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LUNES ACIAGO
El próximo lunes, día 20, pasará a la historia como un día nefasto para los que vivimos en este planeta maltratado, en este siglo XXI casi tan deplorable como el XX. Ese día toma posesión de su cargo el primer presidente norteamericano –Donald Trump- condenado por un juez: 34 delitos de falsedad contable para comprar el silencio de una actriz porno con la que, en 2016, el agresivo político tuvo una relación. Fiel a sí mismo, el magnate llamó “corrupto” al juez, calificó de “farsa despreciable” el juicio y pasó página, por fin impune gracias a su cargo. Lo cual le evitará también responder de los intentos de manipulación de elecciones en el Estado de Georgia, del uso privado de documentos secretos de su Gobierno anterior y, no lo olvidemos, de la instigación de un autogolpe de Estado el 6 de enero de 2021, con víctimas mortales y la vergüenza histórica de haber impulsado una invasión armada al Capitolio, la institución más sagrada del país, sede del Congreso, por una turba vandálica de partidarios suyos,
En Tel Aviv, Rusia y algunos países de Europa y América se descorcharán botellas de champán para festejar el regreso de este bufonesco y peligroso personaje, al que algún historiador y bastantes analistas políticos han calificado de “desastre para la paz y solidaridad en el mundo”, como lo fueron Hitler en Alemania, Pol Pot en Camboya, Josef Stalin en Rusia, Mao en China, Hideki Tojo de Japón o Leopoldo II en Bélgica, entre otros.
Este periodo presidencial de Trump, según declaraciones propias realizadas antes de jurar su cargo, se moverá por los siguientes escenarios (y por falta de espacio no abordo otros, económicos y políticos). Fiel a su vocación expansionista e imperialista Trump no descartará el uso de la fuerza y el chantaje económico para lograr la anexión de Groenlandia y el control efectivo del Canal de Panamá. Desea cambiar el nombre del Golfo de México, que pasará a llamarse de América. Problemas pues con Dinamarca, socia de la UE, que ya ha avisado que Groenlandia “no está en venta” y será defendida por toda Europa según el artículo 47.2 de los tratados de defensa mutua. Méjico se ha apresurado a responder a Trump que el cambio de nombre del Golfo no es negociable y se prepara para responder a la otra amenaza de Trump: poner en la frontera millones de mejicanos que viven en EE.UU. “en situación irregular” y blindar aún más el paso. Como guinda, quiere que Canadá sea otro Estado de la Unión.
Sumen a esto las actividades de la mano derecha de Trump, Musk, que alarma a todo el mundo por el uso que hace del poderoso espacio de las redes digitales con su fervor ultraderechista: financia a los partidos fascistas europeos e interviene en los asuntos internos de esos países, usando su poder y dinero para desestabilizarlos. Vivimos tiempos difíciles.
ALBERTO DÍAZ RUEDA