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5 octubre 2011 3 05 /10 /octubre /2011 12:34

la-deuda-cartel-1.jpg

 

No he visto la película israelí sobre la que se basa "La Deuda", pero parece ser que es bastante mejor que esta copia o remake norteamericana. Se llamó "Ha-hov" y es de 2007. Cuenta un hecho que  sucedió en 1965, cuando tres agentes del Mossad están en Berlin oriental con la intención de secuestrar y llevar a Israel, para que sea juzgado, a un criminal de guerra nazi, el doctor Dieter Vogel (Jesper Christesen) conocido como "el cirujano de Birkenau". El director John Madden --"Shakespeare in love", "La verdad oculta" -- se queda corto pese a contar con tres jóvenes que trabajan bien Matthew Vaugn, Jane Goldman y Peter Straughan, pero que no consiguen generar la quimica esencial para ser emocionalmente creíbles, la presencia siempre brillante de Helen Mirrer como la agente israelí en nuestros días y un guión magnífico que deja pasar planteamientos morales e ideológicos de gran calado para convertirse en un thriller bien realizado pero frío, en el que los dilemas morales se convierten en elementos banales que no conmueven al espectador.

La cuestión es básica, a los tres agentes se les escapa el nazi y ellos dicen que han logrado matarlo cuando huía. Eso plantea dilemas morales que los tres asumen de distinto modo y por tanto una deuda no solo ética que contraen con el Estado israelí y con todos los que les apoyaron y premiaron por el exito de su misión. Ha sido un engaño y es difícil para algunas personas vivir con ese engaño. Es una pelicula que logra el objetivo de entretener pero que queda lejos del objetivo de hacer pensar, que se evade de planteamientos éticos más profundos e intranquilizantes, como si el fin justifica los medios, lo que hay de humano en los monstruos genocidas nazis, amén de todos los elementos ético-históricos que plantea la brutal matanza de judíos inermes por una autollamada "raza superior".

Muy en la linea de aquella soberbia cinta de  Roman Polanski, "La muerte y la doncella", pero sin asomo de su profundidad, sin conexión vibrante con el trasfondo politico y sociologico donde se desarrolla, con lo que queda en un ejercicio correcto en el que los avatares de los tres agentes a lo largo de los años no nos aportan nada del infierno de cada uno de ellos por vivir, y medrar, sobre una mentira.

La aparición de un supuesto doctor Vogel en un sanatorio mental de Ucrania dispara las dudas y las especulaciones y el miedo a la verdad descubierta. No se cómo resolvía la cuestión la pelicula israelí, pero la americana echa mano del ambiente thriller y bueno...mejor no os lo cuento.

La apuesta no logra cumplir sus objetivos, el horror del mal personificado en el doctor nazi queda a medias dibujado, a pesar de que hay momentos en los diálogos del nazi con dos de los agentes, la chica y el chico más radical y más vulnerable, en que se replantea la pregunta crucial que el mundo se hace desde entonces: ¿Cuál es la naturaleza del hombre capaz de cometer tales actos? Y a esta pregunta la película no logra responder, con lo que la deuda no queda saldada y todo queda en un thriller inquietante.

 

 

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4 octubre 2011 2 04 /10 /octubre /2011 15:50

colombiana-cartel-1.jpgUna película producida y escrita por Luc Benson es garantía a veces de pasarlo bien, mucho movimiento, acción trepidante, malos de catálogo, protagonista que va de colega en plan héroe, esfuerzos físicos a borbotones y algunas secuencias para la antología personal de lo descacharrante. Esta vez la dirección se la ha dejado a un tal Olivier Megatón, que podría ser un psiudónimo del mismo Luc.

La cosa va de heroína en plan venganza salvaje quince años después de los hechos luctuosos (el malo se cepilla a toda su familia) cuando era una niña angelical con nombre de flor amazónica, Cataleya, pero con arrestos suficientes para perforar la mano confiada de un Jordi Mollá, nuevamente encastillado en papel de drogata o esbirro (¿qué tendrá ese chico de ojos azules, qué tendrá?).

La actriz Zoe Saldana, cuya belleza, hermoso y estilizado cuerpo y dotes para  la violencia acrobática quedan de manifiesto desde la primera escena, se convierte por decisión propia (con la ayudita de haber visto como mataban a sus padres) en una asesina. No se pierdan la impresionante secuencia en la que su tío Emilio (Cliff Curtis) la convence de que debe estudiar primero para ser una buena asesina después. El argumento que le da a la niña, o mejor le muestra, está al nivel "filósofico-ético" de la película en su integridad manifiesta.

Tengo la sospecha de que el avispado Benson tiene en la mente una franquicia con la bella Zoe, al estilo de su "Nikita" o de "Transporter".

"Colombiana" se deja ver y también disfrutar, como buen producto de la factoría cine-palomitas. Algunas secuencias como la inicial del episodio carcelario o el ataque policía al piso de Zoe-Cataleya o el de ésta a la residencia de un financiero ladron y su asesinato con la ayudita de tiburones, logran que uno duplique su ingesta de palomitas.

La historia de amor de la letal asesina con el guaperas inocente es de lo más trivial y no logra que superemos las sospecha de que es puro relleno estratégico: unas gotitas de sexo ligth siempre dan buen sabor al cocido fílmico y Benson no se estruja las meninges para ofrecernos algo interesante.  Así que nos olvidamos del amor y nos sumergimos en la tremebunda venganza sangrienta de una niña que ya en tan tierna edad daba muestras y maneras de ser pelín psicótica.

 

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3 octubre 2011 1 03 /10 /octubre /2011 16:29

jefe.jpg

Es curioso cómo los directores y productores cinematográficos se sensibilizan con los tiempos en que vivimos. Llevamos varias películas que tratan de la crisis que nos aflige de forma directa o indirecta. En esta ocasión se trata de un incidente laboral que se repite más de lo que muchos creemos: el mobbing, los abusos contra el trabajador por parte de sus superiores buscando que termine la relación laboral de la forma más económica y rápida posible. En este caso los norteamericanos se toman la cosa a guasa esperpéntica y se desmadran con una comedia desaforada y divertiida en la que tres amigos se enfrentan asus tres jefes, unos monstruos con síntomas patológicos cada uno de ellos (como, por otra parte, también los tienen, aunque en menor y mas simple medida los tres amigos). Es decir una película de compañeretes al estilo del humor pasado de rosca que tanto priva en los ultimos tiempos (qué nostalgia de Lubitsch, Wilder y otros directores para los que el sentido del humor no era un ejercicio de humor sin sentido).

Los tres amigos tienen un solo y parecido objetivo: librarse de sus jefes, por las buenas o por las malas. Esos tres angelitos se atreverán con todo con tal de eliminar a los tres jefes, desde contratar a un "profesional" (que no lo es tanto o nada en absoluto) a hacer una imitación barata del clásico de Hitchcok, "Extraños en un tren". Los tres jefes impotables son un psicópático Kevin Spacey, una desmesurada Jennifer Aniston y un sobreactuado Colin Farrell. Con estos tres divos en acción una cosa queda de manifiesto: se han debido divertir como locos los tres actuando en esta película un poco descerebrada. 

Los chicos buenos (aunque uno es un obsesivo sexual, medio lelo el otro y  demasiado ingenuo el tercero) son Jason Bateman (‘Todo incluido’), Charlie Day (‘Salvando las distancias’) y Jason Sudeikis (‘Carta blanca’). El producto está dirigido, por asi decirlo, por Seth Gordon que da unos minutos de metraje al gran Donald Sutherland en los  que se merienda con patatas a todo el que sale junto a él.

El "profesional", (Jamie Foxx) un estafador que toma el pelo a los tres infelices,(aunque poco fiables dada la endeblez de la moralidad de cada uno de ellos) da un poco la medida de todo el entramado argumental que juega una y otra vez con la previsibilidad en las actuaciones delirantes de los amigos y las no menos absurdas de sus jefes.

Quizá en esas figuras estriba el único mérito (relativo) de esta película que pretende ser divertida y se queda en una visión más bien pesimista de la estupidez humana. Así que nos encontramos como una nueva (y más mala) versión del "Cómo eliminar a su jefe" el clásico de los 80, con Jane Fonda.

Situaciones grotescas, poco transgresoras y nada críticas como cabía esperar de un tema tan jugoso. Se trata de una astracanada donde la dentista ninfómana (Aniston) persigue a su empleado creando situaciones patéticamente "excitantes", el hijo del jefe (Farrell) que hereda a su padre (Sutherland) muerto en un ataque al corazón y tiene todas las lacras de un descerebrado yonqui o el psicótico sádico (Spacey lo borda) que explota hasta la extenuación a un  empleado ambicioso. No hay medias tintas, extremos todos desmadrados y una curiosa tendencia a olvidarse de que hay otra solución que queda lejos del asesinato: dejar el trabajo. Pero la crisis es la crisis y los tres amigos prefieren los trazos gruesos de un crimen para el que no tienen la menor capacidad.

Todo acaba bien, como suele ser dictamen de la industria del (poco) entretenimiento. Asi pues una comedia negra al uso que arranca algunas carcajadase al respetable (supongo que debe haber muchos casos de autoidentificación en la platea) y que plantea un triple asesinato con el peregrino argumento de  que "Una mala persona puede motir en beneficio de la humanidad". Pero son, precisamente, esas tres malas personas las que se llevan el gato al agua: ellos dan categoría a la película, aunque se salgan de madre los tres, sobre todo la Aniston y Farrell, en el desempeño de sus abracadabrantes roles.

 

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2 octubre 2011 7 02 /10 /octubre /2011 07:33

Mammuth-269622816-large.jpg

El cine de Gustave Kervern y Benoit Delépine es un cine proletario, irreverente, provocador. Y "Mammuth" puede ser su obra más representativa, una película que seguramente gustará solo a unos pocos, pero que dificilmente olvidarán todos los que la vean, incluso los más disgustados,  con las peripecias del fondón, enorme y desmesurado Gerard Depardieu, un personaje border line que pasea  su patetismo por un escenario friqui donde abundan personajes del parecida sintomatología.

El argumento, el jubilado que a la hora de gestionar su pensión descubre que muchas de las empresas en las que trabajó no le dieron de alta a la seguridad social y marcha por el país  a la busca de sus antiguos lugares de trabajo y compañeros, para que le ayuden a recuperar sus certificados de trabajo, es  algo que se vive cotidianamente por desgracia en esta Europa en crisis social, económica y de valores.

En el fondo es la misma desesperación, vulnerabilidad y abusos que se denuncian en "Inside Job", "Capitalismo, una historia de amor", "Up in the air", "A propósito de Schmidt" (un comienzo argumental parecido pero esta cinta muy bien dirigida por Michael Payne) o "The company men", los mismos collares para perros de distintas clases y pelajes. Personajes alineados o francamente patológicos para ilustrar una pretendida comedia de trazos groseros, surrealistas, crueles o simplemente patéticos. Y digo lo de pretendida, porque lo que acontece en la pantalla dificilmente puede  atraer ni la más desvaida sonrisa. Pelicula que debería convertirse en un clásico para el movimiento de los indignados o en un motivo de reflexión sobre la capacidad de ciertos actores para hacer creíbles los aspectos más trastocados de sí mismos. Depardieu, excelente actor, con sus greñas salvajes y su corpachón elevado al cubo, parece una versión triste de la figura golpeada de Mickey Rourque, una Bestia sin Bella a su alcance (sólo es hermosa la figura fantasmal, ensangrentada, de la novia que tuvo en su juventud, que falleció tras un accidente de moto con él) tan tierno  y vulnerable por dentro como lamentable en su aspecto físico que le asemeja a un orco simple y triste.

El final, supuestamente poético, con Depardieu ya no a lomos de su moto Mammouth, sino viajando en un ciclomotor con los brazos al aire y una sonrisa idiota en el rostro, se sale fuera de la coherencia del feísmo deliberado de la película (a no ser que se nos insinúe que ese viaje final es realmente el último viaje, con el inevitable accidente).

Compañeros y familiares del jubilado itinerante, cada vez más absurdos, patéticos y fuera de la más lineal normalidad, desfilan ante la cámara de estos dos directores franceses que se encuentran muy lejos de los hermanos Cohen aunque a veces parece que les intenten seguir los pasos.

En suma, una road movie pesimista, llena de asperezas y amargura crítica que trata de pasar como una comedia  de nuestro tiempo, insolidario, insensible y muy a menudo cruel. Secuencias como la fiesta de despedida desangelada que le dan al jubilado Depardieu (sus compañeros le regalan un puzzle!!), el encuentro con el buscador de monedas y metales en las playas desiertas, el intercambio onanista con el primo que mas que risas provoca un cierta repugnancia o la relación con su mujer, dejan un poso de emociones poco agradables en el espectador, que reconoce en la pintura burda de la cinta un universo de humor negro que podría pintar Goya, Buñuel o Valle Inclán, una especie de comedia maldita entre el esperpento, la locura y la mezquindad. Ni siquiera la bella Isabelle Adjani, cubierta de sangre, se escapa del negro tono general. Y uno acaba como el Kurtz de Apocalipsis Now musitando, "El horror, ah, el horror"

 

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1 octubre 2011 6 01 /10 /octubre /2011 09:36

arbol-vida-poster-b.jpg Es un director "de culto", es decir uno de esos como Allen, Kubrick, Houston, los Cohen y unos pocos más, vivos o desaparecidos, cuyo trabajo es una garantía si no de éxito inmediato --algunos ruedan para la posteridad-- sí de que sus películas formarán parte de esa no muy amplia nómina de "clásicos" de todos los tiempos.Terrence Malick  ha rodado muy pocas películas (cinco largometrajes en casi cuarenta años) pero basta que se sepa que va a rodar una para que las estrellas más rutilantes del Star System se ofrezcan al precio que sea para formar parte de los titulos de crédito. En esta ocasión, dos de los grandes, Brad Pitt y Sean Penn han sido los agraciados (el primero como protagonista, el segundo como secundario de lujo: sospecho que en el montaje final han debido caer muchas de las secuencias en las que intervino este excelente actor y de eso se resiente un poco la película).

El argumento de "El Árbol de la Vida" acompaña la vida del hijo mayor, Jack,  (Sean Penn como adulto y el niño Hunter McCraken, una revelación, cada gesto y mirada contienen un mundo) de una familia de clase media de los años 50, con especial hincapié en la infancia y en las relaciones difíciles con su autoritario padre (Brad Pitt), la muerte de un hermano y sus consecuencias, en suma el desarrollo problemático del niño en un contexto  duro, desequilibrador y sin concesiones, donde surgen todas las paradojas de una educación  deficitaria y unas incógnitas sobre asuntos éticos y de comportamiento que el chico, como la mayoría, debe resolver por sí mismo, con escasa ayuda externa y nula ejemplaridad paternal.

Vístase esa trayectoria vital no muy original con una puesta en escena suntuosa donde el ritmo sigue la cadencia de las mareas, se nos invade constantemente con bellísimas imágenes espaciales y de la naturaleza, como si se nos recordara de continuo que todo está relacionado, ese nacimiento, desarrollo y muerte de estrellas, planetas, seres humanos, árboles y animales, es todo la misma canción con diferentes melodías. Y todo ello bajo la evocación de un música de lujo: Bach, Mahler, Smetana. Berlioz, además del compositor propio de la cinta, Alexander Desplat. Gozo visual, gozo intelectual, gozo auditivo.

Como suele ocurrir con Malick, el mensaje se repite una y otra vez, entre lineas, inducido, quizá intuido, y los personajes y las imágenes que les rodean siguen un proceso de escritura muy singular. Por eso este director gusta o no gusta, pero nunca aburre, nunca deja indeferente. La familia de los O’Brien (Brad Pitt y Jessica Chastain), se enfrentan desde el principio de la pelicula al doloroso trauma de la pérdida de un hijo y de ese terrible drama emocional surgen los recuerdos y las oniricas, simbólicas, intervenciones del hijo mayor ya adulto (Penn). Esta catarsis familiar toma una estructura no fácil para el espectador, ya que los recuerdos van mezcládose con las tomas no argumentales de las que les hablamos y articulándose en un discurso ético y religioso de altos vuelos, en los que las visiones espaciales o de la naturaleza parecen la epifanía del mensaje religioso. Por eso es laborioso conciliar en la mente del espectador ese nivel superior con los aconteceres en la vida cotidiana de una familia dominada  por la brutalidad de un padre excesivamente autoritario, la pasividad de una madre imbuida del sentido espiritual de la vida, los dramas de los chicos, el amor entre ellos, la compañía no siempre positiva de los amigos, las carencias paternales y la irritación hacia el papel de la madre.

¿Como evitar con esta abundacia de niveles de lectura, las caidas de ritmo? No las evita Malick. Yo creo que se refocila en ellas. Por eso su cine irrita a muchos, desconcierta a otros y fascina a unos pocos, aparte de los que cantan alabanzas por imitación o por repetición bobalicona ante el "genio" enaltecido por tantos. Las maravillosas secuencias "espaciales" parecen una reedición mejorada -- y sensible a raudales-- de las que ya vimos en la irrepetible "2001 una odisea espacial", de Stanley Kubrick. Y como en ella Malick recurre también a las épocas remotas presentándonos a unos animales prehistóricos en acción como muestra de lo que podría calificarse de "piedad" (lo que en Kubrick sería el elemento reflejado en su célebre secuencia de los homínidos, el origen del afán de conocimiento y la violencia contra los congéneres) y esa comparación entre todos los niveles  de la existencia en el planeta. Es la vida, pues, el árbol que forman los seres vivientes, desde las raíces hasta las ramas y los frutos, el elemento esencial de la ambiciosa película.

Los actores saben de sobras que están haciendo historia y asi nos regalan interpretaciones memorables, como la de Brad Pitt con su gesto facial calcado de "Malditos bastardos" y una brutalidad semejante aunque calibrada con estallidos de ternura y de amor reprimido, la Chastain llena de candor y sensibilidad, el soberbio Jack, Hunter Mc Cracken, que de adulto tomará las facciones atormentadas de Sean Penn. Las voces de todos ellos, las preguntas que lanzan al aire, sin respuesta posible "¿Donde estabas, Dios mio, cuando murió nuestro hijo?", ¿Por qué nos has hecho esto a nosotros, que siempre te hemos amado"?" "¿Por qué nuestro padre nos hace daño?" , Y las inquietudes que subyacen, sobre el origen del mal, la necesidad de que éste exista, qué sentido tiene la muerte, a quién beneficia la muerte de un joven, preguntas llenas de sentimiento que elevan el tono de la película en una sinfonía de emociones, color, música y sentimiento que llega a aturdir un poco al espectador, sobrepasado en muchos momentos.

Película pues para ver más de una vez (en el caso de que uno sea un saboreador del cine de Malick) y para estar atento a lo que va despertando su película en nosotros, atendiendo más a lo que se sugiere que al desarrollo anecdótico de la vida de la familia, ya que hay películas que tratan con más efectividad el tema de la muerte juvenil o el de la figura paterna brutal y odiosa, o dejarse llevar demasiado por el mensaje religioso que desprenden muchas de sus escenas. Descubrir la gloria de Dios por doquier puede ser una vivencia en muchas personas pero cuando pasa a mensaje para todos se convierte en algo que no convence. Y Malick es un director que ha dado muestras de una sabiduría y una humanidad que merecen un visionado de su trabajo con seriedad y sin prejuicios.

Personalmente el mensaje religioso  --salvando el espiritual- esa oferta incondicionada a Dios del dolor como parte del amor en un todo que suena a Antiguo testamento, no me convence demasiado, pero si lo hace el contexto cinematográfico en el que me lo presentan, esa visión deslumbrante de que la vida, en su conjunto, es pura e inexplicable trascendencia. Y ese es un mensaje espiritual, metafísico y por tanto universal. Y convierte "El árbol de la vida" en un poema visual con profundas ramificaciones éticas y filosóficas, metafísicas y humanas, de un director inescrutable y enigmático que va encadenando escenas y secuencias para ofrecernos un mensaje de una rara trascendencia en la que se pretende abordar, ahí es nada, el misterio de la vida. No importa lo que pasa, el hilo argumental, importa lo que sientes y lo que piensas mientras la ves y después de verla. Como ocurrió con "Malas tierras" (1973), "Dias del cielo" (1978), "La delgada linea roja" (1998) y "El nuevo mundo" (2005). Quizá sea esta la más redonda de todas a pesar de su mayor complejidad y de esa decisión personal de este incalificable director: tratar de contarnos de qué va esto de la existencia, la muerte y el dolor, la alegría del nacer y la angustia que provoca la muerte de una persona joven llena de vida. Y sobre todo ello, la presencia de Dios para los creyentes, y Malick sin duda lo es.

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30 septiembre 2011 5 30 /09 /septiembre /2011 11:20

boladefuegocartel.jpg"Ball of fire" o "Bola de fuego" de Howard Hawks es uno de los grandes clásicos de la comedia norteamericana, en la que resuena el ingenio y la ironía de ese ser irrepetible que fue Billy Wilder, coautor del guión junto con Charles Brackett y Thomas Monroe, sobre un cuento escrito por Wilder cuando aún era un director europeo, una visión corrosiva del famoso cuento de Blancanieves y los siete enanitos (si recordamos la película de Disney, los siete profesores de Hawks remedan a los de dibujos animados).

Lo cierto es que no es de las mejores comedias de Hawks ("La fiera de mi niña" o "Luna nueva" ) pero si una de sus mejores películas debido precisamente al hecho de la intervención del genio cáustico de Wilder en el guión y a su cinismo crítico. Con las presencias llenas de encanto de Bárbara Stanwyck y Gary Copper (al que Hawks logró imprimir una vis cómica del todo inesperada y sorprendente, a veces creemos estar ante una visión primeriza de Gary Grant)  y un magnífico elenco de secundarios, las aventuras de esa chica de cabaret que huye de la policía y el grupo de profesores incautos, inocentes y enternecedores, logra momentos de una comicidad insuperable, en la que pardójicamente se nos vende un engaño y un abuso de confianza como una comedia agridulce. Barbara Stanwyck and Gary Cooper in Ball of Fire trailer 2.jpg

La eficacia de esta película inspiró una segunda versión "Nace una canción" (1948) con Danny Kaye y Virginia Mayo (dirigida tambien por Hawks) y una visión distinta del arquetipo argumental de la mano del soberbio Ernest Lubicht  con "Ninotchka".

En "Bola de fuego" el argumento juega todo el rato con el doble sentido, los personajes que se hacen pasar por quienes no son y el juego entre una realidad dura, la de la "otra vida" de la chica, vida de cabarets, sexo,violencia, relaciones mafiosas y la vida real-ficticia de la casa aislada con los siete sabios inmersos en su trabajo, al margen de la sociedad y de los problemas y dificultades que existen al otro lado de la puerta.

La intromisión de un ser del lado duro, disfrazada de cordero, belleza angelical con mente y corazon de lobo, trastoca el orden establecido por la vida entre los libros, el conocimiento y los conceptos y simbolos de la cultura. ¿Qué puede surgir de esta incursión del lado salvaje de la vida en el sereno y filosófico del estudio? ¿Y si ademas se produce la chispa amorosa entre la intrusa y uno de los mas inocentes profesores? Pues eso, complicaciones a destajo. Con el añadido de que la otra parte del triángulo, el amante de la chica, es un conocido gangster que necesita a la chica como coartada legal.

Aqui ya  el guionista se compadece del espectador y decide ser fiel a la tradición de Hollywood de los finales felices. Pero bueno, mejor que la recuperen en cualquier video club y perciban lo buenos que eran los buenos directores de antes, en la época del nitrato de plata, cuando el blanco y negro resplandecía con un fulgor que nuestra época es incapaz de crear a pesar de todos los adelantos técnicos de la era digital.

 

 

 

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28 septiembre 2011 3 28 /09 /septiembre /2011 16:25

Roma-168313-full.jpg

roma__fellini_.jpgLa desmesura, pero también la fascinación, el asombro, el guiño, el revulsivo de la imagen, la fuerza onírica de los sueños filmados, la crítica esperpéntica, la sutileza inteligente y a veces poética, la grosería con letra gorda, el escándalo, el sexo más o menos evidente, el enorme erotismo de la exageración, el reflejo de cientos de años de represión, la mirada feroz de un hombre irónico y descreído que ha sufrido décadas de influencia religiosa, la Iglesia como objetivo de un misil nuclear en la mirada sin contención, la sarcástica y vitriólica chanza contra los eclesiásticos, contra la hipocresía de una moral supuesta y contra la maldad de los vicios ocultos y públicas virtudes.

Todo eso, pero engrandecido, hinchado, profundamente humano, demasiado humano a la postre, es Fellini. La desmesura. Y  "Roma" es el epítome de esa desmesura. Pero hay en ella imágenes que quedan para la memoria: las catacumbras encontradas cuando se perfora el subsuelo para hecer el metro y esa secuencia imborrable del aire del exterior que al entrar en un recinto sellado durante siglos va destrozando gradual y progresivamente todos los frescos maravillosos de la villa romana hallada.

Y para terminar, el caótico, avasallador, imponente atasco en la entrada de Roma del equipo de rodaje, carros, un caballo espantado, tanques, camiones de mjdanza con gente jugandio a las cartas en su interior a la luz de las velas, un accaidente con uncamion volcado, siernas de policia y ambulanciaas, bocinazos y una lluvia empepandolo todo de reflejos y de aires de pesadilla.

Las dos historias que se nos cuentan , la del niño Fellini en un pueblo del norte del país evocando la Roma imperial, fascista, lejana como un sueño y la Roma de los setenta, vcaótica,. imprevisible, viciosa, bullanguera y aún así habitable, aunque no tanto como la "otra" Roma, la de los recuerdos del Fellini joven provinciano llegando entren a la ciudad para iniciar su carrera, la pensión, las gentes, las comidas pantagruélicas en plena calle en las terrazas de los barees y restaurantes, el sexo de los burdeles, el anuncio del fascinsmo que triunfa.

Es una película se debe ver como lo que es, un híbrido entre reportaje critico y zumbón y una suerte de "Amarcord" (Me acuerdo") fellinesco que nos deja la miel en los labios para volver a la Roma inexpresable y algo histerica de los  setenta, con sus legiones de hippies ocupando la Piazza de España, los jovenes airados pidiendole mensaje politico a Fellini en su  película o la desmesura bufonesca del desfile de modas eclesiastica con los inamovibles nobles romanos, al que la Iglesia da su protección e inocula el inmovilismo y la decrepita decadencia.

Bella, irritante, absurda, poética y vulgar, un esperpento con aires de trasvestismo y ambiciones líricas, en realidad  una provocación de ese gran falsario, genial embaucador que fue Federico Fellini.

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24 septiembre 2011 6 24 /09 /septiembre /2011 07:01

ironclad-cartel2.jpg

 

 

  De vez en cuando en las películas de la serie B aparece una que nos reconcilia con el cine, a pesar de sus limitaciones y su falta de ambición artística. Esta es una de ellas, "Templario". Dirigida por Jonathan English e intrepretada por James Purefoy, que da muy bien el rol de caballero templario, estoico, silencioso, contenido y atormentado por las atrocidades cometidas en nombre de la fe durante las Cruzadas. Un soberbio, como siempre, Derek Jacobi, como el discreto conde de Cornhill, Kate Mara como su esposa lady Isabel que robará el corazón del templario y un inesperado y habitual robaescenas Paul Giamatti como el  malvado rey Juan de Inglaterra.

En el 1215 el rey Juan se ve obligado a firmar la Carta Magna que resta su poder en favor de las Cámaras formada por los nobles barones. El monarca no acepta de buen grado la imposición y recluta un ejército mercenario danés que arrasa el país para restaurar la monarquía absoluta "por la gracia de Dios", (¿les suena esto?).

Un grupo de caballeros al mando del baron Albany, entre ellos el templario Marshall, se hacen fuertes en el castillo de Rochester, enclave estratégico  importantisimo para el despliegue militar del rey Juan y sus mercenarios. La pelicula nos narra la historia del asedio y la intervención final de obispo de Canterbury aliado con los franceses para derrocar al rey Juan. Durante ese brutal asedio, el templario y la señora del castillo inician una historia de amor, ante la inapetencia permanente del conde, vaya por Dios.

Lo que hace interesante esta cinta muy poco respetuosa con la historia real es la dinámica feroz de los combates, el ritmo de la historia que no decae ni durante las secuencias de amor y un aire general de dignidad y credibilidad que desprenden actores y dirección (algo semejante a lo que ocurre con otra cinta del momento, "Centurión"). Sana, salvaje y apasionante distracción, ataques bien diseñados, secuencias de una crueldad muy a tono con la época pero narrada con desenvoltura y sin complejos y por último pero no menos importante, unos diálogos con cabeza, razonados y sugestivos, en los que se cuestionan las guerras, sus motivaciones y las creencias irracionales que lo hacen posible.

El protagonista James Purefoy, consigue dar profundidad y respeto a su personaje, un caballero templario silencioso y malhumorado, corroido por la culpa y luchando por resistirse a la tentación de Kate Mara (un poco sosa) ante un Derek Jacobi claudicante y temeroso y  un Paul Giamatti que compone un histriónico, maquiavélico, cruel y agresivo monarca, que suele ser asociado al caballero de las mallas verdes, el mítico Robin y que aquí se limita a ofrecernos un retrato seguramente muy real de lo que era un rey de la época, nada estúpido pero muy creído de su papel semidivino.

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23 septiembre 2011 5 23 /09 /septiembre /2011 07:12

cartel_el_atardecer_0.jpg

Es la primera película en inglés del realizador Lajos Koltai y para ello recurrió a un best seller de Susan Minot (adaptada a la pantalla por ella misma con la ayuda de Michael Cunningham, el autor de "Las horas"). Lo primero que llama la atención de esta cinta es la belleza y perfección técnica de la fotografía (Lajos Koltai es un soberbio y acreditado realizador fotográfico) y lo segundo el reparto, verdaderamente espectacular dado el escaso nombre como director de Koltai. Sumar en un mismo reparto a Vanesa Redgrave (más su hija en la vida real, Natasha Richardson) a Meryl Streep (y a su hija real Mamie Gummer) ambas interpretando papeles de madre-hija en la ficción, y añádase a Glem Close, Patrick Wilson y Hugh Dancy, entre otros.

La Redgrave borda su papel de anciana en sus últimos momentos, invadida por los recuerdos que vive, las vidas paralelas de presente y pasado ante sus dos hijas, Constance (la Richardson) y Nina (Toni Collette). La sorpresa y las dudas que las confesiones de su madre sobre su pasado despiertan en las dos jóvenes van complicando una trama que navega airosamente por el tiempo. El principal misterio es la referencia continua al amor de la vida de la anciana, un tal Harris, del que ninguna de sus hijas tenía noticia, así como de su misterioso final que asusta a las dos chicas.

La película atrae formalmente, las interpretaciones son, como cabía esperar del elenco, buenas, pero al conjunto narrativo, a la dinámica de misterio y revelación, le falta aliento, fuerza, vigor. La película deviene discursiva, los grandes temas que plantea, la muerte cercana, el miedo, el remordimiento, la culpa, se quedan desvaidos y conceptuales, los personajes se desdibujan, no nos conmueven, hay momentos en que nos empieza a importar un bledo lo que nos cuentan, o mejor, cómo lo cuentan. Es un melodrama de folletín o telenovela magnificado por el reparto y la puesta en escena majestuosa de Lajos Koltai, empeñado en seducirnos con el personaje crepuscular de la Redgrave, pero incapaz de sacar más brillo a Glenn Close y Meryl Streep.

No me extraña que la película no acabara de arrancar en Estados Unidos y que aquí esté teniendo una vida mortecina que acabará en los videoclubs convertida en una opción más o menos romántica para pasar un domingo por la noche. Lo cual demuestra  algo curioso respecto al cine y a las películas: a veces aunque se echen sobre la mesa los mejores ingredientes, grandes actores, un buen guión, fotografía superior, localizaciones inmejorables, música excelente, ocurre que el producto resultante está muy por debajo de la excelencia de los componentes. A menudo no se puede identificar qué es lo que falla:  un ritmo inadecuado, un montaje deficiente, cierta frialdad o un exceso de pasión que roza el ridículo. Nada nos llama especialmente la atención crítica. Pero no sentimos esa sensación inexpresable que rodea las grandes peliculas. Todo es correcto, pero... ese "algo" que falla condena irremediablemente al conjunto. Algo así pasa con "Atardecer"

 

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21 septiembre 2011 3 21 /09 /septiembre /2011 09:21

animals.jpgLos alemanes también han entrado al trapo de los dibujos animados para toda la familia que inauguró con gran acierto la factoría Pixar desbancando al sentimentalismo dulzón de Disney para siempre jamás. Su producto, "Animals United" se adscribe a la moda de los animales enrrollados, tipo "Madagascar", y la verdad es que no lo hacen nada mal. Esa unión de todos los animales de la estepa africana en pos del agua y contra la brutal intromisión de los humanos, se convierte en una parábola que conmueve, divierte y hace pensar.

Basada en la novela para niños, "La conferencia de los animales" de Erich Kästner, los directores de esta película Reinhard Kloos y Holger Tappe, hacen una apuesta por una divertida pero contundente defensa ecológica de los espacios teóricamente libres de Africa y, por extensión, de todo el orbe terráqueo, como tan maravillosamente define el discurso de la multicentenaria tortuga en una de las secuencias más emotivas de la película.

Sin embargo a pesar de las buenas intenciones y de algunos detalles de eficacia hilarante, "Animals United" se muestra algo torpe en la descripción de la lacra humana medioambiental y no logra dar cierta trascendencia, como pedía el objetivo argumental, a las historias que nos cuentan, infantilizando de alguna manera el resultado. Un repaso a "Upp" o a "Walle-e", el viejo de los globos y el niño o el robotito enamorado de una robot ultramoderna, hubiera quizá inspirado un poco más de sutileza, un poco más de ternura.

Billy, el suricato histérico y Sócrates, el león filosófico y nada carnívoro, intentan averiguar porqué no llega el agua de las montañas a su lugar de residencia, el delta del Okavango. En su viaje se les unen otros animales que han debido huir de sus hogares por la acción devastadora del hombre, dos sabias tortugas centenarias, un demonio de Tasmania pedorro y gesticulante, un canguro, una osa polar y un gallo francés absolutamente improbable. El rio ha sido represado para construir un hotel de lujo en sus orillas, donde paradójicamente, se celebra una conferencia internacional sobre el cambio climático. El cazador del hotel --una copia descarada del aventurero de "Upp"-- logra apresar al león Socrates y los animales deciden reunirse en asamblea global, elefantes, rinocerontes, iñús, jirafas y todo tipo de pájaros para liberarlo y hacer saber a los humanos que están hartos y muy indignados.

Pues bien, todo esto hasta el final previsible y en loor ecológico buenista. ¿Cuál es el problema? Un poco más de lo mismo. "Ice Age" y "Madagascar" nos han puesto el listón muy alto. Y en esas sobra lo que aqui falta: personajes con auténtico gancho y más sentido del humor, ironía y autoconcienciá -de los directores-- de que se trata de hacer una peli de dibujos para divertir y entretener a niños y adultos y, en segundo lugar, dar el mensaje ecológico. El problema es que han hecho una peli ecológica de denuncia usando a animalitos de reclamo. Y no era eso. Por eso no funciona ni como peli denuncia.

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