Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
26 enero 2012 4 26 /01 /enero /2012 10:19

la-hora-mas-oscura-cartel-1.jpg

Tal vez la única propuesta original de esta película dirigida por un, para mí, desconocido Chris Gorak, es el hecho de que la acción tiene lugar en Moscú y los protagonistas principales son, naturalmente, norteamericanos jóvenes que están allí por negocios o turismo. Una peli de colegas defendiéndose de extraterrestres muy, muy malos, que tienen forma de bolas o lucecitas incandescentes de colorines formando remolinos juguetones. Los alienígenas vaporosos, sólo son detectables de noche, cuando atacan y a su paso se enciende cualquier bombilla apagada que está en su radio de acción, debido al carácter electromagnético de los invasores (por cierto, menudo pastón se han ahorrado los productores con estos invasores incorpóreos). 

Emile Hirsch, Max Minghella (¿hijo del prematuramente desaparecido Frank Minghella, el de "El paciente inglés"?) junto a Olivia Thirlby y Rachael Taylor, componen el cuarteto de esforzados yanquis con algunos extras rusos muy combativos,  y patrioteros que plantan cara a unos alienígenas empeñados en convertir en cenizas a la humanidad en busca de objetivos poco claros.

¿Destacable? Nuevamente, Moscú. Aparte de "Misión imposible", Jason Bourne y alguna otra, no hemos visto rodar a los americanos en las calles de la capital moscovita y la verdad es que queda muy bien con las tomas de calles desiertas y la plaza Roja  llena de cenizas a disposición del gran angular. El argumento, bastante sencillito después de la propuesta de comienzo, una peli apocalíptica por obra del alienígena destructor. Curiosamente hay seis, !seis! guionistas responsables de este tebeo.

Es decir, cine-palomitas para disfrute de adolescentes y adultos anclados en la etapa visual, que solo quieren pasar el rato y asombrarse con los --pocos-- efectos espaciales. Las actuaciones, absolutamente desechables: todo tiene un aire a telefilme de horario basura pàra programar los sabados o domingos a primera hora de la tarde.

 

Compartir este post
Repost0
25 enero 2012 3 25 /01 /enero /2012 08:48

 

mascara.jpg

 

  Magnífico documental que hace reflexionar y tiene la garra de una obra de ficción. Ese enorme actor, en todos los sentidos, que es Josep María Pou nos muestra los entresijos de su oficio, el oficio con minúsculas de un actor con mayúsculas. Los directores, Elisabet Cabeza y Esteve Riambau, han realizado un filme meticuloso, pleno de respeto e imaginación visual, con un montaje hábil aunque inevitablemente reiterativo, en el que Pou reina absolutamente, como un monarca meditativo, reflexivo o histriónico, con su enorme envergadura dominando la escena continuamente y el rostro inteligente y camaleónico en el que siempre llama

la atención la mirada triste y honda que puede adoptar cualquier disfraz pero es incapaz de traicionarse.

Ensayos, reflexiones, caminatas, la intimidad del hogar, lecturas, charla con los amigos, las comidas y un conato de baño evitado con un guiño socarrón, Pou se planta ante la cámara y deja que ésta le acompañe sin llegar nunca a dejar que lo analice, con lo que se convierte en una tierna muestra de devoción.

"Máscaras" es una película de devotos del teatro, desde el rey Lear al padre de familia burgués enamorado de una cabra --lo que un Woody Allen nada trágico filmó para su "Todo lo que usted querría saber del sexo..."--, del enemigo del pueblo a encarnar a un profesor de colegio inglés o meterse en la piel sardónica y prepotente pero genial de un Orson Welles que adquiere en Pou una segunda vida.

La película no desvela nada que no sepamos o hayamos intuido ya tras conocer a centenares de actores de muchos pelajes, pero si es un homenaje sincero y bien filmado a un actor de tal magistral trayectoria que si estuviéramos en un país que amara de veras el teatro, como Inglaterra o Francia, ya tendría un título nobiliario y sería un activo negociable en la vida cultural de Europa.

Confieso desde luego mi afecto profundo hacia Josep Maria Pou y su categoría como actor y así podría afectar de subjetivismo las presentes lineas, pero no se engañen. Vayan a verle mover su corpachón de gigante bueno y su rostro de ogro bondadoso y triste por cualquier escenario, en vivo y en directo, y entenderán lo que digo y cómo lo digo. Y lo compartirán. Palabra de Falstaf.

Por eso "Máscaras" es un virtuoso producto, no sólo bien rodado y realizado, sino un documento sentimental inexcusable para el acervo teatral de nuestro país. Palabra de Lope y con el permiso de Shakespeare.

Compartir este post
Repost0
23 enero 2012 1 23 /01 /enero /2012 08:08

marte-necesita-madres-cartel1.jpg

 

 Una nueva película de la factoría Disney realizada con la técnica llamada de captura de movimientos, lo cual da al dibujo animado una extraña cualidad a caballo entre el realismo y el sueño y auspiciada por el profeta del nuevo sistema, Robert Zemeckis, aunque dirige Simon Wells, evidentemente a sus órdenes. Pero pasemos a la pelicula, la mamá (Joan Cusacks) de un niño de 9 años (Seth Green) es abducida por marcianos con fines al principio desconocidos, justamente tras una rencilla madre-hijo que acaba con un desaire del chiqullo preguntándose para qué necesita una madre que le hace recoger las cosas y comer brócoli. El niño, testigo del rapto de su madre, decide introducirse en la nave para tratar de rescatarla.

Una vez en la planeta, se enfrentará a una civilización femenina militarizada de marcianas en la que los niñso son gestados artificialmente, los padres son especímenes que viven en las basuras del planeta y a los bebés se les cuida con la "esencia materna" que es extraida de las madres terrícolas secuestradas (que son eliminadas en cuanto dejan de producir tal "esencia").

El niño trata de rescatar a su madre y para ello cuenta con la ayuda de un terrícola adulto que, como él, logró introducirse hace años junto a su madre (Dan Fogler) y una marciana joven y rebelde, Ki (Elisabeth Harnois). Estos tres protagonistas lucharán contra la lider del planeta y la vencerán, terminando con el régimen dictatorial y cruel.

Las aventuras de esta lucha están narradas con solvencia, ingenuidad y ligeros toques de mala uva crítica, pero la película no pierde en ningun momento su blandura conceptual (no deja de ser un producto destinado a llos niños y Disney siempre ha pensado que son dulces membrillos descerebrados) y logra impacientar al espectador maduro, no demasiado fascinado por los logros de la Disney Digital 3D y el  novedoso sistema de la  "motion picture".que inauguró  el mismo Robert Zemeckis (el director de "Forrest Gump") con "Polar Exprés". Parece que la taquilla en Estados Unidos está refrendando la escasa valía del producto, que se queda en unos planteamientos que podrían haber dado más de sí, como metáfora de la maternidad y la filiación, pero evidentemente se hubiera convertido en otra película. Uno se pregunta que ha pasado con un director como Zemeckis, tras los fracasos de "Beowulf" y "Cuento de Navidad" también rodadas con ese sistema. ¿No debería volver al cine de personas reales y abandonar de momento la animación?

Se necesita un buen guionista en "Marte necesita madres". Y un buen montador y un buen director y una buena relación entre argumento y acción, entre propuesta y realización. En fin, quiza guste a algunos niños, pero la película no acaba de funcuonar, a pesar de su perfección técnica..

 


 

 

Compartir este post
Repost0
22 enero 2012 7 22 /01 /enero /2012 08:50

el-nino-de-la-bicicleta-cartel-1.jpg

 Los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne se caracterizan por un cine de fuerte intención social, donde la crítica sangrante de la situación económica, laboral, sentimental o emocional de sectores más bien desfavorecidos de la sociedad belga o francesa, es tratada con una asepsia serena en la que prima la visión humana, ciertos principios, la más sencilla supervivencia, en un ambiente donde resultan aún más sangrantes los fallos de las estructuras sociales, institucionales o el egoísmo y dureza del medio ambiente en el que tratan de sobrevivir los personajes.

Si en "Rosetta" (2009) se nos mostraba el calvario de una mujer para buscar empleo, una ocupación digna, las ayudas institucionales mínimas, el desencuentro permanente de un amplio sector social que es permanentemente expulsado de lo político y socialmente correcto, en esta ocasión los hermanos hacen una apuesta más intimista y más desgarradora si cabe porque involucra a un niño, Cyril (genial Thomas Doret), que es abandonado por su padre y es acogido por Samantha, una peluquera, (Cecile de France) que le profesa afecto, casi espontáneo, y le brinda su cariño (ante el mutismo y el rechazo ocasional del niño. Un rayo de luz, de esperanza, en un panorama sombrío y desdichado.

Desde el mismo  comienzo, la película se abstiene de maniqueísmos, de juicios morales, solo muestra, brillantemente, con una economía de medios y gestos apabullante, el proceso de busqueda de afectos del pequeño Cyril, desquiciado por el dolor al sentirse rechazado por su padre, incapaz de gestionar sus emociones y sus sentimientos, cayendo en las trampas de los avispados jóvenes tiburones del barrio hasta cometer un delito de sangre.

Sin embargo, no hay tremendismo ni exageraciones dramáticas en lo que va aconteciendo, con un ritmo medido, con unas notas musicales de un concierto de Beethoven, siempre incompletas, tres o cuatro movimientos, siempre los mismos, que acentúan los momentos de mayor derrumbe emocional de los protagonistas.

No es un cuento de hadas, ni una parábola con conseja final, es algo que puede ocurrir en cualquier barrio popular de una gran ciudad y a cualquier persona. Cuando es un niño el que debe defender su vida ante el egoísmo lacerante de su padre o las tentaciones del mal (cuando su inductor al delito le pregunta por qué acepta cometer un delito, si no es por dinero, Cyril le contesta:  "lo hago por tí", es decir por la única persona  además de Samantha, la peluquera, que le ha mostrado un poco de afecto. Pero el niño necesita sustituir la figura del padre, de ahí que en principio la tierna amabilidad de la mujer no logre conmoverle.

No hay sentimentalismo en esta cinta donde parece evitarse las sombras, los dias son luminosos y el chiquillo va encontrando su luz, siempre pagando un alto precio (la bicicleta como símbolo de la relación con su padre, vendida, robada). Pero para mostrarnos, con inteligencia, que no se trata de un cuento infantil de buenos y malos con final feliz. Este tipo de final convencional no vendrá en el momento que todos esperamos y surgirá de nuevo la amenaza y violencia de un mundo contra el que Cyril ha aprendido a luchar desde su más tierna infancia.

La película obtuvo el Gran Premio, del Jurado del Festival de Cannes, lo que resulta totalmente justo. Los hermanos Dardenne consiguen con el adolescente Cyril un personaje muy bien dibujado, lleno de contradicciones y temores, de esperanza y de ingenuidad. Me recuerda al protagonista de "Los cuatrocientos golpes" de Truffaut y como él es un canto de esperanza hacia un tipo de niño que supera la dureza e inconvenientes de una dura vida de supervivencia y puestos a escoger en la encrucijada de su joven vida, opta por aceptar la responsabilidad de sus actos y buscar el apoyo y el acomodo evolutivo en el afecto y el respeto. La figura alentadora y firme de Samantha, el hada buena, es a mi parecer lo menos creíble de un filme absolutamente realista. Pero hay que hacer un esfuerzo y creer en ella. Hay personas así, gracias a Dios. Recuerden al protagonista de otra pelicula que les recomendé encarecidamente, "El Havre". Por lo tanto, admitamos esa fuga hacia delante, hacia el optimismo. De todo punto necesario en estos tiempos que vivimos.

 

 

 

Compartir este post
Repost0
21 enero 2012 6 21 /01 /enero /2012 09:44

  No suelo estar muy en desacuerdo con mis colegas de la prensa escrita, pero a veces debo disentir de los coros laudatorios, sin entrar en más profundidades. ¿Cuestión de gustos? Por supuesto. Sin embargo casi siempre, después de decenas de años de ver cine y leer sobre él, el subjetivismo es sólo una parte de la crítica. Viene todo esto a colación del "Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres" firmado por ese buen director que es David Fincher.

Para evitar dislates he visionado en un mismo dia la previa versión sueca --bastante estimable, mucho más que las dos partes subsiguientes-- y a continuación la norteamericana. Y excepto en el mayor gancho del protagonista, un Daniel Craig realmente notable y bastante menos en el caso de Roony Mara que, a pesar de humanizar bastante al personaje magnífico de Lisbeth Salander, no llegar a la hipnótica garra que le imprimió Noomi Rapace. No está mal Christopher Plummer en su papel del industrial que contrata a Mikael Blomkvist, el periodista que mueve la trama, pero el gran Plummer ha llegado al áximo embrujo como actor, sólo con su presencia valora el papel, cosa que solo le ocurre a los más grandes. Por tanto no hay mucho esfuerzo ahí. En la versión sueca el actor que daba vida a ese personaje tampoco lo hacía nada mal, como el resto de secundarios que no desmerecen de sus homólogos norteamericanos (aunque en el filme de Fincher también los hay suecos, como Stellan Skarsgard, cada vez más sólido.

Bien, pues aparte de este elemento y algunos cambios en el guión, más cercano a la novela original en el caso de Fincher, como que la identificaciuón de los nombres y numeros de teléfonos eran citas biblicas es cosa casual de la hija del periodista, o el final, con una Lisbeth más humanizada ante los celos, lo sustrancial, la trama es resuelta con parecida eficacia en ambos filmes (aunque reconozco la mayor sabiduría narrativa de Fincher --no en vano es el autor de "Zodiac" o "El club de la lucha"-- no son suficientes razones a mi parecer para justificar un "remake" de la película sueca.

millennium-1-cartel.jpg

Evidentemente no se ha cometido el error habitual en los remakes de cambiar el lugar y escenarios de la acción. El equipo norteamericano ha viajado a Suecia y ha filmado in situ. Por tanto todo es bastante semejante y uno tiene la sensación incómoda de duplicidad injustificada (un poco como en aquel remake desastroso del "Pscosis" de Hitchcock, realizado plano por plano como un ejercicio de estilo copión. No es este el caso, desde liuego, pero la incomodidad se mantiene. Si uno no vio la por otra parte bastante irregular trilogía sueca no tiene ninguno de estos problemas. La versión USA se deja ver muy bien, los personajes encantan y atraen o repelen con intensidad y la filmación tiene la contundencia visual a la que nos tiene acostumbrados el director de "Zodiac", "La red social" y la magnífica "El curioso caso de Benjamin Button". El angustioso ambiente social donde la maldad más profunfa se hace gesto cotidiano y los psicóticos disfrutan de una vida normal llena de alicientes y detalles de refinamiento cultural como el amor al buen vino y la musica, un trabajo atractivo y apariencias encantadoras y educadas hasta que les invade el demonio interior. 

Hay que aceptar que la química entre los protagonistas, Michael Nyqvist y Naomi Rapace por un lado y Daniel Craig y Rooney Mara por el otro, no admite comparaciones. Pero para mí es más creible el sueco, a pesar de su aspecto fondón y su rostro grabado por la edad que el resultón ex OO7 ante el que seguramente Naomi Rapace también hubiera claudicado con la facilidad con que lo hace Rooney Mara.

En todo caso lo que si puede añadir es que las previstas continuaciones de Millenium, con las otras dos novelas de la saga, debería recaer en este mismo director, caso de que la taquilla convenza de que debe hacerse. Sin duda es el más indicado, dado su hisotiral y su probada eficacia, para sacar algo más de punta a las dos obras citadas, bastante más flojas y retiterativas  que la primera (no sólo en la novela, también en el cine).

Llevar al cine el best seller de Stieg Larsson no era tarea fácil y el director sueco Niels Arden Oplev, lo hizo lo mejor que pudo, que fue bastante, aunque no para tirar cohetes (en todo  momento se mantiene el estilo de tele filme). David Fincher ha jugado con le ventaja de la industria norteamericana del cine. Grandes y carismáticos actores, medios técnicos, profesionales de cámara, ambientación, fotografía, luz, montaje, música de primerisimo orden, dirección artística...¿cómo se podía dudar? Podía ocurrir que saliera más floja que su precedente, pero era difícil.

 

 

 

Compartir este post
Repost0
20 enero 2012 5 20 /01 /enero /2012 08:28

noche-de-fin-de-ano-cartel-1.jpg

 

Película para mayor lucimiento del plantel de estrellas contratadas que, a fuer de sinceros, no logra en ningun momento, ninguna de ellas, dar la sensación de que están tratando de actuar. Se trata de una  fórmula de éxito asegurado, a la manera de nuestro "Dia de San Valentín", en la que varias historias se cruzan (no como en la magnífica "Vidas cruzadas") de una manera superficial y mas bien bobalicona aunque con pretensiones de trascendencia y drama humano y en las que el final feliz está prácticamente asegurado excepto para los bordes que no creen en papa Noel o cualquier otro símbolo gastado por la sociedad de consumo.

Más de 200 millones de dólares recaudó en 2009 otro semitelefilme que llevó el título de "Historias de San Valentín" también dirigido por el autor del presente bodrio, Garry Marshall, utilizando la misma fórmula y la misma guionista Katherine Fugate. Por tanto esta "Noche de Fin de año" en torno al atestado "Times Square" (lo que la Plaza madrileña del Sol al New York pretencioso y prepotente) no nos ofrece más que trozos de pastel ya medio caducado y con pretensiones.

Como dice un lacrimógeno y desaprovechado --cada vez más, este chico no tiene remedio-- Robert de Niro, todo tics y autoparodia, "He aguantado tanto para ver caer esa bola una vez más". Nosotros hemos aguantado tanto y no nos acaba de interesar ver caer la bola una vez más. Una película pues de sonrojo ajeno que uno  no entiende cómo hace acudir  público a los cines donde se proyecta.

Y para mayor regodeo se trata de un metraje excesivamente largo, con lo que a media película ya estamos hasta el gorro de cocineros "fashion", cantante de moda, parturientas en plena competición de parto para llevarse un premio, con descerebrados papás emergentes que hacen lamentar el futuro  de unos niños con tales genes y una pareja de jóvenes aburridos que encuentran, oh, el amor y el éxito musical.

Al director, el cuitado Garry Marshall, que en su dia dió a luz "Pretty woman" y todavía vive de los réditos de ese caramelo cenicientero tramposo y algo ridículo, habría que condenarle a pagar costas a todos los espectadores que reinciden con sus películas.

 

 

Compartir este post
Repost0
18 enero 2012 3 18 /01 /enero /2012 08:57

drive-cartel-1.jpg

 

He aquí una de las "grandes" de la temporada. ¿Por qué? No hay efectos especiales espectaculares, ni un argumento original y  lleno de sorpresas, ni unas interpretaciones y actores fuera de lo común, ni una dirección técnica genial, si un marketing postproducción estilo Spielberg. Todo gira en torno a la historia de un conductor al que le gustan las situaciones arriesgadas y la adrenalina del peligro y las acciones fuera de la ley. Y como meollo argumental "interno" una historia de amor dura, que deviene imposible por la propia cerrazón de su estructura humana.
¿Qué es lo que hace a  "Drive" tan especial ? Ni siquiera el "imposible"  romance tiene la fuerza y el brío de un amor shakesperiano. Circula por las edulcoradas vías de una cierta vulgaridad temática, sentimientos de cartón piedra y emociones de mal teatro. Los personajes chirrían pero, y ahí empieza el "milagro" cinematográfico, nos sentimos atraidos, no pensamos en lo que se ve artificial, banal y a veces ridículo, simplemente los miramos interesados, profundamente. Sabemos que todo va a acabar mal, que el destino es tan previsible como sin posibles sorpresas, pero seguimos ahí, sentaditos en nuestras butacas y preguntándonos porqué seguimos mirando la pantalla como hipnotizados.
La imparable ruina del protagonista, un "samurai" paradójicamente atrapado por su laberínticas emociones que jamas logramos leer en su rostro, condenado al desastre por un destino fatídico que es incapaz de conjurar, se perfila como una tragedia anunciada, un poco como aquella novela de García Márquez de la que se rodó una inquietante película "Crónica de una muerte anunciada" (siempre me ha maravillado la potencia tituladora del Nobel colombiano). Pero eso, la previsibilidad, no lastra la película de Nicolas Winding Refn, un director europeo --danés-- que ha filmado una película rabiosamente americana, tanto como un cuadro de Hooper o unos perritos calientes en el estadio de los Yankees. Y aun proviniendo de un cine minimalista, eficaz y sin blanduras, Winding nos ofrece una historia sin encanto, lineal, esquemática y absurda que adquiere profundidad y arraigo como si fuera una planta trepadora, como si naciera escarbando en "El halcón maltés", "Tener o no tener", "Atraco perfecto" y demás maravillas de aquél cine negro que aún recordamos en las manos de Eastwood. Y es que hay mucho de Bogart, Mitchum o McQueen en Gosling, ese actor inconmensurable que mantiene el gesto hierático y el mondadientes en la boca con la misma dignidad que Bogart el pitillo.
El protagonista de "Drive" es un antihéroe enjuto e imperturbable que tiene la dureza de John Wayne (y su humanidad brusca) y el carácter amenazador y vagamente peligroso del Sterling Hayden de "Atraco perfecto" de Kubrick. Como estos clásicos  personajes del cine, el conductor compagina sus acciones de psicótico con el corazón capaz de derretirse ante la sonrisa de un niño o la mirada amorosa de una mujer (el Fred McMurray de "Perdición").Como en casi todas las grandes películas "Drive" acaba pareciendo una de esas "matriuscas" rusas, unas muñecas que contienen dentro de sí, muñecas clónicas más pequeñas, Y así uno vive la cinta como una serie de géneros encadenados por un personajes central, película de acción, policiaca, de violencia china o japonesa, de amor romántico o de intriga.
Ryan Gosling, el conductor, te lleva por todas esas opciones sin cambiar el gesto, con su omnipresente palillo entre los dientes, peligroso como un puma y relajado como un tigre dormido. Todo sin trampa ni cartón, limpio como un truco de Houdini...pero letal. Si entras en su propuesta asistirás fascinado a todo lo que hace, si no lo haces, te aburrirás y pensarás que es una película insufrible y absurda.
Una vez más la sombra de Jean-Pierre Melville es alargada. "El silencio de un hombre" ("La samourai", 1967) con un magnífico Alain Delón, es el punto de contacto de "Drive" con la historia del cine. Lino Ventura, Delon, Ives Montand, Jean Paul Belmondo o Michel Piccoli podían ser los hermanos de raza de Gosling y cualquier espectador que conserve la memoria de aquel cine magistral lo reconoce de inmediato.
Pero no solo es Gosling, los demás actores están en la linea de excelencia, desde el feo y cada vez más atractivo y eficaz Ron Perlman a un  generalmente desaprovechado Albert Brooks, con su peligrosísimo look de psicópata amable, desde el niño Kaden Leos al contenido y mocional papel de la madre, Carey Mulligan, no hay ningún secundario que no parezca salido de una enciclopedia del cine.
Vean esta película sobre el héroe inmutable para el que el pasado no existe, el futuro no importa y el presente hay que currarlo hasta dejarse la piel, sin permitir que el miedo o la cólera te haga perder la leve sonrisa del desencanto, que reacciona con la fiereza de un jabalí herido para proteger a su camada aunque entienda que será en definitiva un esfuerzo inútil que se perderá en su pequeña historia como lágrimas en la lluvia. Aunque, como el escorpión que lleva grabado en su guerrera (como un personaje chabacano de Tarantino) morirá matando y lo hará con la mayor fiereza posible.

 

 

Compartir este post
Repost0
17 enero 2012 2 17 /01 /enero /2012 08:32

acero-puro-cartel-1.jpg

 Película de niño listo y encantador (más o menos) y padre desinteresado y un poco borde que acaba encantado de haber conocido a su hijo y todos tan felices, todo ello en versión futurista, americana y algo cachonda. Un poco como el lacrimógeno "Campeón" de Franco Zeffirelli (1979), con John Voigth y Faye Dunaway, con el entonces niño Rick Schroder, que hizo llorar a un par de generaciones de cinéfagos (no confundir con cinéfilos), sustituyendo al magnifico Voigth (que no ha levantado cabeza desde esa película y su inicio en "Cowboy de medianoche" ,1969) con el musculado Hugh Jackman, bastante lejos, no sé si afortunadamente, de su "Lobezno" o de su viril personaje en "Australia". Mientras que se sustituye al niño tierno y poético Rick, con un insufrible adolescente (Dakota Goyo) que levanta vocaciones de Herodes en algunos espectadores maduros. Un poco como aquélla "Yo, el Halcón"  -1986- (con Sylvester Stallone haciendo de camionero que debe ganarse los dolares a mamporros para recuperar a su hijo) pero con un añadido de la tercera dimensión, un robot gigantesco que se dedica a la lucha libre llamado "Atom". Y es que la industria del cine en Hollywood adolece en estos tiempos de pocas manías, copian lo que sea, le ponen unas guindas de efectos especiales, un actor famoso y populachero, y !ala! a ganar dolares por una memez más o menos aduulterada que hace furor en los cines de barrio y las multisalas de domingo por la tarde.

Asegura el director, Dan Gilroy, que está basada en un relato corto de Richard Matheson (autor de "Soy leyenda") cosa que dudo honradamente, pero en todo caso los guiionistas han perpretado un asunto bastante previsible y reiterativo por todos los lados. Estamos en una sociedad del futuo cercano donde los combates de personas --a muerte-- han sido prohibidos y crece una industria ilegal y mafiosa que prepara combates a muerte entre robots asesinos. Eso hace quelos aficioonados a robots y demás ciberlindezas les vaya bien un rato de dinámico cine de lucha, mientras el tono general de la película, ligero y sentimentaloide, hará las delicias de quienes sólo buscan en una peli la diversión y el olvido a las preocupaciones de la vida cotidiana, con un final cantado y una edulcorada tendencia a mostrarnos las delicias del amor familiar.

No me creo al Hugh Jackman de esta película (parece un caballo de raza obligado a arrastrar un carrito) y me repatea el niñito enteradillo y prepotente. Realmente, a veces es duro el "mono" de cine auténtico  del cinéfilo cuando se enfrenta a películas como ésta.

Compartir este post
Repost0
16 enero 2012 1 16 /01 /enero /2012 09:00
attack-the-block-cartel1.jpg
 
Parece que en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, "Attack the block" arrasó y aunque nos parece un poco exagerado el aluvión de premios, no le faltan algunos motivos. He aqui una pelicula de bajo presupuesto, con alienígenas de cuño adolescente y de la serie B de los años 80 --la verdad es que las secuencias donde aparecen son bastante pobres y recuerdan un poco los monstruos de los años 40 de las peliculas de  mas bajo presupuesto--, que logra que no hagamos caso de las evidentes lagunas y debilidades del guión y de la puesta en escena muy mejorable, para ofrecernos un producto de cine -cine de los que agarran al espectador desde la primera secuencia y lo llevan en volandas hasta el final. Joe Cornish, el director, solo parece tener en mente un objetivo: hacer una película de la serie B sin dogmas, ideas avanzadas, coherencia, personajes complejos y trama trascendente. "Attac the Block" es puro cine dinamita y con una trama gamberra, resuelta con brillantez.
Toda la cinta es un guiño al cinéfilo, pero a un tipo concreto de cinéfilo, al apasionado con el primer Spielberg, el de Indiana Jones, ET, y el de "Las aventuras de Tintin" película en la que, por cierto, Cornish es coautor del guión cinematográfico. La cinta que nos ocupa es un guiño gamberro a "Rebeldes" o a "Rescate en Nueva York" y sobre todo a las clásicas "El último hombre vivo" con Charlton Heston o el "Yo soy leyenda" de Will Smith, ambas basadas en la novela de Richard Matheson.
La película se inicia con un atraco a una muchacha perpretado por unos pandilleros adolescentes en un barrio deprimido del sur de Londres, donde campan las drogas, los asaltos y esa cierta solidaridad subterránea de "los del barrio" frente a todso lo demás. Un calco de barrios semejantes en las grandes ciudades, desde el Harlem de Nueva York a las "banlieus" violentas de Paris, Barcelona o Madrid.
Pues bien a ese barrio llegan unos muy violentos alienígenas que siguen el rastro a un congénere llegado , ¿por error?, unas horas antes y que es masacrado por la citada pandilla de adolescentes. Por lo visto el alienígena muerto, quizá una hembra, apunta uno de los chicos --aquí no dan ninguna señal de ser más inteligentes que cualquier animal depredador--  ha dejado su "huella" en los pandilleros que lo mataron y eso hace que un grupo de congéneres aterricen en el barrio y ataquen el bloque de viviendas donde viven los pandilleros, con afán de exterminarlos.
Uno de los chicos, el jefe, el lider natural, un negro de quince años con excelente actuación ante la cámara (no es propiamente un actor, fue habilmente reclutado por el director entre los chicos de ese mismo barrio) comanda la resistencia, ante la ignorancia de la  policía y del resto de la ciudad de la presencia de los alienígenas. La chica asaltada, una enfermera que vive en el bloque ("si hubieramos sabido que vives aqui, no te hubieramos atracado", le dice uno de sus involuntarios compañeros de resistencia) será la único testigo válida para contar al final a la policía lo que ha ocurrido de verdad, hecho del que muy habilmente el director no deja constancia.
Hay que felicitar al responsable del casting. El grupo de pandilleros, liderado por Moses (John Boyega)  forma un grupo de actores noveles que, con algun resbalón, están a la altura de su jefe (creo recordar que sólo hay tres actores profesionales en el elenco, la chica y dos pirados maduros). Los mensajes están dados con claridad, como dice uno de los chicos "Nadie me jode en nuestro barrio", las señales de identidad de grupo es casi lo único positivos que tienen esos chicos que coquetean con la droga y la violencia, en un barrio que recuerda mucho el de una serie magnifica "The Wire". No se trata de motivar la empatía del espectador, casi ninguno de los personajes que nos presenta Cornish logra atraernos, pero consigue hacer que la empatía de grupo, la unión solidaria entre los miembros de la banda y su bloque y su barrio despierten en algunos espectadores eso tan famoso de "son unos hijos de puta, pero son NUESTROS hijos de puta". Es decir un poco más de lo de siempre: el enemigo exterior que hace que nos unamos incluso con los mas indeseables. En defensa de lo que es NUESTRO, incluida nuestra categoría de seres humanos, europeos, británicos, londinenses, vecinos del mismo barrio, "cajones" identitarios donde uno puede colocarse a la hora de librar una guerra (sin hablar de los de raza, religión o sexo).

 

 

Compartir este post
Repost0
14 enero 2012 6 14 /01 /enero /2012 08:04

 

el-havre-cartel.jpg

De vez en cuando el cine nos proporciona de una forma sencilla un escenario humano dotado de caracteristicas universales, precisamente porque aun desbordando los parámetros locales de un determinado país, es recibido como algo común a todos los seres humanos ya que los motivos de los comportamientos de los personajes retratados reflejan elementos morales tales como ternura, confianza, amistad, amor, desinterés, vitalismo, emociones positivas, optimismo y sacrificio por los demás. Pues todo esto es lo que nos ofrece la película del finlandés Aki Kaurismaki "El Havre". Un filme  que está teniendo la azarosa pero firme carrera de algunas películas  que la gente va a ver atraida por ese sistema eficaz que es el boca-oreja, la recomendación de persona a persona, fuera de todos los estamentos de publicidad, grandes producciones y nombres famosos.

"El Havre" nos cuenta una historia de excelente sentido humano, tan en sintonía con la bondad y la solidaridad que "suena" a cuento de hadas y más dado el argumento: un maduro limpiabotas de antigua vida difícil conoce a un adolescente africano que ha entrado en Francia de manera ilegal, en los dramáticos containers llenos de familias. Le da cobijo y le busca el dinero que necesita para proseguir su viaje ilegal hacia Inglaterra donde trabaja --también de forma encubierta-- su madre. Es decir una persona del lumpen ayudando y jugándose su propia seguridad por otra persona, un inmigrante perseguido, negro, aun más humilde y necesitada. Además hay un policía disfrazado de policía secreta con gesto adusto y corazón vulnerable y toda una serie de vecinos que apoyan la historia con una solidaridad permanente y sin fisuras y por tanto --desgraciadamente-- bastante poco usual. Incluso se nos ofrece la presencia de un vecino que denuncia simplemente por hacer el mal, la única serpiente en el paraíso. Pero lo cierto es que se elude el lacerante dramatismo de las situaciones y solo se apunta la trágica realidad  de las migraciones ilegales de africanos en Europa.

La localidad portuaria de El Havre se convierte en un gigantesco belén donde se alumbra el futuro de un niño africano condenado por las circunstancias a la ruina y el desastre como persona. Para ello Kaurismaki nos ofrece un cine social que apunta hacia una utopía posible dentro de una comunidad, una interelación basada en el apoyo, el servicio y la generosidad. Desde la panadera, el tendero judío, el cantante de rock envejecido, la camarera, la esposa enferma del limbiabotas o su compañero vietnamita, hasta el inspector de policía con su sombrero y su gabardina oscura componen un escenario humano donde todo es posible pero al tiempo, todo es improbable.

Para que no quede duda, el malvado Jean-Pierre Léaud (tan lejos, ay, de  "Los cuatrocientos golpes" y de las pelis de Truffautt) apenas se visualiza y el prefecto que insta al inspector a que detenga al menor africano huido nunca entra en el campo de cámara, nos dice bien claro lo que el director trata de hacer: crearnos un país cutre de las maravillas sencillas y humildes donde es posible que se de la salvación comunitaria de un joven africano.

Lo mas reconfortante de la pelicula es la presencia permanente del adusto pero entrañable André Wilms, un actor maduro que recuerda a nuestro genial José Bódalo y que interpreta el papel de Marcel Marx, que ya fue protagonista de otra película del director finés, "La vida de bohemia" (de 1992) un hombre "que se encuentra cómodo con los desclasados, la gente sencilla, un pesimista alegre" como le definió Kaurismaki y ahora vuelve a emplear en ese retrato del limpiabotas generoso con una esposa  comprensiva afectada de un cáncer que remitirá espontáneamente al final de la película, sellando de esa forma el aire mágico de una cinta de visión inexcusable.

 

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens