Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
27 diciembre 2011 2 27 /12 /diciembre /2011 10:00

in-time-cartel2.jpg

 

 Una nueva vuelta de tuerca al tema de la juventud eterna y el precio que hay que pagar por acceder a ese privilegio. Ya en "La fuga de Logan" dirigida en 1977 por Michael Anderson, los supervivientes de una catástrofe que ha diezmado la Tierra viven en una ciudad situada en el interior de una cúpula gigantesca. Allí, la edad está limitada a los 30 años. Logan 5 es miembro de una unidad especial de policía. Su misión consiste en capturar a los ciudadanos que en un intento desesperado de vivir más tiempo, tratan de escapar como sea de la ciudad. Cuando los ciudadanos pasan de los treinta años son eliminados en una ceremonia comunitaria de apariencias religiosas. Michael York la protagoniza y está basada en una novela de Nolan y Clayton.  

El film obtuvo el Oscar a los mejores efectos visuales en 1978. También en "Zardoz" la revolucionaria cinta dirigida en 1974 por John Boorman  e interpretada por Sean Connery y Charlotte Rempling, la cuestión de la eterna juventud de  unos pocos motiva la rebelión de la mayoría. A finales del siglo XXIII, en la tierra sólo sobreviven dos razas humanas: los inmortales contituyen una casta privilegiada, no envejecen y llevan una vida placentera; la otra raza vive primitivamente y sólo confía en Zardoz, el dios que veneran. Zardoz elige a unos cuantos hombres, les entrega armas y los adiestra para enfrentarse a los Inmortales (una especie de versión apocalíptica de "El mago de Oz").
Zardoz-842694-full.jpg
En cuanto a "In time", titulada muy apropiadamente en Hispanoamérica "El precio del mañana", los seres humanos dejan de envejecer a los 25 años. A partir de esa edad, el poder interviene y programa todos los cuerpos-mediante un reloj incrustado en el antebrazo- para vivir sólo un año más, a menos que el individuo compre, gane,herede o robe tiempo. Todo se paga con tiempo, segundos, minutos, horas, semanas, meses... Esa es la moneda, la economía global, las finanzas, de ese angustioso mundo, donde sólo los privilegiados de siempre disponen de tiempo a su placer, décadas y hasta siglos. Y siempre con 25 años. Mientras la mayoría, los ciudadanos del montón, trabajan desesperadamente para ganar sus salarios... en tiempo, aunque necesariamente el fin siempre les alcanza o les roban el tiempo que tienen. 
El actor-cantante Justin Timberlake (de momento no he logrado ver sus dotes de lo primero) interpreta a uno de esos pobres condenados --con un aspecto copiado de Jason Statman-- a la muerte después de los 25 años, que tiene la suerte de recibir de regalo cientos de años de un millonario hastiado de vivir que decide suicidarse. A partir de ese momento la trama se hace cada vez más previsible y disparatada, pero al mismo tiempo de una fuerza visual dinámica y ritmo endiablado, en el que no se nos deja tiempo para pensar ni resquicio alguno para la critica filosófica de la propuesta. Lo malo es que tampoco la trama permite que se presente una mínima conclusión digna de la calidad de la propuesta inicial. Todo se diluye en la acción, la arbitrariedad y la falta de coherencia intelectual con la premisa. Se convierte en un ejercicio de  -mal- estilo que sólo divierte a los que le piden solo diversión al cine. En el escaparate, unos actores y actrices muy "fashion", elegantes, jóvenes y hermosos, pero que actúan como maniquíes articulados.
Dirige Andrew Niccol, que mostró mucho mejor sus brillantes capacidades en cintas como "Gattaca" (1997), "El show de Truman" (1998) o "El señor de la guerra" (2005), todas ellas planteadas de una forma eficaz y elegante sobre temas tan interesantes como la invasión de los medios en la vida privada, el control y manipulación genética de nacimientos o el armamentismo como negocio global. Demosle un voto de confianza, con esos antecedentes.

Compartir este post
Repost0
27 diciembre 2011 2 27 /12 /diciembre /2011 08:56

No se trata de Leopoldo Bloom, no, sino de Harold Bloom. Ambos guardan ciertas similitudes. El personaje señero de Joyce es fornido, epicúreo, divertido, melancólico y sensual. Por lo que he podido colegir, el Harold Blomm, profesor universitario de literatura y autor de un pretencioso y discutible pero interesante "Canon" de la literatura del siglo XX, tiene muchos elementos que le acercan al protagonista de "Ulises".

En sus propias palabras, y bien que lo siento, la obra que leo ahora, fascinado por su erudición y agilidad mental, "Anatomía de la influencia" (Ed. Taurus) sería el "canto del cisne" del excelente ensayista, debido no solo a su avanzada edad, 82 años, sino a un muy precario estado de salud que le ha quitado más de veinte kilos de peso en un año y añadido unos cuantos años más de deterioro a su aspecto.

En esta obra, que es la culminación de su teoría literaria predilecta, la influencia que reciben los genios literarios de sus predecesores y el brillante rastreo en sus obras de las obras y el pensamiento de esos autores, muchas veces casi desconocidos o ignorados. En los años setenta escribió "La ansiedad de la influencia" cuyos principios y sugerencias desarrolla ampliamente  en esta "Anatomía". Bloom nos permite generosamente que bucemos en los criterios que ha defendido durante toda su brillante carrera de critico literario para considerar porqué una determinada obra u autor merece estar en el canon de los grandes y cuales son los elementos que permiten inferir que una obra es muy superior a las que le antecedieron en el escenario literario de una determinada epoca y, en algunos casos, pocos, de todas las épocas, caso de Shakespeare, el gran creador por antonomasia para Bloom (y para quien esto suscribe, punto que siempre me ha hecho estar al lado de Bloom, aunque le discuta otras aseveraciones canónicas).

Es precisamente el Bardo, junto con el poeta Walt Whitman, los dos polos en los que se basa Bloom para montar el armazon teórico de su libro que, por encima de su indudable erudición, a mi personalmente me fascina por lo que tiene de confesión vitalista genuina: el principio vivencial que le sirve para subtitular su libro: "la literatura como modo de vida", algo que he compartido desde que muy pequeño aprendi a descifrar las letras, casi de una forma mágica y solitaria, una ocupación que se revelaría algo esencial en mi vida (como de una forma evidente y visible le fue concedido también a Bloom, que tan brillantemente ha dado prueba de ello hasta el final de sus días, tal vez muy cercano ya.

Shakespeare (del que escribió su maravilloso libro "Shakespeare o la invención de lo humano") es uno de los centros evocativos del libro que nos ocupa, junto a Milton, Leopardi. D.H.Lawrence, Shelley. Joyce, Auden, Melville y por supuesto Whitman. Un libro evocador y delicioso.

Compartir este post
Repost0
26 diciembre 2011 1 26 /12 /diciembre /2011 08:52

jane-eyre-cartel-1.jpg

 

 En 1910, nada menos, se fecha la primera versión que el cine daría de una novela sensible y algo lacrimógena de la mayor de las hermanas Brontë, ese fenómeno familiar literario que Inglaterra exporta como el roast beef y el puré de patatas o el fish and frites. Charlotte Bronte, como sus hermanas, de vida breve, publicó en 1847 esta novela, repitiendo el éxito que su hermana Emily obtuvo con "Cumbres borrascosas" ese mismo año.

Lo cierto es que la vida de la joven Jane Eyre (Mia Wasikovska, cada vez más sensible y ajustada a sus papeles) y su profundo amor por el irascible y terco

señor de la casa, Edward Rochester,  donde ejerce su cometido de institutriz  (Michael Fassbinder, muy lejos del Jung de "Un método peligroso" pero igualmente eficaz), sigue conmoviendo a los espectadores a pesar de dar la sensación inevitable de que ya nos conocemos de sobra la historia (una treintena de adaptaciones entre el cine y la televisión).

Por tanto para constituir de alguna manera una novedad deseable, el director Cary Fukunaga, debía ofrecernos un punto de vista nuevo, una forma de filmar distinta y novedosa, en fin algo que justificara pagar el precio de la entrada para volver a ver un clásico como este. Pues bien, a mi parecer Fukunaga, que mueve a sus dos excelentes actores y los secundarios con serena maestría y consigue una escenificación en ambiente y vestuarios realmente magnífica, logra su cometido: esta versión de Jane Eyre es, dentro de su consciente austeridad, una de las mas fieles que he visto al espíritu y la letra de la inmortal novela.

Sin hacer sombra a aquélla versión sobresaliente de Joan Fontaine y Orson Welles (1943), la actual logra ser "otra cosa" y no desmerecer en absoluto el nivel de su ilustre antecesora, muy por encima de la versión pomposa de Zeffirelli en 1996. Su fidelidad a los parámetros  de la novela es muy alentador. Quizá, como hombre de letras, suelo echar en falta unas fidelidades a las que con demasiada frecuencia vence el deseo de innovar o de dar una imagen actualizada y manipualada de una historia romántica que pide a gritos el blanco y negro resplandeciente de los años cuarenta y una cámara experta  en primeros planos. Un clasicismo respetuoso hay en Fukunaga, servido por una cámara subjetiva que acentúa la emocionalidad de lo que narra, alejándose de la frialdad de la puesta en escena habitual para tratar los clásicos literarios. Los personajes tienen dimensión y el espectador ve en los ojos de la Wasikowska, en los gestos de Fassbender una profundidad emotiva que carga de fuerza las secuencias. A no mucha distancia de la pareja protagonista, también están formidables los personajes encarnados por Jamie Bell y por la incombustible Judi Dench.

La dura historia personal  de Jane Eyre, con hincapié en el periodo que pasó en un horfanato (detalle autobiográfico de la Brontë) y la recta, invencible, digna e indomable  actitud que la muchacha toma ante los problemas que le rodean, los malos tratos y los intentos de humillarla o de arrebatarle su dignidad, van envolviendo al espectador en un ambiente sórdido pero brillantemente filmado, sin truculencias o dramatismos formales. Vale la pena, no se la pierdan. Y, si pueden, lean primero la novela. Comprenderán la razón de mi entusiasmo.

 

Compartir este post
Repost0
25 diciembre 2011 7 25 /12 /diciembre /2011 08:54

manana-cuando-la-guerra-empiece-cartel.jpg

 

 Dirigida por un guionista que quiere pasarse a las filas de la dirección, "Mañana cuando la guerra empiece" adapta una serie, ay Dios, de novelas de John Marsden, en las que un grupo de jóvenes superficiales y bien nutridos acaba convirtiéndose por la fuerza de las circunstancias en un grupo de resistencia de élite contra una fuerza enemiga --estamos en Australia, garantía de bellísimos paisajes-- que ocupa el país de manera rapidísima con la intención de acceder a las materias primas y el nivel de vida del país atacado (obviando naturalmente el pequeño detalle de que una cosa así sería practicamente imposible en el mundo de hoy, donde parece querer desarrollarse la historia). 

Como ven algo no demasiado brillante y bastante previsible en general si aceptamos la irrealidad del planteamiento básico. Evidentemente los "malos", tipo nazis, son asiáticos y uno se pregunta si la satisfecha Australia no vierte su inconsciente temor al colonialismo económico y financiero emergente de los vecinos paises aisiáticos en forma de parábola bélica.

Los chicos y chicas del grupo son jóvenes en edad escolar cuyos retratos al comienzo de la película hacen temer en "otra de esas películas" de jovencitos descerebrados y apolíneos cuya mayor preocupación es dónde pasar el fin de semana y lograr el look más atractivo del cole o la rebeldía más llamativa frente a la estupidez adulta. Callin Stasey, Rachel Hurd-Wood, Chris Pang, Ashleig Cummings, entre otros, encarnan a esos bellos especímenes que descubren el heroísmo ante un tópico enemigo feroz pero idiota.

El planteamiento seriado está servido en bandeja, con un final donde solo faltaba el "seguirá", como en las pelis de James Bond. El público teen, tan lucrativo, va a gozar con las aventuras de ese hermoso grupo de adolescentes mentales en las que se prodigan mensajes tontorrones y llenos de efectismo de libro de autoayuda: la libertad hay que ganársela, todo joven tiene un héroe en la barriga y que incluso los más desnortados entre los menores de veinte años, incluso los que le dan al bebercio o al canuto, convenientemente estimulados dan con la heroicidad a la vuelta de la esquina, ante la renuncia o la cobardía del mundo adulto.

Lo curioso de la cinta es que es trepidante, inconscientemente cómica y hace pasar el rato, aunque los cinéfilos con aspiraciones de trascendencia o simplemente de calidad cinematográfica, deben abstenerse. Los demás pueden cerrar los ojos al sentido común y simplemente relajarse ante la pantalla, disfrutando con la ingenua y un tanto boba propuesta, en la que tampoco falta el mensaje unitario, razas, clases sociales y educación, todos unidos contra el invasor malvado. No hay ideología escondida, ni mensaje soociopolitico, todo es como un videojuego para pasar la tarde, sin ejercitar las neuronas. Y sólo para jóvenes teen.

 

.

 

Compartir este post
Repost0
24 diciembre 2011 6 24 /12 /diciembre /2011 08:15

bad-teacher-cartel2.jpg

Nada más lejos de "El club de los poetas muertos" o aún más lejos de "Adios Mr. Chipps" y otras bienintencionadas peliculas sobre profesores maravillosos y alumnos malos-que-se vuelven-modélicos. Aquí, en "Bad teacher" se trata de una profesora, pero no de una Julie Christie empalagosa de familias Trapps o de Mary Poppins, sino de una mujer pasota, maligna, procaz, desinteresada en la enseñanza, insultante y odiosa con sus alumnos, bebedora y aficionada en demasía a las drogas y al sexo.

Cameron Diaz no ahorra detalles, se suelta el pelo de una malignidad fácil y gamberra y transita por la película con su cuerpo atractivo y un rostro en el que la edad comienza a dejar sus finas huellas. La actriz se deja de medias tintas, acepta que ha entrado en la edad de las rebajas de encanto y de los aumentos de signos de declive y se dispone a librar una batalla en busca de un marido que le libre de su trabajo de maestra, al que odia y para el que no siente aptitudes, excepto a la hora de hacer trampas y llevarse méritos pecuniarios.

Flanqueada por un Justin Timberlake, en un papel sencillamente idiota y un Jason Segel lleno de comicidad que trata de convencernos de que quiere a la Diaz para algo más que para un rollete, la actriz se hace con el control de esta poco correcta muestra del cine de colegios y enseñanzas, y así perpreta una de las primeras muestra de cine gamberrocolegial desde el lado del profesor, bastante original desde luego.

Dirige a esta desmadrada actriz un buen artesano de la comedia, Jake Kasdan que, como una vuelta de tuerca más de la irónica puesta en escena, hace que la profesora se autoredima por amor al final de la cinta y se convierta en una buena profesora (suena a chiste). Por lo tanto si un argumento sólido no es parte de la propuesta, ¿qué pretende Kasdan con su filme? No es la moraleja por supuesto. Es, creo yo, la suma de gamberradas de las que es capaz una actriz rompedora cuando debe ir dejando los papeles de sex symbol y decide reirse un poco de las comedias al uso. ¿Cómo? Pues simplemente asumiendo PARA SÍ MISMA UN TIPO DE PAPEL QUE HASTA AHORA SÓLO INTERPRETABAN LOS HOMBRES. Así de claro, amigos. Juerguista, trapacera, lujuriosa, bebedora, mendaz, maliciosa, todo lo subordina a la obtención de sus incorrectos fines y todo ello de una manera descarada, casi jactándose de ello, sin esconder nada, sin disimulo ni excusas. La caricatura es excesiva, sin adornos, brutal y descarada. Lástima que se queda en eso. Un director más sagaz (o quizá más libre, la alargada mano de Cameron Diaz puede estar en estas limitaciones) hubiera tratado de aprovechar el cáustico personaje para usarlo como trampolín crítico y poner en solfa desde el sistema educativo norteamericano, a los colleges, la educación familiar y social, los intereses creados y muchas más cuestiones que uno puede escoger en el mercado variable de los problemas existentes en torno a las dicotomías profesores-alumnos-colegios-familias-estado-politica.

Película que podía haber aspirado a más que a un recital de gamberradas realizadas por una actriz que demuestra la versatilidad de su oficio y llama la atención sobre el hecho de que es mucho más que una figura bonita, unas piernas espectaculares, unos ojos muy azules y una boca sensual. Y una edad en la que ya no puede ni debe competir con mujeres entre los 20 y los 30, según reza el mercado de la imagen física y sus lamentables leyes.

Compartir este post
Repost0
23 diciembre 2011 5 23 /12 /diciembre /2011 08:28

 

NOCHES-OSCURAS.jpgEn estos complicados tiempos, los libros -determinado tipo de libros- pueden sernos de considerable apoyo, consuelo, información básica, clave para ubicarnos o incentivo para el cambio. Y no me refiero a ese subgénero de libros con contenido más o menos psicológico que se llaman "de autoayuda". En realidad lo que les propongo es un racimo de títulos en los que se analiza de forma sencilla, clara y eficaz los escenarios contrastados de la vida humana, con sus cargas de tristeza, felicidad o hastío, estados de ánimo variables y circunstancias difíciles, proponiendo al tiempo un cambio de perspectiva, otra percepción de lo real. Y, en muchos casos, sugiriendo actitudes y comportamientos inspirados en la filosofía clásica o en milenarias técnicas espirituales que han demostrado su eficacia durante siglos.

Empezamos por "Las noches oscuras del alma", del terapeuta junguiano Thomas Moore, que nos ofrece una guía para convertir los momentos personales de crisis, del tipo que sea, en una ocasión inmejorable para crecer como personas cambiando la polaridad de la amargura y rencor en energía de transformación.

sabiduria.jpgLa profesora Mónica Cavallé con su "La sabiduría recobrada" nos recuerda que el sentido original de la filosofía no era la especulación teórica sino la búsqueda y propuesta de un camino pleno para vivir. Se trata de un método para cultivar la sabiduría, siendo la sabiduría la mejor herramienta para lograr el equilibrio y la armonía en la vida cotidiana.

Para complementar estos dos enfoques psicológicos y filosóficos al arte de vivir, sugiero un libro que analiza una práctica que les puede cambiar la vida, una inestimable ayuda para vivir con plenitud en la realidad. Se trata de un pequeño libro de gran mensaje. "Un cerezo en el balcón" de Laia Montserrat. En él, la autora nos cuenta con detalle, claridad y de forma poética y sugestiva los rudimentos básicos para practicar el zen en el tráfago incesante de la vida del urbanita. ¿Y qué es el zen? Una práctica psico-física avalada por siglos de eficacia en la tradición espiritual de oriente (y desde mediados del siglo XX, en occidente). Los principios activos del zen, maravillosos en su simplicidad, están siendo aplicados con gran éxito, aparte de en la vida cotidiana de millones de personas en el mundo, en el mundo de los negocios y la empresa, el arte, el deporte y la comunicación.

gran-rio-consciencia.jpgEn ese mismo orden de conocimiento y para lectores ya informados sobre el zen, o una de sus variantes más lúcidas y disciplinadas, la meditación vipassana, recomiendo encarecidamente el nuevo libro del maestro Dhiravamsa, "El gran río de la consciencia", que publica la editorial "La liebre de marzo". Se trata de un gran volumen que recoge las enseñanzas del sabio maestro oriental que vive en Girona, pero también es un amplio documento real sobre las actividades y cursos de meditación que realizan los seguidores y discípulos del maestro en la tradición vipassana, o de la visión profunda. Es un libro que interesará también a los psicólogos (principalmente a los humanistas, junguianos y en general los transpersonales). Pero por encima de todo, la lectura de este volumen es un acicate muy sutil y eficaz para los que se embarcan en ese difícil pero gratificante viaje hacia la plenitud personal (que curiosamente deja de ser "personal" cuando por algún efímero instante se logra percibir), al encuentro -no la búsqueda- de eso que muchos han llamado la iluminación y que no suele ser más que la percepción personal e instransferible de nuestro auténtico lugar en el mundo, de nuestra interelación con todo lo que vive y de la existencia del "yo profundo" que es mucho más que la suma de nuestro cuerpo y nuestro espíritu, nuestra memoria y nuestro vulnerable e ignorante yo cotidiano.

 

 

 

Vale la pena que se auto regalen uno de estos libros, o los cuatro (siempre hay quien no sabe qué regalarnos por Navidad). Y que los lean con atención. Se llevarán una sorpresa.

 

FICHAS

LA SABIDURIA RECOBRADA. La filosofía como terapia. Mónica Cavallé.- Editorial Kairós.326 págs.

LAS NOCHES OSCURAS DEL ALMA. Thomas Moore. Ed. Urano.429 págs.

UN CEREZO EN EL BALCÓN. Laia Montserrat. Ed. Kairós.102 pág.

EL GRAN RIO DE LA CONSCIENCIA, Dhiravamsa, Ed. La liebre de marzo, 564 págs.

 

 

Compartir este post
Repost0
22 diciembre 2011 4 22 /12 /diciembre /2011 08:35

bon-apettit-cartel-definitivo.jpg

 

Pues bien, otra  película de fogones, cocinillas, platos de delicioso aspecto, mandiles blancos y esa histeria organizada, un aparente caos donde todo vuela, que es la cocina de un restaurante de fama. Un joven cocinero vasco Daniel (Unax Ugalde) que va a Zurich a hacerse una carrera en el local de un prestigioso chef internacional, Thomas Wackerie (Giulio Berrutti). No se por qué no dejaba de recordar la magnífica "Rattatuille", esa delicia en dibujos animados que ha hecho más por la alta cocina que muchas películas más pretenciosas y autocomplacientes, pero lo cierto es que la primera película de David Pinillos ha constituido una magnífica sorpresa. En ese restaurante de alto copete Daniel va a encontrar la oportunidad de su vida como chef y el amor  con la sumiller del local, Anna (Nora Tschirner).

La maestria de Pinillos consiste en hurtarnos la evidencia: ni Daniel va a conseguir su ambicionado puesto en la alta cocina internacional (por propia decisión) ni tampoco su gran amor ( Anna, a la que ama pero por la que no es amado). Y ni siquiera eso importa: el mensaje de la película tiene que ver con la soledad, de uno en uno, en pareja y la busca de un sentido de la vida que tal vez no tenga que ver con la posesión, sino con  la aceptación, la sinceridad y la paz interior. El trepidante comienzo de la lucha del joven por labrarse su puesto, el apoyo de su amigo italiano, jefe de cocina, la presencia castradora de un dueño, figura de la cocina, demasiado pagado de si mismo y el amor jugueteando al gato y al ratón entre los dos jóvenes, devienen circunstancias melodramáticas que se mantienen bien tensadas al final por la mano del director y un guión irrregular e indeciso pero al fin sincero y poco acomodaticio.

Amor, desencanto y amistad, son los tres ingredientes utilizados entre los cuatro protagonistas, en el que el rechazo al triunfo profesional a cualquier precio marca un punto de inflexión que convence al espectador y deja via libre a la guinda agridulce del final. Un buen plato el preparado por los fogones primerizos  pero muy maduros de David Pinillos.

Buena música, mejores interpretaciones, sobre todo la naturalidad en gestos y miradas de Unax Ugalde, una fotografía clara que oscila entre la calidez frenética de la cocina y la fría belleza serena y ordenada de los exteriores suizos, pasando por el también cálido ambiente familiar de Ugalde en Bilbao. Seis premios en el Festival de Málaga, entre ellos el de mejor actor, y una sensación amable y agradable al acabar el visionado de la cinta.

 

 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
22 diciembre 2011 4 22 /12 /diciembre /2011 08:08

He recibido de la editorial Kairós tres libros providenciales. Este hecho baladí, el envío de libros para reseña crítica, parece ajustarse a una de esas "casualidades" que superan la causalidad y obedecen a principios y leyes que desconocemos. Es el concepto que Jung acuñó como "sincronicidad", cuando unos hechos aparentemente casuales se ajustan de manera misteriosa y no buscada a una actitud o una búsqueda, facilitando las cosas de una forma sorprendente. Los tres libros recibidos cumplen esa cualidad "sincrónica". Uno de ellos, "La sabiduría recobrada" de Mónica Cavallé, habla de la filosofía perenne, es decir de aquella filosofía, fuera de los ambitos académicos y especulativos o doctrinales,  que tiene como objetivo aplicar el conocimiento de lo real, en uno mismo y en lo demás,  en busca de la plenitud, el equilibrio y la armonía en la propia vida: el camino hacia la sabiduría esencial, "un conocimiento indisociable de la experiencia cotidiana y que la transforma de raiz, un camino de liberación interior". El segundo, "Vivir con la sombra" de dos terapeutas junguianos, Connie Zweig y Steve Wolf, es una propuesta hacia el conocimiento y la iluminación del lado oscuro del alma, lo que Jung llamó "la sombra" y que es la raiz de muchas patologías y del sufrimiento interior del ser humano. Y el tercero, el más sencillo, breve y poético, es un pequeño manual ("Un cerezo en el balcón", de Laia Montserrat), sobre la práctica del zen en un terreno tan lleno de obstáculos para la práctica, cuando no hostil, la ciudad: la busca de la quietud y el silencio con una técnica milenaria que los japoneses han perfeccionado uniendo la sabiduría del taoísmo con el sentido práctico especulativo de las disciplinas espirituales y fisicas hindúes. Y la sincronicidad del hecho nace de que hace poco escribiendo un trabajo sobre "La historia secreta del psicoanálisis" de John Kerr, base de la película "Un método peligroso", se reavivó mi interés por Jung, al que estudié hace años, objeto de una fallida tesis doctoral y verdadera causa inmanente de que me dedicara primero al psicoanálisis y la terapia humanista y más tarde a un proceso espiritual en el que siempre estaré inmerso. Estos tres libros me están haciendo volver al pasado y me están permitiendo analizar de forma muy gratificante y creativa la dirección de mis proyectos literarios, incluida la novela en la que trabajo. Es como si, digamos, el "destino" me hubiese enviado los libros para hacer mi labor más rica y ajustada a mis deseos y necesidades, conscientes y algunos de ellos inconscientes. On verrà.

Compartir este post
Repost0
21 diciembre 2011 3 21 /12 /diciembre /2011 08:05

el-gato-desaparece-cartel.jpg

 

De vez en cuando el cine argentino produce unas películas de una calidad extraordinaria pero que, cosas del marketing --ese caro e imprescindible elemento que parecen poseer en exclusiva ,los norteamericanos-- y la publicidad, pasan por nuestras pantalas con más pena que gloria. Sin ir más lejos hablamos hace un par de semanas de esa joyita que se tituló "El vecino de al lado" y hoy nos acercamos otra cinta que despierta pasiones cinéfilas entre los que la vieron y la aconsejan.

Cine de bajo presupuesto y alta ambición y más que considerable calidad, la película de Carlos Sorin es una suerte de trhiller doméstico, de drama psicopatológico con encerrona incluida, de comedia negra en la que lo mínimo y baladí, lo cotidiano, deviene elemento trágico y nutre el imaginario del espectador.

El titulo declarativo y poco imaginativo redunda en la provocativa sencillez del argumento: Beatriz (Beatriz Spelzine, sencillamente arrebatadora) va a recoger a su marido a una clínica psiquiátrica donde fue encerrado a causa de una crisis psicótica, de la que sabemos muy poco excepto que atacó a un buen amigo y colaborador. El marido, Luis (Luis Luque, ajustado y escueto en su dificil papel, tan susceptible de excesos, que roza la excelencia en unas variadas y como casuales miradas a la cámara en algunos momentos, sobre todo al final de la cinta) es un profesor de universidad, un hombre maduro y muy pacífico excepto en su ataque psicótico, naturalmente, enamorado de su esposa (se insinúa en algún momento al final de la película que el motivo aparente del ataque son los celos) y de los libros. Cuando llegan a su hogar, Luis se acerca al gato de la familia, un animal por el que ambos sienten un gran afecto. El animal no solo rechaza a su antiguo amo sino que le ataca y le hiere en la mejilla. Luego, desaparece.

A partir de ese momento la trama, muy lenta, con una camara morosamente distraida en los detalles, en los gestos, en las miradas, va mostrándonos un día a día en el que el comportamiento de Luis es examinado por la preocupada esposa en todos sus detalles. Beatriz va cayendo en un estado de ansiedad en el que se suma algunos detalles excéntricos del comportamienrto de su marido (muy leves, casi ridículos, por ejemplo el ordenar la biblioteca por autores en lugar de por géneros) con la inexplicable ausencia del gato.

Y no les cuento más. Hay un desenlace totalmente inesperado en dos golpes de efecto y la sensación de que hemos asistido a una buena película. Aunque queda la  sensación de que el director ha estado empeñado en no levantar un vuelo demasiado alto, como si Sorin fuese consciente de la modestia de sus medios y los quisiera ajustar a unos posibles resultados que, a la postre, alcanzan un nivel superior al de la modestia.

El juego perverso que se ofrece al espectador con los sueños de Beatriz, los desenfoques y desencuadres de la cámara como elementos para intranquilizar la visión, tal vez sea lo más endeble, por fácil y previsible, de una apuesta cinematográfica de bastante valía. Los protagonistas, verdaderamente notables, sin que ninguno de los dos se dejaran caer por el tobogán del exceso (tan relacionado con las películas que entran en el desequilibrado universo de las psicopatologías. Por tanto una historia muy bien contada, con un cierto aire de Hitchcock y con una maestría resolutiva que no tiene mucho que envidiar al maestro británico. ¡Bien por el cine argentino, una vez más!

 

Compartir este post
Repost0
20 diciembre 2011 2 20 /12 /diciembre /2011 12:02

Mientras circulo por las dificultades de mi novela, de mi "work in progress" (¿o debería decir "word in progress"?) dedico parte de mi  agobiado tiempo en escribir reseñas de cine y libros para el periódico y para mi blog. ¿Deber? No. Placer. Esa mala conciencia de trabajador de toda la vida de no dar "puntada sin hilo", incluso en mi retirada vida del mundanal ruido. Ahora estoy incurso en la lectura de varios libros con un denominador común, autores de estas tierras en las que me siento tranquilo y feliz, todo el círculo comarcal que, con el centro en los Puertos de Beceite,  recoge tierras de Cataluña --La Franja, la Terra Alta, el Ebre-- y Aragón, el Matarraña. Así leo a Baltasar Casanova ("Salabror de riu"), Manel Ollé ("Micalet Verderol", "Macianet"), Silvestre Hernández ("El manuscrit de Wadi Al-Abmar" y "Aigües tèrboles") Jesús M. Tibau ("In un cop de vent..."), Asun Velilla ("Secretos del Matarraña") y Francisco Javier Aguirre, ("Los duendes del Matarraña" y "Tirana memoria"). Para mi es un gozoso descubrimiento palpar esa corriente caudalosa --que yo creía subterránea-- de la dinámica literaria que enriquece estas tierras. Mi amigo Serret --Octavio I, césar de los libros-- me ha proporcionado datos y libros de las gentes que tan bien sabe cuidar en su librería. Volveremos en más ocasiones a estos temas. No sólo es justo...es necesario. Cuidemos la cultura del libro, forma parte del espíritu de la tierra.

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens