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28 julio 2011 4 28 /07 /julio /2011 09:25

pinguinos.jpgYa estamos con Jim Carrey en acción gesticulante y excesos varios. ¿Nadie le ha dicho a este actor que si se moderara un poco, si aparcara el histrionismo alguna vez, tiene capacidad y atractivo suficientes para subir un escalón de calidad en su carrera? En "Los pinguinos del señor Poper", adaptación de una novela infantil de Richard y Florence Atwater, publicada en 1938, que se ha convertido en un clásico para los niños de habla inglesa, Carrey nos ofrece una versión amansada y un poco avejentada de sus papeles habituales: es un ejecutivo inmobiliario de éxito a punto de conseguir hacerse socio de su empresa. Divorciado y con dos hijos adolescentes, el señor Poper vive solo en un pulido apratamento de lujo de Manhattan. Un dia recibe un regalo proviniente de la Antártida, es de su fallecido padre y le envía una caja hermética en cuyo interior hay...un pingüino.  Comienzan los desastres hogareños que cabe imaginar y Poper decide devolver el regalo a la Antartida, antes de que su trabajo se resienta demasiado. No se entiende  con su interlocutor y dias despues recibe otra caja, con otros cinco pingüinos. Aqui la historia se lanza al vacío del surrealismo facilón de este tipo de películas de género: padre ausente al que sacude una crisis que le cambia la vida, primero para mal y más tarde para bien, al tiempo que recobra el amor de sus hijos y ex esposa y--como consecuencia gratuita y poco realista-también triunfa en su trabajo y todos felices comieron perdices. Naturalmente Poper no puede deshacerse de esos seis pinguinos que le complican prodigiosamente la vida porque, ¿alguien esperaba otra cosa?, los niños de Poper se encariñan con los animales y a consecuencia de ello van aceptando a su padre ex ausente.

Lo verdaderamente notable de la película no es ese guión sujeto a los cánones, sino el tratamiento, entre real y digital, de los seis pinguinos, insertados muy bien en la trama y con un comportamiento desternillante. Esos animales son los auténticos protagonistas de la película: Capitán, Mimoso, Mordisco, Ceporro, Mofeta y Bocazas, ajustándose a lo que indican sus nombres, consiguen los momentos más interesantes de la cinta (en la que hay un homenaje claro a Mary Poppins, cuando el deshollinador que interpreta Van Dyque baila con pingüinos dibujados en una de las secuencias animación-persona real, que distinguieron aquella memorable película de Disney). Los de Poper son pinguinos de la especie Gentoo, una de los 17 que existen y se caracterizan por su facilidad en ser adiestrados.

Mark Waters ha dirigido el asunto con corrección aunque sin poner algun freno a Carrey y apoyándose en unos buenos secundarios como Carla Cugino (la ex esposa de Poper) y la sólida Angela Lansbury como la propietaria del viejo y encantador restaurante de Central Park que ambiciona la empresa de Carrey para especular. Los efectos especiales, muy efectivos y discretos convierten esta comedia familiar, loa a los valores de la familia, el amor padres e hijos y la bondad y diversión inherentes al mundo animal, en una apuesta firme para las clásicas películas que llenan los cines los fines de semana de gente menuda y sus resignados padres. Un festival de risas y gritos infantiles.

 

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26 julio 2011 2 26 /07 /julio /2011 13:12

Película bienintencionada, divertida, a ratos poética o surrealista, bastante ecológica, ligeramente poco creíble, bien fotografiada y magnificamente interpretada. Dos hermanos, uno biólogo y otro zoólogo, comparten un mismo amor por la naturaleza y visiones distintas pero al final coincidentes de cómo afrontar los problemas que genera el mal uso que hacemos de nuestromplaneta. El biólogo tira la toalla de su lucha ecológica cuando comprueba cómo en la antártida, en pleno desierto de hielo, nace una planta (signo de calentamiento polar) y el otro se pasa la película entera viviendo en un bosque, sobre los árboles, esperando infructuosamente que aparezca un oso de loqe que poblaron los Picos de Europa y las bellísimas montañas de la Asturia interior, antes de que la codicia destructiva del hombre llene el bosque virgen de casas pareadas.

Tras "La torre de Suso", Tom Fernández dirige con no muy buena mano y un criterio poco mantenido esta comedia que protagonizan un soberbio Javier Cámara y un no menos excelente Gonzalo de Castro. Completan el reparto Emma Suárez, Geraldine Chaplin y su hija Oona, Sira García y el americano Josse Johnson, que no deslucen demasiado una comedia coral que se resiente de un ritmo poco firme y un guión que no acaba de redondearse con el dibujo de los personajes y las anécdotas.

 Punto y aparte a la niña Sira García, cuya naturalidad y combativo encanto es uno de los haberes de esta película que puede verse como un canto a los bosques y las montañas (de Asturias, en este caso) al que se le ha añadido una trama a ratos divertida que ensalza el amor, la fraternidad y la ecología en todas sus facetas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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22 julio 2011 5 22 /07 /julio /2011 08:05

las-cinco-muertes-del-baron-airado_9788432212994.jpgUn escritor novel, el barcelonés Jorge Navarro (nacido en 1962 en la cercana población costera de Castelldefels) que une a unas buenas dotes de narrador, caracteristicas ciertas de historiador y el estilo pedagógico debido a ejercer de profesor de secundaria, ha abundado en la reciente moda de elevar a Barcelona -y en este caso a Castelldefels también-- a la categoría de ciudad literaria. Los beneficios económicos y promocionales son abundantes, la lista de pretendidos best sellers comienza a ser apabullante, y es una moda que no hace daño a nadie y a veces. como en esta ocasión, redunda en buena literatura.

Si además el autor escoge un periodo tan convulso y litereaio como los finales del XIX, miel sobre hojuelas. Agitación política y desconcierto e inseguridad social, violencia anarquista, demagogia, enfrentamientos descarados de clases, insubordinación de los parias de la clase baja y el mundo obrero. Si a ello añadimos unas buenas dosis de documentación, ironía descriptiva, unas gotitas de mala leche crítica y un sentido del humor bien dosificado, tenemos un cóctel sumamente interesante que eleva "Las cinco muertes del barón airado" a la categoría de acontecimiento literario, con los defectos primerizos o los pocos excesos retóricos de una pluma que tiene soltura y descaro pero que aún resbala de vez en cuando en el tópico y la autocomplacencia creativa. 

Es una novela pseudohistórica construida sobre un asesinato larga y profusamente planeado, con aportación de elementos reales de la historia del momento, personajes o sucesos, convenientemente mezclados, deformados y manipulados (como es privilegio del novelista) como para hacernos creíbles la acción y el escenario. El personaje central, el barón de Castellfullit, descrito con técnica de esperpento y rodeado de guiños históricos, es el estereotipo de noble a la antigua usanza, prepotente, abusivo, rijoso, poderoso, manipulador y megalomaníaco que pretende cambiar la historia de España.  Hay cinco instancias desde donde puede surgir el asesino: su propio hijo, la esposa -magnífica creación de Eulalia Recasen, la desconcertante y divertida baronesa, aspirante a asesina por un malentendido provocado por Dorotea Chopitea, persona real creo que canonizada--, la joven obligada a prostituirse en beneficio del barón que es una secreta anarquista que se mueve por venganza, el secretario del barón y los matones enviados por el Gobierno de Sagasta. A todo esto el autor añade un suceso real ocurrido en Castelldefels en 1893, manipulado para ajustarlo a la trama, pero usando las informaciones periodisticas de la época.

 Logra Jorge Navarro una novela divertida, bien estructurada, con personajes creíbles y descripciones de los usos sociales y las costumbres de la época que van envolviendo al lector en un encantamiento pseudohistóritco realizado con humor e inteligencia.

Creo que esta novela ha tenido una gestión larga, de muchos años y muchos esfuerzos, hasta acabar publicada por Seix Barral, con valedores de primer orden, lo cual hace confiar un poco en que a veces las razones que mueven el mundo editorial pueden aliarse para permitir que surja una novela como esta. La labor de mezcla, alteración de datos históricos y el empleo de personajes que fueron reales, como el pintor Ramón Casas, casi un co-protagonista más de la acción novelesca, redondea el juego de historia-ficción que Navarro propone y que lleva a buen puerto, auxiliándose como  mencionamos antes de periodistas reales y sus crónicas publicadas, lo que presta un aire de veracidad muy conveniente a esta novela. Como antiguo redactor de "La Vanguardia", me ha encantado el uso -y abuso creativo- que Jorge Navarro hace de su hemeroteca.

Amadeo, barón de Castellfullit y Marqués de Bagur, Senador Vitalicio del Reino, presidente del Banco de Crédito Agrícola, Industrial y Comercial de Barcelona, de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza, Barcelona y Francia, del Círculo del Liceo y de la Cámara de Comercio de la ciudad, se configura como un personaje magnífico con todos los colores que le prestan sus evidentes defectos y vicios. Como él dice "la única doctrina verdadera es la del dinero y la del poder"  y a ese principio y a cumplir su misión de salvador de la patria, dedica una vida marcada por vicios ocultos y públicas y falsas virtudes. Su proclama de "enderezar el rumbo de una historia de España marcada, no sólo por la decadencia territorial y económica, sino también por la política y moral" nos suena tanto a los españoles que es casi un tópico histórico: este es un país de iluminados dictatoriales.

 

Tras el cuadruple asesinato en el castillo del barón en Castelledefels, la novela toma un sesgo diferente, en el que abundan también los personajes reales insertados en la ficción, hasta culminar en un final mjuy novelesco que no les contaré (aunque a mi parecer no es lo mejor de esta novela que mantiene permanentemente un excelente nivel de calidad). Me ha encantado la apostilla del final del libro en la que el autor reconoce algunos de los aportes de la realidad en su ficción, es decir los ingredientes reales de una narración literaria cocinada con excelente gusto.

 

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21 julio 2011 4 21 /07 /julio /2011 09:08

una-mujer-en-africa-cartel.jpg

No es "Memorias de Africa", desde luego, está más cerca de "Diamantes de sangre", por ejemplo o de "Hotel Ruanda", y constituye un acercamiento más a la historia postcolonial de Africa, cuando el hombre blanco, "basura blanca" como reza el auténtico título de esta película de la francesa Claire Denis, se retira más o menos con el rabo entre las piernas y deja el caos tras él, los abusos, el genocidio, la guerra permanente, las violaciones de mujeres en masa, los asesinatos gratuitos, brutales e innecesarios y el afianzamiento de una casta de tiranos genocidas que han emprobecido por décadas un continente maravilloso y tristemente empobrecido y esquilmado.

Denis, vinculada al parecer personalmente con la historia que cuenta, con un guión escrito por ella y Marie N'Daye, narra de una forma algo desordenada con flash back continuos, el final de una familia blanca propietaria de una plantación de café que vive  la destrucción del orden establecido tras la retirada de las tropas francesas, tratando de defender contra toda evidencia, la permanencia en el país gozando de sus privilegios tradicionales. Un poco como la colonia francesa en Vietnam que nos presenta Coppola en un tramo cortado y luego enmendado de su fabulosa "Apocalipsys Now".

La violencia entre ejército local y rebeldes castiga como es uso a la población civil, en secuencias cuidadosamente laterales, creando un clima de amenaza y peligro que constituye el ambiente inamovible de la narración, entre niños que son armados y cuya violencia es aún más gratuita si cabe, la presencia de un lider guerrillero que agoniza escondido en la plantación y la omnipresencia, del rostro de Isabelle Huppert, la protagonista, fuerte y firme mujer que se enfrenta al caos con valentía, determinación y una máscara de dolorida incredulidad y no aceptación de lo que ocurre.

Y es que esta es una película de máscaras rituales africanas, desde el rostro del guerrillero muerto en la primeras secuencias, hasta el rostro de la Rupert, delicado y expresivo, encerrado en sí mismo, desmoronándose a la par que sus esperanzas y su obsesivo amor por una tierra que la expulsa, con la que se cierra la película.

La presencia decadente del otrora Tarzán, Christopher Lambert, añade indeterminación a una trama que muy a menudo camina por terrenos vagos y poco definidos, así el personaje del hijo de la Huppert, la razón del empecinamiento de la mujer en oponerse a la realidad, el papel del agónico guerrillero... Esta es la crónica de un desastre que todo el mundo esperaba y nadie evitó: la descolonización africana, pero sin llegar a involucrarse directamente en su crítica. Denis transita el terreno personal, enigmático y trágico de una mujer fuerte que lo pierde todo por una guerra que no comprende en ningún momento. Africa para ella  es paisaje, trabajo, propiedad y poder. Los africanos solo cuentan como mano de obra y en un nivel utilitario, sin mezcla o comprensión. En una secuencia inicial un oficial negro del ejército local le dice a la Huppert: "en realidad ustedes son los culpables de todo lo que ocurre, de la corrupción y la violencia que está acabando con este país". No es del todo verdad, pero se acerca mucho a ella. Por eso el resultado final no puede ser otro: la mujer blanca, enloquecida, con los ojos anegados en lágrimas, que ve como desaparece de su vida su propiedad, su familia y el mítico país que ella amaba por encima de todo.

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20 julio 2011 3 20 /07 /julio /2011 10:03

Paul_cartel_peli.jpgBien, al fin una película realmente divertida y un poco gamberra sobre alienígenas. Dos "frikis" ingleses, fanáticos de la ciencia ficción, viajan a Estados Unidos a una feria de comics y con la pretensión de visitar los lugares clásicos y tópicos de la mitomanía de alienígenas y aparición de ovnis. Cuando llegan a la célebre base militar ultrasecreta "Área 51" en pleno desierto y por supuesto inencontrable --pero colocada en un lugar del mapa por la afición yanqui por la nostalgia literaria o cinematográfica y la corriente subterránea de teorías conspirativas que alimentan el subconsciente de la gran nación-- los dos amigos, Simon Pegg y Clive Collins, dos actores con buena vis cómica, se encuentran con Paul de una forma muy espectacular.

¿Quién es Paul? Pues un alienígena de grandes ojos azules que se velan con cortinillas y que, en un excelente ejercicio de animación, tiene un lejano parentesco con ET y demás hombrecillos verdes del espacio. Pero este además en un cachondo integral, tiene un vocabulario desternillante y un sentido común y ganas de divertirse por toneladas. Lleva sesenta años en la base secreta y ha logrado escaparse cuando va a ser diseccionado para robarle sus poderes telepáticos, de invisibilidad y curativos.

Los momentos de humor se suceden con un talante corrosivo y critico que no desdeña la inteligencia y no es un mero amontonamiento de gags. El viaje en la autocaravana, con el añadido de una chica llena de sorpresas y toda la parefernalia de perseguidores tópicos, los hombres de negro, el FBI, la policía, el padre de la chica y dos descerebrados cazadores, es un divertido ejercicio de humor y guiños a los aficionados de la ciencia ficción. paul2.jpg

Se trata de encontrar el lugar para que Paul sea rescatado por sus congéneres y, ¿cuál puede ser? Pues naturalmente la montaña truncada de "Encuentros en la Tercera Fase", con la intervención del mismisimo Spielberg (solo su voz, que nos perderemos en el doblaje) y de la teniente Ripley de "Alien", Sigourney Weaver, que es ya una madura y divertida señora que hace de mala, para variar.

La persecución por los agentes federales y el fanático padre de la chica, la lógica narrativa de la clásica pelicula de colegas un poco pasados de rosca, la presencia activa de un alienígena, suena a conjunto de tópicos del cine más ramplón, pero créanme en "Paul" todo se sale de los caminos previstos, empezando por la manera de hablar y de comportarse del alienígena. Quizá la vuelta de tuerca argumental del final sea un poco excesiva pero bueno, a esas alturas se lo perdonamos todo a Greg Mottola, el director, que sigue un guión irónico, burlón y bastante inteligente, escrito justamente por el par de supuestos tontos del haba que protagonizan la película.

Bueno, vayan a verla si quieren divertirse y más si son aficionados al género. Es una parodia con gracia. Y eso, vaya por Dios, casi es una novedad.

 

 

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19 julio 2011 2 19 /07 /julio /2011 17:24

lucesdebohemia.jpg

Don Ramón del Valle Inclán escribió "Luces de Bohemia" en 1920 y la revisó y reeditó cuatro años más tarde. No subiría al escenario hasta 1970. Está considerada como una de sus obras más interesantes, entronada en  el "esperpento", un género teatral definido en la propia obra por su protagonista Max Estrella, como "una forma de mirar el mundo".

Se dice que don Ramón, que solía aprovecharlo todo en la vida para tratar de ganar dinero con su escritura, se basó en la figura del bohemio Alejandro Sawa, un escritor fracasado, pobre de solemnidad. Cuando este murió, don Ramón es cribió esta carta a su amigo el poeta Rubén Darío: " Querido Darío: Vengo a verle después de haber estado en casa de nuestro pobre Alejandro Sawa. He llorado delante del muerto, por él, por mí y por todos los pobres poetas. Yo no puedo hacer nada, usted tampoco, pero si nos juntamos unos cuantos, algo podríamos hacer. Alejandro deja un libro inédito. Lo mejor que ha escrito. Un diario de esperanzas y tribulaciones. El fracaso de todos sus intentos para publicarlo y una carta donde le retiraban la colaboración de sesenta pesetas que tenía en El Liberal, le volvieron loco en sus últimos días. Una locura desesperada. Quería matarse. Tuvo el final de un rey de tragedia: loco, ciego y furioso".

Pues bien, esto es lo que nos narra Valle Inclán en "Luces de Bohemia", donde Max se enfurece por la carta del Buey Apis anulándole la colaboración. También Max, como Sawa, está casado con una mujer francesa y tiene una hija. Max Estrella, escritor bohemio ciego y mísero pasa su última noche, recorriendo el Madrid de las tascas con su amigo Don Latino de Hispalis, un truhán indigno y aprovechado, cínico y cruel. Max acaba en la cárcel y es liberado esa misma noche en la que la fortuna parece apiadarse de él en la persona del ministro del Interior, antiguo condiscípulo. Pero ya es tarde y el corto camino hacia la noche final se reanuda hasta la muerte en plena calle (donde es robado por su propio amigo don Latino, que se queda un décimo de lotería que resultará premiado y que el granuja aprovechará, olvidando a la viuda y la huérfana (que acabarán suicidándose).

La versión que nos ofrece el Festival, Grec, en la Biblioteca de Catalunya, dirigida por Oriol Broggi y solventemente interpretada por Luis Soler, no alcanza la dignidad y la grandeza de la versión de José Tamayo, en los 70, con un José María Rodero espléndido, "estupendo", como diría el villano de don Latino. Con un Agustín Gonzalez en el papel del "amigo" que ponía los pelos de punta. Lluis Pascual volvió a dirigirla en 1984, también con el enorme Rodero en el papel de Max. Fue llevada al cine por Miguel Angel Díez en 1985.

Es la primera vez que una compañía catalana, La Perla 29, lleva al escritor de barbas de chivo en su más glorioso esperpento al escenario, en este caso las antiguas cuadras del palacio donde se asienta la Biblioteca. Max se convierte en la versión de Broggi en el paradigma del hombre lúcido que en su ceguera ve con claridad el desastre cultural que era --¿es?-- la España del principio del siglo XX, aunque trata de extrapolarla, en su propias palabras y hacer un "repaso de la actualidad política y social española, y una profunda reflexión sobre la cultura española y, a la vez, sobre la existencia".

Lo cierto es que la esperpéntica obra, un drama excesivo y a veces redundante y reiterativo, no ha envejecido bien. La versión trata de mantener la dignidad de un personaje al que se le escapa la lucidez por las costuras de los tópicos y el griterío. No satisface las comparaciones con las otras versiones y aunque Soler es un buen actor y la puesta en escena es hábil y minimalista, uno sale del polvoriento escenario, un espacio rodeado de publico por todas partes menos por una, pensando que quizá es preciso más imaginación y energía creativa para dar a la historia de Max Estrella una garra que la haga más actual.


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18 julio 2011 1 18 /07 /julio /2011 10:18

Todos-eran-mis-hijos_listad.jpgHe aquí un ejemplo de obra de teatro ejemplar, tratada de una forma poco ejemplar por el director e interpretada poco ejemplarmente (con una digna excepción) y acogida con hambre de teatro y un considerable -y escasamente ejemplar- despiste textual por el respetable público, que me merece todos los respetos, pues no es fácil descubrir cuando nos venden gato por liebre..

Claudio Tolcachir ha debido entender que la densa, profunda y dolorosa tragedia que nos narra Arthur Miller en "Todos eran mis hijos", merecía una lectura más, digamos, amable, incluso divertida, para atenuar un tanto la dureza del asunto con la que el ex esposo de Marilyn Monroe pretendió fustigar las conciencias de sus conciudadanos tras la segunda guerra mundial. Así que para un no conocedor de las numerosas versiones, en teatro y en cine, que se han hecho de esta obra, la cosa resulta muy llevadera. Incluso para mi bochorno, el director de esta versión que el festival Grec de Barcelona ofrece en el teatro Poliorama, logra que algunos personajes y algunas salidas de tono o comentarios o miradas innecesariamente cómicas hagan surgir algunas risas en el patio de butacas.

Muchos espectadores, entre los que me encuentro, no podíamos dar crédito a esos momentos que atenuaban artificialmente el angustioso tempo de acción de la historia tal como la creara el gran AM. Dejando aparte que ha habido un cercenamiento considerable del texto, con la notable excepción del actor Carlos Hipólito, contenido y austero en su digno trabajo, el resto del elenco sólo roza el aprobado y alguno de ellos suspende en toda regla (aunque tal vez sea un daño colateral de la dirección).

La vida de  esa familia que espera el regreso de un hijo desaparecido en la guerra, el segundo hijo que desea casarse con la novia de su hermano ante el rechazo de la obsesionada madre, el oscuro comportamiento del padre de familia durante la guerra, la culpa, el silencio, el miedo, la verguenza, la ira con la que se rodea a esa familia por su vinculación con la fabricación de unas piezas defectuosas de aviación que costara la vida a muchos pilotos... toda esa compleja historia de terribles responsabilidades, de mentiras y ocultaciones, de sospechas y de odio y rechazo social, forman una historia que como en "La muerte de un viajante" suscitan todo tipo de emociones menos  una relajada diversión y comicidad.

Ramón Olivé, en "La Vanguardia" condena sin paliativos el montaje. Me adhiero. Hay que respetar a los clásicos o nadie respetará al teatro y a su esforzada gente.

Y aun así, señor, que sigan llegando clásicos. Más vale una versión discutible que un erial sin clásicos.

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9 julio 2011 6 09 /07 /julio /2011 09:55

blitz.jpgJason Statham, no es Clint Eastwood. Ni Los Angeles de los setenta el Londres de hoy en día. El inexpresivo Clint de la primera década de los dos mil se llama Jason, al que no le falta presencia y contundencia interpretativa. En esta nueva entrega de filme de acción, policíaco, dirigida con solvencia ajustada al género por Elliot Lester, se nos dibuja un sargento de métodos violentos y decisivos que recuerda a Harry el Sucio, con maneras de matón y presencia atlética y austera. La trama es algo habitual en el género: un asesino en serie que se dedica a matar policías londinenses en venganza de un encuentro salvaje con, precisamente,  nuestro "héroe". Tampoco  falta el "colega", el policía amigo, un superior jerárquico de Statham, homosexual y refinado, que también guarda en la trastienda una acción al borde de la ilegalidad y el ajuste de cuentas, (magnificamente interpretado por Paddy Considine), hermanándose de esta guisa con su colega, descaradamente homófobo ). Y, claro está, el malo, un psicópata sanguinario que borda Aidan Guillen.resizer.jpg

Con un sentido del humor muy británico, la prensa londinense apoda "Blitz" al asesino, recordando el famoso bombardeo sostenido de la Luftwafe sobre Londres desde setiembre de 1940 hasta mayo del 41. La traducción literal de la palabra Blitz es relámpago y es una contracción del término alemán Blitzkrieg, es decir guerra relámpago. Se supone que el malo malísimo de esta película es apodado así por su eficacia letal.

La historia nos habla también de ese terreno de nadie en el que la policía y los delincuentes se enfrentan a la ausencia de ética y a la dictadura de la "utilidad", cuando resulta "justificable" que un policía ajusticie, o asesine más bien, a un delincuente peligroso al que la maquinaria legal dejará libre por falta de pruebas. Y si el tipo es además asesino de policías y se ha cargado a los amigos del protagonista, pues eso.

Supongo que habrá secuelas. La película se basa en la primera entrega de una serie de novelas escrita por Ken Bruen. Volveremos seguramente a ver al eficaz Jason repartiendo golpes con todo lo que tenga a mano, casi sin despeinarse (aunque el muchacho no tiene mucho pelo) y logrando que nos caiga bien pese a su careto impasible y sus maneras de matón irredento, cuya zafiedad moral se salva gracias a oportunos guiños a la entereza y honestidad del policía en otros asuntos.

Pelicula ambigua basada en la ley del Talión, con críticas inclementes a la prensa y a algunos estamentos oficiales, desde abogados, a drogatas "legales", pasando naturalmente por la propia policía. No es una película de acción-brutalidad-psciopatía cercana a lo habitual en el subgénero, tiene personalidad y obviando su descarnada violencia, trata de ampararse en una cierta dignidad (posiblemente gracias a la complejidad que puede, no suele, emanar de la obra literaria en la que se basa).

 

 

 

 

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8 julio 2011 5 08 /07 /julio /2011 10:00

barba2.jpgBarba Azul y sus mujeres en el Liceo con el habitual público entregado a la voz potente de Katarina Karnéus y su presencia sólida, con Un Barba Azul (José van Dam), que no logra imponer su presencia amenazadora y también vulnerable y el resto de la mujeres sometidas, encerradas en las cavernas del castillo, con sus vestimentas blancas y su gesticulación rabiosamente patética (cómo se echa de menos un director de actores que sepa superar la dicotomía cantante-actriz en la ópera). Momentos muy bellos musicalmente hablando, una música que atrae con la eficacia que Paul Dukas ("El aprendiz de brujo") suele imprimir a sus partituras. Murió en 1935 con 69 años. Se suicidó no sin antes quemar parte de su obra. Un auto de fe destructivo que nos habla de un hombre atormentado incapaz de dominar las fuerzas internas que asolaron su vida, marcada por una autoexigencia que rozaba la patología.

"Ariane et Barbe-Bleue", texto de  Maurice Meterlinck, la única ópera del autor, desarrolla la figura mítica del tirano misógino que Perrault rescató de un turbio personaje histórico Gilles de Rais, un asesino en serie. Aquí la esposa liberadora, Ariane, logra derrotarle pero se enfrenta a una edición siniestra del "síndrome de Estocolmo" elevado a pretexto ¿romántico? por el cual las cinco liberadas desdeñan la libertad para entregarse de nuevo al cuidado del ídolo ¿caído? .  De nuevo uno echa en falta mayor enjundia literaria y psicológica en los libretos de las óperas. Las voces, la música, salvan la función y hay que enfrentarse a la lógica del género.

La partitura de Dukas es densa y exigente, sobre todo para la cantante que asuma el papel de Ariane, en constante duelo complementario con la orquesta, en este caso,  a mi parecer, bastante bien resuelto por  Katarina Karnéus.barbazul.jpg

La puesta en escena es sugestiva y refleja bien la claustrofobia y el horror del encierro de las mujeres, aunque comienza con un juego de puertas y luces que no logra rebasar la impresión penosa de casa de los horrores estilo new age. Y que sólo se salva por la voz de Ariane repasando las piedras preciosas de las joyas que encierra el recinto de cada una de las puertas de llave de plata que sí puede visitar y que ella desdeña, pues busca el contenido de la puerta de la llave de oro, donde deberá encontrar a las esposas desaparecidas.  Cada una de las piedras evocadas, amatistas, zafiros, perlas, esmeraldas, diamantes y rubíes tiene su textura musical propia y ahí brilla la música de nuestro autor.

Aun así, resulta interesante recordar a Mickey Mouse metiéndose en líos bajo la música trepidante, casi hipnotizante, del aprendiz de brujo. Dukas ha sido siempre relacionado popularmente con el filme de Walt Disney, cuando tanto su vida como su música provocan una intranquilidad y una sugestión muy poco alegres. Hay otra versión de este personaje siniestro, "El castillo de Barba Azul" de Béla Bartok. Pero en la de Dukas, la música sugiere una tensión y un horror cotidiano que es muy difícil de reflejar en las desvaidas actuaciones operísticas.

La obra de Dukas tiene un subtítulo bastante claro, "La inútil liberación", obviado en la presentación escrita de la ópera y que nos habla bien a las claras del nudo argumental que cierra la función y que requeriría un tratamiento psico-literario más profundo que desbordaría estas líneas. La ópera no nos habla de lucha de sexos, la sumisión femenina frente a la brutalidad masculina. Es otra cosa. Nos habla de la fortaleza de una mujer, que logra triunfar sobre el malvado, pero  que se convierte en fracaso por sus propias compañeras. Opera de mujeres con un mensaje contradictorio aparentemente: una mujer es el simbolo de la liberación, mientras que las otras cinco lo son de la sumisión y de la renuncia a ser libres y ellas mismas.

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7 julio 2011 4 07 /07 /julio /2011 12:30

 

confucio2.jpg

Dirigida por Hu Mei e interpretada por el magnífico Chow Yun-Fat como el pensador chino y Yi Lu y Jian Bin Chen en los papeles del rey-amigo del filósofo y la sensual reina de uno de los reinos enfrentados, "Confucio" tiene todo el esplendor visual y la belleza natural de las películas chinas.

En esta ocasión hay algunos peros, a pesar de mi admiración y entusiasmo por la fuerza visual, el color y la dinámica de masas  a las que nos tienen acostumbrados algunos grandes directores chinos.

Todo se contagia, dicen, excepto la hermosura...o la inteligencia. El bio pic del gran Confucio, paradigma de la filosofía social y política china, que hasta la revolución cultural de Mao fue el punto de referencia de la educación y la erudición de ese gran país, parece haberse contagiado de los excesos de la hermana gran industria del cine de las barras y las estrellas. A pesar de la fuerza de ese gran actor Chow Yun-Fat, la figura de Confucio se nos presenta más como un hombre de estado, un político hábil y un estratega militar (que lo fue, pero no sólo eso) que en el aspecto que realmente le hizo destacar sobre todos sus contemporáneos y lo convirtió en una referencia filosófica de oriente primero y de todo el mundo, después.

La película nos introduce, un poco confusamente, en el desorden reinante en ese hervidero de estados dirigidos por príncipes ambiciosos y ruines que constituían el gran imperio chino 400 años antes de Cristo. Una especie de conglomerado caótico de reinos de taifas en los que no existían los valores morales y el pueblo sufría vejaciones, miseria y terror.

Ya era un hombre maduro Confucio, más de 50 años, cuando fue llamado a ejercer funciones de magistrado y luego de ministro en el reino de Lu. Logró establecer una justicia recta e imparcial y con ello la erradicación del crimen, observando modelos de conducta recta y bondadosa con el pueblo, evitando la esclavitud y distribuyendo trabajo y riqueza. Las diferencia y rivalidades entre los reinos vecinos acabaron con la vida pública de Confucio y este se dedicó a un modelo de enseñanza itinerante seguido por un grupo de discípulos. Sus ultimos años los pasó dedicado a la enseñanza y la escritura de los "Analectas", conversaciones con los discipulos, (a partir del 484 antes de Cristo). Murió en el 479 a.C. y su figura se mitificó. Su filosofía fue el patrimonio de la clase poderosa, la nobleza y los principes pero también influyó en la ordenación de la familia, el trabajo y los rituales de toda la sociedad china, practicamente hasta nuestros días.

La película trata de reflejar esa biografía compleja pero no logra acercarnos al ser humano, con sus contradicciones, sus temores y sus dudas. Es como "La historia más grande jamás contada" en versión china y  con Confucio como figura santificada en lugar de Cristo. Lo cual es asombroso viniendo de donde viene. Habra que esperar con los ojos vigilantes la anunciada pelicula sobre Mao.

Esta es apreciable como película de entretenimiento y de ese esparcimiento gozoso que dan las peliculas chinas de gran presupuesto, masas enfervorizadas y combatientes, palacios majestuosos y naturaleza en estado de casi perfrección. Pero para saber realmente quién fue Confucio, la pelicula solo es un aperitivo.

 

  

 

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