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9 septiembre 2014 2 09 /09 /septiembre /2014 19:33
Camino del Cid: De Calatayud a Albarracín

El Camino del Cid es un itinerario histórico, turístico y cultural de 1.400 kms desde Burgos a Alicante, creado en 2007 en conmemoración de los 800 años del Cantar del Mio Cid, en el que avispados comerciantes y hábiles organizadores deportivos unidos a un Consorcio instituido por las Diputaciones de las provincias, ofrecen una larga travesía que recorre desde los pinares burgaleses a las parameras sorianas sin olvidar las riberas del Jalón y del Jiloca, los abruptos paisajes montañeses de Guadalajara o Teruel o los fértiles campos de frutales en el área mediterránea. Es un variado itinerario que puede competir con el camino de Santiago, el de la Plata o el del Ebro, por citar los más conocidos. Está más o menos directamente basado en los lugares mencionados en "El Cantar del Mio Cid", uno de los más grandes poemas europeos de épica medieval, escrito a principios del siglo XIII. Los del Cid ofrecen una astuta diversidad de opciones, desde recorrer las diferentes provincias y comarcas, Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante --donde exista alguna referencia de que el Cid pasara por allí-- en plan senderismo de travesía, hacerlo en bici (de momento la alternativa que tiene más éxito), en moto, automóvil o a caballo. En esta ocasión, con la mochila al hombro, vamos a hacer un tramo del proyecto total que se llama "Por los viejos reinos islámicos" de la Ruta de "Las tres taifas" que une las zaragozanas localidades de Calatayud y Ateca, pasando por pueblos de Guadalajara hasta llegar a Cella, junto a Albarracín, en la provincia de Teruel.

El recorrido total de este tramo de Las tres Taifas es de 278 km, que se puede hacer en 13 días o en 6 días en BTT, en coche son 315 km. Nosotros hemos hecho en 6 días escogiendo un sistema mixto de senderismo y coche. También se pueden complementar estas jornadas con dos recorridos, el "Anillo de Gallocanta" (2 días) o el "Anillo de Montalbán" (2 días).

Empezamos la travesía en Calatayud, aunque comenzamos a caminar en Ateca. La jornada era de 16,8 kms, con un tiempo estimado de cuatro horas, ampliable según descansos. Seguimos las señales del GR-160, rojas y blancas y en algunos lugares nos encontramos con estacas de madera y carteles con las rojas pinturas del Camino. Vamos siguiendo el rio Jalón y cruzamos por debajo las vías del ferrocarril en dos ocasiones y la autovía. Hay un tramo perdedor en la cañada que nos lleva a los lavaderos del pueblo de Valtorres por la parte baja, el sol aprieta. Después pasamos por La Viñuela, junto a un embalse seco hasta llegar al destino, Munébrega, con su hermosa iglesia mudéjar.

La siguiente jornada de Munébrega pasaremos por Alarba por caminos rurales y algunos asfaltados que afectan a las rodillas y los tobillos. Hay un tramo pedregoso empinado por un barranco junto ma la ermita de San Roque y la de la Virgen de Semón antes de llegar a Acered (20,9 kms). desde Acered iremos a Daroca en la tercera jornada (22,2 Kms). Es una etapa con fuertes descensos y subidas ya desde el principio. En Atea hay que estar atento a los cruces aunque están bien señalizados por el valle del Jiloca hasta llegar a la antigua estación de tren de Murero. desde allí el sendero está plagado de vegetación y resulta trabajoso avanzar hasta Manchones junto a las aguas del Jiloca. En ese pueblo el camino es agradable, bajo las choperas, hasta llegar a la parte baja de Daroca.

Una estancia en Daroca vale la pena. Es recomendable seguir el Camino de las Murallas que sube a lo mas alto de la ciudad y luego siguen el contorno de las torres y los lienzos de muralla en un recorrido circular de que termina en una de las dos puertas monumentales de la ciudad. Desde aquí vamos a Calamocha (29,7 kms) pasando por Villanueva del Jiloca, San Martin del Río, Báguena, Burbáguena, y Luco de Jiloca. Quizá sea el más hermoso, sombreado y agradable tramo de la travesía, casi siempre en caminos y paseos junto a las aguas del rio, visitando inglesias magnificas y lugares históricos, como el puente medieval de Báguena o el romano de Luco, además de excelentes muestras de arte mudéjar casi en cada pueblo.

De Calamoche, ciudad sin interés exceptuando el puente romano y la iglesia barroca, iremos a Monreal del Campo (18,6 kms) pasando por el famoso Poyo del Cid (nombre que se da a una elevación, en este caso la colina o cerro de San esteban) donde estuvo una villa romana y el campamento de las huestes del Campeador. Pasamos por Fuentes Claras, Caminreal y el pesadísimo tramo de Torrijo del Campo a Monreal, una pista polvorienta de servicio junto a la via del tren sin una sola sombra y bajo un sol de justicia durante unos interminables cinco kms. En Monreal del Campo visitamos los Ojos del Jiloca, un afloramiento de agua lleno de vegetación, mal señalizado y peor mantenido. Una pena, el lugar es delicioso.

A partir de Monreal las rectas largas y monótonas se suceden atravesando enormes mesetas de cereal ya cosechado, con pocas sombras entre grandes campos de secano. Atravesamos Pozuel del Campo y Pedregal, donde hay que admirar las encinas centenarias que hay junto al sendero. Por un sendero perdido entre la vegetación se llega al Pobo de Dueñas. Es un tramo trabajoso y aburrido (29,3 kms).

Comenzamos otra jornada en Pobo, pasando por Morenilla, Chera, Aldehuela y Castilnuevo (30,4 kms), por caminos rurales regularmente conservados y algún trecho de fastidiosa carretera. Sin demasiado interés y con demasiado esfuerzo transcurre la etapa, Un puente morisco y el paso junto a un molino de batán nos lleva a Molina de Aragón, penúltima etapa. En Molina hay que dedicar unas horas a su conjunto monumental (magnifico castillo y murallas) que se ciernen sobre la ciudad. Entramos en la bella región del Alto Tajo.

Hacemos el tramo de Molina a Tierzo, pasando por Valsalobre, Terraza, Ventosa, Teroleja (con una bella iglesia románica) y Valhermoso. Son 23 kms que configuran una última etapa de senderismo, por pistas forestales, algo de sendero y también trechos por carretera. Han sido mas o menos casi 200 kms en 48 horas totales de caminata divididas por ocho etapas, una media de seis horas por día. En Tierzo cogemos el coche y vamos a Megina pasando por Salinas de Armallá, Megina y Checa. De esta población vamos a Bronchales a pasar el día, por Orea y Orihuela del Tremedal. En Bronchales visitamos la Iglesia de la Asuncion y la ermita de Santa Bárbara. Luego, corta visita a Albarracín con su extraordinario conjunto monumental que la convierten en una de las ciudades más hermosas de España.

NO SE PIERDA: EL MONASTERIO DE PIEDRA

Desde Ateca puede ir a Nuévalos que es la entrada a la zona del Monasterio. Es un recinto amurallado con diversas dependencias, como el antiguo monasterio cisterciense del siglo XII, transformado en hotel de lujo, y un enorme recinto de paseos, jardines, cascadas y lagos. Hay dos recorridos básicos marcados. Uno breve y otro de unas dos horas de duración contando las inevitables paradas y fotos. En el monasterio hay dos exposiciones permanentes, una dedicada al arte del vino, otra dedicada a carruajes del XIX, otro a la historia del chocolate (está documentado que en este lugar se consumió por primera vez en Europa el chocolate). El sendero largo está señalizado con flechas azules y con flechas rojas para salir.

LA FIGURA REAL DEL CID

Rodrigo Díaz de Vivar fue una personalidad de la corte castellana durante el corto reinado de Sancho II el Fuerte (1065-1072) y al inicio del de su hermano Alfonso VI, quien lo casó hacia 1074 con una pariente suya, doña Jimena Díaz. A causa de un lamentable hecho bélico del Cid en la frontera toledana el Rey lo desterró en 1081. Desde ese año hasta 1086, el Cid, como muchos otros caballeros en su situación, estuvo al servicio de un rey moro. Rodrigo lo estuvo con el de Zaragoza, cuyo territorio defendió frente al el rey de Lérida, aliado con el conde de Barcelona y con el rey de Aragón. A ambos los venció en las batallas de Almenar (1082) y Morella (1084). Reconciliado con Alfonso VI, don Rodrigo regresó a Castilla en 1086 y fue enviado a Levante para proteger los intereses castellanos. Otro desencuentro con el monarca provocó otro exilio en 1089. Desde ese momento, don Rodrigo empezó a hacer la guerra por su cuenta. En 1094 conquistó Valencia, donde murió cinco años después, siendo sus restos trasladados al monasterio burgalés de Cardeña.

UN POCO DE HISTORIA

Según el Cantar, las tierras de Teruel por donde pasamos fueron escenario de algunas de las batallas y escaramuzas más duras libradas por el Cid y sus mesnadas. En tiempos del Cid Teruel estaba dividida entre las taifas de Albarracín, Zaragoza y Valencia. En el Poyo del Cid, el Campeador domina el territorio con su espada, en el Pinar de Tébar derrota al Conde de Barcelona Berenguer Ramón, con tropas sensiblemente inferiores en número. Descansa o pernocta en Cella y Albarracín. Martin del Rio, Montalbán, la Peña del Cid, Orihuela del Tremedal, Bronchales y Albarracín, capital del reino bereber de los Banu Razínella. El Cid no es el paradigma del guerrero cristiano, como quiere la leyenda (con exageraciones y falsedades como lo de la Jura de Santa Gadea o el episodio de la hijas del Cid mancilladas por los infantes , o la victoria después de muerto) sino un guerrero mercenario que sirve a unos u a otros, moros o cristianos, según sus intereses o lealtades. Por cierto, según el Cantar, al pasar el Cid por Alcañiz dice: "Tierras de Alcañiz, negras las va dejando; y en derredor todo lo va depredando" (Cantar,versos 986, 987). Desde el Poyo del Cid va cobrando "parias" (impuestos de seguridad) a Daroca y Molina de Aragón

DOCUMENTACION

El Camino del Cid es modélico en cuatro puntos: uno, está muy bien documentado; dos, la información está excelentemente editada. mapas, topoguías, separatas históricas; tres, cada año repasan las señales de los senderos in situ. Y cuatro, todo es accesible por internet en http://www.caminodelcid.org/?tipoRuta=sendero . Defectos: no en todos sitios se encuentra la documentación: en Zaragoza no falta de nada y en Teruel de todo. Las señales de los caminos están más cuidadas en Zaragoza y Guadalajara que en Teruel.

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6 agosto 2014 3 06 /08 /agosto /2014 07:46

Larga y algo cansada excursión por la zona de Tivissa, plena de bosques y rincones hermosos. Comenzando por el pueblo La Serra d'Almós, una incursión al norte por la sierra de Llaberia, hasta la cima del Montalt (700 y pico metros) y descenso por la Mafla y el umbrío rincón de la Vizcaina, bajando hacia Tivissa por el Bosc Negre, un frondoso y mágico bosque de encinas y los roquedales de Les Moles. Con unos desniveles acumulados que se acercan a los mil metros, lo cierto es que requiere cierta preparación física ya que podemos contar con un recorrido --con ciertos desniveles bastante rompedores-- que oscila entre las siete u ocho horas en total. Mejor hacerla en primavera u otoño e ir bien surtido de agua y algunos alimentos energéticos. Aconsejamos dos vehículos, uno lo dejaremos en la zona de aparcamiento de la entrada sur al bello pueblo de Tivissa.

Con el otro iremos al cercano pueblo de La Serra D'Almos, desde donde comenzamos el recorrido en el sendero (PRC-182) que sale hacia el sureste de las afueras de la población, una pista que lleva al Mas d'Alerany, una antigua gran masia reconvertida en hospedaje rural. Dejamos a nuestra izquierda la zona de esparcimiento de la Font Vella que vale la pena visitar, a no ser que hagamos un circular y volvamos a La Serra D'Almos, sin desviarnos a Tivissa (lo que supone un acortamiento de casi tres horas en el recorrido.), ya que el regreso al pueblo tiene una ruta propia que pasa directamente por el Mas de Pena. Recorremos el Barranco de Mussefres, por el valle (este) con la imponente y lejana mole del Montalt enfrente nuestro. Llegamos al Mas del Eloy , donde nos encontramos con el GR-7 que viene de Tivissa y se dirige a la Sierra de Llabería. Una vez realizada la subida a la cima del Montalt volveremos a buscar ese punto de encuentro para seguir por el GR hacia Tivissa. El PRC se solapará con el GR, siempre siguiendo una ancha pista, más o menos hasta el Pouet del Mano. Una vez una vez pasadas la Font del Gat (a la derecha) y la Font de la Pena, a la izquierda y ambas sin agua (en este última, se puede coger un empinado sendero que sube directo al Pouet del Mano, lugar previsto para acceder al Montalt). 

Durante todo el esforzado camino por la pista vamos caminando con el barranco a nuestra derecha, ascendiendo sin parar, junto a bosques tupidos de pinos, carrascas, castaños, arbustos de monte bajo, espinos y brezos. Una vez pasado la zona abierta desarbolada donde se ha situado un punto de recogida de agua para incendios, hay una confluencia de caminos: una sendero que sube por el pinar a mano izquierda y una pista que se adentra hacia el nordeste con un cartel que señala al Barranco de la Mafla. Seguimos por el sendero GR (al volver, bajaremos por la pista, una vez recorramos la amplia cima del Montalt con sus dos picos separados por cornisas). De momento pasaremos junto a las ruinas de otro mas, el de Castelnou (que dejamos a la izquierda, sobre nosotros: vale la pena visitarlo), y tras una subida fuerte llegamos al punto, el Collet del Pouet del Mano, donde hemos de atacar la mole montañera. El GR sigue por la izquierda hacia el coll del Montalt.  A la derecha surge el empinado sendero, señalado con marcas de color calabaza, que nos lleva, con cortas grimpadas, por un canal que, entre peñascos caídos, parece topar con una pared de roca, pero a la derecha surge un paso que nos permite llegar a la carena. Seguimos un poco mas el canal hasta que se bifurca, tomamos el de la derecha hasta llegar junto a la pared. Vamos a la izquierda y llegamos a la carena de Escambellet, muy cerca de la Punta Norte del Montalt.  Hemos de crestear decididamente siguiendo la derecha hacia la cima sur del Montalt (749 m). La cima es una meseta irregular y alargada con bastantes puntos de grimpada simple y fácil y formaciones rocosas de original belleza,  que ofrece al excursionista un amplia panorámica de los valles y montañas que rodean Tivissa y el valle del Ebro, --con algunos atisbos de  recodos de sus aguas verdes, y en la lejanía, las tierras y pueblos del Priorat y la Terra Alta, con sus cordilleras y sierras, Montsant, Prades, la sierra de Vandellós y la de Cardó. Se trata de un punto montañero poco frecuentado por los excurisonistas y es una pena pues tiene una de las mejores panorámicas de la Sierra de Llabería.

En la Punta Sur encontramos un bosquecillo de encinas junto a un vértice geodésico. Para bajar iremos por la ladera rocosa, con una zona magnífica de rocas agrietadas como si fueran trincheras de una guerra cualquiera y mantenemos el sendero que está marcado en amarillo y con suficientes fitas de piedra para no errar el sendero. Llegamos al Collet del Montalt que atraviesa el camino real de Tivissa a LLabería y cogemos el sendero señalizado que baja al norte hacia el barranco de Mussefres, pasando por el llamado racó de la Vizcaina y un encinar muy espeso que se conoce como el Bosc Negre. Por la pista llegamos al citado punto de cruce con el GR. Seguimos por la misma pista de subida hasta el Mas de Eloy donde abandonamos el PRC que va al pueblo de Almos y seguimos por el GR (izquierda y en bajada) que nos llevará a Tivissa. Nos solapamos con el PRC 182 que también va a Tivissa pero que se desvía en la caseta de Capcir. Bajamos por el barranco de Capcir, con la impresionante mole de la Roca de Torra a nuestro frente. Pasabos junto a  la caseta del Pubill y las ruinas del Mas del Reboig. Nos desviamos hacia el barranc de Casanyes (hay una fuente junto al Mas de ese nombre, que dejamos a nuestra derecha), pasamos a la izquierda del mas del Pagés (que tiene la Font den Cardona al lado). Una media hora más de camino hasta llegar a una pista cementada que sube hacia la carretera de Tivissa, junto a la entrada norte del pueblo, en la zona de las piscinas. Desde ese punto hay que bajar por la carretera unos 200 m hasta llegar donde dejamos el coche y dar por finalizada la caminata.

NO SE PIERDA

Durante la excursión: una visita al Mas de Castellnou. Aun en ruinas da una idea exacta de su importancia y su magnifica construcción ajustada a las exigencias de la vida rural aislada. Desde los corrales, el horno del pan, el pequeño huerto para las verduras y hortalizas, junto a un poco o fuente (ahora, secos). Nos cuentan en el libro colectivo que recomendamos en otro lugar, que el último habitante del mas fue un  pastor. Una noche de tormenta con gran aparato eléctrico (por cierto he pasado algunas en refugios de alta montaña y una al raso y es lo más espectacular y aterrorizante: uno comprende la nimiedad de la existencia humana cuando a la Naturaleza le da por ponerse brava) un rayo atravesó el mas, carbonizó al ganado en el corral y permitió vivir al pastor aunque el pobre perdió todos los dientes por curioso efecto de la descarga. Después de la caminata dedique un poco de tiempo a deambular por Tivissa, un pueblo digno de la paleta de un pintor visto desde la carretera. Dentro del casco urbano, los restos de la muralla y la iglesia. Los alreddedores de Tivissa son espectaculares (véanse algunos reportajes sobre ellos publicados en estas paginas)

DOCUMENTACIÓN

Por encima de todo, el libro ya recomendado de "Muntanyes de Tivissa-Vandellós", una guía de excursionismo que ofrece 19 itinerarios y tres travesías completas de los dos macizos. Es un volumen colectivo escrito por seis jovenes (dos chicas entre ellos, una, directora del libro) todos montañeros, geógrafos, biólogos, geólogos, ingenieros forestales...en fin, un lujo para una guía de estas caracteristicas. Edita Piolet y se encuentra en Can Serret de Vallderrobres. Como complemento los mapas "Muntanyes de Tivissa" 1:15.000 de Piolet  y "Muntanyes de Vandellos" de 1:20.000 editado por Piolet y el Ayuntamiento de Vandellós. También los encontrará en librerías especializadas en excursionismo.

 

Circular de Tivissa al Montalt pasando por la Mafla
Circular de Tivissa al Montalt pasando por la Mafla
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1 julio 2014 2 01 /07 /julio /2014 14:02

 

El pequeño y recoleto pueblo de Beceite, al resguardo de la sierras de la Escalera y al sur limitado por el enorme farallón rocoso de los Puertos, --uno de los lugares montañosos más bellos y agrestes de la Península--,se convierte a poco que uno patee sus alrededores en la joya del Matarraña para la sensibilidad de cualquer senderista. El montañero tiene donde escoger: pasear por la Pesquera con sus pozas de agua fría, seguir al Matarraña por las gargantas estrechas del Parrisal, subir a la curiosa roca truncada de La Caixa o buscar las crestas del Perigañol, rodear el pantano de Pena para subir a los Tres Reyes, hacer la travesía del Ulldemó al Matarraña por la Sierra de la Escalera, subir desde el final de la Pesquera hacia la Mola de Lino o lanzarse montaña arriba hacia Fredes y el corazón de los Puertos. Todo en el mismísimo corazón de Beceite.

Sin embargo hay un paseo poco conocido y recientemente adaptado para el disfrute seguro de los senderistas: el que sigue la calzada romana que unía Beceite con Valderrobres y más tarde fue ocupada por un acueducto tardo medieval, que sería remozado en siglos más cercanos por la gran población campesina que aprovechaba las aguas del Matarraña para sus cultivos. Ahora la carretera nueva, el abandono de los cultivos familiares y la emigración a las ciudades ha cambiado radicalmente el paisaje. Ha sido una buena idea la recuperación de la calzada y de parte del acueducto para uso deportivo. Es un tramo de la historia remota que en este pueblo parece estar enraizada en el paisaje. Precisamente de historia nos ocuparemos con la segunda excursión que propongo para completar el día. Una visita al fortín del general carlista Cabrera, conocido también por "el tigre del Maeztrazgo", restos militares situados en una lugar montañoso privilegiado e inexpugnable como observatorio y punto de control  y hostigamiento bélico.

Una vez en Beceite, dejamos el coche en la entrada del pueblo en un amplio parking y volvemos hacia atrás por la carretera que viene de Valderrobres. Dejamos el hotel Font del Pas (hay otro en la localidad, dentro del pueblo, también muy recomendable, "La Fábrica de papel") y a menos de cien metros a nuestra izquierda hay una pista cementada que sube abruptamente montaña arriba con dirección al camping. Los menos preparados fisicamente pueden subirla en coche pues hay sitio para dejarlo en el camping. Unos quince minutos de fuerte subida hasta las instalaciones del camping. Desde allí dediquen unos minutos a contemplar la vista casi aérea sobre Beceite por un lado y la cinta azul de la carretera que atraviesa el desfiladero del rio Matarraña, a su derecha. Al otro lado del río podemos ver.excavada sobre la pared de roca, las protecciones y muretes que se han habilitado para favorecer nuestro paso.

Dejamos el camping a nuestra espalda y por encima, bajando por una pista que sale a la izquierda y luego gira hacia la derecha dirigiéndose hacia el barranco del río. Cruzamos una gran explanada de acampada y cogemos una senda al final rodeada de bancales de cukltivo abandonados y muretes de piedra seca. Seguimos intuitivamente la bajada hacia el barranco ya que no hay señalización alguna. Comienza un descenso fuerte y también cambia el suelo que es de roca y piedras planas: estamos en plena calzada romana. Psamos por un angosto defiladero junto a la roca viva del monte que nos limita a la derecha y el barranco lleno de vegetación  y árboles a la izquierda.

En esta zona hay un mirador con el suelo formado de varias piedras cuya forma y tamaño nos hacen pensar en la calzada, aunque ahora están fuera del camino. Desde ellas vemos el barranco con el rio al fondo y la carretera por encima, al otro lado, frente a nosotros. Seguimos bajando, pisando quizá piedras por las que pasaron las legiones y sus pertrechos a lomos de mulos y mas tarde las gentes del medievo y las de los años también oscuros de la llamada "edad moderna" antes de que la modernez contemporánea se llevara a todos como lágrimas en la lluvia y dejara estos lugares medio abandonados hasta bien entrado el siglo XX. Estamos pisando historia. Pero tengan en cuenta las precauciones si llueve o ha llovido recientemente. Es muy resbaladizo.

En este primer descenso encontraremos una agradable cueva a nuestra izquierda, pero lo realmente destacado lo verán si alzan la vista: un airoso arco de medio punto romano sujeta los muros de contención del camino. Precioso. Me pregunto cuántos restos de nuestra arquitectura actual permanecerán con esa gracia pasados más de dos mil años.

La senda sigue bajando rodeada por pinos y encinas tan apretados que es imposible ver nada del paisaje aunque se escucha sin cesar el motivo musical obsesivo y susurrante del rio, que discurre unos metros más abajo, a nuestra derecha. En un momento, cuando estamos a escasos metros ya se ve  frente a nosotros la carretera y unas edificaciones abandonadas entre la maleza, vemos la base de la montaña que limita el cauce del río. Excavada en ella, un paso protegido con maderos, listones y cables que discurre sobre la ladera hasta aposentarse en un limpìo sendero protegido por un muro de más de medio metro de altura. En realidad se trata de una vieja acequia y por el cauce donde discurría el agua se ha habilitado el sendero que va ajustandose a los salientes y entrantes de la roca, siempre con el rio a nuestra derecha.

Será algo más de media hora de caminar por un sendero protegido de la barranquera sobre el cauce del rio por el un muro de unos 80 cm de alto . Encontraremos un magnifico puente diminuto de piedra que debía existir cuando por allí corría el agua que nutría los cultivos de la zona. El trabajo de ingenieria es magnífico y los arreglos para destinarlo a senderistas son ejemplares. Algo más de un kilómetro nos lleva al final del sendero que va a dar a una pista que se eleva nuevamente hacia Valderrobres y un acceso al rio que se cruza sobre pilones blancos de cemento (es muy superficial el cauce) y nos deja en otra pista que sube hacia la carretera.

Para volver hay dos opciones, regresar por el mismo sendero (recomendable) o subir hasta la carretera y regresar por el arcén hacia Beceite (con mucho cuidado pues es carretera muy transitada). Se trata de  un recorrido fácil, con algun desnivel, aunque no muy fatigoso y algo más de seis kms entre ida y vuelta. Unas tres horas con calma y disfrutando del paisaje y el aura de la historia remota.

 

NO SE PIERDA

EL FORTIN DE CABRERA

Como complemento vale la pena dedicar un par de horas más a visitar los restos de los fortines militares erigidos a las afueras de Beceite, colgados sobre una elevación del muro montañoso que limita el camino que va al Parrisal. Pueden ir andando desde el pueblo o llevar el coche hasta una ampliación del firme, junto a la carretera, al lado de la bella casa a la que llaman "La cova del aire" que aprovecha el abrigo de la roca bajo la que está construida. Unos metros más alejándose del pueblo y a la izquierda. en una curva cerrada, vemos el cartel que apunta roca arriba hacia los fortines.

Están enclavados en la ladera sur de la Sierra de Les Escales, entre los barrancos de Marrades y Comellasos. Se trata de un paseo escarpado (hay unos 300 m de desnivel directo y seguido) que vale la pena efectuar para ver los restos de las construcciones militares del mítico y legendario Ramón Cabrera, general de la primera guerra carlista, envuelto en una sangrienta historia bélica y familiar que desoló estas tierras y el vecino Maeztrazgo, principalmente Cantavieja (su cuartel general) Morella y otras poblaciones cercanas. El ascenso comienza en plena roca. junto a un muro de piedras y restos de murallas defensivas. A unos minutos nos encontramos con una bifurcación del sendero. A mano izquierda nos lleva a algunos restos de edificaciones militares y de vivienda y, por entre los arboles nos acerca a la casa que hemos mencionado. Recordemos esta bifurcación pues a la vuelta bajaremos por ella y nos dejará justo en la explanada de la carretera donde hemos dejado el coche.

El  sendero sigue a la derecha y cuando nos acercamos a los fortines, un muro de piedras protege el camino, que se ensancha. Encontramos los restos de una torre circular con aspilleras de fusilero abiertas en los muros, rodeados por murallas de gran grosor. Hay que superar un desnivel de ciento y pico metros para llegar al fortin propiamente dicho, un recinto rectangular construido  sobre un cerro a 877 m de altura, con dos torres de dos pisos que lo flanquean.La del fondo servía como recinto de la tropa y la más cercana  a la puerta, a la que se accede por unas empinadas escaleras de piedra, tiene aspilleras de fusileros en la parte superior y troneras para artillería (morteros, cañones y obuses) en la de abajo. Desde ellas se contempla una panorámica espectacular de 360 º que recoge desde los Puertos de Beceite y sus agrestes elevaciones caprichosas, hasta la salida de Beceite, los pueblos de alrededores y la carretera que viene de Tortosa. Hay un aire desolado pero marcial en todo este lugar, ahora silencioso y ocupado por una vegetación variada, arboles y arbustos entre las rocas que nos rodean.  Vale la pena descansar un rato entre estas piedras legendarias.

DOCUMENTACION

El amigo Octavi Serret tiene en su librería de Valderrobres,  a disposición del caminante, una amplia serie de libros sobre las andanzas del general Cabrera y también sobre los fortines de Beceite. El MTN50 numero 521 (1:50.000) es el mejor mapa de la zona y como apoyo el libro archirecomendado de Jordi Bustos, "Intinerarios por los Puertos de Beceite". Fuera de esta zona cualquier librería especializada en senderismo o libros de historia sobre las guerras carlistas.

Beceite: de la calzada romana al fortín carlistaBeceite: de la calzada romana al fortín carlista
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3 junio 2014 2 03 /06 /junio /2014 07:59

    foto3.JPG 

Unas cinco horas, más o menos, puede echar uno en esta caminata que tiene un valor añadido, unas cuevas donde nuestros más remotos antepasados dejaron la huella artística de su azarosa existencia. Se trata de las pinturas rupestres de Font Vilella, situadas a unos 7 kms al suroeste de Tivissa, población rica en restos arqueológicos, en lugares de gran belleza y en rincones encantadores, de la que ya hemos escrito en otras ocasiones y aún habrá más dada la característica de centro radial senderista (no muy conocido) que esta población ostenta a la chita callando.

Salimos de Tivissa desde la parte superior del pueblo (Parque de bomberos) y bajamos hasta el valle por las calles descendentes hasta encontrar un letrero que señala la pista hacia San Blai. Dirección oeste, entre olivos y almendros, pequeñas explotaciones rurales. La pista de sant Blai, por donde descenderemos a la vuelta, la dejamos a la derecha y cogemos la pista que sube por el barranco de Pradells hasta el coll de Maula y el Morral de Peña Roja.

La pista, muy bien cimentada, va subiendo intensamente, entre carrascas y arboles frutales, encinas y pinos. Vamos viendo  a nuestra derecha como se extiende el gran valle de Tivissa. En una hora más o menos de subida incesante llegamos al Coll de Maula desde donde tendremos una excepcional vista del pueblo, arracimado en torno a la torre de su iglesia, la sierre de Perelló, la  de Llaberia al nordeste, y al otro lado el valle de Peña Roja, la plana de Bulgar, y la sierra de Cardó. Al fondo, azulados por la distancia y con su caracteristico y sensacional perfil, los Puertos.

foto4.JPGVamos dejando a nuestra derecha el sólido morral de Peña Roja y al sol de la mañana comprendemos el nombre, viendo como el sol arranca destellos rojizos de la vertical pared de la roca, lugar muy conocido de escalada. Seguimos hacia el sur en dirección a las Cuevas de Vilella. Dejamos a un lado el "ullal de la Costa del Moro", un agujero en la roca por donde mana agua     después de una buena lluvia. Hay que estar atento a un camino que surge a la izquierda (SE)  y lleva a la sabina de Polesso y el barranco de les Covetes. Todo el barranco está sembrado de márgenes de piedra seca que van formando terrazas, una encima de la otra. Admira el enorme trabajo que los antiguos campesinos de estos lugares hicieron con gran pericia para lograr espacios de siembra en unos perfiles de terreno angostos y empinados. Todo el macizo que vamos a recorrer está plagado de estos margenes desde el siglo XVIII, de los que quedan restos muy visibles y que, segun dicen, si los pusieramos uno junto a otro formando una línea, daría la vuelta al mundo por el ecuador varias veces.  

    Pasaremos junto a un maset derruido, con su pequeña era y una cisterna, hasta llegar a un coll donde comenzamos una empinadísima bajada (hay que ayudarse con las manos, cogiéndose a ramas y arbolitos para evitar caidas y resbalones) que nos llevará en dirección sudoeste hacia el barranco de las Covetes, nuestro destino. Para llegar al comienzo del barranco hay que pasar por un estrecho desfiladero en el que las rocas por la erosión del agua y el viento han adquirido unas fantasmales formas. Es como si viéramos la puerta del purgatorio de Dante, aunque al traspasarlas nos encontramos con un  paraíso de serenidad, belleza y suaves colinas arboladas.  

El sendero desemboca en una pista forestal que nos lleva entre arboles y sembrados por el fondo del barranco. Dejamos una masía grande, en funcionamiento, a la derecha, hasta entrar en el barranco citado llamado también de Fogassos. En las cercanías de la masía encontramos un lugar idílico lleno de arboles frutales y un cartel nos advierte que en los lugares oscuros y humedos de la zona se encuentran ejemplares de Falgueras, una planta preshistórica que aun se reproduce y que fue testigo de la vida de los dinosaurios. Seguimos bajando por el barranco y la pista se bifurca. Hemos de seguir hacia el NE hasta llegar a unas imponentes rocas rojizas que guardan el sendero de entrada a les Coves de Vilella. Alli se encuentran las tres cuevas que ya citamos en el recuadro y que fueron descubierta en 1921 por Jaume Poch. El lugar es silencioso y tranquilo. Merece la pena sentarse junto a las cuevas y descansar un rato escuchando el canto de los pajaros y el murmullo del viento entre los arboles que cubren toda la zona.

Seguimos sendero arriba por el llamado Clot de Missamandell, un camino con desnivel mediano que circula entre plantas abundantes que cubren el sendero y zonas de rocas desnudas que forman como el lecho de un torrente. Encontramos una pista que debemos seguir a la derecha hacia el coll de Maula. Unos veinte minutos mas tarde llegamos nuevamente a la vista del morral de Peña Roja y el desvío donde, al principio tras superar el coll de Maula nos dirigimos hacia la Sabina de Polesso. Ahora en lugar de volver hacia el Coll de Maula cogemos el ramal de la derecha que lleva a Sant Blai, a fin de completar el circular. Pasamos junto al gran Mas de Rojals, con una vista excelente sobre el barranco, y bajamos por la pista de la ermita, con su sólido edificio rojizo, sus cipreses, la recortada cresta rocosa del Castell dels Moros (documentado en el siglo XII, aunque ya no existe) y su generosa fuente de cuatro caños. La ermita actual fue construida en 1858, estilo neogótico, pero fue levantada sobre una construcción medieval. Aconsejamos coger el caminito que desde la parte trasera de la ermita sube a la cresta rocosa y a la cruz. Gozarán de una vista espectacular sobre Tivissa y sus alrededores. Una vez dejado atrás todo ese lugar de  esparcimiento y las fuentes,  bajamos hacia Tivissa por la pista hasta que, recién cruzado el desfiladero de escalada, una vez en el coll opuesto, cogemos el GR7 que sube a la derecha de la pista --ésta lleva en una media hora a la población--, con lo que nos evitamos el largo paseo por asfalto y recuperamos el placer de caminar por sendero. El GR nos dejará justo encima del parque de Bomberos.

NO SE PIERDA

 

    foto11.JPGLas cuevas se encuentran junto a una explanada donde se está la fuente Vilella ( en esta época, sin agua). Las oquedades están en tres puntos diferentes y dos de ellas requieren cierta habilidad montañera para grimpar y desgrimpar en el roquedal donde se encuentran. La otra es accesible en un paseo sin complicaciones. Lo malo de estas cuevas es que las pinturas no están a la vista, como en los abrigos que menudean por esta zona, sino bastante dentro del recinto, con lo que es imposible verlas debido a que se han colocado vallas de hierro y cancelas para impedir el libre paso y con ello evitar el vandalismo tan habitual en nuestro país (y en otros muchos: el vandalismo suele ser marca del género humano). No obstante el recogido valle, con su silencio y sus bosques y rocas, merece una tranquila visita y unos minutos de reflexión contemplativa. Las cuevas toman los nombres, bastante gráficos, de "Ramat", "Cingle" y "Del Pi". De todas formas el excursionista disfrutará de los rincones donde se abren las cuevas (la del "Cingle", como su nombre indica está horadada en una pared bastante inaccesible, a la que hay que llegar escalando a manos libres) y podrá ver en carteles puestos al efecto, el aspecto de las pinturas. El "Ramat" tiene un conjunto de ciervos y cabras realizado con pintura roja amarronada. La del Cingle es una sola figura de 32 cm. de alto, un arquero que se dispone a disparar el arco. Mientras que las figuras del Pi, bastante dificiles de percibir, son cinco figuras humanas , cazadores seguramente en gestos activos de movimiento. Pertenecen al llamado estilo "naturalista o levantino" y están datadas al final del epipaleolítico (del 6000 al 5000 a.C.)

 

DOCUMENTACION

El libro "Muntanyes de Tivissa-Vandellós" editado por Piolet y escrito por un grupo de jóvenes biólogos, geólogos y geógrafos, amén de deportistas y montañeros, es interesante y suficiente para cualquier caminante que quiera conocer estos lugares. Piolet también ha editado un mapa 1:15.000, intitulado "Montanyes de Tivissa", en el que se pueden seguir los caminos apuntados. Ambos están disponibles en librerías especializadas y en nuestra tierra, la indispensable librería Serret en Vallderrobres.

 

 

 

   

   

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7 mayo 2014 3 07 /05 /mayo /2014 07:51

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Cerca del km 20,8 de la carretera A-1414 que une Vallderrobres  con Fuenteespalda (a unos 7 kms del primer pueblo) sale una pista a la derecha que bordea una de los dos curiosos cerros escarpados truncados por cimas planas, como cortadas por la espada de un gigante, que toman el nombre de La Moleta (diminutivo del catalán "Mola"=muela) y constituyen un telón de fondo peculiar que limita la planicie que engloba Vallderrobres, La Fresneda y Torre del Compte. Un cartel avisa que por allí --a un kilómetro del desvío-- se toma el sendero de montaña que lleva a la ermita de Santa Magdalena y después a los Altos de La Moleta.

Una visita a la peculiar ermita en ruinas --en la ladera norte de la montaña-- puede complementarse con la subida a los altos de La Moleta, excursión que oscila entre las dos y las tres horas en total, según el tiempo en que uno dedique a pasear por la semisalvaje meseta, en la que la caida de árboles y los matorrales han borrado los senderos y dificultan la bonita vista que tiene el lugar, con las moles de La Caixa, el Perigañol y La Picossa por un lado, la gran planicie que corta el Matarraña con sus meandros anchísimos, los pueblos en la lejanía o los Puertos de Beceite con su sky line recortado y abrumador, la pirámide de Horta de San Juan o las ciclópeas murallas de color naranja de las Rocas de Benet.

La subida del sendero es permanente y en algún punto abrupta  (en total son unos 200m de desnivel pero en poca distancia relativa) y discurre entre vegetación arbolada, troncos caidos y setos silvestres. En más o menos media hora, llegamos al poste que marca la subida a la ermita a la izquierda y avisa que el sendero sigue recto hacia los Altos de la Moleta. Grandes piedras caidas jalonan el camino que ahora es sólo arbolado. Al subir por la cara norte suele haber sombra y las copas de los arboles están tan unidas que forman una especie de dosel.

 

Una vez visitadas las ruinas de la ermita, volvemos al sendero principal e iniciamos la subida por un camino que va haciendo anchas lazadas ocualtas por la vegetación. A pocos metros del poste se encuentra una fuente donde se surtían de agua los ermitaños. Lleva tiempo seca. Seguimos el sendero hasta la cima.Esta es una planicie extensa de unos 800 metros completamente cubierta por arboles y matorrales, limitadas en algunos puntos por cortadas sin camino y en otros con borradas sendas que parecen bajar en algún punto pero que no sabemos si tienen continuación. Es agradable hacer un largo paseo por esa meseta boscosa de amplios horizontes, pero hay que mantener la orientación para encontrar nuevamente el punto de bajada. Es un lugar idóneo para hacer el refrigerio de la excursión.

La vuelta es por el único punto de salida de la meseta y hay que tener en cuenta dos opciones: bajar por el mismo sendero de subida u optar por bajar hacia el sur (está indicado por un poste) dejando La Moleta a la izquierda para ir a buscar la pista que rodea el cerro y que va a las masías que hay desperdigadas por los aledaños entre los campos de cultivo, los olivares y los almendros. Al final de la bajada, cuando damos con la pista aludida, a mano izquierda termina en una gran masía remozada en parte (el Mas del Dominguet), con sus pozos, alberca, pajares y grandes corrales de mampostería, algunos en ruinas. Debemos coger a la derecha, sin dejar de seguir esa dirección en un cruce de pistas (una va hacia el norte y la otra sigue bordeando la Moleta hacia el noreste) a pesar de la señal en contrario del GR que se dirige hacia Valderrobres y marca la dirección norte del otro ramal que dejamos a nuestra izquierda. Tras algo más de media hora de caminata por la pista, con verdes campos de cultivo a la izquierda y el paisaje de la gran llanura con los Puertos al fondo y con los limites boscosos de los bajos de La Moleta a la derecha, llegamos al punto de partida.

En unas tres horas más o menos podremos dar por cerrada esta corta pero entretenida excursión llena de alicientes históricos y paisajísticos.

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NO SE PIERDA:Una ermita troglodítica

Mi buen amigo Jesús Ávila Granados dedica un capítulo a Santa Magdalena en su libro "Matarraña insólito" y no es de extrañar dada la belleza y el misterio de ese rincón poco conocido.  Lo primero que llama la atención es la majestuosidad asilvestrada del lugar donde está enclavada, adosada a unas grandes baumas o abrigos rocosos, en la que la gran cueva de la ermita parece un misterioso lugar de encuentros troglodíticos, donde ahora unas estampas, flores y efigies votivas, dan un aire más cristiano al lugar. Esta todo lleno de cascotes, trozos de columnas y bloques de piedra, un cierto aire de abandono e incuria popular que ha llevado a destrozar incluso el bello arco de medio punto de la entrada de la cueva (tiene unos diez metros de longtud y unos tres y pico de altura). El espacio es de planta ovalada y se mantiene en umbría permanente dada su orientación. Hay cruces templarias grabadas y Jesús Ávila sostiene que la debieron usar colectivos cátaros y de ahí su advocación a María Magdalena, legendaria transmisora del Santo Grial. Parece que hubo allí dentro una fuente, otro simbolo de vida y espíritu a los que tan aficionados eran los cátaros. Muy cerca de la cavidad hay una construcción medio en ruinas, todo un panel de mampostería cerrando las cavidades de la roca, con una puerta con simbolos sagrados y dos ventanucos. El interior está derruido y debía ser las estancias de los emitaños. Se aprovecharon en su día todos los rincones y cavidades de las rocas para hacer estancias, alacenas o conductos de agua. El conjunto nos habla de una gran actividad eremítica y religiosa, abierta a los pobladores de las masías y los pueblos vecinos. Toda esta especulación histórica está apoyada también por el hecho usual en aquellas disciplinas espirituales de que buscaran sus lugares de ritual en montañas truncadas como La Moleta, dada la semejanza de la cima en meseta con la forma del altar.

DOCUMENTACION

Además de los mapas del MTN50 (numero 495) de 1:50.000 y los de 1:25.000, recomiendo los libros de Avila Granados, "Matarraña desconocido", ed. Barrabes y "Matarraña insólito" (Viena ediciones). Todo este material en librerías espcializadas y singularmente en la de Serret en Valderrobres.


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1 abril 2014 2 01 /04 /abril /2014 15:25

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La sierra de Cardó, en el Baix Ebre, que esconde en su centro el antiguo y abandonado Balneario de ese nombre, es un lugar mágico que envidiaría Poe, Baudelaire o nuestro romántico Gustavo Adolfo Bécquer como escenario de sus historias góticas sobre monjes secretos y familias tétricas sujetas a vetustas maldiciones. Se trata de un extraordinario jardín montaraz, medio salvaje, repleto de fuentes y ermitas, algunas de ellas colocadas en lugares aparentemente inaccesibles. De las escondidas fuentes, sólo unas pocas aún dejan caer hilillos de agua que convierten en oasis de verdor joven el uniforme y polvoriento verde centenario de los pinos, castaños, nogales, tejos, cipreses y robles que festonean las montañas, creando con la abundancia de matorrales y arbustos un escenario  de aspecto abandonado y silvestre, pero decididamente bello, silencioso y sugestivo.

    excursiones-1679.JPGYa la entrada en la zona por la carretera que viene de Rasquera, llena de curvas, estrecha pero bien pavimentada, proporciona un flechazo estético al divisar tras una curva muy cerrada todo el panorama del abandonado Balneario construido sobre una afilada y estrecha planicie elevada, con el telón de fondo de los bosques que cubren las laderas de cimas mas altas. El sol de la mañana dorando las piedras, los arcos y las terrazas del establecimiento, dan una impresión fantasmagórica pero suntuosa a las ruinas.

El coche se puede dejar en el aparcamiento del Balneario y retroceder por la carretera hasta el cercano km. 9, donde cogemos el sendero señalizado que nos lleva, en ascenso continuo, primero a la ermita de la Trinitat y después a la del Sant Angel. Seguimos el llamado Camino dels Frares, usado en tiempos por pastores y campesinos que llevaban sus almendras, olivas, higo o trigo, que de todo se cultivaba en estas tierras empinadas pero ubérrimas y fértiles, regadas por decenas de fuentes, muchas de aguas medicinales.

    Seguimos el Camí dels Frares hasta el Portell de Cosp (637m) desde donde tenemos una vista espléndida de todo el angosto valle de Cardó. Bajamos un poco por la parte umbría del Valle de Cosp y ascendemos por un bosque de tejos y dejamos a nuestra izquierda el refugio de la Font del Teix. Mas adelante pasaremos por la hermosa fuente y su largo tronco hueco con poca agua. No se pierdan el enorme tejo milenario que apenas podrán rodear con sus brazos dos personas. Seguimos hacia la Roca del Migdía o Mola del Coll Pelat y ascendemos sin cesar y en fuerte pendiente hasta el Portell el Bou, donde comenzamos a carenar la sierra, dejando la Punta del Castellá a nuestra izquierda y planeando sobre el Feixó del Rei y el Baixador del Cirerer.

Dejamos a nuestra derecha el camino del balneario que luego hemos de recorrer para volver. Un poco mas adelante se abre a nuestra izquierda un camino ascendente que nos llevará al Portell de Cardó (805m), desde donde tendremos una fascinante panorámica de todo el valle recorrido, las montañas de Pandols y Cavalls a nuestra derecha  (oeste) y enfrente al fondo (norte) el Montsant y los pueblos del Priorato y  a nuestra izquierda (este) las Sierras de Tivissa y el Burgá.  

Tras un rato de descanso y placer estético ante el silencioso panorama lleno de aristas, valles y montañas, volvemos hacia atrás y cogemos el camino a la izquierda que baja por el barranco de la Columna hasta el coll de Murtero donde conectamos con la pista que lleva al Balneario. No dejen de visitar, unos 500 m antes de llegar al edificio abandonado, coger un camino muy asilvestrado que surge de la derecha y lleva, muy empinado, hacia el ermita de Sant Simeo Estilita que, como el santo que le da nombre, parece estar en dificil equilibrio sobre una aguja, estilo columna, de piedra y arboles, una especie de nido de aguila donde lo que queda de la ermita y su torre semejan una dorada extensión de la misma roca donde se asientan los venerables muros. Bellísima imagen que parece surgir de la niebla de los siglos. Cuidado durante la visita a las ruinas de la ermita, hay lugares delicados amenazando derrumbe.

    excursiones-0475.JPGDespués, en unos diez minutos, entramos en la plaza del balneario pasando junto a la ermita de Santa Teresa. Catorce ermitas más hay en el entorno y al menos trece fuentes en lugares umbríos y deliciosos, aunque desgraciadamente muy abandonados y con la mayoría de las fuentes cegadas. En suma, un recorrido que merece realizarse con tiempo y sin prisas. Calculen unas seis horas más o menos, con pequeños descansos incluidos. Por la tarde se recomienda hacer una visita, mucho más corta, dos horas, al observatorio de Líster, que recomendamos en otro lugar de esta página.

 

MAS CAMINATAS: DE SANTO DOMINGO HASTA EL MIRADOR DE LÍSTER

Justo encima de Rasquera, sobre una colina que domina el caserío de tejas rojas del pueblo, se encuentra la ermita de Santo Domingo y la gran Cruz que una maestra del pueblo mandó levantar en honor a sus vecinos. La ermita, del siglo XVIII, es de una planta en forma de cruz latina y está enclavada en un lugar privilegiado rodeado de bosque y espacios de esparcimiento. Es de destacar el majestuoso cimborrio de cinco ventanas que da luz a la gran sala y una airosa espadaña con unas piedras góticas en los extremos en las que está grabado un ciprés. Desde la amplia plaza de la ermita hay que dedicar unos mimnutos a contemplar el panorama que nos rodea.

Detrás de la ermita surge el camino -señalizado con los carteles de color granate de los Espacios de la batalla del Ebro--- que lleva, en ascenso continuo hacia la sierra que rodea el valle de Rasquera y el de Cardó. Se trata de un accidentado y estrecho camino de algo más de dos horas que lleva hasta el llamado Observatorio de Líster. El teniente coronel de ese apellido --muy conocido por los amantes de la bibliografía de la guerra civil-- fue uno de los comandantes del Ejército Popular de la República que plantó cara al Ejército franquista durante los 115 días que duró la llamada Batalla del Ebro del 25-VII-1938 al 16-XI de ese mismo año. Precisamente toda la zona que engloba Rasquera, Ginestar, Tivissa y El Perelló fue considerada zona de retaguardia para el descanso y recuperación de las tropas del IV Cuerpo del EPR, mandado por Líster. Ascendemos por el sendero hasta el Coll dels Pins donde se conserva un refugio militar y un punto de observación. La ruta pasa  por la Punta Talares y el Coll del Cante. Bajaremos de regreso por el Camino de la Herradura de Terracuques hasta la pista que nos llevará de regreso a la ermita. Serán unos 280 m de desnivel.

 

NO SE PIERDA

Un paseo por el pueblo de Rasquera, típico de esta zona, con apariencia austera y unida intensamente al agua de sus fuentes y pozos. Hay una ruta de las fuentes que tienen nombres evocadores, del Teix, dels Ons, de les Dous, de Caparella, del Povet. Existen varios olivos milenarios en los campos del pueblo, almendros y viñas. Son famosas las cabras blancas de Rasquera. Las pinturas rupestres de Rasquera (en la Capparella) tienen unos seis mil años de antigüedad, fecha de los primeros poblamientos de la zona. El topónimo de Rasquera está documentado desde 1153 (donación de Ramon Berenguer IV a los templarios). Tuvo su época de mayor esplendor en el siglo XVIII y XIX. Durante las guerras carlistas jugó un destacado papel y con la guerra civil comenzó la decadencia del pueblo. Vale la pena perderse por las empinadas calles del casco antiguo que rodean la Iglesia de Sant Joan. Hay que aprovechar el paseo para comprar los conocidos "Pastissets" locales y algo de cerámica o trenzado de la palma de margalló (los populares "cabassos" y "catifes"). A la hora de comer aconsejo volver a la C-12, saliendo del cruce a la derecha, dirección a Mora d' Ebre (a la izquierda nos lleva a la zona de Tortosa, Gandesa y Horta). A unos 100 m. adjunto a la gasolinera hay un excelente restaurante de carretera, regentado y servido por una familia muy simpática.

DOCUMENTACION

Como documentación complementaria, el mapa de Piolet "Sierra de Cardó" a escala 1:10.000 que lleva también el de Rasquera en 1:25.000. El Ayuntamiento de Rasquera ha editado un mapa y plano del término municipal y del núcleo urbano (en 2006). Entre los mapas del MTN50, el número 497 está dedicado a El Perelló (1:50.000) y recoge toda la zona que hoy nos ocupa. Adquiribles en librerías especializadas y también en Librería Serret de Vallderrobres.




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4 marzo 2014 2 04 /03 /marzo /2014 16:33

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Vamos a dedicar esta doble excursión a un motivo cultural de primer orden: los vestigios pictóricos y cavernas habitadas por nuestros ancestros más remotos: maravillosos y estilizados dibujos de caza en los tiempos en los que el hombre comenzaba su historia como ser (supuestamente) inteligente y en sus cuevas y abrigos dejaba la marca de la raza, dibujos que representaban escenas de caza preferentemente, con bastante seguridad como un ritual mágico para que se propiciara el éxito de la siguiente cacería. El paso del tiempo y la barbarie humana han hecho que se pierda buena parte de las pinturas, aunque en El Perelló se conservan unas cuantas figuras que muestran a un cazador, una cabra y un ciervo. Se calcula que tienen entre 25.000 y 15.000 años. En el año 1998 la Unesco las declaró Patrimonio de la Humanidad.

Estas cuevas y abrigos --de los que toda la zona mediterránea y levantina tienen numerosas localizaciones-- se caracterizan por encontrarse enclavados en lugares solitarios y llenos de belleza paisajística y natural, lo que añade valor al objetivo senderista. Se encuentran dentro del ámbito de las tierras del Ebro. En esta zona abundan las formaciones rocosas graníticas del Primario y pirrazas de oligocénico (terciario), terrenos calcáreos del Secundario y conglomerados y barrancos de gres, arcilla y arena de cuarzo  (de color rojo) que son de la misma familia de los de Montserrat, el Montsant o las Rocas de benet (Triásico). Y en la zona de Tivissa, la sierra de Cardó y el macizo de los Puertos, afloran rocas calcáteas del Jurásico, cuyos plegamientos han provocado grandes molas con riscos y barrancales donde abundan las cuevas y abrigos.

En esta ocasión haremos el arco abierto que recoge en sus extremos el abrigo de Cabra Feixet, y las Covas Meravelles, junto al Ebro, cerca de Benifallet. En un mapa de la zona verán que no se encuentran muy lejanos fisicamente los dos enclaves, sin embargo sumaremos bastantes más kilómetros de carreteras  para acercanos de una a otra. Las pinturas están situadas en el barranco de Les Nines seguramente alejadas de la zona de las cuevas donde habitaba las tribus, una especie de santuario dado su valor religioso y mágico. Para llegar a ellas seguimos la carretera que une Rasquera y El Perelló. Entre el km 8 y el 7 hay un desvío a mano derecha, una pista asfaltada que lleva hasta un parking rodeado de cipreses (la pista sigue a mano izquierda del pequeño aparcamiento hacia el Coll de la Mola).


Allí un hermoso cartel dibujado en rojo sobre una gran piedra indica la dirección de la cueva de la Mallada y el signo de las pinturas rupestres. Tardaremos más o menos una hora y media  en caminar por la pista, primero engtre arboles frutales, olivos y cultivo, después entgre pinos hacia un circo de altas murallas que forma un cuenco de verdor havcia cuyo centro nos dirigimos. Seguimos las señales del GR 192 hasta una nueva explanada donde los menos andarines pueden dejar el coche. El GR sigue a nuestra izquierda y a la derecha un vcartel anuncia la subida hacia los lugares prehistóricos, la pared de las pinturas y el abirgo dformado por diversas cuevas que se encuentra en una de las paredes protegidas. En menos de una hora habremos subido las cusetas empinadas del sendero y los esclanoes labrados en la roca o dispuenstos con troncos que facilitan el ascenso.

En una terraza frente al paisaje de bosques y rocas una verja metálica protege las pinturas, realizadas en rojo bermellón sobre el gres rosado de la pared. Hay reonocidas unas 13 figuras aunque el vsitante ocasional apenas logra, desde la distancia de la verja, observar el estilizado cuerpo del arquero, un ciervo y una cabra. La sensación mágica que ofrece el lugar, el silencio y la soledad que nos rodea, hace de esta visita una experiencia sugestiva.

Después de compartir unos minutos con ese testimonio de la exiwtencia humana hace miles de años, seguimos un sendero medio tapado por la vegetación que lleva en busco descenso entre rocas y matorrales hacia el abrigo. Contemos casi media hora más de cauta bajada por el estrecho sendero hasta la plazoleta natural que forma el abrigo prehistórico. La gran cueva de la mallada, en realidad una bauma más profunda de lo normal, tiene a simple vista otra pintura, indudablemente apócrifa (por el hecho de estar sin protección) pero realizada por un profesional (hay que felictar al guasón por su copia). La cueva estuvo habitada hace ya unos 35.000 años y en ella se econtraron --en 1957-- un yacimiento que contenóa cerca de 1800 piezas de sílex y algunas puntas de flecha.

El abrigo, es un anfuteatro mineral, roca desnuda, gris, rodeado de un escenario en forma de vergel y limitado por las altas murallas de las montañas que forman el círculo. Desde el abrigo se puede seguir el sendero (en lugar de volver por el mismo sitio) que nos llevará a bajar hasta el estrecho valle por donde discurrre el GR 192 que acompañaremos unos veinte minutos más hasta el inicio del sendero de subida. Luego, una hora más en regresar por la pista hasta donde  hemos dejado el coche.

Como complemento, sugiero que con el coche volvamos a Rasquera y sigamos la carretera nacional hacia el Ebro (dirección Tortosa) y antes de cruzar el rio nos desviamos a mano izquierda hacia Benifallet. Cruzamos el pueblo y a unos tres kms. de distancia a mano izquierda por una carretera que discurre paralela y muy cercana al Ebro, encontramos el desvío que lleva a las Cuevas de Benifallet. Unos diez minutos de subida nos deja ante una cadena que barra el paso (abierta sabados y domingos). En unos minutos más llegamos a la gran explanada de las cuevas. Está todo el lugar preparado para esparcimiento, mesas y asientos, fuentes y lavabos públicos. A través de una bella senda convertida en muestrario de las especies de flores, plantas y árboles de la zona, podemos visitar dos de las cuevas, la Meravelles (la más grande, a la que se accede por un atrevido pasadizo suspendido sobre un precipicio, inserto con barras de acero a la roca) y la del Dos con una puerta metálica curiosamente pintada.

Para los más osados recomiendo seguir el sendero que desde estas cuevas lleva a la de Aumidiella. Hay que dedicar un da completo de excursión a esta salida si queremos hacerla completa: de 4 a 5 horas en El Perelló y unas dos horas para visitar las de Benifallet. Podemos comer en el excelente restaurante de la estación de servicio que hay junto al desvío de la C12 a Resquera  o en uno de los abiertos en Benifallet (donde además venden naranjas, mandarinas y miel a un muy buen precio).


 

 

 


 

 

 

ALGO DE HISTORIA

La existencia del abrigo del Perelló fue comunicada por Joan Margalef a los miembros del Instituto de Estudios Catalanes, durante la segunda expedición en torno al arte rupestre que llevaron a cabo en 1922. Otros yacimientos con Arte levantino cercanos son: Abrigo del Cingle, Cova del Ramat y Abrigo del Taler (en Tivissa); Cova de l'Escoda, Racó d'en Perdigó y Cova de Carles (en Vandellós) y Cova de la Caparella (Rasquera). Fueron incluidas en el listado de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998 (Arco mediterráneo de la Península Ibérica).La zona de El Perelló estaba habitada en tiempos romanos y se cree que fue la localización de la "Cartago vetus". Su carta de población en de 1294 firmada por Jaime II de Aragón.

En cuanto a las Coves de l'Aumidiella de Benifallet, conocidas de antiguo, por sus restos neolíticos, cobraron nuevo interés cuando en 1968 unos espeleólogos barceloneses descubrieron la cueva Marigot, la de el Dos, el Avens del Sifó y la cova "Meravelles" (que ahora da nombre al conjunto).

DOCUMENTACION

Aparte del mapa de carreteras de las Tierras del Ebro, los caminantes deben llevar el MTN50 de El Perelló (1:50.000) donde podrán trazar la ubicación de las dos localizaciones. También el Mapa y Plano de Rasquera (2006) editados por el Ayuntamiento. Los lectores podrán adquirirlos en Librería Serret de Valderrobres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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4 febrero 2014 2 04 /02 /febrero /2014 08:28

    La comarca excursiones-2168.JPGgerundense de La Selva tiene espacios naturales de una gran belleza, grandes extensiones de bosques de pinos, encinas, castaños y robles, algunos hayedos, ríos más o menos caudalosos, montañas redondeadas no muy altas pero que ofrecen vistas magníficas sobre los valles circundantes y, sobre todo, senderos bien cuidados que cruzan la comarca uniendo entre sí lugares pintorescos y la antiquísima arquitectura religiosa de las ermitas, en general bastante bien conservadas.

Tenemos que ir hasta la localidad de Amer, y desde el polideportivo, situado en las afueras, al norte de la población, junto al rio Brugent (donde dejamos el coche), seguiremos un sendero de unos 18 kms. que nos llevará por tres de las ermitas más interesantes del municipio, Santa Brígida, Santa Lena  y Sant Roc, que ya se encuentran dentro de la comarca de La Garrotxa.

Seguimos la pista asfaltada que  marca la dirección de la Ruta y en el cruce con una pista de tierra abandonamos el asfalto y giramos a la derecha por la de tierra hasta que vuelve a estar cimentada y comienza una fuerte subida. Tras pasar una granja se deja la pista y se sigue una senda a la izquierda que comienza a subir entre viñas y la cerca que rodea una masía. Mas tarde entramos en un bosque de castaños y encinas por el que vamos haciendo eses de subida. Cruzamos una pista junto a un depósito de agua y seguimos por otra pista que, unos minutos más tarde, vuelve a convertirse en sendero. Pasamos junto a una cantera en desuso y el camino se enfila hacia la cima del acantilado pasando entre grandes rocas y ofreciéndonos una vista preciosa sobre el valle de Amer y la población.

Más o menos en una hora llegamos a la ermita de Santa Brígida (a mas de 400 m). Allí encontramos un reloj de sol con una inscripción que debería ser la divisa de los senderistas: "Amunt i andavant" ("Arriba y adelante"). Vemos la fuente de Sant Bernat, protegida por una edificación y ascendemos por un camino empedrado hasta otra cantera.

Caminaremos por un sendero pedregoso hasta llegar a una piedra excursiones-2237.JPGvertical, triangular, con la fecha 1971, que nos indica la dirección a seguir. Dejamos la pista que lleva a Can Sensaire a la izquierda y tomamos el camino hacia la fuente de Can Catau, que baja muy empinado entre árboles y arbustos espesos que no dejan ver nada del paisaje.

En la Font de Can Catau conviene llenar cantimploras, es un agua buenísima. La encontramos llena de excursionistas muy alborotadores que nos seguirán toda la excursión. Por mucho que nos empeñamos en dejarlos muy atrás, escucharemos sus gritos y sus risas durante toda la caminata casi hasta el final.

Desde la Font bajamos por el torrente unos cien metros y tomamos un sendero a la izquierda hasta llegar a la pista que lleva a Amer, la cruzamos y seguimos a la izquierda. Hay otro cruce de pistas  y dejamos la que lleva a Santa Brigida para coger la de la derecha hasta Can Sensaire. Casi un km debemos caminar hasta llegar al collado de Puliol. Cogemos la pista de la izquierda para llegar a Santa Lena. Se trata de una bella ermita del siglo XIII a unos 560 m de altitud, con unas vistas majestuosas del entorno, Por aquí las grandes piedras cuadradas van limitando el camino, rodeado todo de encinas y arbustos. 

Cogemos un sendero por la cara norte de la ermita junto a la cisterna. Hay que bajar una trocha alga resbaladiza  y con bastante desnivel. Pasaremos junto a una masia en ruinas y una balsa. Llegamos al coll de san Roc con unas hermosas vistas sobre los valles, formando una cima de planicie rocosa, desnuda y con pocos árboles y unas fuertes caídas en picado. Continuamos recto por una pista ancha, empedrada a tramos. Desvío a la derecha hasta un cruce en H, seguimos a la izquierda y despues a la derecha hasta un collado donde acaba la pista. Vamos caminando entre un bosque espeso de encinas y algunos robles y castaños.

Llegamos a la ermita de San Roc, una nave baja, alargada, que rezuma antiguedad, con la puerta de plancha oxidada de hierro atada con una cuerda. El enclave es prodigioso. Situada en lo alto de una colina rocosa, rodeada de bosques y precipicios. Seguimos el sendero (señalizado con marcas blancas), un poco perdedor, hasta el Mirador, un blacón de roca desnuda sobre los bosques en una caida libre de unos 200m (ojo los que tengan vértigo, los bordes del precipicio no tienen ningún tipo de defensa). Vale la pena descansar un rato y disfrutar del panorama.

A partir de aqui el sendero se hace casi permanentemente de bajada. Cruzamos el rio seco del Arimany y bajamos por una torrentera junto al Grau del Llop. Camino un poco perdedor complicado por una señales rojas que hay que ignorar y buscar solo las blancas. Cruce de Can Puig que lleva a Sant Climent de Amer, pista que dejamos,  para seguir por la izquierda a cruzar el torrente del Sucurull y seguir por una pista bastante abandonada y enlazar con la ruta "La volta al Mont d'Amer". Dejamos otro desvío a la derecha a Sant Climent y nos dirijimos a la Torre de San Climent (del siglo X) o Castell de Roca Salva (corrupción medieval de "Rocas blancas", color de las  abundantes rocas de la zona). Mantenemos esa pista hasta un desvio a la izquierda en dirección a la Casa del Torner. Bajamos por la pista siguiendo las señales hasta encontrar un camino recto flanqueado por avellanos, pasamos Farigola y Can Xec. Seguimos por la pista hacia Pinyana. Llegaremos a un puente sobre el Brugent y optamos por seguir un antiguo sendero medio abandonado que va bordeando el río entre espesa vegetación de ribera. Ese paseo delicioso aunque a veces muy cerrado por la vegetación, nos llevará hasta el Polideportivo.

Hay que contar con unas cinco horas de recorrido. Habremos hecho casi 500 de desnivel positivo y negativo. Aconsejo que la excursión se haga en primavera o en otoño.

 

NO SE PIERDA

El pueblo milenario de Amer merece una visita (tiene en realidad mas de 1000 años ya que se tiene noticia documental desde el año 949 cuando se fundó el monasterio de Sant medir a orillas del rio Amera). Situado en el valle fluvial del RioBrugent (que desemboca aquí en el Ter, antes de que éste engrose el pantano de Susqueda), entre las comarcas de La Selva y La Garrotxa. La población, comnstruida sobre los restos de edificaciones medievales en torno al núcleo del monastreio de Sant Medir, documentados en el año 840 y destruido junto con la Iglesia durante las guerras napoleónicas, tiene un cierto encanto decimononico. Históricamente Amer tuvo cierta relevancia por encontrarse en el camino oficial de Girona a Olot y ser sede de un mercado concurridisimo en la edad media hasta el siglo XVIII (en su lugar se emplaza la actual Plaza de la Villa, porticada y cuadrangular). De 1237 data el privilegio de Justicia a la Villa de Amer firmado por el rey Jaime I. El siglo XV un terrmoto destruyó la villa. Para conocer todos esos datos les aconsejamos una visita al Museo Etnológico de can Terme. Otro de los lugares emblemáticos de la población es su antigua estación de tren, origen y destino de la Via Verde del carrileto que une Girona y Olot (la vía ferrea estuvo en funcionamiento desde 1894 a 1969).

 

DOCUMENTACION

La página web del ayuntamiento de Amer ofrece en pdf el recorrido de la Ruta de las Sierras de 23 km, que engloba la Rutad de las Ermitas que hemos realizado. Como complemento pueden llevar el Mapa Comarcal de Cataluña de 1:50.000, comarca de La Selva, que pueden encontrar en librerias deportivas o en la de Serret de Vallderrobres. Piolet tiene Guias de La Selva y La Garrotxa y Alpina mapas de las dos zonas.


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7 enero 2014 2 07 /01 /enero /2014 08:30

2-cruz-collventall.JPGA casi cuarenta años del primer marcaje de un Sendero de Gran Recorrido  (GR 7) en Cataluña, que tuvo lugar en 1975 en la ermita de Sant Blai, cerca de Tivissa, me ha parecido una buena idea conmemorarlo con un recorrido desde este bello pueblecito de la Ribera del Ebro a los Monegrets, la cadena montañosa que lo limita al sur, pasando por la popular ermita, construida en sus laderas.

Se trata de un sendero circular, con una buena parte de camino por cresta rocosa, que parte de las afueras de Tivissa, cerca del parque de Bomberos, sube al coll del Ventall por las laderas de la ermita, cresteando por las Paredes del Norte y la Roca Verdura, hasta subir al Coll de la Conca, volver a subir al Monegrets y bajar por el coll de la LLena y el Barranc de las Flores hasta volver a la Fuente de Blai y regresar al pueblo. Son algo más de tres horas con desniveles que no llegan a los 400 m. y con unas vistas magníficas sobre el valle del Ebro y el mar de montañas que rodean la zona. Las paredes de roca calcárea que nos rodean tienen fama de ser una escuela de escalada para los aficionados a ese deporte. Con la variante de Pradell y la bajada por los cingles del Monegrets se hacen poco más de 8 kms. Por tanto un sendero fácil y corto para disfrutar una soleada mañana de invierno.

Salimos por la pista de cemento frente al cuartel de Bomberos y seguimos el sendero con las tipicas franjas blancas y rojas de los GR hasta llegar al coll de la Sierra de Tivissa, con vistas sobre el pueblo, las tierras del Ebro y al fondo el Priorato. Hay una bifurcación y seguimos hacia el Noroeste hasta llegar a una pista cementada mientras que a nuestra izquierda dejamos el otro ramal que sube fuertemente, es el camino del Gray, y será por donde volvamos.

7--carenando.JPGFrente a nosotros tenemos el estrecho rocoso de Sant Blai donde hay una pequeña piscina del agua procedente de la Fuente del mismo nombre. Las paredes del estrecho (de unos 20 metros) son lugar de escalada y protegen un lugar delicioso al que llaman el Mal de Quixat, desde donde, por un hueco entre las rocas se contempla una vista magnífica de los campos labrados que rodean el pueblo. La fuente tiene tres caños y un agua fresca y agradable para beber (siempre que haya llovido recientemente).

Conviene subir a las crestas de Sant Blai, encima de la ermita y acercarse a la Cruz de Hierro que se levanta airosa sobre el gran valle inclinado de Tivissa, con el Priorato y el Montsant como límites lejanos.

Una vez llegamos al Coll del Ventall, haremos la variante de los cingles de Monegrets, dejando a la izquierda el camino que baja por el lado sombra hacia Tivissa. Seguimos pues el GR por el camino asfaltado y a unos 30 m cogemos un sendero apenas visible que va bordeando los bancales de cultivos y comienza un fuerte ascenso hacia el Este, hasta llevarnos al borde de la sierra entre carrascas. Desde allí contemplamos ese mar de montañas que rodea Tivissa y al fondo la depresión por donde pasa el Ebro.

Proseguimos por la carena, en un paso aéreo sin dificultades y con hermosas vistas. Llegamos a un bosque y bajamos por un camino empinado hacia el camino asfaltado que lleva a la ermita de San Blai cuya imagen dorada nos ha ido acompañando enfrente nuestro durante el descenso. Dejamos una pista protegida por una cadena, a la derecha, y vamos hacia el coll de Llena. A la izquierda parte el camino que va a San Blai, cruzando pistas vecinales hasta una zona de bancales. Continuamos por el sendero  entre grandes piedras de roca calcárea con un desnivel importante, piso empedrado irregular y fuertes revcueltas. Llegamos al GR 7 por el que comenzamos y cogemos el sendero a la derecha hasta el caserío de Tivissa.. 8.hacia-el-coll--monegret.JPG

 

 

 

NO SE PIERDA

Un largo descanso junto a la ermita (hay lugares dispuestos para preparar una buena merienda para el regreso). El 2 de marzo de 1975 el doctor Aguadé pinta sobre el tronco de un árbol, frente a la ermita, las señales del GR siguiendo el simbolo inaugurado por los franceses el año 1945 con la denominación de Senderos de Gran Recorrido. También el pueblo merece una atenta visita , sobre todo los lienzos de mjralla medieval construida por el infante Pedro de Aragón en el siglo XIV . Es un pueblo silencioso y tranquilo y la iglesia de Sant Jaume (visible desde cualquier punto fuera del pueblo) tiene una factura notable: alberga en su conjunto dos iglesias en una sola, la más antigua de estilo gótico y sobre ella la renacentista, cuyas naves cubren por completo el templo. Por la zona hay estaciones con pinturas rupestres: Cova del Pi, Cova del Ramat, Cova del Cingle y Cova del Taller. Para los más buscadores es posible encontrar nidos de protección de los soldados republicanos que tenían en Tivissa uno de sus lugares de descanso en el entorno de la Batalla del Ebro.

 

DOCUMENTACION

La Sierra de Llaberia y las montañas de Tivissa-Vandellós, que forman parte de las llamadas Sierras del Mestral, bastante desconocidas y con riscos y carenas de gran belleza, tienen una guía con ese nombre de Vértice y mapas de Piolet, que comprenden también la zona del pueblo de Pratdip.  En esta zona aún hoy se mantiene la leyenda del Dip, una especie de gran perro malvado y peludo (una suerte de Perro de Baskerville, la novela de Sherlock Holmes), un animal demoníaco que cojea de una pierna. Se alimenta chupando la sangre del ganado y, según cuenta la leyenda, atacó a algunas personas en otros tiempos. En el escudo del pueblo puede verse una imagen de este animal.

 

 

 

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3 diciembre 2013 2 03 /12 /diciembre /2013 09:13

foto1bellmonte.JPG   

Una vez en el bello pueblo de Belmonte de San José, podemos dejar el coche en la parte exterior de la muralla virtual formada por las casas del pueblo y buscar los carteles que indican el comienzo del PR-TE 13, hacia el norte, justo junto al Puente de Miranda en el cauce del Mezquin. Se trata de un pequeño puente de piedra medieval que hemos de cruzar para coger el sendero que nos llevará al barranco Fondo. Es el nombre que recibe la garganta que el pequeño rio Mezquín (apenas 20 kms de recorrido hasta el Guadalope y de allí al Ebro) ha labrado en épocas más crecidas sobre las piedras de arenisca y  arcilla y los conglomerados calcáreos, creando un prodigioso paisaje, en ocasiones de un caprichoso aspecto onírico y salvaje. El lecho puede ser muy estrecho, donde las aguas son más profundas o amplio, con aguas rápidas y superficiales formando pequeñas cascadas, según el tipo de roca que le aprisiona. Es un cauce rodeado en muchos tramos con bosque de ribera, con una gran biodiversidad. Abundan los fresnos y también los chopos negros y por encima del cauce, almeces, nogales, cerezos, olmos, sauces, pinos carrascos y olivos silvestres. En los pinares de la zona superior, sotobosque mediterráneo, enebro, coscoja, romero, tomillo y sabinas). Seguiremos el sendero balizado como PR y cerraremos el circular volviendo a Belmonte por la ermita de San José, por el PR-TE 11. Se puede hacer el recorrido total en cuatro a cinco horas. O seis si hacemos paradas frecuentes para hacer fotos o reponer fuerzas. Vale la pena no tomárselo con prisas y disfrutar de los rincones idílicos que nos prodiga el Barranco Fondo.

 

 Iremos alternando el camino por el cauce con el paso por la zona superior, sobre el barranco, habremos de vadear varias veces el río, raramente crecido y usar escaleras de piedra, márgenes de roca seca, pasos protegidos por barandillas de pilotes de madera y alambrada, algun paso de soga, cable, cadena o peldaños de hierro, sin mucha complicación, como un elemento mas de diversión del camino. Las señales de seguimiento son abundantes y menudean los carteles informativos sobre el medio natural que visitamos.

Antes de llegar al comienzo del Barranco pasamos por el Refugio, que es de propiedad privada y sólo abre a petición (el encargado es Daniel y se contacta con él en el pueblo) y de nuevo pasamos a la margen izquierda del rio por donde discurre el encajonado cauce, donde vamos encontrándonos con cascadas pequeñas y pozas según el nivel del agua (generalmente escaso). Lo mas notable es que bajo las paredes extraplomadas del conglomerado rocoso abundan las parideras, refugios y corrales, con muros de piedra seca y puertas de madera, limitando el espacio cerrado por la roca. También ha habido molinos, y azudes en el curso del Mezquín por el Barranco.

    El camino, a pesar de la mano del hombre que ha facilitado su acceso, tiene un aire salvaje y solitario, en el que solo se escuchan los pájaros y el rumor del viento entre los fresnos y los chopos.  

Dejamos la fuente de la Carrasca  a la derecha y seguimos por el sendero por unas piedras cuyo resbaladizo piso podemos cruzar gracias a unos cables tendidos como barandilla y a unas cercas de madera. Un cartel nos anuncia  el tipo de fauna que podriamos encontrar, con suerte, zorroos, ardillas, tejones o jabalíes. foto-8.Bellm.JPG 

Tal vez los grandes doseles de piedra y los refugios adosados bajo ellos sea lo más caracteristico de este bello y largo recorrido por el fondo y los bordes superiores del cañón. Un par de esas cuevas, como la Taulera  y la del Pastor, están preparadas como auténticos hogares  de campo, con espacios compartimentados, con muretes de piedra  y puertas de madera. Más o menos en dos horas y pico llegamos al Molino del Sicar, que estaba servido de agua por un airoso acueducto en ruinas que está a su vera. Es el final del tramo del Barranco Fondo que hemos de recorrer y comenzamos la subida, por un lecho de arenisca roja entre rocas grises, hasta una pìsta donde encontramos unas flechas de dirección en madera.

    foto9-ballm.JPG

Al norte dejamos La Codoñera, cuyo caserío vemos desde la pista y le damos la espalda siguiendo por la pista hacia el este que nos llevará hasta otra pista más ancha que es el PR-TE 11 y sin dejarla hacia la ermita de San José. Se trata de un largo tramo de mas de dos horas por pista entre campos de cultivo de cereal, almendros y olivares. Es un recorrido agradable y fácil (si no lo haces en pleno verano). En su transcurso nos cruzamos con curiosos monolitos redondeados de piedra con final en punta y con una especie de columna votiva, con un altarcito  en el extremo superior. En él a través de los barrotes se distingue una escena insólita: unos cuerpos ensangrentados de tres hombres en el suelo y una leyenda: "Aqui murieron alevosamente Francisco Bayot y sus dos hijos, Pedro y Sebastiián. 11/3/1879". Me quedo sobrecogido y respetuosamente les deseo la paz y sigo el camino. Cuando ya llegamos al promontorio montañoso donde se enclava la ermita, dejamos la pista y cogemos un sendero que sube fuertemente hacia  San José. Paramos primero en el Mirador de la Predicadora y tras contemplar las magnificas vistas sobre el valle del Mezquin y las tierras de La Codoñera, hacemos un último esfuerzo para llegar hasta la Ermita. Se trata de un edificio del Siglo XVII, con aire más civil que religioso, de mampostería y cantería. Tiene una nave con bóveda de medio cañón, testero recto y decoració mural del s. XIX. Son muy interesantes las baldosas formando mosaicos votivos y oraciones en las paredes de la entrada. Desde el amplio mirador de la ermita se contempla el pueblo de Belmonte rodeado de campos de olivos y de sembrado y la Sierra de Ginebrosa y la llanura hasta Alcañiz. 

Tras un buen descanso --el entorno del santuario está preparado como lugar de solaz y recreativo--, bajamos la carretera unos 200 metros y cogemos un sendero a mano derecha que nos lleva en fuerte bajada de trocha hasta el valle. Una vez en él se sigue una pista en dirección sur, pasamos una pequeña ermita y a la derecha bajamos al barranco del Mezquin , a los pies de núcleo medieval del pueblo. 

 

 

 

 

MONTEBELLO

 

Como su propio nombre indica, Belmonte, Montebello (a 661 m de altitut), se trata de uno de los pueblos más recoletos y encantadores de una zona, el Bajo Aragón, rica en esos rincones donde el tiempo parece haberse condensado en la piedra milenaria de las murallas urbanizadas, el sosiego de las calles silenciosas o la naturaleza de olivos secretos y sembrados pacíficos junto a pequeños pueblos blancos, encerrados en sí mismos, rodeando la torre de la iglesia, como rebaños  a su pastor. Toma el posesivo del nombre, "de San José"  desde 1979, en honor de la ermita que hay en las afueras del pueblo, cuyos habitantes aun conservan algunas de las cinco puertas de la población. Esta debe su carta Puebla a los Calatravos (año 1232) y es un pueblo que se ha empeñado a través del paso de los siglos en mantener el aire medieval de sus calles y el de las numerosas ermitas que la circundan. La carta de Población fue otorgada por el rey Jaime I. Es la villa que domina la cuenca del rio Mezquin 

 

NO SE PIERDAN

 

Un largo paseo por las calles medievales. También visiten el Ayuntamiento, edificio porticado del siglo XVI,  al que se accede a través de una lonja. En los bajos, una cárcel de la época, el ambiente siniestro, con un reo encademado dibujado en cartón y un grillete enmohecido. Frente al Ayuntamiento, la iglesia parroquial del Salvador (siglo XVIII). El párroco. que vive en una casita cercana se la enseñará, encantado, o puede delegar en Gloria, la propietaria de la tienda y panadería del pueblo, que me la enseñó a mí. Es de estilo barroco pilarista, con una amplia torre campanario. El interior fue devastado  durante la guerra incivil que por estos lares tuvo sonados y sangrientos episodios. El magnífico órgano del siglo XVIII, fue salvado in extremis por los vecinos y está siendo restaurado.  Visiten también la Nevera, una joya arquitectónica de ocho metros de diametro y nueve de altura, del siglo XVI. Y la calle Vicaría, una calle eclsiástica donde las haya o la casa Solá, majestuoso edificio de estilo aragonés. Hay siete  ermitas, entre ellas la citada de de San José con una vista espectacular, la del Calvario (s.XVIII) o la de Santa Bárbara (s.XVI).

 

MAPAS

 

Una visita a Serret de Vallderrobres, les proporcionará mapas del Servicio nacional Topográfico de la zona (MTN50, 495, Castelseras) y los correspondientes en 1:25.000. Pero también serán de gran ayuda los volúmenes dedicados al Bajo Aragón (Red natural del Aragón) o Rutas por el Bajo Aragón, editados por Prames y el Gobierno de Aragón.

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