Pasable cinta policial francesa en torno a un atraco a un banco. Asistimos al planteamiento de un plan con cláusula de seguridad, un francotirador que en caso de huida va disparando contra los policías. Vincent Kaminski (Mathieu Kassovitz) es el francotirador y cerebro del golpe que será la obsesión más que profesional del agente Mattei (Daniel Auteuil) que ha visto morir a sus compañeros. Se plantea un duelo personal que no nos acaba de agarrar, hasta el desenlace final. Uno de los asaltantes resulta herido y ha de intervenir un médico ilegal y de siniestro pasado que dinamizará la trama complicándola aún más. El italiano Michele Placido dirige con mano hábil aunque no muy original (de hecho hay bastantes secuencias y situaciones que hemos visto en otras pelis francesas de cine negro). Los minutos iniciales tienen fuerza y te dejan en vilo. Luego todo mantiene un tono gris en concordancia con la puesta en escena, elegante, sobria y algo aburrida. Clint Eastwood acaba de sacar otra cinta con el mismo título. Lástima que sea fascio-patriotera. El maestro se hace mayor y no todos son Oliveira o Wilder