LOGOI 324
PROFESOR EN RIESGO
Para Sócrates, uno de los trabajos más nobles y gratificantes del mundo era el de maestro o profesor. Durante siglos el “magister” gozaba de gran prestigio (con sueldos poco prestigiosos: “paso más hambre que un maestro de escuela” se decía en la España de mediados del siglo pasado). Pero el respeto y la gratitud de padres y alumnos solían compensar el magro estipendio. Entre las muchas degradaciones que el nuevo siglo ha causado de las relaciones humanas, sociales, familiares y laborales, unido a la pérdida de valores y principios, la enseñanza no ha sido preservada de esa decadencia ética y ha convertido el magisterio en una profesión de riesgo.
Los informes que alertan sobre la vida y las relaciones en los centros de enseñanza -públicos en mayor medida - van coincidiendo de forma alarmante: al menos un 40 % de los docentes encuestados en todo el país admiten que sufren ansiedad, depresión, desgaste físico y temor ante las conductas de los alumnos y la nula defensa y apoyo que tienen de los padres de éstos. Por ello aumentan las dimisiones de directores de dichos centros o el abandono en los profesores de ambos sexos.
¿Causas o motivos? Abundantes: por un lado una carga creciente de responsabilidad sin apoyos externos, falta de respeto y mala educación de los alumnos (que llegan a las amenazas físicas o a actos como destrozos de enseres comunes o atentados contra vehículos). Por el otro, los cambios legislativos continuos y la enorme burocracia que generan, el aumento de la diversidad del alumnado, la negatividad creciente del papel de los padres y el ambiente familiar de los alumnos. En los estudios realizados se indica que la “vocación educativa” ha bajado hasta menos del 50%. Un 25 % de los encuestados asegura haber sido víctima de algún episodio de violencia física, psicológica o ciberacoso. En los estudios españoles, uno de cada cuatro profesores abandonaría la profesión si pudiera elegir. Sin embargo, a pesar de los problemas, muchos de los consultados siguen considerando la enseñanza una profesión satisfactoria. Bendita vocación.
Aunque la mayoría coincide en que el nivel general de los alumnos ha bajado en disciplina, atención, comprensión lectora, interés por el aprendizaje y, sobre todo, en respeto, educación cívica y personal y sentido de la responsabilidad por sus actos y sus consecuencias. Unamos a esto la pérdida de prestigio de la profesión, desde la familia a los poderes públicos. Niños sobreprotegidos y mal educados, en muchos casos carenciales, con familias permisivas e ignorantes, a veces agresivas en su defensa de los “derechos” de sus hijos… ¿quién quiere ser profesor?
ALBERTO DÍAZ RUEDA