Pues es una pena porque la cosa podía haber dado para más y con mayor motivo con un director como Robert Altman y dos actores del fuste de Robert Duvall y James Caan. Pero, claro, estamos hablando de 1968, cuando Altman aún tardaría dos años en rodar "Mash" y era casi un desconocido y los actores (que cuatro años mas tarde se reunirían bajo la batuta de Coppola para encarnar a los imperecederos secundarios de "El Padrino") eran dos pipiolos con escasa experiencia. De todas ,maneras la película adolece de varios defectos, entre ellos un guión lento y escasamente interesante, una temática absolutamente desbordada por el tiempo (la carrera espacial entre rusos y norteamericanos), unos efectos especiales anodinos (las secuencias de Cabo Kennedy son documentales) y unas interpretaciones más bien flojas. La responsabilidad de la escasa valía de la cinta no es imputable totalmente al joven Altman, ya que fue sustituido por William Conrad a mitad de película por desavenencias con el productor, el todopoderoso Jack Warner nada menos. La época, en plena rivalidad espacial de los dos grandes países, nos queda ya demasiado lejos y todo queda obsoleto, incluido el tema del "refugio lunar" que es totalmente inviable como sabemos ahora. Esta basada en una novela de Hank Searls con un guión de Lorting Mandel que no logra hacer creíble la infantil batalla de egos entre Duvall y Caan.