La crítica norteamericana le ha dado un sonado varapalo a este trhiller con asesino de serie místico del que solo salva a una Susan Sarandon excelente como siempre en su papel de oficial de policía adicta a los calmantes y al alcohol, con pasado trágico y comportamientos ad hoc. Algo nos recuerda permanentemente a "Fargo" aunque a kimometros de distancia de ésta en cuanto a intensidad y fuerza descriptiva. Quizá la única originalidad de la cinta sean las motivaciones del asesino aunque cuando uno va llegando al final la cosa se va diluyendo de tópicos. Frustración del espectador que parece alimentar la película y acaba enseñoreándose de ella, a pesar de las referencias a actividades médicas paralelas con efectos milagrosos que provienen del propio argumento y alimentan las actividades del asesino y podrían haber tenido un desarrollo más polémico y renovador en el género. Dirige Jason Stone y acompañan a la Sarandon Ellen Burstyn y un apagado Donald Shuterland, entre otros.
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