable y paternal. Incluso ha dado lugar a películas memorables, "Bienvenido Mr. Marshall", por ejemplo. En cine foráneo la comedia ha alcanzado aciertos de autocrítica como "Bienvenidos al Norte" (aunque fastidia, y mucho, a los naturales de la zona) o "¿Qué pasó entre mi padre y tu madre" ("Avanti") del gran Billy Wilder.

Pero en el caso que nos ocupa, "Noche de vino y copas", la cosa va de una cultura nórdica europea, la danesa, y la meridional argentina. Un individuo amable y buena persona, Christian, que regenta una vinoteca en Copenhague y se arruina por la mala gestión resultante del abandono de su mujer, Anna, que se marcha a Argentina y quiere casarse con un idolo del futbol, Juan Díaz, cliente suyo como representante deportivo. Este es el meollo del argumento de la película y el pretexto que lleva a Christian en un viaje etílico y emocional hasta las calles de Buenos Aires.

No les contaré el desenlace del viaje (desea recuperar a su esposa y lleva consigo a su hijo de 16 años) y las vicisitudes del danés entre la fauna bonaerense, con romance juvenil incluído del hijo de la pareja y una damisela porteña. Lo cierto es que el juguete semicómico, en el fondo bastante crítico y tópico, entretiene, en algunos momentos divierte y en otros provoca una cierta verguenza ajena, entre el drama medio apuntado y el despropósito algo patético y poco realista.

Ole Christian Madsen, el director, juega aquí la baza de la comedia costumbrista comparativa y no lo hace con acritud o mala uva. Hay incluso un intento poético de mostrarnos el primer amor del joven hijo de la pareja dividida y una moraleja optimista que tiene que ver con la aceptación. Bien rodada, sacando punta a la fotografía de la entrañable ciudad del Plata (las secuencias del gran cementerio son magníficas) el director muestra una elegancia de estilo y trato de los personajes que reconcilia a uno con la dudosa imagen comparativa que el tema provoca. No hay pedantería ni prepotencia, se filma con naturalidad y los actores elevan el listón de una película sin demasiadas ambiciones. Un "pero": los episodios de fútbol están tan mal y rutinariamente filmados que deja claro que lo del futbol es solo el "mcguffin ", el pretexto, para dar entrada al resto de la historia: la historia de un amor que termina y otro que nace, las batallas que salpican el final del primero y los enredos que vaticinan el segundo. Vayan a verla, lo pasarán bien.

 

 

Compartir este post
Repost0
9 mayo 2013 4 09 /05 /mayo /2013 09:11

iron-man-3-cartel-9.jpg  

 

 Para hablarles con conocimiento de causa de esta tercera entrega de la franquicia "Iron Man", he visionado la primera de todas, dirigida por Jon Favreau y he constatado algo que suele suceder en el cine: segundas y terceras partes no son tan buenas. Siempre hay excepciones, claro está: en "El Padrino", la segunda supera a las otras dos y hay un descenso de fuerza de la primera a la tercera. Pero en "El señor de los anillos", las tres partes mantenían una fuerza semejante mientras en "El hobbit" todo se va al traste y aparece con claridad el impulso mercantilista de Jackson que es lo que impulsa esta trilogía (seguramente también la anterior, pero en esta no la enmascara la calidad cinematográfica).

En fin, aclaremos el mensaje: "Iron Man 3" pierde el equilibrio magnífico que en la primera justificaba acción y emoción, dinamismo y humor, imaginación y vigor para hacer que los héroes de Marvel, cientos de historias ilustradas, sean "remasterizados" por el cine, ganando en el cambio.

El divertido y prepotente millonario de corazón de cristal nuclear y vistoso cuerpo de bruñido acero, Tony Stark, nos muestra la génesis de su conversión esquizoide en dos personajes en una sola persona, como el también millonario alter ego de Batman o el mítico "Zorro", ridículo y superficial, incluso cobarde y rimorato en su aspecto "normal" y desfacedor de entuertos generoso y osado con su vestimenta de héroe.

Nuevamemnte Robert Downey Jr. se hace con el personaje y nos lo hace simpático y atractivo, aunque yo comienzo a no distnguir muy bien las diferencias que hay , por ejemplo, entre el Tony Stark de Downey Jr. y su caracterización de Sherlock Holmes. Pero dejando al margen ese detalle, lo cierto es que la tercera entrega de Iron Man se muestra algo coja, reiterativa y previsible. El "malo" de turno es un personaje del pasado de Tony Stark, humillado por éste y que busca venganza casi edípica contra el millonario. Menos atractiva que en "Los vengadores" una cinta coral de héroes en el que Iron Man es uno más, pero tiene una potencia cercana a su primera aparición. Esa fuerza queda sustancialmente disminuida en la tercera parte, casi tan olvidable como la segunda. Gwyneth Paltrow y Don Cheadle repiten papel, aunque la primera, la incondicional secretaria, tiene una relación paradójica con el héroe,  que uno no acaba de entender (ni siquiera los actores parecen entender lo que les exige el guión).

Hay novedades claro está, pero son de relleno, aunque vistosas. Por ejemplo la mejora de la armadura, que ahora se coloca a sí misma en el cuerpo del héroe y obedece a simples ordenes mentales. Personalmente me gustan más las escasas novedades argumentales, más sutiles y menos perceptibles. Así, el derroche de humor e ironía en el tono casi psicoanalítico con el que se nos muestran los ataques de pánico, ansiedad e inseguridad del héroe, que lo humanizan y nos lo acerca empáticamente. Una vez más, lógico en estas películas de género, prima el aspecto circense y aparatoso de la imagen (la batalla final de monstruos de acero en grupos es confusa y algo ridícula). Aunque incluso esto queda disculpado en cierta manera por el final, que no desvelamos al lector pero que redunda en torno al psicoanálisis.

Shane Black es el director de esta tercera entrega y se ha mostrado con humor e ironía respecto al héroe pero incapaz de evitar o controlar las explosiones (en sentido real y figurado) de argumento e imágenes, fuegos artificiales de cara al gran público palomitero.

La aparición de otro supermuñeco de acero, Iron Patriot, pilotado por el amigo militar de Stark, el coronel Rhodes y el recargo en las tintas azules y blancas de la bandera estrellada y el patrioterismo tópico norteamericano hacen un torcido favor a la película. Un acierto notable es el "malo" de la función, un histriónico Ben Kingsley, que da vida al "Mandarín", el monarca absoluto de los terroristas tipo Bin Laden, con secuencias que banalizan un poco el horror real que tanto hemos visto y buscan la justificación moral de la respuesta violenta.

Hay más suspense en un telefilme de "Perdidos" o de "Erase una vez" que en esta producción de millones de dólares, donde todo es absolutamente previsible y uno no pestañea ante los apuros del héroe, de la damisela o del presidente de la nación, ya que, ave fenix de mil destrucciones, Iron Man regresa siempre, más brillante y letal que la vez anterior y el malo pagará con lu vida sus fechorías. Un poco deudora de "Los vengadores", la película de Black cumple su cometido: será -es- un exito de taquilla y abonará un poco más la fama y el carisma del resucitado Rober Downey Jr., simpático, descarado y oportunista que parece reirse un poco de sí mismo y un mucho del mismo héroe que encarna (y ahí estriba su indudable gancho interpretativo).

Excelente diseño de producción como cabe esperar del dineral invertido y de la cada vez más eficaz industria de los efectos especiales (impresionantes la destrucción de la residencia de Stark, el ataque al Air Force 1 y la ya citada batalla final, ésta un poco excesiva). En resumen, "Iron Man 3" es una película para no pensar, dejar en suspenso el sentido crítico y rodearse de palomitas y un buen refresco.

 

    

 

Compartir este post
Repost0
7 mayo 2013 2 07 /05 /mayo /2013 06:28

side-effects-cartel1.jpg

Una película de Steven Soderbergh siempre es, de entrada, un acicate para pagar la entrada y sentarse en la bustaca ante la pantalla. El autor de "Sexo, mentiras y cintas de video" , de la magnífica "Solaris" o de aquella cinta que aunaba denuncia con espectáculo, "Contagio", ha prometido dejar el cine con esta película. Uno desearía que no fuese así. Soderbergh es un director inteligente y con oficio, sobreado de olfato para el espectáculo, buenas dirección de actores y sensibilidad hacia la fuerza de los guiones y la eficacia de una imagen siempre acertada y sugestiva. Aunque a veces, como en esta ocasión, apunte con cañones de acorazado hacia la denuncia valiente y acabe lanzando el proyectil con un tirachinas.

"Efectos secundarios", aparece como un filme denuncia hacia el difícil y complejo mundo de las terapias psiquiátricas, el uso y abuso de las sustancias psicoactivas y los excesos de las compañías farmacéuticas en la lucha por colocar sus productos-"milagro" en el mercado carísimo de los psicofármacos. Pero casi inmediatamente (ya nos lo anuncia al principio, obsequiándonos una secuencia-adelanto que volveremos a ver y a explicarnos a mitad de la proyección) gira hacia un thriller un poco salido de cauce, que se extralimita en los actos morbosos violentos y exagerados de algunos personajes, incluida una relación lésbica sorprendente entre Catherine Zeta-Jones y Rooney Mara. No se explica demasiado bien el origen o el motivo del exceso pasional que viven las dos mujeres y que lleva hasta el asesinato del marido de Mara (Channing Tatum, en un patético y breve papel).

El puso de un nuevo fármaco en experimentación que Jude Law --en la piel de un perplejo psiquiatra (uno de las menos convincentes interpretaciones que he visto en este tan buen actor: lo prefiero como Watson)-- receta a Rooney, es el elemento desencadenante de la trama que Soderbergh utiliza y que queda sin desarrollar convertido en un McGuffin (pretexto a lo Hitchcock) transformando una película que despertaba un tema candente y espinoso en un telefilme de Perry Mason. Y es que tratar el tema de las prácticas médicas poco ortodoxas en el contexto de las presiones y tejemanejes de las grandes farmacéuticas en el mundo de las dolencias psíquicas, tenía todos los números para interesar a un amplio sector de público.

Quizá esta calidad tirando a fallida de la película haga reflexionar a Soderbergh para pensarse lo de la retirada que, por cierto, no es la primera vez en ser anunciada...

 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
5 mayo 2013 7 05 /05 /mayo /2013 07:48

la-cocinera-del-presidente-cartel.jpg

Hortense Laborie era una prestigiosa chef del Perigord cuando el presidente francés Francois Mitterrand decidió contratarla como cocinera particular en el Palacio del Elíseo y responsable de las comidas presidenciales por encima del chef de la gran cocina del palacio. Por tanto tenemos historia del tipo que encandila a los franceses y a los norteamericanos (dos regímenes políticos de ejecutivos presidenciales) y suelen dejar más bien fríos a los que vivimos en monarquías o gobiernos democráticos parlamentarios con presidentes poco menos que honorarios. Es decir la de la lucha de clases o sexos en las que la parte débil, el pobre o la mujer, logran escalar hasta ponerse a la altura del "príncipe" presidente librando batallas contra poderosos establecidos y más bien clasistas o misóginos que forman parte de la clase poderosa vecina al presidente.

Diseñada como un flash back cronológico visto desde un presente que es futuro de los hechos narrados, la cosa resulta un poco confusa ya que no se nos aclara bien el comienzo y las secuencias de uno y otro tiempo no están debidamente separadas. La presentación de recetas y platos hacen salivar al espectador pero no se crean conciencia de estar viendo una buena película, cuyos momentos más interesantes--los que atañen a la cocinera y un presidente que se humaniza a través de la cocina familiar recordada y revivida por la eficaz cocinera-- quedan desvaidos y faltos de profundidad y consistencia.

Un juguete intrascendente, con ligeros toques de humor y un "actor", el ensayista literario, novelista y académico Jean d'Ormesson haciendo de presidente que seguramente encandilará a los franceses pero que aqui nos deja fríos, aunque no está nada mal su actuación para un actor improvisado. Christian Vincent, el director, no es un novato (esta es su octava película) pero no se eleva más que un buen director de serie para televisión y en definitiva eso parece la película. Catherine Frot hace un buen uso de su complejo papel, engañosamente atractivo, la cocinera ruda pero tierna, excelente profesional y llena de fuerza y energía. Punto y aparte para la música, firmada por Gabriel Yared, responsable de maravillas como las BS de "El paciente inglés" o "El talento de Mr. Ripley".

 

Compartir este post
Repost0
2 mayo 2013 4 02 /05 /mayo /2013 07:09

cloud-atlas-cartel2.jpg

 Una película sumamente ambiciosa la que perpetran los hermanos Wachowski y su aliado, el alemánTykwer. Si ya rompieron moldes con las tres entregas de "Matrix", con "El atlas de las nubes" (en origen fue una composición musical, después una novela de David Mitchell y ahora una película mastodóntica plena de desafíos y originalidad) logran rizar el rizo: ahí es nada, seis historias distintas que se van turnando velozmente una y otra vez, con actores que repiten papeles distintos y acciones paralelas que discurren a través de varias épocas del pasado y del futuro. Como en la física cuántica, todo está interconectado. Un montaje veloz y sin concesiones que nos van mostrando dinámicamente las seis historias en su desarrollo, hilvanados todos los saltos de tema y acción por una urdimbre elegante de referencias. Un trabajo colosal que desafía al espectador y que sólo le recompensa si es capaz de plegarse a las exigencias del montaje y a los saltos argumentales de las difernetes historias que forman entre sí un rompecabezas que va adquiriendo sentido conforme nos acercamos al final.

Esa megahistoria de historias --todas y cada una con su desafío implícito en actuación, ambiente, realización artística, música y attrezo-- se convierte pues en un desafío para el espectador que no debe asimilar los rostros conocidos de actores y actrices a un tronco común de historia sino que cada una de ellas tiene su propio sentido y desarrollo. Por eso "El atlas de las nubes" se convierte en un reto a escala total: no sólo frente al espectador, sino en relación con la historia del cine y sus posibilidades económicas como producto artístico-comercial. Preveo para esta magna obra de los Wachowski un fiasco económico de la grandeza de su realización. Y no por ser una película mala, sino por ser demasiado buena y distinta, para agradar a una buena parte del gran público. Una empresa mastodóntica a la altura de la "Cleopatra" de Joseph L. Mankiewicz, "Corazonada" de Coppola, "La puerta del cielo" de Cimino o "El árbol de la vida" de Terrence Malik. Es decir, películas cuyo presupuesto desbordó sus ingresos y constituyeron desastres financieros para las productoras.

Esra especie de gran y monstruoso collage defiende la tesis del encadenamiento a través de los siglos de las vidas humanas en un sentido kármico que ilustra la repetición de actores para distintos papeles a lo largo del tiempo. El amor que vence al tiempo y la maldad como constante a través de los siglos. Unos 172 minutos, casi tres horas, en los que la pantalla va destilando un mensaje absolutamente original, fascinante y algo perdedor en sus saltos de tiempo, acción e historia. Un fluir de caleidoscopio sobrecogedor, una visión metafísica de la existencia que vamos experimentando conforme se encadenan las historias y vemos a los personajes volver a vivir en historias diferentes y con aspectos a veces irreconocibles. La pretendida conexión de las historias entre sí y en un propósito final, está bastante bien lograda una vez se supera el desconcierto del principio. Como toda película compleja y ambiciosa, ésta exige al espectador un cierto esfuerzo pero lo gratifica de forma abundante al final (aunque, presumo, que a no todos: es una película que deben rechazar los palomiteros y los amantes de superproducciones estilo "Iron Man" y parecidas). No se trata de una pelicula de montaje clásico y ahí estriba su dificultad.

Por tanto, aviso para navegantes. Si logra superar la primera hora de proyección y acepta el montaje y la historia fraccionada que se le propone, disfrutará de una gran película. En caso contrario, absténgase. Resulta difícil ver en una misma película una historia de amor, un thriller futurista, un drama, un romance, una comedia de humor inglés (con momentos hilarantes) y todo ello mezclado de una forma no siempre conseguida, pero genial. Sumen a todo esto una puesta en escena maravillosa y con momentos visualmente fascinantes y, sobre todo, prepárense a gozar con interpretaciones de gran calado. Tom Hanks, sencillamente magistral, que da vida a seis personajes distintos. La bella Halle Berry con el mismo número de personajes diferentes y el gran Hugo Weaving, que ya vimos en las tres "Matrix", tambien en seis, entre ellos una enfermera. Quizá uno de los más brillantes sea mi admirado Jim Broadbent, cuatro personajes, entre ellos el más divertido de la película). Añadir a Susan Sarandon (cuatro), Jim Sturgess (seis), James D'Arcy (cuatro) y Hugh Grant (seis, entre ellos el irreconocible jefe de los asesinos indígenas de la historia principal con la que se inicia y acaba la película). Una cinta de culto para el futuro del cine y un fracaso en taquilla (y alguna crítica miope) en el cine de hoy mismo. No se la pierdan y cuando salga en dvd, colecciónenla. Es imprescindible.

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
30 abril 2013 2 30 /04 /abril /2013 07:41

un-gran-equipo-cartel1.jpg

 

"Un gran equipo" es una pequeña película. La megalomanía cultural insertada en los genes de la nacionalidad francesa ha etiquetado de "la mejor comedia de la nueva comedia francesa" a esta película desechable, al mismo tiempo que a "La cocinera del presidente" de la que hablaremos otro día. Dirige Olivier Dahan con cierta desgana y con el tópico bien aprendido: historia de superaciones personales en el ámbito del fútbol trasladada a un ambiente rural, una isla de la Bretaña francesa dedicada a la pesca. Un equipo de fútbol muy modesto se convierte en la única posibilidad de reunir el dinero suficiente para salvar la unica industria del pueblo, una conservera, que está a punto de pasar a las manos depredadoras de un banco que sólo desea cerrarla. Todo el pueblo se une a su equipo para lograr que éste supere las eliminatorias y pueda jugar contra un equipo gde primera división. Con el dinero de taquillaje y retransmisiones esperan poder quedarse con la industria y gestionarla en el pueblo.

Para conseguir semejante milagro (los jugadores son los pescadores del lugar) fichan a un ex jugador como entrenador, una vieja gloria que malvive con deudas, alborotos y problemas con el alcohol, al que una juez obliga a lograr un trabajo que le permita tener a su hija en casa de vez en cuando. ¿Lo reconocen? Es el esquema básico de uno de los incontestables éxitos de la comedia francesa (y esta vez de verdad), "Bienvenidos al Norte". Otra vez unos urbanitas pretenciosos y despreciativos --el entrenador y un grupo de ex grandes jugadores también llenos de problemas a los que convence para que le ayuden-- enfrentados a la sencillez y "veracidad" de la vida pueblerina en la Bretaña.

Tópicos a gogó servidos con un lenguaje más simple que sencillo, con su pequeña historia de amor y remisión y su lógico final feliz con ciertas complicaciones y recursos archiconocidos (el penalti del ultimo minuto y las jugadas filmadas a cámara lenta). No hay sutilezas de guión, actuaciones que eviten el exceso emocional y lo manido sentimental, humor grueso, algunas astracanadas y unos intérpretes que parecen surgidos realmente de un casting popular para una pelicula coral de poco presupuesto. Lo único que se salva es el largo travelling del principio, de la luz y los aplausos del éxito del futbolista protagonista hasta la oscuridad de un pasillo sin luz: símbolo de su recorrido vital y profesional (que, por cierto, está interpretado por un tal José García). Eso sí, a los que no busquen complicaciones y sean forofos del futbol les puede resultar entretenida. Y nada más. Los guionistas, Philippe y Marc de Chauveron, se han cubierto de gloria.

 

 

Compartir este post
Repost0
28 abril 2013 7 28 /04 /abril /2013 10:37

Una_verdad_oculta-560212-full.jpg

 

Buen thriller ecológico, con un par de actores magníficos, un guión interesante y una realización mediocre. Las escenas intimistas de culpa y redención son mas interesantes que las de acción, en las que la verosimilitud deja el paso a lo previsible (las armas de los heroes nunca agotan la munición ni se encasquillan y por cierto siempre aciertan a la primera, enfrentados con pistolas a militares entrenados con ametralladoras, vaya por Dios). Multinacionales voraces, el problema del agua, su escasez y su control por manos privadas sin escrúpulos (un tema que pronto dejará de ser ficción, ya lo verán para desgracia de todos) y héroes de una pieza que luchan por derechos básicos y hasta un asesino mercenario que a ultima hora cambia de bando. Lástima porque la pelicula tiene ritmo y dos interpretaciones de altura de Andy García y Forest Whitaker, con una Eva Longoria discreta que no desentona demasiado de sus dos grandes compañeros. El tono general de telefilme tampoco pone muy alto el listón de interpretaciones y así los dos actores pasan con nota y con poco esfuerzo.

Así pues argumento tópico de serie B, coln el habitual mnsaje ecologista en plan apocalipsis, las corporaciones criminales de rigor, héróes y antihéroes en plan redención de pecados del pasado y un recurso poco hábil a la acción. Dirige la cosa Damian Lee con regular esmero, seguramente sin creerse ni un pelo de lo que nos cuenta. Ademas el poco cuidado del equipo canadiense de producción confunde banderas y escudos del pais sudamericanos que supuestamente vemos en la acción, así que mejor no distribuyan la pelicula por Hispanoamérica o les quemarán los cines. Por cierto, la segunda película del actual james Bond abordaba una trama parecida con mucha más relevancia y seriedad cinematográfica.

   
   
   
   
   
   
 

Compartir este post
Repost0
27 abril 2013 6 27 /04 /abril /2013 07:37

to-the-wonder-cartel.jpg   

 

 Terrence Malik es un "outsider" de la gran industria del cine nortamericano. Es como un gurú respetado y poco comprendido en general que ha logrado con sólo tres películas rodadas durante 25 años, "Malas tierras", 1973, "Dias del cielo", 1978 y "La delgada línea roja", 1998, convertirse en un referente del cine inteligente de autor con el sello de Hollywood. En 2011 estrena "El árbol de la vida", una pretenciosa, ambiciosa, a ratos genial, irritante y mística película que aumentó su prestigio sin aumentar su valor instrínseco como cineasta. Ahora nos llega "To the wonder" en el que reincide en la cerrada filosofía vitalista y mística de su "Arbol"  sin aportar nada nuevo, como una extensión protoplásmica de las angustias y veleidades poéticas de un creador abismado en su perplejidad teosófica y sus presuntas vivencias sentimentales y emotivas.

Su largo paseo por el amor, el desamor y las dificultades de la fe y de la existencia de Dios están narrados con un lenguaje descontructivista que parece emanado de las ya lejanas y superadas maneras de aquel famoso "nouveau  cinema" francés o de los silencios y pasividades de los actores del Antonioni de "El eclipse", del Godard de "A bout de souffle" o el Resnais de "El año pasado en Marienbad". Según dicen los conocedores de Malick, el mínimo argumento que desgrana "To the wonder" tiene que ver con las propias experiencias del director en el pasado. Se trata de un episodio de amor y desamor interpretados por un silencioso y ausente Ben Affleck y la hermosa y emotiva Olga Kurilenko (que hace doblete en las pantalllas de estreno con "Oblivion"), ampliando el discurso sentimental con el estupor de un sacerdote que interpreta Javier Bardem, incapaz de componer otras expresión que la de sufrido aturdimiento, que se debate entre el silencio de Dios y la necesidad de un compromiso activo con su mensaje. ¿El resultado? Escaso y, como poco, confuso. Ni nos convence Affleck y su amor itinerante y superficial, ni Olga con su renuncia histérica a un discurso emocional inteligente, ni Rachel McAdams consigue dar apariencia y solidez a un personaje que parece episódico.
Pero creo que no estamos hablando de problemas y limitaciones de los actores, sino de falta de fuerza en la dirección y el argumento, aunque brille la perfección fotográfica y la belleza de los encuadres de un Malick que se lo sabe todo, pero no parece estar a la altura de su presunta genialidad. Esta tuvo su más alto nivel en "El árbol de la vida", donde se ignoraban las normas del discurso cinematográfico para proponer una visión poética que reflejara la lírica trascendente de la búsqueda de Dios y del sentido de la vida. En "To the wonder" se intenta apelar a esa dicotomía de estilo entre el ensayo, el documental, la ideas y la mistica del mundo, pero se reduce el foco y pasamos de lo macro a la visión microscópica de una relación amorosa, su nacimiento, su declive y su final, que hemos visto cientos de veces mejor explicadas y con mayor ambición  y capacidad de conmovernos.

Ni siquiera la bellísima e invernal secuencia del Monte Sant Michele en Francia y el surgir del amor, logra comunicar emoción alguna al espectador que asiste incrédulo a un pedante ejercicio de cine sentimental que ya explotó en su día "Anónimo veneciano" o "Un hombre y una mujer" (y hablo de los setenta). La soledad, el silencio y la frustración que emana de la ruina del amor humano es comparada con la que evoca el amor divino y la ausencia de fe en un sacerdote. Nada con la categoría y el potencial suficiente para crear en el espectador una inquietud, una sorpresa o un deseo de saber más.

Un discurso evocativo, ensimismado, pobre, reiterativo que trata de sustentarse en una musica bella y sugestiva y en  unas imágenes poéticas pero vacías.

El silencio de Dios (evocado con muchísima más precisión y maestría en "The Sunset Limited" dirigida e interpretada por el actor Tommy Lee Jones) y el dolor que emana del amor que huye y del odio y rechazo que deja en su lugar , son los dos elementos que conforman una película ambiciosa de un director que aquí se muestra perezoso y previsible, errático y reiterativo. Los paisajes, el mar, los atardeceres, las danzas de los dos personajes femeninos, la pasividad estática y perpleja de los dos personajes masculinos, el discurso inquisitivo, las preguntas sin respuesta, la melancolía y la soledad de todos ellos, formulan una historia que nos parece un epígono poco valioso de "El árbol de la vida". Quizá sea preciso que Malick espere unos años más para rodar su siguiente película. No le va muy bien ser tan productivo. Y escribo esto a conciencia de los elogios de una critica incondicionalmente pro Malick y de un reconocmiento en taquilla en algunos paises (pero menor que la anterior película).

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
25 abril 2013 4 25 /04 /abril /2013 07:56

cesar-debe-morir-cartel1.jpg

 

Se llevó con todo merecimiento el Oso de oro del festival de Berlín de 2012. Detrás de la cámara están los hermanos Taviani, clásicos del cine italiano comprometido. Vittorio y Paolo Taviani (setenta y pico de años cada uno) siguen en la brecha o quizá deberíamos decir mejor en la trinchera. En estos tiempos desnortados donde los valores son siempre entendidos como términos bancarios y de la Bolsa, ya que nadie  recuerda ya que la palabra tuviera algo que ver con eso tan desvalorizado que se llama ética o moral, los Taviani siguen siendo una garantía de honestidad, de ética social y política, de valor y de sinceridad. "Allosanfan", "Padre padrone" o "Buenos días, Babilonia" son algunos de los éxitos de público y crítica que les ha dado un lugar en la historia del cine.

Con "César debe morir" los Taviani han intentado repetir el esquema del famoso Marat-Sade de Peter Brooks, película de 1968, basada en la obra teatral "La persecución y muerte de Jean Paul Marat representada por los internos del manicomio de Charenton bajo la dirección del marqués de Sade", original de Peter Weis. Teatro dentro del teatro, cine vivido como una obra teatral reprsentada ante las cámaras, con el análisis de los ensayos, los actores, las circunstancias y los incidentes que se producen durante los ensayos (que hace poco se repitió en la "Ana Karenina" de Joe Wrigth --desde un punto de vista más estético) y hace unos años con "En lo más crudo del crudo invierno" del genial Kenneth Branagh, 1995).

La película de los Taviani se acoge más al modelo de Brooks. Se trata de la historia de una representación teatral llevada a cabo por los internos (presos comunes, no políticos) de una prisión italiana. Libertad de expresión paradójica en un lugar donde la libertad no existe, un experimento metanarrativo que acepta las reglas de la filmación cinematográfica respetando las del teatro, en las que las secuencias del "casting" y de los ensayos son rodadas en blanco y negro y las de la representación, en color. Algunos internos de una prisión italiana de máxima seguridad son invitados a representar el "Julio César" de Shakespeare. Son individuos de extracción generalmente humilde, delincuentes de los más variados delitos, incluidos los de sangre, que deciden libremente prestarse a representar los papeles del asesinato de César por Bruto, Casio y los demás conjurados, un ejercicio contra la tiranía que aquí se convierte en una pura incursión de la ficción teatral, sin lectura paralela política o social. De ahí su frescura y su autenticidad. Y el descubrimiento, en algunos de los intérpretes de esa sola función, de un mundo más allá del cerrado y ominoso escenario cerrado de una vida malgastada por el delito y su purga. Esa minoría--tres presos- que luego escribiría libros o de alguna forma cambiaría su actitud-en-el mundo, trascendiendo de alguna forma los míseros límites de la condena y la remisión, merece ya por sí sola la innecesaria justificación que conlleva la cultura como camino de superación personal.

Somos privilegiados testigos de la fuerza liberadora del arte para algunos de aquellos míseros individuos aislados de la sociedad que los rechaza, sobre todo de uno de ellos que se dirige al espectador, rompiendo la tópica cuarta pared que aisla la ficción de lo real.

La potencia liberadora de la ficción queda de manifiesto en las secuencias de los ensayos conforme va avanzando la película que recoge con patente genialidad el ambiente forzado del escenario real, los pasillos, patios y celdas de la prisión. Y ahí es donde "Cesar debe morir" se aparta de "Marat-Sade" y lo que en ésta se convierte en un final demencial, caótico y catártico, en los Taviani es asunción de la realidad, las hileras de presos, el encierro en las celdas y la omnipresencia de vigilantes, con el citado epígono del personaje de Casio aumiendo, el preso, la fuerza de lo vivido, con un melancólico tono de admisión del valor y el efecto de la representación en la vida de la persona que vuelve a su celda convertido en otra persona, quizá menos indiferente y sin duda más consciente de su propia vida descarriada.

Una película fascinante, real, inspirada, auténtica que no deja indiferente al espectador. La vivimos como una catarsis en la que la amarga realidad de los presos es trascendida por la fuerza del drama  clásico, superando la brutal ligadura del ambiente carcelario, hasta el punto que una rencilla carcelaria entre dos de los presos-intérpretes queda fuera de cámara y se resuelve para no obstaculizar la reprsentación, como una delicada muestra de honestidad ética de los directores. El espectador se rinde ante unas interpretaciones de una autenticidad difícil de evaluar y la magia de los Taviani impregna de realismo y una poesía áspera los imperecederos diálogos de Shakespeare. Realmente una cinta que nadie debería perderse.

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
22 abril 2013 1 22 /04 /abril /2013 08:38

tipos-legales-cartel1.jpg

 Un destartalado Al Pacino sale de la cárcel, donde ha permanecido 28 años sin "abrir el pico" sobre el papel de sus compañeros en un golpe frustrado que cuesta la vida al hijo del jefe. En la puerta le recibe un aún más deteriorado y francamente senil Christophen Walken que tiene el venenoso encargo del jefe de matar a su compañero antes de las 24 horas de su puesta en libertad. Si no lo hace lo pagará con su propia vida. El tercero en discordia en esta comedia ácida y amarga de tres monstruos del cine convertidos en abuelos  declaradamente incorrectos, es el cada vez más espíritu de sí mismo Alan Arkin, ya muy lejos de "La pequeña Miss Sunshine" y mucho más de "Que vienen los rusos", pero aún dueño de unas tablas actorales que harian empalidecer de envidia al 80 % de los "grandes" jovenes actores actuales.

Los viejos roqueros se niegan a morir. Las andanzas de 24 horas en la vida de estos tres vejestorios que fueron mafiosos peligrosos y ahoran son abuelos duros que te hacen sonreir aún a pesar de las burradas que van perpretando. La secuencia inicial del encuentro entre los dos viejos amigos, a la salida de la carcel de Pacino, es absolutamente desternillante. "Estás hecho una mierda", le dice Al a Walken. Y este le responde sin inmutare "Pues tu estás peor". Y desde aquí los despropósitos y calaveradas de un Pacino que quiere recuperar en una noche todos los años perdidos (y que adivina que su amigo se verá obligado a matarlo cuando trascurrra el día) sus intentos de colocarse esnifando pastillas contra la hipertensión machacadas o ingiriendo un tubo lleno de viagras para poder echar una cana al aire y terminando en un hospital con priapismo, formarán parte del imaginario cómico cinéfilo de cualquier espectador con buena memoria.

Fisher Stevens firma esta divertida gamberrada medio geriátrica, sin moraleja de ningún tipo, con un final magnífico y épico, voluntario guiño a los cinéfilos que recordarán "Dos amigos y un destino". Las secuencias en el burdel con el medio difunto Alan Arkin cumpliendo el sueño de su vida: acostarse con dos muchachas a la vez o sus habilidades como conductor y su final apacible, dan la nota de la habilidad de este director para dar rienda suelta a sus tres generosos actores. Hasta la empecinada mala uva del jefe gansgsteril, Mark Margolis, o la secuencia de la venganza de la joven violada por cinco hampones, no abandona en ningun momento su visión irónica y humorística de asuntos poco graciosos en realidad. Todo queda como una historia dedicada a la amistad, a la camaradería honesta aunque sea entre hampones, a la "rectitud" de dos tipos de vida equivocada y sentimientos sólidos entre ellos. No hay sobreactuación de Pacino, lo cual es una sorpresa porque el papel lo propicia, nos encanta la pasmosa naturalidad de Walken, que ha ganado con los años y nos divierte el jovial sarcasmo del abuelete Arkin, que pasa del  oxígeno al vodevil con la gracia de un bailarín de claque. Las chicas, cumplen de sobras a la sombra de los tres monstruos:Julianna Margulies, Vanessa Ferlito, la dulce Addison Timlin (como nieta de Walken, aunque lo sabrá al finalizar la pelicula) y la potente Lucy Punch, como autovengadora de bate de beisbol y austeridad de heroina clásica. Bueno, no es una gran película, pero es una buena película. Lo pasarán bien.

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens