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17 febrero 2019 7 17 /02 /febrero /2019 08:50

Karl Kraus es un ensayista polemista, un provocador nato que odia las imposturas del lenguaje y muchas otras cosas censurables de una ciudad que es testigo angustiado del fin de un imperio y el comienzo de un período estremecedor de inseguridad, muerte y horror. Busca la autenticidad, la sencillez, una cierta verdad. Y grita: "Como no tenemos tiempo, no les queda a los autores otro remedio que decirnos con todo género de detalles lo que se hubiese podido expresar brevemente". Y para que no quede lugar a dudas de las maneras de Kraus, sus intenciones, sarcasmo y mala uva, a veces irónico, a veces brillante o lúdico, quizá grosero e insultante cuando quiere, en otro lugar, asevera: "Quien sea capaz de escribir aforismos no debiera desparramarse en artículos". Leer este libro del insigne Karl Kraus (1874-1936) es un ejercicio de paciencia, asombro, admiración, irritación y rechazo. Es una especie de Ramón Gómez de la Serna, pero menos divertido e ingenioso, más duro y más inteligente...y al contrario del gran Ramón con sus "greguerías", dispuesto a indignar , a veces hasta la respuesta violenta, a propios y extraños. Algo parecido a un Cioran, lúcido y depresivo.

Prescindamos del capítulo 3, dedicado a la mujer y a la moral: es de una misoginia vulgar y de fastidioso mal gusto, de puro machismo tabernario y violento, poco justificado por la excusa de la época que vivió, donde esas actitudes eran moneda corriente, dada la evidente inteligencia y cultura de K.K. De la que sin duda deja ejemplos suficientes en esta colección de aforismos, que goza del privilegio de ser prologados por un irónico Miguel Angel Aguilar (¿qué tal viejo amigo y compañero?) y editado y traducido  por el ya desaparecido, erudito y áspero, Jesús Aguirre.

Kraus, judío checo converso de lengua alemana,  fue una deslumbrante aunque incómoda personalidad  intelectual en la Viena de entreguerras(en el índice onomástico del soberbio libro "La Viena de Wittgenstein" de Janik y Toulmin, es el nombre más citado) y su revista "Die Fackel" (La antorcha) editada y escrita casi en su totalidad por él mismo durante 37 años,  era leída con devoción, asombro, irritación y denuncias por todo los que la amaban (Schömberg, Musil, Zweig, Canetti, Adorno y el mismo Wittgenstein) y muchísimos que la detestaban (aunque no dejaban de leerla) y los que solían ser blanco de los ataques inclementes, ingeniosos e inteligentes del autor.

A poco más de un mes de la guerra civil española, moría Karl Kraus, evitándose la considerable incomodidad de intentar huir de los nazis a los que les hubiera importado muy poco acabar con una inteligencia superior...pero judía de origen (se convirtió al catolicismo). Su obra, bastante extensa, es en España poco conocida, con algunas excepciones minoritarias de  la República, la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes de Madrid. Después de la guerra, silencio, ya en los ochenta, se publica una primera versión de este  libro de aforismos preparada por Jesús Aguirre y bautizada también Contra los periodistas. El resto de su obra, 17 volúmenes, más los 39 de su revista, más una larga correspondencia, que la guerra y los descuidos diezmaron considerablemente. 

Artículos, ocurrencias aforísticos al modo de las greguerías de don Ramón, o los "propos" de Alain, panfletos variados y polémicos, bastante poesía, algo de teatro fantástico y, en el fondo, uno de los periodistas más aclamados y destruídos por la profesión, de la historia del periodismo escrito. También se especializó en lecturas pública de poesía, comedias, operetas, auxiliado por un pianista y una puesta en escena minimalista, en plan hombre-orquesta, demiurgo mágico de un surrealismo "avant la lettre". Fue un modelo inalcanzable de periodista honesto y batallador. Y al margen de su a veces excesiva contundencia verbal, luchó contra el belicismo, la corrupción, la hipocresía sexual  y la violencia en todas sus formas

Era la Viena de Freud , Klimt y su expresionismo, Schönberg y su atonalismo, Wittgenstein y su formalismo lógico, Schnitzler y Hofmannsthal, Mahler y Kokoschka, Adolf Loos y Rainer María Rilke...y Adolf Hitler.  Pero también una época que ya preludiaba el salvajismo nazi-soviético, belicismo y exterminio de  la inteligencia, el arte y el humanismo. Kraus y su activa lucha contra todo ese huracán de odio y maldad que ya asomaba su feo rostro, influyó en gente  como Benjamin, Adorno, Horkheimer o Löwenthal, que lo consideraban como "el mayor satírico en lengua alemana del siglo XX".

Los que se esperen al leer el título y lo que he escrito hasta el momento que se trata de una colección de aforismos contra el periodismo, el mal periodismo y sus asuntos, van errados. Kraus carga contra todo lo que a su juicio va mal, desde la moral a las mujeres, al tándem  Viena-Berlín, a la tontería y los cretinos llenos de soberbia, los funcionarios, los políticos, los psicólogos, la corrupción, los malos artistas, los estetas,  músicos y actores, escritores, eruditos y, por supuesto, la tendencia generalizada hacia la guerra como la manera más rápida de resolver problemas que no tienen nada que ver con las armas.

Libro pues ineludible. Pero con una muy seria advertencia: si quiere disfrutarlo, incluso aprender de él, por favor, no se le ocurra leerlo seguido, con prisas, de una tacada, o dos, o tres. Es un libro para leer durante unos meses, ni siquiera página a página, sino pensamiento, aforismo, comentario de uno en uno, por solitario. En caso contrario, le vaticino una indigestión y que acabe en la papelera, lo cual sería además de una lástima algo peor, un error.

Algunas perlas: "Te perdonarán la bajeza que han perpetrado en contra suya, antes que el favor que de tí recibieron". "No tener una idea y poder expresarla, eso hace al periodista" "El nacionalismo es un hervidero en el que se incrusta cualquier otra idea" "La nueva psicología es una doctrina que contrae la personalidad tras haber ensanchado la irresponsabilidad" Sobre el psicoanálisis (aunque Kraus era muy respetado por Freud): "Tienen la prensa, tienen la bolsa y ahora tienen también el subconsciente". "Las buenas opiniones carecen de valor. Lo que vale es quién las tiene" "La educación es algo que reciben los más, que muchos transmiten y pocos tienen" "Las gentes que han bebido de las fuentes del saber más de la cuenta son una plaga social"."No hay otro arte de la palabra si no es la capacidad de poner en claro una opinión". "El periodista está estimulado por el plazo. Cuando tiene tiempo, escribe peor" "El diablo es optimista si cree que puede hacer peores a los hombres". "Los místicos olvidan a veces que Dios lo es todo, salvo místico". "El que plagia debería copiar cien veces al autor" "El diagnóstico es una de las enfermedades más extendidas" "La vida es un esfuerzo digno de mejor causa". En fin, sírvanse. Pero con mesura.

FICHA

CONTRA LOS PERIODISTAS Y OTROS CONTRAS.- Karl Kraus.- Prólogo M.Ángel Aguilar. Edición de Jesús Aguirre. Ed. Taurus. 14,90 euros. ISBN 9788430622382

 

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27 enero 2019 7 27 /01 /enero /2019 10:37

Este libro o mas bien panfleto político o ensayo político -social del gran Tolstói fue escrito unos diez años antes de la muerte del genial escritor 1828-1910), cuando ya su vida había dado un importante bandazo hacia lo místico, la ayuda a la pobreza y la miseria de la gente del pueblo y sus descendientes se disputaban una cuantiosa herencia que Tólstoi se empeñaba en donar a los más necesitados. El escritor se sentía ya muy lejos de aquellas grandes obras, "Guerra y paz" o Anna Karerina" que habían cimentado su fama mundial, pero aún no se había producido la  segunda Gran  revolución rusa, la  de octubre de 1917 (sería el 7 de noviembre de ese año según el calendario vigente en Europa, el gregoriano) que habría de cambiar la faz de su país y aterrorizar a la confiada Europa (y seguramente también a él que era un pensador moralista, utópico y bienintencionado).

"Contra aquellos que nos gobiernan", forma junto a ""¿en qué consiste mi fe?" o "El reino de Dios está en vosotros" en una trilogía que da forma a su voluntariosa crítica al poder y en un llamamiento a una rebelión no violenta proclamada con acentos apostólicos y cristianos, pero también con gran lucidez y un realismo irónico que mostraba los defectos sociales y políticos que provocaban miseria, injusticia y amargura en la gran población rusa que apenas podía sobrevivir, ante el dispendio y el lujo de una minoría privilegiada, poderosa y sin ningún tipo de moral.

Escrito con un estilo claro y contundente, con precisas descripciones y situaciones vividas por el propio escritor y con un ánimo de denuncia que convierte el texto en una irritada y conmovedora protesta contra la vida miserable que era moneda corriente en su país, nos va mostrando estampas de la vida cotidiana de las elementos mas humildes de la población rusa, desde los braceros de la estación moscovita de Kazán, a la durísima vida de las obreras de una fábrica cercana a la casa del escritor, como una serie de reportajes donde abundan las preguntas pero no se da ninguna respuesta, donde apunta la brutal injusticia pero no se indica un camino eficaz para solventarla, ya que la religión no ayuda a esas personas sino que de alguna manera tolera y justifica todo ese horror popular.

Su lucidez le permite vaticinar que la socialización de los medios de producción no sería viable para el progreso de las clases más oprimidas, mientras que las nuevas tecnologías de producción no favorecerían a los humildes sino que enriquecerían aún más a los poderosos. Las leyes van siendo dictadas por los poderosos que como siempre tienen el poder de controlar la policía y el Ejército los medios tradicionales de la "violencia organizada" para mantener una mayoría oprimida de humillados y ofendidos. 

La propiedad de la tierra sigue siendo un activo en un país de grandes extensiones rurales y Tolstoi preconiza el reparto de las grandes propiedades de terratenientes entre la población (él mismo libera a sus sirvientes-esclavos y trata de repartir sus tierras con la oposición legal de sus familiares). En plena efervescencia  visionaria Tolstoi asegura que si la población se niega a trabajar en esclavitud, a formar parte de la policía o el ejército, a apoyar en forma alguna a los  Gobiernos de los poderosos, todo colapsará y podrá iniciarse una revolución auténtica, pacífica por y para el pueblo.

Como más tarde harían Gandhi, Thoreau o Luther King, Tolstoi clama por la resistencia pacífica, el negarse a pagar impuestos, el rechazar la explotación o las levas de soldados. Su fallecimiento y su edad le impiden ver el destino aciago de esos profetas de la paz (en el caso de Thoreau, sólo fue la cárcel de la que fue prontamente liberado por sus amigos, los otros dos fueron asesinados).

A pesar de todo la crítica contra la clase política y la financiera, los intelectuales, juristas y economistas que apoyan los abusos e injusticias que se cometen, son de plena actualidad y atañen con igual contundencia al sistema capitalista como al marxista (en realidad son los mismos perros con distintos collares) y a sus utopías que sostienen la evidencia de una imposibilidad de ejecución real y efectiva.

Quizá lo más permanente en estos días del mensaje revolucionario y crítico del viejo escritor ruso sea su llamamiento al respeto a la Naturaleza, la promoción y el sostenimiento general de bienes tales como la salud, la simplicidad de vida, la dignidad, la moralidad y una visión del trabajo como algo que suponga poder mantener una vida sin necesidades básicas sin cubrir, que no socave la autoestima de la persona y le permita prosperar hacia una existencia razonablemente feliz. 

Para Tolstoi, "no hay más que un  remedio, abstenernos de practicar la violencia: la violencia física, la enseñanza sistemática de la violencia y toda justificación social de la violencia".

FICHA

CONTRA AQUELLOS QUE NOS GOBIERNAN.- Lev Tolstoi.- Trad. Aníbal Peña.-  125 págs. Ed. Errata Naturae.- ISBN 9788415217633
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26 enero 2019 6 26 /01 /enero /2019 16:21

Cuando las palabras llegan al límite de su significado y los conocimientos se vuelven operativamente inservibles, la historia humana vuelve los ojos a la sabiduría y esta señala al silencio como respuesta. Con Chuang Tze, Confucio o Lao Tse por el mundo oriental, Aristóteles, Kant, Nietzsche o Wittgenstein, por el occidental, la filosofía ha conocido ese punto límite en el que el discurso deviene retórica vacía. Con ellos y otros grandes la alternativa ha apuntado hacia la hermana secreta de la filosofía, la sabiduría. Y ella ha mostrado el silencio no como solución o respuesta, sino como única posibilidad de  seguir en el SER  y no quedar sepultado en el ESTAR con su pliegue circunstancial de contradicciones y paradojas. 

Cuando el príncipe Hamlet muere, exhala su último aliento con una frase "Lo demás es silencio". Ese "demás" está repleto de razones, explicaciones, dudas y certezas, amor y odio, venganza y celos, errores y maldades. Justamente la materia de estudio de la filosofía, tan ocupada en estructurar el "ser" y el "deber ser" de los humanos que trata de ignorar la presencia obsesiva de la sabiduría y del silencio que preconiza, de ese estar "entre", de ese vivir en el pliegue del tiempo, sin decantarse por nada, inclinándose a lo correcto en el momento oportuno. Los chinos lo sabían bien en la antigüedad. algunos presocráticos también. Los epicúreos y los escépticos y estoicos la rozaron. Nietzsche, un romántico del exceso y Wittgenstein, un Hamlet del lenguaje, la encontraron tarde para ellos, su Ser ya les había devorado.

El silencio es el muro que cierra el paso de la lógica china taoísta o exige ser superado en el koan zen. Wittgenstein llega a sospechar que el muro del silencio es, en realidad, una ventana. Como ciertos poetas ha comprendido que al límite del lenguaje no reina la oscuridad sino un mudo resplandor. Poetas y místicos sienten la tentación del silencio por razones distintas a las que Hannah Arendt, Rusell o Primo Levi  exigen ante el horror del siglo XX con sus símbolos aplocalípticos, Hitler, Stalin, Pol Pot, Mao, Ceaucescu, Pinochet, Saddam, Amin o el genocidio de los kurdos o armenios, los palestinos, las hambrunas de Africa, el éxodo hacia la muerte de millones de personas, los campos de refugiados...un escenografía espantosa que parece reflejarse en el cuadro de Eduard Munch "El grito", una de las obras de arte que resumen la desazón del espectador ante el horror implacable y gratuito del mal. Ante eso la sabiduría reclama silencio. Y humildad para cambiar en base a lo que hemos aprendido: el mal absoluto es un muro. Solo la sabiduría puede abrir una ventana en él.-Alberto Díaz Rueda

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12 enero 2019 6 12 /01 /enero /2019 10:45

El escritor ruso Leon Tosltoi, en uno de sus panfletos políticos, de los que en los últimos años de su vida se dedicó a escribir con profusión, narra una de las historias de "Las mil y una noches" a fin de ilustrar las relaciones perversas que se suelen establecer entre los gobiernos y los gobernados. Describe a un viajero que por azares del destino llega a una isla desierta. En ella encuentra a un viejo desvalido y tullido que le ruega que lo cargue sobre sus hombros para ayudarle a cruzar un arroyo. El viajero, compadecido, lo hace y cuando llega a la orilla opuesta el viejo le va pidiendo que siga llevándolo para aprovisionarse de frutos y una vez en su cabaña le deje allí en lugar seguro. El viajero lo hace y va notando que el viejo ha cerrado con sus piernas un fuerte dogal en torno a su cuello y su tono lloroso va convirtiéndose en órdenes de mal tono. Cuando intenta dejar al viejo y obligarle a bajar de su cuello, éste se niega y lo convierte en su esclavo, amenazándole con ahogarle. Dejando al margen la exageración irreal de la anécdota, Tolstoi la convierte en metáfora. En ella, el líder, el jefe, el tirano, los que gobiernan y mandan, han logrado que el pueblo (con sus votos, en una democracia)  les permitan gobernar de la misma manera que el viejo con el viajero, subido a sus hombros y atenazándoles por el cuello con las necesidades de la vida. Y a base de disciplina fortalecer su poder y privar de la "cualidad más importante de su naturaleza, la razón libre" a sus gobernados. Más adelante Tolstoi cita al escritor alemán Heinrich Schmitt: "Los gobiernos que justifican su existencia por la seguridad relativa que proporcionan a sus súbditos son comparables al bandido calabrés que prometía a los viajeros que encontrarían libre el camino si les pagaba un tributo". Con una diferencia sustancial: el bandido robaba a los ricos y los gobiernos despojan preferentemente a los pobres y favorecen a los ricos que, a su vez, les apoyan y aseguran su mandato. ¿Simple? Suena a cuento capcioso para adoctrinar a gente sencilla e inocente. La época en que Tolstoi escribió su panfleto dista mucho de la nuestra. Pero, en el fondo, ahí donde anidan ciertas verdades incómodas y también bastante simples, lo que se dice reverbera, vibra con un realismo molesto y más si aplicamos el cuento a intereses no sólo económicos y políticos, sino también sociales, nacionalistas, racistas, religiosos, de psicología de masas, de burocracia entorpecedora, de fiscalidad abrumadora. ¿Es el sino del hombre tener siempre sobre sus espaldas a un tirano de muchos rostros? El problema es encontrar una solución justa y equitativa que establezca mecanismos de control para convertir los gobiernos en gestores honestos  y eficientes para los intereses de la comunidad. Y eso Tolstoi no lograba concebirlo, sino con modelos de resistencia pacífica y fórmulas vinculadas al decrecimiento y la economía sostenible, algo absolutamente utópico en nuestra época. Quizá sea un sueño imposible, minado desde que nace por un virus congénito al ser humano: la ambición codiciosa e insaciable pavoneándose en el territorio de la ignorancia y la visceralidad más irracional. Para obtener ejemplos, pongan un telediario o lean un periódico. Es plena actualidad.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

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7 enero 2019 1 07 /01 /enero /2019 09:28

 La última novela de la autora francesa de origen argelino Kaouther Adimi, Nuestras riquezas (Nos richesses, 2017; Libros del Asteroide,  2018), es un libro ingenuo y realista lleno de monstruos y héroes, que nos habla del amor a los libros y de la brutal injusticia y desmesurada violencia de la situación política histórica de un país que ha pasado medio siglo sumido en una guerra sin fin, aunque en algunos años larvada y en otros sumergida en una orgía de sangre inocente, primero por motivos políticos, la independencia argelina de la "madre patria" Francia (raramente se ha visto una "madre" tan cruel, desalmada y estúpida) y después por el fanatismo religioso musulmán, las "fraternales" matanzas de los integristas argelinos sobre su propio pueblo.

Ese es el escenario de fondo de una historia triste y plácida: el oasis de una librería en pleno centro de las kashba de Argel, en el número 2 bis de la céntrica calle Hamani, antes Charras, donde aún existe hoy una librería de préstamo y venta de libros en francés y árabe, " Las Verdaderas Riquezas", como la novela homónima de Jean Giono. La historia se nos cuenta a tres niveles narrativos. Desde el diario de Edmond Charlot (basado en documentos reales), que la abrió en 1936, a las vivencias del joven que va a vaciarla de libros para que se abra allí una tienda de buñuelos en el siglo XXI (afortunadamente esa parte es ficción, la libreria existe aún), pasando como en las tragedias griegas por una voz anónima coral que podría pertenecer al pueblo argelino. Charlot fue un hombre renacentista en pleno siglo XX. Librero y editor pero sobre todo talentoso descubridor de escritores en ciernes,  como Albert Camus, Jules Roy, Saint-Exupery, André Gide y Emmanuel Roblès. De hecho fue el primer editor de Camus, con la publicación de una pieza teatral "Revuelta en Asturias" y fue encarcelado por haber editado a Gertrude Stein cuando Petain reinaba en Vichy. Bernanos, Rilke y Garcia Lorca, también fueron publicados por Charlot entre milagros y fatigas por la falta de papel o tinta durante la guerra. 

Charlot es un editor atípico en un sentido: no parece que la rentabilidad sea un criterio importante en su elección de autores y libros para publicar. Como él mismo escribe en su diario: "yo no persigo la coherencia, sino que publico sobre todo aquello que me gusta, y únicamente libros que me siento capaz de defender. Mi compromiso tiene que ser absoluto. Así es como yo concibo mi trabajo. El escritor tiene que escribir, el editor tiene que dar vida a los libros. No veo límites a esta idea. La literatura es demasiado importante como para no dedicarle todo mi tiempo”.

Evidentemente y por muchos motivos, algunos de los cuales se desprenden de lo que se nos cuenta en la novela -basada en hechos reales, como está de moda en el cine de hoy- este editor es uno de esos héroes que en ningún momento cree serlo. ¿Y los monstruos? La represión francesa contra la liberación argelina, los inicuos asesinatos en masa de manifestantes argelinos pacíficos, en pleno Paris (1961), los horrores que sacudían las calles de Argel y de otras ciudades del país, la abominable "cruzada" intregrista que asoló al campesinado argelino durante los ochenta y noventa, la corrupción y desidia de los sucesivos gobiernos argelinos y sus dirigentes, que ahogaron los sueños de libertad y progreso de los ciudadanos...

"Un hombre que lee vale por dos", se lee en árabe y en francés en un cartel  colocado en el escaparate de "Les vraies  richesses". El editor Charlot vale por muchos hombres, en realidad simboliza a un pueblo martirizado, el franco-argelino. Los últimos capítulos fechados en Paris y Argel en 1961, son el epítome de la narración. Ante los escombros de su segunda librería, destruída por una bomba anónima francesa "por ser simpatizante de los argelinos", un periodista le pregunta a Charlot sobre su amigo Camus y al final le pide "su receta" para los futuros escritores. Y ese hombre lúcido responde: "Compre una mesa corriente, con cajón y cerradura. Cierre el cajón y tire la llave. Cada día escriba tres hojas de papel y las desliza por la la ranura del cajón, sin releerlas. Al año tendrá novecientas hojas. En ese momento llega su turno."

FICHA

NUESTRAS RIQUEZAS.-Kaouther Adimi.- Trad. Manuel Arranz.  Ed. Libros del Asteroide.-181 págs. ISBN 9788417007607

 

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1 enero 2019 2 01 /01 /enero /2019 10:48

Todo empezó con un libro que me envió Oana Mosniagu, jefa de prensa de Ático de los Libros. "Los Templarios", del historiador inglés Dan Jones. Un tema controvertido y archi-mal-conocido, digno de series de televisión de lo más truculentas y montañas de libros de pretendida divulgación y/o esoterismo delirante. Me impactó la cruz templaria en la portada, con su emblemático color rojo sangre (simbólica la de Cristo, real la de millones de seres humanos de la misma o distintas creencias vertidas en las acciones de los Cruzados). Es la misma cruz que está grabada en una de las piedras sillares de la casa del siglo XVI donde resido, en un pueblecito de Aragón.  Había estado mucho tiempo en los últimos meses enfrascado en dos libros del recientemente fallecido(uno de junio de este año) John Julius Norwich, un maestro del ensayo histórico de divulgación: "Cuatro príncipes" y "El Mediterráneo", publicados por la misma editorial barcelonesa.  No hace falta ser un erudito para percatarse que los  tres libros tenían varios puntos de relación histórica entre sí, a pesar de las diferencias de época. Se había producido un fenómeno de coincidencias en un momento muy adecuado, lo que Jung llamaría "sincronicidad". Así que, ¿por qué no dedicarle un artículo global a estos tres títulos, siguiendo la tónica (circunstancial) que llevo en esta revista de ir presentando "trilogías" específicas, temáticas o de género?

"Los Templarios", subtitulada "Auge y caída de los guerreros de Dios", tiene la fuerza y potencial dramáticos y trágicos de las obras  de asunto histórico de Shakespeare y el dinamismo narrativo espectacular de "Juego de Reyes" o de "El señor de los Anillos", aunque Dan Jones se luce como historiador  al ilustrarnos de forma documentada y exquisitamente amena sobre unos hechos históricos concretos, evitando entrar en juicios o valoraciones equívocas. La existencia de la Orden militar de los Templarios desde sus inicios en 1119, siguiendo el ejemplo de un grupo de médicos voluntarios que asistían a los peregrinos de Tierra Santa, como un grupo de caballeros que protegían a las personas que iban a los lugares sagrados, pasando por su auge y conversión en una Orden militar religiosa que durante doscientos años llegó a constituir un auténtico entramado de poder, influencias, riquezas y propiedades que les convirtieron en una de las instancias más temidas de esa época histórica, no sólo por su vertiente militar sino por el sólido poder financiero que les ponía a la par de príncipes, reyes y emperadores. Este fue, en definitiva, uno de los motivos principales de su súbito y trágico hundimiento, por el paradójico odio e inquina del rey de Francia Felipe IV, cuya codicia y patológico furor (sólo comparable, nos cuenta Jones, con la del sultán Saladino que supervisó personalmente la ejecución de cientos de templarios en un sólo día) sellaron el sepulcro de la Orden con el ajusticiamiento en la hoguera del Gran Maestre de la Orden, Jacques de Molay. Sepulcro que nunca quedó cerrado del todo ya que se mantuvo cierta idealización popular y un simbolismo de bravura y rectitud. Con cierta ironía, nos cuenta  Jones  varios ejemplos de la persistencia de la Orden en el imaginario popular:  desde un cártel de Los Caballeros Templarios" fundado en marzo de 2011 en México, hasta las fabulaciones que consideran a los Templarios como guardianes del Santo Grial  (Spielberg cruzó a Indiana Jones con un Caballero Templario que custodiaba la Copa sagrada) o incluso con una especie de orden financiera secreta que mantiene un poder oculto pero activo o defensores de la dinastía secreta de Cristo y María Magdalena...hasta en literatura, el Código Da Vinci o el Péndulo de Foucault y algo de "El quinteto de Avignon" de Durrell, junto a algunas teorías conspirativas de "alcance mundial" que rozan el ridículo o, con más buena fe, sociedades secretas tipo masones o Rosacruces que reivindican ciertos parentescos con los Caballeros tan brutalmente extinguidos.

En otro orden de cosas, "El Mediterráneo", una de las joyas de la Corona que forman las obras de divulgación histórica  de un diplomático metido a escritor, John Julius Norwich, fallecido el pasado mes de noviembre con 89 años. Se suele alabar a este tipo de escritores asegurando que tienen la pericia de un novelista ("se lee como si fuera una novela"). Creo que es un error. No hay ningún lector atento que lea las obras de Norwich (conozco dos) como "si fuera una novela". Es como comparar la visión de la película de Houston sobre "Bajo el volcán", la genial novela de Malcom Lowry, con la lectura de la misma. Hay tanta diferencia entre las dos artes narrativas, la del cine y la literaria, como entre el estilo de un buen novelista con el de un buen historiador (no sirve para los novelistas metidos en faenas historicistas, estos son híbridos). Mi lectura de "El Mediterráneo" me ha aportado elementos y gratificaciones muy distintas a las que me produjo el citado Durrell, el poeta Kavafis, Byron, Homero o Virgilio cuando escribían sobre el mismo mar.

¿Qué relación tienen entre sí las civilizaciones arcaícas de Egipto o las clásicas de Grecia y Roma, la guerra de Troya, la filosofía y la ciencia de las polis griegas, los misterios de Micenas o Cretas, el imperio basado en el Mar común, el "Nostrum" romano, las tres religiones monoteístas más importantes y conflictivas, las Cruzadas y la rivalidad entre cristianos y musulmanes por el poder y la gloria -que dura hasta nuestros días tomando vías de expresión tan sangrientas y codiciosas como las que protagonizaron los Caballeros Templarios (hablamos del terrorismo jihadista y de la incesante y salvaje inmigración que es el río que no cesa)-   y otros eventos, los catorce siglos de esplendor italiano, la milenaria Turquía expandiéndose como otro de los grandes imperios del pasado que seguían la dinámica,  auge, esplendor, decadencia y ruina; periodos de transición con el predominio hispano y el descubrimiento de América, que por breve tiempo desvió el interés de occidente hacia un océano más que hacia el mar de siempre, los asedios de Solimán el Magnífico contra Rodas y Malta (que reencontraremos en el siguiente libro de este artículo) y nuevamente la lucha entre la cruz y la media luna, la batalla de Lepanto, la aparición de un general corso ambicioso que gestó otro de los breves imperios de la historia, el de Francia, hasta la sangría brutal de la Primera Guerra Mundial, llamada la Gran Guerra, con millones de muertos y episodios vergonzantes que sólo serviría para consolidar los cimientos de otra guerra aún más bestial? Pues bien, el nexo común de los treinta y tres apasionantes capítulos de este libro, es obviamente, el Mediterráneo. Como bien subtitula Norwich, "Un mar de encuentros y conflictos entre civilizaciones". Apasionante.

En cuanto a "Los cuatro Príncipes", Norwich, logra darnos una idea cabal de la forja de la Europa moderna con todos sus defectos, sus limitaciones y sus excesos, a través de la glosa de cuatro príncipes que nunca debían haber reinado (dinásticamente hablando) y que transformaron la dinámica europea de una forma profunda.  Con una prosa que supera en  ironía y sarcasmo a la anterior, pero sin olvidar el rigor al dato histórico y a una documentación solvente, Norwich se ocupa de los cuatro príncipes, nacidos todos en un arco de diez años. Los cuatro coincidieron en los momentos de mayor poder de cada uno y aunque murieron relativamente jóvenes, sólo Solimán llegó a los 70 años (los tres reyes cristianos murieron entre los 52 y los 58 años) lograron  cambiar la dinámica de progreso de Europa, en un continuo juego de rencillas, rivalidades, celos, traiciones y ambición, no sin disminuir la población de forma violenta a través de guerras entre ellos, problemas de religión (el cisma protestante, la Reforma) y la sempiterna rivalidad con los musulmanes (representados por un líder  excepcional, el otomano Solimán y su imperio en expansión, aunque ligado a su figura, tras su muerte, como con Alejandro, se desmoronó) ocasionaron tantas salvajadas como las mismas guerras.

El inglés Enrique VIII, orondo y mujeriego (sus apetitos están en el origen de la Iglesia de Inglaterra y la ruptura con el Papado), el francés  Francisco I, celoso del poder de Carlos I de España y V de Alemania y rival ocasional del ingles así como aliado ocasional del sultán turco, fraguaron una intrincada red de tratos, traiciones, venganzas y episodios sangrientos que no impidieron el enorme florecer del Renacimiento y la estimulante renovación religiosa, cultural y política que provocó la Reforma enlazando las tierras europeas con las de Oriente medio, creando los mimbres históricos que a través de los tiempos nos llevarían a explicarnos muchas de las características del momento actual. Fue en un arco de cincuenta años en el siglo XVI,  donde las obras,  ambiciones y codicia de estos cuatro príncipes "transformaron el mundo civilizado" como asegura el autor en la frase final del libro.

En resumen, tres libros cuya lectura resulta doblemente gratificante: no sólo por el cúmulo de datos, anécdotas históricas y chismes inevitables que ocasionan ese tipo poderoso de protagonistas, lo cual crea un enorme placer al lector; también porque la visión global informada de Norwich nos hace ver el revés de la trama, las conexiones causa-efecto que han ido configurando el tapiz histórico que nos permite comprender las situaciones políticas y socio-económicas actuales, con todas sus corruptelas y defectos. Resultan ser un oportuno y codiciado regalo de Reyes, ¿no les parece?

FICHAS

LOS TEMPLARIOS. Auge y caída de los guerreros de Dios.- Dan Jones.- Trad. Joan Eloi Roca.-512 págs. Ed. Ático de los Libros. 25,90 euros. ISBN: 9788416222803

EL MEDITERRÁNEO. Un mar de encuentros y conflictos entre civilizaciones. John Julius Norwich.- Trad. Emilio Muñiz.- Ed. Ático de los Libros. 748 págs. 29,90 euros. ISBN: 9788416222773

CUATRO PRÍNCIPES.- John Julius Norwich.- Trad. Joan Eloi Roca.-304 págs. 23 euros.Ed. Ático de los Libros. ISBN: 9788416222490

(Los lectores interesados encontrarán la versión completa de este artículo en diariodemimochila.over-blog.es ) 

 

 

 

 

 

 

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25 diciembre 2018 2 25 /12 /diciembre /2018 10:55

Claudio Magris dedica un pequeño ensayo a una gran cuestión social, política, personal, filosófica e histórica: el secreto. Decía Voltaire que "el que revela el secreto de otros pasa por traidor y el que revela el secreto propio, pasa por imbécil." Pero eso no obsta para que el secreto esté rodeado de un extraño poder de fascinación: basta leer la palabra y ya tenemos nuestra atención dirigida y cautivada (y manipulada, seguramente). Hay una mórbida sugestión por los secretos (sobre todo los de los demás) y una ambivalente sensación, entre el rechazo y el temor, por los nuestros (junto a un difícil de explicar deseo por compartirlo como forma de lograr la valoración del otro). Freud lo convirtió en el buque insignia del psicoanálisis y Magris  ha sacado el concepto a la plaza pública virtual del siglo XXI como lo que es: una bomba con la mecha encendida en una Red de redes que parece alimentarse con ellos y que han provocado, provocan y provocarán dramas y tragedias que encantarían a Shakespeare o a Platón, pero que aterrorizan a cualquier  hijo de vecino de este siglo tecnológico que se nos ha ido de las manos.

Desde los "fake news", a las mentiras o los niveles de conspiraciones con fines políticos o económicos o simplemente delictivos comunes, los rumores, la maledicencias van sembrando una sombría y ambivalente nube tóxica que halaga los instintos más bajos de la audiencia global, creando una subespecie pérfida y patológica que se alimenta a sí misma y a la que la mayoría contribuye a aumentar. La antigua exigencia profesional de la constatación y el contraste de las fuentes de la noticia ha pasado al olvido. El filósofo Francis Bacon en el siglo XVII, lo dijo con claridad de proverbio: "difama que algo queda", la chafardería contagiosa va haciendo de la verdad un animal exótico sembrando de víctimas su recorrido y su existencia corta pero ponzoñosa (corta en las noticias del día pero no en el archivo social de las reputaciones: que le pregunten al pobre Morgan  Freeman, un actor de lo más serio y probo de Hollywood, objeto de un fraude periodístico creado por una irresponsable que se cree periodista). Nunca en toda la historia humana ha habido tantos medios y posibilidades de desvelar secretos, inventar noticias y atacar o destruir reputaciones.

No hay una intención ensayística profunda en este conjunto de reflexiones en torno al secreto. Magris picotea  en la cuestión y va dejando elementos para que el lector reflexione por sí mismo. No se trata de una hermenéutica del secreto sino más bien una fenomenología apoyada en ejemplos y autores varios (Marías, Chesterton, Singer), dada su proximidad con la literatura y el cine o, como en el caso del secreto de confesión, el autor saca a colación la eficacia de algunos blindajes o custodias eficaces.

Una cita de Chesterton sirve a Magris para preguntarse sobre la necesidad de desvelar algún tipo de secretos, por su falta de importancia o, en el polo opuesto, por los efectos dañinos innecesarios que podrían suponer su revelación. Como en "La Gaviota" de Chejov, también se platea la problemática de los secretos entre las parejas y la absurda necesidad de revelarlos que suponen más daño que lo que el propio secreto ocultaba. Y se pregunta al respecto sin la transparencia total es conveniente o si hay pequeñas zonas propias en las que conviene mantener la opacidad. Y de ahí carga contra “…el sofisticado crecimiento tecnológico de los medios de comunicación (que) permite violaciones de la elemental vida privada cada vez más inquietantes, en una espiral de comunicación global que se convierte en expropiación de la persona, voyerismo disfrazado de ciencia, de investigación social, de denuncia política, de chismorreo pseudocultural”.

Y más adelante añade: "Cada vez es más difícil conciliar la defensa de la persona con las crecientes intromisiones abusivas y la exposición a la luz pública de toda intimidad, similar a la picota de otros tiempos, con la lucha por desenmascarar los secretos, es decir los engaños y los crímenes que envenenan más y más la sociedad, el Estado, la vida de la comunidad. Hay una intimidad que debería ser inviolable, más aún en la época del nudismo psicológico y del registro universal de masas".

FICHA

EL SECRETO Y NO.- Claudio Magris.- Trad. Pilar González. 50 págs. Cuadernos Anagrama.ISBN 9788433916129

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2 diciembre 2018 7 02 /12 /diciembre /2018 10:36

 

Yasmina Khadra ("Jazmín verde" en árabe) es el seudónimo del escritor argelino Mohammed Moulessehoul, autor de la novela adaptada en forma de cómic por Löic Dauvillier y Glen Chapron. Durante muchos años en Francia donde sus libros triunfaban se pensaba que era la voz de una mujer argelina que denunciaba y criticaba la situación femenina -aunque también política y social-en Argelia. En el año 2000, Moulesssehoul reveló su verdadera identidad (causando un verdadero escándalo literario, aunque contaría sus razones para obrar así en el libro "El escritor" en 2001)) y abandonó el ejército argelino en el que militaba con el grado de comandante. También dejó su país y pasó a vivir en el extranjero hasta establecer su residencia permanente en el sur de Francia. Ha sido  denostado en Argelia por escribir únicamente en francés.

El cómic refleja a través de Amin Jaafari, un médico palestino que ha conseguido la nacionalidad israelí, reside en Tel Aviv, está plenamente integrado en la sociedad hebrea y trabaja con éxito profesional en un importante hospital.   Pero todo su mundo, tanto personal, como familiar o social y profesional da un dramático vuelco cuando se produce un atentado en un lugar público de Tel Aviv, en el que mueren 19 personas. Una de ellas es su esposa Sihem, quien resulta ser la terrorista suicida. El desconocimiento de Amín de esa faceta de su esposa, aumenta el dramatismo de la historia y lleva al médico a abandonarlo todo en busca de una explicación a lo ocurrido, mientras caen sobre él las sospechas, las denuncias  y la violencia incluso de sus vecinos.

El torbellino autodestructivo en el que se arroja Amin, le lleva a tratar de contactar con los terroristas en nombre de los cuales se autoinmoló su esposa y esa vida oculta que la mujer llevaba, agravado por la ocultación de sus ideas extremistas, de las que el pobre médico no tenía la menor sospecha. El ritmo narrativo del cómic, basándose en un dibujo dinámico de líneas simples y dibujo limpio y claro es excelente.  La acción, el deambular  por las calles de las ciudades palestinas, las palizas o las entrevistas con los líderes religiosos o paramilitares palestinos, la degradación física y moral, el empecinamiento suicida psicológico del médico, van llevando la historia a su final más lógico. 

El conflicto palestino- israelí queda expuesto con toda su violencia, crudeza, injusticia y abusos, el fanatismo, racismo, obcecación, desesperación y ansias de venganza de unos y otros, en ambos lados de un conflicto armado donde no hay trincheras. El arrasamiento por los israelíes del hogar de la familia de un palestino muerto en un acto terrorista tiene una contundencia visual magistral. Virtualmente el lector no puede dejar de admirar la trágica  deriva del médico y acompañarle casi adictivamente hasta su final, no por lógico menos inesperado. Como nota valorable al guión, los diálogos que se mantienen en el proceso de la acción no dan una sensación de maniqueísmo, de superficialidad: son intervenciones de una densidad conceptual considerable, en los que los argumentos esgrimidos, por ejemplo, por los lideres religiosos o militantes o los simples ciudadanos angustiados por la inseguridad y la violencia, tienen una lógica propia que hace pensar al lector. No es una lectura banal la que se nos propone, pero su propia profundidad emotiva hace que el desconcierto y el desequilibrio del médico le lleve de forma trágica a lo irreparable. En ningún momento se intenta hacer análisis políticos o históricos del conflcito, sino que se  intenta reflejar lo que ocurre en las calles, en los  hogares, en el campo, junto al muro que separa Israel de los palestinos.

Realmente es un cómic que nos inquieta y nos hace reflexionar. Un buen trabajo.

FICHA

El ATENTADO (cómic).- Yasmina Khadra (autor/a).-Löic Dauvillier (adaptador/a).-Glen Chapron (ilustrador/a).-M.ª Isabel Soto y.-Xavier Senín (traductor/a).- Alianza editorial.- 152 págs.- ISBN 9788491040088

 

 

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20 noviembre 2018 2 20 /11 /noviembre /2018 09:32

A partir del siglo XVIII surge un movimiento filosófico, social, político y humanista que barre radicalmente con el oscurantismo y el dogmatismo de raíz religiosa del pasado: es la Ilustración y sus ideales, la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso. Hay quien considera que en el siglo XXI los ideales de la Ilustración han sido masacrados y tergiversados o manipulados por los medios de  pseudo comunicación tecnocrática y globalizada. El libro que hoy les comento y recomiendo encarecidamente: "Historia reciente de la verdad", apuesta y argumenta en ese sentido de forma convincente. El científico Steven Pinker, por el contrario hace una defensa optimista de un futuro regido de verdad por esos valores. Dejamos Pinker para otro día y analizamos el mensaje crítico, desolador y documentado de Roberto Blatt, un pensador uruguayo con formación filosófica y experto en medios de comunicación.

Como reacción a ese optimismo utópico de la Ilustración, una vez lograda la relativización de los dogmatismos religiosos, las situaciones políticas y sociales se mantenían tan lejos de los ideales ilustrados que los pensadores decidieron atenerse a la realidad objetiva común. Nacerían el utilitarismo inglés, el pragmatismo norteamericano y el racionalismo postkantiano hasta desembocar en Heidegger y el existencialismo. Triunfaba una posibilista  postura: el realismo que defendía la verdad supuestamente objetiva, profana, laica, universal y ponía en otro nivel aparte a la sagrada. De la degradación de la primera, nacería en nuestros días de los"post", la "posverdad" que es una forma "in" de llamar a una "casi mentira" circunstancial y sometida al dominio de los intereses de quienes la ostentan. Una entelequia que a través de los medios de comunicación globalizados (la Red  de redes) se convertía en la doctrina no de una élite iluminada, sino a representar la realidad de una mayoría social creciente.

La deformación y manipulación de la verdad tienen una larga historia pero a nivel estatal comenzó a ser conocida tras la Revolución rusa que dio un sesgo político  la "verdad" como instrumento del poder.En el siglo XX cualquier aficionado a la historia tiene un campo de investigación jugosamente amplio para seguirle la pista a los falsos rumores, noticias manipuladas, propaganda descaradamente errónea, desinformación en suma que hizo decir a alguien "en una guerra, la primera víctima suele ser la verdad". Ahora podríamos decir: en la supuesta "paz" del siglo XXI  la primera y más importante causa de desequilibrio y de conflicto se llama "posverdad". 

Pasen y vean, señores. Desde las elecciones norteamericanas a la absurda y ridícula fantasía nacionalista alicorta del "procés" en Cataluña, tienen la misma relación verdad-mentira, por ejemplo, que el famoso caso de Los Protocolos de los Sabios de Sión, cuyo origen es un libelo antinapoleónico de la policía secreta del zar de Rusia, que luego,sirvió de excusa para hilvanar un "complot mundial judío". Las "teorías de conspiración" son trágicamente el pan de cada día en el caos global de las redes, donde hay  "espacios" donde se niega la redondez de la tierra, el heliocentrismo, la matanza nazi de judíos o las verdades científicas más demostradas, incluida la llegada del hombre a la Luna, o las diferencias de inteligencia según el color de la piel o el sexo.

Paradójicamente,  la tecnología no ha facilitado la llegada de una democracia global  basada en información verídica y contrastada, universalmente accesible, con medios para comprobar las que evidencias existen y están al alcance de todos. Ha sido la puerta de entrada de una tendencia universal a la creación de falsedades y su inmediata difusión, a pesar de la falta de lógica o de simple sentido común de la mayoría de ellas.

Tampoco la práctica política ha salido ganando. Desde la elección de representantes a través de votaciones anónimas a los plebiscitos tipo l referéndum, "los votantes suelen expresar sus posiciones personales más extremas, subconscientes o secretas, con un regusto vengativo". Como dijo un clásico: Cuando un burro es votado por una mayoría para  el cargo de caballo de carreras, el triunfo electoral no le convierte en caballo de carreras".

Blatt advierte de que hemos entrado en un virtual libre mercado de la verdad en el que "la verdad, en lugar de ser el resultado de testimonios contrastados, se convierte en el veredicto de un referendo constante de audiencia" (resulta sugerente el párrafo que dedica a ciertas empresas que venden los "me gusta" de facebook  de manera que una determinada persona, un artista, un intelectual, un libro o una película, se puede convertir en un "fenómeno viral" por unos pocos cientos de euros).  Medios de comunicación y agencias de publicidad y promoción digital, van convirtiendo las mentiras o falsedades en verdades incontrastables según los intereses que convenga destacar. Las posibilidades de seguimiento y manipulación del individuo a través de algoritmos identificativos ya empieza a tener una literatura de denuncia aunque con poca proyección resolutiva (el caso del autor israelí Noah Yuval Harari, es un ejemplo de crítica que, de momento, solo queda en eso).

Tal vez uno de los elementos más indignantes de la crítica de Blatt sea el referente a la reciente crisis económica, una gran manipulación que sólo ha afectado a la las clases mas desfavorecidas y a la clase media, ya que a diferencia del crash del 29 , "ninguno de los cargos responsables la ha sufrido», más bien se han enriquecido aún más frente a una población que pierde el trabajo y los ahorros.  Una crisis que "nos ha conducido a  una conjunción de lo peor del capitalismo y del comunismo: se liberaliza lo que es rentable pero requiere una arriesgada inversión especulativa y, en caso de fracaso, se socializan las pérdidas».

Bien, léanlo. Pero antes, conviene recordar unas palabras de Blatt como resumen de su libro "Lo que está claro para mí es que estamos en un momento de transición y que no es un buen momento para la verdad en ninguna de sus versiones". Pero, "... ante el caos, la gente se siente desamparada y tiene la necesidad de, como mínimo, consolarse entendiendo que hay alguien que maneja todo esto. En función de las aversiones de cada cual, se le delega a un enemigo concreto la responsabilidad de todos los males del mundo... Hay muchos candidatos a ser el malo de la película, pero necesitamos un malo de la película, entre otras cosas para darle fuerza a la narrativa" que es la forma como percibimos la realidad, ya que si la percibiéramos en su totalidad no sabríamos cómo reaccionar, inundados por millones de  referencias sensoriales  al mismo tiempo. Por eso lo simplificamos todo en una narración, un conjunto de correlaciones que se generan en nuestra mente"...

FICHA

HISTORIA RECIENTE DE LA VERDAD.- Roberto Blatt.- Ed. Turner, Minor. 126 págs. 9,99 euros.- ISBN 9788417141639

 

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2 noviembre 2018 5 02 /11 /noviembre /2018 10:13

El israelí Yuval Noah Harari, que acaba de cumplir cuarenta años, tiene la  loable ambición de mostrarnos en tres libros el nacimiento, desarrollo, auge y supuestamente declive y deterioro progresivo y cuasi apocalíptico de ese género o especie animal absurda, destructiva, genial, desdichada, patética aunque poética, ridícula y tan cruel como enternecedora que conforma al ser humano, el espécimen más letal de este planeta  tan hermoso como destruido y esquilmado que llamamos Tierra.

Con "Sapiens. De animales a dioses" (2014) o "Homo deus. Breve historia del mañana" (2016) a "21 lecciones para el siglo XXI" (2108) Yuval no sólo ha conseguido hacerse razonablemente rico y ser bastante conocido en los medios informativos y académicos de todo el mundo occidental y tolerablemente  aceptado -con una sonrisa escéptica y algo irritada que se reserva a los "chicos traviesos"- por el estamento científico, sino que está conmoviendo y alertando conciencias por todo el mundo lector que se lee sus entretenidos mamotretos de centenares de páginas.

En un  principio este artículo iba a tratar sobre el último libro de Noha, confrontado   con el de Steven Pinker, "En defensa de la ilustración". Dos libros recién editados. Best sellers por una vez justificadísimos. Los dos nos hablan del mundo que tenemos y por lógica empírica del que nos viene ya. Pero YA. En realidad vivimos en este mismo momento bajo sus parámetros  tecnológicos, sociales, económicos, políticos y amorales. Ya han desaparecido, obsoletas, costumbres consolidadas durante siglos (algunas detestables sin  duda) y desde la cuna a la tumba se va diseñando un ser humano sutilmente diferente, distinto, extraño, que se amolda o trata de hacerlo a cambios que les afectan desde la familia a las relaciones sentimentales, las emociones o las formas de ganarnos la vida, divertirnos, pelearnos o situarnos frente  al futuro. La historia no ha muerto, como aventuró Fukuyama, ha  perdido su sentido.

Dado el interés y la envergadura de estos libros, he decidido optar por una  solución salomónica. Le dedicaré un artículo a cada uno de ellos por separado. Dado que mi conclusión, absolutamente personal y por tanto no solo discutible sino rechazable, es que la gente de las generaciones próximas a la mía, por delante y por detrás, seguramente apoyarán la broma imposible y marxista (sector Groucho) de que paren el mundo para "bajarse en la próxima" y seguir que todo siga su curso hacia la entropía, he preferido aligerar tal visión oscura con un próximo artículo en que hablaré del discutible pero razonable optimismo de Pinker. Y todo eso no por una visión apocalíptica sino filosófica: los que soñamos en la "vida buena" de epicúreos y estoicos, estamos fuera de lugar. Pero ustedes, la gente joven del siglo XXI serán los pioneros de un mundo nuevo, quizá mejor-es mi deseo más ferviente: tengo nietos- que el resto de la bastante lamentable historia anterior. Y ese es el otro aspecto de la cuestión. Más bien la cara oscura de la Luna. La posibilidad, no probable pero tampoco imposible, de que la vida y el ser humano tomen un sesgo inesperado que evite el apocalipsis que la lógica de la historia nos propone. La dialéctica está servida.

Yuval Hoha forma parte de una especie intelectual casi extinta que es la de los "ilustrados radicales", ya que no sólo defiende de los valores de la Ilustración que Kant en 1784 definía como "los principios básicos de la razón, la ciencia, el humanismo (y la libertad) y el progreso que harán salir a la humanidad de su autoculpable inmadurez", sino que a diferencia de grandes ilustrados como Locke, Voltaire o el mismo Kant, defiende esos valores hasta sus últimas manifestaciones, ya sea la homosexualidad, el catolicismo, el islamismo, los ateos y la libertad de conciencia. Más cercano a Spinoza que a esos otros y judío como él no muy aceptable por su comunidad debido a sus opiniones, nuestro autor nos ofrece la cara y la cruz del ser humano en tres tiempos, su pasado de primate dotado de la "chispa" divina enredada en sus neuronas, un posible, quizá probable, futuro en el que la chispa es tecnológica y las neuronas chips y seremos cualquier cosa impensable entre la IA y la Scf y un "presente" que si la neurofilosofía y la física cuánticas no nos engañan es una entelequia temporal, algo que ya no existe proyectándose en una existencia en movimiento permanente cuyo destino inescrutable va adaptándose como puede a un progreso que posee su propia dinámica incontrolable (aunque los ilusos mortales piensen que saben lo que hacen y hacia dónde van). 

Harari nos dice al principio de su obra:"En esta obra mi plan es global. Observo las principales fuerzas  que modelan las sociedades del mundo y que es probable que influyan en nuestro planeta como un todo. El cambio climático quizá esté muy lejos de las preocupaciones de la gente que se encuentra en una emergencia de vida o muerte, pero puede que al final haga que los suburbios de Bombay sean inhabitables, que envíe nuevas y enormes oleadas de refugiados a través del Mediterráneo y que conduzca a una crisis global de la atención sanitaria”. Y de inmediato nos pregunta: "Qué implica el ascenso de Donald Trump? ¿Qué podemos hacer con la epidemia de noticias falsas? ¿Ha vuelto Dios? ¿Se aproxima una nueva Guerra Mundial?¿Qué civilización domina el  mundo, Occidente China o Japón, el Islam?¿Porqué está en crisis la democracia liberal? ¿Tendría que Europa abrir las puertas a los inmigrantes?¿Puede el liberalismo resolver los problemas de la desigualdad y el cambio climático?¿Qué debemos hacer con respecto al terrorismo?...

Más adelante asegura: "En su forma actual la democracia no sobrevivirá a la fusión de la  biotecnología y la infotecnología. O bien se reinventa a sí misma de una forma radicalmente nueva o bien los humanos acabarán viviendo esclavizados por dictaduras digitales." Y no hay ni ideologías, ni mentes, ni  mucho menos pueblos "elegidos" que puedan dar soluciones a estos problemas. Ni siquiera el suyo, del que puntualiza (un capítulo lúcido, el 12, que disgustará a Jerusalén:  el judaísmo “desempeñó sólo un papel modesto en los anales de nuestra especie” y realza su carácter esencialmente tribal en comparación a las religiones mundiales: islamismo, budismo, cristianismo. Aunque no ignora los indudables logros culturales y científicos de su mismo grupo etno-religioso (los judíos son el 0,2% de la población mundial, pero más del 25% de los premios Nobel de Física, Fisiología o Medicina), los atribuye a individuos concretos, no al “judaísmo” como tradición cultural suprema.

El libro es un canto al laicismo y al humanismo secular. Hasta los respetados principios de la Ilustración libertad, justicia e igualdad, podrían resultar anticuados en un mundo en el que “las biotecnologías podrían cambiar la naturaleza misma del género humano, y por tanto están mezcladas con las creencias éticas y religiosas más profundas de las personas…aunque lográramos evitar la guerra nuclear y el desastre ecológico, la gente tiene opiniones muy diferentes acerca del uso de la biogenética (o una ignorancia casi total la mayoría) y la IA para mejorar a los seres humanos o crear nuevas formas de vida. Si la humanidad no consigue concebir e impartir globalmente reglas éticas generales, aceptadas, supervisadas y controladas, se abrirá la veda a los presuntos doctores Frankenstein que crea el poder de las nuevas técnicas biológicas”. (Pág 144)

Como alivio a este anorama citaré una opinión menos radical, la del editor de la revista MIT Technology Review, “Estamos muy lejos del momento en que una inteligencia artificial sea capaz de entender el mundo sin una base previa de datos”.  Aunque como remata Noah "El peligro es que si invertimos demasiado en desarrollar la IA y demasiado poco en desarrollar y promover la conciencia humana, la sofisticada inteligencia de los ordenadores solo servirá para fortalecer la estupidez natural de los humanos".

Y ahí el autor hurga en la llaga: "“La estupidez humana es una de las fuerzas más importantes de la historia, pero a veces tendemos a pasarla por alto…políticos, generales y eruditos ven el mundo como una gran partida de ajedrez, en la que cada movimiento obedece a meticulosos cálculos racionales. Podría ser así…hasta cierto punto. Pocos dirigentes en la historia se han vuelto locos y se han   puesto a mover piezas aleatoriamente (aunque los ha habido). La mayoría creen tener razones lógicas para mover sus piezas en un momento dado. El problema es que el mundo es mucho más complejo que un tablero de ajedrez y la racionalidad humana no llega a entender bien esas diferencias, ni las complejas variables que no obedecen reglas de juego. De ahí que incluso líderes racionales y lógicos acaben haciendo cosas muy estúpidas y dañinas. No hay dios ni ley de la naturaleza que nos proteja de la estupidez humana” “ pag. 202

Me ha gustado su defensa de la UE como experimento orientado a una sociedad global basada en la democracia, los mercados libres, la paz y los derechos humanos que podría compensarse, con un " Un "patriotismo benigno”, pero lejos del aislacionismo nacionalista, podría ser al menos una etapa intermedia antes de alcanzar soluciones verdaderamente globales. Aunque Harari teme que lo que llama “disrupción tecnológica”, vinculada a los hallazgos de la neurociencia y la revolución de la tecnología informacional, esté desfondando nuestros amados principios  sobre la libre elección de los votantes (incluso sobre el libre albedrío), y sobre la eficacia del gobierno ilustrado. "“La fusión de la biotecnología y la infotecnología es una amenaza para la libertad y la igualdad humanas. Cualquier solución al reto tecnológico tiene que pasar por la cooperación global. Pero los nacionalismos, las religiones y las culturas dividen a la humanidad y hacen imposible tal cooperación “(pag. 105)

Por ello el apoyo a una perspectiva laica de la existencia es otro de los logros de este autor: se trata de un ideal, un compromiso global con la Verdad, la Compasión, la Igualdad, la Libertad, el valor para luchar contra la opresión y la tiranía y la responsabilidad humana, de cada uno de nosotros, sobre nuestros actos y nuestro futuro y la capacidad de admitir nuestros errores y puntos ciegos (la “sombra” de nuestra humanidad) y la resolución de enmendarlos sin buscar paranoicamente entes, naciones o personas a las que responsabilizar.

Ya que, nos recuerda, Intentamos negar la complejidad del mundo en que vivimos de varias maneras: minimizar los conflictos reduciéndolos a la lucha entre buenos y malos, centrarse en una historia o relato conmovedora como explicación para juzgar, montar teorías conspiratorias que explican “todo el problema”, un grupo de millonarios de elite, la CIA, los francmasones o los nazis ocultos o los Sabios de Sion y, por fin, crear un dogma y un jefe omnisciente que nos sacará del lío. Ya la tenemos armada.

Para suavizar el mensaje tan duro sobre lo que es nuestros mundo, sugiere una forma distintta de enfocar la educación de nuestros hijos:  “en las escuelas deberían dedicarse a enseñar las cuatro “ces”: pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad". Se tendría que dar menos importancia a las habilidades técnicas y hacer hincapié en las habilidades de uso general para la vida, capacidad de gestionar los cambios, de aprender nuevas cosas y de mantener el equilibrio mental un una situación tan continuamente estresante, es decir reinventarnos otra vez como seres humanos, con un sistema de valores básicos y principios éticos. Para tener éxito en esa tarea tan abrumadora deberás volver a aceptar el consejo más antiguo y repetido por los filósofos y la sabiduría: conócete a ti mismo. Y deja de creer en los cuentos que las religiones y los nacionalismos se inventaron y no dejan de repetir. Simplemente recuerda que todo cambia sin cesar, que nada tiene una esencia perdurable y que nada es completamente satisfactorio. Ya en ese camino (un aire fresco a sabiduría budista es expande por las páginas finales del libro) Noah nos sorprende dedicando el capítulo final a la meditación. Una práctica personal para una revolución global. Sin no cambia la persona, el ser humano individual, ninguna revolución  tendrá éxito. Y esto es una verdad universal.

Libro, pues, para leer sin prisas, subrayar y reflexionar detenidamente en algunos parágrafos, aunque otros nos parezcan alarmistas, exagerados o utópicos. Hay mucha verdad y mucho sentido común (e información bastante fidedigna) en estas páginas. No se lo pierdan.

FICHA

21 LECCIONES PARA EL SIGLO XXI.- Yuval Noah Harari.- Trad. Joandomenec Ros.- 399 págs.- Ed. Debate, PVP 21,90 e. 

 

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