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2 diciembre 2012 7 02 /12 /diciembre /2012 08:49

el-alucinante-mundo-de-norman-cartel.jpg

 

  Hacía tiempo que no gozaba tanto con una película de dibujos animados. "ParaNorman" o "El alucinante mundo de Norman" como se titula en España es una cinta que no desmerece en inteligencia e ingenio a "Up" o en habilidad técnica y narrativa a "Walle.e". Muy por encima de las sagas de los Ice Age o Madagascar, y bastante cerca de los "Toy Story", en su irónico afán satírico. Partiendo de una anécdota inicial clásica en el cine de terror, la persona que puede ver a las personas fallecidas, aquí se nos ofrece una variación de "El sexto sentido" de M.Nigh Shymalan, pues coincide en poner a un niño en esa terrible tesitura pero carga la trama con un humor corrosivo, una critica llena de gracia de la sociedad --que repite defectos y barbaridades de siglo en siglo-- y una serie abundante de guiños a cinéfilos desde la ironía y la provocación un poco gamberra y siempre bien intencionada.

Se nos hace una propuesta original: un pequeño pueblo norteamericano explota turisticamente una horrible leyenda del siglo XVIII, un bárbaro auto de fe religioso del puritanismo más hipócrita (tipo "Las brujas de Salem") y la salvajada fanática religiosa: una niña es condenada a la hoguera con absurdas acusaciones de brujería. La niña lanza una maldición al pueblo que comienza a hacer efecto el año en que se desarrolla la película. ¿Por qué precisamente entonces? Porque siempre ha habido alguien encargado de neutralizar la maldición durante los siglos y años anteriores. Todas esas personas tenían un curioso don: veían a las personas muertas como si fueran reales. Tras la muerte por infarto del ultimno encargado, tío del niño protagonista, un descacharrante personaje, Norman debe hacerse cargo de la misión: los muertos --zombies-- comienzan a despertar de su letargo de siglos e invaden el pueblo. Pero nada de esto responde a lo habitual: los zombies no quieren devorar a nadie, tratan de ayudar al niño a neutralizar a la bruja pues ellos son precisamente los ciudadanos que juzgaron y condenaron a la niña bruja y sólo descansarán cuando la niña sea calmada de su profunda ira.

A partir de ahí, el juego crítico y los guiños cinéfilos se suceden. Vemos a un pueblo alzado en desternillantes armas para cargarse a los zombies, al grupo imposible y descerebrado de acompañantes del héroe y las actividades de todos los personajes en secuencias de lo más divertido y sin complejos (incluidas las notas a la absoluta subnormalidad de unos "adultos" encerrados en tópicos estúpidos y actitudes automatizadas e irrazonables, donde el único normal es un niño que ve y trata con amabilidad a los fantasmas y que tiene conciencia de su "rareza" y admite el pago en ostracismo, burlas y ataques que debe satisfacer por tener un don que jamás había buscado. Además, y por el mismo precio, los aficionados al cine de salsa de tomate y gritos desaforados podrán disfrutar con las parodias a escenas de Halloween, Viernes 13 y La Noche de los muertos vivientes, entre otras ensaladas del susto y la hemoglobina.

Hay mucho respeto a la infancia en esta película y mucho atrevimiento social (como sacar a un joven que confiesa su homosexualidad sin aspavientos) o el rechazo al "bullygin" como forma de relación en los colegios o en la calle. Los realizadores  (estudios Laika) han logrado un buen producto de "stop motion" que logra escenarios magníficos y personajes llenos de gracia, evitando la frivolidad o el mal gusto. Estamos ante una adulta y seria fábula contra la intolerancia, la brutalidad que nace del miedo y el perdón. Acompañamos a Norman en su iniciático viaje de descubrimiento de un pasado vergonzante que mantiene todo su horror en el inconsciente colectivo del pueblo. La historia amenaza con volver a repetirse, pero... No les cuento más. Vayan a verla. Una vez más la animación sirve para mandarnos un mensaje positivo e inteligente en un paquete de risas y humor, presuntamente destinado a los niños.

Chris Butler y Sam Fell dirigen esa pequeña maravilla de la stop-motion y el 3D. Candor, ingenio y humor. Una mezcla perfecta.

     





 

 

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29 noviembre 2012 4 29 /11 /noviembre /2012 10:05
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La cuestión de la enseñanza y de sus problemas forma parte de la mítica del cine, aunque el paso del tiempo y los cambios de costumbres y valores (no precisamente para bien) han convertido en irreconocibles entre sí las películas que en un tiempo reflejaban esas relaciones entre alumnos y profesores y las que ahora lo tratan de hacer: hay un mundo entero de diferencias entre, por ejemplo, "Adios, Mr. Chips" (Sam Woods 1939 y una segunda versión de Herbert Ross en 1969) en la Inglaterra de los años 20 del siglo pasado y la película que hoy nos ocupa, "El Profesor". Incluso entre la ya más conflictiva "Rebelión en las aulas" (James Clavell, 1967) y esta cinta dirigida por Tony Kaye e interpretada por Adrien Brody. ¿Qué es lo que más ha cambiado? Lo más llamativo no es la violencia o la desorientación, eso parece que vaya con la edad y los tiempos. Para este comentarista es la impunidad de los alumnos en su desbocado comportamiento y el apoyo incondicional que reciben de sus padres, formando frente común contra los profesores.
En realidad la temática amoral es algo que ya el director Tony Kaye había desarrollado en su durísima "American History X", aunque aquí ha aplicado esa violencia extrema, ese aire de invulnerabilidad y enquistamiento en la brutalidad y la ira, a la enseñanza. Para personificar al docente capaz de lidiar con esa temática y salir mas o menos indemne, Kaye ha tenido el acierto de confiar el ambiguo y atormentado papel a un actor superior, Adrien Brody, que pasea su rostro triste y solo aparentemente débil por una historia de adolescentes llenos de ira y frustraciones.
Brody muestra su fuerza apoyándose en su interior, practicamente destrozado, al que sólo se opone con la determinación de hacer su trabajo, en un combate de resistencias en las que se ha especializado como manera de equilibrar su vida sin acicates o ilusiones. Es una persona dañada que saca fuerzas de un medio ambiente sin moral y depravado, y que guarda en su interior un volcán de rabia y frustración siempre a punto de estallar. Su propia vida, la madre suicida, el abuelo lleno de culpas al que cuida sin atreverse a reconocer sus propias sospechas, crean un estado de aflicción y violencia interior que sólo se equilibra oponiendo la violencia y la rabia que encuentra en su aula.
Nada que ver, por supuesto con el edulcorado drama de "El club de los poetas muertos" (Peter Weir, 1989) o, incluso con el  "Profesor Lazhar"  (Philippe Falardeau, 2011) que comentamos no hace mucho, aunque con ésta última tiene un punto de contacto: el profesor llega a conectar con sus alumnos, logra interesarles en la materia que imparte, literatura, y consigue establecer lazos por primera vez con otros profesores, con algunos alumnos y con una adolescente prostituta a la que recoge en la calle. Hay un tono de redención en el final de "El profesor" que me ha sorprendido y, ¿por qué no? me ha reconciliado con la rudeza ética y el rechazo social del director.
Quizá la película de Kaye tiene más contactos con "La clase" (Laurent Cantet, 2008) y su ambiente de un barrio marginal de Paris con su racismo desatado, y el personaje de Brody parece alimentarse del de Glenn Ford en "Semillas de maldad" (Richard Brooks, 1955).
Y, por supuesto, acudiendo al cine nacional, nada que ver tampoco con "La lengua de las mariposas" (Jose Luis Cuerda, 1999) en la que el maestro interpretado por Fernando Fernán Gómez, se encuentra en las antípodas del de Adrian Brody, asi como los barrios bajos de los Estados Unidos de hoy son de otro planeta comparados con  la Galicia rural en el entorno de la guerra civil española.
En fin, película apreciable y ocasión de reflexionar sobre el caos de la enseñanza, en la que la falta de valores éticos golpea de forma acusadamente grave: estamos forjando generaciones muy dañadas y sin apenas referentes morales válidos.
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28 noviembre 2012 3 28 /11 /noviembre /2012 07:22

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 Por favor señores distribuidores hagan una reposición con todos los honores de "Black Death", película de Christopher Smith (que dirigió otra buena película, "Triangle") que no ha pasado por los cines desde que hace dos años se filmó y recibió solo tibios parabienes en el festival de Sitges (por lo general con buen olfato para buenas películas faltas de promoción y protección de la industria). Solo les diré que este filme está a la altura de clásicos como "Los señores del acero" de Paul Verhoeven o como la excesiva pero fascinante "Aguirre, la cólera de Dios" de Herzog y enmienda la plana en seriedad y realismo histórico a la mayoría de las películas que Hollywood o Europa lanzan sobre la oscura Edad media.

No se asusten, no se trata de "El manantial de la doncella" o "El séptimo sello", aunque les debe mucho a ambas joyas de Bergman. Es una película de aventuras, de capa y espada, pero tiene tal rigor, tanta inteligencia, tanta habilidad técnica e interpretativa que ha sido una gozada verla para este crítico estragado por la excesiva y superpromocionada cantidad de bodrios que suelen proyectarse a bombo y platillo.

La cinta nos lleva a la Inglaterra medieval más cerca de "Campanadas a medianoche" de Welles que a las postales de colorines  que se nos sirven habitualmente. La peste, la miseria, el dolor y la humillación de los pobres, el poder de la iglesia y el fanatismo, la ignorancia, la barbarie y la muerte, encuadran la trama. Un grupo de guerreros comandados por un magnífico Sean Bean, pagados por las autoridades eclesiásticas, viajan por el país para asaltar una comunidad aislada de la peste que creen sostenida por una bruja "que resucita a los muertos". En realidad se trata de una aldea en la que sus dirigentes aplican una sabiduría natural elemental hoy día pero "brujeril" en aquella época de ignorancia y fanatismo: la limpieza personal y de las viviendas, una dieta sana, beber agua hervida y mantener la aldea rodeada por rios aislada del entorno, evitando que las ratas entren en la zona. Los soldados no entenderán la situación y llevarán la muerte y el contagio de la peste a la aldea.

Realizada con una técnica impecable y una fotografía heredera de aquellos magos del cine en blanco y negro que hemos citado (de hecho todo es tan oscuro y tenebroso que  ahora me pregunto si la película es en color: lo es, pero en mi memoria de cinéfilo la veo en blanco y negro), le película roza la excelencia, con un ritmo tenso "in crescendo", una dirección artística minimalista pero de una fuerza conmovedora y un montaje ágil y sin momentos muertos, hacen de este filme de acción una propuesta que supera las limitaciones del género para ofrecer motivos de reflexión y varios niveles de lectura.

Sean Bean es un guerrero complejo y atormentado y Carice van Houten (la rubia superviviente de "El libro negro") una "bruja" fascinante que logra desconcertar la monje protagonista (Eddie Redmayne) pero también le inocula la duda ante el fanatismo y la barbarie. Gran película que actualiza el dilema de por qué el cine inteligente no puede ser popular, salvo que la industria del cine considere que puede ser rentable. Y los criterios de ésta no acostumbran a ser aceptables, cuando no hay héroes impecables, efectos especiales o monstruos malvados. Por tanto corran al Dvd-club más cercano y encárguenla. De visión obligada (debería proyectarse en las clases de historia medieval de laas Facultades universitarias y también en las escuelas).


      
      
     
   
  
   

         

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26 noviembre 2012 1 26 /11 /noviembre /2012 11:48
abraham-lincoln-vampire-hunter-cartel-1.jpg
 
La osadía del mercado cinematográfico norteamericano es proverbial. Se atreven con todo, aunque sea creando unas insospechadas nuevas vidas para alguien real, que fue y es muy respetable y admirado. Esta vez se han atrevido con Abraham Lincoln, el gran presidente del país, defensor de la libertad humana y responsable del fin de la esclavitud en sus tierras.
El falso "biopic" es de una simplicidad y un mal gusto que nos resulta familiar tras saber que el director de esta película, en la que se le supone a Lincoln una juventud dedicada a la caza de vampiros, es Timur Bekmembetov, el osado artífice de "Guardianes del día", "Guardianes de la noche" y "Wanted". En esta ocasión se basa en una novela bastante infumable de Seth Graham-Smith y obtiene el apoyo financiero de, nada menos, Tim Burton (no se que habrá visto ese gran director en este burdo buscador de emociones fuertes para una platea no muy exigente).
Para ello monta un espectáculo bastante vulgar, con personajes lineales, una trama poco convincente, un ritmo visual desangelado y una especie de grandielocuencia de concepto que no se corresponde con el producto que realiza. No se sabe muy bien qué trata de comjnicar este Lincoln absurdo con su fanfarria política, en lugar de limitarse a ilustrar un comic más al estilo de Marvel, que tan buenos resultados da, o incluso una opción al sentido del humor y la ironía que hubiera sido más inteligente (y agradable para el espectador).
Me srorrende que no hayan emplumado a este director tras el estreno de su pelicula en Estados Unidos y más por el personaje que maltrata y por las banalidades con las que trufa cuestiones tan delicadas en ese país como la guerra de Secesión y el esclavismo.
Película que debió quedarse en una oferta palomitera sin más y cuyas pretensiones no sólo son ridículas...son inadmisibles. Olvídense de ella, excepto los fans del Conde chupador y su ralea de monstruos. Si no les importa, pasemos un delicado velo sobre los nombres de actores y técnicos que deberían guardarse de poner este filme en sus filmografías.
 
 
 
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24 noviembre 2012 6 24 /11 /noviembre /2012 00:00

holy-motors-cartel-1.jpg

He aquí una película inclasificable que debería verse, en un programa doble como los de antes, con "Cosmópolis", la última de David Cronembreg. Aparentemente utiliza el mismo vehículo argumental, el protagonista viaja durante toda la película en una "limusina" de lujo, de esas inacabables, con cristales entintados e interiores que despiertan todo tipo de fantasías en el peatón que las ve. En "Cosmópolis" se trata de un joven millonario, algo desequilibrado, solitario y lleno de carencias afectivas, que recorre una ciudad norteamericana en estado de sitio social, engre algaradas de gentes en paro, manifestaciones políticas y sindicales, violencia más o menos gratuita y tórrido sexo de circunstancias.

En "Holy motors", el pasajero de la lujosa limusina es un actor --que inicia su presentación como si fuera un millonario -- que se limita a cumplir sus citas de trabajo, por las calles de Paris. El director de esta cinta fascinante, provocadora, surrealista y a menudo brutal es Leos Carax, con muy pocas películas en su haber y en ellas éxitos fulgurantes (aunque quizá minoritarios) y algun que otro descalabro. De hecho hacía trece años que no digiría. Recordemos otras obras suyas, "Mala sangre", Boy meets girl" (1984) y "Los amantes del Pont Neuf" (1991)  hasta caer en el silencio después de "Pola X", un intento fallido que no gustó a nadie y no llegó a estrenarse en España.

"Holy motors" sorprende, angustia y fascina. Pero, insisto, hay que ser un cinéfilo más o menos declarado para tener la paciencia de verla hasta la última secuencia, en la que se desvela  el ¿sentido? de un guión que continuamente nos está retando, que parece obedecer a un caos cinematográfico de una belleza y una osadía extremas, pero que conserva una fuerza y una coherencia interior que uno sólo degusta cuando acaba la cinta. Nutrirá las visiones obligadas en las Escuelas de Cine.

Por tanto si les gusta el cine con mayúsculas, siéntense cómodamente en su butaca y vean como Oscar, el protagonista (un insuperable Denis Lavant) un presumible hombre de negocios, fondón, rico y ligeramente cojo, entra en una limusina conducida por su choferesa  Céline y comienza a acudir a sus citas de trabajo. Para ello con el material de maquillaje y vestuario que lleva en la limusina va cambiando de personalidad para afrontar cada una de las performances a las que está obligado por contrato: Asesino, indigente, monstruo de cloacas y cementerios, padre de una adolescente, actor de movimiento filmado para imagenes porno de ciencia ficción, matón a sueldo, amante abandonado y marido en una inaudita familia. Naturalmente en todas esas  "performances" no hay ni rastro de la cojera y la mala forma fisica inicial. Cine al ciento por ciento. Mas cerca de Bergman, Malle, Ophuls, Welles y otros maestros, de lo que parece. En todas las secuencias, un actor en plenas facultades y un discurso que se enquista en la necesidad de un mundo aburrido y funcionarial de crear emociones trepidantes, horribles, amenazadoras, brutales, aunque sean falsas, aunque terminan siendo manchadas por el fango y los detritus.

Y en definitiva, todo se convierte en un melancólico mensaje contra la banalidad de una sociedad y una cultura que está perdiendo el buen gusto y los sentimientos. Un lúcido homenaje al cine, con guiño incluido: Céline, la alegante choferesa de la limousine, es la actriz Edith Scob que filmó hace más de treinta años con Georges Franju el clásico "Ojos sin rostro" y protagoniza la ultima escena de "Holy motors" dejando la limousina en el garaje, junto a otros grandes coches, y marchándose con una máscara que también llevó en "Ojos sin rostro"."Holy Motors" se llevó el premio máximo del Festival de Sitges a la mejor pelicula y otros al mejor director y mejor actor. En los Oscar ni se han enterado. Normal.

 

 

 

 

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21 noviembre 2012 3 21 /11 /noviembre /2012 08:17

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 Ben Stiller no es un mal cómico. Su careto inconmovible de aspecto sempiternamente guasón da mucho juego. Pero lleva una temporada en que las cosas no le salen muy bien. Atrás quedan los alborotos a veces desternillantes de "Noche en el Museo" o la guasa autoreferencial en "Zoolander" o "Tropic Thunder" o la critica social de "Un golpe de altura". La película que nos ocupa, "Los amos del barrio" es un bodrio salido de madre, grosero y lleno de gags de dudoso gusto, en el que Stiller juega con la idea de una invasión alienígena enfrentada a un absurdo y lamentable grupo de defensa ciudadana formado por cuatro miembros, a cual más soez y cretino.Creo que ni siquiera Adam Sandler, otro productor de bodrios con ínfulas populares, ha caido tan bajo.

Lo cierto es que todo este desaguisado parece haber sido realizado para mayor honra y lucimiento de Stiller, Vince Vaughn, Jonan Hill y Richard Ayoade. Espero que el destino me depare no relacionarme jamás con encefalogramas planos como los citados actores en estos papeles. Parece evidente que los cuatro se han divertido rodando esta chorrada de supuesta ciencia ficción mala. Un idea que fue modelicamente explotada por Joe Cornish en su "Attack the block", cinta de bajo presupuesto y alto rendimiento, en la que un grupo de chicos, vecinos de un barrio suburbial, se enfrentan con éxito a unos alienígenas. Pero nada que ver con "Los amos del barrio". Película para olvidar (o mejor, dejar de ver) y de un director al que hago el favor de no citar.

 

 

 

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19 noviembre 2012 1 19 /11 /noviembre /2012 10:41

seeking-a-friend-for-the-end-of-the-world-cartel.jpg

 

La verdad es que el cómico norteamericano Steve Carell no está teniendo mucha suerte en la elección de sus guiones. Lejos ya de su "Superagente86" este actor que parece un Buster Keaton de nuestra época se atreve con un tema apocalíptico al estilo de "Melancolía" de Vans Triers. Un asteroide va a caer sobre el planeta provocando el fin de la humanidad. Con el buen gusto de eviatarnos apocalipsis sociales y disturbios terminales, su directora Lorene Scafaria  (que firma también el guión) nos ofrece un relato ajustado, contenido, con un humor nada estridente que ofrece detalles tan jugosos como la portada del "News Today", "Edición final: ¿Hacia una nueva humanidad?", la despedida ante las cámaras del locutor de un programa de noticias de máxima audiencia dando por cerradas las emisiones o la reunión del personal de la empresa donde trabaja Steve tras el suicidio de su experto en relaciones públicas.

Carell está magnificamente secundado por la siempre convincente Keira Knightley (su caótica joven vecina) que acompaña a Steve en un largo viaje a traves de varios estados del país para encontrar a una antigua compañera de instituto que le ha declarado su amor por carta y le pide que esté con ella cuando todo se acabe. Steve fue abandonado por su esposa por ser un tipo cenizo y aburrido. Luego se enterará  que su mujer le era infiel, pero durante la road movie de los dos  amigos, Steve muestra la autentica naturaleza bondadosa y amable de su carácter y surge el amor como era de esperar. Ya no será preciso que Steve recupere su antiguo amor de instituto y unido a Keira esperarán el fin inmediato de sus vidas junto a la del planeta entero. Como dice al final, "Esto es el Titanic y no hay ningun salvavidas a bordo". Así que lo único que queda es buscar a la mejor persona posible para morir junto a ella. La crítica cultural y social es continua, aunque sin  mala uva, apostando más por la ironía y el humor. Como ejemplo la lista de "últimas voluntades" que van desgranando algunos personajes, me temo que bastante plausibles.

Y, por supuesto, admiren la fugaz intervención de Martin Sheen como el padre del protagonista...

 

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16 noviembre 2012 5 16 /11 /noviembre /2012 09:20
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 "La Historia comienza como una farsa y acaba como una tragedia", dice el magnifico Alan Arkin en su sabroso papel de productor estrella en "Argo", una película que empieza como un drama y acaba como una comedia. La nueva película de Benn Affleck ha dejado bien claro que hay bastante distancia cualitativa entre el Ben actor y el Ben director. El intérprete de "Armagedon" o "Pearl Harbour", pero también responsable de "Adios pequeña, adios", "The Town, ciudad de ladrones" y el "Indomable Will Hustings", dirige de forma impecable y emocionante esta "Argo", donde también interpreta el papel del agente de la CIA que sacará del Iran revolucionario de Jomeiny a seis miembros de la embajada del país que lograron salir del edificio diplomático ocupado por los fanáticos del régimen del ayatollah y se escondieron en secreto en la embajada canadiense.
La misión fue declarada secreta por el Gobierno de Carter y hace unos años se déjó libre de  restricciones "clasificadas"  lo que llevó al espabilado Affleck a montar esta excelente película, un thriller político, que se disfruta sin pestañear y logra arrastrar en algunos momentos al espectaro con la angustia de la huida (lo cual tiene mérito habida cuenta de que ya sabemos como acabó todo en la vida real).
Ya desde el mismo arranque de la película, el resumen con cómics de la historia reciente de Irán que servirá para situar la acción es de una eficacia y claridad apasionantes. No se pierdan la referencia a la errática, torpe e inmoral politica oficial norteamericana en la gestión de la historia reciente iraní: a Affleck no le duelen prendas a la hora de criticar). Las secuencias del asalto a la embajada norteamericana y las de la preparación de la misión son de un esquematismo modélico, sin abuso de efectos, con una cámara nerviosa en el primer caso y morosa y detallista en el segundo, sin desdeñar toques de humor (los personajes de Alan Arkin y el orondo Goodman, son los elementos que arrancan sonrisas en una trama nerviosa y tensa que refleja la intranquilidad y las presiones, el miedo y a veces la angustia extrema que sufren los cseis funcionarios diplomáticos que deben escapar de un régimen que clama al mundo su odio contra el "Gran Satán" norteamericano y sus ciudadanos.
Una vez mas el cine norteamericano nos sorprende con su visión sin complejos de la torpe maquinaria politica y de seguridad del gran país, capaz de mostrar al mundo sus debilidades y contradicciones y hacer buen cine con ellos. Aunque en "Argo" no se evitan detalles  de la autocomplacencia yanqui y a ese patriotismo sin contrapesos que es el sello de la mayoría del cine de ese país. Tampoco la visión de un solo color que se nos da de los iraníes, con un ligero regusto racista, acaba de gustarnos. Pero no he captado malicia alguna en ese pequeño triunfalismo que parece mas dictado por la trama.
¿Qué nos cuenta Argo? Un montaje increíble pero cierto: aprovechar una supuesta filmación de una pelicula de ciencia ficción para sacar del pais a los seis funcionarios convirtiéndoles en miembros del equipo de producción y dirección del falso filme. Progresa en dos niveles paralelos: los avatares del falso equipo en Irán hasta la salida del país y los del productor y técnico en Hollywood para montar una supuesta película de forma pública y notoria, que debe engañar hasta a la industria del cine.
Película electrizante en la que es difícil encontrar muchos "peros", en la que brilla un humor inteligente a costa de esos dos monstruos, un verdadero lujo, de secundarios,Goodman y Arkin. Guión de ritmo perfecto, excelente fotografía, buuenas interpretaciones, dirección artística y edición a la altura de todo. Nos sobran los inevitables gritos del coro ante el exito de la misión y los abrazos de rigor en la sala de pantallas, mas propios de otra clase de cintas, pero bueno, tampoco hay que ponerse muy exigentes. La gradielocuencia del cine de Affleck queda compensada por su sinceridad y una visión trepidante de lo que debe ser una película. De momento "Argo" es una buena película, aunque aún no llega a ser una gran película. En todo caso digna de verse. Piensen que otro gran zorro del cine, Georges Clooney, coproduce con Affleck,  la cinta. Y aun no he visto nada en lo que esten metidos esos dos "cracks" en sus facetas de directores o productores que no tenga calidad, y a veces mucha calidad. 
   
   
   
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14 noviembre 2012 3 14 /11 /noviembre /2012 10:48
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    Una película con Morgan Freeman es una garantía de calidad, por malo que sea el argumento (algo que en este caso no es)  y si además el director es Rob Steiner, el realizador de "Ahora o nunca" o "Cuando Harry encontró a Sally",hay bastantes posibilidades de que el resultado sea interesante.
Este es el caso de "The magic of the Belle Isle", que en Francia se presentó como "Un été magique" y que en España aun no hay visos de que se estrene algún día. ¿Por qué? Lo ignoro, hay razones de las distribuidoras norteamericanas que la razón no entiende. Y eso es así porque dada la abundancia de auténticos bodrios que se estrenan sin cesar, parece  mentira que esta peliculita edulcoradeta pero muy digna que ofrece un recital magnífico de Freeman y una réplica no menos magnífica de la niña Virginia Madsen, cuya amistad con el viejo escritor minusválido y alcohólico que interpreta Morgan da sentido a la película.
Monte Wildrom es un escritor de género (novelas del oeste) que ha perdido a su esposa y ha caido en una senda autodestructiva a través de la misantropía y el alcohol.Su afán destructivo, mordaz e irónico, forma parte de su manera de relacionarse con las escasas personas a las que se ve obligado a tratar, entre ellos un sobrino que trata de ayudarle y hacerle la vida mas llevadera sin recibir a cambio más que sarcasmo y rechazo. Conocemos a la pareja al comienzo de la película, cuando el sobrino ha encontrado un sitio para que su irascible tio pueda pasar el verano, la casa de un amigo, que pone una sola condición para prestarla, cuidar de su perro.
Parece que tenemos un escenario muy similar al de "Mejor imposible", pues será ese perro, distraido y divertido, quien permitirá que el escritor conozca a una joven vecina, una niña inteligente y sensible, Charlotte, que le introducirá en su familia, formada por dos niñas, una adolescente y una bella mujer madura, recién divorciada (Madeleine Carroll).
A partir de ahí, la amable magia de Rob Reiner se pone en funcionamiento y asistimos a una trama algo sensiblera y previsible pero que logra encantarnos y hacernos vibrar con simpatía por el viejo escritor y sus amigas. Naturalmente asistimos a una historia de redencíón y cambio que terminará como suelen terminar las películas de Reiner, con una sonrisa y una sensación de entrañable calidez. El ambiente natural escogido para rodar la película, la costa oeste norteamericana con una bella isla en el horizonte (de ahí el titulo), realza la magia de la historia. Película para disfrutar una tarde de domingo con alguien cercano y si puede ser, sentimental. Si es así, lleve abundantes kleenex.
   
   
       
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12 noviembre 2012 1 12 /11 /noviembre /2012 08:49

the_amazing_spider-man_13340.jpg

Lo primero que salta a la vista del espectador que ha seguido la saga del hombre araña es que la serie ha entrado en su mayoría de edad y ha rebasado el tono absoluto de cómic y fantasía que con mayor o menos acierto siguieron las tres peliculas interpretadas por Tobey McGuire. En esta ocasión, hay una inversión significativa en el tratamiento del personaje: predomina la visión intimista y el proceso psicológico del joven Parker más que las secuencias de acción arrebatada o los momentos de (fallido) humor de la trilogía anterior. Sin llegar a aprovechar tofas las posibilidades que podría  facilitar un personaje tan complejo en el fondo, "The amazing Spider Man" es una propuesta digna que de alguna forma eleva un poco el listón cinematográfico de las anteriores entregas. Aunque, por supuesto, ya lo hemos dicho, no en espectacularidad  palomitera o en la coherencia con el espiritu del comic.

Los momentos de descubrimiento del personaje de sus superpoderes no están demasiado conseguidos. Andrew Garfield eleva muchísimo el listón de la interpretación y también su compañera  Emma Stone, dando una complejidad a sus personajes de la que carecen sus precedentes (el dramatismo de algunas secuencias, bien resueltas por el nuevo Spider Man, dan profundidad al desarrollo de la trama).

Mark Webb dirige esta película con bastante solvencia a pesar de momentos no muy conseguidos que además se refieren a detalles de la biografía del personaje, ya sobradamente conocidos y que Webb no logra convertir en momentos brillantes. Martin Sheen y Sally Fields, están impecables en los importantes papeles de los tíos del muchacho y Rhys Ifans está correcto en el no muy lucido papel del hombre lagarto. En ese sentido no hay sorpresas. El aficionado ya lo sabe todo sobre el origen de los poderes, los primeros movimientos del personajes, su drama personal y la catarsis que supone la brutal muerte de su tío- padre postizo. Y hasta el amor adolescente por su compañera de instituto. Por tanto hasta aquí no hay novedades. Sólo, repito, en la complejidad y el dramatismo personal del personaje, tratado con mucho más hondura y respeto. Lo cual resta brillantez al comic pero aumenta la valía de la película, acercando al superhéroe al personaje atractivo, contradictorio y humano que también es. Aunque habrá que esperar nuevas entregas, pues en esta todo queda en la categoría de promesa y no demasiado brillante. Por eso, haciendo balance, la trilogía de Sam Reimi no ha sido superada aún por la película de Web.

 

 

 

 

 

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