Publicado en "la comarca" 131222
La “Biota” es el término con el que se designa algo tan elemental como el conjunto de seres vivos y elementos naturales -minerales, agua, aire- que conforman nuestro planeta y están interrelacionados entre sí a modo de una red inmensa, en la que todos somos parte de un todo. Los seres vivos –animales y vegetales- por redes biológicas y los segundos –el resto de la Naturaleza- por los ciclos de desarrollo y los efectos que causan sobre ellos las actividades de los “seres vivos”. Esa estructura de relaciones se ajusta a los mitos y leyendas de diversas épocas de la cultura humana, en las que se aceptaba la relación conjunta de todo cuanto existe, desde la Gaia mediterránea al panteísmo de culturas tan alejadas entre sí como la de las tribus americanas, las civilizaciones de los aztecas, de los sumerios, los lapones, los nativos australianos o los árabes y sudafricanos.
La Naturaleza, la Biota en su conjunto, no es un simple almacén de recursos naturales de los que podemos hacer uso sin medida ni límites, como mantiene la depredadora cultura capitalista vigente. Aún debemos aprender los humanos que, como el resto del mundo viviente o las tierras, los océanos, los ríos, el clima, incluso la economía en su nivel esencial, buscan la común supervivencia. De ahí, la paradoja de la economía depredadora pues esa palabra procede de “oikos”, hogar, y “nomos”, ley. La Tierra es nuestro hogar, nos falta la ley que la proteja
Formamos parte de un todo indivisible, al que cualquier alteración afecta. Hay dos estructuras sistémicas fundamentales de la vida planetaria: la organización en red y la multiplicación de especies diferentes que están conectadas entre sí y con el resto del planeta, en una trama única. Seguir ignorando ésto es el suicidio de nuestra especie, eso sí, tras haber herido al planeta de una forma quizá irreversible.
Para ahondar en los detalles de los daños que ocasionamos, aconsejo leer el excelente trabajo de Yayo Herrero en la revista digital Ctx en defensa de la biodiversidad. Es decir, del conjunto de seres vivos –animales, vegetales- que habitan la Tierra y sus relaciones con elementos como suelos, agua y aire, que garantizan la protección de la existencia en sí. Una protección tan precaria, que muchos científicos ya hablan de la Sexta Gran Extinción: hay un millón de especies en peligro y desaparecen varias cada día. Y “diversidad” es igual a “vida” en nuestra Tierra.
ALBERTO DIAZ RUEDA