LOGOI 309
ESPAÑA INSOME
¿Han padecido o padecen ustedes insomnio? De forma ocasional y transitoria casi todos lo hemos tenido alguna vez. Al principio no se le suele dar mucha importancia, porque pensamos que no durará. Cuando sí lo hace, nos alteramos ya que afecta a casi todos los aspectos de nuestra vida personal, social y laboral y muchos comienzan a recurrir a psicofármacos: un estudio de enero de 2023, realizado en un arco de 30 días, reveló que un10% de españoles entre 15 y 64 años usó hipnosedantes. Según otro informe, de 2019, España es el mayor consumidor de benzodiacepinas del mundo. La Sociedad Española de Neurología, estima que un 25-35% de la población adulta padece insomnio transitorio y entre un 10 y un 15% --lo que supone más de cuatro millones de adultos españoles- - sufre de insomnio crónico. Estas cifras no están actualizadas. Psicólogos y neurólogos coinciden en afirmar que la eclosión masiva de la “adicción digital” no sólo ha aumentado esas cifras –la “pantallitis” tiene un efecto corrosivo sobre la relajación física y mental que exige el sueño- sino que ha bajado el listón de edad: cada vez hay más niños con alteraciones del sueño y las carencias y déficits que suponen sobre el comportamiento y las actitudes infantiles.
Los estudios que se realizan sobre el insomnio –esa “pesadilla blanca” real- advierten sobre la conexión que éste tiene sobre el curso y aparición de enfermedades. El frágil y valioso hilo de oro que Hipnos, dios del sueño, tiende desde la mente del durmiente (el cerebro no duerme) y el mundo onírico, es tan vulnerable y sutil, que cualquier trastorno orgánico o psíquico leve puede llegar a causar su ruptura. Aunque aún no hay datos fiables, se sabe ya que la pandemia provocó una eclosión de casos de trastornos del sueño en la población en general (habida cuenta de que más de la mitad de las personas afectadas no han pedido tratamiento y sí somníferos o tranquilizantes).
La falta de sueño o su mala calidad -en España cada vez dormimos menos horas- provoca en principio cansancio y fatiga, somnolencia, irritabilidad, falta de atención y afecta la capacidad de resolución de problemas. Si es persistente, desemboca en diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, depresión o angustia y propensión al alzheimer o a las demencias. Si tiene usted alguna de las “tres pes” que desencadenan el insomnio, predisposición nerviosa, suceso o hecho precipitante, (muerte familiar, divorcio, graves problemas económicos o laborales) y perpetuante, circularidad de pensamiento, obsesión, ansiedad anticipada…no lo ignore: vaya al especialista antes de que se enquiste.-ALBERTO DÍAZ RUEDA