LOGOI 372
BULLSHITTER
Perdonen el palabro en inglés. Pero dado que vamos a hablar de la jerga pública, entre estúpida, agresiva y obscena de muchos políticos, no sólo de este país, sino de demasiados países del orbe y entre ellos los más importantes (quizá los chinos no llegan a eso, pero ya aprenderán), la expresión de ese idioma tan práctico y conciso como el inglés viene a designar el caribeño “comemierda” (la persona falta de dignidad o educación y sobrada de brutalidad y agresividad oral o física) con una variación: “hablamierda”. El que pregona su falta de ideas válidas con un chapurreo de insultos, descalificaciones y propuestas vergonzantes por lo inmoral de su formulación y contenido. Es muy grave que se tolere esa jerigonza innoble desde las tribunas públicas o las televisivas o en esa Red de redes tan dañina para el clima social de un país.
Dejemos de lado a las “joyas” que lo practican en la familia hispana y aledaños. Hablemos del belicoso aspirante a la presidencia de EE.UU. el señor Trump. Ignoremos su poco edificante historia previa: tratemos del debate con -o contra- Kámala (así se pronuncia en inglés) Harris. La agresiva incoherencia de la retórica trumpista no fue una sorpresa, ni la vejatoria calidad de su discurso o la maníaca referencia a los inmigrantes a los que “vamos a sacar del país” tras amenazar que “va ser una historia brutal” y como justificación “se comen a las mascotas de este país, perros y gatos”. También ha icho, en otro acto, algo que ha alarmado al mundo de los negocios, “a todos los países que pongan en duda la preeminencia del dólar como moneda de reserva internacional, les vamos a elevar los aranceles un 100 por ciento en las mercancías que quieran vender en los EE.UU. Verán como vuelven de inmediato a respetar al dólar”.
El problema es que hay algo más grave aún que la existencia y popularidad de este caballero y otros como él: la alarmante cantidad de ciudadanos –muchos, libres de sospecha de cretinismo – que ríe, vitorea, apoya y creen en esa especie de Calígula de cartón mojado con ínfulas de dictador omnipotente. La cuestión estará pronto “vista para sentencia”. Hay un virtual empate entre la Harris y Trump. Mucho depende de esos seis o siete Estados de la Unión que son, en realidad, los que deciden quién va a ser el próximo presidente. Si la “moneda cae” a favor de Trump, como decían antes, “estamos aviados” todos los que en creemos en el diálogo, la solidaridad y la razón. Y si cae a favor de Harris...no sabemos cuál va a ser la actitud del los fanáticos del mesiánico líder, entre acusaciones de falsear votos y esotéricas trampas electorales. El ataque al Congreso fue una pequeña muestra de la locura colectiva que rodea al sujeto del bisoñé rubio y la corbata roja.
ALBERTO DÍAZ RUEDA