LOGOI
LANDERO, VERO
Fernando, mi amigo extremeño, profesor de inglés, me conmueve por su incondicional y combativo amor a su terruño, Navalmoral de
Landero, con su verbo recio y culto, reclama un tren digno para Extremadura, carencia que tiene casi un siglo de dejadez y pone a los políticos a caer de un burro por ello y “en confianza y cordialmente” les dice que son unos canallas y que irán al infierno; no por haber sido “perezosos, bebedores, puteros o cobardes” (defectos que Dios suele perdonar) sino por “el oprobio, la humillación, la burla y la afrenta” que supone para los extremeños el hecho de que no se resuelvan reivindicaciones y necesidades actuales que colean desde hace decenios y que Extremadura, como el lejano oeste, sea un territorio carencial y abandonado. El problema es que Landero, al articular la situación actual y real de su pequeña patria y de la actuación de muchos de sus políticos –no de todos-, más interesados en sus propios intereses que en sus obligaciones con la tierra que representan, muestra al resto del país unas semejanzas que nos avergüenza e indigna.
¿Cuántos ciudadanos de Aragón, Cataluña, las dos Castillas, Galicia, Andalucía…en fin, de toda esta España desdichada que tiene un presente lamentable y un futuro problemático, no opinan de algunos de sus políticos como Landero de los suyos? ¿Cuántos aplicarían la regañina a muchos políticos de este damero de autonomías, en las que el nivel de vida de la población en general va descendiendo a la misma velocidad que aumentan los precios de todo? Landero, vero. La confianza en cierta política, cero.
ALBERTO DÍAZ RUEDA