LOGOI 289
HAMBRE
Publicado 140223 en La Comarca
¿Saben que cada 4,25 segundos alguien muere de hambre en el mundo? Suena horrible y también increíble. Sepan que el dato –de 2022- procede de los cálculos y las estadísticas cruzadas entre 238 instituciones humanitarias repartidas por las zonas de mayor incidencia en carencia alimentaria. En los cinco segundos que ha tardado usted en leer este párrafo, una persona ha muerto de hambre en nuestro planeta.
En nuestra sociedad occidental del siglo XXI –el de mayor desarrollo tecnológico de la historia-, inmersa en la cultura del consumo desaforado y el desperdicio, pero también de la protección estatal y las sociedades de ayuda, resulta casi imposible imaginar siquiera el atroz tormento que es morir de hambre. Y no estamos hablando de “unos pocos” millones de personas repartidas por las zonas más deprimidas del mundo –azotadas por los flagelos del hambre, la sed y la violencia-. Son 839 millones de seres humanos en 2022, casi once millones más que en 2021, las que corren peligro de inanición y muerte. Entre la pandemia de 2019, la sequía creciente, las inundaciones, la ingente deuda de los países pobres, las guerras locales y la de Ucrania, la crisis energética y los desastres de la corrupción en los países de origen de las hambrunas, la situación mundial del mapa de la inseguridad alimentaria va a ser desesperada, según fuentes de la FAO. Todos esos factores forman una tormenta perfecta que --con la impúdica subida de los precios de los alimentos por la guerra de Ucrania-- va a extenderse a las clases más necesitadas de las sociedades occidentales y agravar más la situación de esos centenares de millones de personas que viven en las zonas más castigadas por el hambre.
La FAO cree que se ha perdido una década en la lucha contra el hambre. Los expertos señalan la guerra ruso-ucraniana como uno de los factores responsables de la crisis alimentaria en estos momentos. Las exportaciones de alimentos y las reservas alimentarias están en manos de una decena de países, según la WEP (Programa mundial de alimentos). Entre estos controlan el 86% de las exportaciones de trigo, el 85% del maíz, el 78 % del arroz y el 87 % de la soja. Por ejemplo, China y Estados Unidos, las de maíz. Imaginen la capacidad de especulación que tienen en sus manos. El caso es que en el mundo hay comida para todos. Pero no se gestiona bien. Se desperdician unos 1.300 millones de toneladas al año, que podrían alimentar a 3.000 millones de personas. Es la vergüenza de nuestra época.
ALBERTO DÍAZ RUEDA