"La Pastora" fue un personaje real, hijo/a de estas tierras, un fruto circunstancial de épocas de opresión y miseria, un drama humano que se convirtió en tragedia violenta, enquistada en las sombras y claros de una contienda fratricida y cruel. Un personaje digno de encarnar en la serie goyesca de los desastres de la guerra. La escritora Alicia Giménez Bartlett la ha llevado a la actualidad literaria más candente. "Donde nadie te encuentre", título del último premio Nadal, nos cuenta la vida compleja de este hombre/mujer, patético hermafrodita que perteneció al maquis en la postguerra empujada por la violencia ciega que arrasó aquél tiempo y este país.
A través de la peripecia investigadora de un psiquiatra francés y un periodista barcelonés, entreverada la acción con un monólogo de la propia Teresa Pla Meseguer, llamada "La Pastora" como nom de guerre, (y Florenci, al final, convertida en hombre), se nos muestra de una forma ágil y eficaz el pasado y la existencia real del personaje, complejo, contradictorio y vulnerable a pesar de su brutalidad defensiva. Es en ese retrato íntimo que rezuma dolor, inocencia y soledad, donde está la baza principal de la novela de Gimenez Bartlett.
Dedica la escritora su libro a José Calvo, cuyo "La Pastora, del monte al mito" (siete ediciones lleva desde su aparición en julio de 2009) es el mejor estudio existente sobre la vida y obra de la popular maquis, tan temida en otros tiempos y tan perseguida en aquellos y hasta hace poco.
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Pero, sin embargo, hay otro precedente literario, además del de Calvo. Se trata de la novela de Manuel Villar Raso "La Pastora, el maquis hermafrodita", publicada en 1977, en editorial Albia, por el novelista soriano afincado en Granada. Y en 2003 reeditada por una editorial granadina con el título "La bella hermafrodita".
El trabajo de Manuel Villar, escritor de más de 50 títulos, con varios premios en su haber, provocó en su día bastantes problemas a los herederos de La Pastora que incluso llegaron a denunciarlo por falsedad (juicio sobreseído por el juez al estimar que el trabajo de Villar Raso era una novela y no un tratado de historia). La sobrina nieta de La Pastora me ha escrito para denunciar el trabajo de Villar Raso y calificar el de José Calvo como el más veraz y mejor documentado.
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