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19 noviembre 2013 2 19 /11 /noviembre /2013 08:55

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TRAVESÍA FÁCIL Y HERMOSA DE CUATRO DÍAS EN TOTAL, DE UNOS SETENTA KMS, REALIZADA EN CERCA DE 24 HORAS REPARTIDAS EN CUATRO ETAPAS

 

 

En este segundo reportaje, repasaremos las tres etapas siguientes del circuito del Brogit de la Vall, que fueron sustancialmente más cortas pero amenizadas por lluvias, vientos y algo de frío y sobre todo con el hallazgo casual de un refugio de montaña fuera de lo previsible y lo acostumbrado, uno de esos regalos que el senderismo guarda a sus adeptos.

Como recordarán dejamos el último reportaje en Farena, donde descansamos de una larga y muy variada excursión. Al dia siguiente subimos nuevamente hacia La Riba, unos 15 kms, con un desnivel de subida de 650m  y uno de bajada de 1340 m. La siguiente etapa fue de La Riba a Mont-Ral, una de las más bellas. Y finalizamos de Mont Ral a Capafonts, de sólo 12 kms, que un despiste en els Mollats convirtió en 14.

La etapa de La Riba, tras una noche agradable en Farena con Michel, el guarda (y también profesor de niños discapacitados), comienza muy de mañana, aún oscuro, y amenaza lluvia. En principio subimos entre llovizna por un sendero que va a La Bartra, antiguo camino vecinal que aun conserva su empedrado. Subimos a un collado que separa las vertientes del rio Brugent y el valle del rio Sec. pasaremos cerca de una serie de Masías, cruzamos el rio Sec que hace justicia a su nombre y caminamos un rato por la pista de la Bartra entre un bosque de encinas. La Bartra es una simple agrupación de casas, con una fuente y una balsa y un sosiego enorme.

Seguimos subiendo por la pista y cogemos a la izquierda un sendero que va a Rojals. Encontramos las señales del GR 171 cerca del barranco de Bernat Sec y lo seguimos,  ya sin dejarlo hasta llegar a Rojals. Antes pasaremos por la carretera TV-7044 y la seguiremos en dirección a La Riba, dejando a la izquierda el pueblo de Pinetell. En una curva fuerte encontramos una pista delimitada por muretes de piedra seca, antiguo camino de La Riba. Seguimos la pista orientándonos hacia el SE y seguimos un sendero entre pinos hacia el Brugent. Pronto encontraremos las ruinas de un molino de papel (hay 27 en el valle). Pasamos un collado y comenzamos una bajada entre campos antiguos de cultivos y dejamos dos molinos más a nuestra espalda. Al fondo vemos el Castell Dalmau, el gran bloque de roca que domina el valle y que visitaremos mañana. Pasanos junto a la ermita de Sant Doménec, adosada al molino del Figuerola. Bajamos a la TV-7044 y cruzamos el rio Brugent por el puente de la carretera hacia La Riba. Vemos el molino de les Truites y encima la Penya Roja. Unos minutos mas de caminata nos llevan a Els Masets, el punto de menos altitud de todo el recorrido, donde pasaremos la noche (La Riba queda a dos kilómetros).

11-nubes-bellisimas-anochcere.JPGAl día siguiente salimos con tiempo nuboso y frío aunque en el transcurso del día cambiará para mejor. La tercera etapa nos llevará a Mont-Ral (justo cuando lleguemos al refugio se desencadenará una fuerte tormenta), delicioso pueblo asentado en una colina entre las cuencas del Brugent y del Glorieta, con espléndidas vistas sobre el Camp de Tarragona.

Pero antes hemos de subir por una pista y luego un sendero estrecho y umbrío hasta el Castell Dalmau, cuna de la escalada en el conjunto de las Montañas de Prades y seguiremos rio arriba entre molinos papeleros y masías. Cae una fina llovizna cuando llegamos a la zona, con el imponente farallón de la Peña Roja a nuestra espalda. Pasamos por la fuente del mas de Pascual, al SE queda el pueblo de La Riba, un enclave fabril repleto de camiones y chimeneas humeantes, con la sierra de Miramar como fondo.

Encima de la fuente encontramos las señales del GR7. Por un sendero que nace a la izquierda nos dirigimos hacia el castell Dalmau, una enorme roca calcárea en forma de muela que emerge de la tierra y es un reto para los escaladores.

Despues comienza un recorrido con vistas sobre el valle del Brugent, el Camp de Tarragona y el Mediterráneo como telón de fondo, por una inacabable pista que baja hacia el Coll de Gracia. Allí encontramos un cruce de pistas que resolvemos optando por la que sigue a la derecha. Despues de una fuerte subida, en un tramo cementado, dejamos el GR 7 (que va a Mont Ral diectamente) y optamos por una pista que baja hacia el río, flanqueando el monte por un bosque de encinas. Llegamos a la fuente de la Diana, con un agua fresquísima y deliciosa. Muy cerca y de una forma casual encontramos el refugio de La Cabrera. Lo visitamos y gozamos de la hospitalidad de Jesús y Yoli (Yolanda), con la bella presencia potencial y venidera de su hija Jara.  Una hora mas tarde seguiremos camino a Mont Ral donde nos rodea una fuerte tempestad ya cobijados en el Musté-Recasens, un refugio oscuro y muy transitado. Cuando escampa, un problema de over booking nos obligará a volver por donde vinimos y buscar refugio en La Cabrera. Así que miel sobre hojuelas.

El último dia es el tramo más corto (unos 12 kms) y nos llevará hasta el punto de salida, Capafonts. Salimos de Mon-Ral por la antigua era  por la pista que va a Farena y pronto cogemos un sendero que sube hacia los riscos de La Foradada y Els Mollats. Encontramos un excelente mirador sobre Mont Ral y la cabecera del rio Glorieta. Continuamos a pie de pared, dejamos La Foradada a nuestra ziquierda y seguimos por la planicie dels Mollats., llaneando por el camino pedregoso cercano al risco. En ese punto tenemos un despiste y nos adentramos en els Mollats en lugar de bordearlo. Una hora y pico mas tarde nos encontramos lejos del camino que debiamos haber seguido hacia la fuente del Rei y el barranco del Marc. Por tanto nos vemos obligados a dar un rodeo y subir hacia Capafonts por el Puente natural que pasamos el primer día y descendemos por el valle del nacimiento del Brugent hasta llegar a Capafonts, fin del viaje.

En resumen: un poco mas de 70 kms de caminos con fuertes desniveles, realizado en un total de 24 horas de caminata con descansos incluidos, divididas entre los 4 días del circuito, una media de algo más de 17 kms por día. Una travesía bastante descansada y agradable, como ven.

 

UN RIO BRAVO

El Valle del Brugent ocupa unos 260 km2 y está limitado al norte por la Sierra del Bosque de Poblet y la meseta dels Mollats al sur, con cumbres y recorridos de más de mil metros de altitud. Justamente en las faldas del Mollats nace el rio Brugent --que durante miles de años ha perfilado y modelado el valle al que da nombre-- justo en la fuente de la Llúdriga, junto a Capafonts, que visitamos la jornada anterior. El rio va sembrando  su recorrido de fuentes, pequeñas cascadas y pozas hasta nutrir las aguas del Francolí, creca del pueblo de La Riba. El Brugent, muy estacional, ha provocado dos riadas famosas en los años 1874 y 1994, causando inundaciones, destrozos e incluso la pérdida de vidas humanas. Nadie lo diría viendo ahora su exiguo caudal, aunque en algunos lugares la ferocidad de destrozos de piedras y áboles en el cauce hablan bien a las claras de la ferocidad y bravura de sus aguas cuando las circunstancias ambientales lo permiten.

(Para consultar tanto las vias de acceso al valle, como los mapas disponibles y necesarios--asequibles para los lectores de la zona en la Librería Serret de Valderrobres-- así como cuestiones relacionadas con albergues y el servicio de la agencia que diseñó el recorrido, vean el anterior trabajo publicado el martes 5 de noviembre)

 

 

 

 

 

 

 

DATOS A TENER EN CUENTA

Durante todo el recorrido vamos conociendo los parajes pintorescos que el rio ha diseñado en el valle y además vamos dando una enorme vuelta por las cumbres de las montañas que rodean el valle, desde la planicie del Els Mollats donde crecen las carrascas y el boj, hasta los bosques de robles y arces en las vertientes umbrías, y el familiar clima mediterráneo de las solanas, con pinos, encinas e incluso palmitos, hasta pasear por las orillas del Brugent donde crecen los chopos, fresnos y sauces. Sinfonía de colores en el otoño, rojos, verdes luminosos, rosas en el azul desvaído de las mañanas neblinosas y el contraste con la gris contundencia de la roca, el blanco calcáreo y los rojos de la arenisca. De todo hay en la paleta pictórica del valle.

Además, la antiguedad remota de estos lugares se refleja en numerosos yacimientos de pobladores, con pinturas ruprestes, restos iberos (cerca de La Riba) romanos y árabes (está muy cerca el valiato de Siurana con ricas tradiciones y leyendas) que dominaron la región hasta el siglo XII. Pozos de hielo por doquier y sobre todo molinos de agua para moler el trigo o los trapos, la harina y el papel, nos hablan de las actividades industriales de la zona, sobre todo hasta el siglo XVIII (curiosamente esa ultima actividad se mantiene en La Riba). Los grandes edificios y las colonias fabriles de aquellos tiempos aún mantienen sus fachafas en lugares recónditos, invadidas por le vegetación y los árboles. Vale la pena detenerse en ellos y observar la distribución y los enclaves de esos mudos y derruidos testigos de otros tiempos, aún muy cercanos.

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4 noviembre 2013 1 04 /11 /noviembre /2013 08:29

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El Brogit de la Vall (el canto del agua en el valle, en traducción muy lírica) es un lugar delicioso que se encuentra entre la Sierra de Prades y la de Montsant, en la Terra Alta, es decir a poco más de una hora del Matarraña. Unos avispados jóvenes emprendedores han diseñado una ruta de cuatro días para recorrer los pueblos y parajes montañosos de la zona. Aún está por perfeccionar pero, a pesar de los pequeños inconvenientes de albergues y señalizaciones, la belleza de los caminos y la buena voluntad de las gentes que nos acogen convirtieron la excursión en cuatro días de disfrute sin paliativos (incluyendo, en nuestro caso, un temporal de lluvia y viento). Haré dos entregas del circuito: la primera sobre el tramo más largo y variado (de 8 a 9 horas) y la segunda sobre los tres días siguientes.

Comenzamos el circuito desde el bello pueblo de Capafonts y nuestro destino, el pueblo de Farena, nos espera veinticinco kms.  y pico más lejos, aunque en linea recta son bastantes menos. Los fuertes desniveles que pasaremos más los momentos de descanso, avituallamiento y fotografíar parajes con encanto suponen alrededor de nueve horas de caminata. Capafonts se encuentra en la cabecera del valle del rio Brugent de cuya fuente de nacimiento (la Llúdriga) iniciaremos un camino de fuertes desniveles (880 m de subida y 590 de bajada, en total) que sigue un circular por las sierras que envuelven Capafonts en una serie de excelentes miradores sobre el valle hasta ir a buscar el pueblo de Farena, debajo de los Cogullons.

Tras bajar del pueblo hacia la TV-7041, seguimos unos minutos la carretera hacia Mont-ral y nos desviamos en la primera vuelta por una pista que discurre entre campos de avellanos hasta la fuente de la Llúdriga, situada entre los imponentes farallones y cingles de Els Mollats. Pronto abandonamos los campos de cultivos y comenzamos un fuerte ascenso entre bosques de encinas y pinos rojos. Pasamos una cadena y un sendero a la izquierda nos lleva a un lugar escondido junto al río, las Tosques, bajo la sombra de  grandes encinas y arbustos de boj. Podemos probar las aguas de la fuente que da vida al rio Brugent al que acompañaremos entre rumores de agua y rincones encantadores.

Pronto lo dejamos a nuestros pies y comenzamos otra fuerte subida hacia la carena de los Mollats, un altiplano en el centro de las montañas de Prades, a más de mil metros de altura. Vamos bordeando el valle de Capafonts por un camino a la izquierda que vuelve a subir con fuerte pendiente hasta llegar al puente natural de Goi. Este merece unas fotos y una vez superado, por debajo y por encima, llegamos al borde de la altiplanicie, desde donde vemos al NO la cima mas alta de Prades, el Tossal de la Baltasana (1203m).

La pista va flaneando por la planicie entre bosques de encinas y algunos pinos. Seguimos la dirección de la Font Nova (hay flechas y carteles) hasta llegar a un cruce de caminos. Tomamos el que lleva a la Creu Trencada (monumento sencillo realizado con materiales de metralla de la guerra civil). Junto a la Cruz encontramos las señales del GR65-5 que seguimos en dirección a Prades.

Avanzamos por la planicie de carena de la sierra Plana hasta ver frente a nosotros el Picorandan, un bloque redondeado de piedra calcárea que se yergue como vigilante de la Vall de Brogit. Vemos Capafonts al fondo y abajo rodeado por las tierras que hemos recorrido y al O las sierras de Montsant. Al llegar al Coll de Capafonts confluimos con las carreteras TV-7041 y la T-704, que seguiremos durante unos centenares de metros en dirección a Prades hasta llegar a una explanada con dos pistas y cogemos la de la izquierda, marcada como GR, por la que bajamos al barranco de Rancs y volvemos a subir hacia una pista, dejando el GR que sigue hacia Prades.

La pista de la derecha nos lleva, tras bordear la ermita de San Roc, al santuario de la mare de deu de l'Abellera (virgen madrina de los apicultores catalanes), un lugar recóndito dotado de una belleza arriscada e impactante (la sencilla edificacion religiosa aparece como colgada de un muro vertical de piedra rojiza entre los arboles y arbustos que nacen de la pared. En realidad se construyó al abrigo de una bauma). El lugar  merece un rato de descanso y de arrobada admiración.

Tras visitar la ermita y admirar el panorama que se divisa desde ella, bajamos por el sendero que desciende a los pies del hermoso lugar, entre un bosque de encinas y robles. Vamos bajando vertiginosamente, dejando a la derecha la roca de Corbs y en el plano de Freixes volvemos a ver al fondo els Mollats y Capafonts. Tras pasar por las ruinas de la masia de Pocurull volvemos a subir zigzagueando hacia el coll del Serafí.

Una vez en el coll cogemos una pista con el GR 171 que va hacia Cogullons. pero antes hemos de superar el coll de la Font del Dineral o de la Nevera ( a unos metros encontraremos el pozo o nevera medio destruido), seguimos el coll de Perrol por unas carenas rocosas que requieren buen equilibrio y poner cuidado en el avance, con el Vall y el barranco de Castellfollit a nuestros pies muchos metros mas abajo. Una vez en el coll de la Caldereta continuamos por una pista hasta llegar a un sendero que sube  intensamente a mano derecha hacia la cima de la Mola d'Estat o de los Cuatro Términos.

Desde la cima, un soberbio mirador, tendremos unas vistas magnificas sobre el Valle de Burgent al S, mientras al este y al oeste disfrutaremos del panorama de la costa mediterránea entre Tarragona y Torredembarra y la linea de las sierras de Tivisa, Cardó, Llaberia y hasta el monte Caro en las estribaciones de los Ports.

Un poco antes de la Taula de Quatre Termes (donde confluyen los de Vimbodí, Rojals, Mont-Ral y Prades) a mano derecha --hay que estar muy atentos-- hay un camino barrado por una cadena (que puede estar oculta) que baja hacia el mas de Mateu. Dejamos pues la pista que lleva a Cogullons y bajamos por la de la cadena. Descendemos bajo un bosque de pino rojo y cruzamos al  Barranc del mas de Xuflet, llegamos a  una pista que seguiremos hasta el mágico rincón de las ruinas del Mas de Mateu. Bajamos por las rocas rojizas del Roquerol y un encinar hasta llegar a un cruce que lleva, en dos senderos distintos, hacia farena. Seguimos el de la derecha que sigue bajando intensa y dedididamente hacia el rio Sec, por un camino de herradura que va haciendo lazadas en su implacable descenso, dejando a la derecha el Pic Gros. Llegamos al sendero que une Farena con el Mas d'en Toni y nos vamos hasta la carretera TV-7044 que nos deja justamente a los pies del pequeño caserío encantador que es Farena, fin de la excursión.

 

NO SE PIERDA

Disfrutar unos paseos tranquilos por las ca,les y los rincones de Capafonts y de Farena.Como complemento deportivo a esta excursión sugerimos a los aficionados a la escalada, hacer la del Castell-Dalmau, una muela  pétrea recortada por los cuatro vientos, que preside el Vall. Se trata de una escalada histórica ya que es la primera que se hizo en las Montañas de Prades, actualmente lugar obligado de escaladores de todo el mundo. Tres deportistas de Valls la escalaron por primera vez, con cuerdas y zapatillas de esparto en los pies, en plena guerra civil, el 4 de abril de 1937.  En relación indirecta con esto, y en el plano histórico, apuntar sobre la presencia de los maquis en toda la zona durante los años 40 y 50. Vecinos de Mon Ral, Rojals y Farena daban alimentos y a veces cobijo a los maquis que se refugiaban en los difíciles e inhóspitos rincones de los bosques y montañas de Prades. Para los andariegos y amantes de los rincones mágicos, aconsejamos descender por el camino del barranco dels Tres Esglaons desde la Cadeneta por la pista que lleva al mas de Toni. De alli parte un pequeño sendero que nos conduce al Toll de L'Olla , un agujero con una pared de roca inclinada que lo rodea, con una cascada que lanza el agua hasta un profundo Toll donde uno puede bañarse y disfrutar de la soledad y el silencio.

 

DOCUMENTACION

 

Totalmente necesario el librito y mapa de "El Brogit de la Vall.-Guia itineraria per la Vall del Brugent" editado por Piolet. Se puede hacer la travesía bajo la organización de la agencia "El Brogit Guiatges", cuya página web, www.elbrogit.com es de visita inexcusable. Para los del territoio maño, Serret de Valderrobres dispone de la citada guía. Hay refugios disponibles para los senderistas como los de Sant Andreu, Els Masets o el Musté-Recasens.

 

COMO LLEGAR

 

Desde la AP-2, salida 9 de Montblanc o salida 11 de Valls, cogiendo la C-37 hasta la C-14 en Alcover. Desde Alcover, la TV-7041 direccion Mon-Ral y Capafonts. Desde Montblanc, la TV-7042 hacia Rojals. Para los de aqui, lo mejor es ir en direccion Tarragona, por Gandesa y Mora, hasta coger el desvio de Reus hacia Alcover.

 

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9 octubre 2013 3 09 /10 /octubre /2013 07:01

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En Tudela comenzamos la segunda parte de esta travesía veraniega por las frondosas riberas del Ebro que nos ha llevado por tierras de Navarra, La Rioja y Aragón. Han sido cinco días intensos en los que el camino ha dado vueltas y revueltas, a veces casi tocando las aguas del gran río, en otras ocasiones desviándonos unos kilómetros para salvar lugares protegidos o de difícil acceso. La sensación que nos ha dejado este caminar no siempre cómodo a la vera del Ebro no es fácil de definir. Creo que valdría la pena diseñar mejor el trazado en algunos puntos, ampliar la información de los postes y señales (no así de los carteles, que son muy completos) y potenciar y controlar los lugares de fin de etapa con una mejor oferta hotelera que impida algunos abusos de desaprensivos (por ejemplo en la hostería de Buñuel, donde un sujeto de aspecto agitanado y cabello aceitoso nos chalaneó precios y servicios al más innoble estilo picaresco). Esa sería una fórmula idónea para hacer más popular y transitado el Camino.

Pero sigamos con las jornadas del deporte más antiguo del mundo, ese mismo que preconizaban los filósofos griegos y que nuestro místico San Juan de la Cruz aconseja a sus monjes, como una forma dinámica y distinta de orar a Dios o meditar sobre el espíritu. Dejamos a nuestra espalda el Bocal Real, cercano a Tudela, donde nace el Canal Imperial de Aragón y Ramón de Pigatelli     diseñó una hermosa zona de asueto y paseos. Seguimos en dirección noroeste por el soto de Fontellas y superamos el desvío a Ribaforada. Después hay un largo trecho entre árboles, matorrales tupidos y pájaros por doquier. Es la reserva natural del Soto del Quebrado, con su bellísimo paisaje de ribera, en el que el río juega al escondite con el bosque. Llegamos a Buñuel por una zona recreativa y buscamos un lugar donde dormir, comer algo y descansar. Aquí pasaremos un tapiz de silencio, dado que al principio ya protesté del único "hotelillo" de que dispone la localidad.

Buñuel tiene una iglesia de ramplón estilo contemporáneo que al parecer alberga algun resto, que no supe ver, de la original renacentista del siglo XVI. Hay también un palacio del XVIII y poco más. Ni rastro del director de cine aragonés con el que comparte apellido. Infructuosa búsqueda de un mapa sobre el Parque de las Bardenas Reales, que tiene un acceso desde este pueblo.

Al dia siguiente seguimos el camino, paralelo al Ebro, pasando por debajo del puente de la carretera nacional que lo cruza. Los tamarices del Enclave Natural de la Mora van escoltando el camino formando una barrera de arbustos de hasta tres metros de altura. El sendero se aparta pronto del río y por un camino festoneado de cipreses llegamos a la acequia del rio Ombo, a la que acompañamos un rato hasta volver de nuevo a la orilla del río. Cruzamos la zona de desembocadura del rio Huecha, que viene desde las faldas del Moncayo, una zona bastante yerma, con abundancia de playitas de cantos rodados que refulgen al sol. Cruce de Novillas (que posee entre otras bellezas arquitectónicas, una iglesia del siglo XII)  y atravesamos por debajo otro puente de la carretera nacional hasta un cerrado club de piragiismo en donde antes habia una barca de paso, segun el cartel de la zona, con fotos de principios del pasado siglo.

Unos minutos mas tarde caminamos entre un bosque de cañas y matas de regaliz que parecen separar los campos de labor, desde donde nos llega el monótono zumbido de las máquinas agrícolas. Es la mejana del Lobo. Seguimos la caminata con el rio a la izquierda y pasando por graveras y zonas desforestadas bastante poco atractivas, hasta volver entrar en espacios más arbolados. Pasamos frente a una isla llena de arboles y matorral en el centro del cauce y un bosque muy cerrado en la orilla opuesta, el soto de la Madraza.

El camino se convierte en senda y se adentra en la vega, plena de cultivos, alejándose del rio, hasta las choperas que marcan el limite de Gallur. Volvemos al rio y seguimos su cauce hasta que un enorme fresno marca el desvío hasta una caseta de extracción de aguas que anuncia  el fin del camino hasta Gallur. La etapa acaba junto al puente de hierro de esta localidad.

En Gallur comeremos y dormiremos(muy bien) en el Hotel El Colono, en el centro de la localidad. Se trata de un bello pueblo encalado ,con calles ilenciosas y plazas recoletas, que parece haberse edificado en torno al tramo navegable del Canal Imperial (hoy acequia). Al dia siguiente salimos para la última etapa de nuestro periplo: Alagón, pasando previamente por un lugar en el que un forofo del "Don Quijote" como yo, espera disfrutar. Allí se acepta comúnmente que se encuentra la famosa "Insula Barataria", donde el bueno de Sancho Panza demostró que tenía más sentido común y de Gobierno que los Duques que se burlaban de él y de su amo, el caballero de la Triste Figura.

Salimos de Gallur hacia el este, por unos bancales de cultivos que acompañremos hasta el final de la Vega. Dejamos al fondo la silueta del pueblo Pradilla de Ebro con una iglesia de torre mudéjar. Junto al río llegamos al puente que comunica esta orilla del rio con la mejana del Soto y el pueblo de Boquiñeni. El tramo de camino por el soto, que toma el nombre del pueblo, tiene unos tres kilómetros todos ellos bajo un frondoso bosque de ribera y playas de gravas, en una de las cuales mi mujer, Anna, me hace una imitación de los andares de Charlot, junto a la orilla, rodeada de aves, que constituye uno de los momentos mágicos y divertidos de la caminata.

Mas tarde pasaremos por Luceni , a través de una cabañera llena de chopos y una línea de defensa de cemento sobre la que discurre el camino, rodeado de un chopedal denso que aun tiene restos de pasadas subidas del río. Allí en un gran brazo del rio, desgajado de la corriente principal hay un soto frondoso donde muchos han querido ver la "Insula Barataria". Un malecón que protege de las avenidas del rio, da entrada a Alcalá de Ebro. Es esta la población donde se encuentra el monumento a Sancho Panza, del que hablo en otro lugar de esta página.

Después de la visita seguimos hacia el Norte, entre bosques, a lo largo del dique que protege a la población de la ribera. Al rato volvemos a una chopera, rodeada de campos de cultivo y avanzamos hacia el sur hasta el mirador del Ebro, desde donde vemos los sotos de Matillas y de la Pulliguera y una esplendorosa vista del complejo paisaje del Ebro con sus isletas, sus brazos y sus plácidas aguas. Llegamos a Cabañas del Ebro, lugar donde las crecidas y avenidas del rio han dejado historia reciente de desastres. Mas tarde ganaremos la acequias de Alagón, cruzamos la autovía por un paso elevado y caminamos un rato junto a la via del tren para entrar en Alagón, fin de etapa, por el puente del ferrocarril. Se trata de una localidad que cuenta con una bella iglesia, la de San Juan Bautista y otra de estilo gótico mudejar de San Pedro con una bellisima torre octogonal. Pasear por la glorieta del Parque al aterdecer, bajo árboles es una delicia.

Ha sido un recorrido a menudo monótono, a veces perdedor y alguna vez incómodo y poco ilustrativo. Creo que --al menos los tramos que hemos recorrido-- merecen un poco más de cuidado y atención al caminante (aprendan del camino de Santiago, o de la Ruta del Cister, por ejemplo). Pero, en definitiva, lo que siempre le queda al caminante, es el placer del sendero realizado, la memoria del andar y la satisfacción en el cuerpo y en el alma. .

 

NO SE PIERDAN

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A los amantes del Qujiote les recomiendo una larga visita a Alcalá de Ebro, que incluso merece una estancia, no sólo por un par de buenos sitios para comer y dormir sino por el fuerte carácter cervantino que los del lugar han sabido dar, junto a la vecina localidad de Pedrola, donde se encuentra el palacio de los duques de la ficción, en la realidad la casa de los Villahermosa, en la que se hospedó don Miguel en 1569. Su conocimiento de la zona permitió que los reflejara en la visita que hace don Quijote y su escudero al palacio de los Duques. Contemplar la "insula Barataria", cuajada de pescadores de caña el dia que llegamos, junto a la estatua de Sancho Panza, hace resonar los recuerdos literarios de aquellos capitulos de El Quijote (del XXX al LVIII de la Segunda Parte) donde el Ebro se convierte en figurante de las escenas más estrambóticas y delirantes del libro, como la del caballo "Clavileño", el engaño de los latigazos que Sancho se debía propinar si mismo para lograr el desencantamiento de Dulcinea del Toboso, los sinsabores de la Dueña Dolorida y el mago Merlin, los maravillosos y  sensatos consejos de Don Quijote a Sancho gobernador, el comportamiento de Sancho en la supuesta ínsula, el ataque de los "enemigos" del Duque a la residencia del Gobernador con un Sancho embutido entre dos escudos, la burlesca pantomima del doctor Pedro Recio de Aguero prohibiendo comer manjares a Sancho.  En fin, nostalgias literarias agudizadas por los lugares naturales ya que, como todo el mundo sabe, Cervantes no escribió sobre una isla sino de una localidad cercana al castillo, un lugar de "hasta mil vecinos". Pero sentarse junto a la cavilosa estatua de Sancho y disfrutar de la "ínsula" merece, por sí sola, una visita al Ebro cervantino.

 

DOCUMENTACION

 

Existe una guía excelente y muy bien editada por Prames, dedicada al GR 99, Camino natural del Ebro, que dispone de 47 mapas a escala 1:40.000 y una serie de fascículos de las etapas, con mapas generales del recorrido. Es una edición auspiciada por el Ministerio de Medio Ambiente. También los mapas topográficos del Ministerio de Fomento pueden ser de utilidad. Para estas etapas aquí reseñadas, los MTN50 del 243, 244, 282 y 354. Todos ellos disponibles en librerias especializadas y en la de Serret de Valderobres.

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24 septiembre 2013 2 24 /09 /septiembre /2013 19:17

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Setiembre es un buen mes para subir a los más emblemáticos picos del Pirineo andorrano. En esta ocasión, tras una primavera rica en agua y un invierno de nieves generosas, las montañas del país pirenaico están llenas de verdor, de flores y de ríos y arroyos plenos. He subido a l'Estanyo, el segundo pico más alto de Andorra (después del Comapedrosa). Con sus 2.915 m, cerniéndose como una gigantesca muralla de piedra casi inexpugnable sobre el estany de La Illa, (en el Vall del Riu, en la vertiente opuesta por donde subimos) forma parte de uno de los más hermosos circos de crestas de Andorra. Éste cobija el lago de l'Estanyo, cuyas aguas esmeraldas no dejamos de ver en la mayor parte de la subida al Pico y luego desaparece cuando nos acercamos a la cima del gigante andorrano.

A L'Estanyo se accede por dos vías, desde el vall del Riu, cuyo sendero se inicia cerca de Canillo o desde el Serrat, siguiendo la pista que surge a la derecha de la carretera de Ordino-Arcalis y lleva al Vall del Sorteny. Escogemos esta segunda opción, más exigente y directa. La pista nos lleva hasta el estacionamiento de Aiguassos,

Justo en la cancela de la pista,  la portella del Sorteny, que lleva al refugio de Sorteny --en obras-- se baja a mano derecha hacia el río y un puente que nos situa en el comienzo del sendero que sube hacia el Estany y el Pic de L'Estanyo. El sendero va flaqueando el cingle granítico del Roc del Quer hasta que empezamos a seguir el recorrido botánico de la marta, uno de los circuitos turísticos preparados. Enfilamos una tartera y en el fondo una serie de grandes bloques que sorteamos y vamos ascendiendo hacia el planell dels Beços y una zona de pastos. A nuestra izquierda por entre los arboles vemos la borda de Sorteny donde está enclavado el refugio y oimos el ruido de las máquinas que están arreglando la instalación de montaña para su uso público.

Seguimos subiendo entre bosques de pino negro, intrincada maleza con diversas flores, rododendros y bloques compactos de arándanos, un sotabosque de una enorme riqueza que alterna con zonas herbosas y prados extensos subalpinos que forman la llamada Pleta de Llomar, acompañados siempre por el curso del rio que baja del Estany. El sendero sigue remontando las laderas, como un hilo pardo entre el verdor o triscando entre las rocas, con marcas de pintura bastante visibles.

A unas dos horas del comienzo, encontramos un muro bajo con cancelas de madera que limita el Estret, uniendo dos paredes de rocas altas, impidiendo con esa construcción el paso de los rebaños de caballos o vacas que hay por la zona. Comienza el ultimo tramo de subida hacia el lago. Dejamos los bosques para entrar en zona de roquedales o pastos, Más adelante llegamos a las Saleres de l'Estanyo donde el sendero se vuelve impreciso y perdedor, ya que se trata de una enorme ciénaga donde los arroyos han creado una zona lacustre. Nos guiamos por la intuición de subida, bastante clara, hasta llegar a un puente a la izquierda que permite salvar la corriente del riachuelo y nos lleva al último tramo de sendero, tras una fuerte subida hacia el reborde que sostiene el lago, para llegar al deslumbrante Estany.

El lago, protegido al noroeste por el circo que forma la sierra de L'Estanyo, y sus inmensas paredes casi verticales, está situado en un lugar sumamente agreste, salvaje y solitario. Los juegos de luz y color de las aguas invitan a un descanso y los más inquietos pueden hacer una circunvalación del lago por un senderillo, aunque en su lado norte debe atravesar una tartera y un espigado de bloques graníticos. Aún así vale la pena para hacerse una idea del tamaño del lago y la belleza de las perspectivas que ofrece.

A la derecha, hacia el oeste, hay un sendero que lleva a la collada de Ferreroles (por donde volverán los que se decidan a crestear el circo) y hemos de seguir el de la izquierda, junto al borde de la orilla, que comienza a remontar abruptamente haciendo lazadas interminables  para superar los casi 500 m de desnivel que hay hasta la cima.

Para conseguir este objetivo debemos subir la sierra del Roc del Rellotge que nos va ofreciendo, en un ascenso incesante y bastante trabajoso, vistas del valle que hemos recorrido y en lo alto, frente a nosotros durante casi toda la subida, el Pic de la Serrera y el de la Cabaneta. A nuestra derecha vamos escalando el pronunciado desnivel que proviene de la arista o cresta. A nuestra izquierda, el redondeado pico de la Cabaneta y más al fondo siguiendo la linea de cimas, el Pic de la Serrera con el collado dels Meners.

Llegamos a la antecima rocosa, desde donde vemos como un túmulo gigantesco y fúnebre, el cono de piedra negra que conforma la cima de  L'Estanyol. Subimos esa ultima y resbaladiza cuesta de piedra desmenuzada y aristas cortantes, rocas oscuras de buen agarrar, hasta llegar a la cima, donde vemos el gran bloque de piedras pequeñas que desde hace decenas de años han colocado los montañeros que han subido. También hay una fita de madera y una banderola que la envuelve. Sentados ante el fascinante panorama circular, hay una pareja madura de montañeros franceses que reposan de cara al paisaje opuesto al de nuestra subida, el del Vall del Riu y el Estany Gran, una mancha alargada y azul en lo más hondo. Me hacen la foto de rigor (ellos han subido por la Vall del Riu) y comentamos mi regreso. Está la opción de volver por el mismo camino (que supone casi dos horas menos de caminata) y la de crestear todo el circo glacial de la Sierra e ir a buscar la collada de Ferreroles, desde donde parte un empinadísimo sendero en diagonal descendente que me dejará en el lado oeste del Lago de L'Estanyol y desde alli seguiré el sendero por el que he subido.

Opto por el sendero de crestas. Serán casi dos horas de entretenido crestear, usando las manos muy a menudo, con muchos pasos aéreos y grimpadas algo expuestas pero no difíciles. Una vez superadas las recortadas crestas, se abre un precipicio entre cimas y hay que bordearlo por abajo, bajando por una tartera resbaladiza y sin marcar, hasta llegar a un conglomerado de bloques graníticos que sorteo y me lleva --siempre siguiendo a mano derecha-- a la citada collada de Ferreroles desde donde se lanza en picado el sendero de bajada hacia el lago. A resaltar el panorama de las  bellísimas cimas redondeadas  del Casamanya --el pelado monte central de Andorra--, la norte y la sur, y entre ellas y yo, el coll d'Arenes.

El circuito completo viene a exigir de siete a ocho horas, caminando con tranquilidad, haciendo fotos y pequeños descansos. La mitad de ese horario sin pasar por la crestas y el Collado de Ferreroles. El circuito completo, insisto, exige preparación física y experiencia montañera.

 

NO SE PIERDA

En el estacionamiento de Aiguassos, donde dejamos el coche, hay una caseta de información sobre el primer Espacio natural protegido que se instituyó en Andorra, el del Vall de Sorteny. Fue creado en 1999 con objetivos científicos, ecológicos y recreativos. Lo recorre una sed de senderos, entre ellos el GRP, el sendero de gran recorrido propio de Andorra. A un centenar de metros del parking se ha preparado un pequeño jardín botánico con más de 700 especies de flora, que merece una visita tranquila por la riqueza de información natural que ofrece sobre las plantas, muchas medicinales y otras tóxicas (40 especies son autóctonas), flores y arbustos, según el tipo de suelo donde están enraizadas. También se han diseñado pequeños recorridos circulares dedicados a avistamiento de animales (martas y ardillas), aves y mariposas, de gran interés cultural y ecológico. Los trazados son de fácil caminar para niños y personas mayores y dan una idea aproximada de la belleza de los paisajes de la zona. El Espacio Natural se asienta sobre una superficie de 1.080 hectáreas y está reconocido su interés no solo científico e histórico, sino estético, de paisaje y deportivo. Tanto la subida al lago como sobre todo la ascensión a la cima de L'Estanyo está aconsejadas para personas en buena forma y cierta preparación montañera.

 

DOCUMENTACIÓN

 

Los libros de la Alpina, "Estanys d'Andorra", de F.Xavier Gregori y Rosa M. Comamala y la de Manel Figuera, "Andorra, guía alpina". También el Mapa Excursionista (1:40.000) de esta editorial, todos accesibles en librerías especializadas y en la Serret de Valderrobres, para los lectores de la zona del Bajo Aragón. Quizá los mejores mapas son los de la Cartografia oficial andorrana (1:10.000). Es una colección de 14 mapas que cubren todo el territorio del país. Estos, desaparecidos hace años, han vuelto a editarse por el Gobierno andorrano y se venden todos juntos en una caja. Sólo están a la venta en Andorra. 

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3 septiembre 2013 2 03 /09 /septiembre /2013 07:45

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Casi mil kilómetros, exactamente 930, recorre un chorro de agua nacido en las fuentes kársticas de Fontibre, que luego será el Ebro, alimentado desde el principio por corrientes hermanas, en recorrer la totalidad del cuadrante nororiental de España hasta que desemboca y se funde con el Mediterráneo, en el Delta del Ebro, tras haber enriquecido una cuenca de más de 85.000 km2. No en vano es el segundo río de la Península en vigor y caudal, tras el Tajo.

Por sus riberas prolifera un gran manto vegetal donde suelen repetirse los perfiles elegantes de los chopos, los álamos blancos y los sauces, que conforman básicamente los sotos de este río generoso (e históricamente peligroso) sin contar los olmos, fresnos, saucos, amén de espadañas, juncos y carrizos, zarzamoras y arbustos varios que crean una especie de frontera vegetal, riquísima en fauna, que sombrea las orillas.

A su lado transcurre en todo su recorrido un camino natural --arreglado, mantenido y señalizado recientemente-- que aprovecha otros muchos caminos que el hombre ha ido perfilando a través de los siglos. Es un río que se hace historia, cultura, arte y presencia humana, en una oferta variada y múltiple de primer orden. Tanto es así que muchas culturas humanas desaparecidas ya dieron en divinizar el Flumen Hiberus, convirtiéndolo también en via de suministro mercantil y militar con puertos como el de Vareia (Logroño), César Augusta (Zaragoza) y Dertosa (Tortosa).

En esta ocasión tomamos el GR 99, denominación actual del Camino, desde su etapa 19 a la 23, es decir desde San Adrián, junto a Calahorra, hasta Alagón a escasos kilómetros de Zaragoza. Como primer reportaje cubriremos de San Adrián a Tudela. Y en una próxima entrega desde Tudela a Alagón. Hemos dedicado cinco días para hacer tranquilamente el recorrido total, en una travesía mixta entre el senderismo y el turismo cultural. Han sido 128 kms a una media de 25 kms diarios.

Empezamos la travesía en la bimilenaria Calahorra, hito del Camino de Santiago (con el que nos cruzaremos o solaparemos en varias ocasiones), ciudad refundada por los romanos, aunque propiamente la caminata comienza en una pedanía cercana, San Adrián, que nos lleva por campos cultivados hacia la ribera del Ebro, dejando Calahorra a nuestra derecha con la     silueta de la hermosa torre renacentista de la medieval Catedral de Santa María dominando el caserío que cubre toda una colina en la  que surgen como lanzas romas las torres de la Iglesia de San Andrés y la Iglesia de Santiago. El río aquí tiene una corriente plácida de color amarronado con riberas cubiertas de chopos y álamos. Seguimos el Camino viejo de la Barca, paralelo al rio. Remontamos la embocadura de un afluente, el Cidacos para alcanzar el canal de Lodosa rodeados de escarpes rocosos de color rojizo con la mancha verde de la ermita de la Santa Cruz. El camino, un poco perdedor, aquí es de gravilla y a menudo se solapa con carreteras vecinales o pistas que hacen un poco penosa la marcha. Remontamos un tramo del rio Machin y vemos un azud y una central en la orilla opuesta.

Pasamos cerca de Rincón de Soto, avanzando paralelos al río y dejando mpara otra ocasión la visita al Enclave Natural del Soto de Granja Fría. Seguimos por el Camino de la Abejera hasta ir abandonando la vecindad del río mientras nos acercamos a Alfaro, la ciudad de las cigueñas, donde haremos noche.

Alfaro060813-046.jpgEn Alfaro dedicamos la tarde a admirar la colegiata de San Miguel Arcángel, donde anidan cientos de cigueñas blancas, en un espectáculo natural que nos mantiene arrobados durante mucho tiempo. La bellísima vega del Alhama se confunde con la presencia del Ebro, entre huertas y bosquecillos. 

Es a la mañana siguiente cuando abandonamos Alfaro, dejando a la derecha el camino que lleva  al area recreativa de los Sotos de Alfaro. Sin embargo el GR 99 gira a la izquierda, tras cruzar por una pasarela el riachuelo casi seco del Alhama y seguimos avanzando en dirección sur. Alamos, fresnos, chopos, carrizos y ortigales van sembrando el caminar junto a los interminables huertos de la zona. Alfaro queda a nuestra espalda. Tras un fuerte recodo del camino nos encontramos con la mota de defensa de la desembocadura del Alhama en el Ebro. Pasamos bajo el puente del ferrocarril y avanzamos por un camino de ribera, con bosques y vegetación, hasta el puente de Castejón, donde encontramos uno de los paneles explicativos del GR 99, casi cubierto por la maleza. Cruzamos bajo el puente de la AP 15 que llama la atención por la  estructura de tirantes de acero y aspecto de arpa inclinada. Abandonamos la compañía cantarina del Ebro, pasamos junto a Valtierra donde comienza el Parque Natural de las Barcenas Reales, un prodigio de desierto con montañas de caprichosas formas, hasta reencontrar al gran río en un área recreativa llamada el Vivero. Pasaremos junto a dos islas fluviales en el Enclave Natural del Soto de Murillo de las Limas, por un camino entre cañizos y setos que finaliza en la carretera N-121. Cruzamos por un puente el río Ebro y entramos en un parque de Tudela, junto a la desembocadura del rio Quiles en el Ebro. Tudela es el fin de etapa y en esa ciudad admiraremos la catedral gótica de Santa María la Blanca y la iglesia románica de la Magdalena.

 

NO SE PIERDA

 

    A ocho kms y medio de Tudela, en el camino hacia Buñuel, dedique unas horas a admirar el llamado Bocal Real, donde nace el Canal Imperial de Aragón. Un paseo entre los árboles del parque, mención especial al majestuoso Gran Anciano, el roble gigantesco que ha sido declarado Monumento Natural de Navarra, que está circundado por vallas protectoras y emerge de una especie de pequeña laguna. Todo el conjunto del poblado puede visitarse en algo más de una hora. Empieza en la casa de compuertas del Canal, junto a un antiguo puente de piedra. El hermoso recinto, jardines y bosques, compuertas y agua, fue diseñado por el ingeniero Ramón de Pignatelli en 1772. Un camino asfaltado bajo los árboles lleva a una presa actual (aunque puede visitarse la antigua, en ruinas). Tras pasar junto al Palacio de Carlos V, hay una iglesia y las casas donde viven los encargados del mantenimiento del Bocal. Se trata pues de una obra espectacular de aprovechamiento de las aguas del Ebro, iniciada en el siglo XVIII, que debía realizar un sueño faraónico: un canal navegable y de riego que atravesaría todo Aragón hasta el mar (las primeras obras comenzaron bajo el reinado de Carlos I). La canalización del Canal Imperial llegaría a Zaragoza en 1786 y lel proyecto se detendría en Fuentes del Ebro, sumando 110 kms de audaz ingeniería hidráulica. Las esclusas, con su airosa torre de compuertas, amansan al Ebro en una zona de serena belleza. El segundo punto a destacar para el caminante,  es la colonia de cigueñas blancas de Alfaro y el centro de Interpretación (ubicado en el centro de la ciudad, frente a la Iglesia) donde se ofrece una amplísima información audiovisual del mundo de las cigueñas y el mundo ribereño del Ebro. 

 

 

DOCUMENTACION

 

La editorial Prames nos ofrece  una guía excelente dedicada por entero al GR 99, Camino Natural del Ebro con 47 mapas a escala 1:40.000, auspiciada por el Ministerio de Medio Ambiente. Hace un par de años se publicaron las etapas en fascículos en un periódico aragonés. Ahora, no es difícil encontrar la guía en librerías especializadas y, por supuesto, en la Serret de Valderrobres. También los mapas topográficos MTN50 de Fomento pueden ser de utilidad, desde el 243 (Calahorra) y el 244 (Alfaro), al 282 (Tudela).

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22 agosto 2013 4 22 /08 /agosto /2013 17:28

Canon-del-rioLeza-220813-032.jpgHemos recorrido el Cañón del Río Leza, desde sus inicios en Leza hasta su final en Soto de Cameros. Han sido cinco horas en total para recorrer las dos localizaciones. Impresiona el tajo que el río (en estos días el río es perceptible y hermoso en Leza, pero, como el Guadiana, discurre bajo tierra en el Cañón) ha creado entre los roquedales calizos de la zona, formando una tortuosa garganta rodeada de paredes de más de doscientos metros de caída en algunos puntos, con una vegetación lujuriosa invadiendo el lecho de grandes piedras blancas que refulgen al sol.

El sendero está muy cuidado y va pespunteando el lecho seco en cruces y más cruces por vados realizados con grandes piedras, útiles solo cuando el rio lleva agua. La caminata no resulta dificultosa y los lugares de sombra permiten descansar de vez en cuando de la solana inmisericorde que cae sobre la garganta, mientras en las alturas sobrevuelan diversos tipos de grandes aves, desde el buitre al alimoche o el halcón.

Canon-del-rioLeza-220813-041.jpg Es una especie de Gran Cañón en La Rioja que sorprende y atrae a los senderistas que, en esta tierra, tienen mucho donde escoger. Unos recorridos en los que se auna el atractivo puramente deportivo con el artístico (menudean las ermitas e iglesias de gran valor arquitectónico y paisajistico) y con el histórico ya que son lugares habitados por el hombre y sus culturas desde antes del año mil y el prehistórico por sus localizaciones de huellas de animales como el dinosaurio o los poblados iberos. Un broche de oro a nuestras vacaciones agosteñas.

En las dos fotos de encima vemos dos panorámicas del Cañón, desde el mirador de Leza y en la tercera Anna baja al lecho del río por una muy empinada senda, bastante fácil de salvar gracias a la ayuda de escalones realizados con piedras. A pesar de ello es precisa cierta forma Canon-del-rioLeza-220813-273.jpgfísica para hacer el recorrido. Eso sí, sin duda vale la pena, Es bellisimo.

 

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19 agosto 2013 1 19 /08 /agosto /2013 07:16

excursiones-7911.JPGEscalera de Dios o hacia Dios. Scala Dei. Una Cartuja abandonada hace casi dos siglos,  fundada en el siglo XII por el rey Alfonso el Casto y exclaustrada en 1835. Era la cartuja más antigua de España. En los setenta del siglo XX, sólo quedaban restos de murallas, unos arcos derruidos, una portada neoclásica y barroca esplendorosa entre ruinas, viñedos y árboles y maleza invasora. Hoy día la administración catalana y el señuelo del turismo han intervenido y todo el perímetro cartujano ha sido vallado, se han remozado algunos edificios, se han cubierto un  par de naves y se ha limpiado el resto. Ahora se cobra entrada y se sirve información al turista con una filmación documental, una tienda de libros, camisetas y recuerdos variados y una muestra de los buenos vinos de la zona a un precio razonable. Hay un par de recorridos señalizados aprovechando el tirón del GR 171 que pasa por allí y recorre  la vecina sierra de Montsant. excursiones-7944.JPGEn dos horitas de solana implacable se pueden recorrrer medias alturas en torno al valle escondido de la Cartuja, con el solemne decorado de piedra y precipicios rojizos del Montsant que levanta su formidable muralla como telón de fondo. Hemos recorrido el bello paseo senderista y nos vamos deslumbrados de belleza y sol hasta el pueblo aledaño a comer carne a la brasa con secas y beber vino duro del terruño con mucho hielo. .

En la foto de encima tenéis una vista de la Cartuja desde el camino que hemos recorrido hasta unas instalaciones antiguas abandonadas junto a una fuente de agua de mina. Desde allí se va a las llamadas Grutas Rojas, una formación de piedra rojiza que pone una nota inusitada de bermellón en un paisaje verde y ocre. El sendero da una gran vuelta por encima del valle y regresa a la Cartuja a través de un paseo por bosques de pinos y encinas. En la segunda foto mis tres compañeros de caminata, Anna, Nacho y Juan María, posan a los pies de los recios farallones de la sierra del Montsant. Y en la foto que cierra esta nota, os ofrezco los acantilados rocosos que dominan la segunda parte del recorrido.  Sin duda vale la pena el esfuerzo.excursiones-7916.JPG

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24 julio 2013 3 24 /07 /julio /2013 08:16

excursiones-6923.JPG

 

Por los alrededores de Corbera se multiplicaron los enfrentamientos  sangrientos entre uno y otro bando. Los ataques fascistas del 19 de agosto de 1938 contra las posiciones republicanas que controlaban el vital cruce de Cuatro Caminos terminaron en un baño de sangre en el que más de doscientos soldados y oficiales del Tercio de Montserrat, carlistas fieles a Franco, fueron muertos o heridos. Una masacre que fue bastante innecesaria y acabó con la prepotencia con la que se habia planteado e iniciado el ataque. Una dura lección que fue bien aprendida por unos mandos --de las dos banderas-- que no se distinguieron durante toda la guerra  precisamente por su habilidad y eficacia, sino más bien por su improvisación, tozudez e ignorancia. Pero volvamos a caminar por el sendero de la Paz, nuestra motivación principal. En esta ocasión vamos a seguir dos senderos que tienen su origen y final en Corbera, el que lleva a Cuatro Caminos y el que se adentra en el Valle de la Torre, conocido durante la guerra como el "Valle de la muerte".

Para el primero salimos del aparcamiento para coches del Poble Vell de Corbera (que también merece una visita y caminar en silencio por un escenario bélico real)y nos dirigimos hacia el norte por el Camino de l'Aubatar, entre almendros, con una gigantesca antena, dejando el cementerio y sus cipreses a la derecha. Llegamos a una colina y aqui los más curiosos pueden  subir a la cima, triscando mpues no hay camino, donde quedan restos muy invadidos por maleza de dos pozos de tirador y un par de trincheras. El camino sigue a la izquierda y un rato mas tarde gira a la derecha para ir subiendo otra colina que nos dejará admirar una espléndida panorámica de las dos sierras emblemáticas de la Batalla del Ebro, las de Pándols y Cavalls. Allí una piedra rotulada en rojo nos avisa que entramos en la Cota 402 en la que se han conservado mucho mejor las trincheras y puestos de tiradores y ametralladoras, con el pueblecito de Corbera al fondo (que los combatientes llamaban "La Montera", el tradicional gorro de los toreros y el parecido es más evidente desde el lado opuesto a donde estamos, es decir, las susodichas sierras). Pasamos una torre eléctrica y a la derecha seguimos una pista en la que vamos encontrándonos con obras de arte más o mnenos referenciales a la guerra, que han sido cedidas por la agrupación Art al Ras. Junto a una de estas "esculturas", que aprovecha el tronco de un pino, seguimos por la derecha y ya vamos a coronar las Capçades de l' Aubatar, preñada de molinos de viento, con su monocorde runruneo de motor de aviación que aleja de la zona hasta a las ardillas. La pista llega a su fin y nos encontramos con un cruce de carreteras, el famoso Cuatro Caminos, donde se produjo la masacre de una buena parte del Tercio de Montserrat. Sobre un campo yermo vemos el monumento a los soldados republicanos y un poco más adelante por las carreteras que van a Villalba (que se despereza frente a nosotros) y a La Fatarella),  una elevación de terreno que ostenta, oculta entre arboles, la gran cruz dedicada al Tercio --y a los republicanos-- y un via crucis de cruces y monolitos, con los nombres de los muertos. Volviendo hacia la carretra de Gandesa, unos cien metros a nuestra derecha hay otro montículo arbolado con más cruces y un gran monolito estilo "2001, una odisea espacial", pero de piedra,  dedicado a los requetés caidos en agosto del 38. En esta zona regada con la sangre de tantos jóvenes de ambos bandos se produjo un cortés hecho que no repetiría en ningún otro escenario de la Batalla: el comisario republicano, Josep Portal (oriundo de Falset), concedió un alto el fuego de cuatro horas para que los requetés recogieran sus muertos y heridos. Y vuelta a Corbera.

excursiones-6913.JPGEl segundo sendero que podemos seguir (pueden hacerse ambos en un día completo, pero también en dos jornadas para disfrutar mejor la caminata) nos llevará a la "Vall de la Torre",  (llamado por los de Gandesa, Vall de Salvatierra) en cuya elevación máxima,  se situaba el ejército republicano para desde allí impedir el avance franquista hacia Camposines, lugar donde en la época se dominaba el nudo estratégico de carreteras y pistas que permitía o impedía el avance enemigo. El Ejército rebelde avanzó por ese hoy idílico valle y pagó un alto coste en vidas de los dos bandos, ganándose  el apelativo conjunto de "Valle de la muerte".

Saldremos del "Centro de Interpretación 115 días" (la suma de los dias de combate de la Batalla), situado en una calle paralela a la carretera nacional, en pleno centro de Corbera y podemos dejar el coche en una explanada junto al campo de fútbol. Atravesamos el cauce del rio Sec por un pequeño puente, tras dejar atrás los típicos lavaderos del pueblo en dirección sur. Hay un cruce de pistas, seguimos por la derecha (por la de la izquierda, volveremos) y acompañados de campos de almendros y viñas, encontramos la carretera asfaltada que lleva a la ermita de Santa Magdalena. Es una zona de esparcimiento, con mesas y bancos de piedra, lugares para cocinar y mucha sombra y fuentes de agua. También hay una cueva sin mucho interés que es conocida como la de San Març.

Debemos subir, dejando la ermita a la izquierda, por un camino montaraz y estrecho, muy erosionado por el agua, bajo el bosque de pinos, por el barranco Tancat. El empinado sendero nos lleva a una elevación cesde donde se domina el valle del rio Sec, comenzamos a carenar sobre la sierra de santa Magdalena y con la sierra del Pebrer a nuestra derecha. Subida muy fuerte por una pista de BTT y más carena con todo el valle de Corbera y Gandesa a los pies.  Estamos en las cimas de la Sierra de la Vall donde la artillería republicana causaba  destrozos a las fuerzas rebeldes y a su vez sufrían los ataques de la artillería y aviación "nacionales".  Cruce con el sendero GR171.3 y optamos por seguir subiendo por otro estrecho camino a nuestra izquierda. Nos lleva hacia el valle, que no será dominados por los rebeldes hasta el dia 30 de octubre de 1938 y empezamos una bajada bastante resbaladiza, interminable, que las BTT han convertido en estrechas pistas de patinaje. Tras ese paso complicado encontramos ya en el valle la Caseta del Corbera y el sendero se hace pista. A partir  de ahí vamos pasando por sembrados, arboledas y cruces de pista (siempre siguiendo la principal que parece alejarnos de Corbera hasta que comenzamos a ver una airosa torre de vigilancia medieval de color amarillo-rojizo bao la luz del sol, a nuestra izquierda.  El camino dará un giro brusco  hacia la Torre, que merece una vsiita dado su pasado templario (la orden la alzó en 1248 para dominar el entonces concurrido camino de Gandesa a Miravet) y la poética historia de la creación frustrada de un pueblo que había de llamarse Gandesola.

Seguimos hacia el oeste, dejando a nuestra izquierda la hermosa finca de "Los Duendes". Minutos mas tarde nos encontramos con un tramo de pista cementada en subida fuerte y constante. Al llegar a la cima, el camino gira nuevamente a la izquierda y nos pasamos al lado sombrío de la sierra, en donde comienza la bajada hacia Corbera, que nos volverá a situar tras algo más de media hora de caminar entre sembrados, almendros y viñedos hasta el ya citado lavadero. Buen sitio para refrescarse.

 

NO SE PIERDA

Un buen rato de esparcimiento por la umbría zona de la ermita o santuario de Santa Magdalena. También es ilustrativo dedicar una visita al Centro de los 115 días y la exposición sobre las trincheras, en el pueblo de Corbera (y merece un recorrido el Poble Vell, sin dejar de entrar en la Iglesia de Sant Pere, que ha sido desacralizada y mantiene una exposición sobre la Batalla, libros, fotos y mapas.

 

DOCUMÉNTESE 

Como ya saben mis lectores de la zona, en can Serret  de Valderrobres pueden encontrar todo el material que he utilizado para estos caminos, desde el reciente y amplio "Restes i vestigis de la Guerra Civil" de  Oriol Miró Serra (Ed. Azimut), hasta  el interesantísimo "Indrets y camins de la Batalla de L'Ebre" de Estanislau Torres (Publicacions de l'Abadia de Montserrat), pasando por "Espais de la batalla de l'Ebre" de Juan Carlos Borrego Pérez (Ed. Piolet) y la clásica "Ruta de la Pau" (editado por el Consell Comarcal de la Terra Alta).

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9 julio 2013 2 09 /07 /julio /2013 09:46

 foto 12Si algo negativo tiene la Ruta de la Pau tal como la han diseñado los de la Comarca de la Terra Alta es su indefinición, una ocasional torpeza en las señalizaciones y  una impresión de que los trazados han sido improvisados y no siempre son los más  adecuados, prueba de que ningún responsable se ha pateado los caminos y ha comprobado "in situ" las deficiencias de los senderos (cambiados o eliminados por obras públicas, como carreteras) y corregido la falsa idea que dan los planos y mapas publicados, con especial referencia al libreto del Consell Comarcal. Ni siquiera personándote en las oficinas del Consell en Gandesa sacas algo en claro de las dudas que te despierta el texto. Una vez más alguien ha confundido el mapa con el territorio.

Sin embargo dejemos ese tema ante el hermoso recorrido que vamos a acometer. Perdimos un precioso tiempo en tratar de encontrar el sendero que nos indica el mencionado libro del Consell en el punto kilométrico 6,320 de la C-235 de Gandesa a Tortosa (donde teóricamente acababa la excursión anterior). La reforma y nuevo trazado de la carretera ha desbaratado el sendero y decidimos irnos directamente a la Fonteta, a un par de kilómetros por la carretra hacia Gandesa, a mano izquierda, donde nace la pista asfaltada que lleva a La Fontcalda.

Desde el área recreativa subimos hacia el sur, por encima de los merenderos, hasta encontrar una pista forestal que tiene las señales del PR-C 37. Casi inmediatamente encontramos el inicio del sendero que pasa junto a Can Tomaset, una masia restaurada que parece servir de casa de colonias.

El sendero se estrecha y se vuelve montaraz, subiendo de forma incesante, entre pinos y disfrutamos la sensación de frescor de la umbría que cubre toda la falda de la montaña que ascendemos. El paisaje a nuestra espalda, donde el sol lanza destellos, es impresionante. Vemos el Puig Cavaller con su silueta levantisca y la Sierra de Cavalls que cruzamos en la excursión anterior. Mas o menos en una hora de subida continua entre matorrales, arbustos y pinos, roquedales y terreno escabroso, llegamos al borde superior de Pándols que se lanza como una cuerda de roca blanca por todo el irregular borde de la sierra. Una vez en la carena debemos seguirla en dirección oeste. La experiencia es magnífica, no solo por el paisaje de los dos lados, sino por la sensación de libertad que se experimenta, sin dejar de recordar que en esta sierra y la aledaña hubo una de las batallas más sangrientas y duras de la guerra civil. Uno se imagina la encarnizada lucha por esas crestas rocosas con precipicios a ambos lados y comprende el saldo abrumador de muertos y heridos por ambos bandos. La nota curiosa es saber cómo perdieron los republicanos la mitica cota 705: durante un despiste del cambio de guardia fueron asaltados a pecho descubierto por los franquistas que, no obstante pagaron muy caro su dominio de la cresta (durante varias semanas, única victoria franquista consolidada en las dos sierras).

Los puestos de tiradores, los de mando y los de morteros están ya muy perdidos, aunque quedan pintadas avisándonos que estamos en la mítica cota 705 cuya situación y altura ofrece un espléndido dominio militar de la terra Alta y las montañas que forman el telón de los Ports, la sierra de Cavalls, el Puig Cavaller, la Agulla de Bot con su forma característica y al fondo a izquierda y derecha desde Ascó hasta la central de carbón de Andorra, Gandesa y Calaceite a la izquierda y Corbera enfrente, con el enorme edificio resonstruido de la iglesia del pueblo antiguo, totalmente destrozado por los bombardeos.

A mitad del recorrido crestero encontramos pintadas referente a la presencia de las brigadas internacionales, asi como una placa conmemorativa. Dedicamos unos minutos a la memoria de tantos valientes muertos por...no entremos en eso, en definitiva sólo queda ya la historia y aunque suele ser patrimonio de los vencedores, el tiempo está igualando la hiriente brutalidad bélica respecto a tirios y troyanos. Seguimos la cordalada de roca y llegamos a una antena que domina la sierra y que marca el cambio de dirección. A los pies de la antena hay un mirador preparado que no tiene nada que ver con la guerra: se trata de carteles informativos sobre la formación del valle geológico de Coll Torner.

En ese punto el sendero se transforma en pista que seguimos --muy confusamente, no hay señales direccionales-- hasta un entronque con otra pista de tierra que lleva a la ermita de Santa Magdalena. En esa zona  encontramos un grupo de bomberos con sus vehículos que están haciendo pruebas de control de incendio forestal . El ambiente es dantesco, con grandes humaredas y llamas crepitantes que son prontamente sofocadas.

Ahora hay dos opciones, seguir hasta el GR171 y girar hacia el sur hasta el mirador de la cota 705, una explanada donde se ha construido el monumento a la Paz o seguir en dirección oeste hasta una zona que forma una abierta balconada sobre Pinell del Brai y el recorrido curvo del Ebro. El sendero se estrecha nuevamente y bajamos de forma pronunciada entre arbustos, pinos y carrascas y grandes paredes rojizas a nuestra derecha. Seguimos hacia el norte y pasamos por un pedregal o tartera haciendo eses. El sendero tiene marcas azules (ruta del Espantarrucs) y muere junto a la pista de cemento que lleva a la Fontcalda. Entramos en el hermoso lugar de esparcimiento por las escaleras talladas en la roca del final, pasando entre las verticales paredes de roca gris que forman una garganta estrecha por donde discurren las aguas esmeralda del rio Canaleta. Hemos de cruzar toda la estacion termal, de una belleza sorprendente y justo frente al edificio del hotel y la ermita, al otro lado del rio que cruzamos por un puente de piedra, comienza una pista que en un giro a unos cien metros, antes de llegar al tunel, nos deja junto al inicio del GR 171. Este es un a senda estrecha y pedregosa que se lanza hacia arriba decididamente entre oliveras aterrazadas y barrancos, hasta el Coll de la Salve. Seguiremos durante casi una hora el sendero, que acaba en una pista alquitranada, tras un largo paseo de variado desnivel, entre tierras de labor y algun bosquecillo de pinos. La pista nos lleva a una carretera comarcal con destino a Prat de Comte. Entramos en el caserío arracimado en torno a la iglesia, tras rebasar el coqueto cementerio. En total, con paradas, calculemos una seis horas de excursión. Toda esta zona fue escenario de una lucha despiadada desde el 9 al 19 de agosto de 1938. Tres batallones de Requetés concentrados en La Fontcalda comenzaron el asalto a Pándols, cota 705, con enfrentamientos encarnizados y una resistencia feroz de los soldados republicanos. Aun asi, hasta el 14 de agosto no ocuparan los franquistas, moros y requetés, la cota 705 debido al despiste ya mencionado. Mantuvieron la posición pero hasta principios de noviembre no lograráin dominar el resto de las cotas. Pero eso es otra historia.

 

NO SE PIERDAN

Además de una morosa visita a Prat de Comte, con la airosa espadaña de la iglesia dominando toda la colina donde se asientan las casas --algunas bellísimas-- aconsejamos una estancia de algunas horas en La Fontcalda, con posible baño incluido. Prat obtuvo su carta de población en 1260, tras cuatro siglos de ocupación y control musulmán, estuvo en manos templarias y cuando esta orden fue disuelta por razones económicas y politicas, pasó a la hospitalaria. A partir de 1595 Prat de Comte se segrega de Horta y la Iglesia parroquial deja de depender del rector de esa ciudad y se consolida el estatus autónomo de la población que gana en número de vecinos y hogares, al arrimo de la Iglesia. En el casco antiguo el visitante podrá admirar las huellas arquitectonicas de las diferentes epocas, desde los Austria a los Borbones. Si hace la visita por las fiestas del Pilar no se pierdan la Fiesta del Aguardiente, destilado por los vecinos.

En cuanto a la Fontcalda, aparte de su valor paisajístico excepcional, sinfonía de piedra y agua, goza de un valor religioso y tradicional ya que en ella se venera La Mare de Deu de la Fontcalda y es el destino de la romería anual de los vecinos por Pascua Granada o Pentecostés (como en muchos lugares del país, existe la leyenda de la imagen de la Virgen encontrada por un pastor de Prat). También posee un alto interés geológico : la zona está reconocida en el inventario de Espacios de interés geológico de Cataluña, por sus curiosas formaciones rocosas y estratigráficas.

 

DOCUMENTACION

Para los vecinos del Bajo Aragón y el Matarraña, la librería de Serret en Valderrobres ofrece libros y mapas para enriquecer la excursión. Así, "Los espais de la batalla de L'Ebre" de Juan Carlos Borrego Pérez, editado por Piolet y "Ruta de la Pau" editado por el Consell Comarcal de la Terra Alta. Librito indispensable a pesar de sus errores y que es dificil de encontrar ya (Serret guarda aun algunos ejemplares, pocos). Aconsejo también el libro "Guía de Prat de Comte" de Joan Hilari Muñoz, editado por la Diputación de Tarragona..

 

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25 junio 2013 2 25 /06 /junio /2013 09:52

 foto-12.JPGDesde el primer tramo de la Ruta de la Pau, el soberbio recorrido por las tierras donde tuvo lugar la Batalla del Ebro, práctico epígono de la incivil guerra española, se convierte en un paradójico ejercicio entre la memoria atroz de aquellos combates con tanta sangre joven derramada y la enorme belleza plena de sosiego y encanto que proporciona un escenario natural continuamente cambiante y de una rural armonía llena de sosiego que fascina los sentidos. Uno se sorprende ante la idea de que en esos lugares tan idílicos se hayan segado tantas vidas. Esto constituye una experiencia física, estética y emocional difícil de olvidar.

El primer tramo que acometemos, a pesar de estar a veces irregularmente señalizado, será un circular con inicio y final en la hermosa ciudad de Gandesa pasando por la sierra de Santa Magdalena y coronando y cresteando la de Cavalls, donde aún perduran restos mal conservados de las trincheras, refugios y puestos de fuego y observación excavados en plena roca de la linea de cumbre, con una visión privilegiada de todo el valle, caminos y carreteras que pasan por Corbera de Ebre y Gandesa. Un enclave militar estratégico de primer orden, tal como se vio en aquellos lejanos y ominosos días de guerra fratricida.

Salimos del núcleo urbano de Gandesa por el polígono industrial, hasta las últimas instalaciones fabriles donde --junto a un mural de grafitti con una alegoría a todo color del LSD, que parece surgido de mayo del 68.-- nace una pistal forestal a la derecha, en dirección este, que va bordeando campos de labor dejando a su paso suciedad de plásticos y residuos, una alegoría dinámica de nuestro siglo XXI. Seguimos el GR 171-3 que cruza Les Planes y se dirige a las estribaciones de la sierra del Pebrer, antesala de la más alta del Cavall.

foto-9a.JPGLa pista va cruzando campos de viñedos, sembrados de alfalfa y cebada y algunos rectángulos de almendros que en estas fechas ya están florecidos, como una sinfonía de blanco y rosa. Dejamos a nuestra izquierda la sierra del Pebrer y enfilamos hacia la de Santa Madrona. Cuando ya comenzamos la subida hacia el coll, estamos más o menos a la altura de Corbera d'Ebre cuyo caserío ya vemos a lo lejos a nuestra espalda, con su gran iglesia en el altozano, el pueblo nuevo arracimado a sus pies y, por encima, los restos del pueblo histórico, destruido durante la guerra civil. Ya desde ese momento la sombra trágica de la guerra parece irse filtrando por el paisaje.

Al pie de la subida, junto a un campo de almendros hay una escultura del grupo Art al Ras que tiene grabados unos versos hermosos que parecen surgir de la tierra: "Oliveres de plata a l'horitzó//ceps i ametllers ferms a la serra". El desnivel es cada vez más fuerte y a esta hora de la mañana el sol comienza a picar.

Dejamos una pista a la izquierda que baja hacia Corbera y seguimos recto hacia el noreste manteniendo y acrecentando el desnivel de subida hasta llegar al primer coll, el de Santa Madrona, desde donde vemos los campos de Gandesa y el pueblo de Corbera completo, ruinas y viviendas actuales. Unos minutos mas tarde llegamos a un punto de confluencia. Nos encontramos con el GR171 que procede de Camposines, el PR-C27 que proviene de Sta Magdalena y Corbera y nuestro GR171-3 que seguimos por una senda que se lanza hacia arriba abruptamente y cuyo fuerte desnivel no abandonaremos hasta llegar a la cornisa de Cavalls.

Una vez superados esos 250 m de desnivel, y ya en el Coll de Cavall (640m) debemos seguir la carena que se extiende impresionante hacia el sudoeste, como el borde afilado de una sierra con el corte brutal de la roca a nuestra derecha --cara a Gandesa y Corbera y la llanura de la terra Alta-- y los campos y montes de la izquierda del Pinell de Brai  (aqui nace la variante de la Ruta de la Pau que lleva al Pinell y Santa Magdalena en la sierra de Pándols) y el camino hacia Mora, donde nos encontramos con el Ebro.

foto5.JPGEs un recorrido apasionante por el borde rocoso de la cordillera con el magnifico panorama de la Terra Alta por los dos lados, que nos llevará hasta la Punta Rodona y su vértice geodésico. Encontraremos puntos de tirador, alguna trinchera muy destruida y un pequeño monumento erigido por las Brigadas Internacionales. Cuesta imaginarse el dramático patetismo de la vida que los soldados tuvieron durante aquellos días en una zona tan hermosa pero también tan dura y exigente. Pero al mismo tiempo, una vez aquí, se comprende la empecinada resistencia de las fuerzas republicanas a las franquistas, cuyos ataques se estrellaban una y otra vez contra esta muralla ciclópea y casi inexpugnable con defensores bien pertrechados (coas que no ocurría con los republicanos). Centenares de hombres han regado con su sangre estos escarpados lugares y uno dedica unos minutos de silencio y contemplación a su memoria.  En el  mes de noviembre de 1938, gélido y ventoso, Franco ordenó un ataque suicida conjunto de infantería y artillería, en el que seguramente murieron más nacionales por el "fuego amigo" que por las balas de los republicanos, hasta lograr desalojarlos de las alturas.

Volvamos al camino. La bajada es también empinada y va discurriendo por un sendero encajonado entre piedras y barranqueras de matorral, hasta llegar a una planicie alta completamente arrasada por el fuego, esqueletos negros de los arboles que fueron, tierra calcinada. desde allí descendemos por una senda desdibujada y perdedora que acabará en el fondo del barranco, entre viñedos. Debemos buscar el camino que se dirige hacia la izquierda, rodeados de campos de almendros. Vamos hacia el Este, dejando la sierra de Cavalls a nuestra izquierda y la Mola d`Irto (518m) a la derecha.

Salimos a la carretera C-235 que une Gandesa con Tortosa. Debemos caminar un buen rato siguiendo la dirección de Gandesa, a la derecha, hasta llegar a un desvío a mano izquierda que marca una pista asfaltada que nos llevaría a La Fontcalda. En ese mismo lugar, a unos metros de la carretera, encontramos un cartel que señala un sendero a la derecha que sube fuertemente y que nos conduce, paralelos a la C-235, hasta Gandesa, inicio y final de la excursion.

Contando breves paradas, sumamos unas cinco horas de recorrido. Es preferible hacer esta excursión en primavera o en otoño. En invierno es poco recomendable por el viento y el frío y en verano, sobre todo agosto, el sol hace estragos y el calor no se mitiga ni poniéndonos bajo los árboles.

 

NO SE PIERDA

Desde luego un paseo por Gandesa,donde podemos ver el bellísimo edificio del Celler-Cooperativa, un edificio modernista del año 1919 construido por el discípulo de Gaudí, César Martinell.  Luego un paseo tranquillo por el núcleo histórico de la villa, en el que podemos admirar edificios del XIV al XVI, como la Casa del Inquisidor o la Casa de los barones de Purroy, ambos visitables. Pero quizá lo más interesante dado al tema central de esta excursión, la ruta de la Paz, sea el edificio dedicado al Centre d'Estudis de la Batalla del Ebro. En él hay información gráfica (fotos y películas) y objetos bélicos, uniformes, armamento, que nos dan una idea bastante clara de lo que fue aquél momento histórico, de julio a noviembre de 1938, fechas que comprenden todos los enfrentamientos de la Batalla. Podemos pasear por el túnel del tiempo, viendo cómo eran las trincheras (con sonido ambiental) los utensilios personales de los soldados, las octavillas de ambos bandos lanzadas por los aviones, una sala de maquetas de material de aviacion, antiereos, munición de los dos bandos, ametralladoras y fusiles. Otra sala dedicada a los diarios que informaron de la batalla. La reconstrucción de un hospital de campaña y una sala de audiovisuales. donde podemos ver una filmacion de 25 minutos que nos da noticia de los enfrentamientos mas importantes.

 

DOCUMENTACION

Hay un librito del Consell Comarcal de la Terra Alta, bastante completo pero que adolece de algunos errores (debido a que no se ha actualizado desde finales de los 90). Divide la Ruta en cinco tramos de 10 km el mas corto a 23 el más largo y ofrece bastante información complementaria. El librero Serret de Valderobres me consiguió un libro reciente que les recomiendo: "Espais de la batalla de l'Ebre", editado por Piolet y escrito por Juan Carlos Borrego Perez . Aparte de esto, los mapas del MTN50 dedicados a Gandesa y a Mora d'Ebre (470 y 471). Todo ello en can Octavi. .

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