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20 enero 2012 5 20 /01 /enero /2012 08:28

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Película para mayor lucimiento del plantel de estrellas contratadas que, a fuer de sinceros, no logra en ningun momento, ninguna de ellas, dar la sensación de que están tratando de actuar. Se trata de una  fórmula de éxito asegurado, a la manera de nuestro "Dia de San Valentín", en la que varias historias se cruzan (no como en la magnífica "Vidas cruzadas") de una manera superficial y mas bien bobalicona aunque con pretensiones de trascendencia y drama humano y en las que el final feliz está prácticamente asegurado excepto para los bordes que no creen en papa Noel o cualquier otro símbolo gastado por la sociedad de consumo.

Más de 200 millones de dólares recaudó en 2009 otro semitelefilme que llevó el título de "Historias de San Valentín" también dirigido por el autor del presente bodrio, Garry Marshall, utilizando la misma fórmula y la misma guionista Katherine Fugate. Por tanto esta "Noche de Fin de año" en torno al atestado "Times Square" (lo que la Plaza madrileña del Sol al New York pretencioso y prepotente) no nos ofrece más que trozos de pastel ya medio caducado y con pretensiones.

Como dice un lacrimógeno y desaprovechado --cada vez más, este chico no tiene remedio-- Robert de Niro, todo tics y autoparodia, "He aguantado tanto para ver caer esa bola una vez más". Nosotros hemos aguantado tanto y no nos acaba de interesar ver caer la bola una vez más. Una película pues de sonrojo ajeno que uno  no entiende cómo hace acudir  público a los cines donde se proyecta.

Y para mayor regodeo se trata de un metraje excesivamente largo, con lo que a media película ya estamos hasta el gorro de cocineros "fashion", cantante de moda, parturientas en plena competición de parto para llevarse un premio, con descerebrados papás emergentes que hacen lamentar el futuro  de unos niños con tales genes y una pareja de jóvenes aburridos que encuentran, oh, el amor y el éxito musical.

Al director, el cuitado Garry Marshall, que en su dia dió a luz "Pretty woman" y todavía vive de los réditos de ese caramelo cenicientero tramposo y algo ridículo, habría que condenarle a pagar costas a todos los espectadores que reinciden con sus películas.

 

 

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19 enero 2012 4 19 /01 /enero /2012 08:51

1q84-libro-.jpg

 

 Ya tenemos aquí el tercer libro del "1Q84" de Haruki Murakami. Cerca de un millón de copias en papel, aparte de la venta en internet y eso sólo en Japón (donde constituye un fenómeno ambivalente: detractores que lo consideran demasiado "occidentalizado" junto a fanáticos que devoran sus libros: casi tres millones de ejemplares de los dos primeros libros, que ya reseñamos aquí) y con una presencia en Europa y Estados Unidos que lo convierten en un serio fenómeno literario.

Me confieso un seguidor impenitente de Murakami del que disfruté su "Tokio Blues", "Kafka en la orilla" y del atractivo volumen sobre el arte de correr. Los dos primeros libros de "1Q84" nos muestran una historia enigmática, mágica, desconcertante y rabiosamente sugestiva, con capítulos alternados desde una joven asesina y un profesor, escritor aficionado, amigos de la infancia que no han vuelto a verse pero que están destinados a vivir una sorprendente historia de amor. En este tercer libro las voces de Aomame y la de Tengo son complementadas por la de otro personaje, el detective Ushikawa, responsable de que Aomame fuese escogida para tratar con una terapia de masaje a un visionario líder de la secta que está en el seno de la intriga que mueve la novela. Ella lo asesina al final del libro anterior y ahora el detective debe encontrarla.

Y aquí entra en funcionamiento la magia del estilo de Murakami, claro, directo, minucioso y detallista. Sabemos lo que comen, visten, la musica que escuchan y los pequeños hábitos y placeres, miedos y rechazos de los tres personajes principales, viendo como sus vidas van entrecruzándose entre la violencia, el erotismo, la poesía y los rituales peligrosos de un mundo parecido a éste, pero que no es el 1984 (guiño a Orwell) que hemos vivido aunque se le parezca, menos en que tiene dos lunas en el cielo nocturno.

Murakami nos envuelve en su humor surrealista, la fuerza literaria de sus personajes, el simbolismo (bastante junguiano) de sus propuestas, aunque se descontrola a menudo y no puede evitar excesos filosóficos que no vienen a cuento o obviedades socio políticas de bachillerato. Pero, en fin, no hablamos de un ensayo sino de una novela y ahí es donde Murakami se luce, con su imaginación desbordante y esa tendencia al juego como si mantuviera una partida de ajedrez con el lector, de tu a tu. Aunque, fuerza es decirlo, muy lejos todavía de la excelencia de "Kafka en la orilla". Esta trilogía me recuerda lejanamente a la célebre "Millenium", ahora de moda otra vez al estrenarse la versión en cine, made in Hollywood.

Los elementos que pone en juego Murakami, son reiterativos, las citas literarias y musicales, el sexo sin tapujos, Chéjov y Proust, jazz, conspiraciones y misterios, referencias políticas superficiales y maniqueas, metáforas sorprendentes, diálogos elementales pero vigorosos y una sensación general (muy lograda) de la soledad de los personajes, atenazados por miedos, ilusiones y esperanzas que los hacen, a pesar de su singularidad un poco arquetípica, cercanamente humanos.

Libro, pues, que nos dará buenos momentos de lectura siempre y cuando nos hallamos leído los dos anteriores. Eso sí, a mi parecer el esfuerzo vale la pena.

 

 

 


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18 enero 2012 3 18 /01 /enero /2012 10:12

Leo al profesor Víctor Moreno, iconoclasta, irónico, cáustico, príncipe del sentido común, derribador de falsedades, destripador de mitos literarios, caballero andante de la lectura y los buenos libros, desenmascarador de ídolos narrativos, azote de ensorbecidos escritores, látigo de pseudocríticos y feroz exégeta inclemente de religiosos mitrados dotados de prepotencia verbal. Es una especie de Dr. Moriarty, el archienemigo de Holmes, a la inversa. Es decir  comparte una de las mayores mentes críticas, insobornable y escurridiza, en abierta pugna contra los falsarios literarios, los pedantes y los cursis del mundo de la cultura, con una discreta presencia pública, casi escondiéndose de los focos. Y todo esto con sentido del humor. Disfruté como un loco su reparto de varazos a los críticos - y a algunos autores-- que proliferan por la prensa de nuestro país. Ahora me he agenciado, con ciertas dificultades (parece que Moreno es un escritor maldito, condenado a la oscuridad provincial) de su "Metáforas de la lectura" (Lengua de trapo, 2005) y "La manía de leer" (Caballo de Troya, 2009). Lo estoy pasando muy bien. Ya les hablaré de estos libros. Indispensables.

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18 enero 2012 3 18 /01 /enero /2012 08:57

drive-cartel-1.jpg

 

He aquí una de las "grandes" de la temporada. ¿Por qué? No hay efectos especiales espectaculares, ni un argumento original y  lleno de sorpresas, ni unas interpretaciones y actores fuera de lo común, ni una dirección técnica genial, si un marketing postproducción estilo Spielberg. Todo gira en torno a la historia de un conductor al que le gustan las situaciones arriesgadas y la adrenalina del peligro y las acciones fuera de la ley. Y como meollo argumental "interno" una historia de amor dura, que deviene imposible por la propia cerrazón de su estructura humana.
¿Qué es lo que hace a  "Drive" tan especial ? Ni siquiera el "imposible"  romance tiene la fuerza y el brío de un amor shakesperiano. Circula por las edulcoradas vías de una cierta vulgaridad temática, sentimientos de cartón piedra y emociones de mal teatro. Los personajes chirrían pero, y ahí empieza el "milagro" cinematográfico, nos sentimos atraidos, no pensamos en lo que se ve artificial, banal y a veces ridículo, simplemente los miramos interesados, profundamente. Sabemos que todo va a acabar mal, que el destino es tan previsible como sin posibles sorpresas, pero seguimos ahí, sentaditos en nuestras butacas y preguntándonos porqué seguimos mirando la pantalla como hipnotizados.
La imparable ruina del protagonista, un "samurai" paradójicamente atrapado por su laberínticas emociones que jamas logramos leer en su rostro, condenado al desastre por un destino fatídico que es incapaz de conjurar, se perfila como una tragedia anunciada, un poco como aquella novela de García Márquez de la que se rodó una inquietante película "Crónica de una muerte anunciada" (siempre me ha maravillado la potencia tituladora del Nobel colombiano). Pero eso, la previsibilidad, no lastra la película de Nicolas Winding Refn, un director europeo --danés-- que ha filmado una película rabiosamente americana, tanto como un cuadro de Hooper o unos perritos calientes en el estadio de los Yankees. Y aun proviniendo de un cine minimalista, eficaz y sin blanduras, Winding nos ofrece una historia sin encanto, lineal, esquemática y absurda que adquiere profundidad y arraigo como si fuera una planta trepadora, como si naciera escarbando en "El halcón maltés", "Tener o no tener", "Atraco perfecto" y demás maravillas de aquél cine negro que aún recordamos en las manos de Eastwood. Y es que hay mucho de Bogart, Mitchum o McQueen en Gosling, ese actor inconmensurable que mantiene el gesto hierático y el mondadientes en la boca con la misma dignidad que Bogart el pitillo.
El protagonista de "Drive" es un antihéroe enjuto e imperturbable que tiene la dureza de John Wayne (y su humanidad brusca) y el carácter amenazador y vagamente peligroso del Sterling Hayden de "Atraco perfecto" de Kubrick. Como estos clásicos  personajes del cine, el conductor compagina sus acciones de psicótico con el corazón capaz de derretirse ante la sonrisa de un niño o la mirada amorosa de una mujer (el Fred McMurray de "Perdición").Como en casi todas las grandes películas "Drive" acaba pareciendo una de esas "matriuscas" rusas, unas muñecas que contienen dentro de sí, muñecas clónicas más pequeñas, Y así uno vive la cinta como una serie de géneros encadenados por un personajes central, película de acción, policiaca, de violencia china o japonesa, de amor romántico o de intriga.
Ryan Gosling, el conductor, te lleva por todas esas opciones sin cambiar el gesto, con su omnipresente palillo entre los dientes, peligroso como un puma y relajado como un tigre dormido. Todo sin trampa ni cartón, limpio como un truco de Houdini...pero letal. Si entras en su propuesta asistirás fascinado a todo lo que hace, si no lo haces, te aburrirás y pensarás que es una película insufrible y absurda.
Una vez más la sombra de Jean-Pierre Melville es alargada. "El silencio de un hombre" ("La samourai", 1967) con un magnífico Alain Delón, es el punto de contacto de "Drive" con la historia del cine. Lino Ventura, Delon, Ives Montand, Jean Paul Belmondo o Michel Piccoli podían ser los hermanos de raza de Gosling y cualquier espectador que conserve la memoria de aquel cine magistral lo reconoce de inmediato.
Pero no solo es Gosling, los demás actores están en la linea de excelencia, desde el feo y cada vez más atractivo y eficaz Ron Perlman a un  generalmente desaprovechado Albert Brooks, con su peligrosísimo look de psicópata amable, desde el niño Kaden Leos al contenido y mocional papel de la madre, Carey Mulligan, no hay ningún secundario que no parezca salido de una enciclopedia del cine.
Vean esta película sobre el héroe inmutable para el que el pasado no existe, el futuro no importa y el presente hay que currarlo hasta dejarse la piel, sin permitir que el miedo o la cólera te haga perder la leve sonrisa del desencanto, que reacciona con la fiereza de un jabalí herido para proteger a su camada aunque entienda que será en definitiva un esfuerzo inútil que se perderá en su pequeña historia como lágrimas en la lluvia. Aunque, como el escorpión que lleva grabado en su guerrera (como un personaje chabacano de Tarantino) morirá matando y lo hará con la mayor fiereza posible.

 

 

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17 enero 2012 2 17 /01 /enero /2012 08:32

acero-puro-cartel-1.jpg

 Película de niño listo y encantador (más o menos) y padre desinteresado y un poco borde que acaba encantado de haber conocido a su hijo y todos tan felices, todo ello en versión futurista, americana y algo cachonda. Un poco como el lacrimógeno "Campeón" de Franco Zeffirelli (1979), con John Voigth y Faye Dunaway, con el entonces niño Rick Schroder, que hizo llorar a un par de generaciones de cinéfagos (no confundir con cinéfilos), sustituyendo al magnifico Voigth (que no ha levantado cabeza desde esa película y su inicio en "Cowboy de medianoche" ,1969) con el musculado Hugh Jackman, bastante lejos, no sé si afortunadamente, de su "Lobezno" o de su viril personaje en "Australia". Mientras que se sustituye al niño tierno y poético Rick, con un insufrible adolescente (Dakota Goyo) que levanta vocaciones de Herodes en algunos espectadores maduros. Un poco como aquélla "Yo, el Halcón"  -1986- (con Sylvester Stallone haciendo de camionero que debe ganarse los dolares a mamporros para recuperar a su hijo) pero con un añadido de la tercera dimensión, un robot gigantesco que se dedica a la lucha libre llamado "Atom". Y es que la industria del cine en Hollywood adolece en estos tiempos de pocas manías, copian lo que sea, le ponen unas guindas de efectos especiales, un actor famoso y populachero, y !ala! a ganar dolares por una memez más o menos aduulterada que hace furor en los cines de barrio y las multisalas de domingo por la tarde.

Asegura el director, Dan Gilroy, que está basada en un relato corto de Richard Matheson (autor de "Soy leyenda") cosa que dudo honradamente, pero en todo caso los guiionistas han perpretado un asunto bastante previsible y reiterativo por todos los lados. Estamos en una sociedad del futuo cercano donde los combates de personas --a muerte-- han sido prohibidos y crece una industria ilegal y mafiosa que prepara combates a muerte entre robots asesinos. Eso hace quelos aficioonados a robots y demás ciberlindezas les vaya bien un rato de dinámico cine de lucha, mientras el tono general de la película, ligero y sentimentaloide, hará las delicias de quienes sólo buscan en una peli la diversión y el olvido a las preocupaciones de la vida cotidiana, con un final cantado y una edulcorada tendencia a mostrarnos las delicias del amor familiar.

No me creo al Hugh Jackman de esta película (parece un caballo de raza obligado a arrastrar un carrito) y me repatea el niñito enteradillo y prepotente. Realmente, a veces es duro el "mono" de cine auténtico  del cinéfilo cuando se enfrenta a películas como ésta.

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16 enero 2012 1 16 /01 /enero /2012 09:00
attack-the-block-cartel1.jpg
 
Parece que en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, "Attack the block" arrasó y aunque nos parece un poco exagerado el aluvión de premios, no le faltan algunos motivos. He aqui una pelicula de bajo presupuesto, con alienígenas de cuño adolescente y de la serie B de los años 80 --la verdad es que las secuencias donde aparecen son bastante pobres y recuerdan un poco los monstruos de los años 40 de las peliculas de  mas bajo presupuesto--, que logra que no hagamos caso de las evidentes lagunas y debilidades del guión y de la puesta en escena muy mejorable, para ofrecernos un producto de cine -cine de los que agarran al espectador desde la primera secuencia y lo llevan en volandas hasta el final. Joe Cornish, el director, solo parece tener en mente un objetivo: hacer una película de la serie B sin dogmas, ideas avanzadas, coherencia, personajes complejos y trama trascendente. "Attac the Block" es puro cine dinamita y con una trama gamberra, resuelta con brillantez.
Toda la cinta es un guiño al cinéfilo, pero a un tipo concreto de cinéfilo, al apasionado con el primer Spielberg, el de Indiana Jones, ET, y el de "Las aventuras de Tintin" película en la que, por cierto, Cornish es coautor del guión cinematográfico. La cinta que nos ocupa es un guiño gamberro a "Rebeldes" o a "Rescate en Nueva York" y sobre todo a las clásicas "El último hombre vivo" con Charlton Heston o el "Yo soy leyenda" de Will Smith, ambas basadas en la novela de Richard Matheson.
La película se inicia con un atraco a una muchacha perpretado por unos pandilleros adolescentes en un barrio deprimido del sur de Londres, donde campan las drogas, los asaltos y esa cierta solidaridad subterránea de "los del barrio" frente a todso lo demás. Un calco de barrios semejantes en las grandes ciudades, desde el Harlem de Nueva York a las "banlieus" violentas de Paris, Barcelona o Madrid.
Pues bien a ese barrio llegan unos muy violentos alienígenas que siguen el rastro a un congénere llegado , ¿por error?, unas horas antes y que es masacrado por la citada pandilla de adolescentes. Por lo visto el alienígena muerto, quizá una hembra, apunta uno de los chicos --aquí no dan ninguna señal de ser más inteligentes que cualquier animal depredador--  ha dejado su "huella" en los pandilleros que lo mataron y eso hace que un grupo de congéneres aterricen en el barrio y ataquen el bloque de viviendas donde viven los pandilleros, con afán de exterminarlos.
Uno de los chicos, el jefe, el lider natural, un negro de quince años con excelente actuación ante la cámara (no es propiamente un actor, fue habilmente reclutado por el director entre los chicos de ese mismo barrio) comanda la resistencia, ante la ignorancia de la  policía y del resto de la ciudad de la presencia de los alienígenas. La chica asaltada, una enfermera que vive en el bloque ("si hubieramos sabido que vives aqui, no te hubieramos atracado", le dice uno de sus involuntarios compañeros de resistencia) será la único testigo válida para contar al final a la policía lo que ha ocurrido de verdad, hecho del que muy habilmente el director no deja constancia.
Hay que felicitar al responsable del casting. El grupo de pandilleros, liderado por Moses (John Boyega)  forma un grupo de actores noveles que, con algun resbalón, están a la altura de su jefe (creo recordar que sólo hay tres actores profesionales en el elenco, la chica y dos pirados maduros). Los mensajes están dados con claridad, como dice uno de los chicos "Nadie me jode en nuestro barrio", las señales de identidad de grupo es casi lo único positivos que tienen esos chicos que coquetean con la droga y la violencia, en un barrio que recuerda mucho el de una serie magnifica "The Wire". No se trata de motivar la empatía del espectador, casi ninguno de los personajes que nos presenta Cornish logra atraernos, pero consigue hacer que la empatía de grupo, la unión solidaria entre los miembros de la banda y su bloque y su barrio despierten en algunos espectadores eso tan famoso de "son unos hijos de puta, pero son NUESTROS hijos de puta". Es decir un poco más de lo de siempre: el enemigo exterior que hace que nos unamos incluso con los mas indeseables. En defensa de lo que es NUESTRO, incluida nuestra categoría de seres humanos, europeos, británicos, londinenses, vecinos del mismo barrio, "cajones" identitarios donde uno puede colocarse a la hora de librar una guerra (sin hablar de los de raza, religión o sexo).

 

 

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15 enero 2012 7 15 /01 /enero /2012 08:33

manuscrit.jpgResulta reconfortante comprobar que esta zona privilegiada por muchos motivos (me refiero al triángulo de tierras aragonesas, catalanas y castellonenses que se extienden con el epicentro en la cordillera de Els Ports) tiene un elemento poco conocido popularmente pero con gran relevancia para su futuro: una enorme efervescencia cultural y concretamente literaria --aunque es lugar frecuentado y amado también por los artistas plásticos--. Escritores y poetas proliferan en estas tierras como si Calaceite, Valderrobres, Alcañiz, Horta de san Juan, Tortosa, Baix Ebre, Terra Alta, fueran un gigantesco caldo de cultivo que nutriera e hiciera nacer a ese especial individuo que se complace en imaginar cosas, bucear en el pasado, pasear la mirada por estas tierras y escribir sobre sus fantasías o las realidades que le envuelven, es decir los narradores.

Vamos a dar un pequeño y forzadamente parcial paseo por los anaqueles de actualidades literarias, de narrativa, libros publicados en los dos últimos meses que tienen como elemento común el hecho de que sus autores viven en esta zona o aledaños, ya sean nacidos aquí o que, procedentes de otros lugares --Zaragoza, Barcelona, la Rioja-- han asentado sus hogares en este triángulo del que les hablo o se han convertido en visitantes asiduos.

Así podemos empezar con Francisco Javier Aguirre, un riojano que se ha hecho aragonés de adopción y ha dedicado una trilogía al Mararraña, "La dama del Matarraña","Los follets del Matarranya" y "Los duendes del Matarraña"  editadas por UnaLuna. Ahora saca una novela negra, "Tirana memoria" (tembién en unaLuna) en la que desfilan estas tierras aragoneses y valencianas dando cobijo a una siniestra historia de mafias de abuso de menores, mudos, violaciones y venganzas, con un estilo muy directo, poco descriptivo pero dinámico, que te agarra hasta el final a pesar de su intenso melodramatismo. De este autor, (al alimón con Angélica Morales) y editada por Certeza, une deliciosa novela epistolar "Del Matarraña a New York".

El barcelonés Esteban Martín, también afincado en el triángulo citado, en Tortosa, ya nos interesó con su divertida "Cuando la muerte venía del cielo" una novela publicada por Ediciones B en la que asistimos a una trama que nos acerca al Hollywood de los años treinta y nos  lo relaciona con la España en plena guerra civil y la ayuda de ciertos actores a la República. Ahora, siguiendo en la tónica de la nostalgia del tiempo pasado y de mezclar personajes literarios con personajes históricos reales, publica en Rosa dels Vents la novela "El pintor d'ombres" en la que asistimos, boquiabiertos por tamaña osadía, al final del siglo XIX en una Barcelona donde el joven Picasso fortalece su genial vocación y mal vive en los barrios bajos barceloneses, pintando a las señoritas de un burdel. Sin embargo cada una de esas damas de la vida son asesinadas metódicamente. Así que Esteban Martin, ni corto ni perezoso, convierte a Picasso en sospechoso, pero también en un colaborador indispensable para  un detective británico llamado, ¿no lo adivinan? Sherlock Holmes, a fin de que éste desenmascare y neutralice a...Jack el destripador.

De otro nivel y calada, Marta Rojals, oriunda de Ribera del Ebre, nos ofrece una primera novela, "Primavera, estiu, etcétera" (edita La Magrana) en la que vibra, sin duda, el aliento de una narradora de fuste. Una crisis personal,-- un abandono sentimental--, y otra laboral (el cierre de su taller de arquitectura por la crisis), hace que la joven Elia regrese a su pueblo y  vuelva a sus raíces familiares con distinto espíritu, hay una voluntad de análisis, de encuentro con el pasado, de poner en claro muchos problemas, dificultades y silencios. Hay en estas páginas sensibilidad, ojo observador, una cierta poesía y un bello respeto por la autenticidad del lugar propio, que hacen de la novela un libro recomendable.

Dirigir un instituto de enseñanza secundaria en el Matarraña y al mismo tiempo ser un un novelista catalán en activo, hace de  Silvestre Hernández i Carné, un invitado indispensable en esta página.  Y lo tenemos por un doble motivo literario, su delicioso "El manuscrit de Wadi Al-Abmar" (Viena narrativa) en el que viajamos al Beceite actual, justamente al puente  viejo sobre el Matarraña, que da entrada al pueblo, para que se produzca el viejísimo motivo argumental del encuentro casual de un manuscrito que nos contará la verdadera acción del libro, que se desarrolla en los reinos de taifas del siglo XI justamente en estas tierras.  Calaceite, Valderrobres, monjes negros, calígrafos maravillosos, reyes, gobernadores o cadís, la Reconquista en marcha, forman el entramado de una historia trepidante donde, naturalmente, no falta la flor del amor "con olor de gessami". La segunda propuesta de Sivestre Herández es "Aigues Tèrboles",  que tiene como centro geográfico de su narración una antigua región natural ubicada en el centro del Matarraña llamada L'Escresola, desde Fuentespalda a Peñarroja de Tastavins y hasta el término de Castellón. Allí, el escritor recrea una urdimbre de masías, masoveros, gentes del lugar que crean una sociedad firme y bien ensamblada que actúan con acuerdos y logran una estabilidad prodigiosa. La apisonadora social y política del franquismo tras la guerra civil, termina con esa autonomía de las masías enlazadas a fin de evitar que sirvan de apoyo a los maquis. Se trata de una novela  que recoge la tradición de la "Bildungsroman" o "novela de formación" y como ellas trata de la maduración del joven protagonista a través de su actividad y relación con el mundo que les rodea. En este caso se trata además de un huérfano, Oriol Puig,  que hallará en L'Escresola  el sentido de su vida.

Para terminar unos apuntes: la zaragozana Asun Velilla dedica con su "Secretos del Matarraña" (March editor) un guiño a esta tierra a través de una fantasía que roza el esoterismo-ficción. De Manel Ollé i Albiols (del Montsiá) dos libros "Macianet, el ventallenc" y "MIcalet Verderol"  ambos de Pagés editors, en los que la literatura se alía con la antropología cultural y las costumbres y las tradiciones de las tierras del Ebro. Volveré con este autor en otra ocasión. De La Cava y Tortosa proviene, en fin, Baltasar Casanova i Giner que publica "Salabror de riu" (March editor) donde nos evoca la sencillez y miseria de los del terruño --en el Ebro-- frente a la dureza del "amo" que reside lejos, en la ciudad, con su odioso testaferro vigilando sus intereses. Nuevamente el sabor de la tierra y de la historia más o menos reciente. Algo que nos explica lo que ahora somos y vivimos.

 

  

 

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14 enero 2012 6 14 /01 /enero /2012 08:04

 

el-havre-cartel.jpg

De vez en cuando el cine nos proporciona de una forma sencilla un escenario humano dotado de caracteristicas universales, precisamente porque aun desbordando los parámetros locales de un determinado país, es recibido como algo común a todos los seres humanos ya que los motivos de los comportamientos de los personajes retratados reflejan elementos morales tales como ternura, confianza, amistad, amor, desinterés, vitalismo, emociones positivas, optimismo y sacrificio por los demás. Pues todo esto es lo que nos ofrece la película del finlandés Aki Kaurismaki "El Havre". Un filme  que está teniendo la azarosa pero firme carrera de algunas películas  que la gente va a ver atraida por ese sistema eficaz que es el boca-oreja, la recomendación de persona a persona, fuera de todos los estamentos de publicidad, grandes producciones y nombres famosos.

"El Havre" nos cuenta una historia de excelente sentido humano, tan en sintonía con la bondad y la solidaridad que "suena" a cuento de hadas y más dado el argumento: un maduro limpiabotas de antigua vida difícil conoce a un adolescente africano que ha entrado en Francia de manera ilegal, en los dramáticos containers llenos de familias. Le da cobijo y le busca el dinero que necesita para proseguir su viaje ilegal hacia Inglaterra donde trabaja --también de forma encubierta-- su madre. Es decir una persona del lumpen ayudando y jugándose su propia seguridad por otra persona, un inmigrante perseguido, negro, aun más humilde y necesitada. Además hay un policía disfrazado de policía secreta con gesto adusto y corazón vulnerable y toda una serie de vecinos que apoyan la historia con una solidaridad permanente y sin fisuras y por tanto --desgraciadamente-- bastante poco usual. Incluso se nos ofrece la presencia de un vecino que denuncia simplemente por hacer el mal, la única serpiente en el paraíso. Pero lo cierto es que se elude el lacerante dramatismo de las situaciones y solo se apunta la trágica realidad  de las migraciones ilegales de africanos en Europa.

La localidad portuaria de El Havre se convierte en un gigantesco belén donde se alumbra el futuro de un niño africano condenado por las circunstancias a la ruina y el desastre como persona. Para ello Kaurismaki nos ofrece un cine social que apunta hacia una utopía posible dentro de una comunidad, una interelación basada en el apoyo, el servicio y la generosidad. Desde la panadera, el tendero judío, el cantante de rock envejecido, la camarera, la esposa enferma del limbiabotas o su compañero vietnamita, hasta el inspector de policía con su sombrero y su gabardina oscura componen un escenario humano donde todo es posible pero al tiempo, todo es improbable.

Para que no quede duda, el malvado Jean-Pierre Léaud (tan lejos, ay, de  "Los cuatrocientos golpes" y de las pelis de Truffautt) apenas se visualiza y el prefecto que insta al inspector a que detenga al menor africano huido nunca entra en el campo de cámara, nos dice bien claro lo que el director trata de hacer: crearnos un país cutre de las maravillas sencillas y humildes donde es posible que se de la salvación comunitaria de un joven africano.

Lo mas reconfortante de la pelicula es la presencia permanente del adusto pero entrañable André Wilms, un actor maduro que recuerda a nuestro genial José Bódalo y que interpreta el papel de Marcel Marx, que ya fue protagonista de otra película del director finés, "La vida de bohemia" (de 1992) un hombre "que se encuentra cómodo con los desclasados, la gente sencilla, un pesimista alegre" como le definió Kaurismaki y ahora vuelve a emplear en ese retrato del limpiabotas generoso con una esposa  comprensiva afectada de un cáncer que remitirá espontáneamente al final de la película, sellando de esa forma el aire mágico de una cinta de visión inexcusable.

 

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13 enero 2012 5 13 /01 /enero /2012 09:02

sherlock-holmes-2-cartel-1.jpg

 

Ustedes me perdonarán, pero el Sherlock que nos ofrece el exmarido de Madonna, el impar Ritchie, es otra cosa. Tiene el "aroma" de Holmes y Watson, el inconfundible sabor y olor de los geniales personajes inventado por sir Arthur Conan Doyle, pero no "son él". Es un "divertimento", algo que no nos apasiona pero vamos a ver sin reticencias, sabiendo que vamos a pasar un buen rato, que nos van a emocionar con el endiablado dinamismo de "viodeoclip" de peleas --un hallazgo la "previa" a los golpes imaginada por Sherlock a cámara lenta, para luego reproducirse a toda velocidad-- la recreación por ordenador del Londres de la época, los latiguillos, trajes, pipas, vicios y virtudes de los magnificos personajes a los que le dan simpatía el rostro de Robert Downey Jr, habitualmente alucinado e hipnótico, y de un Jude Law, doctor Watson, joven y guaperas (bastante alejado del fisico habitual del buen doctor, descrito por Conan Doyle).

Simplemente si echan una mirada a la miniserie de la BBC, "Sherlock", tres capitulos, que dan en alguna emisora de tv. ambientada en nuestros dias, dirigida por Steven Moffat,  con un Watson (Martin Freeman) recuperándose de la intervención británica en la guerra de Iraq y un prepotente y altivo Sherlock (Benedict Cumberbatch, curiosamente también en un importante papel de "El topo") experto en móviles y ordenadores, captarán más la fuerza implícita en esos personajes literarios. Y no sólo aquí, también en la otra serie de hace unos años, tambien inglesa, of course, "Las aventuras de Sherlock Holmes" que pueden hallar en dvd en cualesquiera de los grandes almacenes, tal vez una de las mas fieles con las novelas de Conan D. con un maravilloso Jeremy Brett, --junto con los clásicos de los 40 y 60, Basil Rathbone y Peter Cushing--, los tres mejores Sherlock del cine hasta el momento.

Incluso el Robert Stephens en su ambiguo y delicioso papel de "La vida privada de Sherlock Holmes", (1970)  la genial pelicula de Billy Wilder, lograba sernos más reconocible en ese reflejo intimo que cada uno se hace de sus héroes literarios.

Pero déjenme darle otro dato. En 1975 Nicholas Meyer publicó una novela excelente llamada "The seven per cent solution" que Herbert Ross llevó al cine con el título "Elemental Dr. Freud", donde se encontraba Holmes con Freud. Lo mismo que en "Asesinato por decreto" se encontrará con el Destripador Jack, con Christopher Plummer como Holmes y un James Mason que creó en mejor Watson de todos los tiempos. Un repaso a estas peliculas citadas les permitirá comprender los "`peros" de este humilde crítico.

Pero volvamos a "Juego de sombras", el Sherlock Dos que ha perpretado con una eficacia semejante a la primera (2010) Guy Ritchie, con la esperanza de emular o superar el exito obtenido (tanto es asi que ya está preparando la tercera parte). Asistimos aqui a un ambiente europeo envenenado por la politica, que presagia los horrores de la primera guerra mundial. ¿Y quien está detrás de esos malignos preparativos bélicos? Pues nada menos que el profesor Moriarty (el archigenio del mal) interpretado por el hijo de aquel duro actor que fue  Richard Harris,¿recuerdan  "El hombre llamado caballo"?), Jared Harris, con una economia de gestos y una frialdad irónica y amenazante que es de lo mejor de la pelicula. Le vieron como capitan de barco,  amigo de Benjamin Button, en la pelicula "El curioso caso de Benjamin Button".

Y a partir de ahí, trepidante acción, efectos especiales, explosiones, la muerte inesperada de Irine Adler ( la hermosa e irónica Rachel Mc Adams) asesinada por Moriarty a los diez minutos de empezar la cinta, y nuestros incombustibles y dinámicos Holmes y Watson cada vez más enloquecidos y llenos de humor. Con un cubilete de palomitas y un refresco al lado, tarde gloriosa. Una tarde un poco larga, supera las dos horas y uno acaba un pcoo cansado a pesar de los brotes de ingenio, las chispas de risa y la inteligencia irónica de algunos --pocos-- diálogos.

Hans Zimmer sigue orquestando la banda sonora, pegadiza y a veces machacante, muy a tono con el montaje disparatado y lisérgico, como cumple a un Sherlock que se pasa la mitad de la peñicula con cara, gesto y mirada de estar bastante colocado...de lo que sea.

 

A anotar las presencias de Noomi Rapace --la chica que enciende Millenium-- y el genial y orondo Stephen Fry que cada dia se parece más a Oscar Wilde, dando vida al hermano mas listo de S.H., Mycroftt. Lastima que a la primera no le dejen decir mas de dos frases en el guion y al otro le den un papel humoristico que no desentona con la pelicula pero si con su personaje literario.

Como de costumbre en las peliculas de Richtie, el diseño de producción es sencillamente excelente y queda ampliamente justificada su nueva aplicación dado que la primera entrega recaudó más de 500 millones de dolares en todo el mundo. La catarata de Reichenbach en Suiza han sido recreadas por ordenador y son un excelente escenario para la celebre lucha a muerte entre Sherlock y el profesor Moriarty, aunque la realizacion acoge escenarios de Londres y Paris dando a la cinta momentos tan espectaculares como el largo trayecto en tren por Europa en el que los dos amigos son objeto de un ataque hasta con ametralladoras y que recuerda un poco a "Desde Rusia con amor" del 007  Sean Connery.

Pelicula notable pues para todos los públicos, con algunos chistes subiditos de tono y una estética de comic cinematográfico. Los fanáticos del Canon sherlockiano, abstenerse.

 

 

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12 enero 2012 4 12 /01 /enero /2012 08:53

el-cambiazo-cartel-1.jpg

 

Tal como les prometí ayer, vamos con la otra película de los guionistas de "Resacon en Las vegas" como dicen en los carteles (parece que están muy orgullosos de una película que no rebasa el sentido de la comicidad y el humor de un grupo de adolescente pasados de rosca y de litrona) lo cual para mi es un alegato en favor de no verla. Pero, bueno, hay que dar una oportunidad. Y en esta ocasión, como en la anterior, no es oro todo lo que reluce ni tampoco es un asco que merezca salir de la sala a los veunte minutos de proyección.

La pareja protagonista, Dave (Jason Mateman) y Mitch (Ryan Reynolds) podrían con todo merecimiento formar parte de los atracadores de la pelicula de ayer. La misma simplicidad tontorrona y comicidad a flor de piel. Dos amigos de la infancia, uno de ellos casadfo y con tres hijos pequeños y el segundo un vivales que aun no ha encontrado el momento de tomarse algo de la vida en serio, trabajo, relaciones, a sí mismo . Tras una noche de borrachera ambos declaran ante una estatua de una diosa que está siendo profanada por sus meadas su envidia por la vida del otro y el deseo de cada uno de ellos de ser el otro. Pues bien, cuando despiertan los deseos se ha cumplido de una forma mágica e inexplicable. Ni falta que hace...ya tenemos el núcleo argumental de la película y a partir de ahí nada que no sea previsible pero que en algunos casos es bastante divertido, sin fineza pero con cotundencia y sal gorda. Vamos, bromas visuales destinadas a adolescentes semiconflictivos.

No hay reflexión profunda, los cuerpos cambiados solo dan para secuencias de una comicidad lumpen y hasta de dudoso buen gusto. David Dobkin, el director, no se ha esforzado mucho en poner a tgrabajar de verdad a los dos peligrosos guionistas. Escatología a gogó y personajes que parecen tener una edad mental que no supera los quince años, eso sí con compañeras que parecen ver todo eso que ocurre con paciencia y sentido del humor.

Los dos superan la prueba como pueden y aprenden que deben estar contentos con lo que tienen y con la amistad que les une. Moraleja llevadera y nada original que certifica un largo metraje, muy largo, con pocos elementos de atracción, excepto el my honorable de pasar un rato divertido que no te conmueva ni una sola neurona.

Ni siquiera esta a la altura de otras cintas en las que el cambio de cuerpos provocaba consecuencias de mayor calado. Así, "Ponte en mi lugar" (2003) con una soberbia Jamie Lee Curtis cambiando cuerpos con su hija adolescente, o "Este cuerpo no es mio" (2002) intercambio entre un hombre Rob Schenider y una mujer Rachel Mc Adams (la Irene Adler de Sherlock Homes) y algun clásico cuyo titulo ahora no logro recordar.

En fin, 52 millones de presupuesto que dudo mucho que logre amortizar con la rapidez de su paso por los cines y el escaso entusiasmo provocado.

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