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13 marzo 2012 2 13 /03 /marzo /2012 07:52

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Cogiendo la cita shakesperiana que marcó el derribo de la figura y el asesinato de la persona de César (un ciego premonitorio advierte al triunfal César, "Acuérdate de los idus de marzo", apuntándole la fecha en que será asesinado), un excelente George Clooney rescata al actor de "Drive", Ryan Gosling, con su estólido y magnífico rostro para sumergirnos en otra visión honesta y crítica de la política norteamericana. Muy en la admirable tradición  del cine de ese país de poner en solfa la política y a los políticos de la república sin pararse en barras, del presidente hacia abajo.

En esta ocasión Clooney, tan buen actor como siempre incluso cuando dirige él mismo, se pone en la piel del gobernador Morris, candidato en las primarias del Partido Demócrata para la carrera presidencial (se dice que Clooney congeló la realización de esta película tras la victoria de Obama y, ahora, tras el desencanto, la ha llevado a la pantalla).

Como suele hacer este  tipo, bastante apreciable en lo que hace, Clooney no es el protagonista de su película. Cede el listón a Gosling, como joven e idealista jefe de su campaña, para que este actorazo de rostro imperturbable y super expresivo en lo mínimo del gesto, se luzca en un proceso que le lleva del entusiasmo al desencanto, de una cierta ingenuidad inteligente al compromiso interesado. Es pues una historia de pérdida de inocencia política, con un añadido en forma de historia de amor que parece calcada de los líos del presidente Clinton con una becaria.

Para disfrute del espectador la película, además de un guión hábil e inteligente (para personas adultas), nos ofrece una lección de cómo los  principios políticos unidos a egoísmos, mentiras y traiciones, acaban forjando un estilo político detestable que traiciona aquellos principios esenciales que definen la democracia. Y si a ese corpus conceptual bien trabado se le añade el trabajo de actores de la talla citada arropados, por ejemplo, por  Paul Giamatti, uno de los mejores robaescenas que tiene ese cine (que interpreta al dudoso jefe de campaña del rival de Morris, que trata de "atraer" a Gosling a su equipo para provecho propio) o la calidez y desconcierto de Evan Rachel Woods haciendo el ingrato papel de la becaria entre el gran jefe y el delfín joven y crecientemente poderoso o a los eficaces Philipp Seymour Hoffman, Marisa Tomei (una periodista en busca del scoop caiga quien caiga) o Max Minguella.

Pero como debe ser en un trhiller politico que se precie, hay un secreto y hay que tomar decisiones en torno a ese secreto y esas decisiones y tomas de partido suelen implicar mentiras y traiciones a los demás y a uno mismo. Y ese es el dilema al que Clooney nos enfrenta a través de Ryan Gosling imprimiendo una fuerza destructiva moral al personaje, dotándolo de una enorme complejidad ética y humana.

Aparentemente no tan incisiva como "Buenas noches y buena suerte", en "Los idus de marzo" Clooney adapta la obra teatral "Farraguth North" de Beau Willimon, un escirtor que dejó de trabajar en la campaña electoral de Howard Dean e inmediatamente escribió la obra que constituyó un rotundo éxito. En ella se ponen al descubierto las triquiñuelas del mundo político, el quebrantamiento de la ley, el uso y abuso de privilegios, las manipulaciones del proceso democrático...todo fácil de entender, fácil de comprobar, fácil de identificar. No es de extrañar, pues, que la Academia de los Oscar volviera pudorosamente la vista hacia otro lado al valorar esta película para los preciados y poco justos premios. Saben que el efecto corrosivo del mensaje de la película de Clooney comienza cuando se encienden las luces de la sala.

La figura del candidato  de "Los idus..." esta alejado del que interpretó Robert Redford en los 80 (que reflejaba la ingenua honestidad y nobleza de alguien  que creía en la política) sino más cercano al político de "El escritor" de Polanski o al Nixon de "Todos los hombres del presidente"

Morris, el candidato Clooney, es un hombre que sigue los parámetros de popularidad, sencillez y claridad honesta, de un Obama, Clinton, Kennedy, incita más fe y entusiasmo que intereses oscuros y componendas, pero en él hay también una sombra, un lado oscuro. Y eso es lo que Clooney, director, nos muestra con apabullante y estremecedora claridad y provoca eso, miedo e impotencia ante el poder, omnipresente y casi omnicorrupto. Es decir un mensaje corrosivo porque muestra con lógica y con hechos algo que nos duele a todos: la politica ya no es una avctividad en servicio del pueblo, sino al servicio de intereses bastardos y la propia conveniencia y enriquecimiento. Y la pregunta es, ¿"es que alguna vez no fue así"?. Y desgraciadamente la respuesta podría ser, "Si, pero nunca tanto como ahora, ni tan extendido por todos los países". Y eso nos suena, ¿verdad? Cuando sale el "The end" en la pantalla, Clooney nos deja solos con una verdad detestable, con algo que pulveriza nuestra relacion con la politica. Y lo malo es que es real.

 

 

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12 marzo 2012 1 12 /03 /marzo /2012 10:57

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 Lo cierto es que Nicolas Cage no acaba de convencernos como motero salvaje lanzallamas y en esta nueva entrega de Mark Neveldine y Brian Taylor, la cosa se desmadra muchísimo y el rostro atormentadito y sobreactuado de Cage queda desdibujado en este comic pasado de vueltas, con una música ensordecedora y un montaje histérico. La nueva aventura del motorista en llamas sólo convencerá a los adictos a este comic excesivo y aunque es imposible dormirse en la sala con las "místicas" evoluciones del diablo que engañó a Cage cuando era un buen chico dado lo desmesurado de las batallas, las persecuciones, las cadenas y el nuevo malo, este de verdad, que pudre a los que toca, el espectador normal --si es que se dejó engañar por la aparente épica motera de la cinta-- no acabará de aceptar el producto que ha entrado a ver.

Otra cosa es respecto al espectador que ya busca este tipo de películas. Este tiene asegurado el disfrute de la psicod´lica marcha de este tandem de directores que vuelven a someternos al lucimiento habitual de desmadres argumentales (hedereros de toda una tradición de embrujos, endemoniados, niños inocentes escogidos por el diablo y demás parafernalia de monjes siniestros (impagable el cortísimo papel de Christopher Lambert como monje de rostro ilustrado). Los directores de las dos entregas de "Crank" (con el excelente aunque encasillado Jason Statham) aprovechan hasta el último céntimo dedicado a la película aunque no consiguen ni de lejos algo que merezca recordarse en la historia del cine. Pero, en fin, ha de haber de todo en los gustos de los cinéfilos.

No obstante me han encantado algunos detalles que muestran el humor gamberro que se gastan este t´ndem de directores (como muestra: cuando repasan las posible encarnacioens del Diablo, se nos presente a un sorniente Carte (el expresidente norteamericano de los cacahuetes). Mención aparte del elenco, dejando al margen al aotrmentadito e insustancial Cege, uno se lo pasa pipa con el sacerdote poco usual que conforma Idris Elba, el diablo encarnado por el siempre eficaz, la joven maciza de materinan improbable y hasta el putrefaciente Jhonny Whitworth que se lo debe haber  pasado de fábula rodando esta pesadilla en color rabioso.En fin, para aficionados a la épica comiquera. Los demás, abstenerse.

 

 

 

 

 

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11 marzo 2012 7 11 /03 /marzo /2012 08:47

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Película para amantes de los mitos, para forofos de la estrella prematuramente desaparecida, para nostálgicos de una época que no volverá a repetirse y para fanáticos de los misterios humano-históricos que no se han resuelto: ¿fue accidental la muerte de Marilyn? ¿cuál fue su autentica relación con los Kennedy y qué papel jugó en el trágico destino de los dos hermanos? ¿era tan inteligente como se dijo después o tan boba como se decía mientras existió? Para estos una advertencia: nada de lo dicho queda aclarado con el visionado de  "Mi semana con Marilyn"

Se trata de una cinta realizada ad major gloriam de la estrella y de su memoria. Recuerda bastante aquella comedia británica "Mi estrella preferida" en la que un joven auxiliar de una cadena de televisión debe lidiar durante unos días con una estrella de cine  --Peter O'Toole ni más ni menos-- envejecida, un héroe de otros tiempos, aguantando todas las locuras y caprichos de un Peter inolvidable, lleno de recursos y sabiduria interpretativa, siquiera interpretándose a sí mismo, como este actor solía hacer casi siempre (excepto en la celebérrima "Lawrence de Arabia").

Ya desde el principio se nos presenta la baza única de la película: la algo interesante "semejanza" entre la actriz Michele Williams y Marilyn MOnroe y los esfuerzos de aquélla por imitar todos los gestos, mohínes, carantoñas, movimientos,  dramas internos y externos, sensualidades varias de la icónica estrella. Lo cierto es que lo hace muy bien (no en vano aspiró al Oscar que al final se llevó la incombustible  Meryl Streep), pero en los mejores momentos de la imitación falta algo que todos los que hemos visto una y otra vez algunas de las interpretaciones de la Monroe detectamos de súbito: se trata de un elemento difícil de mensurar y mucho menos de describir. Es como una suerte de exhibicionismo sensual e inocente, como un gesto erótico de colegiala, inesperado y como involuntario, algo pícaro, que no parece destinado a seducirte, sino que aparece de forma espontánea y que, precisamente por eso, te seduce irremediablemente. Pues bien, señores, esto falta. A pesar de la radiante belleza de la Williams y su bien entrenada habilidad para tratar de ser Marilyn

La historia está basada en las memorias del escritor Colin Clark que en su juventud protagonizó una experiencia semejante cuando en Inglaterra se rodaba "El príncipe y la corista" (1957), con un Lawrence Olivier genial y pagado de sí mismo que competía con la estrella americana, la despreciaba y al tiempo la deseaba y trató de seducirla (infructuosamante). Kenneth Branagh compone un Olivier entre la comeddia de l'Arte y la bufonería del exceso, ante el que la Williams --ojo, no su representada, Marilyn-- juega un papel brillante de timideces y coquetería.

Todo transcurrre como una comedia de enredos (como una versión en color de "Vacaciones en Roma") y ni siquiera las evidencias dramáticas y aun traáicas de la vida cotidiana de la actriz, sus drogas, su inseguridad, sus matrimonios desgraciados --entre ellos con Arthur Miller, el de "La muerte de un viajante", quien jamás llegó a comprenderla y seguramente a satisfacerla-- su necesidad de afecto y su soledad, logran dar a la película la pátina de documento, incluso de homenaje, que se le quiere dar

Alguien da un consejo a Brannagh-Olivier sobre cómo relacionarse con la actriz, y le dice: "Acéptala como es y no tendrás problemas. Intenta cambiarla y te volverá loco". Pues eso es exactamente lo que ocurrió con la vida personal de la actriz y en plan paródico lo que ocurre con esta película: es imposible reflejarla tal como fue y por eso el resultado, aunque no nos vuelve locos, tampoco nos satisface.

Simon Curtis dirige con un ritmo poco logrado, con momentos lentos o acciones ralentizadas, aunque con un excelente equipo de producción. Eddye Redmayne logra dar verosimilitud a su atormentado y juvenil personaje (no debia costarle mucho mostrar su fascinación por la rubia y explosiva actriz), Branagh se muestra endiosado y cruel a partes iguales y entre las joyas de la corona brillan Judi Dench, cada día más segura de sí misma, Julia Ormond, Derek Jacobi (interpretándose una vez más a sí mismo) y Toby Jones que sigue comportándose como cuando "fue" Truman Capote o yo siempre le veo así.

Película menor sobre una actriz mayor y una persona desdichada.

 

 

 

 

 

 

 

 

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10 marzo 2012 6 10 /03 /marzo /2012 08:10

indomable-cartel-1.jpg

 

Steven Soderbergh es un director con apreciable mano para todo tipo de géneros, pero que se encuentra muy cómodo en el trhiller. Si ya nos distrajo y a muchos nos encantó con su "Ocean's Eleven", en "Indomable" sigue su tónica ágil y en ocasiones rompedora, es decir, guión trepidante, plantel de estrellas reconocidas unidas bajo el reclamo de su fama de llenacines, música magnífica, interpretaciones no muy exigentes como suele suceder en el cine de género, el menos de éste género, localizaciones varias y atrayentes, realización artística de primer orden y aquí una novedad que emparenta a Soderbergh con el escaso cine de heroínas, ya sea Nikita, Eva, Jacquie Brown o Cleopatra Jones..

Mallory Kane (Gina Carano) es la elegida para demostrar que es un mentís candente a la debilidad y vulnerabilidad femenia. Ver como se lleva por delante a mamporros al héroe libidinoso de moda, Michael Fassbender y liquida de forma contundente en los primeros minutos de la película, resulta muy convincente. Con una dureza que recuerda a la heroína salvaje de Kill Bill de Tarantino, la Kane nos muestra un palmito muy atractivo que envuelve a una asesina letal, envuelta en una trama no demasiado complicada de agencias secretas y esbirros de la CIA, traiciones y combates acompañados de desrtrozos de todo tipo o de muertes de un sadismo de comic japonés.

Y es que esrto es "Indomable", un comic hecho cine, destinado a la distracción del respetable, cosa que consigue sin duda con un montaje dinámico que nos lleva a Barcelona, Dublin, Mallorca, Nueva York o Nuevo México, en la compañía más o menos recomendable de un Antonio Banderas haciendo de malo, un Fassbinder cascando sin llegar a poner la mano encima de la escultural agente resabiada, un Ewan McGregor de malo-malísimo que parece haber pasado por allí, sin más, Bill Paxton haciendo de papá y Michael Douglas que con la edad y los acahaques cada vez se parece más a su padre octogenario, sin la garra y la malicia que el bueno de Kirk dilapidó a manos llenas en el cine de los cuarenta hasta pasados los 80.

La coreografías de los combates y las peleas están filmadas sin el barullo habitual en esas escenas, mostrando que tras las c´çamaras hay un profesional que sabe lo que se hace.

Para pasar el rato.

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9 marzo 2012 5 09 /03 /marzo /2012 08:51

nader-y-simin-cartel.jpg

Se trata de una película iraní. Sí, iraní. Los tópicos, pais musulmán atrasado, dictadura política y religiosa, agresividad, cultura escasa, manipulación social, barreras y diferencias abismales entre las clases, resultan cómicos si no fueran insultantes. Asqhar Farhadi ha realizado una pelicula que levantó en un  clamor a los espectadores que la vieron en la ultima Berlinale, se ha llevado el Oscar a la mejor película extranjera y la está viendo en todas partes esa minoría de público interesado en el buen cine y con curiosidad por conocer cómo vive un pueblo al que nos han pintado con colores siniestros.

La trama puede suceder en nuestro país, con algunas variaciones más debidas a un progreso reciente que a considerar que no tiene nada que ver con nosotros. En un pasado no muy lejano se vivían situaciones parecidas aquí y era nuestra sociedad la que parecía exótica. Las diferencias son una cuestión de grado, así reconocemos que en nuestros tribunales de justicia se viven casos muy semejantes a los que vemos en la cinta, aunque el otro punto argumental, la situación de la mujer en la sociedad musulmana iraní, la aleja de nuestra actualidad social ( pese a que el machismo patriarcal sigue estando más presente de lo que pensamos).

Nader y Simin, ambos profesionales universitarios, quieren separarse, aunque se aman y se respetan. ¿Qué ocurrre? Simin quiere irse al extranjero para el bien de la familia y el futuro de su hija adolescente. Nader no desea abandonar a su padre enfermo de Alzheimer. El asunto acaba en los tribunales (ya que la ley prohibe a una mujer casada irse del país sin permiso de su marido, por lo que Simin pide el divorcio). No les dan el divorcio en primera instancia por lo que se separan y Nader se ve obligado a contratar a una mujer ultraortodoxa para que cuide de su padre. Aquí el fanatismo religioso provoca momentos patéticos que van desembocando en una escena violenta --debido a un presunto robo del que no se da más noticia--en la que Nader expulsa de su casa a la mujer --aunque mas por haber desatendido al anciano-- y la empuja sin recordar que está embarazada.

A partir de que la mujer pierde al hijo que esperaba y demanda a Nader por haberla empujado, el fanatismo religioso deja paso a las diferencias de clase, a la justicia primaria, a las amenazas y las mentiras (Nader no reconoce que sabía el embarazo de la mujer), en la que --como suele suceder--las mayores víctimas son los niños. Y es Termeh, la hija adolescente de la pareja, la que acaba viendo arruinAda su vida familiar y abocada a un desconcierto, decepción y dolor con el que se cerrará la película.

Ficción con la fuerza demostrativa y polémica de un documental, dotada de un realismo humanitario, de una gran delicadeza en mostrar las fuerzas  extremas que se debaten en la trama, la religión, el honor, la conciencia, el amor a la verdad, el respeto, el amor a los padres, el cuidado de los hijos. Y todo ello sin manipulaciones, sin juicios y mucho menos condenas. Pero, al tiempo, mostrando como el orgullo, la cerrilidad maniquea, el miedo, se vuelven como un boomerang contra la hija que Nader y Simin pretendían proteger, imponiéndole ambos en el final una  imposible elección.

Verán una película sabia, bien estructurada, con personajes dotados de una inmediatez y una humanidad desconcertantes, sujeta a un ritmo y una tensión habilmente administrada (el espectador no puede despegar los ojos de la pantalla las dos horas que dura la proyección, ante la concatenación de pequeños hechos, actitudes y acciones de unos actores en estado de gracia).

Leila Hatami, Shahab Hosseini, Sareh Bayat o Sarina Farhadi, dan una lección de pasmosa naturalidad ante la cámara, componiendo unos personajes que trascienden el drama familiar, social, religioso que se desarrolla ante una sociedad encorsetada por directrices politicas, sociales y religiosas. Lo cual suma obstáculos a la trama cuando el egoísmo, el orgullo, el miedo y la mentira toman las riendas en las vidas humanas. La película deja un regusto amargo y triste, aunquen sabemos que las cosas suelen ser así, nos rebelamos porque "deban" ser así. La obcecación y el orgullo de los padres muchas veces causan sufrimiento y heridas psicológicas difíciles de asumir a los hijos. Eso sólo debería hacernos reflexionar a la hora de establecer nuestra escala de valores, nuestro listón de tolerancia. La película hace reflexionar, ese es su valor.

No se la pierdan.

  

 

 

 

 

 

 

 

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8 marzo 2012 4 08 /03 /marzo /2012 08:55

shame-cartel-1.jpg

Retengan el nombre de este director afrocaribeño londinense, Steve McQueen (nombre y apellido de un célebre actor de los años 60 a las 80, prematuramente muerto por un cáncer) que ya revolucionó de una forma polémica y dolorosa a la opinión pública con su "Hunger", crónica durísima de la huelga de hambre de unos miembros del IRA en los 80, y ahora, en otro nivel del espectro de la dureza cinematográfica nos habla de la existencia de un individuo aquejad0 de una virulenta e insaciable necesidad de sexo. Brandon (Michael Fassbender) es un hombre atractivo, elegante y bastante inteligente que mantiene una doble vida cuyo elemento revulsivo --y repulsivo--es la necesidad patológica de sexo a todas horas y en cualquier  lugar --esa es su zona oscura-- y al tiempo mantiene una aparente vida de comodidad y normalidad, de respetabilidad y trabajo. La invasión de su vida por su hermana (una petética y vulnerable Carey Mulligan) que viene a vivir con él, termina trastocando el frágil equilibrio entre las dos zonas de su vida.

McQueen nos presenta a su personaje a través de tomas largas, estáticas, silenciosas, de una belleza formal que deja un regusto de intranquilidad, de peligro, de oscuridad y amenaza (la larga secuencia inicial de la película, con una camara cenital enfocando al protagonista estático y  semidesnudo bajo las sabanas de color azul, es de una fuerza impactante y el anuncio evidente de que lo que vamos a ver no nos va a resultar muy complaciente.

El director va sembrando informaciones dispersas, mínimas, como si estuviera formando ante nostros un puzzle que nos revelará su conjunto global en algún momento, cada vez de forma más rápida, más directa, más brutal, rompiendo la  apariencia de equilibrio del personaje (Fassbinder compone una personaje encerrado en un rostro perfecto pero sumido en sí mismo, sujeto al insaciable deseo que se refleja en la mirada).

Todo un arco argumental que nos revela el profundo lastre que la adicción crea en la vida de Brandon, al que la presencia de su hermana, tan desequilibrada como él pero de una forma mas evidente, menos disfrazada, va abriendo una a una las valvulas de la perdición, la verguenza y el sufrimiento. Emociones y sentimientos que quedan de manifiesto en la secuencias finales en las que el estupor que produce un dolor lacerante imprime una fuerza y una humanidad sorprendentes en el rostro del actor.

Fasbinder logra con esta película una matricula de honor en la interpretación, a través de las expresiones de su rostro cuando cede a la pulsión destructiva y patológica del sexo, mostrando la soledad y el sufrimiento de una sed que nunca se acaba, de una degradación moral que le aturde, de una necesidad de caza que se convierte en todo menos en un placer. Ya en la anterior pelicula de McQueen, "Hunger" en la que Fassbinder  interpreta a Bobby Sands (uno de lo mas celebres huelguistas del IRA, cuya muerte de inanición  provocó un estallido de violencia en el Ulster)  se comprueba la perfecta complicidad que existe entre el director negro y el actor blanco, ambos claros respresentantes de sus modelos culturales etnicos.

Como dice Carey Mulligan a su hermano en un momento de la película, "ambos somos buenas personas" y los dos, sin hacer daño a nadie, sin violentar, sin cometer delito alguno de violencia, hacen de sus vidas un infierno dominado por la verguenza y la culpa en la que les ahoga una pulsión que requiere tratamiento y terapia ¿Se puede juzgar y condenar a una persona sometida a una adicción tan exigente y devastadora como lo es la de una droga? Una película que no deja lugar a la complacencia moral  del espectador: la pelicula acaba en un vagón de metro en el que el estático Fassbinder vuelve a sentir el deseo brutal por otra pasajera a la que mira durante interminables segundos estáticos e hipnóticos...¿no ha sido suficiente el dolor recibido como para cambiar? McQueen no responde. Nos deja con las dudas.

Y como prueba absoluta de la contundencia alertadora de la cinta, dudo mucho que ningún espectador se sienta excitado o atraido por las continuas secuencias de sexo explícito que van sucediendose en la película. Un vistazo a la expresión y la mirada de Fassbinder mientras practica el sexo nos hablará del sufrimiento, la soledad y la verguenza con las que el personaje vive su pulsión. Y eso no es nada excitante.

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7 marzo 2012 3 07 /03 /marzo /2012 08:44

 auster

Un Paul Auster de nuevo en todo su esplendor. Tras las debilidades y sutilezas de las últimas obras, el autor norteamericano vuelve al reducto donde consigue reflejar todo su encanto como escritor y ser humano, la autobiografía. Como Miller, Auster brilla considerablemente más cuando fabula -o no, nunca lo sabremos-- en torno a sí mismo. Hemingway, Henry Miller, Proust o Roth nunca son nunca tan interesantes como cuando escriben de y sobre ellos mismos.

En "Diario de invierno" Auster nos cuenta algo de sí mismo que ya habíamos percibido tras la vieja lectura de su "A salto de mata" (la publicó en el 97) o "La invención de la soledad" (las relaciones con su padre) 1982, su vida es una continua y permanente batalla en la que hay unas constantes decisivas, su relación con el dinero como elemento que le permite dedicarse a escribir y a vivir con ciertas comodidades, su relación con su propio cuerpo establecida en términos jocosos pero con contenidos preocupantes en forma de enfermedades y/o accidentes y sus relaciones familiares, incluidos su tierno amor y admiración hacia su bella esposa Sirin y los traumáticos amores hacia sus padres.

En "Diario de invierno" nos hace partícipes de su propia historia interior --hasta el límite y el nivel que él considera oportunos, claro está-- y lo hace con su mejor prosa, su humor incombustible y su ironía combativa. Ya en la primera página escribe: "Habla ya antes de que sea demasiado tarde y confía luego en seguir hablando hasta que no haya más que decir. Después de todo se acaba el tiempo. Quizá ses mejor que de momento dejes tus historias a un lado y trates de indagar lo que ha sido vivir en el interior de tu cuerpo...una fenomenología de la respiración". Y aquí introduce Auster un nuevo elemento en su plantel de motivaciones literarias: la conciencia del paso del tiempo, la percepción angustiada  de su edad (65 años) y de la continua caida de granos de arena en la clepsidra de su vida. ¿Cuánto tiempo me queda? Y entonces se sienta ante su máquina de escribir y escribe mientras furma sus "Camel", uno tras otro.

En "Diario de invierno" asistimos al accidente de automóvil que en 2002 estuvo a punto de costarle la vida, junto a su esposa, su hija y su perro. En ese año ha enterrado a su madre, ha tenido percances serios con su salud y comprueba horrorizado que su cuerpo ya no tiene la resistencia y el vigor  de unos pocos años antes. "¿Cuantas mañanas me quedan?"  se dice tras un divertidísimo conteo de las actividades más comunes que ha repetido durante años. Eso es "Diario de invierno", la contabilidad desternillante de un hombre que repasa su vida y trata de imaginar, es imposible saberlo, el numero de veces que ha hecho actividades personales, como si ese debe y ese haber de detalles irrelevantes como cepillarse los dientes, ducharse o hacer el amor, le dieran la constatación de que su vida ha valido la pena.

En "A salto de mata" es un hombre aún relativamente joven el que recuerda sus comienzos de escritor, su enorme fe en el arte de contar historias, sus dudas, sus errores y el principio de su carrera. Ahora en este libro, su mediada sesentena le hace rebobinar y plantearse la panorámica general de su vida, desde su azarosa vida sexual hasta sus tres matrimonios, dos fallidos y uno, el actual, longevo y feliz, los lugares unidos a su existencia, las casas y pisos habitados, sus charlas con su esposa, Siri, los libros que escriben cada uno, su manera de planificar la vida hogareña... todo esto se desprende, sin orden ni concierto, también a salto de mata, según su inspiración o los motivos o hechos que la mueven, en un texto nostálgico, valiente, creo que bastante sincero, lleno de humor y de condescendencia, el retrato del hombre que fue, narrado y descrito, sin acritud pero sin complacencia, por el hombre que es. Hay párrafos en los que esa acritud se vuelve bastante má dura, nos deja entrever un fondo de amargura, de rencor contra una vida que no siempre ha estado a la altura de lo que deseaba y un rechazo vehemente de "los problemas" que su organismo ha ido dándole en los momentos más inesperados.

El libro deja un regusto agrio a pesar de sus pinceladas de humor y ese detallismo original de Auster que saca punta a todo con una agilidad mental no exenta de cierta infantil ingenuidad, como cuando rememorando la inesperada muerte de su padre (hace mas de treinta años, lo sigue teniendo muy presente) escribe "cuando asumiste el hecho de su inesperada y subita muerte, te quedaste con una sensación de asunto inacabado, la hueca frustración de palabras no dichas, de oportunidades perdidas para siempre". (pág, 37) Y quizá sea eso lo que mueve al Auster actual a escribir esta especie de memorial testamentario, no dejarse pensamientos, palabras y vivencias en el gris purgatorio del olvido. Como escritor de raza que es, exige un reflejo literario de ello...quizá para vivir lo más posible en la memoria de los libros, quizá para sobrevivir a ese hombre de 65 años, "precario y dolido...que lleva una herida en su interior desde el principio...¿por qué sino, te has pasado toda tu vida adulta vertiendo palabras como sangre en una hoja de papel?" (pág. 21). Ya que está "siempre perdido, equivocándote siempre de dirección al tomar un camino, siempre sin llegar a parte alguna" (pag.64).

Es obvio que Auster al menos no se equivocó en una dirección: la de escribir. Y también lo es que ha llegado más o menos feliz y entero a una parte concreta: a sus 65 años, con todos los achaques que no ha podido evitar, fumando sus puritos y cigarrillos o bebiendo un buen vino de vez en cuando. Y con un nuevo libro en los anaqueles de éxitos de las librerías de medio mundo. Bueno...no está mal.

 

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6 marzo 2012 2 06 /03 /marzo /2012 20:17

futuro-prdido.jpgEs el año 2510 y en la Tierra las cosas se han puesto muy malitas (ríanse ustedes de la actual crisis). Ya se ha producido el apocalipsis (seguro que los actuales cerebritos financieros y políticos tuvieron algo que ver), quedan unos pocos humanos sobrevivientes en un mundo de mutantes devoradores de carne y sangre humana y con ganas permanentes de morder y un aspecto que suena muchísimo a los "uruk hai" de "El señor de los anillos". Sólo hay una cura a la enfermedad que convierte en mutante, un polvo amarillo que se esnifa y milagrosamente devuelve la normalidad en un plis plas.

Para que no se diga y poder justificar gastos de producción sale hasta un bichito enorme con pinta de oso hormiguero cruzado con el monstruo bramador  que la comunidad del anillo se encuentra en el fondo de las minas de los señores enanos. Y siguiendo con las aportaciones de anteriores películas del género y en concreto  con E.S.D.L.A., el inquietante pero noble Boromir, Sean Penn, tiene su papel semiprotagonista en la inclasificable película que nos ocupa, rodeado de jóvenes actores que rozan el regular, ellas lucen el palmito y todo queda en una película de "dejà vu", es decir, secuencias en las que uno se pregunta en qué peli lo vio antes (y generalmente mejor realizado).

Mikael Salomon dirigió esta coproducción "low cost", con dinero alemán, sudafricano y estadounidense, una distopía postapocalíptica que ha bebido de pelis tan serias como "El ultimo hombre vivo" Charlton Heston luciendo pecho lobo, "El día de los trífidos", "La máquina del tiempo" (los morlocks de aquellos años sesenta me parecen mejores que éstos) y sobre todo "Soy leyenda",(sobre la magnifica novela de Richard Matheson y protagonizada por un Will Smith que sigue dando pruebas de que es un gran actor a pesar de los géneros que visita) sin contar las decenas dedicadas a distopias con vampiros, hombres lobos y demas especímenes, incluidos los simios (en las primeras versiones de la saga).

Lo único que no me explico demasiado (excepto por razones económicas y aun así) es la presencia de un actorazo como Sean Bean en este bodrio de cine palomitas.

El principio de la película prometía un poco más que eso pero muy pronto el argumento se va quedando sin originalidad, los saqueos a la historia del cine de género son constantes, y el ritmo se resiente, no por falta de acción, sino por exceso de previsibilidad y ausencia de ideas originales. El tema del "polvo amarillo" está mal hilado,peor presentado y más bien resulta cómico y nada creíble.

Por esta razón supongo no hay que esperar verla fuera de los circuitos de televisión y aun en ellos pone la piel de gallina la amenaza que se perfila en un final con "cliffhanger" (palabro que designa un final con señales de que continuará) con el chico bueno (lo único aceptable del argumento: es especial porque es el único de la humanidad residual que sabe leer ) volviendo a las ruinas de la gran ciudad para estudiar en las ruinas de la biblioteca un método para producir mas polvo amarillo y quizá algo de cultura. Todo propuesto asi, a la brava, sin dar coherencia lógica y racional al discurso, a un guión que hace tanta agua que...aqui mismo acabo la crítica.

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5 marzo 2012 1 05 /03 /marzo /2012 10:18

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Esta semana vamos a pasar al otro lado de Els Ports, hacia Fredes, uno de los centros de rutas senderistas de la zona. Para llegar a este delicioso pueblito de montaña hemos de optar por dos caminos (según de dónde vengamos) bajar por la AP7, pasado Tortosa, la salida 42 hacia La Senia ydesde allí por carretera de montaña hasta el Boixar, pista a la derecha hasta Fredes. O, también bajar por la N-232 hacia Morella y en el Port de Torre Miró ir hacia el Boixar. Los más aventureros, con todo terreno, pueden ir a Beceite, meteros por la pista de El Negrell que atraviesa els Ports y os deja encima de Fredes en una horita.

Una vez en Fredes debemos coger la pista que va al Caro y a 4,7 kms del pueblo encontraremos el Pinar Pla, un enorme claro en medio del bosque de pinos, hay un cruce de pistas. Seguimos justo a la izquierda la que lleva al visible mas de Ric de Fredes, una enorme masía abandonada. Allí dejamos el coche y comenzamos la caminata, sin sendero, pasando por la derecha la enorme masía medio derruida y bajando por un par de terrazas y bancales, dejando a nuestra espalda la masía. Seguimos en linea recta y tras subir un repecho dentro del pinar encontramos una pista de montaña. Giramos a la derecha y ya vemos los primeros agrupamientos de piedras o fitas que señalan el sendero que, tras cruzar un claro pedregoso, se enfila hacia arriba en el bosque (no confundir con el que, también señalizado con fitas, sube abruptamente por un cortafuegos. Ese va a la cumbre del Tosal del Rey, que domina esta zona aunque apenas es visible. 

El sendero que seguimos está marcado de vez en cuando por señales amarillas y blacnas, aunque no tiene pérdida. Pinos, carrascas, boj, matorrales diversos, hierbas olorosas, espinos y un  silencio magnífico, nos acompañará toda la excursión. Sólo los fines de semana hay algunos, pocos, excursionistas por esta bella zona. En veinte minutos cruzamos frente a una especie de aljibe natural con algo de agua donde deben beber algunos animales de la zona (hay rastros de jabalíes por todos lados).

Dejamos una pista a la derecha (va a una masía cercana, el mas de Robert) y enfilamos hasta llegar a la Font Freda, con un pequeño abrevadero con poca agua. El sendero sigue envuelto por el bosque y ya vemos a la derecha la depresión del barranco del Racó del Pa Torrat, que seguiremos en todo su leve descenso hasta Sant Miguel y desde allí se vuelve abrupto en su caida hacia el Pantano de Pena (excursión que, en sentido contrario publicamos en estas páginas, el pasado 13 de setiembre).

Pasamos el coll de Punta Torroja, ya muy cerca de los edificios derruidos del altozano de Sant Miguel de Espinalvá. Tanto las masías como la ermita están en estado semiruinosos, aunque la ermita mantiene aún la espadaña (donde en tiempos aun recientes hubo una vieja y pequeña campana: el vandalismo no respeta nada). Desde ese altozano contemplamos un paisaje muy hermoso con las dos depresiones anchas del Pa Torrat y la del rio Pena que se dirigen paralelamente hacia el Pantano. En este punto hay la opción de bajar por uno de los dos barrancos hacia el Pantano, pero para ello hay que tener un vehículo que nos recoja y vuelva a Fredes por la pista de Beceite.

Nosotros optamos ahora por el regreso hacia Fredes pero pasando por el Tossal del Rey (o de los Tres Reyes, según la tradición, seguramente apócrifa, que habla de unas supuestas reuniones de los Reyes de Aragón, Cataluña y Valencia en esa cumbre o aledaños, saltándose a la torera la probabilidad histórica), que es una cima amesetada y plana que se alza a 1321 m, en la que además del monolito geodésico y el trapezoide de cemento ministerial hay unas señales que indican las direcciones de los tres reinos históricos. 

Al efecto cogemos la pista que al pie de la subida a la colina de San Miguel, junto al abrevadero de buitres, se dirige hacia el sureste. La pista, cómoda de caminar, rodea la colina de la vieja ermita y se enfila hacia el Tosal, Dejamos un ramal a la derecha que se dirige a una serie de masías, seguimos recto. Es un caminar tranquilo y algo aburrido que sólo nos gratifica con la panorámica sobre el valle de Gorra y al fondo, la mola de la Serreta.

Mas o menos a una hora de San Miguel encontramos a la izquierda de la pista una cabaña de piedra seca, que se mantiene bien conservada y puede servir de refugio en caso de que nos pille alguna inclemencia. Vale la pena perder un minuto en visitarla y entrar y ver la habilidad de los remotos constructores en edificar sin argamasa, ni agua.

Una sudida ligeramente empinada y nos encontramos  en la base del Tossal del Rey, a cuya cumbre llegamos a través de un ramal a la izquierda de la pista que hemos seguido.

En la cumbre como he dicho, de panorámicas extensas, podemos ver a nuestros pies el Pinar Pla y la masía del Ric de Fredes. Son veinte minutos mas o menos de bajada por un sendero pedregoso con alguna fita que, aprovechando un cortafuegos, nos lleva al lugar donde dejamos el coche.

Se trata de una agradable excursión de algo más de tres horas con escaso desnivel y panorámicas muy bellas.

 

 

 

LIBROS Y MAPAS

 

Conviene pertrecharse de mapas y algunos libros que, como de costumbre, encontraréis en una buena librería de senderismo y para los lectores de la comarca, la bien surtida Librería Serret en Valderrobres. Para conocer el entorno del macizo, "A peu pel massis del Port" y "El massis del Port, el plaer de la aventura", ambos de Vicent Pellicer Ollés y editados por Azimut. Los "Itinerarios por los puertos de Beceite" de Jordi Bustos y "Lo Port, 52 rutes de senderisme" de Joan J. Tirón, el primero editado por Prames y el segundo por Piolet. Además del mapa-guía de "Els Ports" editado por Prames y el juego de dos de "Els Ports" editado por Piolet.

 

 

LEYENDAS E HISTORIAS

 

Parece ser que la fecha de la famosa cita de los tres reyes en la cima del Tossal fue en 1319, a iniciativa del monarca aragonés Jaime II, el Justo. Lo unico que sabemos a ciencia cierta es el hecho político de que en la cima se encuentran las líneas provinciales que separan Aragón, Cataluña y Castellón (o Valencia).

Se dice que la ermita de San Miguel (documentada en1324), reconstruida posteriormente, fue oratorio preferido por el general Cabrera, "el tigre del Maeztrazgo", pero en la época anterior era conocida por ser punto de encuentro de la abundante población de masoveros, pastores y ganaderos de la zona circundante hasta Beceite, las villas y pueblos catalanes y algunos de Castellón. En épocas de romerías se concertaban allí negocios de intercambio, venta de animales y compromisos de boda. Su nombre "Espinalvá" es deformación del nombre del arce blanco que en la zona se llama "espinalb", árbol frecuente por los alrededores.

Hay anotaciones de autores que hablan de centro de citas de brujas en la cima del Tozal, aunque dada la cantidad de plantas aromáticas y medicinales de la zona y la existencia de fuertes vientos  que se concentran en la cima pelada, es probable que la superstición popular uniera a las mujeres que recolectaban esas plantas con el ulular de los vientos para elaborar leyendas de brujas. La ignorancia es muy atrevida.

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4 marzo 2012 7 04 /03 /marzo /2012 08:00

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Reconozco que me ha sorprendido, muy agradablemente, la factura de esta "Promoción fantasma" que creía producto de la lamentable --y sonrojante-- moda de cine de institutos, es decir de "teneagers" insufribles con cuerpos desarrolladitos, hormonas disparadas y encefalograma plano que además siguen guiones escritos por sádicos con meninges alteradas que nos muestran una humanidad adolescente que aterroriza al más pintado --y más si es padre en edad de merecer...piedad, es decir con hijos entre los doce y los 18--.

Dicho esto, aclarar que realmente es una comedia con recursos fantásticos, al estilo USA o England y que empieza con un guiño cinéfilo de primera: al del niño del "Sexto sentido" que "ve muertos". Solo que en este caso es un profesor, Modesto (Raúl Arévalo, serio y desternillante, auténtica "cara de palo" a lo Buster Keaton) que cree que está loco, va a un psiquiatra (otra divertida parodia) que esta deseando salir del armario y ve homosexualidad por todas partes y es expulsado de los intitutos donde trabaja por manifiesta incompetencia en cuanto aparecen muertos en su vida. El destino le lleva al IES Monforte dirigido por Tina (Alexandra Jiménez) cuyo edificio está "ocupado" por los espiritus de cinco jóvenes que murieron allí en circunstancias misteriosas.

Aquí empieza el enredo, veloz, simpático, incansable, divertido y suculento en secuencias de humor sanete y gamberro. Los chicos murieron en los 80 y eso permite al director mantener una dialéctica sobre el paso del tiempo y las  modas que añaden picante y humor  a lo que va aconteciendo. Con gran perspicacia el metraje de la película no pasa de los 90 minutos, tiempo sobrado para evitar que se alarguen los gags o se complique inncesariamente el desarrollo y el ritmo salvaje de la película con reiteraciones.

Y así Raúl Arévalo (genial) con buena réplica de Alexandra, dan cobertura., sin robar plano a los chicos que integran la promoción fantasma, Jaime Olías, Andrea Duro, Javier Bódalo, Anna Castillo y Alex Maruny (cada uno aportando una caracteristica identificativa inteligente a sus papeles) y una magnífica y cómica Silvia Abril, como la secretaria del colegio. Y asi todo ha encajado a las mil maravillas, reparto, argumento divertido e inteligente, montaje excelente y un ritmo rápido y exacto como un reloj en el que van engastándose los gags. Una película entretenida y con sentido del humor que se ve sin incomodidades y miradas al reloj.

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