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10 noviembre 2012 6 10 /11 /noviembre /2012 10:02

la-bete.jpg

 En la pequeña historia íntima de esta representación de "La Béte" la obra de David Hirson (nacido en Nueva York, 1958) que triunfa en el TNC barcelonés, se contará cómo un excelente actor Jordi Bosch dispuso de solo tres semanas para aprender un papel de una complejidad enorme y que ya desde alzarse el telón se enfrenta a un delirante monólogo de treinta minutos en el que va cambiando constantemente de registros vocales e emocionales. Porque él es "La Béte", cuando en el original se trata de una mujer y una actriz, Anna Lizarán, estaba encargada en principio de ese cometido pero a pocos dias del estreno enfermó y hubo que cambiar a la actriz principal por un actor. No me atrevo a especular sobre la bondad de ese cambio pero me ceñiré a un juicio, absolutamente personal, como siempre, de la actuación de Jordi Bosch: deslumbrante inicio, ciertos excesos histriónicos en algunos momentos --seguramente alentados por el director para establecer más claramente las ideas y criticas que se trata de realzar-- y un balance positivo para el conjunto.

"La Béte" es una obra singular, magnificamente estructurada, en la que se debate con el artificio del teatro dentro del teatro, una cuestión metateatral de singular importancia: la tensión entre el llamado teatro culto y el calificado de teatro popular. Dilema algo falso --en su filosofía-- pero real en la práctica, que podía ser extrapolable a la literatura o al cine y, desde luego, a nuestra propia época. Todo es cultura, dirán algunos.¿Todo es cultura? se preguntarán los otros. Una linea invisible pero perceptible por la inteligencia o la sensibilidad separan ambos conceptos donde no hay fronteras evidentes y se perpreta continuamente un fenómeno de ósmosis.

En un magnífico planteamiento, el autor y actor culto es Moliere (Jordi Boixaderas, siempre tan eficaz, escondido tras el nombre de Elomire, anagrama de Moliere). Y se cargan las tintas en la zafiedad y brutalidad, en el patetismo de "La Béte" , Valere, un infatuado y soberbio actor callejero, heredero de la vieja pantomima burlesca, irracional, inculta, festiva, llena de obscenidad y grosería, pero cercana al publico mas elemental. Entre ellos, el mecenas, el príncipe Conti (Abel Folk) es decir, el dinero y el poder, que respeta y teme  el teatro de Elomire pero conoce la utilidad de Valere de cara a un público que debe ser compensado en su estilo y su lenguaje de tanta miseria y de tantos abusos.

El drama, vestido de comedia extravagante y a ratos sórdidamente grosera está servido. ¿Cuál de los dos conceptos de lo que debe ser el teatro se llevará el gato al agua? El realismo sin componendas de David Hirson es claro al respecto..."de momento" Valere impondrá su ley de vulgaridad. Ya sabemos que es una victoria efímera pero también queda claro que junto a los Molieres que vendran en el futuro, habrá Valeres que también tendrán su lugar bajo el sol, mientras el clasismo cultural siga vigente, lo que es igual a decir, mientras haya tantas diferencias entre los seres humanos, economía, cultura, y sobre todo educación.

La obra, primera de su autor, que la escribió con 29 años, está concebida en verso y es digna de asombro la versión al catalán de Joan Sellent, compuesta en alejandrinos. Ambientada en pleno siglo XVII, en una compañía palaciega francesa, se nos presenta con el vestuario de la época, un escenario y unos attrezos conforme a ese tiempo, por lo que los actores han de mostrar los modos de hacer del teatro de entonces, a medio camino entre la barraca de feria y el teatro de cámara (al estilo de los corrales de comedia castellanos o de los teatros isabelinos, desde Lope de Vega a Shakespeare). La actualidad del debate queda de manifiesto en el parlamento final que Elomire dirige al público subiendo entre los espectadores por la grada del teatro.

Una obra superior, lo mejor que he visto en el TNC en mucho tiempo, despedida dorada de la dirección de Sergi Belbel del gran teatro catalán. Procuren no perdérsela.

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8 noviembre 2012 4 08 /11 /noviembre /2012 09:55

looper-cartel2.jpg

Rian Johnson es el artífice de esta excelente película de ciencia-ficción que, con aires de modernismo rompedor se ajusta como un guante a los parámetros del cine y la literatura clásicas de la SF. En un desasosegante futuro no muy alejado estética y visualmente de nuestro presente se nos propone una historia que parece surgida de las mentes del Murakami de "1Q84", el "Soy leyenda" de Richard Matteson, el "Blade Runner" de Philipp K. Dick o el "12 monos" con el que Terry Gilliam pobló nuestra angustia por un futuro incierto.

"Looper" tiene categoría, pese a algunos excesos (aun no comprendo la pertinencia de la escena de sexo entre dos de los tres protagonistas, Joseph Gordon-Levitt y Emily Blunt) para convertirse en un referente en el cine de fantasía con ambición y categoría, a la altura  de Shyamalan, los ultimos Nolan o los Wachonski, que sobrepasan los límites del género sin ceder a los efectos especiales y a la linealidad de los personajes. El bucle, el reencuentro de la persona consigo mismo, pasado y futuro, en un presente lleno de resonancias literarias y ambiguedades éticas.

Bruce Willis, ese actor de acción con profundidades metafísicas, vuelve por tercera vez en su filmografía a personalizar el bucle de los viajes por el tiempo y se encuentra con su propia  persona treinta años más joven en un duelo en el que está en juego no sólo la supervivencia sino el sentido ético de la vida ( cosa singular habida cuenta de que se trata de un asesino mercenario en distintas fases de su vida). Se nos habla de un dilema entre el amor y el sacrificio que a la postre debe resolverse siempre en un acto de amor teñido de sacrificio.

Sin abandonar la premisa básica de este tipo de cine, el entretenimiento,la película nos muestra un mensaje inteligente y turbador. Y eso constituye la fuerza y la ambición renovadora y clasicista del filme. Por esa razón la historia de un asesino que debe matar al hombre que será en el futuro y con ello limitar su propia vida o morir y volatilizar al hombre que será, trasciende la irrealidad de la esencia paradójica del bucle para convertirse en una historia de contenido ético en el que el género adoptado, la SF, como en la "Melancolía" de Vans Triers, no es más que un escenario posible. Película pues para no perderse. Persecuciones, escenas de acción y elementos añadidos (la mutación de algunos humanos a poderes telequinésicos) devienen elementos curiosamente secundarios frente a las actitudes de los protagonistas, en los que parece latir los dilemas éticos de los héroes de John Ford entre el bien, el mal, la entereza o el sacrificio. La evolución de los personajes, presentada con claridad y sin complejidades innecesarias, resuelve con habilidad el reto de acercar al espectador a un personaje en distintos momentos de su vida que no atraen la empatía del espectador pero que le seducen por el drama personal que encierran. Y eso sin desdeñar la fuerza hipnótica de dos personajes secundarios interpretados por Paul Dano (ese chico merece una atencion especial) y un Jeff Daniel irreconocible pero efectivo en su madurez como actor.  

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5 noviembre 2012 1 05 /11 /noviembre /2012 10:01

lope-cartel.jpg

Cuando se estrenó "Lope" decidí pasar de ella. Las anteriores recientes  incursiones del cine español en territorio histórico me hacían recordar aquella "Alba de América" y otras que venían jalonando desde el franquismo los boatos de la España imperial, con alguna relativa excepción como el "Quijote" que Gutierrez Aragon filmó para televisión o "El capitán Alatriste". Después los intentos de Garci o Antonio del Real volvieron las cosas a su cauce. Es decir a la mediocridad. Que además esta película tratara de mi genio particular, Lope de Vega, al que considero uno de los grandes poetas de la literatura mundial y un dramaturgo a la altura --y que me perdonen los puristas-- de Shakespeare, mi otro ídolo literario, aunque injusta e inexplicablemente semiolvidado y arrinconado en el polvoriento baúl de los clásicos en este país.

Bueno, ahora he visionado la película y, con ciertos reparos, he de confesar que tiene su mordiente, el diseño de producción no da verguenza ajena y todo se hace bastante creíble, con una trama dinámica e inteligente aunque quizá demasiado influido por el "Cyrano de Bergerac" del arrebatador Depardieu (la secuencia del reto poético en público son calcadas, una con espada, la de Cyrano y otra sin ella) y, por supuesto, el "Shakespeare enamorado". Dirige el brasileño Andrucha Waddington y lo hace con oficio sacando el máximo partido de Alberto Ammann como un Lope joven seductor y apasionado, al que dan la réplica Pilar López de Ayala, hija de Jerónimo Velázquez el autor y promotor teatral de las primeras obras de Lope y Leonor Watling, llena de dulzura y pasión, como la hija de un noble, enamorada del pobre gran poeta. Quizá el pero más grande que se me ocurre a esta película es el reduccionismo con el que se nos presenta la figura de Lope, esquematizando todo en un triángulo amoroso con poeta incorporado, dejando de lado aspectos más profundos y precisos sobre la vida del genial autor del Siglo de Oro español, envidiado incluso por Cervantes que, admirado por su talento, le calificaba de "Monstruo de la naturaleza".

La película tiene una progresión vivaz, una interpretación fresca y en algunos momentos brillante, un diseño de producción excelente y los giros de la trama están bien trabados y aumentan el interés.La genial y poco conocida figura de Lope, su fuerza, inteligencia, talento y pasión encuentran en Ammann un interprete eficaz y digno, aunque no fascinante. Las secuencias donde el poeta improvidsa sus versos tienen una potencia expresiva sorprendente y un arrojo y valor que sólo podríamos comparar al Cyrano de Depardieu. Pero eso, claro, no es suficiente para hacer una gran película, si acaso para quedarse en "buena" o "digna". Quizá en manos de un director con más nervio y un guionista con ganas de sacar  el maximo partido a la fascinante vida y obra de Lope, la película podría haber salido de la media. Papeles secundarios para dos interpretes de lujo, Luis Tosar y Juan Diego, reducidos ambos a meros comparsas, desgraciadamente.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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3 noviembre 2012 6 03 /11 /noviembre /2012 11:11

ruby-sparks-cartel1.jpgAl fin una historia de amor inteligente, original y atractiva, con inesperadas dosis de dureza psciológica, como si de un thriller metafísico se tratara. "Ruby Sparks", algo así como "La chica de tus sueños" baraja el realismo chispeante de una relación amorosa entre dos personas inteligentes y sensibles con unas gotas de magia imposible y una trama donde el amor es diseccionado en sus componentes básicos a través de una anécdota que ronda lo sobrenatural con tonos de desenfadada comedia joven.

Un escritor genial pero inseguro sueña con una mujer inexistente, producto de sus deseos y su imaginación. Un día esa mujer aparece literalmente de la nada en su propia casa convertida en su pareja. Ante el miedo y desconcierto del joven novelista se inicia una historia de amor con la mujer soñada y se establece un mágico y a veces terrorífico lazo entre la escritura del novelista y la realidad. De manera que todo aquello que escribe sobre la muchacha se cumple en la vida real, con sus elementos de amoral manipulación y su soberbio encanto teórico ("en nombre de todos los hombres del mundo, no estropees esta maravilla", le pide el hermano del protagonista cuando logra percatarse de que lo que el escritor le cuenta es, inexplicablemente, real).

Pero la dinámica humana, irregular, contradictoria, la libertad humana con sus oscuridades, temores y carencias también hacen presa en la relación y la muchacha comienza a comportarse realmente de una forma que la acerca al ser humano libre y la aleja de la marioneta sentimental. Y ahí nace el horror y el insano gancho de la trama.

Interpretada por ese excelente actor demasiado poco conocido que es Paul  Dano, una especie de Woody Allen, tan vulnerable, sensible y patético, al que solo le falta el ingenio humoristico y por una muchacha increíble-- al menos para el protagonista--, Zoe Kazan (además, no se lo pierdan, es la guionista de la película. Esta chica dará que hablar, no en vano es nieta del gran Elia Kazan), con secundarios de lujo como Annette Bening, Antonio,Banderas y Elliot Gould (en un breve pero jugoso papel como psiquiatra), el elenco está a la altura de la propuesta. He disfrutado viendo esta película y estimo que admite unas lecturas menos complacientes y de filosófica profundidad que dejaremos para otra ocasión y otro lugar.

No sorprende la eficacia romántica de esta película, un poco indie, si anotamos que los directores, Jonathan Dayton y Valerie Faris, son los mismos de aquella pequeña joya que se tituló "Pequeña Miss Sunshine" (donde también trabaja Paul Dano, como adolescente obsesionado por entrar como piloto en las Fuerzas aéreas norteamericanas, al que un defecto visual se lo impide). La oscilación de cuento romántico a versión del "Pigmalión" de G.B. Show en su grado más patético (la cruel y angustiosa secuencia de la manipulación directa de los actos de la chica por el escritor, que llega hasta la humillación) está llevada con maestría. La criatura que toma vida y se enfrenta a su creador  produciendo dolor y ruina (recordemos al Frankenstein de Mary Shelley) es un tema recurrente en la literatura y aquí brilla con todo su esplendor si no nos dejamos engañar por el tono ligero de comedia amable y encantadora. Y ni siquiera el final dulce que se nos propone logra disminuir la valizez y belleza del producto ofrecido. No se la pierdan

 

 

 

 

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1 noviembre 2012 4 01 /11 /noviembre /2012 08:21

a-thousand-words-cartel.jpg

El generalmente sobreactuante Eddie Murphy es un famoso agente literario con mucha cara, no demasiadas luces, menos ética y un comportamiento prepotente, abusivo y falaz. Su éxito se debe a una fuerte mezcla de esos ingredientes, con un exceso de la pimienta de la falta de escrúpulos. Con estos antecedentes, y un poco hastiado de los gestos del señor Murphy (que tiene ganado el corazón a un sector de público amante del humor grueso, entre los que no me cuento) tomé la sensata decisión de abstenerme de ver esta película. Sin embargo, la defensa de un amigo al que respeto como cinéfilo y el hecho de pasar una hora y pico de cine viendo como el desbordante, y desbordado, actor se ve obligado por imperativos del guión a estar en parcial silencio pues solo tiene la posibilidad de pronunciar mil palabras y despues morir, a no ser que se deshaga el sortilegio en el que cae por su mala cabeza y peores métodos, en fin, la suma de todo eso me convenció de ponerme ante la pantalla. El silencio de Murphy podía ser un valor añadido a la película que suavizaría el reto de volver a soportar la gestualidad excesiva de tan dilecto cómico.

Se que hay legiones de fans de Murphy e incluso le he visto algunas películas que tienen alguna cosa más que astracanadas y humor grueso. Pero en fin, el reto de "Mil palabras" me parecía excesivo. La trama es lineal, bastante previsible aunque puede resultar divertida en manos de un gran cómico, cosa que Murphy no es.

Entonces, ¿cual es el secreto del exito, no demasiado, de "Mil palabras"? Murphy es un payaso que puede ser patético pero que a veces es simplemente gracioso y suele dominar el registro de dejar entrar la ternura en algunos momentos clave. Como decía mi amigo, "con este tipo puedes volver a ser impunemente un adolescente". Con todo lo que de limitativo y maniqueo tiene el asunto.

La redención espiritual que se opera a través de un castigo, un reto, un desafío, una penalidad, es un recurso argumental archisabido. Murphy hace creíbles el fastidio, el horror, la congoja y el humor de la historia, pero no logra que nos creamos su rostro de niño bueno y sus ansias de integrarse a la nomina de los angeles con un comportamiento en las antipodas del que tuvo toda su vida. Las cosas del cambio, ¿saben? no van exactamente así. Y los cambios tardan mucho, mucho en producirse, después de muchos, muchos, quebrantos. Pero bueno, es una película para divertirse  no un tratado de superacion personal.Quizá lo mas interesante de esta pelicula irregular sea la idea de que el arbol (de la vida, que casualidad señor Terence Malik) va perdiendo una hoja por cada palabra que pronuncia el infausto Murphy. Lo demás es silencio...

 

   
     
         

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31 octubre 2012 3 31 /10 /octubre /2012 08:24

JIRO-DREAMS-OF-SUSHI.jpg.

 Hay ocasiones, pocas, en las que un  documental sobre un tema muy específico y original, aparentemente demasiado especializado para ser de interés general ,está realizado con tal solvencia e inteligencia que su ámbito de influencia y de sugestión se amplía en progresión geométrica y se convierte en un  paradigma de algo mucho más trascendente que el tema sencillo o banal en el que teoricamente se apoya. Es el caso de "Jiro, sueños de sushi".

La cámara, técnicamente impecable, luminosa y manejada con maestría paciente, nos adentra ya de entrada en un rostro oriental. Un hombre anciano, de expresión ligeramente asombrada y astuta y sonrisa indescifrable nos es presentado. Es un anciano "Shokunin" (maestro en jefe de elaboración de sushi). Se llama Jiro Ono, tiene 85 años, y aun dirige activamente y con amable  pero exigente autoridad su restaurante, Sukiyabashi Jiro, en un pasadizo del metro de Tokio. Un pequeño local con solo 10 asientos que posee tres estrellas Michelin y esta considerado como uno de los mejores del mundo.

La lista de espera es de meses y entre los clientes se cuentan muchos de los personajes más ricos y poderosos del mundo asiático (los precios son también exclusivos, unos 300 dolares cada plato). Jiro se coloca frente a sus clientes y está atento a las expresiones y comentarios que estos hacen de lo que les preparan ante ellos.

Jiro nos cuenta su vida mientras se van intercalando secuencias del restaurante, de un viaje a Jiro a su tierra natal, de charlas con los hijos, los empleados o el diario viaje al mercado para adquirir el pescado --atun sobre todo-- más perfecto, al precio que sea necesario pagar. Jiro nos habla de sus principios éticos, los que han moldeado su vida: disciplina total, entrega en el trabajo, honestidad, paciencia, determinación y osadia comercial, respeto profundo al oficio y entrega al ritual de la buena cocina. Y una aspiración permanente: mejorar cada día la calidad del sushi que prepara para sus clientes, sin permitirse ni un solo fallo.Y ese sueño inalcanzable (no tiene limite) es el que anima el relato de la vida y la etica de Jiro que él trata de comunicar a sus hijos (ya que, confiesa, nunca pudo ser un padre cariñoso o protector, el trabajo siempre ha sido lo primero). El pequeño ya ha abierto restaurante propio y el mayor heredará el de Jiro cuando este fallezca (nadie habla de retirarse)

Especialmente didáctico y apasionante de ver es el proceso, paso a paso, de la preparación del sushi, desde el mercado a la mesa. Las exigencias de calidad y de trabajo bien hecho son constantes y conforman un estilo de vida que podria ser aplicable a cualquier trabajo, a cualquier actividad, muy lejos de la simple elaboración de sushi.

Propondría que se pasara este documental en las escuelas, (¿hay todavia clases de etica o ya las han eliminado por "poco practicas" en los planes de estudio actuales: curioso que en esta epoca sin moral la ética ya no se enseñe en las escuelas, ¿o es logico?) y que se pidiera a los chicos que sacaran conclusiones de lo que han visto (seguramente entre bostezos).

Un apunte mas: este magnifico documental ha sido realizado por David Gelb, un director joven de Nueva York, al que deberiamos ver más en las pantallas. .

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29 octubre 2012 1 29 /10 /octubre /2012 08:35

atrapados-en-chernobil-cartel-1.jpg

Ahí es nada, a alguien se le ocurre la brillante idea de organizar sesiones de turismo de riesgo en los alrededores de la destruida central nuclear de Chernobil. Sí señores, de la tristemente famosa central accidentada cuya radiación se mantendra en niveles letales durante cien años al menos. Pues nada, un taimado hombre de negocios ruso con pinta de mafioso total, el amigo Uri (Dimitri Diatchenko), ex militar soviético, monta una agencia de turismo extremo.El riesgo consiste en visitar la ciudad abandonada y cerrada por los militares rusos, donde vivían los obreros de la central de Chernobil. El hombre asegura a sus clientes que el nivel de radiación es mínimo y se pueden visitar los inmuebles, parques y calles abandonadas en cuestión de dos o tres horas. Ha logrado, gracias a sobornos a los guardias de seguridad rusos, que les permitan la entrada en una tronada camioneta, durante un tiempo máximo de dos horas, despues de las cuales el nivel de radiación acumulada por el organismo puede llegar a ser de muy peligroso a letal.Tres parejas de turistas jóvenes, norteamericanos o ingleses, son los clientes en esta ocasión. Los soldados de guardia no les dejan pasar el dia señalado pues hay una inspección sorpresa, pero Uri tiene recursos y por un camino abandonado logra colarse en el perimetro de la ciudad prohibida.

A partir de ahí, el debutante director Brad Parker, nos va sumergiendo en un confuso y bien administrado ritmo de suspense y horror, empezando con los sustos  súbitos habituales en el género para irse complicando cada vez más. Los jóvenes y descerebrados turistas (un grupo de actores jóvenes bastante convincentes en sus esquematicos papeles), Jonathan Sadowski, Jesse Mc Cartney, Olivia Taylor, Hathan Philipps, Ingrid Bolso y Devoin Kelley comienzan a ver como se les va complicando cada vez la vida, en cuesti´çon de minutos, mientras una "avería" en el motor de la camioneta les deja encerrados en la ciudad abandonada.

La cosa no da más de sí. La espeluznante realidad de la ciudad abandonada como quien dice con los platos aún humeantes y el café recién  servido, conforma un escenario horriblemente sugestivo a una trama que va desarrollándose a trompicones, impulsada por el peligro de muerte de la radiación y algunas sorpresitas mas o menos previsibles.

Película destinada a un publico adolescente y palomitero, está teniendo cierto exito más debido a su ritmo y al morboso atractivo de su oferta inicial que al resultado final del proyecto. Buena para publico como el anotado y afines, para pasar una tarde domingo entre sustos, grititos y tal. Mola.

 

 

 

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27 octubre 2012 6 27 /10 /octubre /2012 07:38

miel-de-naranjas-cartel.jpg

 Bueno, parodiando la novela de Isaac Rosa, se trata de "otra maldita película sobre la guerra civil". Dirigida con cierta frialdad por Imanol Uribe, "Miel de naranjas" trata de aportar sabor de "thriller" a una historia previsible y con una iconografía antifranquista que abunda en la archisabida salvajada que el régimen aportó a la historia española del siglo XX, sobre todo en los duros y aciagos años de la inmediata postguerra.

El ambiente militar en sus altos estamentos --un teniente coronel juez-- y en los más bajos, un soldado perteneciente a una familia represaliada que mantiene una historia de amor, de cuyo improbable nacimiento no sabemos nada, con la sobrina del juez, una pieza clave aunque oculta en la trama.

Las fantochadas de los llamados juicios militares sumarísimos (la justicia militar es a la justicia, lo que la música militar a la música) y los especímenes chulescos y bastante inhumanos que muestra la cinta, ya nos saben a algo reiteradamente mostrado en anteriores películas de esta temática.

La originalidad unica que ofrece la cinta de Uribe es un aire dinámico y por supuesto maniqueo que ofrece momentos de tensión muy bien administrados por el director, pero que se resuelve de una manera elíptica y seguramente bastante irreal. Tal vez lo mas brillante sean las secuencias del equipo falso de No-Do que atraca a un ingeniero militar en su propio despacho oficial o las dos escenas finales, el garabato del cuerpo del juez asesinado (que forma una esvástica grotesca) o el acertijo resuelto de las naranjas que el personaje de una avejentada Molina (madre del protagonista, que ya ha perdido dos hijos y el marido en la guerra y está internada en un psiquiátrico) va mostrando durante todas sus intervenciones.

Tanto los entresijos de la lucha guerrillera clandestina o las infiltraciones de éstos en pleno juzgado militar tienen un punto de novelería poco creíble, que no logra cargarse de emotividad y suena, a estas alturas, un poco postizo. No hay lectura más compleja de la situación: todo acaba siendo tan soso como las actitudes del protagonista, el soldado (Iban Garate) que no está a la altura de su compañera (Balnca Suárez) uno de los personajes más improbables de la narración, pero que tiene fuerza y resplandece en cada secuencia.

El problema es que la pelicula seguramente llega ya un poco tarde para la sensibilidad del espectador actual. Todo parece reducirse a la anécdota de la pareja protagonista y el escenario brutal y demoledor que fue la postguerra española queda desdibujado y no aporta nada especial al imaginario fílmico que rodea la guerra civil española. 

 

 

 

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26 octubre 2012 5 26 /10 /octubre /2012 09:28

vacaciones-en-el-infierno-cartel-1.jpg

Megacine de acción carcelaria. Un producto dignísimo dentro de las logicas limitaciones del género, pero realizado con sentido del humor, un saludable ejercicio de autoparodia (las pistolas tienen balas inextinguibles, los balazos acertados son legión sobre todo en los malos, las palizas apenas dejan huella, los excesos de acrobacias fisicas son casi de peli asiatica de artes marciales) y una visión del "paraíso" americano y el vecino "infierno" mexicano a la altura de los tópicos más reiterados. Pero los sartenazos críticos a la corrupción van de un lado al otro de la frontera con auténtica generosidad distributiva y seguramente con un realismo incómodo al poderoso vecino del Norte. Tanto es así, que, pese  al tono general de gamberrada fílmica con previsible éxito y posible doble lectura, la película no ha tenido apenas promoción y la escasa distribución hace pensar en que las Majors norteamericanas, el poder de Hollywood, no acaba de perdonar a Mel Gibson su desnortada y caótica trayectoria como actor, director y personaje público. Acabará en el mercado del DVD y no deja de ser una lástima.

Tras un principio de sabrosísima persecución policial de dos atracadores disfrazados de payasos, éstos acaban en mano de la policia fronteriza mexicana que, al ver el botín que llevaban en el coche, decide no expatriar a los forajidos y encerrar al sobreviviente (un fatigado pero entero Mel Gibson) de por vida en una cárcel de Mexico DF conocida por El Pueblito, sin filiación y dándole por desaparecido en un mundo carcelario que parece diseñado por El Bosco. La historia que nos regalan es la del forajido Mel, divertido y socarrón delincuente de bajos vuelos pero aguda sagacidad tratando de sobrevivir y escapar de una prisión inconcebible (¿o no?) con su dictadorzuelo propio, sus mafias, sus leyes internas y su mala leche. Una cárcel donde conviven hombres y mujeres, niños, policías corruptos y funcionarios comprados, todos con un único designio: ganar dinero y gastarlo en los mil y un pequeños placeres de la  cautividad corrompida. Dirigida por Adrian Grunberg, un debutante que muestra buenas maneras y un sentido de la acción y el humor muy desarrollados.

El niño co.protagonista es un prodigio de expresividad y da una réplica excelente a Mel Gibson, en una trama donde la acción y las relaciones entre los personajes principales van a un ritmo endiablado, sin apenas dejar respiro al espectador. Pese al final previsible, uno ve esta película con humor y alta diversión, contagiado por el cine que hemos visto de Robert Rodriguez, Soderbergh o Tony Scott (estos dos ultimos tuvieron a Grunberg como ayudante de dirección y, dado lo visto, como avanzado discípulo).

Película que merece mejor suerte y una critica más tolerante y comprensiva: es un salvaje y gamberro comic carcelario llevado al cine con mano habilidosa y un humor bastante bestia, por cierto.

Uno se reconcilia con el Gibson de los principios, más que con el de la Marmota u otras recientes, ya que compone un antihéroe, atractivo, simpatico, peligroso y medio loco. La carga critica subyacente entre tanta guasa y tanto horror desmadrado, es de las que hacen temblar al Sistema (si es que es capaz de tal cosa) y eso es un punto a favor de Gibson y uno en contra de que su película se valore más. Muy bien, Gibson. Has codirigido, interpretado y coproducido una buena película que algun dia, no lo dudes, tendrá su jornada de gloria.

 

 

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22 octubre 2012 1 22 /10 /octubre /2012 07:36

el-ilusionista-cartel.jpg

Melancolía. Más que con la cinta de Van Triers, ese estado de ánimo emana en su estado más puro y sencillo de "El Ilusionista", esta excelente película de animación realizada por Sylvain Chomet (quien en su haber solo tiene la no menos magnífica "Bienvenidos a Belleville"). La película deviene un ejercicio virtuoso de filmación animada, con unos dibujos apastelados y simples en la linea del Tintín pero con una complejidad de trazo y dramatismo superior, que dejan asombrado al espectador desde la primeras secuencias. "El ilusionista" es un genial homenaje a Jacques Tati el imperecedero director e intérprete de "Mi tío" o "Las vacaciones de Monsieur Hulot" cuyo humor elegante y comedido representa la quintaesencia de los gags que hizo clásicos en el cine Keaton, Chaplin y llevó al histrionismo el absurdo y trepidantemente destructivo Mr. Bean.

Es un espejo de la comedia slapstick de Tati, donde el diálogo queda en un segundo plano y se impone la gestualidad, los sonidos ambientales y la finura de los detalles. El director, Chomet, introduce una secuencia de "Dia de fiesta" uno de los clásicos de Tati, en su primera película (de 2002) y debido a ello conoce a la hija de Tati, Sophie, quien le habla de un guión no publicado de su padre, que diez años más tarde llevará este director a las pantallas. Se trata de "El ilusionista", un libreto en el que Tati destila la profunda y humanista melancolía del mundo del espectáculo, un poco mezclando los hallazgos de Chaplin en "Candilejas" y "El chico", pero cambiando al pequeño hombrecito del bigote y el bastón por el larguiducho, comedido y ceremonioso Tati, aquí menos torpe que M.Hulot, más tierno en su pasividad y aparente inexpresividad y más cercano a Keaton que a Chaplin.

Esta pequeña joya del cine animado recurre al paisaje lluvioso y nostágico del Edimburgo y la Escocia rural de los años cincuenta  o sesenta, como lugar y ambiente de fondo. El protagonista, un ilusionista venido a menos que malvive con actuaciones poco o mal recibidas, que lleva el apellido de Tatischeff, verdadero nombre de Tati, es un mago en el ocaso al que se le acerca una jovencita simple y pobre que trabaja de criada en una aldea de los higlands rurales escoceses donde hace una memorable actuación ante los lugareños. La chica, maravillada por los trucos y la bondadosa amabilidad del mago, le sigue a Edimburgo y se va a vvir con él, en una relación paterno-filial que acaba cuando ella encuentra a un joven a quien amar. Luego, la soledad y la marcha del mago, quien  deja a la chica una nota que dice: "Los magos no existen".

La trayectoria epigonal del protagonista se inserta en las ultimas boqueadas del music hall, cuyos artistas van desapareciendo en la ruina y el alcohol, retratos dolorosos y patéticos de unos personajes a los que ya nadie quiere, el payaso que busca suicidarse, los trapecistas que pintan carteles o el ventrilocuo que se ve obligado a empeñar a su muñeco y se abandona a la muerte en un callejón.

No hay complacencia, ni tampoco tragedia a gritos, son lacerantes dramas en sordina, sin gradielocuencia, casi de reojo, a hurtadillas. Esta absoluta maravilla de la animación estaba nominada al Oscar el año en que venció "Toy Story 3", animación por ordenador, ni de lejos comparable pero también efectiva y sobre todo mas acorde con los tiempos. Un paralelismo no deseado con ese mago que fracasa ante el grupo de musica pop del que es telonero. Para redondear el transparente paralelismo, una secuencia de la cinta nos muestra al Tati animado entrando en la sala de un cine donde proyectan la citada escena de la pelicula del Tati- Hulot real.

Por tanto el final era el esperado, el coherente con la trayectoria de Tati por un lado y la de su falta de ubicación en una cultura que ya le sobrepasa: no hay amargura, pero si decepción en ese adios sin palabras y sin contacto entre el mago y la jovencita protegida, a la que deja esa nota en la que con afecto paternal le advierte de que no cabe esperar maravillas y magia en la vida y en el tiempo que viene, sino el realismo hirsuto y exigente de la simple supervivencia. Lo dicho, melancolía en un vehículo bellísimo de dibujos animados realizados con sensibilidad extrema. Absolutamente de visión necesaria.

 

 

 

 

 

 

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  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
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