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15 abril 2012 7 15 /04 /abril /2012 07:19

excursiones-9753.JPGA veces, el senderismo en estas tierras depara la ocasión de impregnarnos de historia sin dejar de practicar nuestro deporte, por unos parajes de una belleza singular. Es el caso de Herbés --o Herbers-- y sus alrededores, en los que la imagen mítica pero real del famoso "Tigre del Maeztrazgo", el general Cabrera, del que tanta tinta --y sangre--  se ha vertido, parece gravitar fantasmalmente por los umbríos rincones de la sierra de la Cogulla, tras la cima del Pico Camiseta o entre los grandiosos pinos de la Fuente de la Manzana, donde hace siglos venían los de la Armada a buscar maderas para construir los buques.

El sendero comienza en el mismo pueblo de Herbés. Junto a la fuente, una vez pasado el museo etnográfico El Botador, hay dos señalizaciones que indican la subida a la Tossa. Es preferible seguir la de la derecha, ya que el sendero de la izquierda muere inopinadamente en una finca particular, después de hora y media de ascenso (pero nadie ha cambiado los indicadores, aunque el sendero frustrado es muy hermoso y pasa por un par de fuentes, bosques de pinos y carrascas y ofrece panoramas del valle de Herbés y la cadena de montañas que forman una especie de telón de fondo en la parte opuesta al pueblo, el Pico Rambleta, la Mola Boix, los singles verticales del Pinxo y el Bosc de la Chuleta).

Observen la caseta de piedra que protege a la fuente y los abrevaderos que salen de ella. Justo detrás surge un sendero pedregoso que comienza inmediatamente a subir. El sendero mantiene una inclinación regular y va ascendiendo, estrecho, limitado por bancales de cultivos y olivos, dejando a la izquierda el valle, que se hunde al principio para ir ascendiendo hasta cruzarse con el sendero. Vemos frutales y olivos alternándose en las terrazas donde ya no hay cultivos.A nuestra espalda vamos dejando cada vez más pequeño el pueblo en el que, a esa altura, destaca el Castell del Baron de Herbés, un gran caserón señorial amurallado, con patio de armas y elementos defensivos, del siglo XVI, de estilo gótico y unos hermosos ventanales ojivales. Fíjense en el arco de entrada al patio, el escudo nobiliario de la familia Rams de Viu, que fue propietaria del lugar. El pequeño caerío de trazado medieval parece recogerse al amparo de la casona, con la Iglesia a un lado y su recoleto cementerio medieval, el "fossar vell". La Iglesia está dedicada a San Bartolomé apostol, es del siglo XIV, con elementos neoclásicos (como la torre rojiza de la Iglesia) y una mezcla de gótico, corintio y neoclásico, con una capilla barroca.

El sendero sigue ascendiendo, dejamos las ruinas de una masía a la derecha y nos internamos en  un bosquecillo de pinos hasta alcanzar una carena de roca blanca que nos permite disfrutar del valle que ya hemos superado y del panorama del pueblo en el fondo y las grandes montañas fronteras, entre ellas el Pico Rambleta y los singles de la Roca Tallada.

Seguimos subiendo por el sendero pedregoso, pasamos otro pinar con encinas y carrascas y dejamos a la derecha una señalizacion que indica el desvío a la Fuente de la Manzana. Nosotros seguimos de frente hasta llegar a la enorme Roca Foradada, una  especie de balcón que se abre sobre un paisaje formidable de toda las sierras de los Ports de Castellón y a nuestros pies, rodeándonos, la sierra de la Couglla, a cuyo pico máximo, el Camiseta (1205 m) nos dirigimos.excursiones-9799.JPG Observen las paredes de esa cueva natural horadada, un perfecto ejemplo de conglomerado marino, con cantos rodados formando parte del macizo pedregoso.

Nueva subida, entre el bosque de enebros y aliagas y pinos piñoneros que alfombran el sendero. En unos minutos salimos de nuevo a monte abierto y ya distinguimos la silueta del pilón geodésico de la cumbre.  Al ocupar Herbés, las tropas isabelinas fusilaron a  toda una familia de carlistas, muy cerca de esta cumbre. Como “advertencia" a la población, colgaron una camiseta blanca manchada de sangre, de ahí el nombre del pico. Estamos hablando de una caminata con un desnivel de unos 500 metros, la mayor parte bajo la sombra de los arboles, sin ninguna dificultad técnica y de una duración aproximada de unas cuatro horas y pico. Como valor añadido, recordar que por estos  senderos que hemos paseado caminaron hace más de cien años los soldados y caballerías del "Tigre del Maeztrazgo".

Desde allí bellisimas vistas del Maeztrago, por un lado, el Matarraña, las estribaciones de los Ports de la terra Alta, los de Castellón, la sierra de la Cogulla y la de los Sabinosos, vistas panorámicas en redondo. Siguendo el cordal de las cumbres, a mano izquierda vemos la pequeña capillita blanca de la Camiseta en plena cima y un poco más allá la cumbre  del Tossal Gros. A nuestro frente, de espaldas a Herbes, vemos la Pobla de Alcolea a lo lejos y, la Torre de Arcas a su derecha, cuyo sendero comienza en ese punto (del que ya les hablamos hace poco mas de un año en estas páginas). Precisamente debemos bajar por ese sendero hasta la pista que desde allí nos llevará hasta al alto de las Sendrosas y unos minutos más tarde a un punto de bifurcación señalizado que indica a la derecha "Fuente de la Manzana" y, recto, Torre de Arcas. Debemos seguir a la derecha hasta la zona de descanso de la Fuente con su enorme plantel de pinos gigantescos. Descanso a la sombra de los arboles y sendero frontero de subida empinadísima que nos vuelve a acercar al punto anterior a la Roca Foradada que conecta con el sendero de bajada a Herbés y cierra el circular.

 excursiones-9795.JPG

NO PERDERSE

Una visita a la casa solariega de la familia Ram de Viu, la Iglesia de San Bartolomé y el cementerio medieval aledaño. El trazado medieval de las calles del pueblo -que está a 750 m de altura-, cuyas casas, salvando la Lonja, donde hoy hay un hotel y restaurante, carecen de interés artitstico, no requerirá mucho tiempo. El museo etnográfico está cerrado y parece que está de reforma. Hay que saber que el pueblo es de origen musulmán y su carta de población data de 1233, a nombre de un caballero aragonés, Juan Garcés. Luego perteneció al señorio de Morella. Hasta 1823 fue feudo de los Barones de Herbés, de la familia Ram de Viu. Dicho barón fue el primero en el Reino de Valencia en levantar la bandera carlista. Fue fusilado por los liberales en 1833. Y, por cierto, no dejen el pueblo sin comprar alguna botella del aguardiente de manufactura doméstica. Pidan que alguien le enseñe los alambiques de cobre donde los elaboran.

 

LIBROS Y DOCUMENTACION

Aparte de los mapas (MTN 520 y de los Ports), encontrables como de costumbre en Libreria Serret, pidan a Octavi, el dueño, algunos libros sobre las guerras carlistas, los alzamientos de Morella y Castellón y las gestas y desmanes de unos y otros, sobre todo el general Cabrera, que acampó con los suyos en Herbés en 1834 y se defendió por esta sierra de la Cogulla, emboscados en los montes y valles hasta el final de la guerra en 1840 (tras siete años de hostilidades). El "Tigre del Maeztrazgo" murió en su cama en 1877, exiliado en Inglaterra. El librero de Valderrobres tiene buen acopio de libros sobre el tema. Para llegar a Herbés se sigue la A-1414 desde Valderrobres hacia Monroyo. Tras pasar Fuentespalda se coge la A-2413 a  Peñarroya de Tastavins  y antes de llegar a este pueblo, a mano derecha, se sigue la CV 110 hasta Herbés.

 

 

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26 marzo 2012 1 26 /03 /marzo /2012 09:53

ulldemolins-San-Bartolome60312-150.jpgSe trata de uno de los parajes mas interesantes y visitados del magnífico macizo del Montsant, en la provincia de Tarragona, al menos la primera parte que lleva hasta la ermita de Fraguerau. Una vez allí (donde la mayoría de los excursionistas suelen darse la vuelta y volver a la ermita de San Antonio, punto de partida) el sendero  se hace muy solitario y continúa para hacer un circular que nos lleva tras intensísimas subidas de nivel hasta la Punta dels Pins Carrasers, no sin antes pasar por dos puntos delicados aunque no difíciles, tramos muy aéreos y subidas inclementes. Y para poner la guinda, la bajada del Grau del Llop con una inclinación salvaje que te obliga a ir agarrándote a ramas y troncos y te lleva de nuevo al punto de partida. No aconsejo esta excursión con lluvia, nieve o vientos fuertes del norte. Mejor pues en primavera u otoño. En verano hace un calor infernal.

Una vez en Ulldemolins, a la entrada del pueblo hay un desvío a la izquierda señalizado "A las ermitas". Seguimos la pista asfaltada. Tenemos enfrente el enorme muro pétreo del Montsant (llamado así por el gran número de ermitas, capillas, iglesias y santuarios que hay en los rincones más inesperados, donde tambien proliferan cuevas de ermitaños y ascetas) con la meseta superior que se alza desde cien metros de altura a casi trescientos en algunos puntos. La pista va ascendiendo y nos lleva a la ermita de Santa Magdalena, a la izquierda, pero debemos seguir hasta San Antonio, principio de la caminata.

La ermita de San Antonio de Padua y Santa Bárbara (no tiene mucho interés artístico) está rodeada de una zona de acampada y un área recreativa con mesas de madera o de piedra y fogones donde asar carne. Seguimos la pista que va hacia el rio Montsant dejando atrás un cartel que nos avisa que el sendero que vamos a hacer tiene cierto riesgo en su parte final, sobre todo con mal tiempo. Hace un dia excelente y el tiempo que apuntan, 3h 40 m (siempre es más porque no se cuentan las paradas) supone poca dificultad. Está muy bien balizado con las marcas rojas y blancas del GR 65-5 -- que lleva al pueblo de Margalef-- y las seguimos hasta llegar al mirador de las Cadolles Fondes, una estrecha garganta de roca viva en cuyo fondo espejea el bellísimo verde esmeralda de las aguas del Montsant que aqui forman pozas. Dejamos a la izquierda un sendero abrupto que va hacia el Pic de los Pins Carrassers, junto a una balsa de agua, que es por donde bajaremos a la vuelta. Inmediatamente después entramos en el Congost propiamente dicho y frente a nosotros comienzan a verse las extrañas y caprichosas formas rocosas que parecen esculturas, a veces antropofórmicas o semejantes a animales, que regala la Naturaleza a los que pasean por ese hermoso lugar. Estamos caminando por el Vall del Silenci, donde apenas el gorjeo de algunos pájaros o el ronco grito de las rapaces logran romper el velo de un silencio casi total. Paz y serenidad en el ambiente. Caminamos con renovadas energías bajo el sol y también bajo el palio de los árboles que festonean el camino.

Cruzamos la riera que desciende desde la fuente de la Gleva, hay un desvio a la derecha que lleva al Rincón de la Pastera (un voladizo de piedra o bauma enorme donde vemos que se han amurallado los huecos, seguramente para el ganado y los pastores de antaño) lo dejamos y seguimos hacia un gran rondal rocoso donde hay una cueva con restos de fuego, mientras descendemos hacia el fondo del valle.

Mas o menos a una hora y pico de la salida encontramos a la derecha un bello puente colgante de madera con cables de acero, bamboleante y exótico (puente colgante de San Bartolómé) que nos llevará a la ermita de Sant Bartomeu de Fraguerau, mientras el GR sigue enfrente a la izquierda (luego lo seguiremos para completar el circular, es donde comienza el tramo mas duro). La ermita es de una belleza bucólica y agreste. Está enclavada en un lugar idílico, en un rincón protegido por los arboles, dominando el congost con una presencia discreta y semioculta. Fue fundada en el siglo XII por Guerau Miquel, un mítico ermitaño de aquella época, milagrero hombre santo que habitó en esta sierra y da nombre al Congost. El último anacoreta que vivió allí fue Francesc Palau i Quer, que se instaló en el paraje allá por el año 1851.

Volvemos a cruzar el puente y seguimos el sendero en dirección a Margalef. Unos kilómetros mas adelante --casi una hora de caminata-- veremos una desviación a la izquierda, señalizada con una fita, que asciende de forma abrupta y muy empinada (en unos minutos más de 40 m de desnivel). Es un sendero estrecho y trabajoso que remonta la cresta de los Ventadors. Hay que superar por la izquierda las primeras rocas buscando la cresta y es preciso utilizar las manos para asegurar una subida bastante aérea. Personas con miedo invencible a las alturas, abstenerse. Estamos en la carena de la sierra de Solans y frente a nostros se abre el profundo valle rodeado de cortados de piedra verticales de gran altura.

Aún nos queda otra prueba : pasar por un relieve estrecho junto a la roca que se abre al precipicio por la derecha y que es aconsejable pasar haciendo uso del cable que está firmemente sujeto a la pared de roca. Es corto y más amenazador que peligroso. Luego nos quedará una fuerte subida y caminaremos por la cordada superior hasta llegar a la punta de los Pins Carrasers y el coll de la Trona que permite la visión de los dos valles, el de la ermita y este segundo que se abre más de mil metros abajo

En el coll encontraremos entre dos rocas una bajada brutal, un sendero estrecho y resbaladizo que baja casi verticalmente haciendo lazadas, llamado el Grau del Llop. Lo bajamos auxiliándonos con matas, ramas y árboles y en unos veinte minutos llegamos a terreno más distendido hasta que topamos con la balsa de extinción de incendios que ya comentamos al principio y un poco más allá el origen de la excursión, la ermita de San Antonio. Poco menos de seis horas con un par de pequeñas paradas incluidas. 

 

 

 

 

NO SE PIERDA

Antes o después de la excursión es preciso acercarse a la ermita de la Magdalena (que dejamos a la derecha en la pista a San Antonio). Es un edificio de estilo renacentista y ha merecido el sobrenombre de Catedral del Montsant por su factura arquitectónica y sus dimensiones de base y alzada. En su vecindad está el famoso Pi Carabassé. Es un paseo de una horita mas o menos y te lleva a rincones muy bellos siempre que el Montsant lleve suficiente agua.

 

 DOCUMENTACIÓN

 

Los mapas de Desnivel de "Serra de Montsant", 1:20000 son muy útiles, aunque el camino está bastante bien balizado, sólo en la carena de la sierra es un poco perdedor hasta que se encuentra la bajada del Grau dels Llops.  Geo estel ha editado un librillo sobre el Parc Natural de la Serra del Montsant que es bastante claro aunque parco en datos. Hay mas material sobre el Montsant en librerías especializadas o, por supuesto en Librería Serret de Valderrobres.

 

COMER, DORMIR, COMPRAR

 

En Cornudella, La Fonda del Recó. Buen vino en Gratallops o en el Celler de Pasanau en la Morera. No olviden la agrobotica de Ulldemolins. Magnifico aceite ecológico. En Cabacés, Hostal la Neus. La fonda Toldra en Ulldemolins. En la Morera, el Hotel Balcó del Priorat o La Vileta en Cornudella. Así pues, aceite, vino y frutos secos.

 

ACCESOS

 

Las rutas de acercamiento son fáciles, desde el Bajo Aragón, la carretera que nos lleva a Gandesa, Mora de Ebre, Falset y antes de llegar a Reus nos desviamos hacia la izquierda, Borges del Camp, Cornudella, Albarca y Ulldemolins, base de la excursión. Desde Cataluña, lo mas rapido es la AP7 hasta Montblanc, Vimbodi por la N240, la comarcal hacia Vilanova de Prades y luego hasta Ulldemolins. Aunque también se puede ir hasta Reus y coger la carretera de Cornudella.

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5 marzo 2012 1 05 /03 /marzo /2012 10:18

excursiones-9544.JPG

 

Esta semana vamos a pasar al otro lado de Els Ports, hacia Fredes, uno de los centros de rutas senderistas de la zona. Para llegar a este delicioso pueblito de montaña hemos de optar por dos caminos (según de dónde vengamos) bajar por la AP7, pasado Tortosa, la salida 42 hacia La Senia ydesde allí por carretera de montaña hasta el Boixar, pista a la derecha hasta Fredes. O, también bajar por la N-232 hacia Morella y en el Port de Torre Miró ir hacia el Boixar. Los más aventureros, con todo terreno, pueden ir a Beceite, meteros por la pista de El Negrell que atraviesa els Ports y os deja encima de Fredes en una horita.

Una vez en Fredes debemos coger la pista que va al Caro y a 4,7 kms del pueblo encontraremos el Pinar Pla, un enorme claro en medio del bosque de pinos, hay un cruce de pistas. Seguimos justo a la izquierda la que lleva al visible mas de Ric de Fredes, una enorme masía abandonada. Allí dejamos el coche y comenzamos la caminata, sin sendero, pasando por la derecha la enorme masía medio derruida y bajando por un par de terrazas y bancales, dejando a nuestra espalda la masía. Seguimos en linea recta y tras subir un repecho dentro del pinar encontramos una pista de montaña. Giramos a la derecha y ya vemos los primeros agrupamientos de piedras o fitas que señalan el sendero que, tras cruzar un claro pedregoso, se enfila hacia arriba en el bosque (no confundir con el que, también señalizado con fitas, sube abruptamente por un cortafuegos. Ese va a la cumbre del Tosal del Rey, que domina esta zona aunque apenas es visible. 

El sendero que seguimos está marcado de vez en cuando por señales amarillas y blacnas, aunque no tiene pérdida. Pinos, carrascas, boj, matorrales diversos, hierbas olorosas, espinos y un  silencio magnífico, nos acompañará toda la excursión. Sólo los fines de semana hay algunos, pocos, excursionistas por esta bella zona. En veinte minutos cruzamos frente a una especie de aljibe natural con algo de agua donde deben beber algunos animales de la zona (hay rastros de jabalíes por todos lados).

Dejamos una pista a la derecha (va a una masía cercana, el mas de Robert) y enfilamos hasta llegar a la Font Freda, con un pequeño abrevadero con poca agua. El sendero sigue envuelto por el bosque y ya vemos a la derecha la depresión del barranco del Racó del Pa Torrat, que seguiremos en todo su leve descenso hasta Sant Miguel y desde allí se vuelve abrupto en su caida hacia el Pantano de Pena (excursión que, en sentido contrario publicamos en estas páginas, el pasado 13 de setiembre).

Pasamos el coll de Punta Torroja, ya muy cerca de los edificios derruidos del altozano de Sant Miguel de Espinalvá. Tanto las masías como la ermita están en estado semiruinosos, aunque la ermita mantiene aún la espadaña (donde en tiempos aun recientes hubo una vieja y pequeña campana: el vandalismo no respeta nada). Desde ese altozano contemplamos un paisaje muy hermoso con las dos depresiones anchas del Pa Torrat y la del rio Pena que se dirigen paralelamente hacia el Pantano. En este punto hay la opción de bajar por uno de los dos barrancos hacia el Pantano, pero para ello hay que tener un vehículo que nos recoja y vuelva a Fredes por la pista de Beceite.

Nosotros optamos ahora por el regreso hacia Fredes pero pasando por el Tossal del Rey (o de los Tres Reyes, según la tradición, seguramente apócrifa, que habla de unas supuestas reuniones de los Reyes de Aragón, Cataluña y Valencia en esa cumbre o aledaños, saltándose a la torera la probabilidad histórica), que es una cima amesetada y plana que se alza a 1321 m, en la que además del monolito geodésico y el trapezoide de cemento ministerial hay unas señales que indican las direcciones de los tres reinos históricos. 

Al efecto cogemos la pista que al pie de la subida a la colina de San Miguel, junto al abrevadero de buitres, se dirige hacia el sureste. La pista, cómoda de caminar, rodea la colina de la vieja ermita y se enfila hacia el Tosal, Dejamos un ramal a la derecha que se dirige a una serie de masías, seguimos recto. Es un caminar tranquilo y algo aburrido que sólo nos gratifica con la panorámica sobre el valle de Gorra y al fondo, la mola de la Serreta.

Mas o menos a una hora de San Miguel encontramos a la izquierda de la pista una cabaña de piedra seca, que se mantiene bien conservada y puede servir de refugio en caso de que nos pille alguna inclemencia. Vale la pena perder un minuto en visitarla y entrar y ver la habilidad de los remotos constructores en edificar sin argamasa, ni agua.

Una sudida ligeramente empinada y nos encontramos  en la base del Tossal del Rey, a cuya cumbre llegamos a través de un ramal a la izquierda de la pista que hemos seguido.

En la cumbre como he dicho, de panorámicas extensas, podemos ver a nuestros pies el Pinar Pla y la masía del Ric de Fredes. Son veinte minutos mas o menos de bajada por un sendero pedregoso con alguna fita que, aprovechando un cortafuegos, nos lleva al lugar donde dejamos el coche.

Se trata de una agradable excursión de algo más de tres horas con escaso desnivel y panorámicas muy bellas.

 

 

 

LIBROS Y MAPAS

 

Conviene pertrecharse de mapas y algunos libros que, como de costumbre, encontraréis en una buena librería de senderismo y para los lectores de la comarca, la bien surtida Librería Serret en Valderrobres. Para conocer el entorno del macizo, "A peu pel massis del Port" y "El massis del Port, el plaer de la aventura", ambos de Vicent Pellicer Ollés y editados por Azimut. Los "Itinerarios por los puertos de Beceite" de Jordi Bustos y "Lo Port, 52 rutes de senderisme" de Joan J. Tirón, el primero editado por Prames y el segundo por Piolet. Además del mapa-guía de "Els Ports" editado por Prames y el juego de dos de "Els Ports" editado por Piolet.

 

 

LEYENDAS E HISTORIAS

 

Parece ser que la fecha de la famosa cita de los tres reyes en la cima del Tossal fue en 1319, a iniciativa del monarca aragonés Jaime II, el Justo. Lo unico que sabemos a ciencia cierta es el hecho político de que en la cima se encuentran las líneas provinciales que separan Aragón, Cataluña y Castellón (o Valencia).

Se dice que la ermita de San Miguel (documentada en1324), reconstruida posteriormente, fue oratorio preferido por el general Cabrera, "el tigre del Maeztrazgo", pero en la época anterior era conocida por ser punto de encuentro de la abundante población de masoveros, pastores y ganaderos de la zona circundante hasta Beceite, las villas y pueblos catalanes y algunos de Castellón. En épocas de romerías se concertaban allí negocios de intercambio, venta de animales y compromisos de boda. Su nombre "Espinalvá" es deformación del nombre del arce blanco que en la zona se llama "espinalb", árbol frecuente por los alrededores.

Hay anotaciones de autores que hablan de centro de citas de brujas en la cima del Tozal, aunque dada la cantidad de plantas aromáticas y medicinales de la zona y la existencia de fuertes vientos  que se concentran en la cima pelada, es probable que la superstición popular uniera a las mujeres que recolectaban esas plantas con el ulular de los vientos para elaborar leyendas de brujas. La ignorancia es muy atrevida.

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20 febrero 2012 1 20 /02 /febrero /2012 09:02

 

excursiones-9011.JPG 

Esta semana vamos  a hacer un circular, cuatro o cinco horas, según el ritmo y las paradas, para el que aconsejamos no olvidar bajo ningún concepto la máquina fotográfica. Vais a disfrutar con el paisaje y los rincones de este sendero, con fuertes inclinaciones pero nada exigente y con lugares tan hermosos como el antiguo balneario de la Fontcalda, lugar de ocio estival, al que accedemos tras más o menos  cuarenta minutos de cómoda andadura por la Via verde del Val de Zafán (ya en tierras catalanas, término de Gandesa).

Partimos del pueblo de Bot, desde la antigua estación del tren llamado el "tortosino" o del Val de Zafán, que unía la Puebla de Híjar con Tortosa y que desapareció en 1973, permitiendo que en su trazado se creara la Via Verde que hemos de coger para, en tranquila caminada, atravesando túneles y lugares de gran belleza (en especial algunas vistas sobre el rio Canaletes, al que acompañamos todo el tramo) nos deja en el Santuario de la Fontcalda tras unos 45 minutos de camino.

Esta antigua estación termal y balneario, que se creó por el siglo XIV, hoy en desuso y convertida en área recreativa, mantiene su fuente de aguas termales, los edificios de hospedería y una iglesia (la tercera desde su fiundación) de 1753. Es lugar de romería y peregrinación para Gandesa y Prat del Compte y albergaba una imagen milagrosa de la Virgen, a la que llaman "la paseante", ya que segun la leyenda ha sido devuelta milagrosamente a este lugar cuando los vecinos de los dos pueblos citados y rivales en ese culto, se la llevaban, ora a Gandesa, ora a Prat.

El lugar, enclavado entre los estrets del rio Canaletas que cierran el valle, entre las sierras de Pándols y Cavalls (dos nombres muy conocidos en el imaginario de la batalla del Ebro en la incivil guerra española) es de un encanto soberbio, con sus grandes pozas enclavadas en las gargantas del desfiladero, rodeado por un escenario de anticlinales y rocas erosionadas por el agua y el viento que le dan un aspecto mágico y salvaje, trufado de cuevas y de molas calcáreas prodigiosas.

Aquí justamente comienza el sendero propiamente dicho, el GR-171, en una curva de la pista de salida del Santuario hacia Prat del Compte, a mano izquierda,  con una subida por la ladera escarpada de la montaña que cierra el congost.excursiones-9040.JPG

El sendero es estrecho pero limpio de matorrales, en muchos tramos empedrado y protegido por muretes de rocas. Mientras subimos por él dejamos a nuestros pies el enclave encantador del santuario al pie de la empinada ladera llena de pinos, unos edificios dorados entre el verde del bosque de montaña y detrás, como un telón teatral, el muro empinado por el que discurre haciendo zetas, la pista que lleva al coll de la sierra del Crestal, que se une a la de Pandols, frente al lejano caserío de Gandesa.

El sendero va zigzagueando en su fuerte subida hasta llegar al Coll de la Fontcalda. Dejamos a nuestra espalda el congost y se abre el paisaje hacia Fontfanes y sus colinas, limitados  por los montes de las Parrisas, con el alto conglomerado de La Mola enfrente y de la Falconera a nuestra derecha.

Bajamos al valle, con bancales de vides, arboles, frutales y bosques de pino negral y carrascas, haciendo una gran ese que parece desviarnos de nuestro objetivo. Sin embargo a nuestra izquierda, a lo lejos, se divisan los contrafuertes empinados del Tossal del Grilló y la gran cordillera maciza de els Ports.

Al fin, por una larga pista en la que se pierden las señales, llegamos a las inmediaciones de Prat del Compte. Entramos por la parte norte del pueblo, por encima de la actual carretera y debemos seguir la frontera superior del pueblo, sin bajar al centro, pasar por la escuela municipal e ir a buscar las últimas casas que apuntan en la dirección de Bot, una cordillera de colinas abruptas pero de escasa alzada, en una de cuyas cumbres hay una enorme antena de telecomunicaciones. El camino nos lleva hasta una alberca de aprovisionamiento de agua para helicopteros, donde parece morir. Hay que remontar directamente el collado, entre las rocas, sin camino, siguiendo el objetivo del coll que se ve a la izquierda de la antena. Unos minutos de subida y semigrimpadas para encontrar sobre una roca en forma de bauma la primera señal de PR, una linea blanca y otra amarilla. Pero pronto dejaremos de verlas. Nos cruzamos con la carretera de Bot (que hay que ir a buscar a lo alto del coll) y debemos seguirla sobre asfalto hasta que vuelven a aparecer la señales. Atentos entonces. En una curva cerrada de la carretera, a mano derecha, sobre un terraplen alto rodeado de matojos, veremos una flecha indicando Bot, grabada con pintura blanca sobre la roca. Desde allí, el sendero, con bajadas muy pronunciadas y algunos paseos horizontales muy agradables  entre los pinos, se desliza hacia el valle de Bot, dejando a la izquierda la carretera, de interminables curvas.

Pronto veremos el pueblo a lo lejos, a nuestros pies, mientras proseguimos la bajada entre bosques y cortadas de rocas, desviandonos hacia la derecha del pueblo, hasta llegar abruptamente sobre un recodo de la pista que conduce desde la estación de Bot, origen de nuestra excursión, a la pista cimentada de la ermita de Sant Josep, blanca  sobre una atalaya visible y dominante en lo alto de la colina puntiaguda que se levanta frente a Bot.

Desde ese punto solo nos queda bajar el Via Crucis (literalmente: observen en cada una de las "estaciones" del camino religioso, las baldosas con dibujos naïf, llenas de encanto, que muestran episodios de la Pasión) hasta el paseo empinado y bordeado de cipreses que nos lleva a la vieja Estación. El recorrido se ha completado.

 

NO SE PÌERDA

 

Por supuesto, un descanso amplio en el Santuario de la Fontcalda. La visita a la ermita de Sant Josep, no por el edificio, bastante soso, sino por la vista que nos ofrece. Y, otro momento de asueto o lugar para reponer fuerzas, en la base de la Falconera, la original y llamativa roca que domina el pueblo y acompaña cualquier paseo en su entorno, una zona recreativa que llaman "El  forat de la Doncella", una surgencia de agua que mana de una hendidura en la roca con forma muy caracteristica (los mas imaginativos comprenderán el nombre de la surgencia), lugar apacible, bello y silencioso, con mesas y barbacoas, bajo una arboleda bien cuidada. Si hace buen tiempo, bajando por el lecho de la torrentera que lleva al rio Canaletes, hay una zona rocosa donde el rio forma pozas para un posible baño. Es muy solitario y solo tiene acceso por ese punto.  Discreción asegurada.

 

DOCUMENTACIÓN Y ACCESO

 

Recomendamos los mapas 470 (Gandesa) y 497 (Horta de San Juan), de la coleccion del MTN (mapas topograficos nacionales) que, conjuntamente, nos dan información del camino. En  Editorial Azimut, ese magnifico andariego que es Vicent Pellicer Ollés, nos ofrece sus "Caminades pel massís del Port" (hay tres tomos de la zona del Port) que, aunque no registran esta excursión en concreto, ofrecen una panorámica excelente y sugerente de los alrededores: Todo ello, como de costumbre, en librerías especializadas o en la Librería Serret de Valderrobres, centro neurálgico para hallar la documentación de la zona.  Para llegar a Bot, desde Gandesa hay acceso directo y desde el Matarraña, coger la carretera de Valderrobres a Horta de San Juan y desde esta población a Bot por la comarcal que lleva a Gandesa. Tanto Gandesa, como BOt y Horta de San Juan, tienen hoteles, viviendas rurales y restaurantes que ya hemos citado en otras ocasiones. Un finde agradable, sin duda.

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24 enero 2012 2 24 /01 /enero /2012 08:34

excursiones-1667.JPGCon la N-232 como línea divisoria entre el Matarraña y el Maeztrazgo, Ráfales y Fórnoles son dos bellos pueblos que se encuentran cerca de esa carretera en el extremo suroeste de la primera  comarca. Por un antiguo camino de vecindad semi olvidado que atraviesa de norte a sur  la Sierra de las Viñas, las poblaciones de ambos lugares establecieron un vínculo de paso que no es complicado cubrir en poco más de cinco horas, ida y vuelta. Es un camino marcado históricamente por la existencia de algunas fuentes, la Vella, la Estopiña, entre otras, donde los habitantes de los pueblos acudían en las frecuentes épocas de sequías a buscar agua. Son pues senderos del agua que van quedando olvidados, así como también van secándose las fuentes.

La ventaja de la excursión que hoy les proponemos estriba en la belleza rural de los dos pueblos y la riqueza de los lugares cercanos desde el punto de vista artístico, religioso o paisajístico, con lo que la excursión puede complementarse con paseos y visitas enriquecedoras.

Comenzamos en el mismo pueblo de Ráfales, buscando en las afueras (hacia el noreste) el comienzo del camino que está en un recodo del nuevo vial que lleva a la Nacional y a la Font Vella y que se inicia, hay una señal, en la base de un barranco que hay que subir empinadamente (hay un cartel explicativo allí mismo). Ganamos altura poco a poco dejando a nuestra espalda el apretado caserío de Ráfales, justo en el centro de un par de barrancos que allí confluyen.

El sendero, vagamente señalizado, va discurriendo entre un bosque de coníferas, enebros y sabinas que se van alternando con campos de cultivos, olivos, almendros y algunas vides, con muretes de piedra seca y construcciones, habitualmente en ruinas, de viejas estancias de ganado o aperos de labranza.

Una vez superada ese subida inicial hay un terreno llano muy extenso, donde los cultivos --y algunos tramos boscosos-- van sucediéndose, en bancales, algunos cuidados y otros invadidos por la maleza, todo en un silencio magnífico en el que solo de vez en cuando escuchamos  algunos pájaros. He caminado un par de veces por esta zona y la presencia humana es prácticamente inexistente, salvo algún lejano tractor o una furgoneta de algun payés que pasa cansinamente con un ruido que parece espesar aún más el silencio habitual.

Es preferible hacer este camino durante la primavera o el otoño, en verano resulta bastante duro, a no ser que conozcas el emplazamiento del alguna fuente (no están señalizadas) y tengas la fortuna de que no se haya secado. Así que buena provisión de agua y una gorra en la cabeza.

Hay algunos tramos del sendero que coinciden con una especie de calzada romana realizada con cantos rodados y piedras, desgastadas todas por el paso del tiempo y que dan una imagen insólita de antiguas civilizaciones al entorno rabiosamente rural y campestre, semiabandonado. Algunos de esos tramos han sido muy dañados y uno piensa que es una lástima y qué importante motivo de interés cultural sería si se pudieran arreglar esas calzadas antiquísimas para solaz de caminantes y andariegos (una forma de turismo, de bastante nivel adquisitivo y que abunda en sitios donde se les informa y protege).

Durante el hermoso caminar entre árboles, de vez en cuando, en algún recodo se abre unas perspectiva de montes y lomas suaves llenos de verdor bajo el cielo azul y la cinta gris celeste de la carretera que haciendo vueltas y revueltas comunica Ráfales con la Nacional que va a tierras de Castellón. Una vez dejamos atrás esa dirección, volviéndonos más hacia el este, pasamos por un angosto desfiladero de grandes rocas, con un suelo que fue empedrado y que ahora por el desuso y los elementos se ha convertido en un incómodo reguero de rocas pequeñas, formando escalones deshechos.

Esa subida, un poco pesada, nos lleva a un coll sobre un angosto valle en V rodeado de montañas boscosas de poca altitud. Desde allí hay una fuerte bajada que forma un camino bien marcado, con muretes de protección que va haciendo lazadas de descenso. Al fondo a mano izquierda comenzamos a ver el caserío de Fórnoles. Las señales blancas y amarillas de PR empiezan a abundar y el camino, muy empedrado en ocasiones, nos acerca cada vez más a la altura del aun lejano pueblo.

Llegamos a una pista forestal en buen estado que hay que seguir dando una pronunciada vuelta (pasamos por una  masía recientemente reconstruida, en un altozano), campos de labor vallados y el antiguo sendero discurre junto a altos muros de piedra invadidos por los hongos y la yedra.

Nueva pista y una señal fuera del bosque que indica en una flecha de madera, PR-TE 159, "A Fórnoles". Unos metros más allá dejamos la pista y seguimos una corriela nuevamente en el bosque, señalizada,  que nos interna en él hasta desembocar en otra pista, con algunas otras que se cruzan, pero fácilmente seguible por la señales blancas y amarillas. Cruzamos campos de almendros (en primavera resulta un tramo realmente bello) hasta que dejamos la pista y volvemos a un sendero, estrecho, entre árboles. Por él descendemos hacua una masía situada en un barranco, pasamos por numerosas baumas, oquedades de roca caliza muy superficiales, cruzamos el hondo centro del barranco, rodeados de bosque y algunas terrazas donde hubo cultivos, fuentes y humedales casi extinguidos, incluso algunos abrevaderos con agua.

Por fin accedemos a otro tramo empedrado, en bastante buen estado, y subimos por un sendero mixto, piedras y tierra, rodeados de retorcidos olivos centenarios y explotaciones o granjas, que ya son los aledaños de Fórnoles. Terminamos de subir el barranco y al llegar arriba (pasamos junto a un antiguo horno abandonado) por una pista antigua de grandes piedras enlosadas, vemos arriba de todo el cilindro de piedra rematado en cruz de metal  de la antigua señal de término del pueblo. Junto a ella gozamos de una vista magnífica de Fórnoles. Unos metros mas allá ya vemos destellear el agua de la gran Balsa de entrada al pueblo,  de casi dos siglos de antiguedad y que aún cumple sus funciones.

Es ese un lugar excelente para comer y beber y descansar, antes de iniciar la vuelta por el mismo camino. (Hay la opción de seguir el camino hacia el pueblo de La Portellada y luego volver a Ráfales por otro camino, pero eso ya lo haremos otro día).

 

 

 

 

LOS ESTRETS DE RÁFALES

 

Uno de las visitas imprescindibles desde Ráfales es un paseo por los "Estrets". Hay un camino señalizado que parte desde las casas más altas del pueblo y comienza con una venerable vía empredrada en ascenso suave. Se coge la pista que nos encuentra que nos llevará a un bosque de pinos, llaneando. En unos minutos vemos el desvio hacia los Estrets que entre los de la comarca es sinónimo del bandolero Floro, por ser su lugar de resguardo allá por los años finales del XIX. Los Estrets es una formación angosta de grandes paredes rocosas que forman cuevas de regular tamaño en algunos rincones. La ruta, circular, nos lleva tras el paso del estrecho de roca, a un bosque de chopos y después alternando pista y sendero por bosque de pino y carrasca y recoletos rincones de cultivos, sembrados de balsas y acequias. El camino nos devuelve al punto de partida por la parte alta de las colinas de los Estrets.

 

 

LA ERMITA DE SAN RAFAEL

 

 

La ermita que da nombre al pueblo tiene el camino de acceso en la zona alta, justo en la calle que conduce al cementerio. Despues de pasarlo, hay un sendero a la izquierda. La subida es bastante acentuada aunque breve. Vemos a nuestros pies los bancales de cultivo formando terrazas y pronto nos internamos en la zona boscosa, de pinar, arbustos y enebros. Veremos numerosos abrigos rocosos (con rastros antiguos  de fogatas) entre las enormes piedras que jalonan el camino. La presencia de cipreses ya nos indica la cercanía de la  ermita y de una vieja balsa de piedra  donde el ermitaño debía abastecerse de agua. La ermita tiene una bella y original zona bajo porticada y columnas poderosas. Magníficas vistas del pueblo y los alrededores montañosos cubiertos de bosque.

 

 

MONTSERRATE

 

En Fórnoles no se pierda una pequeña excursión a la Ermita de Montserrate. Son 45 minutos de caminata de subida, algunos menos de bajada, que nos llevarán a uno de los monumentos arquitéctonicos más bellos de la zona. Se ve a la izquierda de la carretera Nacional 232 de Alcañiz a Morella, Castellón,  pero es más hermoso llegar a ella por el sendero desde Fórnoles a la ermita (se accede a ella por la parte de atrás). Sus origenes se remontan al siglo XII con el típico milagro de aparición de la virgen sobre un enebro. Está documentada desde el XIV (gotico), aunque el edificio principal es el XVII.  A sus pies hay una fuente antigua de agua, elemento que  está en la historia del monumento religioso, ya que desde hace siglos se celebra una romería popular de la zona, en mayo, que nació como rogativas de los pueblos del entorno en demanda de lluvias.

 

 

Documentación

 

El mapa MTN50, 495 (1:50.000) mas los libros de "La comarca del Matarraña" de Prames y el de la red natural de Aragón, e incluso los dos volúmenes de Jesus Avila Granados, "Matarraña insólito" o "Matarraña desconocido" (el primero de Viena ediciones y el segundo de Barrabes editorial) nos aportan datos complementarios a estas excursiones. Todos ellos en librerías especializadas y para mayor comodidad, en la Librería Serret en Valderrobres.

 

 

 

 



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10 enero 2012 2 10 /01 /enero /2012 08:36

Uno de los macizos más impresionantes de esta zona fronteriza entre Aragón, Cataluña y Castellón  es el que marca el ala noroeste, desde el comienzo de las elevaciones montañera de forma abrupta en Prat del Compte y que ya en Horta de San Juan forma una altura considerable que va extendiéndose por toda la línea de la cordillera de los Ports. Esta forma el muro natural que separa la costa mediterránea de los extensos valles del Matarraña y el final de la Terra Alta, es decir la Franja y Castellón. Estas alturas modestas pero abruptas toman el nombre de Montsagre y es una amplia doble pared con pequeños valles y planicies entre ellas a una altura que supera los mil y pocos metros, formando a su vez diversas lineas paralelas o convergentes de macizos que desde el Monte Caro, pasando por el Tossal dén Grilló, Peñagalera, la Picossa, la Caixa, la Punta de la Devessa o el Negrell. Todas ellas van conformando un sistema montañoso de una gran complejidad y una belleza sorprendente.

En esta ocasión  vamos a realizar un circuito con acusado desnivel que nos llevará desde el mas de Satorre, cerca de Horta de San Juan hasta el Tossal d'en Grilló (1071m).

Salimos del cruce de la Farinera, enfrente del caserío de Horta, en la pista de los Ports, que abandonamos a unos doscientos metros de la carretera a mano izquierda siguiendo una señal que nos lleva hacia el Salto del Ventadó (una variante que haremos otro dia). Subimos por una pista de montaña en buen estado hasta el mas de Satorres donde dejamos el vehículo y comenzamos de inmediato una subida de sendero con señales rojas y de PR que suben en dirección NE. Llegamos a una loma rocosa donde dejamos una señal que envía a la derecha hacia las profundidades del Ventadó para seguir subiendo por la izquierda hacia las Rocas Cambretes, rojizas, entre las que pasamos por un pequeño desfiladero estrecho que nos deja sobre el barranco de Cubars, una magnifica panorámica en la que destaca la cima triangular donde se asienta Horta de San Juan y su fontera pirámide rocosa de Santa Bárbara. A nuestros pies, el valle del rio Canaleta de escaso pero interesante caudal (que da origen a los saltos del Ventadó, en verano muy transitado por barranquistas).

Frente a nosotros la cresta de la Moleta (828m) a la que subiremos por la muy abrupta y a veces aérea subida de la Mala Dona. Entramos en el collado de la Ereta y a nuestra derecha sale un sendero PR que nos llevaría al Collado de la Barca (otro camino que ya rescataremos otro dia, ya que es otra forma de subir, o bajar, al Montsagre). Nosotros seguimos entre los arboles quemados hasta la base rocosa que indica el sendero de subida, con algun momento de grimpadas que fuerza el uso de las manos.

En la parte alta del paso seguimos las señales rojas a la izquierda hacia el profundo canal del Cubars, flanqueando el precipicio, festoneado de lamentables trazos del trágico incendio de Horta hasta llegar a un camino más llano junto a un bosque de pino negral castigado por el incendio. Vemos enfrente nuestro la Mola de Atnas y a nuestra derecha la Punta del Aigua (1091) con su caracteristica cima bicéfala.

Seguimos el sendero por lo alto del cordal hacia el este, cambiaremos de vertiente y tendremos unas vistas magnificas y poco usuales de las Rocas de Benet y la hondonada del Canaleta. A partir de aquí hay continuos desniveles entre bosques de encinas y boj.

Tras un collado seguimos el PR por una vertiente herbosa hacia la izquierda y tenemos enfrente la Punta del Aigua y  a la izquierda unas enormes murallas calcaréas que parecen caer en picado sobre el barranco de Cubars. Una nueva subida del camino nos llevará a las  ruinas del Mas de les Creuetes de Lloá. Justo allí sale a la izuqierda un sendero que lleva a la Punta del Aigua y el Vacarissal. Nosotros seguimos rectos siguiendo las señales rojas que nos llevan, en una bajada fuerte, hacia la hondonada donde encontramos un pozo y un antiguo abrevadero. Vuelta a subir la hondonada y nos dirigimos rectos hacia el collado de la Gilaberta.

En el collado encontramos un poste metálico que indica diferentes direcciones. Seguimos el camino de la ziquierda hacia el Montsagre de Horta pisando terrenos muy pedregosos hasta llegar al Collado de Atans y despues lo bajamos por la otra vertiente y atravesamos un bosque de pino negral en el llamado Pla de la Sorda.

Muy cerca nos encontramos con otro poste indicador de caminos a los pies de la famosa Fuente del Montsagre de Horta. Desde allí y por la izquierda vamos al Baixador d'en Valero que luego cogeremos para descender del Montsagre e ir a buscar la pista que nos llevará al coche y punto de partida.

Ahora continuamos rectos siguiendo las señales hacia el pla de Ravanals y subiremos a una cresta desde la que seguiremos un cordal hacia la derecha que nos llevará a una pista que marca el final de la excursión ya que sube al Tossal d'en Grilló (1071m) tras superar una caseta de vigilancia de incendios grimpeando facilmente por terreno rocoso.

En la cima hay un vértice geodésico y se nos abre una inmensa y hermosa panorámica sobre la Terra Alta y a nuestra izquierda la planicie del Matarraña, además de tener una imagen frontal espectacular del Tossal de Horta, la pirámide rocosa mas característica de esta zona. La cima suele ser ventosa y poco recomendable en caso de mal tiempo.

Cuando la dejemos crestearemos por la derecha hasta llegar a la torrentera que baja hacia el precipicio. Alli encontramos un camino leve que va paralelo  al borde hasta llegar a una canal sobre la que hay un gran mojón de piedras que señala el punto de acceso al Baixador d'en Valero, unico paso que permite descender a lo largo de toda esta muralla rocosa. Precaución con la bajada, sobre todo al principio, un tramo pedregoso y en ocasiones aéreo que se debe superar con precaución y cuidado, siguiendo las señales amarillas y blancas. Una vez abajo, seguimos a la izquierda por debajo de la muralla, un par de collados y bajadas pedregosas, terreno quemado, restos del incendio hasta llegar a un camino ancho que nos llevará por la izquierda en dirección al Corral de Andill (en ruinas). Fuerte bajada entre matorrales y un encinar quemado, hasta llegar a una pista forestal. A partir de aqui seguimos la pista principal hacia la izquierda siempre, pasando junto a ruinas de masías y torrenteras. En una hora y pico  de paciente caminar por  pista, acompañados permanentemente por el murallón del Montsegre a la izquierda como telón de fondo,  llegaremos al Mas de Satorres.

Habremos sumado algo más de cinco horas --más si hacemos paradas-- en total y tendremos una visión magnífica de esa maravilla que es el Montsagre de Horta.

 

 

NO SE PIERDA

 

Una amplia visita al Pueblo de Horta de San Juan, con sus atractivos turisticos, artisticos (relacionados con Picasso) arquitectónicos y gastronómicos. Además de visitar el Convento de San Salvador (de origen templario) y la cueva santa, suba a la Montaña de Santa Bárbara, acérquese a las "ollas" del Baubo o, simplemente pasee por las calles y plazas del nucleo antiguo del pueblo. Desde la plaza del Ayuntamiento, renacentista, del siglo XVI o la enorme y monumental iglesia de San Juan Bautista del siglo XIII, joyas del románico y gótico Para comer tiene al menos dos opciones, Can Joan o el Hotel Miralles, ambas magníficas y de precio razonable.

 

 

DOCUMENTACION

 

Tienen abundante documentacion, mapas y rutas (entre ellas las que hoy hemos comentado) siguiendo los libros de Joan J. Tiron ("Lo Port, 52 rutes de senderisme") y el magnifico volumen de Jordi Bustos "Itinerarios por los Puertos de Beceite" (el primero editado en Piolet y el segundo en Prames). Para Mapas, los del MTN numeros 496 en 1:50.000 y 496-II en 1:25.000. Y el completo de Prames de 1:40.000 de "Puertos de Beceite". Todos ellos facilmente encontrables en librerías de excursionismo y en Valderrobres en la de Octavi Serret.

 

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19 diciembre 2011 1 19 /12 /diciembre /2011 09:24

excursiones-4354.JPGEn estos días de asueto familiar vamos a proponer un recorrido fácil, cómodo y sin desniveles (apenas 50 metros) que además tiene dos características interesantes: es hermoso y está cargado de historia. Se trata de un camino medieval en el que aún quedan vestigios de venerables empedrados y rincones que no han cambiado desde hace siglos. Amén de tener un origen y un destino en dos pueblos que resultan ser de los más tranquilos, silenciosos y armónicos de esta privilegiada comarca del Matarraña. La Torre del Compte - Cretas - La Torre, nos ocupará poco más de cinco horas, con tiempo para la contemplación y echar mano del zurrón. Es un sendero sumamente agradable para recorrer en primavera u otoño. En verano hay que ir bien provistos de agua (solo hay agua en los pueblos, no en el recorrido) y sombrero y en invierno, muy bien abrigado, aunque es una zona con una pluviometría muy escasa.

Salimos del pueblo de Torre del Compte (a 497 m) con su elegante torre de la iglesia, hacia la pista que lleva a la antigua estación de la Torre y el gran puente sobre el Matarraña de la antigua via fèrrea, hoy via verde. La dejamos a la izquierda y vemos un puente pequeño que supera una cañada de bajada. En el mismo cruce hay un cartel explicativo del sendero y una señal que indica hacia el barranco. Bajamos entre olivos y sembrados (dejamos una fuente seca a la derecha) y en el fondo de la barranca el camino cruza una pista y aun bajamos unos metros más para pasar sobre  un puente pequeño medio destruido que parece romano o árabe. De inmediato cruzaremos la carretera local de la Torre a Valdetormo (que lleva también a Alcañiz y Calaceite) y cogemos un camino a la derecha con una señal derribada que nos indica que debemis seguir paralelos a  ese barranco prodigioso de la Canaleta que forma el llamado "Regall", una especie de gran bosque alargado de tipo ribereño con árboles de todo los tipos que bordean el canal por donde en epoca de lluvias (muy escasas en estos tiempos) corría el caudal. El camino va paralelo de la Canaleta hasta que a unos 500 metros se desvía a la izquierda y sube fuertemente por un camino o calzada empedrada que parece tener una antiguedad por lo menos medieval (en muchos tramos de este bello sendero nos encontraremos con zonas empedradas y muretes de mampostería y las doradas piedras de la zona,  bien conservados algunos, que dividen los terrenos de labor y limitan el antiguo camino de la Torre a Cretas.excursiones-6387.JPG

Vamos por encima del camino del Regall,  y pasamos sobre un puente construido encima de un pequeño túnel del famoso tren del Zafán, hoy convertido en popular via verde que une los pueblos de la zona. La via va jugando con nosotros al escondite entre el verde profundo del tupido bosque de pinos, carrascas, olivos y almendros.

De vez en cuando nos cruzamos o adivinamos la cercanía de masos o casetas de labor, algunas derruidas y otras en pie o con aspecto de estar en uso agricola. Hay una paz difícil de describir en este antiquísimo camino y el caminante parece ir cruzándose con la historia, atravesando rincones en los que uno espera ver pasar una carreta medieval o un alegre grupo de labriegos vestidos a la antigua usanza. Pero eso queda para las leyendas. Es un camino solitario y raramente nos cruzaremos con alguien, a no ser el confuso huir de un pequeño animal o el súbito revoloteo de unos pájaros asustados.

Después de atravesar otro bosque de pinos llegamos a una explanada amplia desde donde se divisan los Puertos a lo lejos, dominada por una enorme masía llamada el Mas de la Venta y que data de 1901. Un poco más adelante hay que tener cuidado pues llegamos a un cruce de pistas. A la izquierda lleva a unas masías y granjas y hay varias señales rojas y, medio oculta, la señal de prohibido ese camino (un aspa con los barras blanca y amarilla del sendero PR). A la derecha sigue la pista principal y junto a ella a su izquierda, es decir la de en medio del cruce, algo parecido a una pista invadida de maleza que es justamente la que hay que seguir (las señales han sido eliminadas en ese punto o están cubiertas por la maleza: dejé un monton de piedras indicandola a modo de hito). excursiones-6481.JPG

A través de campos de olivos y sembrados, almendros y vides, el camino vuelve a recuperar las señales de PR y nos lleva directos, en algo más de una hora) hacia un altozano desde contemplanos a lo lejos la silueta inconfundible de Cretas. Pasamos por un depósito de agua que nos queda a la derecha y después por una masía restaurada y las instalaciones del club de tiro de Cretas. Desde allí una pista asfaltada nos lleva al pie del pueblo que se levanta en una colina. Allí mismo , en ese lugar, hay una zona recreativa que se llama "L'Agramanet", rodeada de árboles centenarios y junto a unos lavaderos medievales y una fuente del siglo XV, "font de la Barra" que es la más antigua de las cuatro surgencias de aguas que posee el pueblo. Habrán pasado aproximadamente dos horas y pico de camino y vale la pena subir a Cretas (ya mencionada en su carta-puebla municipal en el año 1192 como "Queretes") y visitar su hermosa iglesia monumental de la Asunción del siglo XVI.

La vuelta es por el mismo camino, aunque hay la posibilidad de coger la pista hacia Valderrobres y desde allí por la ermita de los Santos y el Regall volver a la Torre o, incluso, como tercera posibilidad desde Valderrobres coger el camino que, a la vera del rio Matarraña, lleva hasta la Torre también. En tal caso hay que sumar al menos una hora más al cómputo de las cinco o seis horas (según descansos). En cualquier caso, es una red de caminos y pistas de una belleza garantizada.

 

 

NO SE PIERDA

 

 La Torre del Compte es uno de los pueblos más tranquilos y hermosos del Matarraña. Con la orgullosa y esbelta torre de su iglesia, (del siglo XIV, reformada el XVII) visible junto al caserío desde muchos puntos, el  caminante puede pasear por las estrechas callejuelas y acercarse al Ayuntamiento y su lonja porticada o a las casas solariegas de Bergós o la de Ferrer.Durante la guerra civil se cambió el nombre del pueblo por "Torre Libre".

 

En Cretas, haga un recorrido por las fuentes de la localidad. La de Aixetes, del siglo XVI, la Font d'en Coma del XVII o el Pou del Coll (del XVI). Sin olvidar la

de la Barra, con la antiestetica caseta circular construida en 1932 como depósito de agua y los arreglos realizados en el siglo XVII en todo el entorno de la fuente (que, según dicen, jamás ha dejado de manar, hecho insólito en esta tierra de sequías persistentes).

 

COMER Y DORMIR

 

En Torre del Compte tiene, junto a la via verde, en la antigua estación del viejo ferrocarril del Val de Zafán, el hotel y restaurante "La Parada del Compte". Muy recomendable como lugar de descanso con encanto. En Cretas el restaurante La Era y varias residencias de turismo rural. Y en el equidistante Vallderrobres, numerosos hoteles, fondas y restaurantes, desde el Hotel Querol, la Fonda de la Plaza o el Hostal, hasta el hotel de El Salt y Los Pescaitos.

 

DOCUMENTACION

 

Los mapas del servicio topográfico nacional (números 496 y 495)  mas la guía de la comarca del Matarraña de Prames o el libro de Frances Roig "Pel Matarranya en BTT" de Cossetania Edicions (para los que quieran hacer el recorrido en bici), son fácilmente hallables en librerías especializadas o en de la Octavi Serret de Vallderrobres.

 

 

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6 diciembre 2011 2 06 /12 /diciembre /2011 08:50

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Subir al Moncayo resulta ser uno de los deseos más comunes entre los caminantes y montañeros de Aragón. Pude comprobarlo cuando ascendí a ella y en la cumbre me encontré a un grupo de maños que celebraban con vigor y bastante ruido el coronar cima. Uno de ellos, al darse cuenta de mi extrañeza por semejante alboroto (no es una montaña particularmente alta, 2314 metros, ni difícil de subir excepto en lo más crudo del crudo invierno), se acercó me tendió la bota de vino para que diera un trago y me explicó: "Los aragoneses tenemos en mucha estima esta montaña, es como un símbolo. Como para los catalanes Montserrat o el Montseny. "Nosotros hemos recorrido los Pirineos--continuó-- pero siempre pensábamos en el Moncayo y nunca encontrábamos el momento para venir. Hoy, después de veinte años de hacer montaña, lo hemos subido". Bebí con ellos a su salud y compartí unos frutos secos y unas naranjas, metidos todos en uno de los seis o siete cercados de piedras o refugios que en plena cima pelada impiden que el viento se te meta hasta el alma. Porque el Moncayo es, o suele serlo, la guarida de los vientos.

La leyenda de esta montaña nos habla del célebre gigante Caco, aficionado a lo ajeno, que le robó a Hércules varias cabezas de ganado y las escondió en la cueva de la cercana Ágreda. El semidios localizó al ganado y al ladrón y le castigó enterrándolo por allí. Justamente el Moncayo es lo que quedó del gigante sepultado. Ahora el Moncayo roba el aliento a los montañeros por la pendiente última de subida.

Para hacer esta excursión que puede oscilar entre las cuatro o las seis horas es conveniente disponer de un par de días: uno de acercamiento hasta la localidad de Tarazona, verdadero punto de partida y reposo de todas las excursiones, y el segundo, la subida propiamente dicha, que puede solventarse en una mañana, siempre que uno se ajuste al simple objetivo de coronar el Moncayo y no se deje seducir por las múltiples posibilidades radiales que ofrece todo el macizo y sus alrededores, en un ambiente cercano al de alta montaña.

Un par de horas desde Zaragoza, a las que se debe añadir otras dos si vamos desde la zona del Bajo Aragón o Cataluña, nos lleva, tras pasar por el monasterio de Veruela al Parque Natural de la Dehesa del Moncayo. La pista que lleva desde la carretera de acceso hasta el Santuario de Nuestra Señora del Moncayo está en excelente estado y circula bajo un hermoso bosque de pinos y abetos, hayas, carrascas y robles.

En julio y agosto, hasta mediados de setiembre hay que dejar el coche en los primeros aparcamientos junto al centro de interpretación y comenzar desde allí la subida por un sendero que va cruzando las lazadas de la pista y que en una hora y pico nos lleva, entre el bosque y las fuentes, hasta el aparcamiento superior, cercano al Monasterio que hoy es un albergue con restaurante.

En esta ocasión pude llegar en coche hasta ese último aparcamiento bajo los árboles e hice a pie el ultimo tramo de pista -de tierra- que lleva al albergue para disfrutar del paisaje y calentar los músculos. Justo detrás de los edificios del restaurante empieza el sendero de subida que, muy pronto, se bifurca: a la derecha vamos directos a la cumbre y el de la izquierda tiene el mismo objetivo pero a través del Collado de Bellido y es un par de horas mas largo. El sendero comienza una subida constante bajo los árboles del bosque, con escasas posibilidades de contemplar el paisaje de la inmensa llanura que se extiende a sus pies.

En unos 50 minutos llegamos a una zona abierta, solo quedan algunos abetos, en la que ya vemos la cumbre del Moncayo a nuestra derecha y el maravilloso Circo Glacial o Pozo de San Miguel (santo que da nombre a  la cumbre) , cuya inclinadísima ladera directa forma “El Cucharón” --como se le conoce en ambiente montañero-- que ha resultado ser una trampa mortal para muchos deportistas durante el invierno, cuando la cóncava superficie está helada. El sendero sube abruptamente a la izquierda del "Cucharón", evitándolo, haciendo lazadas muy empinadas hasta llegar al contrafuerte y hacer un ascenso más suave cresteando (este es el lugar peligroso con nieve y hielo) hasta la cumbre. Para los menos avisados un cartel advierte: "Atención, con nieve dura zona de deslizamientos con salida al vacío". El circo glaciar es modesto comparado con sus vecinos pirenaicos, pero las pendientes o canchales de piedra y peñascos cortados por el hielo dan un aspecto primitivo y duro al paisaje.

Pero en esta época, sin nieve, no hay peligro alguno aunque es fácil hacerse la idea del peligro en tiempo invernal:, cuando uno está en la línea o cuerda de la cresta superior avanzando hacia la cumbre los vientos nos azotan con una contundencia feroz: tuve que avanzar inclinado hacia delante para tratar de mantener la verticalidad, con fuertes rachas de viento frío que en momentos cambiaban de dirección y me desestabilizaban. Unos metros delante, bajando de la cima, un grupo de montañeros se inclinaban para soportar la ventolera. Al cruzarse, intercambiamos comentarios. "Arriba aún sopla más fuerte, tendrás que meterte en algunos de los refugios de piedras, pero a media mañana suele amainar. Y aun tenemos suerte: no sopla el cierzo, ni hoy creo que lo haga". En esta zona predominan dos vientos principales, el cierzo, un viento frio y seco que sopla desde el noroeste y el moncayo, algo menos frio y también seco que sopla desde el oeste. Sin embargo hay otros nombres que definen otros vientos locales en una zona que se distingue por la enorme planicie que rodea en mas de cien kilometros a la redonda la elevación del Moncayo, solitaria cumbre y por tanto objetivo de los vientos mas variados.
La cima del Moncayo está señalizada por un vértice geodésico, una columna y una cruz y festoneada de grandes círculos de piedras que forman muros de unos 50 centímetros de altura, donde uno puede reposar sin ser zarandeado por los vientos. La subida ha costado unas dos horas desde el Santuario, son cuatro horas si se hace la ruta del Pico Llobera y Collado del Bellido y a esas dos hay que añadir una hora y pico más si la hacemos en épocas en que no se puede subir en coche.

Desde la cima, cuando amainó un poco la ventolera, se distingue un magnifico paisaje circular que abarca tierras de Aragón, Soria y Navarra, los pueblos de Alcalá del Moncayo, Añón, el vañle del rio Huecha, la peña Lobera a nuestra izquierda (2226m) el gran valle del rio Araviana y las localidades de Beraton y Talamantes. Es un buen atalaya  para observar el valle del Ebro, la sierra del Guara al norte y más allá el Pirineo, si el dia es claro y sin nieblas. Bosquedales, sembrados, tierras de labor, colinas, estanques, arboledas, uno no se cansa de prender la mirada en esa enorme planicie que se extiende por los cuatro puntos cardinales.

En poco mas de una hora se hace el sendero de bajada por el mismo lugar. Ha valido la pena.

 

 

NO SE PIERDA

Dediquen un dia a patearse la muy antigua ciudad de Tarazona , el castro Turiaso celtíbero, con sus huellas romanas  (Colegio Público Joaquín Costa), godas y de la  marca hispana  de Al Andalus. También musulmana,  Tyrassona, y reconquistada tras una lucha de cuatro siglos. A partir de ahí, el Renacimiento, siglos XV y XVI con monumentos tan bellos como la iglesia de Santa María Magdalena y la Catedral muestras del arte medieval reformado, la Zuda, fortaleza árabe y el  Ayuntamiento (antigua Lonja), Palacio Episcopal, la Iglesia de San Miguel, el convento de la Concepción o el de San Francisco o de la Merced, la Iglesia de la Virgen del Río joyas de arte renacentista .  Para dormir les recomiendo el Hostal de Santa Agueda que incluye un diminuto museo dedicado a  Raquel Meller.

Visiten también la cercana localidad de Agreda donde las leyendas sobre brujerías y aquelarres parecen avivar la presencia de Bécquer y la imagen lóbrega pero fasinante del castillo de Trasmoz.

 

 

BÉCQUER Y MACHADO

 

El Moncayo es tierra de poesía y tradiciones, de belleza y magia, de sensualidad estética y brujería. Fuertes contrastes que parecen emanar de su geografía austera y embrujadora. El Monasterio de Veruela, al pie mismo de la montaña, fue el lugar de residencia de Gustavo Adolfo Bécquer, que escribió desde allí sus textos "Desde mi celda" en 1864, convaleciente de una tuberculosis. Machado, que llega en 1907 a Soria, dedica en su "Campos de Castilla" varios poemas a dos picos de la zona, el Urbión y  el Moncayo. Y escribe:

"¿No ves, Leonor, los álamos del rio,

Con sus ramajes yertos?

Mira al Moncayo azul y blanco, dame

Tu mano y paseemos."

 

 

BRUJAS

Durante la edad media hubo una fuerte tradición de brujería, encantamientos, criaturas malignas y gigantes en estas tierras. Las brujas eran especialmente conocidas en Trasmoz, Tarazena,y Agreda. Bécquer recoge una leyenda sobre Dorotea de Trasmoz, la bruja más conocida de esas tierras. La tradición popular convertía a las curanderas --mujeres con gran conocimiento de botánica y de hierbas medicinales-- en brujas expertas en malignidades y males de ojos, con lo que abrían la puerta a su exterminio por razones "religiosas".

 

DOCUMENTACIÓN

 

Recomiendo la “Vuelta al Moncayo” GR 260, editado por la Federación Aragonesa de Montañismo (FEDME) y Prames, el mapa excursionista “Las tierras del Moncayo” (1:40.000) de Prames.  "Moncayo” de Juan Carlos Borrego, editado por Alpina en su colección familiar “Los caminos de Alba”, todos ellos fáciles de encontrar en librerías especializadas o en la de Serret, en Vallderrobres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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9 noviembre 2011 3 09 /11 /noviembre /2011 10:43

DSC01797.JPGEste es un paseo pirenaico hermoso, sugestivo y encantador. Lo único malo es que es demasiado popular y que se ha convertido casi en un parque temático para findesemanistas, aficionados ligth, familias enteras con neveritas y comidas preparadas, aficionados al bocadillo-tour saludable y montañeros de paso. El larguísimo paseo, muy poco accidentado, fácil de cubrir con un poco de preparación física, sin que te exija retos importantes, va creando de forma natural bellos apeaderos para caminantes poco avezados y va ganando en soledad conforme se aleja más de la Ripereta, lugar habitual de descanso, a medio camino del final.

Pertenece al Parque nacional de Ordesa, creado en 1918 por el Gobierno del rey Alfonso XIII. En él se encuentan las primeras vias ferratas de nuestro país, las de Soaso, Cotatuero y Cariata, creadas por los cazadores, usadas por los contrabandistas y mantenidas por el entusiasmo de los excusionistas en la actualidad.

El Cañón de Añisclo es una excursión larga si se hace hasta su objetivo natural, que es su origen: la cascada de la Fon Blanca, una surgencia espectacular que nace de una pared de más de cien metros en la falda del collado de Añisclo y bajo la sombra imponente del Monte Perdido. Por tanto se trata de ascender por el margen del rio Bellos, por el más bravio y agreste de los cuatro valles que confluyen en el macizo del Monte Perdido.

Dejamos el coche en el aparcamiento de la Ereta de Biés y salimos de la ermita de San Urbez (a la derecha del camino, excavada en un farallón rojizo). En cinco miuntos estamos en el puente Sangón, donde comienza el cañón propiamente dicho, tras pasar primero por una amplia pista. Tras cruzar el rio, comenzamos la subida por un sendero bien marcado que discurre  entre tilos, hayas, abedules, avellanos y encinas, entre dos paredes de roquedos grises y verticales, sembrados de vegetación y humedales. Dejamos a la izquierda el sendero que lleva al poblado abandonado de Sercué (otra excusión aconsejable, mucho más corta). Hay que superar un fuerte escarpe rocoso y lo hacemos haciendo lazadas empinadas entre hayas y tejos, con el rio cada vez más hundido e inaccesible.

Es un sendero que sube en progresión constante, mas de 800 metros de desnivel hasta la Fon Blanca, destino de los menos entre los excursionistas que acuden cada temporada al Cañón. Este, por cierto estuvo a punto de desaparecer en los años 70, convertido en presa hidroeléctrica. Hubo una fuerte protesta multitudinaria y la cosa se paralizó hasta que en 1982 se constituyó Territorio natural protegido dentro del parque natural.

Al inicio pasamos entre los farallones de las Sestrales y el Mondoto, con sus pequeñas ermitas colgadas de los precipicios y se va caminando junto a  miradores y lugares singulares acompañados por el continuo canto del río. El primer descanso es en la Ripereta, confluencia del rio Bellos con el barranco de la Pardina, practicamente a mitad del recorrido, donde el cañón se ensancha y el rio forma pozas y cascadas en un entorno bellísimo de paz y silencio. Aqui es fácil ver los vuelos sosegados de buitres leonados y quebrantahuesos, pues en las fajas de la Pardina tienen sus nidos.

Hay una nueva subida y el paso mágico por un hayedo, para acercarnos de nuevo a la orila del rio y cruzarlo por un puente de madera en la confluencia con el barranco de la Capradiza. Aquí comienza una subida exigente por la pared pedregosa, hacia la senda del GR 11, el pirenaico, que lleva a Goritz y que nos acercará, a través del esanchamiento del valle de Añisclo, formando valles alpinos con bosquedales de pino negro, hasta el pie de la Fon Blanca, unos llanos formados por la confluencia del barranco del mismo nombre. La belleza de las aguas sugiendo de la pared rocosa a casi un centenar de metros de altura es considerable. Es un lugar donde se debe descansar un rato y disfrutar de las vistas y el panorama del cercano collado de Añisclo y las paredes del macizo. Por lo demás, hay que contar unas diez horas entre ir y venir, sin sumar tiempos de parada, lo cual requiere una cierta preparación física y un cuidadoso planing para contar con las horas de luz y la meteorología. Preferiblemente hacer esta excursión en primavera, verano u otoño. En épocas de deshielo es de una belleza que te deja boquiabierto.

 

 

NO SE PIERDA

Una estancia tranquila en la villa de Ainsa, lugar aconsejable para preparar la excursión, con hoteles y restaurante con buena relación calidad-precio en general. Hay albergues en Escuain y Nerín y camping en Ainsa. La villa es un conjunto arquitectónico magnífico, delarado de valor historico-artistico. La Plaza Mayor es una de las mayores y mejor conservadas de nuestro país. Todo el pueblo, sobre un promontorio que domina los rios Ara y Cinca, es el paso obligado para ir a Broto y Bielsa. Fue un centro de disputa bélica entre moros y cristianos y resulta embriagador transitar por el caso antiguo y ver el majestuoso telón de fondo de Las Tres Sorores acompañándonos en el paseo.

 

CARTOGRAFIA

 

La Editorial Piolet tiene ua carta-guía en escala 1:25.000 y Alpina otra de 1:40.000. Prames ha editado otra de 1:25.000 con cuadricula de navegación para GPS y recomiendo encarecidamente la Guía de Alpina escrita por Marta Montmany sobre el "Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido". Todos ellos hallables en librerias especializadas y para los de aquí, en Valderrobres, chez Octavi Serret.

 

LUGAR MÁGICO

Vale la pena dedicar algunos minutos a la ermita de San Urbez, al inicio del recorrido del Cañón, junto al puente del mismo nomre. San Urbez fue un eremita, un santo milagrero del siglo VIII, con justificada fama en Aragón, una figura casi mitica que unía el cristianismo con las creencias naturales y el amor a las fuerzas de la Naturaleza. Se dice que lograba conjurar las lluvias y las tormentas. El primer puente de Añisclo se debe al cayado del santo que definió el lugar donde había de tenderse. El santo llegó a la zona proviniente de Francia de donde huía perseguido por motivos religiosos.En la gruta donde se refugió -la actual ermita--  habia cuatro cavidades de escasa altura, unidas por un paso amurallado exterior, con una escalera de acceso.

 

 

 

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17 octubre 2011 1 17 /10 /octubre /2011 14:03

excursiones-7850.JPGTierras yermas, venteadas, con escasos pero hermosos árboles en torno a los ríos, tierras antiguas con huellas abundantes de una ocupación humana dedicada a la agricultura, la ganadería y la laboriosa construcción de infinitas terrazas sobre un terreno de escasos desniveles, lugar donde la piedra hace paisaje, no sólo la de las colinas, gargantas y montañas, sino la usada por el hombre ancestralmente para construir chozos y viviendas, parideros y corrales, sólo piedra, lajas finas formando paredes, divisorias, muros de contención, piedra con piedra sin nada más, orfebrería de las losas, inteligencia primitiva eficaz y duradera. Todo esto nos lo da el Maeztrazgo, una tierra bellisima en su desolada grandeza, con pueblos hospitalarios, arte arquitectónico y paisaje esplendoroso bajo un sol de justicia y con la frecuente presencia de los vientos.

Para empezar nuestros periplos por esa extraordinaria comarca he escogido un recorrido nada dificultoso y bastante representativo, creo. El sendero señalizado que lleva desde la Iglesuela del Cid hasta el caserío abandonado de Casas de San Juan por el puerto de las Cabritillas y el barranco del rio de la Cuba. Son aproxidamente unas cinco horas entre ida y vuelta, unos 18 kms, y se salva un desnivel acumulado de 425 m en las dos direcciones, aportando una visión de la zona de gran valor paisajístico. Durante todo el recorrido, bordeamos y bajamos a un par de barrancos, el segundo, de San Juan, de una belleza soberbia. Pasamos entre extensos campos con pocos árboles y roturados por las lineas geométricas perfectas de los tradicionales muretes de roca y piedra, cientos de kilómetros de bajas paredes de piedra, una integración de la "piedra seca" en el paisaje en forma de chozos, casas y los muros divisorios coronados de losas en pie, como el dorso de un animal prehistórico. Vegetacion de tipo herbáceo, enebros y boj por doquier, y en las laderass de los barrancos, bosquetes de carrascas y allá en el fondo, junto a los cauces secos de rieras y el rio de la Cuba, pleno de choperas en sus riberas, con ese característico color dorado del otoño. excursiones-7827.JPG

Salimos de la Iglesuela por el portal de San Pablo (el único que queda de los cinco que rodeaban el perímetro de la población medieval)  y las pequeñas huertas del barranquillo  arbolado que lleva  a la Fuente de los Alpargateros (un abrevadero a sus pies) y comenzamos a subir hacia el puerto de las Cabrillas, primero por un sendero entre chopos y arces, plataformas de roca (relieve subtabular) con aspecto antidiluviano y la presencia permanente de un paisaje transformado por la actividad humana durante milenios.

El sendero se convierte en anchísima senda  o via pecuaria entre muros bajos hechos de piedra rojiza en forma de lajas, ganadeería en los campos, caballos, vacas, toros, ovejas o burros y señales de PR que te llevan hasta el cruce de la carretra -- A-2706 -- en pleno puerto. Los vientos soplan fuertemente allí, es una compañía incesante todo el camino. Hay grandes mojones de piedra a lo largo del camino, prueba clara de que en el rigor del invierno con las grandes nevadas y los ventisqueros que se forman en la zona, no hay otra manera de guiar a hombres y ganados.

Por doquier y desde la bajada entre rocas hacia el barranco de San Juan, las masías y casetas empiezan a ser visibles ambos lados, en la lejanía. Un cruce de señales nos avisa de un sendero lateral que lleva a la llamada "arquitectura de piedra seca", declarada Lugar de interés etnográfico, ancestrales edificaciones de uso ganadero o humano realizadas con las lajas de piedra rojiza del lugar, sin ningún tipo de argamasa o barro sustentador, simplemente rocas encajadas con precisión de orfebre. Asombra la belleza y solidez de las bóvedas de esas edificaciones, realizadas son la técnica de "aproximación de hiladas" de roca y  rellena con "cascajos" para que con la simple fuerza de su cohesión se mantenga firme durante siglos. excursiones-7894.JPG

Chozos, casetas y muros de piedra seca forman un patrimonio cultural y etnográfico de gran interés que además dan al austero paisaje una nota humana que lo ensalza.

En el descenso al barranco del Mas de Osset, al borde del camino, encontramos una mesa de interpretación que nos informa sobre esa  arquitectura primitiva tan simple y admirable.

Altas plataformas calcáreas, la loma de la Cogolluda que separa Teruel de Castellón, formaciones y cadenas de lomas y cerros, arbustos de todo tipo, tierra de frontera, masías fortificadas y perfiles limpios en la lejanía donde es fácil ver en silueta a los caminantes, una zona en  la que la deforestación hizo estragos y solo quedan bosquetes en algunas riberas, un reino del boj, la aliaga, el enebro y las plantas aromáticas.

El caserío de San Juan que se divisa después de cruzar el primer barranco y comenzar la bajada del de San Juan, allá a lo lejos, da la impresión de que es un lugar habitado y el camino va bordeando la ladera en continuo descenso --300 m de desnivel negativo-, obstaculizado a veces por desprendimientos, cancelas o alambres.

Cuando llegamos al cauce del rio, lo atravesamos (está seco) y en la ribera frontera comienzan las abandonadas edificaciones del caserío, una docena de casas, algunas ruinosas lamentablemente. En la plazuela central del poblado, recoleta y con una piedra adornada con la bandera de España, está la ermita de san Juan (1409) y la vieja escuela de los del lugar.

En nuestros dias solo es destino de caminantes y lugar de romerias (último fin de semana de julio) y "tranza" de productos del campo (subasta tradicional). El silencio y sosiego del lugar, sólo interrumpido por el piar de los pájaros y el grito ronco de algún ave rapaz, buitres sobre todo o cuervos, merece el lindo caminar, nada cansino. La vuelta da, como suele suceder, una perspectiva distinta al paisaje y uno puede complementar la caminata con una visita a la Ruta de la Piedra Seca (PR-TE70), que suma unos seis kms de sendero con escaso desnivel y ninguna dificultad. Iremos por el Camino del Puntal, enlazando con el camino asfaltado de la Ermita del Cid y se cruza el barranco por un puente hasta las Caseticas del Cura y la caseta realizada por el taller de empleo "Vive la piedra, trabájala".

 

 

COMO IR

 

Tomando como base de salida Vallderrobres o Alcañiz, una ruta reomendable es ir hasta Morella y desde allí a Villafranca el Cid  (evitamos la pista que pasa por el puerto de las Cabritillas), desviándonos allí hacia la Iglesuela del Cid. Una vez en el pueblo, el sendero que sugerimos está señalizado, aunque conviene  consultar los libros Senderos del Maeztrazgo de la FEDME o el libro dedicado al Maeztrazgo de la Red Natural de Aragón, y los consabidos mapas del Servicio geográfico nacional, todos ellos localizables en librerías especializadas o en la de Serret en Valderrobres.

 

 

NO SE PIERDA

 

Iglesuela del Cid merece una estancia más que un simple paso. Situada a 1227 m sobre el nivel del mar y en el extremo inferior de la comarca, frontera con Castellón, es una población  de referencia en cuanto a la arquitectura de los siglos XVI y XVII, con edificios de la nobleza con estilo renacentista, muchos blasonados. La plaza Mayor con su torre de los Nublos (vestigio de un castillo templario) y la de la Iglesia, la casa consistorial la Casa del Blinque y el palacio Matutano-Dauden exigen una visita sosegada. Jardines, abrevaderos centenarios, lavaderos  y fuentes (como la de San Juan, del siglo XIV). Historia hecha piedra, residencia, palacio o simple casa solariega y blasonada (como cantaba Leon Felipe). La Iglesuela es historia desde sus primitivos pobladores en la edad de bronce, iberos y romanos y a partir del siglo IX, los árabes. En el XIX, las guerras carlistas y la presencia cercana del general Ramon Cabrera, El Tigre del Maeztrazgo y la sangría inmisericorde de la guerra civil que se ensañó con estos  lugares.

 

COMER Y DORMIR

 

Estancia  de categoría  si escoge la Hospedería de la Iglesuela del Cid, enclavada en un remozado palacio renacentista, con salones y rincones de una belleza señorial. Para comer -y dormir-  también Casa Amada  --con una cocina casera deliciosa- o instalaciones de turismo rural como Casa La Antigua Botica o Casa Colomer.

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