LOGOI
DORMIR Y VIVIR
Hay una relación cualitativa directa entre las dos actividades citadas en el título. Es decir, la privación de sueño de forma sistemática o la mala calidad de ese descanso, acaba acarreando disfunciones psicológicas que pueden llegar a ser patológicas, afecta la calidad del razonamiento y la gestión operativa de nuestra vida social y genera diversas afecciones en el resto del organismo: en una palabra, poco o mal dormir se traduce en un cúmulo de problemas en nuestro cerebro y afecta a la calidad de la existencia cotidiana. Está demostrada la incidencia directa entre los estados depresivos, la agresividad, el descontrol anímico o el recurso a las adicciones y la inexistencia de un patrón de sueño constante.
Un neurólogo español, Alex Iranzo, ha estudiado muy creativamente el impacto del insomnio crónico en la obra de Kafka y la necesidad de un correcto patrón de sueño – es decir de una frecuencia y duración regular - en la vida y obra de sir Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes y el Profesor Challenger. De
En nuestra sociedad, el escaso tiempo para dormir se ha convertido en una auténtica pandemia. El permanente parpadeo de las pantallas de moviles y ordenadores, sin fronteras ni limitaciones, las exigencias intensas de tiempo para el trabajo y el ocio, la velocidad creciente en todas las actividades, la demanda de atención y la plena disposición, son elementos que están afectado directa o indirectamente los baremos de salud mental en casi todo el mundo.
Los expertos en el sueño y la calidad del descanso apuntan que dormir de manera crónica menos de 7 horas al día causa defectos de concentración, memoria y atención, irritabilidad y estado de ansiedad, tono emocional apático, creciente fatiga…y a largo plazo, infartos cardíacos, ictus, diabetes, hipertensión y una amplia gama de desajustes mentales patológicos.
Y es conveniente recordar el reciente estudio del King’s College de Londres en el que se asegura que “Los trastornos mentales no solo son causa de discapacidad sino que además empeoran el pronóstico de enfermedades como el cáncer, los infartos y la diabetes”. La depresión, por ejemplo, una de las enfermedades asociadas con la privación crónica de sueño, aumenta un 184% el riesgo de muerte o de demencia en pacientes con diabetes.
Por tanto, si quiere vivir más y mejor, duerma más y mejor. Sherlock Holmes es el rey de la deducción porque dormía regularmente de
ALBERTO DÍAZ RUEDA