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10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 07:42

el-dictador-cartel1.jpg

El que va a ver una película de Sacha Baron Cohen (dirigido por Larry Charles, compinche y coautor visceral de todo este chispeante desaguisado) sabe a lo que se expone. Si ha visto "Borat" y la inferior pero aún estimable "Bruno" (no contemos con el papel excesivo y lleno de tics de policía de la estación de tren de Paris en el "Hugo" de Scorsese, esa maravilla del 7º arte que aprovecha todos los recursos técnicos para urdir uno de los mejores homenajes al cine) entrará en la sala para desternillarse de risa. Solo si uno es del nivel de los espectadores más sencillos; Se asombrará y divertirá ante la mala uva de lo que allí se cuenta, su no está entre los más entendidos; y gozará con la critica acerada e irónica de nuestra política y nuestra sociedad, si uno es de los que no se entusiasman con el humor de sal gruesa y escatología pero sabe degustar un plato zafio pero incisivo, valiente y original.

Esa polisemia del lenguaje de Baron Cohen pese a su aparente vulgaridad y simplicidad directa, es lo que convierte a "El dictador" en una película apreciable, aunque no sea una buena película. En esta ocasión, como en algunas --pocas-- otras, importa más lo que se dice --o se insinúa indirectamente-- que el cómo se dice.

Y el mensaje implícito --aunque fallido y luego les dire por qué-- de Cohen está muy claro: las despreciables dictaduras son el revés igualmente despreciable de las democracias que no cumplen con sus principios, es decir, practicamente todas. El desfile triunfal de Cohen por la 7ª avenida neoyorquina, representando al almirante general Haffaz Aladeen, dictadorzuelo de la república norteafricana de Wadiya, un remedo cómico pero letal de Gaddafi, Idi Amin Dadá, Mubarak y demás fantoches sanguinarios, unido a su barba inverosímil, montado en camello y rodeado de hermosas beduinas armadas hasta los dientes, mientras clama a pleno  pulmón su amor por la democacria americana, patria del sida, de las estafas financieras y del racismo y sexismo más intolerantes, es una imagen que ejerce de humoristico revulsivo de todo lo que no nos gusta de aquél gran país lleno de grandes defectos y de muchas virtudes.

No se trata de un remedo colorista y de humor fácil de "El gran dictador" de Chaplin como podria creer alguien que no conozca a Baron Cohen, pero también juega con la ambivalencia del doble con menos habilidad que Chaplin. Si en la pelicula de este queda claro el distanciamiento entre el dictador Heinkel y el barbero Chaplin, en la de Cohen el "doble" nunca de ser el animalejo sanguinario e inhumano que es el dictador, provocando que la gracia y la simpatía de uno se comunique al otro. Y la verdad encontrar algo positivo, siquiera sea el humor, en semejante monstruo, resulta innecesario y lamentable.

 Tampoco sabemos a quien se refiere Baron Cohen con su atrabiliario dictador, aunque se nos dan pistas evidentes de que nos habla de una mezcla de Saddam Hussein y Gaddafi. Heninkel-Hitler estaba bastante claro, aqui al perderse la referencia segura, el mensaje pierde algo de su contundente critica corrosiva, lo cual es una lástima dada la eficacia malévola con la que analiza los desmadres politicos, humanos y financieros que la sociedad occidental, a traves de sus políticos está provocando a sus cada vez más constreñidos ciudadanos, sin contar las aventuras neocolonialistas que llevan la guerra y el terrorosimo a todos los rincones del mundo. El problema es que este tono de burla y cachondeo irreverente por todos los estamentos y doctrinas hace que los contornos se difuminen y el mensaje pierda fuerza. Este es el tercer elemento negativo que Cohen no logra evitar.

Solo el enorme sentido del humor que se despliega permanentemente en "gags" frescos y descomunales, que en algun momento se vuelven reiterativos, logran evitar el cansancio en el espectador (quiza por la inteligente táctica de presentar una película no muy larga, no llega a los 90 minutos, cuya amplisima trama se comprime en esos gags encadenados que no llegan a impacientar o aburrir al espectador).

Escatología, grosería de baja estofa, vulgaridad, sexismo declarado en forma de bromas de dudoso gusto, tratan de hacernos tragar el anzuelo argumental de la película: el dictador arabe que viaja a Estados Unidos a hablar ante las N.U., es traicionado por su hombre de confianza (¿que hace un actorazo como Ben Kingsley, en un películo como este?) y aprende a conocer la sociedad que detesta desde su nivel mas humilde, hasta que logra volver al nauseabundo poder, naturalmente sin haber aprendido nada, excepto hipocresía y disimulo para seguir haciendo las barbaridades  que hacía pero menos descaradamente (es decir lo que hacen tantos desde el poder en nuestra descafeinadas supuestas democracias). En resumen, pelicula para cualquiera que busque diversión directa y algo vulgar pero eficaz, estudiosos del cine político en su rama de humor paródico y fanáticos --que los hay, como también los hay del infumable Torrente-- de Baron Cohen. Los demás, abstenerse.

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5 agosto 2012 7 05 /08 /agosto /2012 07:46

 eelnoche_afiche_0.jpg Una película argentina muy entonada con ese baremo de calidad que suele venirnos del país hermano. Con unos titulos de crédito diáfanos y casi demodés, acompañado por una musica muy variada y efectiva, la comedia tiene un desarrollo de fotografía limpia, actuaciones excelentes y un rejuego a película de cine negro americano que nos lleva muy rápidamente, demasiado, a recordar la pelicula de Woody Allen, "Misterioso crimen en Manhattan". Tanto Diego Torres, el protagonista, una especie de Clark Kent interpretado por un joven y prometedor sosias de Cary Grant ("todos queremos ser Cary Grant", dicen que afirmó el actor en una entrevista) al que da la réplica una Julieta Zylberberg espléndida. Una pareja magnífica y llena de humor que nos recuerda, ay el cine, al susodicho Grant y la Hepburn en "La fiera de mi niña", de un Howard Hawks en sus mejores momentos. El director de esta -- pequeña, aunque irregular gozada-- comedia argentina, es Alejandro Montiel (creo que es su primer largo, felicidades) que aunque trata de emular al maestro norteamericano, la verdad es que queda bastante por debajo. Digamoslo claro: "Extraños en la noche" es una buena comedia, a la que se le va a veces la mano, que se resuelve demasiado aprisa, que es un poco demasiado enredada y poco satisfactoria en el desarrollo de la trama, pero que deja un buen sabor de boca.

La química entre los protagonistas, bien secundados por un elenco casi sin fallos, hace olvidar la obviedad del argumento, evidentemente deudor de las comedias de enredos de directores norteamericanos (hasta el Buenos Aires que nos muestran tiene más de Nueva York que de la ciudad del Rio de la Plata). El resultado no es brillante pero si entretenido, divertido a veces y en general satisfactorio. Hay además algunas secuencias que rozan una maestría que luego, desgraciadamente, se difumina: por ejemplo, la actuación de Diego Torres al piano y la genial Julieta Zylberbeg remedando a "Los fabulosos Baker Boys", con un desenlace inesperado (pero fácil). Para pasar de la comedia romántica al thriller y volver a la comedia costumbrista o a la intriga negra, hace falta una cintura y experiencia que el director desde luego no tiene. Los conatos de psicologismo de manual de autoayuda (los argentinos no pueden evitarlo, casi es un tópico) no logran  llegar a hacer sonreir pese a que están muy buscados (ejemplo, el taxista que ejerce de psicologo de ocasión aunque "le falta una asignatura").

El previsible "happy end" no resulta forzado a pesar de muchas elipsis argumentales, y el espectador se va a casa con la conciencia de haber sido tratado con mucha amabilidad. Es una película cálida en personajes y amanble en el retrato. Deja buen sabor de boca.

 

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31 julio 2012 2 31 /07 /julio /2012 07:59

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Primero fue una lucha entre la manera de hacer animación de la revolucionaria Pixar (la maravillosa y creativa empresa del flexo saltarín) y las demás firmas post-Disney, entre ellas la capitaneada por Spielberg (DreamsWorks) que inició en 2005 la saga de "Madagascar", sin lograr ni el éxito ni la fuerza creativa de, por ejemplo, "Up", "Toy Story" o "Walle-e". No habia mucha originalidad, pero sí ganas de divertir y hacerse con la franja menos comprometida del público familiar. Tras una bajada de interés con "Madagascar 2", la llegada de la tercera entrega de la saga, esta vez irrumpiendo los protagonistas en el escenario europeo, logra un nivel más alto, sin llegar a emular a las maravillas de Pixar, pero igualando por lo menos la saga de los Ice Age. Aun reconociendo que los personajes de Ice Age son más carismáticos que el león Alex, Marty la cebra, Melman la Jirafa y Gloria la hipopótamo, en esta tercera entrega los creadores de la serie,  Eric Darnell y Tom McGrath, dejan la batuta de dirección a Conrad Vernon, el guión lo firma Noah Baumbac y la música nada menos que  Hans Zimmer: el resultado es óptimo.

Desde las secuencias iniciales con el cumpleaños de Alex y el desembarco en Montecarlo de los amigos en busca de la troupe de pinguinos de acción y el batallón de los simios que están desbancando el casino de Monaco, la película se proyecta de una forma magnífica en dos direcciones, la del mundo del circo y la huida del grupo de animales ante la persecución de uno de los grandes hallazgos de esta película: una "mala", policía-cazadora "de animales", la capitana Chantal DuBois,  una especie de mezcla explosiva entre Cruella De Ville, Cat Woman, Marlene Dietrich, Bette Davis y con la voz y estilo de Edith Piaff, que intenta atraparlos para devolverlos al zoo de Nueva York.

Nuevos personajes se añaden a los ya conocidos, un león marino italiano que se parece al indolente Gooffy  de Disney, un tigre ruso en la mejor tradición de los tigres malos del "Rey León" o "El libro de la selva" y una jaguar llena de sex appel que recuerda a la tigresa de dientes de sable de "Ice Age 4". El rey lemur y su desternillante amorío con la osa saltibanqui (tal vez el animal más animalizado de la serie), el grupo de pinguinos (quizá el activo mas importate de esta saga, hasta el punto de que tienen serie en exclusiva) y los divertidísimos monos, el lider de los cuales logra una inquietante imagen disfrazado de Luis XIV, suman puntos a favor de la fuerza de esta entrega.

Guiños cinéfilos por doquier, desde el mismo principio con Alex haciendo de agente del Ethan-Cruise de "Mision imposible" o la feroz persecución que la policía motorizada --en vespa--y sus acólitos hacen de la troupe por las calles de Montecarlo. No se pierdan la imitación de "Matrix", con la sofisticada y dura policía evitando que las bananas disparadas por un mono desde el "avión a superpropulsión a monos" impacten en ella. Frenético ritmo que apenas deja respiro, aunque se remansa en las secuencias de la vida del circo, para llevar la historia a un brillante remedo de aquellos balbuceos de Disney en su por otra parte genial "Dumbo" (recuerden la secuencia lisérgica de la borrachera del elefantito). Brillantes apuntes de animación técnica de las ciudades de Montecarlo, Roma, Londres y Nueva York,  que dan una consistencia ambiental a la película muy por encima de las otras dos entregas donde este aspecto estaba muy descuidado. Y además el mensaje implícito es rompedor y liberal: a pesar de que toda la trama la mueve el deseo de los cuatro amigos de volver al zoo de Nueva York, una vez allí comprueban que el hogar sólo está en donde eres feliz y estás con tus amigos y por tanto hay que abrirse a la novedad y al cambio. ¡Toma ya!

Hay otro activo en la versión americana de "Madagascar" que no sirve para el doblaje español: las voces de Ben Stiller (Alex), Chriis Rock (Marty), David Schwimmer (Melman) o Jada Pinkett Smith (Gloria). Y por supuesto, la maravillosa, pérfida y psicótica Chantal  Dubois (Guiño de altura de los guionistas a la Blanche Du Bois de "Un tranvia llamado deseo") cuya voz original es nada menos que de Frances McDorman  una de las más sólidas actrices norteamericanas de los ultimos veinte años y la menos diva de todas. Cine familiar del bueno. Una película  divertida, psicodélica y algo gamberra 

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29 julio 2012 7 29 /07 /julio /2012 07:27

el-enigma-del-cuervo-cartel.jpg

La corta y disipada vida y sobre todo la misteriosa muerte del escritor Edgar Allan Poe  (1809-1849) ha inspirado a escritores y cineastas en los últimos tiempos, no sólo en la adaptación de sus obras (ya desde el mismísimo comienzo del cine) sino en las especulaciones sobre su extraño fin. En los últimos meses y ciñéndome a escritores de nuestro país, destaqué en su día dos novelas en las que aparecía Poe como personaje: la magnífica "El mapa del cielo" de Félix J. Palma (Ed.Plaza Janés) y la ingeniosa "Las muertes de Poe" de Carmen Lafay (Editorial Davinci). En cuanto a películas, rebasaría en mucho una prudente extensión de este artículo, ya que se podría escribir un ensayo sobre ese tema cinematográfico (la vida y obra del escritor de Boston).

Poe apareció en estado comatoso en un bar de Baltimore y fue inmediatamente ingresado en un Hospital. El médico de guardia, Joseph Moran, fue el único que pudo durante un par de días hablar con él, antes de que falleciera. No se tienen pruebas documentales de la causa de la muerte y hasta hoy se ha especulado entre envenamiento, suicidio, asesinato, cólera, sífilis, e incluso haber sido emborrachado por agentes electorales para hacerlo votar y dejado luego a su suerte. Julio Cortázar, que fue especialista y traductor de Poe, sostiene que fue el alcohol la causa de su muerte.

La película, "El enigma del cuervo" que bebe de la iconografía literaria de este autor, no persigue en absoluto ser biográfica y se limita a recoger algunas de las obras más llamativas y populares de Poe para montar un espeluzante caso de asesino en serie, cuya obsesión es matar siguiendo los métodos de los cuentos de Poe y haciendolo primero sospechoso de los crimenes y después un solícito ayudante del inspector de policía que investiga los casos. Para dar mas emoción al argumento, el asesino secuestra a la novia de Poe (ninguna mención a sus mujeres auténticas) y se propone enterrarla viva como en otro de los góticos cuentos de horror del escritor, si el escritor no cede a sus deseos literarios (giro argumental que fuerza la credibilidad y la lógica hasta puntos excesivos).

Todo ello transcurrre en el Baltimore de 1849, es decir el mismo año y mes de la muertereal de Poe  (en la pelicula es obligado por el asesino a autoenvenenarse ).Un gesticulante pero efectivo John Cusack da su físico a Poe (hay un cierto parecido) mientras desfilan ante nuestros ojos la ciudad oscura y lluviosa, las dificultades de Poe para publicar y vivir, sus amores desesperados con una rica heredera cuyo padre le detesta y la acción salpicada de sangre en que se ve metido.

James McTeigue (que me entusiasmó con su "V de Vendetta") se muestra aquí menos convincente. Los aspectos técnicos del fime pecan de escasos y limitados (recuerda un poco al Sherlock Holmes de Ritchie, aunque menos histérico) y no le ayuda el guión (uno de los autores tiene el apellido Shakespeare, vaya por Dios) que resulta previsible y adocenado a pesar del tirón que provoca en muchas personas ver en pantalla grande al genial y desdichado Poe. No he logrado, a pesar de ser uno de esos que se emocionan ante la metaliteratura en el cine, despegarme de una sensación de estar viendo un telefilme, sin la fuerza, ritmo y alardes virtuales de la citada broma sherlockiana de Ritchie.

Luke Evans hace de inspector Fields con bastante credibilidad, aunque pasando de la desconfianza hacia el bebedor Poe hasta casi el afecto fraternal con demasiada ligereza. Casi con tanta como el director al hacer mal uso de obras como "El cuervo" (que da nombre a la película, animal totémico de Poe), "La caida de la casa Usher" (¿recuerdan al extraordinario Vicent Price? dirigido por Roger Corman) o "El pozo y el péndulo" (segundo de los crímenes del asesino plagiario: curiosamente la víctima es un crítico literario que odiaba a Poe, guiño real de los guionistas, pues uno de esos criticos fue el albacea de la obra de Poe y escribió una biografía mendaz y calumniosa que terminó manchando hasta nuestros días la vida del autor, a pesar de los desmentidos que se publicaron).

Para el rol de la amada de Poe, Emily, un personaje ficticio en el que los guionistas "trataron de representar a todas las mujeres de la vida del escritor" --cosa que no lograron en absoluto-- la bella Alive Eve, y en el papel de su irascible padre, el gran Brendan Gleeson (cuyo papel de asesino en "Escondidos en Brujas" siempre me fascinó). Sepan que el Baltimore de la cinta es en realidad Budapest y otros exteriores fueron rodados en Serbia que mantiene rincones a tenor con lo que fue el siglo XIX en Estados Unidos.

Mucho más alto pusieron el liston de calidad cinematográfica no solo las peliculas dirigidas por Corman en los 60, "La caida de la casa Usher", "La máscara de la muerte roja", "El péndulo de la muerte" o "La tumba de Ligeia" --maravillosa serie B que llenaba de gritos los cines de barrio--, la de episodios firmados por Fellini, Louis Malle o Roger Vadim en "Historias extraordinarias" (donde brillan estrellas como Brigitte Bardot, Jane Fonda o Alain Delon). Tanto "El cuervo" (Landers en 1935, con Bela Lugosi y Boris Karloff) como "El gato negro" (Rogell 1941) o "Los asesinatos de la calle Morgue" (Florey 1932) dan una idea somera de algunos de los titulos dedicados a los relatos de Poe, que conforman una atmósfera y unos personajes de un muy peculiar sesgo literario, que ha atraido como pocos a los directores y guionistas de cine. "El enigma del cuervo" es, lo siento, solo una más y no de las mejores (aunque tampoco de las peores, medio centenar de las que prefiero no hablar).

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23 julio 2012 1 23 /07 /julio /2012 07:15

Cleanskin-860920-full.jpg

Parece que esta muy apreciable película británica, "Cleanskin" , es decir "El limpiador" aunque aún no hay título ni distribuidora española que yo sepa,  no tiene fecha de estreno. Y es una pena porque comparada con muchas de las que se venden a bombo y platillo por las "majors" americanas tiene una calidad, un interés, un ritmo y una narrativa temática realmente por encima de la media.

Un atormentado Sean Bean, un ex militar de pasado oscuro y amargura relacionada con él, trabaja para una empresa privada paramilitar, evidentemente relacionada con el Gobierno británico pero lejos de la sofistificación y el glamour del MI-7. En los diez modélicos minutos de entrada, se nos narra el nudo del argumento: un terrorista islámico asesina a una negociante ruso de armamento en pleno hotel de lujo del centro de Londres y de paso mata a dos guardaespaldas y hiere a varias personas entre ellas a Bean.

A partir de esos momentos brillantes, la cinta decae un tanto en el ritmo debido a los continuos flash backs en los que nos ponen al corriente del pasado del terorrista, de su formación y de la preparación y la explicación de los atentados en los que interviene.

Sean recibe el encargo de "limpiar" el nido terrosita para evitar que sigan los atentados y a ello se aplica diligentemente. El ritmo se recobra en las secuencias de acción, que se van intercalando con los flash back, en los que con buena narrativa sabemos las motivaciones de los terroristas, su organización y los  peculiares lavados de cerebro a los que someten, desde la religión y la raza a los jóvenes que se inmolarán o asesinarán como protesta por la desgraciada y permanente guerra entre un sector fanatico del mundo musulmán y la sociedad occidental europea que da cobijo a supuestos respresentantes "limpios" del mundo islámico. Sumando a ello la actividad y las acciones de ese nudo ominoso de policias, servicios especiales y agencias semiocultas.

Hay mucho opficio en esta película, --bien por el director Hadi Hajaig, si esta es su primera película, habra que esperar lo próximo con interés-- que no tiene nada que envidiar a sus homologas americanas y trata de presentar una visión mas honesta y menos maniquea y radical de una situación pelkigrosa enquistada en occidente. A destacar la presencia de Charlotte Rampling, tan lejos de su "Portero de noche" o de "Zardoz"pero con la misma sofisticada complejidad gélida, haciendo un papel muy interesante y con final sorprendente.

Me ha gustado esta película --de presupuesto muy modesto y de valor muy ambicioso-- y recomiendo su visionado (y también su estreno en salas: sería una verguenza que la limitaran al mercado del dvd).

 

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20 julio 2012 5 20 /07 /julio /2012 07:48

ice-age-4-cartel-2.jpg

 Nuevo acierto --parcial-- de Blue Sky, la empresa de animación norteamericana que sigue echando imaginación, humor y encanto a los conocidos personajes de "Ice Age", la saga que cumple con ésta cuatro entregas y donde asistimos a la formación de los continentes de la Tierra debido a una ardilla enloquecida por perseguir una bellota hasta el mismo núcleo central del planeta: un inicio del filme verdaderamente magistral dentro del género: decididamente más ingenioso y divertido que los tres comienzos anteriores en la saga y a la altura de joyas como "Up", "Shrek" o "Walli-e".

Quizá sea en las dos intervenciones de esa ardilla desdichada que jamás logra cumplir su deseo, la formación de los continentes por su carrera en el núcleo de la tierra y la secuencia divertidísima de la mítica Atlántida de las ardillas hundida en el mar por ese desastre atómico de personaje, donde los logros de "Ice Age 4" sean más evidentes. Pero lo que atrae a los niños y a los adultos en las sagas es la repetición de personajes centrales a los que, en esta ocasión sí, se les puede dar elementos nuevos, no sólo aventuras distintas, sino reacciones diferentes sin dejar de ser ellos mismos. Así, el mamut tiene que lidiar con su hija adolescente, el oso perezoso tiene que cuidar de su impresentable abuela y el tigre dientes de sable encuentra a una tigresa de buen ver y mal vivir, una pirata. Todos ellos rivalizan por encantar a los espectadores, niños y adultos con corazón infantil, con una aventura total: el fin del mundo. Que no es tal, por supuesto, sino el principio del cambio drático que acabará con los grandes carnívoros terrestres depredadores y acabrá provocando el nuevo mundo donde el hombre recogería --de forma bastante dañina--el cetro del poder en el planeta (y así nos va). Evidentemente nadie debe pedir fidelidad biológica y geológica a esta historia, las edades -- aveces seeparadas poo cientos de miles de años-- se solapan con tal de permitir la convicencia de especies que en la historia del planeta jamás llegaron a estar juntas. 

Pero eso nos da igual, a la postre venimos al cine a ver esta película para disfrutar, para reencontrar a los viejos amigos de la saga, el bondadoso tigre de dientes de sable, el mamut sabio y valiente, la ardilla sempiternamente hambrienta (recuerda en sus fracasos a otro gran clásico del cine de animación, el coyote enfrentado al raudo "bip-bip") y el desternillante oso perezoso (que en esta ocasión cede protagonismo a su impresentable abuela, un prodigio de comicidad). 

Lo cierto es que la aparición de nuevos personajes, el capitán y la tripulación piratas en un barco de hielo (¿homenaje a "Piratas del Caribes" y en particular al capitán Barbarrossa, creación magnífica del gran actor inglés Geoffrey Rush, ¿recuerdan al terapeuta de "El discurso del Rey"?), logra momentos que harán aullar de placer a los niños y forzarán sonrisas felices en los papás. Los mensajes son los habituales en el género, el valor de la individualidad contrapuesto a la importancia del grupo, de la familia y , en esencia, del colectivo animal que trata de sobrevivir al cataclismo de un planeta. Aunque en cuestiones técnicas, la realización del dibujo, un aprobado raspado, los dibujos no están demasiado bien conseguidos, ni tampoco los elementos de la Naturaleza que forman el fondo constante y que en este tipo de películas debería cuidarse más. El encanto se lo llevan los personajes y el enloquecido argumento, previsible pero marchoso. Divertidísimas las secuencias de las "sirenas" y sus cánticos de seducción y muerte (a la manera de la "Odisea", con Ulises amarrado al mastil de nave, mientras su tripulacion boga con los oidos tapados con cera para no escuchar), otra prueba del saqueo gamberro de muchos clásicos por los guionistas. 

En resumen, una película digna de integrarse en el programa de cine de los más pequeños, que los padres verán sin aburrirse gracias a un correcto empleo del ritmo cinematográfico y del ingenio de la  trama y los chistes, envueltos en la verborrea "cool" habitual. La mejor, sin duda de la saga. Por supuesto, magnífico el personaje de la abuela de Sid, el protagonista. Y el siempre descacharrante Scrat, enloquecido --y frustrado--perseguidor de bellotas (que está mereciendo el protagonismo en varios cortos de la empresa de animación). 

 

 

 

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19 julio 2012 4 19 /07 /julio /2012 07:25

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Las películas apocalípticas relacionadas con una fecha fatal o un acontecimiento cósmico abundan en los últimos años, casi siempre engrosadas en las listas de la serie B de la "ciencia ficción" con escasas cintas de auténtica valía y la mayoría deudoras de toda la parafernalia de los efectos especiales, cuanto más agobiantes y espectaculares, mejor.

No obstante en alguna ocasión surge alguna muestra de cine con ambiciones artísticas e intelectuales, con mayor o menos relevancia pero que, como norma, evitan los efectos especiales y dejan todo a la imaginación del espectador y sobre todo a la sugerencia y contagio que emana de las intervenciones de los actores y sus emociones y sentimientos.

Es el caso de la excelente "Melancolía" de Lars Von Triers (magnífico como director y un poco cretino como personaje público: véanse sus declaraciones en Cannes del pasado año) y de la película que nos ocupa: "4,44, Last day on Earth", es decir el tiempo de existencia de nuestro planeta acabará a las 4 horas 44 minutos de la madrugada. ¿Por qué? Algunas confusas razones se nos brindan, todas relacionadas con el agujero de ozono que nuestras actividades industriales descontroladas y abusivas han convertido en un agujero letal para la humanidad y todos los seres vivos. El sol nos va a, literalmente, derretir. Y será de una forma abrupta, a la hora citada de un día sin especificar en la 4-44-last-day-on-earth.jpgpelícula, pero que en todo caso es "mañana", es decir unas horas después de que comience la narración en el tiempo real de la ficción.

Como en "Melancolía", no hay secuencias espectaculares del horror, el ruido y la furia y desesperación de los humanos ante el fin, no hay escenas colosales de huidas multitudinarias hacia ninguna parte, ni grandes ciudades vacías (siempre recuerdo el Nueva York abandonado de "La hora final", el clásico que inauguró en los sesenta las cintas de apocalipsis "limpio", es decir mayormente intimista y emocional. Aqui somos testigos de las postreras horas de una pareja, un actor (el siempre inquietante Willem Dafoe) y una pintora (Natasha Lyonne). El primero obcecado por el final, tratando de encontrar una actitud equilibrada ante su vital rechazo al final y la segunda, enfrascada en su trabajo --pintar su último cuadro-- y aceptando ese final con tal de estar junto al hombre que ama.

Dirige un director  de primera línea artística, comprometido con un cine duro critico y a menudos de una cierta crueldad visual, Abel Ferrara. Prescindiendo de que la premisa básica de la película, sabemos el día y la hora, es bastante poco creíble y no tiene ningún posible fundamento científico, el director trata de cargar las tintas en dos formas irreconciliables de enfrentarse al hecho de la desaparición cierta en un plazo cierto e inamovible. Y ahí es donde la respuesta es poco o nada imaginativa, sobre todo con Dafoe, que se pierde en banalidades e intentos de algun tipo  de huida mental. La actitud de ella es también demasiado poco original pero algo más edificante, dadas las caracteristicas de la artista, su práctica budista y el  efecto distanciador que el arte concede a sus practicantes.

Para rellenar ese absurdo conjunto de ritos de adios, la película va dando entrada a secuencias de documentales (que se ven en la tele perennemente encendida en el loft donde vive la pareja) y entrevistas, como las de Al Gore, el Dalai Lama o un anonimo gurú que va desgranando tonterías con mujsica de sitar de fondo y, por supuesto, una bendición urbi et orbe del Papa ante una Plaza de San Pedro atestada. 

Como no podía faltar hay una larga secuencia (9 minutos, mucho tiempo de desencuadres, flou corporal, gestos esbozados y apuntes de movimientos y miradas)  del acto sexual entre Dafoe y Lyonne, amén de discusiones por celos, un paseo  del actor por una ciudad agónica en busca de droga, una escena de suicidio contemplada por este, y las noticias cada vez más aisladas de que el fin es un hecho en todo el mundo, hasta que tras un chasquido todo se apaga y queda en silencio, mientras una cortina luminosa fosforescente va cayendo sobre la ciudad.

Lo cierto es que Abel Ferrara,  con películas tan apreciables como "El rey de Nueva York" con un genial Chritopher Walken y "El teniente corrupto" con un no menos genial Harvey Keitel, ya parecía avanzarnos un cierto apocalipsis en el Nueva York que pinta en ambas películas, no como el de esta película, sino de tipo moral y social. Pero en ésta cinta, Ferrara se queda en algo descafeinado, blando, gris. Me temo que "Last day on Hearth" no llegará a convertirse como las otras dos, en peliculas de culto. Todo se puede resumir en ese corto diálogo entre los protagonistas. Dafoe desespèrado y quejoso musita "No sé que hacer" y ella le responde tranquilamente "Sólo quédate conmigo". Creo que no hacía falta más. Podría ser ese también el objetivo no explícito de Ferrara: en el caso de un fin anunciado, la gente respondería de una forma banal. Todo se reduciría a esperar el apocalipsis abrazando a la persona que amas. Cualquier otra cosa que quieras hacer, está fuera de lugar.

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18 julio 2012 3 18 /07 /julio /2012 07:48

Up

up-cartel.jpg

 

La aparición de la empresa Pixar en el mercado de los dibujos animados ha sido una revolución comparable a la aparición del cine hablado frente a las peliculas mudas o a la del movil en la telefonía. Sólo a modo de ejemplo: un año nos ofrecen, "Bichos", "Car" o  "Ratatouille" (haciendo de paso que llegáramos a simpatizar con...¡una rata!), al siguiente "WALL-E, batallón de limpieza", "Toy Story" una y dos y más tarde "Up". La compañía del flexo saltarín nos acostumbró a la excelencia y desbancó una manera de hacer dibujos animados (la de Disney casi en exclusiva) que ya no renacerá, pues los productos de esa misma compañía, los "Ice Age" o los "Madagascar" ya tienen otra factura y otra ambición.

Con "Up" los de Pixar lograron la máxima excelencia. No recuerdo en mi memoria cinéfila una película de ese género que aunara tantas virtudes, tanto ingenio de calidad, tanto humor inteligente, tanta ternura...si alguno de ustedes se perdió en su día la película en los cines, salgan corriendo al mas cercano videoclub y consíganse una copia de este película. Me lo agradecerán.

Lograr que la historia de una casa volandera sostenida y empujada por miles de globos de helio, con un héroe increíble, una anciano jubilado, malhumorado y prisionero de su pasado, un compañero de fatigas encarnado en un niño sabiondo y un perrito hablador y un villano de lo más completo, la otra cara del héroe de la infancia, el estereotipo del aventurero, es demasiado. Conseguir que este surrealista guión se convierta en una obra maestra necesita de la labor de un equipo de magos, es decir Pixar.

No hace falta que les cuente la complejidad de una trama que no deja un solo instante a la indefinición, el aburrimiento o la reiteración. Momentos memorables, como el encuentro con el pájaro imposible, la jauría de perros habladores, el villano en su espectacular mansión, la batalla final y, sobre todo, la ternura brillante de los diez primeros minutos de metraje cuando el anciano rememora su pasado feliz con su esposa, cuyo recuerdo atesora.

Si a todo ello añadimos el vrtuosismo de las acciones de acción, que literalmente nos aplastan contra el asiento, de divertida ansiedad, (parecen rodadas por un  Spielberg juguetón e infantil) o la sutil complejidad de la relación entre el pequeño boy scoutt parlachin y el anciano amargado y tristón, da una suma que da realidad a una gran película que sobrepasa en mucho los listones a los que había llegado el género del dibujo animado. Me atrevería a decir que "Up" es al cine de animación, los que "Ciudadno Kane" o "El padrino II" al cine en general. Peter Docke dirige esta cinta (ya hizo un buen trabajo con "Monstruos S.A.") que debería ser incluida entre las mejores en la no siempre fácil relación de obras maestras de la historia del cine.

 

 

 

 

 

 

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16 julio 2012 1 16 /07 /julio /2012 07:23

theroyaltenenbaums.jpg

 Después de hablarles de Wes Anderson y de dos de sus filmes en dias pasados, "Viaje  a Daarjeling" y "Moonrise Kingdom", he buceado en las videotecas para ver y contarles algo sobre "The Royal Tennebaums", (2001) una de sus primeras películas, en la que nos narra la vida y naturaleza de una familia norteamericana de lo más atípica no solo en Estados Unidos, en cualquier lugar del mundo).

La ironía, el humor, la crítica inteligente --entre líneas o descarada según le convenga--, la cultura, el descaro y la originalidad (algunos le llaman  excentricidad) junto a sus ahora famosas secuencias en forma de cuadro artístico, su uso icónico del color y los encuadres y la ajustada utlidad de la banda sonora, casi siempre magnífica, van configurando un estilo de filmar tan propio de este autor como la habilidad en la elección de actores, muchos de ellos verdaderos adictos a este director, como hemos visto a posteriori.

.La historia encandila desde el primer fotograma: esa familia compuesta por supuestos genios, bajo la batutra de una madre omnipresente y creativa y un padre deshonesto, vividor y ausente. Vemos cómo crecen y se desarrollan esos genios, una estrella del tenis, un genio financiero y una dramaturga, todos triunfadores desde la mas tierna infancia, como era de esperar en unos genios, y en derivas personales más o menos agudas cuando llegan a la madurez, como también era de esperar. A esos maduros, aunque aun jovenes "ex" genios, les aparece una némesis en forma de su perdido padre ausente (Gene Hackman, en un papel cómico absolutamente memorable) que viéndose en supuesto peligro de morir por un supuesto cáncer, decide volver al hogar y tratar de recuperar a sus hijos (incidentalmente presionado también por el hecho de que no tiene un duro y le han echado del hotel donde vivia una suntuosa vida de farsante especulador).

Tras los lógicos enfrentamientos con su esposa, Anjélica Houston, tan certeramente histrionica y con sus hijos (Ben Stiller el financiero, Gwyneth Paltrow, la dramaturga y Luke Wilson, el tenista), y unas divertidas --y dramáticas-- peripecias. azuzadas por la desverguenza y vitalidad del "moribundo", la película va siguiendo un camino surrealista y divertido, con esos espacios breves, casi paréntesis, en los que Anderson muestra la amplitud de su sensibilidad cinematográfica haciendo un guiño estético o intelectual o solamente critico al espectador y que es una de sus carracterísticas mas personales y que más pueden despistar a los no avisados.

El guión de esta pieza llena de encanto y picardía está escrito a cuatro manos por Anderson y Owen Wilson, el actor, que tiene un papel episódico en la película, siempre en ese filo de la navaja entre la comedia y el drama, entre la seriadad y la broma, que es especialidad de Anderson. Todo queda en un brillante ejercicio cinematográfico rodado en clave compleja, desde el drama, a la critica social, la tragedia personal, el suicidio, el escape de las drogas y el alcohol, los engaños y las miserias de las parejas...Como un hibrido entre el Capra más familiar u dulzón, el surrealismo de Monthy Pyton, el descaro de los hermanos Cohen y la vistosidad de comic y realismo de un tarantino, todo ello bajo la capa intelectual de un Anderson que domina la cultura de nuestro tiempo y sus iconos mas representativos en el terreno del arte, la musica clásica o popular, la literatura y, por supuesto, el cine.

Mención aparte, la actuación de ese monstruo de la pantalla que se llama Gene Hackman, aun auténtico ladrón de planos, al que la camara parece adorar en detrimento de los actores que comparten plano con él (inclujida y es mucho decir, la soberbia Anjélica Houston). Lástima que no se prodigue Hackman un poco más en papeles como éste, pícaro, desvergonzado y vitalista.

  

 

 

     

 

 

 

   

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14 julio 2012 6 14 /07 /julio /2012 07:33

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Tremenda película de vidas desnortadas, solitarias, violentas, tristes y a veces abominables, pero profundamente humanas en todo el espectro que va desde el suicidio, la soledad afectiva, el alcoholismo, la droga y todo ello -- esto las enaltece y las saca de las paginas de sucesos, envueltas por un ansia y ambición de tipo creativo, intelectual, literario y poético. Vidas de alcantarilla con ínfulas literarias (un malditismo de rancio abolengo en la historia de la literatura desde Baudelaire a Poe, Fitzgerald, Woolf o Malcolm Lowry, parte infima de una nómina extensísima) rozando siempre el border line que separa la creatividad del trastorno bipolar o la psicosis etílica.

La película que dirige Paul Weitz (autor también del guión adaptado) está basada en una obra autobiográfica del escritor y poeta norteamericano Nick Flynn, publicada en España por Anagrama y que responde al ilustrativo titulo de "Otra noche de mierda en esta puta ciudad". En ella se nos cuenta la existencia de Nick (Paul Dano) y de su siempre ausente padre Jonathan (Robert de Niro), un  taxista y despues vagabundo que proclama a los cuatro vientos que es escritor y que junto a Twain y Salinger forma parte de los tres mejores autores del país, de todos los tiempos. Supuestamente escribe una novela-rio que le lleva toda la vida y que le hizo abandonar a su esposa --una delicada y patética Julianne Moore (cuyo suicidio provoca la culpabilidad autodestructiva de su hijo: muy en la órbita de la excelente "Las horas") y a Nick, apenas un adolescente.

Volverán a encontrarse en situaciones disparatadas cuando Nick ya es un joven adulto (que también escribe) y que trabaja en el refugio para viejos pordioseros, borrachos y drogatas "sin techo" que son acogidos para evitar que mueran en las noches frías del invierno tendidos en un portal o en un parque.

La patética historia habla de ese padre extraño, pintoresco y a veces violento que busca en su sueño literario una razón para vivir por encima de la realidad angustiante y de su hijo que coquetea con la perdición hasta lograr regular y redirigir su vida por el camino correcto. "Venimos al mundo para ayudar a los demás" pregona un De Niro histriónico --que sobreactúa a menudo-- y su hijo lo repite, pero ninguno de los dos se comporta como si creyeran el mensaje que emiten. Los "flash back" en los que la Moore sustenta su intervención, siempre elegante, ligeramente fría pero muy cercana en su cansancio y su dolor, nos ponen al corriente de la vida de estos tristes personajes. El alcohol y la droga, la miseria y la soledad conforman el escenario en el que padre e hijo volverán a unirse, con un final vagamente esperanzador (De Niro, un racista violento, cogiendo al bebé que ha tenido Nick con su esposa negra) durante una lectura poetica de libro publicado por el joven.

No hay denuncia social o afán de compromiso moral o de intento de acercarnos afectivamente a la pareja de hombres. La exposición es anecdótica, incluso humoristica y fría. Asistimos a los excesos del viejo De Niro y la caida y resurrección del joven Nick, sin que ninguno de los dos nos conmueva en absoluto. Pero también hay sinceridad y la crudeza no alimenta más objetivo que explicar a los personajes y su dramática deriva. A pesar de su sobreactuación De Niro parece levantar un poco cabeza en su errática carrera de los ultimos años, aunque no nos llegamos a creer el lado creativo del personaje y Paul Dano pasea su dulce y desvaida expresión mostrando su vulnerabilidad y su tristeza.

 


   
   


   
    

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